Descargo de responsabilidad: Hangeki no Kyojin es propiedad de Shinjime Isayama.
7. Consuelo/dolor
Levi no era bueno lidiando con las emociones, ni con los sentimientos. Había aprendido a suprimirlos con el paso del tiempo, casi inconscientemente, como el acto de respirar. La vida se había encargado de enseñarle eso por las malas.
Levi no era bueno lidiando con las emociones, ni con los sentimientos, pero era capaz de sentir. Sentía ira cuando veía que los titanes arrebataban las vidas de sus camaradas, sentía dolor cuando alguien cercano a él moría, sentía un pequeño destello de felicidad cuando ganaban una batalla contra aquellos monstruos. Sólo que, no sabía cómo demostrarlo. Tampoco lo consideraba necesario.
Es cuando Farlan e Isabel mueren que la coraza se resquebraja un poco. Cuando encuentra a su hermana sin vida su corazón deja de latir por un momento, y cuando descubre que Farlan ha sufrido el mismo destino se detiene por completo. Vino la ira, vino el dolor, vino la pérdida. El arrepentimiento también llegó sin ser invitado, un cúmulo de emociones que nublaron su juicio y le impidieron a su mente pensar con claridad.
Actuó sin meditar en ello. Cortando, cortando, cortando. Sus movimientos eran veloces, casi inhumanos. Cada mandoble, cada corte eran su mente gritando, su corazón desahogándose. No sabía cómo lidiar con los sentimientos y las emociones, así que su cuerpo y su mente, cegados por la abrumadora cantidad de ellos, actuaron por instinto. El instinto que les dictaba que aquel titán era el culpable de su pérdida.
Levi no volvió a perder el control como aquella vez. Una vez más, la vida le había dado otra lección, aprendió más sobre ocultar aquello que le hacía humano.
Eso no minimizó el sangrado interno, sin embargo.
La vida le había enseñado de la peor forma a suprimir sus sentimientos y emociones para no tener que lidiar con ellos, pero no le había enseñado a sanar.
No es hasta que la conoce a ella que aprende que las heridas se pueden enmendar.
Petra es cálida, dulce, comprensiva. Cada vez se queda más corto de palabras para describirla, porque nunca ha sido bueno nombrando cosas tampoco. Cada día que pasa con ella aprende algo nuevo, ve una nueva virtud en ella. También puede notar sus errores –siempre son más fáciles de ver después de todo-, pero esto sólo sirve para acentuar más su humanidad.
Pasa el tiempo, y expedición tras expedición, la muerte sigue llevándose a sus presas. Cuando vuelven a las murallas deben hacer los honores respectivos, enterrar los cuerpos –si es que los hay- y despedirse de sus compañeros caídos.
En uno de esos momentos Levi se topa con las lápidas para Isabel y Farlan, y para su sorpresa, el sangrado se ha detenido. Les extraña, por supuesto, pero ya no duele como antes.
—¿Son ellos? —pregunta una voz con suavidad.
Es Petra, que le alcanzó cuando la ceremonia terminó.
Levi asiente con la cabeza.
Petra se inclina, y deposita un ramillete de magnolias al pie de ambas tumbas. A Isabel le habrían encantado. A Farlan le habrían causado alergia, sin embargo.
—Sé que significaron mucho para ti —vuelve a hablar, mirándole con dulzura—. No tienes por qué fingir conmigo.
Levi se giró para verla, un poco tomado por sorpresa.
—No finjo —declara, y es verdad—. No tengo por qué hacerlo.
Petra asiente brevemente, de forma comprensiva. Cree que él está reprimiendo algún sentimiento doloroso, y decide no presionarlo más. Ya ha sido bastante abierto con ella, no tiene por qué llorar frente a ella si no se siente listo, piensa.
—Volvamos —ordena, dándole la espalda a la tumba. Es hora de partir.
No le dice que gracias a ella es que las lágrimas no han vuelto a caer.
Argh, este me costó escribirlo. Consejo: no intenten pintarse las uñas y escribir a la vez.
—Fanfiction, 30 de enero de 2017.
