Saludos de toda la comunidad XD.
Les presento el epilogo de la segundo parte, en el cual, intento dejar todo listo para los acontecimiento que darán paso a la batalla final, también intento justificar la ausencia de Taichí y compañía; sin embargo, es cierto que aún quedan muchos cabos sueltos, principalmente sobre el sitio donde estuvo Hikari, la guerra que se menciona en el capítulo y la procedencia de Ryo. Todo esto se resolverá en un capitulo que se llamara "Las ultimas revelaciones".
Según yo, este iba a ser un capitulo corto; sin embargo, y ante todo pronóstico, una oleada de inspiración me hizo alargarlo sin que me diera cuenta. Quizá esto se deba al lanzamiento de Adventure Tri :D:D:D, el cual nos sorprendió a todos con una historia que volvía a los origines de nuestro querido anime.
De cualquier forma, solo espero que este capítulo siga cumpliendo con los estándares de calidad que ustedes se merecen.
Como siempre, agradezco a quienes se toman la molestia de dejar sus comentarios, entre ellos, anaiza18. Especial agradecimiento a El Grinder.
De ante mano, me disculpo, pues tardare mucho en subir los próximos Capítulos :( :( :( Esto debido a ciertas prioridades que tengo que atender. Veo esto como una nueva oportunidad para que más lectores se animen a seguir la historia.
De nueva cuenta, gracias, y feliz año a todos.
Capítulo 28
Retorno a la Humanidad (III)
(Epilogo de la segunda parte)
Parte I: Reflexiones en medio del diluvio
Cuando los ángeles lloran,
es por cada árbol que muere,
cada estrella que se apaga.
…
Cuando los ángeles lloran,
lloverá…
"Cuando los ángeles lloran"
Mana
11 de Agosto de 2004
Odaiba, Japón. 0:30 hrs
Yagami Taichi reflexionaba profundamente, al tiempo que observaba las calles por la ventana de su vestíbulo mientras el agua de lluvia escurría a chorros por el cristal. Un trueno cae para hacer vibrar al edificio e iluminar sus apartamentos por unos momentos. Con el resplandor ocasionado por el breve destello, el elegido voltea a ver al chico que yacía inconsciente en su sofá.
Hikari se acerca para encender una vela al lado de su amigo. El tenue resplandor ilumino el rostro de Daisuke, el cual es acariciado tiernamente por la chica.
Taichi la observa serio.
El "elegido del valor" recuerda los hechos que ocurrieron tras el recuentro con su hermana; después de que la halló acogiendo a los dos niños, después de que el arcángel digital de Takeru se acercó a ambos malheridos para curarlos con su divino poder, después de que él y Yamato los llevaron a la guarida de Bahiumon en el continente WWW, y después de que Koushiro les informaba acerca de los últimos acontecimientos.
Fue ahí, y solo ahí, donde Taichi se enteró de todos los detalles. La muerte de la familia Motomiya, la caída de Daisuke ante las tinieblas, la aparición del tercer ángel caído con Daisuke como su tamer, la masacre en el pueblo del inicio, la lucha contra los Tamers por defender los pilares de las bestias sagradas, la batalla a muerte que Daisuke y Takeru libraron, pero sobre todo, la desaparición de Hikari a causa del ser maligno.
Él era ajeno a muchos de esos hechos, la tareas que le encomendó el pelirrojo lo mantuvieron muy ocupado, tareas que, según le dijeron, eran primordiales para la última batalla.
Él y los otros mayores se reunieron con sus digimons para viajar a zonas muy apartadas en el mundo digital. Tenían que instalar un dispositivo (una variante del que usaron los menores cuando viajaron a la zona Kernell) el cual permitiría el libre paso entre el mundo real y el mundo digital en varios puntos alrededor del planeta. Esto, tomando en cuenta que la mayoría de los portales hacia el mundo digital aún se encontraban cerrados.
Sin embargo, para Taichi, nada de lo que estuvo haciendo estos tres días tuvo sentido alguno, y más ante los acontecimientos recientes. A consecuencia de esto, un sentimiento puro de furia e impotencia le invadía desde hace rato.
El chico aprieta su puño con fuerza, justo cuando recuerda su última conversación con el pelirrojo.
̶ Hasta ahora, hemos seguido tus indicaciones confiando ciegamente en tu criterio. ̶ le reclamaba el castaño. ̶ Pero esto…
̶ No podía arriesgarme a que abandonaras tu posición por ir tras Hikari, o para intervenir en la lucha entre Takeru y Daisuke. ̶ le respondió Koushiro. ̶ Los necesitaba aquí, tú bien sabes cuál es la situación.
̶ No, no lo sé. ̶ le contestaba firmemente. ̶ Nos has estado ocultando demasiadas cosas.
̶ No comprenderías…
̶ ¡Haz que comprenda!
El pelirrojo calla y lo mira sereno.
̶ No puedo permitir que lo sigas haciendo, y más cuando se trata de mi familia. ̶ continúo el castaño. ̶ A partir de ahora, nos informaras de todo.
Esas fueron las últimas palabras que el exlíder de los elegidos le había dicho a Koushiro, lo demás se limitaba a qué hacer con Daisuke ahora que se había quedado sin familia.
Al igual que los del pelirrojo, los padres del Taichi habían acordado salir de la ciudad por un tiempo, al menos hasta que las cosas se calmaran. Esto permitiría a ambos elegidos moverse sin tener que dar más explicaciones. Dicha razón era la principal por la cual ambos chicos podían recibir al niño en sus hogares.
Sin embargo, la casa de Koushiro fue descartada casi al instante cuando el pelirrojo alerto a todos que se quedaría en la guarida de Baihumon para destruir las "armas de los abismos".
De cualquier forma, nada de eso era problema para Taichi. El consideraba a Daisuke como su hermano menor, y a pesar de sus crímenes, el ayudaría al redimido en lo que sea.
El problema con Hikari era más complicado.
Por lo que Taichi podía comprender, su hermana, en un acto egoísta, se había ofrecido así misma al ser maligno.
̶ ¿Cómo está? ̶ le preguntó señalando con la mirada al chico, en un intento por llamar su atención.
Hikari voltea a ver a su hermano para llevar su dedo índice a sus labios.
̶ Shh… ahora no es momento.
̶ No puedes postergar más esto, Hikari. ̶ Le respondió Taichi, cortante.
La chica frunce el ceño, y con fastidio se acerca a su hermano para confrontarlo.
̶ Koushiro ya te lo explicó todo, ¿Qué más quieres de mí? ̶ le hablo de frente al castaño.
̶ Lo arruinaste, Hikari. ̶ Le dijo, serio. ̶ Confiaste más en el ser maligno que en tu familia y tus amigos, y estas son las consecuencias. ̶ continúo señalando de nueva cuenta a Daisuke. ̶ Antes de cualquier cosa, debiste haberme consultado.
̶ ¿Qué hubiera cambiado con eso?
̶ Apoyo. ̶ se apresuró a hablar el castaño. ̶ Que te des cuenta que no estabas sola, y que nunca lo estarás.
La chica ríe levemente.
̶ Déjame decirte algo, hermano. ̶ le dijo con la mirada fija. ̶ ¿Cuándo fue la última vez que me preguntaste como me sentía, o que te interesaste por mis problemas, aun cuando comenzó todo esto?
Taichi frunce el ceño.
̶ Fue hace tanto, que ni lo recuerdas ¿verdad? ̶ Continuó la chica. ̶ Y yo te diré porque. Por qué pensabas que no maduraría si no me dejabas afrontar mis problemas ¿me equivoco? A sí que ya no intentes jugar al hermano mayor conmigo.
̶ Esto no se compara con nada. ̶ Le respondió con enojo. ̶ Esto era de vida o muerte.
̶ Hemos arriesgado nuestras vidas desde la primera vez que viajamos al Mundo Digital, dime… ¿Qué ha cambiado desde entonces?
Taichi la mira sereno.
̶ Al final, tu método no funciono. ̶ Continuo la chica. ̶ Al final, no madure. Y tú mismo lo dijiste, lo arruine todo.
El sonido de la puerta del vestíbulo abriéndose con mucha prisa interrumpe a ambos hermanos. Rápidamente, Taichi se abre paso para descubrir a Daisuke saliendo presuroso de su casa.
̶ Daisuke, espera…
Pero el moreno no hizo caso alguno, y de inmediato sale corriendo por el pasillo del edificio.
̶ ¡CON UN DEMONIO, DAISUKE! ¡TE DIJÉ QUE ESPERES!
Daisuke se paraliza, y con la mirada en el suelo, el niño voltea hacia Taichi.
̶ Tu digi-tama. ̶ Le dijo con el oscuro D-Dako y el huevo de V-mon en sus manos. ̶ No podrá nacer sin ti.
Sin atreverse a mirarlo a la cara, el niño se acerca despacio a su destino. Hikari sale para observar por unos instantes la cansada mirada del chico. Daisuke de inmediato voltea a otro lado.
El chico recibe sus cosas, y rápidamente se da la media vuelta para echarse a correr. Hikari intenta ir tras él.
̶ Déjalo. ̶ Le detuvo Taichi. ̶ Necesita tiempo.
La chica le hace caso a su hermano y se limita a ver tristemente como Daisuke se alejaba.
̶ ¡Cuando estés listo regresa con nosotros! ¡¿Me oíste?! ̶ le gritó Taichi.
Ambos ven al niño alejarse. Taichi se da la media vuelta y entra a su hogar. La chica se queda a observar.
̶ Hikari. ̶ Se detuvo el castaño a llamar a su hermana. ̶ Terminaremos esta conversación en otra momento.
Y Taichi continuó su camino.
El diluvio continuaba.
Reconfortada en la oscuridad, como lo había hecho ya hace unas cuantas horas, y entre los brazos del padre de sus hijos, la mujer se levanta del sofá teniendo cuidado de no despertar su acompañante. No tardó mucho en servirse una taza de café hirviendo para luego degustarlo en la mesa donde se encontraba su computadora.
Antes de comenzar a teclear lo que finalizaría su más reciente reportaje, Takaishi Natsuku reflexionaba sobre los últimos acontecimientos, cuando hace tan solo diez días, las principales ciudades de Japón fueron invadidas de nueva cuenta por los monstruos digitales. Si bien, sus hijos y los otros elegidos avanzaban en el caso, dicha guerra era totalmente desconocida para la inmensa mayoría de la gente que angustiada, buscaba desesperadamente respuestas ante los apocalípticos eventos.
En un intento de reafirmar para sí misma todos los hechos, la reportera relee detenidamente su diario personal.
28 de Mayo de 2004.
Takeru se encuentra deprimido. Con dificultad, logre sacarle parte de lo que ocurría. Su digimon acompañante desapareció, y la puerta al Mundo Digital, al que constantemente viajaba, había sido cerrada.
25 de Julio de 2004.
Se reportan varias apariciones de los monstruos digitales en las principales ciudades del mundo: New York, México D.F., Buenos Aires, San Pablo, Madrid, Bruselas, Paris, Moscú, Honk Kong, Nueva Delhi, Bloemfontein, entre otras. Las múltiples apariciones en Odaiba, Shinjuku, Shibuya, Osaka, Kobe y Kyoto, hacen pensar que nuestro país es el más afectado.
28 de Julio de 2004.
Se dan a conocer múltiples reportes de niños desaparecidos en todos los países invadidos por los digimons. La relación entre ambos sucesos es algo solo se puede obviar.
29 de Julio de 2004.
Mi hijo huye de casa. Alega que han estado apareciendo "digimons de las tinieblas" cuyo objetivo son los elegidos de todo el mundo. Dijo que mientras el siga siendo asechado por los digimons, y sin la ayuda de Patamon (su digimon acompañante,) yo correría peligro.
30 de Julio de 2004.
Sorpresivamente recibí una llamada de Takeru. Dice que iba camino a New York para alertar a una de sus amigas, Tachikawa Mimi.
Los digimons comienzan a causar destrozos en Odaiba. Edificios dañados, pavimentos destrozados e inhabilitación de los sistemas de transporte son solo algunos de los daños registrados.
Se reportan las primeras bajas de civiles por causa los digimons.
31 de Julio de 2004.
Una masa amorfa de oscuros colores, llamada por la prensa como "agujero negro", aparece en el centro de Odaiba. De esta, emergen centenares de digimons malignos. Los "niños elegidos" les hacen frente, pero la participación de la JGSDF*1 era inevitable. Se desconoce las razones por las cuales dichas tropas se retiraron.
Madrugada del 1 de Agosto de 2004.
Cuando los "niños elegidos" logran deshacerse del "agujero negro", el mundo es testigo de un aparente suceso apocalíptico. La fantasmal figura de un enorme caballo emerge del cielo. De manera paulatina, dicha figura comienza a tomar la forma de un ángel de apariencia tenebrosa. Poco después, un nuevo ángel aparece. Ambos pelean brutalmente. El resultado de dicha pelea favorece a los "niños elegidos" con la derrota del ser maligno. Poco supe del paradero de mi hijo tras dichos eventos, al parecer, viajo con sus amigos al mundo digital.
3 de Agosto de 2004.
Luego de cinco días fuera de casa, Takeru al fin regresa. Mi llene de angustia al verlo ahí, con la ropa rasgada y sucio como si hubiera estado durmiendo en la intemperie. Su triste rostro, lleno lágrimas, evito que me atreviera a preguntarle detalles, pero, al parecer, su digimon había muerto en batalla.
4 de Agosto de 2004.
Los medios hacen un escándalo por los sucesos ocurridos la madrugada del 1 de Agosto. Sin embargo, a pesar de lo agitada y temerosa que se encontraba la gente, todos en Japón volvían a sus actividades rutinarias.
Por otro lado, los padres de Inoe Miyako me ponen al tanto de otros sucesos. Al parecer, Hida Iori perdió sus ojos en la última confrontación. La madre del invidente niño solicito estrictamente que nuestros hijos se alejaran de él. Ellos parecen estar de acuerdo, y muy sacados de la pena, insinuaron que Takeru debía de hacer lo mismo. En mis adentros, yo sabía que eso era imposible.
5 de Agosto de 2004
Me lleve a mi hijo a visitar a su abuela. Dicho sitio, apartado de la ciudad y con vegetación como pocos lugares en todo Japón, era perfecto para que el descansara. Ya en la noche, cuando fuimos a los baños termales, note el tatuaje en forma de corona de espinas que Takeru tenía en su brazo. Mi hijo se vio sorprendido tanto como yo.
6 de Agosto de 2004
Tan pronto como regresamos a Odaiba, Izumi Koushiro contacto a mi hijo. No me sorprendió cuando Takeru me dijo que mañana a medio día, tenía que reunirse con sus amigos. Una vez más, un mal presentimiento me carcome el alma por dentro.
7 de Agosto de 2004
En los medios, se esparce la postura oficial del gobierno Japonés ente los recientes atentados. Para sorpresa de todos, se oficializan las afirmaciones sobre la existencia de los digimons. Para aminorar las cosas, científicos japonés daban su opinión y explicaban las repercusiones a los ya experimentados ciudadanos japonés que años anteriores habían sido víctimas de los digimons.
El gobierno lanza una convocatoria para obtener testimonios.
Extrañamente, los medios internacionales se mantenían al margen de dichas afirmaciones, y los debates sobre los digimons fuera de Japón eran más alarmantes. Los altos mandos religiosos alertaban a sus creyentes sobre sobre señales que anunciaban el fin del mundo.
Tras enterarse de las últimas noticias, y de manera apresurada, mi hijo abandona nuestro hogar.
Poco después, y para empeorar las cosas, un nuevo digimon apareció en pleno centro, a las orillas de la estación de Aomi. Según reportan, era un monstruo enorme, con forma de dragón y un tremendo hocico que lanzaba esferas luminosas color purpura. El saldo, cuatro edificios destruidos de los locales comerciales del Palette Town. Por fortuna, el centro comercial se encontraba cerrado, y no se reportaron bajas civiles. Sospechosamente, no se transmitieron grabaciones sobre la pelea entre los digimons que se lanzaron a defender la ciudad.
Esa misma noche, Takeru me llama para avisarme que dormiría en la casa de Izumi Koushiro. De nueva cuenta, y a pesar del mal presentimiento que me quito el sueño toda la noche, me abstuve de preguntarle detalles.
8 de Agosto de 2004
Mi angustia empeoro cuando muy temprano por la mañana, personal del hospital central llamó para avisar que Takeru estaba internado a consecuencia de múltiples traumatismos. Al parecer, una llamada anónima notifico que él y su amigo Daisuke se encontraban malheridos en la casa de Izumi Koushiro. Histérica, me lance para el hospital.
Para mi consuelo, los médicos me dijeron que estaría bien. Sin embargo, el verlo ahí, tan vulnerable, rompía mi corazón. Ya no podía seguir fingiendo que no pasaba nada, o que toda estaba bien. En cuanto mi hijo despertara, le exigiría respuestas. Desafortunadamente, eso era mucho pedir. Basto con que durmiera un par de horas para que Takeru se aprovechara de mi cansancio y huyera de nueva cuenta.
No lo culpó, estaba claro que ambos corríamos peligro. El inesperado eclipse solar que sorpresivamente esfumo cualquier rastro de luz en todo Odaiba, era sin duda el preludio de un suceso por mucho maléfico.
Entre sueños, recuerdo haber sentido los labios de Takeru besar mi frente. Desperté para ver impotente la cama de mi hijo vacía.
Tan pronto como escuche un fuerte estruendo proveniente de la entrada del edificio, un grupo de paramilitares llamo a la puerta.
Junto a todo el personal y pacientes del hospital, fui escoltada a la salida del edificio. En el transcurso, nos explicaron las instalaciones estaban siendo asechadas por un digimon muy peligroso. Además, en todo Odaiba los suministros de energía eléctrica estaban fallando y las redes se estaban cayendo.
Tragándome mi frustración, regrese a mi hogar esperando tener noticias de mi hijo.
10 de Agosto de 2004
El eclipse seso, pero en su lugar, el diluvio comenzó, con nubes de tormenta profundamente oscuras, como nunca se habían visto antes en Tokio. El sistema eléctrico y las redes seguían fallendo.
A la fecha, no he sabido nada de mi hijo.
Intente contactar a Yamato, pero de igual forma, el parecía estar esfumado. Llame a Hiroaki con la esperanza de que el tuviera noticias. Lamentablemente me negó sin más. No pude evitar pedirle que viniera. Tenía que contarle de aquella particular sensación que seguía carcomiéndome por dentro, aquella sensación que me alertaba que Takeru estaba volviendo a experimentar sus antiguos temores.
Tras repasar sus memorias, la madre del rubio comienza a enfocarse en su reportaje. Tecleando a gran velocidad y enajenada en sus pensamientos, la reportera enfurece cuando un mensaje de su ordenador le interrumpe.
̶ Maldición. ̶ Dijo entre dientes. La batería de su computadora estaba a punto de agotarse.
Fue entonces cuan de un chispazo, la energía eléctrica en toda la zona vuelve, y los aparatos eléctricos encendieron. La luz vislumbra a Natsuko, quien además pudo distinguir el sonido del refrigerador trabajando, y las voces del noticiero nocturno en la televisión.
Justo cuando la reportera apaga el televisor, el rechinido de la puerta en la entrada le hace dar un salto. Hiroaki despierta al instante.
̶ Ya llegamos. ̶ Decía el joven rubio mientras se abría paso.
̶ ¡Yamato! ̶ le llamaba Natsuko, ansiosa. ̶ ¿Dónde está Takeru!?
El elegido entra al vestíbulo para luego recargarse en la pared y cruzar sus brazos. Atento, siguió con la mirada a su hermano quien a paso lento se adentraba a sus aposentos.
Ahí estaba. Con su cabello despeinado, sus ropas rasgadas y un debilitado rostro lleno de cansancio como ya era de costumbre.
La madre corre hacia su hijo emocionada. Súbitamente, se detiene frente a frente para analizar, en el rostro del rubio, la cicatriz que estaba en su sien. Muy apenado, Takeru baja su débil mirada. Natsuko toma de las manos a su hijo. Para su sorpresa, ambas tenían la cicatriz de una traumatizante incisión en las palmas. El chico percibe la preocupación de su madre.
̶ Mama,… ̶ dijo al fin el chico. ̶ …perdóname.
Y Takeru siente los cálidos brazos de su madre rodear su espalda.
Yamato y su padre se limitan a observar.
Parte 2: Entra, Akira
Mundo Digital. Continente WWW.
5:00 hrs.
El continente WWW era la zona más apartada y de difícil acceso en todo mundo digital. Entre digimons, se consideraba un lugar sagrado, habitado por los seres digitales más ancestrales, y defendido de cualquier intruso por "los Caballeros de la Realeza". Y aunque su acceso era opacado por el poder de "los ángeles caídos", no era problema para un tamer tan habilidoso como Akira.
Quien antes fue el terrible tamer Zenaku, estaba muy interesado en encontrar la sala conocida como "The Prophecy", donde se encontraban los espíritus guardianes del Mundo Digital.
Sin embargo, las cosas eran difíciles. La Entrada estaba sellada por el poder maligno de "los ángeles caídos". Existía otra entrada, cerca al Ryuu No Tani, pero esta era revelada solo para aquellos que podían "ver".
Akira y Dorumon llegaron rápido, pues tenían el poder de la Puerta Warp*2. El área estaba totalmente desolada. Aunque siempre había sido un desierto, ahora cubierto por las tenebrosas nubes que oscurecían el cielo, parecía un yermo donde nunca hubo vida. La Puerta estaba escondida en alguna de las paredes rocosas del fondo del gran cañón.
Ambos bajaron al abismo, lentamente. La inmensa soledad de aquel yermo, era tan solo un disfraz, pues cientos de pequeños Digimon se escondían entre las grutas, entre las rocas. Un aura mística, rodeaba el lugar, llenándolo de una atmósfera tenebrosa.
Akira observo muy bien el lugar. Su ropa ondeaba con el viento. Su look era un poco distinto del que tuvo cuando era Zenaku. Llevaba una camisa negra, y un pantalón ocre. Sus ropas eran algo extrañas, pues Akira gustaba de imaginarse vestido como algún personaje de videojuegos.
El joven salto, seguido de Dorumon. Ambos caminaron por el cañón. Los pequeños Digimon escondidos los observaban con algo de temor y recelo. Se rumoreaba que había un traidor entre los que antes habían sido los héroes del Mundo Digital. Y que ahora, entre los mismos elegidos, se desató una guerra que finalizó con proporciones catastróficas. También se mencionaba la existencia de tres Tamers, quienes trabajaban para el poder de las tinieblas. No se podía confiar en los humanos.
Akira hizo caso omiso a esos pequeños, y continúo. Dorumon de vez en cuando volteaba la cabeza, para observar a los pequeños ojos que lo miraban desde los agujeros del abismo, pero continuaba junto a su tamer, siguiéndole silenciosamente. Pronto se encontraron con la puerta. Estaba escondida entre un pequeño lago, casi invisible. El lago pasaba desapercibido, debido a su insignificancia: poca profundidad, vida nula, y aguas turbias.
El joven se acercó a la fisura del muro. Ocultas a la vista de los mortales, los antiguos glifos era la llave para abrir la puerta. Akira, quien conocía la forma de abrir la puerta, los presiono de la forma indicada. Si se presionaban de la forma incorrecta, no se abriría esa puerta nunca más.
La pared de roca desapareció. Una extraña sala fue revelada. En ella había un gran pedestal circular que tenía 4 estatuas de él fundador de la Orden de "Los Caballeros de la Realeza". Cerca había un pequeño cuadro, con los mismos símbolos que abrieron la puerta. Al tocarlos, la puerta fue cerrada nuevamente. La caverna se oscureció por un instante. Luego, la luz artificial se activó. Era una luz azul neón.
Ambos se pusieron sobre el pedestal circular, y este comenzó a brillar incandescente. Ambos tuvieron que cerrar los ojos, pues el brillo les encandilo la vista.
Cuando el brillo ceso, estaban en la sala de "The Prophecy". Allí debería estar el Anillo, que simbolizaba a los espíritus de los Caballeros de la Realeza.
Y tal fue la sorpresa al ver el Anillo. Solo una pantalla estaba iluminada, mientras que las demás estaban opacadas… como si, a excepción de uno, los guardianes jamás hubiesen aparecido en esta realidad*3. Como siempre, hacía falta una pantalla *4, pero cuatro de las 12 pantallas estaban rotas.
̶ Una es la del señor ausente, pero las otras… ̶ dijo Akira, y luego agrego, sin ningún sentimiento ̶, …no puede ser… eso significa que cuatro de los Caballeros ya han sido eliminados.
̶ ¿Puede eso ser posible? – Pregunto el sorprendido Dorumon.
̶ Si… pero eso solo ocurre cuando se enfrentan a un enemigo demasiado poderoso ¿Es qué esos ángeles puedan derrotar a los enviados del Yggdrasil?
̶ De todas maneras, hay una pantalla iluminada… eso significa que existe otro caballero aquí. ¿Por qué no se ha manifestado? – Pregunto nuevamente el Digimon.
̶ Esa es la misma duda que yo tengo. Me rehusó a creer que hayan sido todos sellados por el poder de los ángeles corruptos.
En esos momentos, el sonido proveniente de su poderoso digivaice le interrumpe. El tamer saca su dispositivo para ver en la pantalla la figura transmitida de aquel Digimon.
̶ Tú eres… ̶ Dijo Akira, sorprendido.
̶ Dai Taisen. ̶ Dijo una voz distorsionada. ̶ Necesitamos de su ayuda.
Parte III: Madurar
19:00 hrs.
La intensidad con la que el agua de lluvia caía desde los negros cielos, fue disminuyendo de manera paulatina hasta limitarse a una tenue llovizna.
La ciudad parecía desierta, pues era poca la gente que se atrevía a salir debido al aura maligna que se podía percibir.
El tenue sonido de unos pasos chapoteando en el agua del pavimento se escucha a lo lejos de la gran avenida. Más cerca, se podía observar al niño caminando a paso lento en medio de la lluvia, sin ningún apuro por mojarse, y sin mayor protección que su sudadera negra y sus ajustados jeans.
Justo cuando un destello vislumbro toda la zona, Motomiya Daisuke se recoloca el gorro de la sudadera en la cabeza, luego saca su oscuro digivaice para ver en la pantalla el digi-tama de V-mon, mismo que había resguardado dentro su dispositivo sagrado. Un nuevo destello estremece los cielos recién que levanta la mirada para mirar a lo lejos el edificio donde, no hace mucho, vivía tranquilamente con su familia
Lleno de tristeza y nostalgia, el chico sigue su camino.
El sonido de un automóvil, muy próximo a él, le hace apresurar el paso. Un mal presentimiento le invade cuando dicho vehículo da vuelta en el mismo sitio donde el acababa de girar.
Daisuke corre a la siguiente esquina. Súbitamente se detiene cuando otro automóvil color blanco le hecha al rostro la luz de sus faros. El niño se cubre la vista con su brazo.
Un último automóvil lo intercepta por detrás.
Dos hombres de traje negro salen de cada automóvil.
Daisuke les da la espalda y se prepara para correr, pero antes de que pudiera dar un paso más, el sonido de las armas apuntándole le obliga a detenerse. El niño voltea a verlos de frente.
̶ Motomiya Daisuke, estas arrestado. ̶ dijo uno de ellos, mientras le mostraba la placa de la APN*5.
El moreno se muerde el labio después de dudar mil veces en sacar el oscuro D-Dako para defenderse. Resignado y con la mirada llorosa, el chico levanta sus manos.
̶ ¡Manos a la cabeza! ̶ Le gritaron los oficiales mientras se acercaban a él con cautela. Daisuke obedece sin más.
Uno de ellos lo toma bruscamente y lo hace caer de frente al mojado suelo. El niño siente el helado metal de las esposas inmovilizando sus extremidades mientras otro más revisaba sus bolsillos.
Resignado, el elegido espera a que finalicen con él, pero sorpresivamente, nada más ocurrió.
…
Daisuke frunce el ceño, y cauteloso, levanta la mirada.
El niño se pone de pie para observar extrañado, a los seis oficiales totalmente inmóviles y con la mirada perdida en los abismos. Una hermosa figura femenina estaba enfrente de ellos.
El elegido ya la había visto antes.
Alguien más lo sorprende por atrás mientras sentía como le quitaba las esposas
̶ Bien… eso sí que estuvo cerca. ̶ Le dijo el inglés con ímpetu
̶ Tú… ̶ dijo entre dientes, mirando sorprendido al tamer.
Sthephen Upton, El Arkham, estaba ahí. Con su elegante abrigo café, sus oscuras gafas y el fino bastón de roble en el que se ocultaba el imponente estoque.
̶ Melissa… ̶ dijo dirigiéndose a la chica sin siquiera mirar el rostro del moreno. ̶ Terminemos con esto rápido, ¿quieres?
Entonces una pesada sensación de terror se metió en el alma de Daisuke a cada palabra escalofriante que pronunciaba la chica. Sus ojos como ruedas de fogón hipnotizaban a los seis hombres que tenía enfrente, como si les hubiera quitado la voluntad de su existencia con solo una mirada.
̶ Todos ustedes. ̶ dijo la fina y delicada voz de la chica. ̶ ¡Mueran!
Y Daisuke ve horrorizado los sangrientos hechos.
Los seis oficiales sacaron sus armas para meter el cañón de las mismas en sus bocas, y sin titubear ni un solo segundo, se disparan a sí mismos desgarrando totalmente sus gargantas. Los cuerpos de los seis suicidas caen sobre largos charcos de su propia sangre.
Atónito y con la boca abierta, el elegido se limita a mirar con ojos grandes y penetrantes a la terrible chica. Tras unos breves momentos, Daisuke se abalanza lleno de furia contra ella.
̶ Oye… tranquilo. ̶ Lo detenía el tamer tocando su hombro. ̶ Te estamos ayudando.
Sin escucharlo, el niño se lo quita de encima con tosquedad, y se dispone a atacar la chica. No paso ni medio segundo cuando sintió el puño del tamer azotando en su rostro. Daisuke vuelve a caer de frente.
̶ Limpia la basura, Melissa. ̶ Le ordenó, serio. ̶ Yo me encargo de este imbécil.
Y tomándolo del brazo, Arkham arrastra a Daisuke lejos del área. El niño apenas y puso resistencia. Llegando a un callejón no muy apartado, el Tamer vuelve a golpear al chico quien luego sintió su espalda azotar contra la pared. El elegido se quedó sentado en el suelo.
̶ Me decepcionas, niño. ̶ Le reclamo con una mueca de aburrimiento. ̶ ¿Realmente fuiste el damian?
El elegido se limpia la sangre del labio y lo mira con fastidio.
El tamer ríe.
̶ No entiendes nada ¿verdad?
Tomándolo de su ropa, Arkham sujeta al elegido y lo levanta a su altura para tenerlo de frente. Daisuke lo mira fijamente con el ceño fruncido.
̶ ¿Tú crees, que puedes violar las leyes y salir inmune sin más? ̶ Le dijo despacio, señalándolo al rostro. ̶ No. Solamente a unos cuantos se nos permite quebrantar las leyes universales, y para tu infortunio, no eres uno de ellos. ̶ Continuó con una sonrisa en los labios. ̶ ¿Es en serio?... ¿Crees que puedes entrar a una zona de máxima vigilancia gubernamental, asesinar a decenas de personas y luego salir a pavonearte tranquilamente por las calles?
Daisuke baja la mirada con recelo, pero el Adepto lo toma por los cabellos y lo obliga a verlo al rostro.
̶ No eres tan tonto. ̶ Le dijo al oído, para luego dejarlo caer al suelo.
El niño grita levemente.
̶ Ahora mismo estamos limpiando todo tu desorden. Y créeme, esos de ahí no serán los únicos que tendrán que morir para poder cubrirte. ̶ Continuó mientras reía sínicamente.
̶ ¿Por qué haces esto? ̶ Preguntó Daisuke, débilmente.
̶ Mmmm… digamos que tengo una deuda pendiente con alguien. Creo que ustedes lo llaman, Akiyama Ryo.
El niño hace una expresión de duda. Un flash back llega como rayo a la mente de Daisuke, el cual le hizo recordar una conversación que hace un año tuvo con Ken y con V-mon ha cerca del "tamer legendario". Luego recordó al chico con la máscara en forma de águila que los ayudo cuando fueron capturados en el mundo real, y el cual confronto en el pueblo del inicio.
̶ ¿El? ̶ se preguntó extrañado. ̶ ¿Pero cómo es que…?
̶ ¿No lo sabias? ̶ continuó el Adepto. ̶ Él ha estado ayudando a tus amigos desde que todo esto comenzó.
Arkham se da la media vuelta para darle la espalda al elegido, y antes de que diera el primer paso se detiene súbitamente para hablarle de nueva cuenta.
̶ Entiende algo. Los días en los que vivías tranquilamente con tu familia han terminado. Personas como nosotros no merecemos eso. ̶ Le dijo fríamente. ̶ Madura, ya no eres un niñito. Abócate a cumplir con tu misión, después de eso puedes morirte en el infierno si es lo que quieres.
Y Arkham desaparece.
Daisuke suspira para luego bajar la mirada y reflexionar en medio de la lluvia, con el corazón destrozado y la tristeza carcomiéndole el alma por dentro.
Parte IV: Akiyama Ryo
Laboratorio Subterráneo.
22:00 hrs.
La instalación secreta de la que el anciano era responsable nunca se había visto tan desolada como lo estaba ahora. Lo que era un lugar con maquinaria de última tecnología y personal científico del más alto nivel, en esos momento se veía como un desolado laboratorio, de esos en los que los protagonistas de una película de terror exploraban en un ambiente postapolalíptico.
Maquinaria y computadoras totalmente inhabilitadas, muebles destruidos y millares de hojas de papel en el suelo, algunas de ellas, bañadas en la sangre del joven personal científico que había sido asesinado a sangre fría por el tercer ángel caído, y que no hace mucho, sus cadáveres habían sido retirados.
El anciano recorre los pasillos con nostalgia, no sin perder de vista la computadora principal en la que los datos de todos sus años de investigación estaban guardados.
Mizuno cierra la puerta de su amplia oficina y se apresura a sentarse en el escritorio en el que una computadora reposaba. Justo cuando accede a su ordenador personal, las primeras ventanas en ser abiertas son las de las cámaras de seguridad instaladas en cada habitación del enorme laboratorio.
Entonces, el científico comienza navegar en su ordenador, en busca de toda la información considerada como "Top Secret".
Rodeado de oscuridad, y tan solo con la luz del monitor iluminando su rostro, el hombre frunce el ceño al tiempo que siente el latir de su corazón y una gota de sudor humedecer su frente.
La información que buscaba había sido borrada.
Presuroso, busca en la red de todos ordenadores conectados en el laboratorio. Se atrevió incluso a buscar en las computadoras de la planta exterior, a las que solo tenía acceso con la autorización de los altos mandos, pero frustrado, se da cuenta como todo cuanto buscaba, había sido borrado.
Una posibilidad llega como rayo a su mente, misma que consumió todos sus pensamientos e hizo que una gran angustia le invadiera todas las entrañas.
La computadora central había sido hackeada.
̶ No, eso es imposible. ̶ Dijo en voz alta.
En el monitor, una de las ventanas que proyectaba las imágenes captadas por la cámara de seguridad, le llama la atención. Una joven figura femenina se paseaba por los pasillos y habitaciones del laboratorio como si nada, y tan pronto como uno de los guardias la interceptaba, este caía desmallado en el suelo.
̶ Que carajo… ̶ expresó muy extrañado.
El rechinar de la puerta hace que de inmediato desvié su atención a la entrada de su oficina. Una infantil figura entra con mucha naturalidad.
̶ Ryo-kun ̶ dijo con una aparente serenidad.
Akiyama Ryo lo miro firmemente
̶ Mucho tiempo de no verlo, Mizuno-san.*6 ̶ Dijo el tamer mientras cruzaba los brazos. ̶ Lamento lo que le hicimos a sus guardias. Solo los pusimos a echar una siesta, se lo aseguro.
̶ Entonces ¿tú eres el responsable de todo esto? ̶ Le preguntó el anciano, atento al menor de sus movimientos.
̶ ¿De la información borrada? …No del todo. ̶ Le respondió carente de arrogancia. ̶ Tenemos como aliado a un Tamer que además es un habilidoso Hacker*7. Creo que usted ya lo ubica; es el mismo que entro a estas instalaciones a tomar el "el arma de los abismos" que Genai le dio.
Mizuno se muerde el labio.
̶ Ah… ̶ se apresuró a hablar el tamer. ̶ …y respecto a los oficiales que envió a arrestar a Daisuke, ya nos hemos encargado de ellos.
El científico ríe.
̶ Entonces, Ryo-kun... ̶ dijo con una sonrisa entre dientes. ̶ ¿A qué has venido?
̶ Mizuno-san… ̶ le llamo, muy sereno. ̶ ¿Qué está haciendo?
̶ Lo que no logramos en el otro plano. Evitar una guerra. ̶ Le respondió con su rasposa voz. ̶ Proporcionar a la humanidad el arsenal para confrontar la invasión de los Monstruos Digitales.
̶ ¿Entonces, está menospreciando todas las vidas que nuestros camaradas sacrificaron?
̶ No me trates como si fuera uno de esos monstruos. ̶ Le reclamaba. ̶ Es precisamente por todos ellos que estoy haciendo esto.
El tamer frunce el ceño.
̶ Como responsable de la existencia del Mundo Digital, y de los Digimons, mi deber es destruir lo que yo mismo creé; así, y solo así, evitare la guerra.
̶ ¿Usted sabe por qué no podíamos acabar con la guerra? ¿Porque por más que todos esforzáramos no podíamos acabar con ninguno de "Los siete Reyes Demonio"? ̶ le preguntó Ryo, despacio. ̶ Por qué no eran los verdaderos enemigos. Ellos se mantuvieron ocultos todo este tiempo, y solo aquí en este plano hemos logrado que se manifestaran.
Mizuno lo miro fijamente.
̶ Usted conoce bien al primero de ellos, el cual apareció en Odaiba la madrugada del 1 de Agosto. ̶ Dijo al fin el Tamer. ̶ Los verdaderos enemigos, son "Los ángeles caídos".
El científico sonríe.
̶ ¿Tú crees, que aun acabando con todos "los ángeles caídos" la humanidad no tomará represarías contra los Digimons? ¿O qué tarde o temprano, no utilizaran su poder para desatar una guerra sin igual? ̶ le pregunto al niño, señalándolo con el dedo. ̶ No, Ryo-kun. Mi deber, es defender a nuestra raza y acabar con el Mundo Digital.
̶ Si piensa que la guerra se desato solo por los Digimons, se equivoca, Mizuno-san. ̶ Le respondió el Tamer. ̶ La guerra es inevitable, solo hace falta una excusa para que todos comiencen a matarse entre sí.
̶ Eso no lo puedes asegurar…
̶ Como usted no puede asegurar que la evitaremos si derrotamos a el último ángel caído.
Mizuno vuelve reír.
̶ No puedes detenerme, Ryo-kun. ̶ Dijo con una sonrisa en sus labios. ̶ Y… en cuento a tu amigo Daisuke, el muchacho es un demente. Asesino a burócratas y atento contra la vida de los altos mandos de los países más poderosos. Merece ser encarcelado, e incluso, ejecutado, ...como comprenderás.
̶ Lo siento, pero eso no pasara. ̶ Le respondió Ryo firmemente, sin titubear en ninguna sola de sus solidas palabras. ̶ El chico tiene una misión que cumplir.
̶ A estas alturas ¿Crees que eso me interesa?
̶ Me encargue de todo. ̶ Se apresuró a hablar el Tamer. ̶ Toda la evidencia contra él fue borrada. Incluso, nos encargamos de los testigos, incluyendo los altos mandos de los que usted habla.
El científico frunce el ceño.
̶ ¿Ve esa chica que aparece en el monitor? ̶ le señalo. Mizuno de inmediato dirige su atención al ordenador. ̶ Es la personificación del Tenebrum G, el dispositivo sagrado del Arkham. Es a través de ella qué él logra doblegar la voluntad humana. Y aunque ese gran poder tiene un gran precio y no todos pueden verse afectados, si lo logramos con la gente que nos interesaba. Ninguno de sus testigos hablara.
̶ "El Adepto del Caos". ̶ dijo entre dientes. ̶ Eres un insensato.
El tamer continuo sereno.
̶ ¿Sabes que el poder de Los Caballeros Reales disminuyo a causa de la curvatura entre dimensiones que ustedes los Adeptos ocasionaron al viajar aquí? Si eso ocurrió en el Mundo Digital, imagínate de qué manera se verá afectado nuestro mundo. ̶ le pregunto, el anciano, furioso. ̶ ¿Y te hacías llamar "Adepto del Orden"?
̶ Estoy consciente de que tarde o temprano la pagare muy caro por mis actos, pero justo ahora, lo único que me preocupa es darle una oportunidad más a este mundo.
̶ Que tontería. ̶ Le respondió el anciano.
̶ De cualquier forma, el único que está enterado de lo que hizo Motomiya Daisuke, es usted. ̶ Continuo el Tamer, despacio. ̶ Le invito a que recapacite, Mizuno-san. Con su ayuda, podríamos hacer las cosas más fáciles para "los niños elegidos".
El anciano vuelve a reír.
̶ Te dije que quiero acabar con el Mundo Digital, y todo cuanto representa. ̶ Le respondió cortante. ̶ Los nexos de esos niños, a los que llamas "elegidos", solo fomentan que los salvajes sigan apareciendo en este mundo. Son una verdadera molestia. Si hay algo que quiero hacer, es acabar con todos ellos.
Ryo baja la mirada por unos instantes.
̶ ¿Que le ha pasado, Mizuno-san? ̶ Le preguntó decepcionado. ̶ No es el mismo quien nos ayudó a derrotar al D-reaper.
̶ La guerra nos cambia a todos, Ryo-kun.
El tamer suspira.
̶ Si, eso es cierto.
En esos momentos, Ryo observa sigiloso el revolver que Mizuno escondía por debajo del escritorio.
̶ ¿Sabe? …No hace mucho, los "elegidos" renunciaron a la mitad de su vida para defender ambos mundos. ̶ Dijo el Tamer, mirando fijamente a su adversario. ̶ Son unos héroes…, no son como nosotros. ̶ Continúo bajando la mirada, con una leve sonrisa en sus labios.
La siguiente escena ocurrió demasiado rápido. El anciano tomo su arma y disparo veloz contra el niño. Ryo siente el rasguñar de la bala en su hombro derecho en el momento justo que habilidosamente pudo esquivar el proyectil.
Mizuno no vio el momento en que tenía al niño de frente. En un abrir y cerrar de ojos, sintió las manos del tamer rodear su cuello, y el abandonar del suelo de sus de sus pies cuando este lo levanto con relativa facilidad, como si el chico fuera poseedor de una fuerza sobrehumana.
Sin ninguna expresión en su rostro, más que sus llorosos ojos, Ryo observa como tras un rato el anciano deja de poner resistencia. La vida de Mizuno fue abandonado poco a poco su cuerpo hasta que dé el, no quedo más que su cadáver. El tamer noto el momento justo en que la luz abandono la mirada del anciano.
El tamer vuelve a suspirar después de dejar los restos del anciano tumbados en el asiento. Atónito, mira por unos minutos el cuerpo sin vida de Mizuno.
̶ ¡MALDCIÓN! ̶ gritó furioso el Tamer tras azotar su puño en el escritorio.
…
Parte IV: Conversando en la oscuridad
Si hiciera un viaje a mis adentros,
y sobreviviera a los lamentos,
pediría fuerzas para decir cuánto... lo siento…
Si volviera de un viaje a mis adentros…
Si volviera a comenzar,
no tendría tiempo de reparar…
"Volver a comenzar"
Café Tacvba
Madrugada del 12 de Agosto de 2004
Odaiba, Japón. 1:00 hrs.
El diluvio al fin había cesado. Las negras nubes comenzaban a despejarse, pero no todos los sistemas de electricidad habían sido habilitados. Varias zonas en Tokio aún continuaban en las penumbras. Se sentía frio, probablemente por la humedad que el diluvio había dejado consigo, y por la falta que tanto hacían los rayos del sol desde que eclipse había comenzado.
Tras descansar cómodamente todo el día en su casa, Takaishi Takeru pierde el sueño tras recibir una llamada de Koushiro y concentrarse en todas las preocupaciones que este le dejo en su mente.
Antes de tomar el teléfono para llamar a Taichi, el rubio se cerciora de que le contestara mandándole un mensaje por la D Terminal; luego, evitando encender luces y asegurándose de no hacer ningún ruido que despierte a su somnolienta madre, Takeru se va al vestíbulo de su hogar para llamar al castaño.
̶ Entonces… ¿El ya no está contigo? …. ya veo… ̶ Le decía en voz baja. El chico agudiza su oído para escuchar la distorsionada voz de Taichi reclamándole sobre algunos hechos. ̶ Eso lo tienes que arreglar con Hikari.
Y el rubio se apresura a colgar.
Takeru se sienta en la sala de su vestíbulo y lleva su índice a su barbilla para reflexionar unos minutos. Tras pensarlo unos momentos, toma decidido a su D-Dako para llamar a su digimon acompañante.
̶ Patamon. ̶ Decía mientras apuntaba la pantalla de su dispositivo sagrado al suelo.
Un tenue resplandor sale del aparato, el digimon de Takeru se materializa al instante.
̶ ¿Al fin te decidiste? ̶ le pregunto el digimon.
̶ Si. Vámonos.
Tan pronto como el chico se levanta del sofá, una figura lo intercepta.
̶ ¿Piensas irte? ̶ le pregunto su hermano.
̶ Si. ̶ Contesto con la voz débil. ̶ Tengo que encontrarlo, neesan.
El mayor suspira.
̶ De acuerdo. Pero procura llegar antes de que mama despierte. Yo me reuniré con Koushiro muy temprano para recoger a las chicas, y a papa lo llamaron de la televisora. ̶ Le dijo en tono de reproche. ̶ Se sentirá sola por la mañana si no estás con ella.
̶ Bien. ̶ le contestó mientras se dirigía a la salida.
̶ Patamon. ̶ Le llamaba Yamato. El pequeño digimon voltea. ̶ Cuídalo bien.
El acompañante de Takeru asiente.
Takeru llega al distrito donde vivía Daisuke. Dicha zona aun permanecía en las penumbras. Sigilosos, niño y digimon entran al frio edificio. Atentos a cada paso que daban, ambos voltean para percatarse de un pequeño ruido proveniente de uno de los departamentos. El rubio lo ignora y continúa su camino.
Al llegar a la casa de su amigo, Takeru encuentra la puerta entre abierta. El rechinido se hace presente cuando ambos penetran al apartamento. El rubio siente la fría esencia del lugar.
Rápidamente, echa un vistazo de rincón a rincón en todo el inmueble. La tenue luz de una vela encendida le hace reconocer a la joven figura que yacía sentada en el sofá. A su lado se encontraba un pequeño bebe Chibomon, el cual era alimentado con pequeños trozos de carne ofrecidos por el niño.
Takeru lo observa sereno.
̶ Sabía que estabas aquí. ̶ le dijo a Daisuke. El moreno levanta la mirada para observarlo débilmente.
̶ Este lugar te hace daño. ̶ Continuo el rubio. ̶ Ven. Te quedaras en mi casa.
̶ No. ̶ le respondió Daisuke, volteando a otro lado. ̶ Quiero pasar la noche aquí.
̶ Entonces. Me quedare contigo. ̶ Dijo mientras se acercaba. ̶ Espero que no te moleste.
Ambos se sientan en uno de los sillones. Patamon se acorruco al lado de su compañero. Los niños intercambian miradas, muy serios.
̶ Daisuke… ̶ Le decía un poco temeroso de sus próximas palabras. ̶ …A los oficiales que nos encontramos en el hospital, no fueron a los únicos a los que asesinaste, ¿verdad?
El contestable se encoje en hombros.
̶ ¿Quién te lo dijo?
̶ Koushiro.
Daisuke calla.
̶ También me dijo que por el momento todo estaba arreglado, y que nadie te buscaría, aunque, no me imagino lo que tuvo que hacer para lograrlo.
El moreno ríe levemente. Takeru lo mira serio.
̶ De cualquier forma, estas a salvo.
̶ ¿Cómo le fue a Iori? ̶ Pregunto el moreno, cambiando de tema súbitamente.
̶ Él… perdió contra el Tamer. ̶ Le respondió bajando la mirada. ̶ Lo encontraron inconsciente con el digi-tama de Armadimon a su lado. Pero, no todo fueron malas noticias…
Daisuke lo mira interesado.
̶ Al final, Arkham no destrozo el pilar, e Iori… de alguna formar, recupero la vista.
La imagen de Stephen Upton pasa veloz por la mente del moreno. Si hay alguien que podía lograr dicho milagro era él.
̶ ¿Qué hay de Ken y Miyako?
̶ Ellos lo lograron sin ninguno problema.
Daisuke sonrió levemente. Luego mira al vacío pensativo.
̶ Fue una pelea muy difícil ¿no? ̶ dijo débilmente. ̶ Esta vez, no solo nos enfrentamos a digimons, sino también a humanos… gente con ideología, moral y filosofía propia.
Takeru escucha atento.
´´Gente que solo busca encontrarle un significado a su vida, solo para evadir la realidad de que la vida carece de sentido.
̶ Nosotros le damos significado a nuestras vidas. ̶ Le cuestiono el rubio.
̶ Si, lo sé perfectamente. Es solo que…
Daisuke suspira…
̶ Takeru ¿Por qué se crean los conflictos y las guerras?
El rubio traga saliva para luego levantar su mirada y ver al infinito.
̶ Porque somos distintos, porque no pensamos igual que los demás, porque no soportamos ver nuestros anhelos y esperanzas destruidas, por que buscamos más de lo que podemos tener. Pero, sobre todo… porque no podemos entendernos los unos a los otros.
El moreno calla.
̶ Para poder lograrlo, primero tenemos que acabar con ese mal instinto que tenemos. Estoy seguro que tú sabes a que me refiero. ̶ Continúo el rubio, teniendo muy en cuenta la conversación que tuvo con Daisuke en el templo de la tundra sagrada.
̶ Yo no lo hice. ̶ Dijo Daisuke, con el dolor en su pecho. ̶ Yo no me abstuve. Asesine justificando mis actos, justo como "el" me dijo.
Takeru baja la mirada.
̶ Y, con todo lo que está pasando… ̶ continúo el moreno. ̶ …temo mucho que en cualquier momento, vuelva a ceder ante el mal.
̶ No eres el único. ̶ Dijo el rubio encogido en hombros. ̶ "El"… constantemente ha estado tentándome, y estoy seguro que ahora que Hikari está de regreso, el intentara tentarla a ella también.
Daisuke lo mira con una mueca de sorpresa.
̶ Pero… si hay algo que los tres le demostramos, es que siempre podemos oponernos y elegir… no importando el dolor y el sufrimiento.
̶ Si… ̶ le afirmo el moreno mientras volvía a bajar la mirada pensativo. ̶ Creo que tienes razón.
̶ Por eso, quiero que vengas conmigo, Daisuke. ̶ le pidió mirándole fijamente. ̶ Estoy seguro que si Hikari, tu yo nos mantenemos unidos y nos apoyamos mutuamente …a "el" le será más difícil tentarnos.
El contestable vuelve a reír levemente.
̶ Para poder continuar, primero busco redimirme, de lo contrario… no sé si pueda…
El rubio lo mira sereno.
̶ Tenía planeado entregarme a las autoridades y, quizá de esa forma, expiar mis pecados…
Takeru baja la mirada.
̶ Sin embargo… ̶ continúo el moreno frunciendo el ceño, mientras los rostros de Akiyama Ryo y Arkham, pasaban por su mente. ̶ …primero, tengo una misión que cumplir.
Entonces, Takeru observo en el líder de los elegidos una mirada llena de determinación como nunca antes la había visto en alguien. El niño lo observa con un tono de serenidad, luego, ambos intercambian miradas y asienten valerosos.
12 de Agosto del 2012
Odaiba, Japón. 8:00 hrs
Takaishi Natsuko se encontraba pasmada en la silla del comedor, incapaz de dejarse vencer por el pesado sueño que le asechaba. Poco antes de que su exesposo y su hijo Yamato la abandonaran, despertó como si un sexto sentido le hubiera dicho que algo faltaba en su casa. De nueva cuenta se levanta presurosa a la habitación de su hijo menor. Takeru ni siquiera había dormido en casa.
La señora enciende la cafetera, para luego sentarse inconsolable en el comedor a y entregarse a su angustia. El sonido de la puerta abriéndose la hace reaccionar bruscamente. Presurosa se acerca a la entrada de su casa para ver aliviada a Takeru entrar lentamente a su hogar.
La reportera suspira aliviada.
̶ Mama… ̶ le llamaba su hijo casi al instante. ̶ Necesito pedirte un favor.
En esos momentos, Daisuke entra a la casa de los Takaishi. La señora vio extrañada la mochila que este sostenía.
Lo que pareciera que nunca acabaría en la enorme ciudad, finalmente ocurrió para alivio de todos sus habitantes. Luego de días, el resplandeciente sol sale a iluminar las calles de Tokio. La gente comenzaba a animarse para abandonar sus hogares y sentir la cálida luz en sus rostros.
Justo enfrente del edificio donde Takeru vivía, una figura se escabulle por las aun despejadas calles de Odaiba. Los digimons gemelos, Terriermon y Lopmon se colgaban de su espalda de lado a lado, sosteniéndose con sus enormes orejas, mientras el niño se detenía súbitamente para observar la sima de la enorme estructura.
Wallace toma su D-Dako con una mezcla de emoción y miedo…
̶ Parece ser que dentro de poco, todo estará listo para la batalla final. ̶ Dijo para sí mismo, con una sonrisa en los labios.
CONTINUARA…
Notas de Autor:
*1 JGSDF, siglas de la Japan Ground Self-Defense Force (Fuerza Terrestre de Autodefensa de Japón)
*2 Puerta Warp (Mega Puerta) Capacidad del digivaice de Akira (D-Guantlet) para "saltar" por el mundo digital de zona a zona a través de "puertas" predeterminadas, ocultas por todo el Mundo Digital.
*3 Obviamente, se refiere a Magnamon.
*4 Este es Alphamon, considerado una leyenda entre los caballeros de la realeza, siempre está ausente. Esto está lejos de ser cierto, pues recientemente, lo pudimos ver en Digimon Adventure Tri
*5 APN. Agencia de la Policía Nacional. Es el organismo que se encarga de supervisar las fuerzas policiales japonés.
*6 Gorou Mizuno. Alias "Shibumi". Miembro del equipo salvaje en Digimon Tamers
*7 Según el autor de Zenaku (ErrorAgumon), antes de volverse Tamer, y viajar al mundo digital; Kaiba Akira había demostrado ser un habilidoso hacker que incluso lograba acceder a los archivos secretos del FBI.
