*Soul Eater no me pertenece

Sin más: ¡READING WAS SAID!


*Capítulo 27: 'DELICADA Y MORIBUNDA'

Kid caminaba por las calles de Death City con una bolsa en las manos y una bufanda enrollada sutilmente en su cuello. Esa mañana hacía algo de frío. Se detuvo ante el semáforo unos instantes y luego continuó con su trayecto. Ya podía divisar el hospital a una cuadra.

Sacó su pequeño reloj de bolsillo con un diseño de calavera y miró la hora. eran las nueve y media de la mañana. Llegaría justo para la hora del desayuno de Jumbiie.

Ya pronto se cumpliría una semana de que Jumbiie estaba hospitalizada y con un mal diagnóstico. Sin signos de querer mejorar. El médico ya les había informado a Marie, Stein y a Kid que la vida de Jumbiie ya no daba para más, que había que estar preparados porque en cualquier momento, Jumbiie podía partir.

Todos esos días, Kid visitaba a la pequeña y le traía algún presente para hacer su estadía en el hospital más ameno. Kid corría con todos los gastos de Jumbiie y pidió un servicio de mejor calidad para ella también.


La ventana estaba un poco abierta y entraba la brisa fría de la mañana desde ahí a la habitación. De todos modos había una buena calefacción que mantenía a Jumbiie en un ambiente grato y agradable.

El médico se encontraba en la habitación y en sus manos tenía una libreta en donde anotaba novedades de la paciente y su estado. Todas las mañanas actualizaba la información. Fijó su vista a una maquina para analizar el pulso, luego anotó la información para luego observar a la pequeña con un rostro de lástima.

Jumbiie estaba postrada en la cama sin hacer ningún movimiento. Tenía sus ojos cerrados y su cabeza ligeramente inclinada hacia la ventana. Pero el médico dudaba que estuviera dormida.

-Jumbiie.-Le habló despacio su médico.

La pequeña abrió lentamente sus ojos y guió su visión hacia él, sabiendo que estaba por detrás de ella, pero ella no movió su cabeza para poder mirarlo mejor.

Ese gesto le bastó para asegurarse de que su paciente sí se encontraba despierta.

-Pronto vendrá la enfermera a traer el desayuno.-Le comunicó.

-Hmh-musitó ella, para luego volver a cerrar los ojos.

El médico estaba por retirarse cuando tocaron la puerta y Kid entró.

-Buenos días, joven Kid.- saludó cordialmente el doctor.

-Buenos días.- cerró la puerta tras de si.- ¿Cómo amaneció esta mañana?

-No muy bien. Tendremos que ponerle una mascarilla nebulizadora.- Explicó él.

-Ya veo.- Respondió Kid intentando parecer bien.

-Ella está despierta.

El doctor se despidió y se retiró de la habitación para revisar a sus otros pacientes. Kid se acercó a la camilla y se sentó en una silla que se encontraba al lado de ésta. Tomó la mano de Jumbiie y la llamó.

-Jumbiie...

Ella giró la cabeza lentamente hacia el lado de Kid y una vez de haberse detenido, abrió sus ojos azules.

Los ojos azules de Jumbiie y los ojos ámbar de Kid se encontraron nuevamente. Jumbiie sonrió al volver a verlo y cerró sus ojos nuevamente.

-Jumbiie, debemos acomodarte. Pronto llegará la enfermera con tu desayuno.- Le decía él mientras acariciaba su mano para animarla a que debía moverse.

Pareció que ella quería decir algo, pero no logró pronunciar nada.

-No te exijas, Jumbiie. Tranquila.

Kid se levantó de la silla para intentar sentar a Jumbiie en la cama y por primera vez la sintió bastante pesada. No era como las otras veces que lograba cargarla sin ningún problema. Ahora era sólo peso muerto.

Después de unos intentos, logró sentarla en la camilla, pero apenas podía mantener el equilibrio, Kid la sostenía.

-Jumbiie, debes esforzarte un poco más.-Le habló. Pero ella solo respondió.

-Estoy cansada...- y se echó hacia atrás para volver a recostarse.- Y no tengo hambre.

Aquello lo habló despacito y pausado. Solo hablar ya era desgastador para ella. Kid la miró con lástima. Su pequeña niña estaba mal y no podía hacer nada para evitar lo inminente. Ni siquiera como shinigami.

Intentó comprenderla y no insistirle.

Jumbiie tenía sus labios secos. Unas ojeras tremendas y oscuras, como si no hubiese dormido en años. Estaba inmobil y su piel helada.

Abrió un poco su boca, y Kid prestó atención a lo que podía decir.

-Sed...- Musitó.

Kid se levantó rápidamente y entusiasta le mencionó.

-No te preocupes, Jumbiie. De inmediato te traeré un vaso de agua fresca.

Y con la misma sonrisa se retiró de la habitación. Tras cerrar la puerta, se apoyó en ésta y soltó un suspiro. Él también estaba cansado. Él también quería descansar.

Estaba a punto de partir a por el vaso de agua para Jumbiie pero una voz profunda que le llegó hasta sus huesos le habló.

-¿Cómo está la pequeña?

Kid volteó y se encontró con su padre. En primera instancia se preguntó qué rayos hacía él ahí. Últimamente le seguía demasiado.

-Demasiado mal.- Le contestó fríamente pero con una pena que no se preocupó de disimular.

Shinigami-sama se mantuvo callado, ningún pequeño ruido musitó. Kid le hizo una seña y se retiró, desapareciendo por un pasillo. El gran shinigami suspiró del agobio de ver a su hijo tan desanimado. Volteó y miró hacia la puerta en donde se encontraba su nieta y no dudó en asomarse por la ventana. Observó a la pequeña Jumbiie, tan delicada y moribunda en la cama. A él también se le apretó el corazón, y como si fuese humo, se desvaneció en el aire.


Eran la diez de la mañana y Marie estaba de pie ante la camilla, acariciando los cabellos rosas de su nieta que yacía durmiendo. La miraba con impotencia y tristeza. Esa pequeña niña ya no era su Jumbiie de antes, la Jumbiie libre, antes de haber sido diagnosticada por esa maldita enfermedad.

Ya no quedaba nada de esa niña traviesa.

Kid entró a la habitación y cerró la puerta tras de si delicadamente. Fijó su vista a su pequeña y se acercó más aún. Cruzó miradas con Marie, pero no dijeron ninguna palabra. Luego, Marie se puso de pie y dijo:

-traeré un poco de café, ¿quieres, Kid?- le ofreció.

-Gracias, Marie-sensei. Pero estoy bien.

Marie se retiró de la habitación y nuevamente Kid quedó a solas con Jumbiie. Ella estaba despierta, escuchando todo, pero descansando puesto que tenía sus ojos cerrados.

Kid tomó su mano y le dijo:

-Jumbiie, estoy aquí.-a lo que ella sonrió un poco, como respuesta para que supiera que lo había escuchado.

Kid tomó asiento y suspiró.

-Jumbiie...

la pequeña abrió un poco sus ojos y lo miró.

-Jumbiie...perdóname, Jumbiie. Perdóname...-le dijo en suspiros.

Con la poca fuerza que ella tenía, le apretó la mano para que no se angustiase, no entendía el motivo de sus disculpas. Kid acarició sus manos para darse más valor y continuó.

-Siento que todo esto es mi culpa. Esto no debería estar pasando. Jumbiie, por favor, perdóname...

-N-no...entiendo.

-Jumbiie, yo te he hecho tanto daño que... perdóname...

Jumbiie volvió a mirar a Kid, vió su rostro expresando su dolor, su angustia. Podía ver que tenía mucho que decir.

-Jumbiie, yo...


ya muy pronto se viene el final :D

saludos

LyTha Shinigami