Hola gente. Finalmente logré empujar al bloqueo, aunque cada vez se me hace menos el tiempo para escribir. Sobre todo en estas fechas. Espero que sigan por ahí, la historia ya casi termina.
Dejen reviews ok?
En un parpadeo, todos los miembros de ambos grupos se encontraron en cubierto, utilizando los montones de escombros o las gruesas mesas de metal para protegerse de los disparos del enemigo. Chris, Jill, James, Kevin, Claire y Rebecca se resguardaron detrás de los escombros que habían encontrado a su izquierda, justo a tiempo para evitar que los primeros balazos por parte del grupo de otros intrusos los alcanzaran.
Claire se volteó para asegurarse de que sus amigos estuvieran bien y suspiró silenciosamente al percatarse de que todos los demás estaban protegidos por el gran y pesado escritorio que había estado a su derecha cuando entraron en la alargada cámara. Una bala pasó sobre ella y se impactó contra el muro, dejando un agujero, lo que le hizo recordar en la situación en la que estaba. Se asomó por uno de los costados del grupo de escombros y comenzó a disparar en contra de los enemigos. Se dio cuenta de que ellos estaban resguardados detrás de varios grupos de escritorios metálicos, alineados perfectamente para no dejar nada a la vista. Ciertamente esos sujetos eran unos profesionales.
Escuchó un grito y vio como uno de los hombres del otro lado de la habitación caía después de ser alcanzado por una de las balas que ellos disparaban. Varios más cayeron después de eso pero luego no hubo más caídas, seguramente los que quedaban eran los más experimentados.
Los disparos continuaron por varios minutos más, sin que nadie de los anti Umbrella cayera, pero tampoco ninguno de los enemigos. La situación parecía como si no fuera a acabarse, hasta que, de pronto, los disparos del lado enemigo cesaron. Chris y su equipo dejaron de disparar también, creyendo que tal vez ya los habían aniquilado a todos, pero no era así.
Podían escuchar las agitadas respiraciones que provenían del otro lado de la habitación, aún había enemigos escondidos ahí, bloqueándoles el paso. Esos hombres no eran de Umbrella, lo que significaba que pertenecían al bando que estaba bombardeando las instalaciones. ¿Qué era lo que deseaban? ¿Para qué causar tanta destrucción? La respuesta era más que obvia: los experimentos. Los virus, los monstruos, la información… todo.
Claire juntó las cejas al recordar como BioGen estaba detrás de Klaus para obtener el potencial vírico ilimitado que tenían en todas las células de su cuerpo. ¿Estaban estos hombres detrás de lo mismo? Un nuevo disparo surgió desde el otro lado, reiniciando la guerra de balazos. Si la situación seguía de esa forma, nunca lograrían seguir con su camino. Claire se inclinó nuevamente para disparar, intentando darle a uno de los hombres que estaban al centro de la barrera opuesta pero sin conseguirlo. Si captó algo esta vez, eso si. Mientas observaba como lo enemigos se escondían detrás de los escritorios de metal, notó que la puerta que habían utilizado para entrar en ese lugar había quedado abierta y que varios infectados se tambaleaban hacia ellos, guiados por el olor de la carne fresca.
Esa era su única opción en ese momento, aunque varios de ellos la consideraran monstruosa. Debían distraer a los enemigos hasta que los zombies los alcanzaran, ya después de eso ellos se encargarían de exterminar a los muertos y vivos que quedaran en pie.
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Sherry se volteó al escuchar un fuerte golpe detrás de ellos pero no vio nada, solo un pasillo vacío. Volvió a voltearse y miró al alto hombre rubio, que caminaba frente a ella. No había dicho nada en todo el tiempo que llevaban caminando; ella había intentado hacerlo hablar, pero él nunca respondió, simplemente seguía caminando en silencio salvo cuando ella le pedía detenerse. Fue gracias a ese detalle que ella se percató de que Klaus estaba obedeciendo lo que ella decía. Si ella le ordenaba detenerse, él lo hacía, pero después de unos momentos volvía a ponerse en movimiento. Era como si algo lo obligara a moverse a través de los pasillos, ya que en cuanto volvía a ordenarle que se detuviera, él obedecía, pero volvía a ponerse en movimiento poco después.
Finalmente, después de varios intentos más y también porque no le gustaba darle órdenes, dejó de intentarlo y simplemente lo siguió, con la esperanza de que la llevara a una salida.
Klaus se detuvo de pronto, haciendo que ella se detuviera detrás de él. Había ruido más adelante, gemidos y jadeos que ella recordaba muy bien. Lentamente, la niña se asomó por detrás de las piernas del rubio y jadeó. Varios hombres, ensangrentados y tambaleantes, se acercaban a ellos, extendiendo sus brazos con anticipación para agarrarlos y devorarlos. La pequeña rubia retrocedió un par de pasos, lista para echarse a correr, pero se percató de que Klaus no se movía.
- Klaus… tenemos que… - antes de que ella pudiera finalizar su frase, el hombre se adelantó hacia los infectados para cumplir con su orden principal. Alcanzó al primer zombie con una zancada y extendió su puño derecho para derribarlo, rompiendo su cuello con la fuerza del golpe. Un segundo zombie se le abalanzó desde su costado, pero T-000 giró sobre su eje y le dio una fuerte patada en el pecho, lanzándolo hacia atrás para que cayera sobre un tercer zombie.
Sherry miraba atónita cómo su casi hermano se movía tan rápido que, literalmente, llegaba a desaparecer en ciertos instantes, y como acababa con esos monstruos con un solo golpe a cada uno. Todo pasó muy rápido… en solo unos cuantos segundos, la docena de infectados estaba reducida a un montón de cadáveres regados por el piso. Sherry se quedó paralizada, Klaus siempre había sido muy fuerte y rápido, pero nunca lo había visto hacer algo así antes. Los guantes negros que el hombre rubio llevaba puestos estaban empapados de sangre virulenta, al igual que su largo abrigo color oliva y las paredes, el piso y el techo del pasillo alrededor de él… era una imagen de pesadilla. Pero lo más aterrador, sin duda alguna, era la completa falta de expresión en su rostro mientras la miraba, como esperando que ella se moviera. La niña tragó saliva y se animó a caminar. Klaus se volteó y siguió su camino; podía detectar más infectados en las cercanías, tenía que acabar con ellos, pero a la vez debía proteger a la niña que lo seguía, ella se lo había ordenado cuando él despertó.
"¡Klaus, espera! ¡Ayúdame por favor, Klaus!"
Las órdenes habían sido claramente codificadas por su cerebro, relacionando las palabras de la pequeña con la situación y su orden principal. Ayudar… sitio peligroso… infectados, intrusos, B.O.W.s… proteger a la niña mientras acababa con los intrusos e infectados para finalmente sacarla de ese lugar.
Los recuerdos sobre la pequeña aparecieron en la mente del T-000. Desde el momento en que la vio por primera vez hasta ese momento: su nacimiento, varios cumpleaños, las veces en que él la había cuidado cuando estaba sola o enferma porque sus padres estaban muy ocupados para hacerlo, cuando la dejó en Raccoon City y otros varios. Pero no hubo tiempo de hacer análisis de las distintas situaciones, ya que un horrible chillido hizo eco a través del pasillo siguiente. Sherry recordó ese sonido, y un frío intenso le alcanzó los huesos, haciéndola temblar.
El T-000 siguió caminando sin inmutarse, había detectado a los Lickers desde hacía varios metros, y podía percibir que varias otras criaturas se acercaban a ese lugar, atraídas por el olor de él mismo y de la niña. Finalmente, una horrenda criatura con garras enormes apareció en el techo frente a ellos, agitando su larga lengua hacia ellos. Otros dos aparecieron junto al primero, enseñando sus puntiagudos dientes y derramando saliva infecciosa en el piso debajo de ellos. T-000 se detuvo y miró a las tres criaturas, esperó a que Sherry se detuviera detrás de él antes de avanzar dos pasos más, retando a los monstruos.
El Licker líder extendió su lengua, intentando enredarla alrededor del cuello de Klaus, pero éste alzó su brazo izquierdo, interceptando el avance del largo apéndice. La viscosa y cortante lengua se enredó alrededor del brazo del T-000, apresándolo mientras los otros dos Lickers bajaban del techo para arremeter en contra el rubio. El primero de ellos dio un salto y blandió sus garras en contra del hombre, quien agitó su brazo derecho hacia fuera, golpeando al Licker en el costado y haciendo que se estrellara contra la pared que estaba junto a él antes de que cayera al suelo frente a él, muerto. T-000 pateó el cuerpo de la criatura y lo envió volando hacia el monstruo que aún estaba trepado en el techo, haciendo que chocara contra él al tiempo en que aprovechaba el movimiento descendente de su pierna para aplastar el cráneo del segundo Licker, quien acababa de llegar hasta él.
La criatura que tenía su lengua alrededor del brazo de Klaus se levantó del suelo y desenredó su apéndice para recuperarlo, pero T-000 sujetó la lengua con su mano y tiró de ella fuertemente, atrayendo al monstruo hacia su cuerpo. Atrapó la cabeza de la criatura con su mano izquierda y la apretó contra la pared, aumentando la fuerza aplicada con cada segundo.
Sherry cerró los ojos con fuerza y se tapó los oídos, esperando a que Klaus terminara su trabajo. Pero ni siquiera eso pudo evitar que escuchara el crujido enfermizo y el salpicar de la sangre. T-000 soltó al Licker en cuanto éste dejó de moverse después de haber destrozado su cráneo y, después de verificar que los otros también estaban muertos, comenzó a caminar nuevamente. La niña abrió los ojos y miró la escena, había sangre desparramada alrededor de los cadáveres y en las paredes contra las cuales Klaus había matado a dos de los monstruos. Era una visión nauseabunda pero no podía permitirse verse afectada por eso, así que se tragó la bilis que amenazaba por salir a través de su boca y comenzó a seguir al rubio.
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Los integrantes del grupo anti-Umbrella observaron como los infectados se abalanzaron sobre sus oponentes desde atrás, atrapándolos por sorpresa e hincándoles los dientes a sus cuellos apenas tuvieron oportunidad. Varios de los oponentes habían dejado de disparar en contra de ellos y se preocupaban de acabar con los infectados que habían atrapado a sus compañeros.
- ¡Ahora! – ordenó Chris, y todos los anti-Umbrella comenzaron a disparar al unísono, derribando tanto a los sobrevivientes como a los zombies que había al otro lado de la habitación.
Una vez no hubo ningún movimiento tras la barricada opuesta, los anti-Umbrella salieron desde atrás de su escondite lentamente, acercándose a los cuerpos de los enemigos. No había ninguna marca distintiva en sus ropas; no eran de Umbrella. Había otros infiltrados en la base.
- Maldita sea. – dijo Chris, eso solo podía significar complicaciones.
"¿Por qué tenían que escoger justo hoy para invadir este lugar?" Se preguntó Claire, mordiendo su labio inferior, aunque sospechaba que tenía que ver con el hecho de que Klaus estaba en ese lugar.
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Albert Wesker recorrió su camino a través de los agitados pasillos del sector noroeste de la cede, si la gente de BioGen creía que todo eso les iba a resultar tan fácil, estaban completamente equivocados.
Llegó al final del pasillo, donde se encontraba una puerta con cerradura electrónica. Introdujo el código y la puerta se abrió, dándole el paso a una pequeña habitación blanca. En el interior, un par de ojos se abrieron y se enfocaron en él. Steve Burnside se encontraba descansando al interior de un tubo especial, muy similar a los que usaban para mantener a los Tyrants aislados mientras se les inyectaban las órdenes que debían seguir. Pero esto no era lo mismo, en este caso, a Steve se le sumergía en un líquido especial que evitaba que su cerebro fuera poseído por el T-Verónica.
La cara del joven mostraba confusión, no se suponía que fueran a sacarlo hasta dentro de varias horas más. Recordó, entonces, todo el escándalo que había estado percibiendo desde el exterior, e intuyó que había problemas.
- Nos están atacando, Steve. – explicó Wesker, acercándose al ordenador que había en una esquina de la habitación y que controlaba las funciones del tanque en el que el pelirrojo flotaba. – Umbrella envió tropas para recuperar a Klaus.
Steve mostró su furia en su rostro.
- No podemos dejar que se lo lleven. Imagínate todo lo que harían con él. – siguió Albert. – Hay dos equipos, son muy numerosos. Hay muchos de ellos que tienen el uniforme de la corporación y otros más que simplemente visten de negro; son éstos los que probablemente deben llevarse a Klaus, mientras que los otros les abren camino a través de la base.
El tanque se despresurizó, y el líquido azulado comenzó a drenarse. Una vez que no hubo líquido, el cilindro se abrió, dejando libre al pelirrojo.
- Debemos detenerlos a todos, sin importar qué. – dijo Albert, finalmente.
- Considéralo hecho. – dijo Steve, antes de caminar hacia el perchero para buscar su ropa y vestirse.
