Habían pasado ya las semanas donde debíamos tener un especial cuidado por los tatuajes. Sin embargo, paso tan rápido el tiempo, que apenas lo percibí bien. Era una mañana un poco más calurosa de lo normal, lo cual, no me agradaba del todo. Me dirigí hacia la cocina, Oikawa continuaba durmiendo, comencé a preparar el desayuno, él siempre llega con el olor del desayuno, este es su instinto más fuerte por las mañanas.

Entonces, pase por el lado de un pequeño calendario que colgaba en la pared de la cocina, cerca de la ventana, lo mire sin especial interés, pero luego, lo vi de nuevo y caí en la cuenta, solo unos cuantos días para entrar de nuevo a clases, y siento que no he hecho la gran cosa, para nada, incluso, todo lo contrario, ni siquiera he salido a algún lugar alejado a relajarme, en realidad, todo lo contrario.

Solté una maldición en voz alta.

- Sea lo que sea que haya sucedido, esta vez no fue culpa mía – escuche a Oikawa a mis espaldas, ya sentado en la mesa y listo para comer

- No es tu culpa – dije dirigiéndome a la mesa y sentándome a su lado – solo vi la fecha en el calendario

- ¿Qué tiene de malo eso? – pregunto mientras comenzaba a beber un café

- Solo unos días para comenzar las clases – entonces noto como casi escupe todo de su boca, pero se contuvo.

- ¿Qué? – y por su expresión, él estaba a punto de soltar una maldición como la mía en la cocina.

- Si – dije ahora yo bebiendo de mi café

- Pero aun ni siquiera salimos juntos a algún lugar – y entonces dejo salir la maldición, me gustaba escuchar como maldecía en voz alta. Sonreí.

- Aun podemos ir a algún lugar – dije – solo por unos días, tal vez con Abril

- La última vez que fui con Abril a algún lugar fuera de la ciudad terminaste por ignorarme mucho tiempo

- Fue solo un malentendido

- De igual forma.

Entonces, decidí guardar silencio, lo sucedido en esa ocasión había sido un error. Entonces, terminamos por no salir a ningún lugar, bueno, no a algún lugar fuera de la ciudad. La verdad, es que los padres de Oikawa nos llamaban a ambos seguido invitándonos a ambos a Miyagi, sin embargo, denegaba la oferta, más que nada porque era demasiado pronto para mí, ir a Miyagi era ver la casa de mis padres de igual forma al lado de la de mi novio, era una herida que aún no sanaba y prefería evitar encontrarme con mis padres por accidente debido a esto.

Aunque, le había dicho a Oikawa que podría ir él sin problemas, lo cual, renegó de inmediato, sin siquiera pensárselo dos veces. Y la verdad, es que fue un alivio en parte para mí, ya no me agradaba tanto como antes el estar solo con Maat en casa.

Oikawa se pasaba el día estudiando sus antiguos cuadernos y libros de la universidad, yo evitaba molestarlo, aunque, a veces me paseaba por su lugar de estudio solo por curiosidad, más que nada porque de verdad me interesaba que era lo que ahora estaba estudiando, todos los días era algo diferente y, al parecer, cada ciertas horas del día cambiaba de asignatura.

Yo intentaba estudiar igual que él, sin embargo, lo hacía en una menor cantidad claramente, bueno, con una carrera como medicina y un año alejado de esto, es bastante comprensible que él esté estudiando como loco para poder retomar la carrera.

Pasaron los días. Rápidos, como siempre pasa el tiempo, un día estaba comenzando las vacaciones y relajándome, ahora estoy buscando libretas y lápices nuevos, suelto un suspiro. Oikawa es mejor para estas cosas, todo lo que tomo él me lo quita de las manos y me comienza a explicar porque es mejor comprar de otra marca u otro tipo. Luego de que esto sucediera tres veces deje que el escogiera todo por sí solo, después de todo no me importaba, mientras las cosas cumplieran su función entonces todo estaría bien.

Luego de estas compras terminamos por ir al café de Abril.

- Han llegado los pobres estudiantes - dijo en cuanto nos vio – ¿compras estudiantiles? – nos preguntó en cuanto vio las bolsas que traíamos

- Si – dijo Oikawa fingiendo llorar

- ¿emocionado? – pregunto sonriendo y haciendo una expresión exagerada de

- La verdad es que si

- ¿y tú?

- No tanto como debería – dije sinceramente.

Y es que con algunos días más de vacaciones hubiese estado satisfecho, bueno, al menos con el inicio de clases tendré mi mente más ocupada en los estudios y no en lo sucedido. La verdad es que extraño en parte a mi madre, ella me llama de vez en cuando, pero ambos sabemos que ya nada es como antes y nunca volverá a serlo.

Era tarde, habíamos ayudado a Abril con el café y llegamos algo agotados, deje las bolsas en una esquina de la entrada y antes de que Oikawa comenzara a darme su discurso para que ordenara, me lance a sus labios. El no evito mi beso, más bien, de inmediato llevo sus manos a mis hombros, abrazándome y atrayéndome más a él, tentándome a continuar.

Sus manos viajaron hacia el final de mi camiseta, se separó de mí y me quito la camiseta, entonces, me acerque yo para continuar saboreando sus labios. Lo lleve hasta la pared más cercana y lo arrincone contra esta. No me controle ni intente hacerlo, me preocupe de recorrer su boca con mi lengua, sentía sus suspiros ahogados, deje sus labios y fui hasta su cuello, lo bese y lamí.

Sentía una de sus manos en mi cabello, la otra estaba en mi abdomen y bajaba lentamente, demasiado para mi gusto, hasta que llego a mi erección, la cual, acaricio sobre la ropa, solté una maldición y él una risa de satisfacción. Le quite su playera y lleve ambas manos hasta su cintura, entonces, volví a envolverme en uno de sus besos, esta vez demandado por él.

Y antes de que pudiese siquiera formular algo claro en mi mente, ya le había quitado toda prenda inferior, me apegaba más a él, lleve mis manos hasta su trasero, y lo eleve para que él envolviera sus piernas en mi cintura. Entonces, ahí, en contra de la pared, termine por entrar. Y la verdad es que no tenía intención de cambiar de lugar o posición, no por ahora. No si nos estaba resultando a ambos tan satisfactorio.

La forma en que él se movía, gemía en mi oído, me regalaba besos de vez en cuando, tiraba de mi cabello, marcaba mi espalda, todo eso, me hizo llegar a lo más alto del cielo.

Oikawa no había dormido nada en toda la noche, no es porque yo se lo haya impedido ni nada por el estilo, es porque estaba nervioso, y era de esperarse, se movía de un lado para el otro en la cama, termino por levantarse e ir a ver algo de televisión, cosas de aliens, yo no se lo impedí, después de todo, es mejor que vaya a ver la televisión a que se quede a girar en la cama sin parar.

No lo culpo, después de todo, esa mañana era el primer día de clases, ambos estábamos algo tensos por esto, pero cuando me levante, porque si logre dormir, y lo encontré aun en el sillón viendo uno de sus dvd de colección de los expedientes secretos x, supe que él estaría perdido para las primeras clases de la mañana.

Solté un suspiro y procedí a mandarlo a alistarse mientras hacia el desayuno, y un café muy cargado para él. Suspire, me esperaban bastantes primeros días al igual que este, estoy seguro de que cada año será lo mismo. Salimos del departamento tarde, como era de esperarse. Nos topamos con Abril en la salida.

- Ya son tan grandes - dijo casi llorando de verdad. Y por un segundo de verdad pensé que lo haría, porque sus ojos lo demostraban, nos abrazó a ambos y nos deseó suerte, era como una madre preocupada que mandaba a la escuela solos a sus hijos por primera vez – ya váyanse, llegaran tarde

- Si mama – dijimos Oikawa y yo al mismo tiempo

Entonces comenzamos a caminar hacia la estación, la cual, estaba llena, como era de esperarse, también. Podía ver numerosos estudiantes con uniforme, trabajadores y chicos que eran de nuestra edad, definitivamente, hoy comenzaban todos con la rutina normal. Bueno, con Oikawa a mi lado, vivía una rutina que amaba, él la volvía una rutina que me agradase.

Afortunadamente nuestras universidades estaban relativamente cerca, solo dos cuadras de separación entre ellas, una distancia que podría recorrer caminando, pasaría a dejarlo a la entrada y me despediría, luego hirió a mi universidad.

Íbamos en el tren sin siquiera poder respirar, bueno, es normal a esta hora, el solo pensar que será de esta forma todo el año me hace querer gritar. Oikawa está a mi lado y sonríe, supongo que es por los nervios, pero luego, cuando lo veo como me peina un poco el cabello, entiendo que debe la razón de su sonrisa es el cabello despeinado que debo de tener.

En cuanto bajamos del tren comenzamos a respirar con normalidad, después de todo, ahí adentro apenas podías respirar bien, no me sorprendería ver a alguna persona desmayada, sin embargo, no vi a ninguna. Caminamos rápido fuera de la estación, después de todo íbamos tarde. Y no éramos los únicos.

Nos paramos fuera de la universidad de Oikawa, era hora de despedirse por ahora, tome su mano y lo jale para besarlo de forma rápida, él se relajó un poco y me regalo una sonrisa, se la devolví y le hice una señal con la cabeza, después de todo íbamos tarde, y sé que esto no es fácil para él tampoco, no después de todo lo que él ha pasado, pero debe afrontar y lo hará, y todo saldrá bien.

El viento hizo que su cabello se despeinara, después de todo, el clima estaba excelente el día de hoy. Lo mire con atención, sus ojos cafés miraban concentrado la universidad, con un brillo misterioso que no supe descifrar, ¿ansiedad? ¿Tristeza? ¿Qué será? Él se percató de mi mirada, me regalo otro beso con sabor a café y se alejó un poco para comenzar a caminar hacia la entrada.

- Hey, cuidado con las universitarias, son peores que las de preparatoria – dije, más que nada solté esta broma para que se relaje y al parecer funciono, me regalo una de sus usuales sonrisas hermosas que me sacan suspiros de idiota.

- Lo mismo para ti – dijo entonces comenzó a alejarse, pero antes de que de verdad estuviese lejos decidí decir las últimas palabras.

- Suerte en tu primer día, doctor.

- Suerte en tu primer día, detective.

Entonces nos separamos para ir cada uno a su universidad. No me preocupaba como le iría el día de hoy ni el día de mañana, porque sé que a él le ira bien, él logra todo lo que se propone, pase lo que pase, aunque no sea fácil. Además, tengo la seguridad de que a ambos nos espera un gran futuro por delante, algo bueno, algo brillante, porque mi vida era en blanco en negro, y una vez que tu vida es de esa forma, siempre llega alguien a ponerle color, siempre llega alguien especial, alguien que lo cambiara todo para bien y te hará ver las cosas de forma diferente, Oikawa hizo eso en mí.

Él logro darle un efecto de iridiscencia a mi vida.

GRACIAS POR LEER.