Epílogo

Después de que Natsu y Lucy se comprometieran, el pelirrosa corrió al gremio, llevando de su mano a una rubia un poco sonrojada.

Abrió las puertas de una patada y se paró en la barra.

-ESCUCHENME INÚTILES – gritó. Todos lo miraron con cara de fastidio. – LUCY Y YO VAMOS A CASARNOS! – Por unos segundos se hiso un incómodo silencio.

Hasta que alguien gritó.

-FIESTA!

Y destruyeron el gremio, una vez más, entre felicitaciones y consejos de las magas que ya estaban casadas, como Bisca.

Mira le ayudó a Lucy con lo de los preparativos, y aunque la maga estelar, ya había planificado una boda antes, esto era diferente y se sentía muy nerviosa, lo único que sabía era que no debía poner botones en su vestido o Natsu intentaría romperlo de nuevo. Se sonrojó al pensar en lo que había sucedido hace un par de meses en su habitación y a pesar de que el tema había sido noticia por varios días en el gremio, ya nadie la molestaba acerca de eso.

Planificaron la boda durante un par de meses, querían que todo saliera bien. Una noche, Natsu se quedó en casa de la rubia, ella no le había negado nada, pues últimamente ella le pedía que se quedara, pues no le gustaba estar sola y Natsu no le desagradaba la idea. Esa noche mientras se acostaban, Lucy se acomodó en el pecho del Dragón Slayer y comenzó a jugar, haciendo círculos con su dedo en el pecho desnudo del chico.

-Oye Natsu, ese día en el que interrumpiste mi boda… bueno…¿De dónde sacaste ese pulpo gigante? – preguntó ella curiosa.

-¿Recuerdas a Byro, ese viejo extraño de Legión? – Ella asintió con la cabeza – Bueno, cuando estaba en la otra ciudad, tenía que esperar al siguiente tren para poder volver a magnolia, pero no llegará a tiempo – dijo él acariciando la mejilla de la rubia – Pero aun así seguí buscando, alguna forma de llegar, quise probar con un vehículo mágico, pero no podía manejarlo por los mareos y además absorbería mi magia, ese tipo fue mi salvación, pues me lo topé cuando buscaba desesperado. Me dijo que su pulpo podría ayudarme, y como no me mareaba subirme a él, me lo prestó, por así decirlo, y bueno cuando todo terminó el pulpo volvió solo a casa – dijo Natsu con la sonrisa.

Lucy había descubierto el misterio del pulpo.

-Lucy… - dijo el mago un poco nervioso - ¿podrías dejar de hacer eso?

-¿Qué cosa? – preguntó ella.

-Eso con el dedo – Natsu estaba sonrojado – si sigues así no podré controlarme y me lanzaré sobre ti.

La maga dejó de mover su dedo sobre el pecho del chico, y él se relajó al instante, Lucy había podido sentir un pequeño cambio en la temperatura corporal del Dragon Slayer. Había subido drásticamente y poco a poco volvió a la normalidad.

Esa fue una de las últimas noches que pasaron juntos como novios, pues luego serían marido y mujer.

La última noche antes del matrimonio, las chicas quisieron hacerle una despedida de soltera a Lucy y los chicos a Natsu.

-Vamos Lucy – decía Cana un poco ebria – tú sabes que lo quieres, podríamos contratar a unos bailarines, y ya sabes – dijo ella con una sonrisa maliciosa.

-Lo siento chicas, pero ya tengo planes.

-¿Con Natsu? Recuerden que esas cosas se hacen después del matrimonio ¿o es que ya lo han hecho? – preguntó Mira.

-Noo! No lo hemos hecho – dijo Lucy roja como un tomate.

Tosas las chicas se miraron sonrientes.

Mientras tanto con los chicos.

-¿Cómo que no flamita? – se quejaba Gray

-Las despedidas de solteros son de hombres – decía Elfman.

-Chicos ya les dije que tengo planes – dijo Natsu.

-Por favor, es tu última noche de libertad ¿no quieres aprovecharla? – decía Gajeel

-¿Libertad? Ni que Lucy me fuera a encerrar en una cárcel luego de que nos casemos – dijo Natsu con fastidio.

-Eso es lo que dices ahora, pero cuando te tenga en sus garras mostrará a la verdadera bruja que lleva dentro – dijo Gajeel. Natsu lo miró asustado – ya sabía yo que le tendrías miedo a la coneja, puede ser muy dulce por fuera pero por dentro es más demonio que Mirajane – Natsu hacia señas extrañas con sus manos - ¿Qué sucede Salamander? ¿Estás comenzado a arrepentirte? – Gajeel sintió una extraña aura asesina en su espalda, se dio vuelta lentamente.

-¿Estabas hablando de mi Gajeel? – dijo Lucy con una sonrisa que daba miedo.

-N-no – dijo él – Mejor me voy con Lili – y salió huyendo del gremio.

-Natsu ¿vamos a casa? – dijo ella mientras bostezaba.

EL chico se puso de pie, tomó su mano y se fueron al departamento de la chica, ahí cenaron juntos, conversaron un rato y durmieron juntos. AL otro día Natsu se fue cuando llegaron las chicas para arreglar a Lucy.

La boda fue muy hermosa, Lucy se veía preciosa en su vestido, Makarov la llevaba hacia el altar, pues esta vez Gray era el padrino, la maga estelar sonreía mientras caminaba hacia el chico pelirrosa que la esperaba al frente con una sonrisa que la volvía loca. Cuando Lucy aceptó, Natsu casi se desmaya, pero luego se puso a saltar y a gritar, se fueron al gremio y todos celebraron durante la noche y el día siguiente.

Los recién casados se retiraron en la madrugada y ninguno de sus compañeros hizo algún comentario al respecto, pues ya sabían que pasaría. Lucy y Natsu se fueron al departamento de la chica.

-Natsu estoy muy cansada – decía ella en cuanto entró a la habitación y sintió la presión de los labios demandantes de él.

-No me importa Luce – decía él entre caricias.

-Por favor, estoy que me caigo del sueño – se quejaba ella mientras intentaba afirmar su vestido, pues las rápidas manos de Natsu ya lo estaban bajando.

-Entonces haré que te despiertes una y otra vez – dijo él con una pícara sonrisa.

Natsu deslizó sus manos por la espalda de la chica y desabrochó hábilmente su sujetador. Ella intentó protestar, pero su esposo la calló con un beso.

-Ya he esperado mucho tiempo por esto Luce, no puedo esperar un segundo más – y sus apasionados labios, se apoderaron de los de la chica. La tomó en sus brazos y caminó hacia la cama depositándola suavemente y terminando de arrancar el vestido. Ella intentó cubrirse con las manos, pero él solo se relamió los labios y comenzó a besarla, para disfrutar su primera noche de casados.

Al día siguiente ninguno de los dos fue al gremio, cosa que sus compañeros no dieron importancia, pues ellos seguía celebrando.

Lucy se mudó a casa de Natsu, pero aún seguía manteniendo el departamento, pues era especial para ella, además de que Happy se iba algunas veces, cuando los magos querían privacidad o cuando Lucy los echaba a patadas para ordenar la casa.

Un día, Lucy llegó un poco nerviosa al gremio, tenía los ojos llorosos, pero una sonrisa en el rostro.

-Mira-chan ¿Aun no llega Natsu? El mago se había ido de misión hace dos días y debía de estar por regresas, había ido solo con Happy, pues Lucy le dijo cosas que hacer y que no podría acompañarle.

-Aun no Lucy, pero ya debe de estar por llegar – En ese instante, se abrieron las puertas del gremio y entró un gato azul, acompañado de un guapo chico pelirrosa.

-Estamos de regreso – dijo el chico saludando a todos.

-Natsu! – gritó la maga, corriendo a los brazos de su esposo – bienvenido.

Unas lágrimas comenzaron a deslizarse por las mejillas de la chica.

-¿Qué sucede Luce? ¿estas enferma? – preguntó él, preocupado. Hace días que Lucy andaba más rara de lo normal, se sentía mareada, adolorida y lloraba mucho, incluso una vez se había desmayado, él se había preocupado mucho y no había querido ir a la misión , peor ella le dijo que iría a ver aun médico y que no se preocupara.

-No – dijo ella moviendo la cabeza en señal de negación y secándose las lágrimas – no estoy enferma, estoy muy bien.

-Pero si incluso te desmayaste una vez ¿Cómo puedes estar bien? – preguntó él. – Vamos Luce ¿Qué tienes?

-No es ninguna enfermedad, solo… - ella secó un par de lágrimas más –Natsu, vamos a ser padres. Estoy embarazada de seis semanas. – dijo ella sonriendo.

-Padre… - dijo él – voy a ser padre - repitió en voz baja.

- voy a tener un hermanito – gritó Happy mientras se lanzaba al pecho de la Rubia.

-Voy a ser padre –dijo Natsu una vez más – ESCUCHEN IMBECILES VOY A SER PADRE! – gritó Natsu contento.

Tomó a Lucy de la cintura y le plantó un beso frente a todo el gremio.

-Felicitaciones chicos! – gritaban algunos.

-Esperó hasta el matrimonio – lloriqueaba Erza, orgullosa.

Pero ahí comenzaron las dificultades para Natsu, pues con el pasar de los meses, los síntomas eran peores, Lucy tenía muchos cambios de humor, lloraba a menudo, comenzaron los antojos, los dolores de espalda, de pies y todas aquellas cosas, incluso Natsu había insistido en cambiarse de habitación para que Lucy estuviese mas cómoda, pero la maga se negó diciendo que no quería estar sola. Y eso fue lo que le sucedió a ella, él por su parte, podría notar cada uno de los cambios de su esposa, ella siempre estaba radiante, su piel se había puesto más suave, lo que le daba más ganas de tocarla, pero en uno de sus intentos se dio cuenta de que el cuerpo de ella también se había vuelto más sensible y aquellas simples caricias que le daba su esposo, le hacían sacar suspiros, que tentaban al pobre Dragon Slayer. Para que hablar de cuando sus pechos comenzaron a crecer, producto del avance del tiempo, tuvo que dirigir muchas miradas asesinas y chamuscar el cabello de uno u otro pervertido que se quedaba mirando a su esposa con cara de baboso. Aun así no podía negar que Lucy estaba cada día más hermosa.

Un día mientras Natsu y Happy preparaban la cena, escucharon un grito que provenía de la habitación.

-Lucy ¿estás bien? – preguntó Natsu asomándose en la puerta. Frente a él estaba Lucy con un rostro adolorido, se sujetaba la barriga y había un líquido en el suelo.

-Ya es hora Natsu – dijo con una mueca de dolor – el bebé ya viene.

-Happy ve a buscar a Wendy – dijo Natsu.

-Aye sir!

A los pocos minutos después, el gato llegaba acompañado de Wendy y Porlyusica (N/A: no estoy muy segura de cómo se escribe). Ambas mujeres echaron a Natsu y Happy de la habitación, poco a poco comenzaron a llegar miembros del gremio para acompañar a Natsu, quien casi hacia un agujero en el suelo de tanto pasearse de un lado para otro. Después de un par de horas, un llanto se escuchó en la habitación, Wendy salió y dejó entrar a Natsu.

El mago casi lloraba de la emoción cuando vio a Lucy con un pequeño bebé en sus brazos, parecía tan frágil, Natsu lo tomó y acarició sus mejillas haciendo que el bebé sonriera.

-Bienvenido pequeño – dijo él mientras jugueteaba con la nariz del bebé.

-Pequeña – corrigió la maga – es una niña Natsu.

Él mago sonrió, ahora tenía a dos chicas importantes en su vida: su mujer que lo hacía cada día más feliz y su pequeña hija que acababa de llegar al mundo y que en unos años más tendría que defender de los pervertidos.

Después del nacimiento de la pequeña Nashi, tiraron el gremio por la ventana, hicieron una fiesta para celebrar lo ocurrido y en medio de eso Gray avisó a todos de su compromiso con Juvia, lo que sorprendió a muchos, pues muy pocos sabían de su romance con la maga de agua, y Erza anunció que estaba embarazada y que pronto llegaría un nuevo miembro al gremio. Cuando Natsu preguntó que quién era el padre de su bebé, casi lo golpean, pues todos sabían que después del matrimonio de Lucy y él, Erza había comenzado una relación con Jerall.

Y así entre fiestas y más fiestas, se dio inicio al nuevo futuro del gremio.

FIN

Después de que muchas personas me lo pidieron, decidí hacer el epílogo, que contara un poco de lo que pasó después. Gracias a todos por seguirme hasta aquí! Los quiero! 3