Capitulo 28: Celos, lujuria contenida y agotamiento

Como se había comprometido con Lucius y Narcissa, el profesor Dawson matriculó a Draco y a Hermione en Hogwarts University, la prestigiosa y primera universidad de magia y hechicería del mundo mágico especialmente creada y dirigida, para la formación profesional de los jóvenes brujos y brujas a partir de los dieciocho años, lo había arreglado todo con la mayor eficiencia que con acierto lo caracterizaba,

había procedido a rellenar y completar correctamente cada documento que se requería para la aceptación de sus discípulos, había dejado pagado por adelantado para cada uno, tanto la matrícula del año completo que se disponían a empezar, como todo el material académico que iban a necesitar, también procedió a hacer la pertinente reserva de la residencia estudiantil, como la universidad quedaba realmente lejos del distrito de Delfaster, en donde se encontraba Malfoy Manor, a Los padres de Draco no les había quedado más remedio que darles el permiso para trasladarse a la residencia universitaria durante el periodo de clases, y aceptar que sólo regresaran al castillo los fines de semana y las vacaciones, ya que les resultaría imposible ir y venir cada día.

El profesor Dawson también tramitó en la tesorería del inmenso y excelente campus, la adjudicación de dos cámaras monetarias semejantes a las de Gringotts, en las que se guardarían celosamente toda la cobertura económica asignada para el curso, y una parte extra para gastos personales, de modo que a medida que les hiciera falta cualquier cosa, no tuvieran que preocuparse por algo que a los padres de Draco les resultaba tan nimio como el dinero.

Lo había dejado todo perfectamente preparado, organizado y solucionado, y por lo que a él respectaba, Draco y Hermione no deberían tener ningún problema de ninguna clase, sólo se tendrían que preocupar por estudiar lo requerido y cumplir las expectativas sacando las mejores notas posibles,

después de aquello, Lucius le pagó sus últimos honorarios, y le agradeció el haber sido tan buen profesor para su hijo, se tomaron una copa juntos en el despacho y brindaron por esa nueva era en la que estaban, ya que a pesar de que las cosas para ellos, en especial para los sangres puras, ya no eran lo que habían sido en el pasado, no podían quejarse de la holgada y pacífica situación en la que vivían,

también se despidió de sus alumnos y les aconsejó esforzarse y esmerarse al máximo, ya que tendrían el privilegio de acudir a una universidad a la que muy pocos brujos y brujas podían acceder, ya fuera por el alto nivel académico, o por el elevado coste económico, pero también les animó a apreciar el buen rumbo en el que estaban encaminando sus vidas, y les aseguró que no sólo habrían para ellos libros, exámenes, exhaustivos trabajos y deberes, pues la vida universitaria era alegre, y más liberal que cursar la secundaria.

Una vez cumplido su deber con la familia Malfoy, el profesor Dawson se volvió a despedir de ellos y marchó a su nuevo destino para firmar a la siguiente semana, su nuevo contrato como tutor en el colegio Hogwarts.

….

Como les habían predicho, la vida en la universidad resultó ser emocionante, divertida y completamente distinta a todo lo que habían conocido,

el primer día que llegaron estuvieron algo perdidos, ya que no habían prefectos, y solamente había un guía por curso que les resolvería cada duda, y como era lógico y normal, estaban abarrotados y desbordados con los alumnos, de un día para otro se habían visto rodeados por cientos de estudiantes de todas partes del mundo, era un bullir constante de alegres jóvenes que iban y venían, corrían, subían y bajaban escaleras, risas y gritos por doquier en los pasillos, algunos que se conocían corrían a abrazarse tras verse después del verano, y los correspondientes guías, sobrepasados por la agolpada avalancha de desordenados jovenzuelos desobedientes y exaltados por la novedad de su entrada hacia la madurez, habían tenido que utilizar hechizos de megafonía de voz, para que atendieran y escucharan lo que les tenían que decir,

A primera hora de la mañana, Hermione y Draco llegaron al campus un tanto perdidos, el profesor Dawson les dijo que no hicieran nada por su cuenta el primer día, ya que les resultaría todo muy confuso, por lo que se dirigieron como les había indicado, directamente a las oficinas de coordinación que quedaban justo en la entrada del centro,

se sorprendieron de ver la enorme cola que había, incluso tuvieron que salir al exterior quedándose en la entrada justo al final de ella, allí habrían más de quinientas personas que al igual que ellos, no tendrían menos de dieciocho años, pero se habían percatado enseguida de que destacaban ellos de entre todos los demás, tanto la actitud que tenían como la indumentaria eran muy distintas,

algunos lucían relajados, otros hacían pequeños corrillos en la cola y charlaban y reían, otros se habían sentado con toda la naturalidad del mundo en el propio suelo a esperar mientras conversaban con el de al lado, y vieron con asombro como unos cuantos empezaron a tirarse como si estuvieran en el campo de juegos, una extraña y ovalada pelota de cuero,

absolutamente todos lucían ropa cómoda, solamente Draco iba de traje negro, y Hermione llevaba un vestido ajustado con mangas tres cuartos, en rosa claro por encima de la rodilla, y unos tacones a juego,

a ambos les resultó curiosa la forma en la que iban todos vestidos con tanta informalidad, muchos de ellos llevaban jeans, amplias sudaderas, zapatos deportivos, cazadoras de pana, gorras, y los peinados más transgresores y llamativos que hubieran visto, se podría decir que hasta habían unas cuantas tribus urbanas, pero la cola avanzaba deprisa, y pronto se encontraron en el mostrador de la coordinación,

les preguntaron los nombres y les hicieron rellenar un formulario, lo sellaron y lo guardaron en la sala de archivos - a la galería siete - les dijo secamente el secretario de turno, que les estaba atendiendo sin levantar la vista de otros documentos que estaba sellando y grapando,

- ¿perdón?, ¿cómo dice? - respondió Draco confuso, el hombre un poco molesto, paró lo que estaba haciendo y levantó la vista por encima de sus gafas clavándola en Draco - recorred ese pasillo de la derecha, al terminarlo, girad otra vez a la derecha, allí están las galerías de la cuatro a la siete, vosotros id a la siete, os atenderá vuestro correspondiente guía, ¡siguiente! - dijo en voz alta, y las personas que estaban detrás de ellos los empujaron levemente para poder acercarse al mostrador,

cuando llegaron se encontraron con una amplia sala en la que había un revoltoso grupo de ochenta personas parloteando casi a los gritos y en un auténtico desorden de entrar y salir, no sabían muy bien que hacer, ni para qué los habían mandado allí,

poco después entró la coordinadora que tenían asignada, todo el mundo se arremolinó a su al rededor y empezaron a atosigarla y a gritarle preguntas en un insoportable y ensordecedor ruido, Draco y Hermione tuvieron que aguantar nerviosos e irritados los pisotones y empujones de los demás, hasta que la coordinadora optó por subirse a una silla para que todo el mundo pudiera verla y escucharla en condiciones,

con un hechizo megáfono de su voz, pudo hacer que esta sonara lo suficientemente alta para que todos se callaran de inmediato, y una vez hecho el silencio, lanzó otro hechizo con su varita y aparecieron en todas las paredes, largos paneles con los listados de los nombres de cada alumno, en la casilla de al lado de cada nombre, la casa a la que pertenecía, la planta y el número de la habitación que les había tocado en la residencia, y los salones a los que debía acudir,

cuando explicó aquello, todo el mundo en la misma algarabía corrió en tropel a buscar sus nombres, y la coordinadora con fastidio pero con una paciencia infinita, les comunicó que en ese momento lo único que debían hacer era mirar el nombre en el panel, averiguar la habitación en la que dormirían en la residencia, y dirigirse de inmediato allí, pues les estaban esperando otros guías que les darían el resto de la información que necesitaban para incorporarse a las clases al otro día.

Era algo apoteósico, y cada vez entraban más alumnos, lo que hacía más difícil acceder a los paneles, y dado que la galería era enorme, no sabían ni por donde empezar,

-¡por orden alfabético! - gritó pacientemente la coordinadora, - ¡mirad vuestros nombres por orden alfabético!, ¡y cuando los encontréis, haced el favor de apartaros para que el resto pueda encontrar el suyo! - indicaba cansadamente.

Hermione y Draco se pusieron manos a la obra, empezaron a meterse como pudieron entre la gente, y fueron viendo en las listas nombre a nombre, lo malo era que habían cientos de ellos, era casi desesperante,

Hermione se distrajo un momento y observó como iban reaccionando algunas personas, un par de chicas que parecían amigas, gritaban felices de compartir la misma habitación, unos chicos chocaban sus manos alegres de haber caído en la misma clase, otro chico se quejaba con desagrado de tener que dar cierta asignatura obligatoria, otros no entendían bien los paneles, y el resto seguían buscando acalorados e incesantes sus nombres.

Todavía no encontraban si quiera la letra de su apellido, por lo que decidieron separarse y buscar cada uno en una dirección para ver si de esa manera se les facilitaba la tarea, Hermione caminó de lado opuesto a Draco, justo en la pared de enfrente se dio cuenta de que el panel llevaba la letra L y casi al final la letra M, revisó bien ese pequeño espacio repasándolo varias veces de arriba a abajo y por fin encontró el apellido Malfoy, y su nombre, había caído en su correspondiente casa Gryffindor, en la residencia, le había tocado el ala norte, y su habitación estaba en la segunda planta, era la número trece A, y la compartiría con Olivia Kent, de Ravenclaw, se disponía a mirar también el nombre de Draco, pero justo ese momento escuchó a viva voz que gritaban su nombre, giró la cara enseguida y como en un acto reflejo, corrió emocionada al encuentro de aquella persona para estrecharse en un fuerte abrazo,

- ¡HARRY!, ¡NO ME LO PUEDO CREER!, ¿¡QUÉ HACES AQUÍ!?, ¿¡ES QUE VAS A ESTUDIAR AQUI!? -

- jajajajajajaja, ¡HERMIONE!, ¡CÓMO ME ALEGRO DE VERTE! - dijo abrazándola aún mas fuerte - si, voy a estudiar aquí, ¡no me puedo creer que estemos en la misma universidad!, ¡otra vez juntos Hermione!, como en el colegio..., ¿sabes?, he vuelto a caer en Gryffindor, ¿en qué casa has caído tú? -

- ¡es fantástico!, yo también en Gryffindor, voy a ir a doce facultades, entre ellas a la de alquimia, a la de transformaciones puras, ocultismo, medimagia, herbología y pociones, pautas de conducta, historia antigua de la magia..., jajaja -

- jajajajaj, yo también voy a ir a algunas de esas, en alquimia estoy en la planta cinco en el salón cuatro D -

- ¡igual que yo!, jajajja, yo en transformaciones puras, estoy en la planta dos en el salón A tres -

- ¡yo también!, parece que vamos a coincidir en varias clases..., ¡que alegría!, ven aquí... -

Harry la volvió a abrazar muy contento, y unos minutos después les dio una sorpresa con su llegada Cho-chang, a la que también se les unió a los amistosos abrazos, y a lo lejos, frente a ellos, contemplaba la emotiva escena furioso y con unos terribles celos, Draco, que intentaba dominar las ganas de acercárseles y aguarles el feliz momento,

con la mandíbula apretada y los puños cerrados, se dispuso a acercarse al alegre grupo reencontrado, pero unas fuertes palmadas en su hombro derecho lo detuvieron, y él, muy extrañado se dio la vuelta para ver quien osaba molestarlo,

- ¿acabas de llegar? - preguntó Draco, ya fuera de dudas y más calmado,

- no, llegué hace más de cuarenta minutos - respondió Blaise, - ¡pero es que esos malditos tablones están ilegibles...! vaya chapuza que han hecho..., con lo que cuesta este maldito centro educativo... -

- ¿no has empezado todavía y ya te estás quejando? - preguntó irónico y mofándose de su amigo,

- ya verás cómo vas cambiando de opinión a medida que vaya pasando el día... - respondió con la misma burla,

- ¿viene alguien contigo o estás solo? -

- vine con Astoria y con Theo, pero Pansy llegó a la cola diez minutos después ¡no sabes el escándalo que armó la gente cuando ella se puso a nuestro lado!, ¡le gritaron que se fuera al final de la cola!, ¿¡te lo puedes creer!?, ¿¡cómo pueden tratarnos así!?, ¿¡es que no saben quienes somos!? -

- por lo visto eso aquí..., no va a importar mucho amigo mío..., creo que nos van a tratar a todos como si tuviéramos el mismo status -

- ¡increíble!, ¡verás cuando se entere mi padre! -

Enseguida se les acercaron el resto de los Slytherin, tanto Pansy como Astoria estaban furiosas con su nueva situación, ambas tendrían que compartir la habitación que otras chicas que no conocían de nada, y lo peor, según ellas, era que ni siquiera eran sangres puras, Theo estaba indiferente, no parecía molesto, pero desde luego tampoco estaba contento, en realidad lo único que les hacía llevadero ese cambio al grupo de Draco, era que compartirían la mayoría de los salones, por suerte habían caído todos juntos en la casa Slyterin, y por consiguiente en casi todas las materias.

Pronto la gente fue abandonando la galería sin reducir el habitual desorden juvenil, y Draco decidió ir en busca de Hermione por si ya sabía algo, se acercó a ella observado por las cuatro serpientes restantes y ocasionando que Hermione, Harry y Cho, quedaran de inmediato en silencio al verlo llegar, los chicos decidieron despedirse de ella con un - nos vemos mas tarde - y con un beso en la mejilla, luego se marcharon dejándolos solos.

- ¿has encontrado algo?, yo aún no he visto ni la letra de nuestro apellido -

- si, mira..., estamos aquí - le indicó señalando una línea del panel que había estado mirando, - aquí estoy yo, y..., aquí abajo estas tú -

- que bien, he caído en Slytherin, y..., tengo las asignaturas que me gustan, genial, si, se podría decir que me gustan todas, bueno..., casi todas, parece que voy a ser afortunado ¿eh? - le dijo mirándola con una sonrisa correspondida - nos ha tocado residir en el ala sur, en la planta..., en la quinta planta y..., ¿¡QUÉ!?, ¿¡QUIÉN ES ATREYU GALLAGUER!?, ¿¡Y PORQUÉ ESTÁ APUNTADO EN NUESTRA HABITACIÓN!?, esto está equivocado, ven Hermione - dijo tirando de su brazo - tenemos que buscar a la coordinadora, se han equivocado y han metido con nosotros a esta persona, pero no te preocupes lo rectificarán enseguida -

- Dracooo nooo..., está todo bien, no se han equivocado, mira, ¿ves? - dijo mostrándole la casilla en la que se encontraba su nombre - yo no comparto habitación contigo, ni tampoco estoy en tu ala, estoy en el ala norte, en la segunda planta, mi habitación es la número trece A, y la comparto con..., Olivia Kent, no la conozco..., pero pone que es de Ravenclaw, espero que nos llevemos bien -

- ¡JA!, ¡imposible!, somos marido y mujer Hermione, tenemos que compartir habitación, ¡estamos casados!, somos un matrimonio, no nos pueden separar, ahora mismo iremos a hablar con la coordinadora, ven -

Y Draco tiró de Hermione que iba resignada, hacia donde estaba la coordinadora, estaba atendiendo a otro grupo de jóvenes que se quejaban a su vez del mal reparto de las habitaciones, y ella agitada pero sin perder la paciencia, les repetía una y otra vez que ella no tenía nada que ver con eso, que no podía hacer ningún cambio, pues su trabajo era únicamente orientar a los alumnos y resolverles ciertas dudas relacionadas con el centro en sí,

Draco quiso apartar al resto de los jóvenes y colarse, pero tanto ellos como la coordinadora le gritaron que esperara su turno, y él, muy irritado y sin soltar la mano de Hermione, no tuvo mas remedio que esperar, pero cuando llegó su turno su queja no fue resuelta, y le explicaron que en la residencia, chicos y chicas no iban a compartir habitaciones, esa era una de las normas impuestas, y por supuesto no se hacían excepciones, ni se tendrían en cuenta los noviazgo o matrimonios, era la misma norma para todos los alumnos, y estaban hechas para cumplirlas.

Hecho un energúmeno, Draco fue aún con Hermione agarrada, a hablar con el director, pero éste estaba demasiado ocupado por lo que no pudo atenderlos, así que lo intentó con el subdirector, que tampoco los atendió por estar igualmente abarrotado de trabajo, en su lugar les atendió un orientador que con toda la disposición del mundo les quiso explicar algunas de las normas de convivencia, cosa que Draco no quiso escuchar, y empezó a levantar la voz, exigiendo que él, Draco Lucius Malfoy, hijo de Lucius Malfoy y nieto de Abraxas Malfoy, exigía el trato pertinente y relevante para él y para su esposa, según rango, dominio, y fortuna,

el orientador intentaba decirle algo pero Draco no lo dejaba hablar, y cada vez elevaba más la voz, por lo que alucinado y harto de esa actitud, decidió ponerse en pie muy ofuscado y le llamó la atención a Draco, por aquella falta de respeto, - ¡SEÑOR, MALFOY!, ¡baje inmediatamente el tono de su voz para dirigirse a su superior! - le indicó éste, - ¡por ésta falta de respeto inaceptable y totalmente fuera de lugar, queda usted amonestado!, - le decía bastante malhumorado - sepa usted que a la tercera amonestación se le expulsará de la universidad durante un mes, y ahora haga el favor de abandonar mi oficina - terminó de decirle el orientador.

Draco, estupefacto e indignado, no tuvo más remedio que levantarse y salir de allí, estaba claro que no pensaban hacer ningún cambio, ni siquiera por ser él, el hijo del magnate Lucius Malfoy,

Hermione le comentó que el siguiente paso era acudir a sus habitaciones en las que seguramente ya estarían sus baúles con todas sus pertenencias para poder poner todo en orden, y también podrían contar con la ayuda de los guías de la residencia para cualquier pregunta que tuvieran que hacerle, a Draco no le hizo ninguna gracia, pero ese era el siguiente paso que habría que dar, y en breve llegaría la hora del almuerzo, por lo que debían apresurarse, así que fueron nuevamente a ver el panel en el que aparecía la indicación de la residencia para poder encontrar sus habitaciones.

Una vez dentro, aquella área se dividía en cuatro secciones de seis plantas cada una, que se cortaban de norte a sur y de este a oeste, las chicas tendrían sus habitaciones en las alas norte y este, y los chicos en las sur y oeste, pero independientemente de aquello, en cada planta y en absolutamente todas las alas, habían varias salas comunes de cada casa que eran mixtas, en las que todos los alumnos podrían encontrarse para pasar el rato y convivir,

sólo habían restricciones para las habitaciones y para los baños, que también eran comunes, todos se quejaron muchísimo de el hecho de que no hubieran baños privados, pero esa era una norma especialmente impuesta para que esa juventud aprendiera a hacer frente a algunas incomodidades de la posible vida que les esperaba, y también para que apreciaran mucho más, lo que tenían en casa de sus progenitores.

Draco insistió en acompañar a Hermione a su habitación, y cuando llegaron allí, ya se encontraba en ella Olivia Kent, organizando toda su ropa en su armario, Hermione se presentó, y ella muy amistosamente le estrechó la mano,

- ¿tú eres Draco Malfoy ¿no? - le preguntó a Draco también estrechándole la mano,

- si, soy su esposo - dijo posesivamente abrazando a Hermione, y besando su mejilla - ésta habitación es una ratonera, el cuarto de escobas de mi casa es el doble de grande, y ni si quiera tiene su propio baño, ¿cómo pretenden que encima la compartáis? -

- no es para tanto Draco..., es cierto que es un poco pequeña pero yo la veo suficiente para las dos, ¿tú que dices Kent? -

- para mi está estupenda, además es casi igual a la que tengo en casa con mi hermana, no te preocupes tanto Malfoy, tu chica estará más que bien aquí conmigo, creo que nos vamos a llevar muy bien - dijo con una amplia sonrisa mirando a Hermione,

- ¡tonterías!, en este cuchitril no vais a poder dormir, intentaré habla otra vez con el director para que te cambien de cuarto Hermione, o al menos para que no tengas que compartirlo -

- típico... - dijo Olivia en tono sarcástico y Draco la miró extrañado,

- no Draco, no lo hagas, yo estoy bien aquí, me gusta, quiero quedarme, y además acuérdate de que ya te han amonestado, no te conviene tener más discusiones hoy -

- ¡vaya...!, jajajja, ¿no has empezado y ya te están amonestando? - preguntó Olivia mientras doblaba unas camisetas,

- métete en tus asuntos ¿quieres, Kent...? - le respondió Draco molesto - insisto en que este habitáculo es inaceptable, pero es tu cuarto..., tú sabrás lo que quieres..., te dejo para que puedas acomodarte, yo iré a ver mi habitación, vendré a buscarte e un rato para ir a almorzar, emmm..., ¿necesitas dinero o algo? -

- no Draco muchas gracias - contestó Hermione - y acuérdate de que si nos hace falta dinero sólo tenemos que ir a la tesorería a sacarlo -

- es verdad, se me había olvidado, bueno, hasta luego, no tardaré mucho -

Draco salió de la habitación y dejó a Hermione ordenando sus cosas junto a su nueva compañera Olivia, cuando llegó a la suya su asombro fue brutal, su cuarto era exactamente igual de pequeño, quizá un poco más, y las camas era unipersonales y verdaderamente estrechas, con tan sólo un par de pequeñas mesitas de noche y una sola considerable ventana para él y para su compañero, frente a cada cama, dos altos armarios, que aunque parecían demasiado pequeños, en realidad podía entrar todo aquello que quisieran meter,

su compañero era de lo más peculiar, en su pared había colgado infinidad de posters e imágenes de actrices modelos, y grupos musicales, y en su estantería había puesto su diminuta colección de figuras de la guerra de las galaxias, cosa que hizo que a Draco se le pusieran los pelos de punta, (vete tú a saber porqué...,)

el muchacho llevaba el pelo largo sujeto en una coleta y sobre la cabeza una gorra verde del revés, vestía una amplia sudadera amarilla y unos anchos pantalones raperos de color azul marino, y calzaba unas deportivas verdes a juego con la gorra,

estaba sentado en la cama sacando de su baúl un balón muggle de baloncesto, y varios cuadernos pintarrajeados, cuando vio a Draco observarlo como a un terrorífico marciano, se levantó y se presentó ofreciéndole un cigarrillo recién liado, - yo soy Atreyu Gallaguer, pero llámame Atreyu solamente - dijo con una amplia sonrisa mientras extendía su mano para estrechar la de Draco, - tú eres Draco Malfoy ¿no? - volvió a decir el chico, viendo que Draco se había quedado sin habla.

Draco no respondió y salió en ese mismo instante de la habitación, pudo hablar con un coordinador de su planta en la residencia, y a pesar de que le habían dicho que no se podía cambiar las habitaciones, insistió para que al menos lo pusieran con otro compañero,

el coordinador pensaba decirle que no, pero Draco hizo alusión a un ofrecimiento de tabaco por parte del otro chico, otra de las estrictas normas impuestas, era que dentro del centro universitario, estaba absolutamente prohibido fumar, y atreverse a romper aquella norma, conllevaba la expulsión inmediatamente durante dos semanas, mas sin embargo se podía hacer en todo el exterior sin problemas.

De inmediato procedieron a cambiar a Draco de sitio, con la tremenda suerte de que pudo conseguir quedar en la misma habitación que su amigo Blaise, que se alojaba en la segunda planta,

- jajajajajaj, ¿pero cómo lo has hecho tío?, ¡no por Merlín!, ¡no me digas que le has puesto ojitos al coordinador!, jajajajajaja, Dracoooo, se te va a quedar el culo como un colador jajajaja -

- ¡cállate Blaise!, mejor cállate y dame las gracias por tenerme de compañero de habitación, quién sabe con qué espécimen te habría tocado estar si yo no intervengo..., - le dijo altivo y digno,

- jajajajaj ya..., ya..., no seas tan melodramático -

- ¿melodramático?, ¿sabes con quién me pusieron a mi?, ¡con un tal Atreyu..., no se qué...!, nada mas entrar, me ofreció un cigarrillo de liar, ¡de liar Blaise! -

- jajajjajajajaja, Atreyuuu, jajajajajaja, ¿no me digas que te empezó a contar una historia interminable?, jajajajajaja, y encima no tiene pasta ni para comprarse cigarrillos ya liados el muy pobretón jajajajajaja, anda..., hechiza tus cosas para que se ordenen solas y bajemos a comer algo..., ya me está entrando hambre -

- si, busca a los demás e id bajando, yo voy a por Hermione -

- vale, te esperamos en la cafetería -

Draco regresó a la habitación de Hermione a buscarla para ir a almorzar, pero cuando llegó ya no había nadie, una coordinadora que estaba haciendo rondas, lo reprendió por andar husmeando en el área femenina, y él que fue muy listo, se defendió diciendo que se dirigía a una de las áreas mixtas comunes, eso le dio una idea, quizá Hermione estuviera allí con su compañera de cuarto, por lo que la buscó por las ocho salas comunes del ala norte,

sin embargo tampoco la encontró, y vio que había muy poca gente por las galerías y pasillos, cosa que indicaba que de un momento a otro servirían la comida, no perdió más el tiempo y bajó a la cafetería, aquello era un completo bullicio de cientos de estudiantes en mil emociones distintas, risas, murmullos, gritos, bromas pesadas, debates, enfados, y coordinadores disgustados y sobrepasados por la asfixia de tanto trabajo,

no era como en el colegio, donde cada uno se sentaba en las largas mesas de madera de sus correspondientes casas, ese salón era muy diferente, era inmenso, pero no tenía nada que ver con el comedor de Hogwarts, era especialmente luminoso gracias a sus abundantes y largos ventanales, y había una buena cantidad de mesas repartidas por toda la extensión, en estas no cabrían más de seis personas, pero habían suficientes para que todos los alumnos pudieran sentarse,

la cafetería tenía la particularidad de que cada persona se servía su propia comida, no aparecía en las mesas, ni habían hechizos para que el plato se sirviera solo y llegara a su dueño, los alumnos tenían que levantarse y hacer una cola con sus bandejas y coger del buffet, todo lo que les apeteciera, era un estilo bastante muggle, y ciertamente lo habían hecho con la intención de que aprendieran todo lo posible sobre aquel mundo, ya que más del cincuenta por ciento de los residentes eran muggles o mestizos, y era muy probable, que al finalizar las carreras, muchos magos y brujas fueran a ese mundo a buscar trabajos allí y por consiguiente, se quedaran a vivir alguna temporada,

ése estaba siendo un fenómeno que se estaba dando mucho a causa de la gran crisis existente en el mundo mágico, y justo por eso, querían preparar a los estudiantes para todo aquello con lo que posiblemente se fueran a encontrar en un futuro.

Draco empezó a buscarla mesa por mesa, y comenzaba ya a irritarse de no encontrarla, hasta que alguien tropezó detrás de él, se dio la vuelta y se sorprendió un poco, era Harry, ambos se miraron con un evidente recelo, pero algo le decía a Draco que Hermione estaría sentada en su mesa, por lo que se tragó su inmenso orgullo con cuidado de no atragantarse, y le preguntó por ella,

- Potter - dijo a modo de saludo muy secamente y con mirada airada,

- Malfoy... - respondió Harry indiferente a su antipatía,

- he de suponer que mi mujer está en tu mesa..., ¿no es así? -

- ja..., tu mujer... - murmuró con burla - ¿de cuál de todas ellas hablas? - recalcó con ironía,

- ¡deja la insolencia Potter!, ¡sabes perfectamente a quién me refiero!, ¡hablo de Hermione, mi esposa, la única que tengo! -

- ah..., pero tú has dicho tu mujer, no tu esposa, todo el mundo sabe que tienes decenas de mujeres a tus pies..., y..., si, "mi amiga Hermione" está con nosotros en nuestra mesa - dijo sarcástico,

- ¿con vosotros?, ¿quiénes?, ¿¡está con la maldita comadreja!?, ¡dime ahora mismo donde están! -

- ¡no seas imbécil Malfoy!, ¡no insultes a mi amigo Ron, el aún está en Rumania!, ¡y no pienso decirte nada hasta que te calmes! -

- está bien..., está bien..., ¡pero no me vuelvas a llamar imbécil en tu vida potter!, ¡o lo lamentarás!, y ahora dime donde está mi mujer -

- no tengo porqué hacerlo, y sinceramente no sé si a ella le apetezca verte ahora..., pero te voy a hacer el favor con una condición -

- ¡déjate de estupideces y dime de una puñetera vez donde está!, ¿¡quién mierda eres tú para ponerme condiciones con respecto a mi mujer!? -

- Draco, cálmate - dijo Hermione apareciendo detrás de él, y posando suavemente la mano en su hombro,

- Hermione... - dijo sorprendido, no te encontraba por ninguna parte..., ven - dijo agarrando su mano - Blaise y los demás nos están esperando en las mesas del fondo -

- Draco..., estoy sentada en la mesa de Harry y de Cho, y también está Olivia, la conociste esta mañana en mi habitación, y ya estamos comiendo..., si quieres..., ve a sentarte con tus amigos, seguro que tendréis muchas cosas que contaros -

- ¿qué? - dijo mirándola con reproche - Hermione, tu deber es comer conmigo, no con el cara-rajada y sus complementos, llevo un buen rato buscándote ¿sabes? -

- Draco, para, no tienes ningún derecho a insultar a nadie, ¡y menos a mis amigos!, ¿acaso les falto yo al respeto a los tuyos?, ¡y razones no me faltan!, ya te he dicho que estoy comiendo con ellos, y lo voy a seguir haciendo, el hecho de que estemos casados no nos obliga a estar juntos las veinticuatro horas del día -

- ¡ven aquí! - dijo furioso, agarrando fuertemente a Hermione del brazo y arrastrándola hasta la mesa de los Slytherin,

- ¡suéltame Draco!, ¡basta ya!, ¡no eres quién para tratarme así! -

Harry, que observaba la escena impotente y enfadado, no aguantó más y se apresuró a agarrar del otro brazo a Hermione para impedirle a Draco que se la llevara,

- ¡suéltala!, ¡ella no quiere ir!, ¿¡estás sordo!?, ¡te está diciendo que no quiere ir contigo!, ¡que la sueltes! -

- ¡no te metas Potter!, ¡esto es entre marido y mujer!, ¡y no la toques con tus asquerosas manos!, ¿¡o acaso quieres ver como te rajo más la cara de lo que ya la tienes!? -

- ¡chicos parad por favor!, ¡soltadme los dos!, ¡no soy un objeto al que podáis coger y llevaros a vuestro antojo!, Harry..., gracias por intentar ayudarme..., pero puedo arreglar esto yo sola..., y además es lo mejor..., si no te importa te veré esta tarde -

- en realidad si que me importa Hermione..., eres mi amiga..., y odio cómo este descerebrado te trata, ahora puedo imaginarme lo desdichada que debes de sentirte a su lado... -

- ¡ya la has oído Potter!, ¡lárgate, no te metas en donde nadie te llama! -

- ¡lo haré si veo que está en peligro!, ¡es lo que hacemos los amigos Malfoy!, ¡pero claro...,!, ¡tú no sabes lo que significa eso!, ¿¡quién querría ser amigo de un ser como tú!? -

- ¡Harry...! -

- ¡que te esfumes cara-rajada!, ¡no te inmiscuyas en nuestro matrimonio!, ¡sobras!, ¡lárgate ya! -

- ¡lo haré sólo porque ella me lo pide! -

- ¡chicos vale ya!, Harry por favor..., déjanos solos, te buscaré más tarde -

- está bien..., te veo esta tarde Hermione..., sólo espero no tener que arrepentirme de haberte dejado sola en este momento -

Harry se alejó de ellos con una clara frustración dibujada en el rostro, Draco volvió a tomar del brazo a Hermione ignorando sus quejas,

la llevó hasta la mesa en donde le esperaban sus amigos que ya estaban terminando de comer, todos los observaron intrigados y Draco retiró una silla para que Hermione se sentara, luego se sentó él y se quedó mirándola y esperando a que se decidiera a sentarse, Pansy y Astoria empezaron a sonreír divertidas disfrutando de la escena, y Blaise y Theo se miraban y miraban a Draco interrogantes,

- cariño..., haznos el favor de sentarte... - dijo Draco haciéndole un gesto con la mano de que ocupara su asiento con una falsa sonrisa y fingida cortesía - Hermione lo fulminó con la mirada varios segundos y después tragándose toda su rabia para no perder el control, se sentó y trató de tranquilizarse,

- buenos días Hermione - le dijo Blaise rompiendo un poco el hielo,

- hola Hermione - la saludó Theo con la misma intención,

- buenos días - respondió ella a ambos, pero de inmediato las chicas perdieron su cínica sonrisa y se miraron entre sí significativamente,

- valla..., no he ido a por la comida, Hermione..., ¿te apetece algo en particular, o te traigo lo mismo que a mi? -

- ¡JA!, quien lo hubiera dicho..., ¿Draco Malfoy haciendo de elfo doméstico...? -

- es exactamente lo que has tenido que hacer tu Pansy..., jajajajja, mira quién fue a hablar, aquí no hay criados, cada uno se tiene que servir su comida -

- precisamente por eso lo dice Theo... - comentó Astoria - en todo caso, Draco debería ir "únicamente" a por "su comida" -

- ya vale chicas... - cortó Blaise - nosotros no somos quiénes para meternos en eso -

- ¿¡cómo que no!?, ¡somos sus amigas! -

- ¡es mi matrimonio Pansy!, lo que yo le traiga o le deje de traer a mi mujer, no te incumbe en absoluto, ¿Hermione...? -

- no tengo hambre Draco - dijo sin dirigirle la mirada,

- bien... - dijo después de varios minutos con la misma mirada llena de dureza - pues entonces salgamos de la cafetería, aquí ya no tenemos nada más que hacer.

Se levantaron enseguida y se fueron sin despedirse de nadie ni volver la vista atrás, Draco estaba furioso, y Hermione no lo estaba menos que él, caminaron deprisa por los pasillos y pabellones y subieron las escaleras hasta la segunda planta en silencio, pero cuando Hermione quiso regresar a su habitación él la detuvo en seco,

- ven, vamos a hablar en una de las salas comunes -

- ¡no Draco! - dijo cruzada de brazos - yo no voy a hablar contigo de nada, no me apetece escucharte, ni verte, ni estar contigo, tengo cosas más importantes que hacer que perder mi tiempo, ¡y por hoy, ya ha sido bastante ración de vergüenza y de descaro!, me voy a mi habitación - se giró e hizo ademán de irse pero Draco se lo volvió a impedir,

- ¿¡qué suerte la tuya, no!?, ¿¡pero mira qué bien te están yendo las cosas!?, ¡ya no tienes que compartir tu cama conmigo más que los fines de semana y las vacaciones!, ¡por fin lo has logrado!, ¡BRAVO! - dijo aplaudiendo fuertemente - ¡te felicito!, ¡has encontrado a tus viejos amigos!,¡qué contenta debes de estar!, ¿¡qué rápido se te ha olvidado tu obligación conmigo, no!?, ¿¡piensas que ya estás libre de ataduras y reglas!?, ¿¡piensas que por fin vas a poder deshacerte de mi!?, ¡pues te equivocas "cariño"! - siseó - ¡a pesar de todo esto que ves!, ¡a pesar de todo este nuevo mundo lleno de novedades y de haberte encontrado con quien no debías...!, ¡SIGO SIÉNDO TU ESPOSO!, ¿¡me entiendes!?, ¡vas a seguir estando atada a mi POR LA LEY DE ALIANZA DE PAZ, hasta que cumplas diecinueve años!, ¡que hayas entrado en este lugar, no te exime de tus deberes conmigo!, ¡y aunque aquí no podamos dormir juntos!, ¡cosa que pienso arreglar de otra manera!, ¡yo tengo todo el derecho del mundo a disponer de todo tu tiempo, una vez fuera de clases!, ¡así que olvídate de estar escapándote de mi! ¡olvídate de estar comiendo con el cara-rajada sin mi permiso!, ¡y ni sueñes con que por el hecho de que ya no estemos en la mansión, te voy a controlar menos!, ¡estás loca si piensas eso!, ¡porque aquí, se-ño-ri-ta!, ¡me convertiré en tu sombra! - le susurró malignamente al oído - ahora vamos..., te dejaré en tu habitación -

Draco, fue empujando a Hermione, que tenía los ojos empañados por las lágrimas y había enmudecido de indignación, cuando llegaron a la habitación, Draco entró con ella a pesar de estar prohibido y la revisó de arriba a abajo, abrió su armario, su cómoda, y su mesita de noche que aún estaba vacía,

- tendremos que ir de compras - observó - aquí no hay chimeneas..., aunque pronto dejarán de hacer falta, pero yo se que eres friolera, necesitarás edredones y poner un hechizo calefactor, y..., ropa nueva, ambos necesitamos ropa nueva, aquí nadie viste de etiqueta, dentro de una hora vendré a buscarte para ir a la tesorería a sacar el dinero, iremos al centro comercial que está a una hora de aquí, y..., puede que cenemos allí también, así estaremos los dos solos un rato, nos hace falta, bueno... - dijo mirando con curiosidad y detalladamente el MP3, que Olivia se olvidó sobre su cama - que será eso... - murmuró - vengo en una hora Hermione -

Draco salió de su cuarto indiferente, dejando a Hermione a punto de estallar en llanto, ella no podía sentirse más humillada, no podía creerse la actitud de Draco después de haberse liado con todas esa mujeres sin importarle lo más mínimo si hacía bien o mal, y no es que ella pretendiera que le fuera fiel, ni mucho menos, lo que a ella le preocupaba, era que ni siquiera en ese lugar, pudiera estar en paz con sus amigos, sabiendo que Draco estaría muy bien con los suyos,

la enervaba el hecho de que no tuvieran igualdad de derechos, se sentía tremendamente sometida a sus caprichos, y no sabía muy bien qué pasos dar para solucionarlo, otra cosa que le preocupaba bastante era que Pansy también estuviera estudiando allí, sobre todo porque ella creía que tarde o temprano, (seguramente más temprano que tarde) Draco volvería a caer en sus brazo, y ella se convertiría en el hazme-reír de toda la universidad, pues hasta su compañera Olivia le hacía comentarios ácidos acerca de estar casada a tan temprana edad, y mucho más por llevar el apellido Malfoy, todo el mundo sabía lo que eso significaba y conocían bien la fama de mujeriego que Draco tenía,

una hora después regresó Draco a la habitación y la encontró llorando tumbada boca abajo en la cama, desahogándose con la almohada cubriéndole la cabeza, él se la apartó y se sentó en la cama con ella sintiendo una desagradable punzada de persistente culpabilidad, acarició su cabello suavemente y ella le apartó de un manotazo la mano, pero él no se levantó de la cama ni se separó de su lado, y aunque ella no lo miraba y le dio la espalda, a él no le importó el gesto y decidió hablarle de todas formas,

- Hermione... - dijo suavemente - levántate, ponte el abrigo, nos vamos al centro comercial, ya he sacado suficiente dinero para los dos, saldremos ahora para no regresar tan tarde y perdernos las explicaciones de los coordinadores -

- no quiero ir Draco - dijo molesta y llorosa,

- no te he preguntado si quieres venir o no, te he dicho que te levantes -

- ¿¡y porqué no te vas con tu amiga Pansy!? - le dijo con amargura, Draco suspiró

- ¿ te levantas de la cama Hermione?, ¿o prefieres que te levante yo a la fuerza? - Hermione se giró sobresaltada y lo miró estupefacta,

- Draco..., ¿se puede saber qué es lo que te pasa?, ¿se puede saber qué es lo que te está pasando conmigo?, ¿qué es lo que se supone que quieres de mi?, ¿porqué me haces esto Draco?, ¿¡porque!? -

- sólo estoy cubriéndonos las espaldas Hermione, cosa que a ti jamás te ha importado, nunca te ha importado lo que piensen de nuestra relación -

- ¿¡nuestra relación!?, ¡nuestra relación no existe Draco!, ¡tú y yo no tenemos ninguna relación!, ¡nos obligaron a casarnos!, ¡nos obligan a soportarnos!, pero nada más..., entre tú y yo no hay nada, nunca..., podrá haber nada - dijo entre lágrimas - ¡es imposible!, no sabes lo que es el amor... -

- Hermione..., ¿alguna vez me has querido? - Hermione no contestó y a Draco se le endurecieron las facciones del rostro, su mirada volvía a ser fría, y apartó de su alma la lacerante sensación de pérdida que tenía - no voy a permitir que nos expongas a habladurías innecesarias, ni tampoco voy a permitir que por tu culpa nos amenace el departamento de familia de la alianza, con que nos van a investigar, por si se te ha olvidado, tenemos que seguir fingiendo que somos un matrimonio real hasta que podamos divorciarnos cuando llegue el momento, eso significa, que ya que no vamos a dormir en la misma habitación aquí, van a vigilar si el resto del día lo pasamos juntos o separados, no es un capricho mío, es algo obvio a tener en cuenta, por lo que debemos preocuparnos al menos de pasar ciertas horas del día juntos, como las comidas y los descansos, se nos va a exigir el máximo rendimiento académico, por lo que vamos a tener cada vez menos tiempo, no te preocupes, ya se que te desagrada mi presencia, y ya he visto que vamos a coincidir en muy pocas asignaturas, por lo que nos veremos sólo lo justo y necesario, pero eso si, no nos vamos a ver menos horas a propósito Hermione, eso no te lo pienso consentir, no se trata solo de tu vida, también es la mía, y no tienes ningún derecho a ponerme ni a mi ni a mi familia en peligro, de que nos juzguen por una imprudencia tuya, así que ve a enjuagarte la cara, arréglate un poco y ponte el abrigo, que nos vamos al centro comercial -

Una vez en el centro comercial, hicieron las compras necesarias,

Draco eligió para las habitaciones varias colchas, almohadones y cojines, nuevas cortinas y alfombras, así como ropa cómoda para ambos, solo que Hermione, a pesar de la insistencia de Draco, únicamente escogió un par de pantalones básicos, un par de jeans, unas cuantas camisetas, y tres o cuatro sudaderas, y de zapatos sólo pensaba usar deportivas, así que solo se compró unas de las más baratas pero duraderas,

no quería seguir gastando el dinero de Draco y su familia, no quería deberles nada, ni tener la amarga sensación de haber sido comprada, por lo que fue guardando cada factura, con la intención de devolvérselo todo en cuanto le fuera posible.

Finalmente no cenaron allí y se marcharon de inmediato a la universidad, llegaron a tiempo para escuchar a sus respectivos coordinadores que les explicaban cómo se iban a desarrollar las jornadas lectivas, y las normas y restricciones dentro del centro y de la residencia, también les explicaron que eran libres de hacer lo que desearan con su tiempo libre, pero que se les iba a exigir un nivel alto para poder seguir asistiendo, cosa que debían cumplir sin excepciones de ninguna clase, de lo contrario serían expulsados y se les darían sus plazas a nuevos alumnos que consiguieran becas.

El primer trimestre fue bastante duro para todo el mundo, el hecho de estar sometidos a la presión de los continuos exámenes y una buena cantidad de trabajos, la nueva vida en la universidad en un entorno muy parecido al muggle, la convivencia con los cientos de estudiantes de todos los países y tribus urbanas inimaginables, y la increíble libertad de la que empezaban a disponer siendo ya completamente adultos formados y responsables de sus actos, hacían que la mayoría sufriera de ansiedad, insomnio, hiperactividad y falta de apetito, o en muchos otros casos atracones de comida compulsivos.

Durante esos primeros tres meses, que se les hicieron realmente cortos, Draco y Hermione, como un buen número de alumnos de sus mismas casas, decidieron no ir a la mansión en los esperados fines de semana, no se atrevían a descansar, se habían encontrado con que en sus clases, habían alumnos que no solo los igualaban en intelecto y destreza con cada materia, si no que los aventajaban sin esfuerzo, y se adaptaban con facilidad a cada dificultad que encontraban,

precisamente eso hizo que se impusieran a sí mismos el reto de superar a sus compañeros, o como mínimo igualarlos, al principio Draco estaba muy pendiente de Hermione, iba a buscarla para desayunar, la acompañaba hasta sus aulas observado con irascibilidad por Harry y por Cho, a los que se encontraba muy a menudo con ella, la buscaba para el almuerzo, y por las tardes estudiaban juntos en la biblioteca hasta la hora de la cena, ya ni siquiera hacían un alto para la merienda,

a los dos les preocupaba bastante llegar a rendir lo suficiente para ir subiendo nota, después de la cena Draco la acompañaba hasta su habitación, y él se marchaba a la suya, ambos pasaban varias horas más, terminando tareas y estudiando para el día siguiente, era una realidad que estaban durmiendo muy pocas horas, pero los nervios tampoco los dejaban dormir mucho más,

todo era nuevo y excitante, lleno de vida y de un constante bullicio y desorden juvenil, en general les estaba encantando, se sentían libres, adultos, y felices de no tener que obedecer continuamente las ordenes de sus mayores.

Las primeras veces en la cafetería, Hermione tuvo que sentarse junto a Draco con sus amigos, y ella rebasada de ira e impotencia, decidió no comer con ellos para no celebrarle a su marido las gracias, por lo que optó por coger algunos sándwiches, y llevárselos a su habitación para comérselos allí mas tarde, Draco le insistía una y otra vez en que comiera, y siempre se levantaba a traerle un plato con comida que Hermione rechazaba sistemáticamente, casi siempre Pansy y Astoria se burlaban de él y lo ridiculizaban por su comportamiento, pero Blaise y Theo solían acallarlas,

él era consciente del papelón que estaba haciendo, y de que era inútil obligar a Hermione a comer a la fuerza, por lo que dejó de insistirla varias semanas después y solamente la obligaba a sentarse a su lado en cada comida, pero pronto Draco empezaría a hacer lo mismo que ella, los dos iban a la cafetería, cogían sus alimentos, y los guardaban en la habitación para mas tarde, querían aprovechar la hora del almuerzo para irse a la biblioteca a repasar las lecciones.

En los descansos nunca dejaba que Hermione se acercara a sus amigos, quería mantenerla alejada de ellos, solían estar siempre al aire libre acompañados para desgracia de Hermione, de el grupito de Slytherins, amigos de Draco, era mas que obvio que Astoria y Pansy no la soportaban, y nunca faltaban los cínicos comentarios dañinos que hacían cada respiro entre clase y clase, los mas amargos momentos en la nueva vida de Hermione,

los chicos se daban cuenta perfectamente de lo que ocurría, pero no hacían absolutamente nada por mejorar el ambiente, y Draco parecía disfrutar con ello, parecía estar tomándose una revancha, era como si quisiera castigarla de aquella forma, haciendo que aguantara todas aquellas burlas y faltas de respeto, y lo cierto era que quería desquitarse de esa manera, la ira que llevaban dentro porque Hermione se negaba a tener nada con él, ni un beso quería darle, ni una caricia aceptaba ya de él, ni una sola palabra más de amor quería volver a escucharle, y se lo había dicho dolorosamente en serio, sin tapujos, y con una pasmosa frialdad que llenó a Draco de estupor,

pero como era muy habitual en él, recobró enseguida la compostura y controló a la perfección sus sentimientos, él quería llamar su atención a toda costa, aunque solamente fuera para que le hiciera algo de caso y discutieran al menos, ya que empezaba a haber un dialogo casi nulo entre ellos, y qué mejor manera que impidiendo que viera a sus amigos, y obligándola a soportar a las serpientes de sus amigas.

….

Cuando llegó la navidad y por fin obtuvieron un merecido descanso, regresaron a la mansión, ambos habían sacado muy buenas notas, se había notado mucho el esfuerzo que habían hecho, no eran las notas más altas o las más excelentes, pero entraban dentro de la segunda categoría.

Tanto Lucius como Narcissa los felicitaron a ambos, y les dijeron que pensaban dar una pequeña recepción con los padres de sus amigos, para celebrar las fiestas y la llegada a casa de sus ya madurados retoños,

el primer día llegaron agotados y hambrientos por el largo viaje, incluso se notaba que habían perdido algo de peso, lo que era muy normal teniendo en cuenta que habían comido poco y bastante mal en la residencia, tampoco habían dormido suficientes horas al día, pero a causa de la adrenalina que tenían acumulada y las pocas ganas de meterse en sus camas, no habían notado mucho la falta de sueño y el cansancio, sólo cuando llegaron a la mansión y pudieron entrar a su habitación, se dieron cuenta de los extenuados que estaban,

Para despejarse y bajar a cenar, ambos tomaron una ducha, la primera en entrar fue Hermione, que tardó más de lo habitual ya que se sentía agradablemente relajada, Draco entró inmediatamente después de que ella saliera, y lo hizo cruzándose con ella completamente desnudo y mirándola con lascivia al observar su cuerpo sólo envuelto con una toalla,

él tardó mucho menos tiempo, y cuando salió, ella aún estaba en ropa interior buscando algo adecuado para aquella noche, Draco la contempló de arriba a abajo, esa chica cada vez le gustaba más, sus esbeltas y femeninas curvas mucho mejor definidas, su precioso y espeso cabello ondulado que ya casi le llegaba por la cintura, sus hipnóticos ojazos cristalinos, sus sensuales labios, y aquel carácter endemoniado, altanero e indomable que lo estaba volviendo loco, esa era otra de las metas que Draco se había impuesto - "tengo que domar a esa gata salvaje" -, se decía a si mismo cada vez que la veía.

Con la atractiva visión de su hermoso cuerpo envuelto en la sugerente ropa interior, Draco se acercó despacio a ella por la espalda, y pillándola distraída y desprevenida, la abrazó con firmeza de la cintura para evitar que se le escapara, besó con suavidad su hombro derecho, y ella como hacía siempre, se revolvió enfurecida, trató de apartarse de él dándole golpes, pero Draco fue más rápido, y atrapando sus manos fue capaz de reducirla,

- ¡uuuuujjjjjjjj!, ¡Draco Lucius Malfoy, ya vale!, ¿¡pero qué haces!?,

¡suéltame ahora mismo! -

- no quiero gatita... - susurraba en su oído, y luego sus labios rozaron íntimamente su mejilla,

- ¡aaaaaaahhhhjjjjj!, ¡para ahora mismoooo! -

- no amorcito..., todo este tiempo te puedo asegurar que te he sido completamente fiel, claro está que en el verano hice de las mías..., pero llevo desde septiembre siendo un buen chico, y estamos en diciembre..., a mediados..., son tres meses y medio sin hacer el amor princesa..., eso es demasiado para mi..., ha sido suficiente, vamos a la cama... -

Y Hermione notó como en el inútil forcejeo, Draco la iba sacando del vestidor y la llevaban directa a la cama,

- ¡Draco nooo...! -

- Draco siiii... -

- ¡no quierooo! -

- me da igual... - le dijo mientras la tumbaba en la cama y la mantenía pegada a ella sujetándola por las muñecas,

- Draco..., Draco no..., te-tenemos que bajar a cenar, tus padres nos esperan -

- que esperen un poco más - decía mientras besaba su cuello apasionadamente,

- no..., los invitados... - decía mientras odiándose a si misma, sentía como la empezaba a invadir el deseo,

En ese momento escucharon que llamaban a la puerta, pero Draco lo ignoró y comenzó a besar a Hermione desesperado, estaba enloquecido con ella, con su dulce aroma, con el rico sabor de sus labios que tanto tiempo había añorado, con la suavidad y la tersura de su piel, con ese calor robado que ella se negaba a entregarle,

no quería parar, no podía, era superior a sus fuerzas, y no pensaba hacerlo ni aunque ella se lo suplicara, pero la puerta siguió sonando con insistencia, y desde fuera escuchó la voz de su madre que le decía que ya habían llegado casi todos los invitados, y que debían darse prisa en bajar, ya que todos estaban preguntando por ellos, y pronto servirían la cena, - siiiii madreee, ya bajamos..., - dijo Draco cansinamente y con fastidio, pero aún sin soltar a Hermione, - ¿sabes?, de esta te has salvado..., - susurró Draco en sus labios y clavando su mirada llena de fuego en la de ella - pero esta noche..., cuando todos se hayan marchado y subamos a dormir..., vas a volver a ser mía..., si, si, si, ¡deja de negar con la cabeza! - le decía irritado - esta noche vamos a hacer el amor, y cuanto más te niegues..., más ganas de ti vas a despertar en mi, ¡me tienes loco por ti!, ¿que me has hecho muñequita? -

Draco quiso besarla otra vez pero fue interrumpido nuevamente por alguien que llamaba a la puerta,

- ¿¡QUIÉN!? - gritó Draco encolerizado

- Theo - dijo su amigo,

- ¡mierda Theo!, ¡ahora estoy ocupado! - le indicó,

- pues más te vale que te desocupes pronto, porque ya estamos todos en la mesa y solo faltáis tú y Hermione, ¡por Merlín Draco...,!, ¡acabas de llegar...!, ¡déjala respirar...!, ya tendrás tiempo..., - se burlaba Theo desde detrás de la puerta con su maliciosa sonrisa,

- ¡maldición!, Hermione..., de esta noche no pasa, ¿entendido? - la besó por ultima vez, se levantó con rapidez de ella y fue a cambiarse,

ya llegaban tarde, así que utilizaron sus toques de varita para estar perfectamente vestidos y arreglados en tan solo siete segundos.

Efectivamente cuando llegaron ya estaban todos esperándolos, solamente ellos faltaban, en el gran comedor estaban sentados, sus padres, los padres de Theo con su hijo, los padres de Blaise con Blaise, y Astoria y Pansy con sus respectivas familias, también estaba Daphne, la hermana mayor de Astoria, con su marido y su hijo de tres años, en total eran diecinueve personas, y cada uno parecía contento y feliz de estar celebrando aquella fiesta en la mansión Malfoy, y cenando con sus anfitriones,

Pansy no le quitaba los ojos de encima a Draco, y Draco la ignoraba y no apartaba su mirada de Hermione, que observaba intrigada a la familia de Astoria y en especial a su pequeño sobrino, los padres de Theo hablaban con los de Blaise sobre las buenas notas de sus hijos, y los de Astoria con los de Pansy sobre la posibilidad de enviar a sus hijas a beauxbatons, la academia de magia y hechicería para señoritas en Francia, ambas chicas se quejaron enérgicamente atrayendo la atención de todo el mundo, y los padres de Draco comentaron el certero error que sería llevar a cavo eso, ya que no había nada parecido a Hogwarts University, pues nada podía igualar aquella universidad en categoría, novedad, y éxito garantizado.

La elegante y fastuosa cena que daba entrada a las fiestas, transcurrió animada y agradable, después fueron a charlar mientras tomaban unas copas al gran salón junto a la chimenea, Pansy, Astoria, Theo y Blaise, se acercaron a Draco y comenzaron a conversar con él sin que este perdiera de vista a Hermione, que estaba sentada frente a él, mientras respondía a las preguntas de Daphne y su marido sobre su estadía en la universidad.

- ¿ya estás más calmadito Draco?, jajajajaj, ¿o aún estas tenso? -

- ¡vete al cuerno Theo!, ¡y gracias por interrumpirme! -

- jajajajajja, escuchad, veniros a mi casa esta noche, durante estas semanas mis padres y yo nos estamos quedando en casa de mis tíos, pero esta noche tengo permiso para dar una fiesta, veniros, habrá de todo como siempre..., buena bebida, buena música, ¡y chicas guapas por montones! - propuso Blaise,

- ¡eso está hecho tío!, ¡nadie da mejores fiestas que tu! - afirmó Theo,

- lo sé, amigo mío..., lo sé..., ¿qué dices Draco?, ¿te apuntas? -

- ¡si Draquito ven!, ¡nos lo pasaremos genial! - le pidió Pansy,

- ¡bah! - se quejó Astoria - no es para tanto, yo solo voy si invitas a unos cuantos boys que nos entretengan a las chicas también, ¡si no, no puedes decir que haces las mejores fiestas Blaise!, lo justo es lo justo -

- ¡que exigente eres Astoria!, ¡esos tíos cobran una fortuna sólo para que tú los veas quitarse la camisa!, ¡y encima me miran a mi como si fuera yo el que tuviera ganas con ellos!, ¡es la ultima vez que lo hago!, será mi regalo de navidad para ti..., jajajaja, a ver si así..., te dan esta noche una alegría... -

- ¡oh vamos!, puedes tener algo mejor Astoria... - le espetó Theo - ¿porqué no te buscas un hombre en condiciones que te de lo tuyo? -

- jajajajajajajaja, porque ella cambia de chicos como de ropa interior - se burló Pansy,

- ¡dejadme en paz!, Draco..., Draquito..., ¿vas a venir esta noche? -

- ya veremos... - respondía observando a Hermione, que no lo había tenido en cuenta ni un segundo durante la cena, y que en ese momento parecía igualmente ignorarlo -

Hacia la media noche los invitados se fueron marchando, los amigos de Draco quedaron en verse todos en la casa de Blaise, que daría la fiesta de inmediato, Lucius y Narcissa decidieron quedarse un rato mas junto al fuego, y Draco que empezaba a cabecear por el sopor del sueño, decidió subir con Hermione a su habitación, antes de que su cansancio hiciera mella en su desbocado deseo,

- Padre, madre, muchas gracias por la cena en nuestro honor, ha..., estado muy bien - dijo bostezando - estoy agotado, me iré a dormir, os veré mañana en el desayuno -

- claro hijo..., ve a descansar, te lo mereces - le dijo su madre con una leve sonrisa,

- hijo, que descanses, hasta mañana entonces - le despidió Lucius,

- Hermione..., ¿me acompañas? -

- no, me quedaré un rato mas aquí, quería darles las gracias a tus padres por estar costeando mis estudios... -

- pues ya acabas de hacerlo, ahora subamos, que ya es tarde..., o si no mañana no nos podremos despertar - dijo esbozando una fingida sonrisa hacia sus padres,

- yo no tengo sueño todavía -

- en realidad nosotros también nos retiramos ya..., mi hijo tiene razón, ya es más de media noche y mañana me apetece madrugar, no tienes porqué agradecernos nada Hermione, forma parte de nuestro trato el que te paguemos los estudios, y tampoco hacemos ningún esfuerzo, nos conformamos con que saques buenas notas y cumplas con tu deber hasta que puedas divorciarte de Draco, bien querida..., retirémonos... - dijo ofreciéndole su brazo a Narcissa,

- bueno..., me..., complace teneros de vuelta, nos veremos mañana en el desayuno -

- hasta mañana madre -

- hasta mañana Narcissa -

Los padres de Draco, salieron del gran salón hacia su habitación, dejándolos solos sentados el uno frente al otro junto al chispeante fuego de la chimenea,

Draco contemplaba a Hermione quieto como una estatua, con los labios fruncidos y clavándole su mirada llena de ira, ella, que estaba nerviosa y un poco intimidada desvió su mirada hacia la rojiza alfombra, quería permanecer allí todo el tiempo que le fuera posible, sabía que si subían, Draco se abalanzaría sobre ella y la poseería le apeteciera o no, tenía que quedarse allí y distraerlo con lo que fuera,

tenía que hacer que se cansara aún más, y que el sueño lo venciera, sólo así lograría quitárselo de encima, pero Draco parecía haber recuperado su vitalidad, parecía estar esperando a que ella hiciera algún movimiento o dijera alguna cosa para reventar de la rabia y descargarla en ella, por lo que decidió seguir con su vista fija en aquella vieja alfombra y controlar sus nervios intentando que él no se diera cuenta y se aprovechara de la situación.

De poco le sirvió a Hermione tranquilizarse y enmudecer, Draco muy despacio, se levantó de su verde sillón de terciopelo, y se acercó a ella con su copa de brandy en la mano, sin prisas pero a paso firme, no perdía el contacto visual, sabía muy bien lo que hacía, ya estaba cansado de sus negativas, ya estaba harto de seguir conteniéndose cuando podía disponer con todo el derecho del mundo de lo que por ley le pertenecía,

avanzó hasta quedarse parado frente a ella, dejó la copa en la pequeña mesita de cristal que había al lado del sofá, y mordiéndose el labio con creciente irritación, respiró hondo y expulsó el aire poco a poco,

- ¿pensaste que te ibas a salir con la tuya verdad?, creíste que podrías respaldarte en la compañía de mis padres..., ¿no es así?, seguro que pensaste que yo me cansaría demasiado este día y que terminaría desechando mi deseo vencido por el sueño..., ¿verdad? -

- Draco... - logró decir sintiendo como su corazón golpeaba con fuerza su pecho - tengamos un poquito de paz..., nos lo merecemos..., estamos en tu casa, lejos de la universidad, aquí podemos tener otra actitud -

- aquí..., aquí tengo derecho a tenerte en mi cama, es mi derecho, Hermione..., ven... - dijo extendiéndole la mano, Hermione suspiró con angustia

- estoy cansada -

- descansarás, después de cumplir con tu deber por su puesto -

- no quiero Draco, no quiero, ¿no puedes entenderlo?, no voy a subir por ahora, me..., quedaré un rato mas, yo..., subiré más tarde -

- Hermione..., ¿tengo que llevarte arrastras?, porque si tengo que hacerlo, no perderé mas el tiempo y lo haré, no lo dudes - dijo sujetando su barbilla y acariciando su labio inferior con el pulgar,

Ella, que no sabía muy bien cómo actuar en ese momento, decidió que lo mejor era quedarse quieta y esperar a que a Draco se le despejara la mente y actuara con cordura, pero con su actitud lo único que consiguió, fue que la agarrara de un brazo y la levantara con violencia del sofá, Hermione ahogó un quejido de dolor y Draco instintivamente le tapó la boca, mientras atravesaba con ella amarrada en sus brazos todo el salón,

cumpliendo lo que le había dicho antes, Draco la arrastró durante todo el camino, y cuando llegaron a las escaleras, la montó en su hombro cual saco de patatas, y subió con ella encima hasta su habitación,

una vez dentro, con la misma violencia la tiró sobre la cama, se quitó su chaqueta y su corbata tirándolas al suelo y se abrió la camisa de una sola vez saltándosele todos los botones, ella estaba asustada, veía como su mirada echaba fuego, y brillaba con un tinte de malicia, Hermione quiso salir de la cama pero él la volvió a estampar sobre ella y le rasgó el elegante vestido en línea casi recta, desde la falda hasta el escote, quedando expuesta su ropa interior, se echó encima de ella aplastándola con todo el peso de su cuerpo, y empezó a besar y a chupar su cuello como un loco, la abrazaba con una fuerza bestial y posesiva, devoraba su boca sujetando su cara con ambas manos, Hermione casi no podía respirar, en un arranque de cólera y desesperación, le dio un fuerte y sonoro guantazo que le hizo ladear la cara completamente,

él sonrió cínicamente y en respuesta le arrancó el sujetador, ella trató de cubrirse sus desnudos pechos como pudo, sin poder evitar el llanto que le sobre vino, pero Draco, lejos de conmoverse o inquietarse por aquella clara muestra de desprecio, con mucha soltura y rapidez se bajó los pantalones y el bóxer de un solo tirón, colocó a Hermione en el medio de la cama y pensó en arrancarle también las bragas, pero se lo pensó mejor y se dispuso a bajárselas con algo más de delicadeza,

a pesar de lo asustada que se sentía, no perdió el sentido común en ningún momento, y quiso jugar su ultima estrategia antes de resignarse a ser violada por su propio marido,

- Draco..., espera..., por favor - decía entre sollozos,

- ¡calla! - le respondió déspota y frío,

- nooo..., espera..., espera cariño, espera, así no..., así no, hagámoslo suave..., hagámoslo bien -

- ¿qué? - paró en seco y la miró intrigado,

- hagamos el amor en condiciones cielo, como lo hemos hecho siempre, con..., besos..., y caricias... -

Draco la observó extrañado durante largo rato, entrecerró la mirada y quiso analizar el porqué de aquella propuesta, la escudriñaba intensamente, pero ella le sonreía coquetamente, y él era débil ante eso, muy débil,

- Hermione..., me enloqueces... - dijo tumbándose sobre ella y besándola profundamente, acarició todo su cuerpo y poco a poco fue introduciendo su lengua en la boca de Hermione,

- Draco..., ¿de verdad quieres hacerlo bien? -

- sabes que si..., ¡el deseo por ti me está matando...! -

- entonces déjame cambiarme -

- ¿cambiarte?, no..., estás prácticamente desnuda, no necesitamos más trapos que nos molesten... - dijo volviendo a chupetear golosamente su cuello - mmm...,¡mía!, eres mía Hermione... -

- Draco, Draco..., espera..., cariño mío espera un segundo -

- mi amor..., me encanta escuchar que me dices cosas tan dulces, ¡no sabes cuánto te amo! -

- quiero ponerme un camisón para ti... -

- ¿un camisón? -

- si..., transparente, con la lencería a juego, te gustará..., quiero que disfrutes mucho, esas cositas ayudan bastante... -

- con ropa o sin ella yo siempre he disfrutado hasta saciarme contigo muñeca... -

- déjame que me lo ponga..., andaaa, así podremos jugar más tiempo, y el placer será más duradero..., por favooor, yo también quiero pasármelo bien -

- mmm..., está bien - dijo dando un enorme bostezo - pero no tardes, ¿de acuerdo? -

- claro que no, pero deja que me arregle para ti ¿vale?, quiero..., estar sexy, ¿te sirvo una copa mientras tanto? -

- mmm..., no..., ¡no quiero que tardes Hermione! -

- tranquilooo amor mío..., no tardaré..., pero quiero que pruebes algo, yo misma te lo prepararé, además te dará más..., aguante -

- ¿a siiii?, ven aquí princesa..., dame un beso... - Hermione indecisa, se acercó a tientas y le dio un corto beso que Draco alargó e intensificó todo lo que pudo - ¿y qué me vas a dar preciosa?, sólo quiero la miel de tus labios... -

- mmm..., es algo mucho mejor -

se acercó a la pequeña mesita de bronce junto al ventanal, en la que habían bastantes licores y bebidas, y recordó sus clases de pociones, alquimia y herbología, había tenido una gran idea, y con un poco de suerte y algo más de astucia, lograría encadenar al ogro de su esposo y mantenerlo dominado.

Mezcló en una copa, una pequeña parte de licor de amapolas, dos partes grandes de hidromiel, una media parte de vodka rojo con pétalos de melisa, y sopló susurrando en la extraña mezcla sin dejar de removerla, el hechizo - dormitáe –

de las amapolas se sacaba la adormidera, una potente infusión somnífera, la hidromiel haría más pesada y efectiva la bebida, y añadiría un sabor muy agradable al paladar, el vodka rojo, estaba elaborado con pétalos de melisas, unas flores que calmaban la presión arterial y hacían que la respiración se relajara y se volviera pausada, todo aquello mezclado y acompañado de aquella palabra en forma de hechizo, harían que Draco se sumiera irremediablemente en un profundo y pesado sueño del que seguramente no despertaría hasta el otro día, y así Hermione tendría garantizada la paz, al menos para aquella noche.

Se dio la vuelta con la copa en la mano, se acercó a Draco y se la ofreció, se había quitado el vestido que le había dañado, y sólo llevaba sus braguitas puestas, pero en ese momento el pudor y la vergüenza eran su menor problema, por lo que decidió ignorar el hecho, y comportarse con naturalidad, mientras lucía su hermosa figura de mujer, semidesnuda ante él.

Éste, que bostezaba de tanto en tanto, vaciló un poco antes de probarla y miró en su interior atento - bebe tú primero - le dijo desconfiando, y ella con su fingida sonrisa, se llevó la copa a la boca y mojó sus labios con aquel líquido, simulando que tomaba un buen trago,

Draco, cómodamente recostado en la cama con varios almohadones a su espalda, estiró el brazo y acarició con increíble suavidad los pechos de Hermione, haciéndola estremecer por el estimulante cosquilleo que las yemas de sus dedos iban desencadenando, se le escapó un leve suspiro, pero de inmediato sacudió su cabeza intentando eliminar la placentera sensación,

le volvió a dar la copa a Draco, que la miró escudriñándola durante varios segundos de un modo indescriptible para ella, y por fin y para su alivio, él se bebió toda la copa de tres tragos, volviendo a bostezar nuevamente mientras se frotaba los ojos con las manos, se estiró en la cama, se acomodó, y poco a poco, sin darse cuenta, comenzó a cerrar sus ojos, notaba como le iban pesando cada vez más los párpados, a medida que los minutos avanzaban su respiración se hacía más pesada y profunda, se volvía acompasada, sentía como todo su cuerpo se relajaba como en un suave arrullo, sus ojos se cerraron por completo y ya no los volvió a abrir.

Hermione satisfecha y pudiendo ya respirar tranquila, se apresuró a ponerse un camisón de los más sexys que tenía con la ropa interior a juego, y de esa manera hacerle creer que habían pasado una buena noche de pasión, pues seguramente a la mañana siguiente Draco recordaría solo parte de la velada, y tendría que confiar en lo que ella le dijera,

cuando estuvo cambiada se acercó a Draco y comprobó que estaba profundamente dormido, deshizo la cama como pudo, se acostó en su lado, y arropó a ambos con la colcha, sólo una hora tardó en poder conciliar bien el sueño, estaba extenuada, agotada, ya no podía más, y en las ultimas horas había vivido cosas terriblemente intensas, sólo esperaba poder dormir en paz unas horas sin que Draco se despertara y encontrarse de frente con el peligro que aquello conllevaba, pero para su gran suerte no sería así, Draco durmió toda esa noche de un tirón, y ella pudo descansar tranquila hasta bien entrada la mañana.