¡HOLA queridos lectores!

Gracias por los Reviews y Follos/favorite me alegran mucho. y por eso les traigo este capítulo un tanto largo que espero que les guste.

¡Disfruten!


Los personajes de glee no me pertenecen.


Capítulo 28: Morir a tu lado

POV Quinn

Luego de decirle a mi abuelo el motivo, o algo así, del porque estaba ahí, mis amigas bajaron. Mi abuelo no volvió a tocar el tema y le agradecía internamente. La cena fue otro relajo, básicamente, pero mi abuelo solo se reía y en definitiva eso hacía mi noche. O eso esperaba hasta que él entró a mi habitación.

-¿se puede? – dijo a la par que abría ligeramente la muerta.

-Pasa – arregle mi cama, porque estaba algo desordenada con ropa y otras cosas, para que el tomara asiento.

-¿Podemos hablar? – preguntó con su típica sonrisa que me hacía sentir que todo está bien pero a la vez sé hacia donde se dirige todo esto.

-Eso depende de lo que quieras hablar – traté de no sonar tan ruda, en serio que lo hice. Pero es que simplemente no quería que él me viniera con algún sermón, que el amor y esas cosas. El tema estaba casi superado así que ya no había nada más que hacer.

-Bueno si tu no vas a hablar, no importa – tomó mi mano entre las suya – pero si me vas a escuchar – sonrió cálidamente. O sea ¿Quién puede oponerse ante eso? Solo asentí para que continuara – Espero no te enojes, pero antes de venir a hablar contigo hablé con tus amigas.

-Te contaron todo ¿no?

-No creo que todo, pero tal vez sí su mayoría – se levantó y se acercó a la ventana – El amor es uno de los sentimientos más increíbles que puede existir y que el hombre logra experimentar – comenzó – te hace sentir mil cosas a la vez, las típicas mariposas en el estómago, la piel de gallina, nervios. El amor no es más que la mezcla de muchos sentimientos que tal vez parezcan que no pudieran coexistir, pero lo hacen – se rió – No es solo eso, el amor implican muchas cosas, que está claro que tú ya lo debes de saber. Cuando conocí a tu abuela, bueno a ella realmente no le llamaba la atención para cuando nos conocimos, para ella era un simple amigo. Aquellos días ella se desvivía por otro joven. Estaba algo triste porque yo quería ser su motivo de felicidad pero cada vez que la veía sonreír no me importaba si no estaba conmigo, solo me importaba que ella estuviera bien y notaba que ese chico le hacía bien – una lágrima calló por su mejilla.

-Pensé que ella había sido tu primer amor ¿no fue así? – recuerdo que hace mucho él me había contado la historia de su relación con mi abuela, y ahora creo que me ha mentido.

-Claro que lo fue – me dirigió una mirada inquisitiva – yo, para ella, no lo fui – se formó un "oh" en mi boca y el asintió ligeramente – estuve ahí cuando el chico rompió el corazón de tu abuela, me sentía mal porque vi que ella realmente lo amó, sus lágrimas no eran en vano. ¿Quién no diría que parecían que ya se casarían? Solo con verlos a distancia notabas todo el amor que desbordaban. Ella nunca quiso contarme lo que paso – suspiró – no me rendí ni por un segundo y tomé ventaja – me hizo reír porque volteo hacia mí y me sacó la lengua. Es tan infantil – empecé a jugar mis cartas y todo eso. Me costó al inicio, por obvias razones, pero algo en mi interior me decía que ella era la indicada, que tenía que hacer lo imposible para estar con ella. Desde un inicio supe que al final de todo estaríamos juntos, desde la primera vez que nuestras miradas chocaron me di cuenta que nuestros corazones estaban destinados y que yo solo vivía para estar con ella y al final morir a su lado. Hasta que al fin ella se fijó en mí como más que un amigo y el resto ya sabes la historia – esta vez yo asentí – Lo que te vine a decir no es exactamente con referencia a Rachel – su nombre aún me dolía. Volvió a sentarse en la cama pero esa vez a mi lado y me rodeo con su brazo – tienes que ser fuerte, el amor duele y mucho. No puedes ni tienes que derrumbarte. Sí, sé que la amas y estas enamorada de ella pero si el destino no lo quiso está bien, pero así mismo puede que simplemente sea una jugada del destino para probarte si en realidad mereces a esa persona, no solo a ti, sino también a ella.

-Es culpa de ella, ella nunca quiso hablar conmigo – dije con odio y resentimiento.

-No es culpa de nadie. Tal vez hubo un mal entendido, tal vez con el tiempo sabrás lo que realmente pasó, tal vez será muy tarde, tal vez no lo será. No te aferres pero tampoco lo dejes ir fácil - ¡No la había dejado ir fácil! Todo fue su culpa, punto. Yo, simplemente ya no quiero saber nada de ella.

-Lo intente, y pensé que todo iba bien pero no, ella simplemente se cerró y ya, eso fue todo – mi voz tembló ligeramente al final y sentí que el brazo de mi abuelo me apretó más hacia él.

-Un día tu Clara y yo discutimos. Fue la pelea más intensa que tuvimos. Se podría decir que tu abuela era Rachel, ella se empezó a alejar porque sí, le pedía explicaciones y simplemente no me las quería dar. Estuvimos por casi divorciarnos – me sorprendí porque eso no lo sabía, tampoco había llegado a imaginarlo, pero es obvio, todas las parejas tienen discusiones – le pedí que no llegáramos a eso, no tan pronto. Le di su espacio y ella se fue de la casa por un tiempo. Ella volvió tiempo después y me pidió que volviéramos. Me dijo que había sido una tonta por creer en otras cosas y no preguntármelas.

-¿Qué pasó? – pregunté intrigada porque parecía que no quería contarme eso.

-Es otra historia, larga, que te contaré algún día – hizo que lo viera fijamente – la perdoné, claro que lo hice, porque no me podía imaginar una vida sin ella. Fue algo bobo que no merecía que la perdiera para siempre – le sonreí en forma de que lo comprendía y era cierto – todo se basa en la confianza. No todos tenemos eso y es un problema también en cuestiones de relaciones. Te digo todo esto porque, no tienes que ser como ella – dijo haciendo referencia a Rachel – por sobre todo siempre tienes que aprender a escuchar. Es verdad que en muchas ocasiones los actos valen más que mil palabras, pero si esa persona te quiere y realmente lo hace ¿crees que perdería el tiempo tratando de darte explicaciones?

-Creo que no – me alcé de hombres, tiene algo de razón.

-¡Exacto! – reí otra vez por su forma infantil de actuar. Mi abuelo es tan fácil de leer, decía mi abuela. Es verdad, podía notar a kilómetros cuando estaba dudando en si hacer cierta pregunta o no.

-Puedes preguntarme lo que sea – lo animé.

-Eso lo sé, pero no sé cómo lo tomes – me analizó un poco y luego abrió la boca – Si Rachel viniera a pedirte perdón y a darte explicaciones ¿ la escucharías? - ¿Qué decirle? Porque en realidad no sé cómo reaccionaré cuando la vea de nuevo y peor aun queriendo hablar conmigo.

-No lo sé, abuelo – me levanté algo incomoda.

-Te estoy hablando de que no debes de ser como ella y es lo que me estás dando a entender que es lo que harás cuando la veas – me regañó.

-¡No es fácil! – grité exasperada.

-No lo es. Nada es fácil en esta vida, pero lo sería si nosotros no la complicáramos mucho. Como lo estás haciendo ahora – ok, esto no era una simple charla, esto llevaba alguna clase de mensaje oculto y estaba tratando de persuadirme.

-¿Qué fue lo que te dijeron? – fui directa.

-Ya te dije, lo que pasó entre Rachel y tú – se acercó a mí – no tienes por qué alterarte.

-¡No estoy alterada! Te conozco, sé que me ocultas algo – entrecerré los ojos. Mi abuela me había enseñado a darme cuenta cuando mi abuelo mentía y se le notaba clarito.

-¿Por qué habría de hacerlo?

-¡Me estas mintiendo!

-No grites – me retó. Miró al reloj – es tarde, será mejor que descanses. Buenas noches.

No respondí. Estaba enojada pero no sé si con él o con mis amigas o conmigo misma. ¿Qué pasa si lo que él dijo se hacía realidad? ¿Qué haré si ella viene? ¿Aceptaría hablar con ella y escuchar lo que tiene para decirme?

La cabeza me está matando de tanto pensar. No sé en qué momento me quedé dormida hasta cuando escuché el incesante sonido del timbre. ¿Dónde estaban todos que nadie podía acercarse a la puerta a ver quién era? Me levanté rápido para ver quién era el ser inhumano que venía a estas horas… revisé mi celular ¡Las ocho de la mañana! En serio mataría a quien este del otro lado de esa puerta. Pasé por cada una de las habitaciones y no había señales de nadie. Esto no podía ser más extraño ¿acaso seguía durmiendo y esto era una pesadilla?

Bueno, he de decir que claramente lo era. ¡tenía que ser!

-Hola – dijo de forma tímida quien estaba del otro lado de la puerta.

-¿Qué haces aquí? – estoy más que segura que mi abuelo y mis amigas tienen que ver en esto ¡se han vuelto locos!

POV Rachel

Mentiría si dijera que no estaba nerviosa. Mis piernas temblaban y mis manos me sudaban. Llevaba alrededor de quince minutos frente a la puerta y no me decidía a tocar. Todos mis miedos me golpeaban fuerte y mis dudas se hacían presente. Muchas posibilidades, pero ninguna con el final que deseo. Vamos Rachel, ya estas aquí es muy tarde como para querer echarte para atrás. Estas casi a la mitad. Me dije, pero se que no estoy ni a la mitad mientras no sepa si ella quiera escucharme. Con temor toqué el timbre. Nada. Volví a tocarlo. De nuevo, nada. Toqué tres veces seguidas. Nada.

¿No había nadie en casa? Lo importante ¿esta es la casa? Esta es la dirección que me había dado Kurt.

La puerta se abrió. ¡Oh Dios, es ella! Su rostro era un poema. Pero sobre todo se la notaba enojada. ¡No! Ni aunque me apuntara con una pistola para que me marchase, lo haría. No me iría hasta recibir una respuesta que se limitaba en un Si o No. Necesito decirle lo arrepentida que estoy de no haberla querido escuchar, sé que es orgullosa y será difícil, pero no me rendiré, no ahora. Se que me espera un futuro con ella, lo sé, estoy segura. Mas que todo, quiero que ella forme parte de mi vida, por lo menos como mi amiga. Si la típica estupidez de que "me conformo con que seamos amigos sino me quieres como algo más" bueno pero es que si es verdad. Por lo menos como amiga, se que estará ahí para mi, para siempre. ¡He dicho para siempre! Por que lo será, cueste lo que cueste.

¿Les ha pasado que en algún momento, con una persona en particular, se imaginan toda una vida a su lado? Bueno eso era lo único en lo que había pensado en todo el viaje en tren. No había ninguna opción a imaginar mi futuro sin ella. ¡Me vi hasta casándome! Viajando. Luego tener a nuestros hijos: moldeándolos en el camino, y por último envejeciendo con ella, y si se me permitiera morir al instante en el que ella lo haga porque no creo poder aguantar la soledad.

O simples amigas o como más que eso. Obviamente prefiero la segunda opción pero eso estaba en las manos de Quinn a decidir. Lo importante ahora es que ella acepte por lo menos mi amistad, luego me encargaría de hacer: como ella hizo conmigo: Conquistarla y ganarme su confianza.

La saludé y su respuesta era más que obvia a esperarse. Pero tendría paciencia y aguantaría todo su mal trato con tal de arreglar las cosas.


N.A: Les tengo un trato. Si recibo por lo menos cinco REVIEWS subo el siguiente capítulo a las 11:30 am (hora de Ecuador)


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