— Ya se tardaron demasiado — Susurró Asami sentada en una silla esperando a que llegaran los dos chicos, miró a los presentes que conversaban sin ninguna preocupación, pero ella solo estaba enfocada en la puerta queriendo ver la cara de sorpresa de su hijo y la novia de éste.
— Si, ¿no deberían estar aquí? — Su amiga rubia le sonrió — Quizás deberías llamarlos —
— Tienes razón Elizabeth — Ella sacó su celular marcando el número de su hijos mientras esperaba ansiosa por escuchar su voz.
— ¿Estás llamando a los chicos? — Preguntó Kei mientras comía un bocadillo y recibió la respuesta afirmativa de su esposa.
— Si, llegaran tarde a su propia fiesta de cumpleaños — Los tres rubios esperaban impacientes por la respuesta del celular, pero al no tener respuesta Asami volvió a marcar de nuevo.
Los amigos de sus hijos reían mientras comían bocadillos, Luka miró hacía los padres de su compañero de curso notando la expresión ansiosa de ellos, se acercó a ella para preguntar por los cumpleañeros pero antes de hablar notó la cara de Asami al escuchar por fin una voz.
— "Hola" — Asami cambió su expresión al oír una voz que no era de su hijo.
— Hola, disculpe pero ese es el número de mi hijo—
— Oh, menos mal que llamó, soy el personal de atención pre-hospitalaria, se nos informó sobre un accidente y encontramos al dueño de este celular en malas condiciones por lo cual lo trasladamos al hospital general— Asami quedó muda al oír sus palabras.
— ¿Accidente? — Al murmurar esas palabras todos los presentes también quedaron en perpetuo silencio — ¿Qué le sucedió a mi hijo? — Su voz tembló temiendo lo peor.
— Al parecer fue atacado por alguien, por favor venga al… — Y antes de que pudiera terminar la conversación el teléfono rodó de sus manos sin poder sostenerlo bien, Luka alcanzó a agarrarlo antes de que cayera al suelo, y al ver que ninguno de los adultos tomaba alguna acción de tomarlo decidió contestar ella.
— Disculpe, al parecer la persona que llamó ha quedado en shock, ¿podría decirme que sucedió? — Su voz sería resonó por toda la habitación haciendo que todos la escucharan.
— Tenemos un paciente de 18 años de edad que fue atacado y lo llevamos inmediatamente al hospital, si pudieran ir al hospital para ingresar los datos y proporcionar la información sería de mucha ayuda — Luka tembló al oírle, no podía creer muy bien lo que decía.
— ¿Y la chica con la que se encontraba? — Se atrevió a preguntar, Luka escuchó al hombre dudar sobre brindarle información— Por favor dígame que le paso — Él suspiro del camillero le asustó.
— Cuando llegamos a la escena solo estaba el joven, pero por el testimonio de la persona que llamó a emergencias parece que ella fue secuestrada, ya le informamos a la policía que está realizando la investigación — Luka escuchó atentamente lo que él dijo, respiró hondo.
— Gracias, vamos para allá — Ella colgó el celular mientras miraba las miradas preocupadas de todos, en especial de la madre y del padre de Len.
— ¿Qué paso Luka? — Preguntó Kaito acercándosele, Luka le miró tratando de no llorar.
— Len fue atacado y al parecer Rin fue secuestrada, tenemos que ir al hospital ahora mismo — Aclaró ella en pocas palabras.
— ¿Secuestrada? — se oyeron las voces al unisonó del Kei y Elizabeth que la miraron con terror.
— ¿Rin fue secuestrada? — La voz de él se rompió al decir esto con dificultad.
— No… no puede estar pasando de nuevo — La primera que empezó a llorar fue Elizabeth
— Mi Len — Asami salió de su estado de shock al sentirla llorar y empezó a llorar a su lado, por su parte Kei se acercó a ella para abrazarla tratando de contenerse, pero al final no pudo evitar dejarse llevar por la tristeza que en esos momentos sentía.
— ¿Qué estamos esperando?, vamos al hospital — Rei se levantó seriamente de su silla acercándosele.
— Ellos no parecen en estar en condiciones de conducir — Gakupo los miraba sintiendo lastima pero también los entendía muy bien.
— ¿Y eso qué?, vamos a mi auto ahora mismo — Meiko se acercó tomando las llaves y ayudando a los Kagamine y a Elizabeth a pararse de su silla — No podemos quedarnos aquí mientras Len y Rin nos necesitan — Sus palabras hicieron reaccionar a los más adultos que la siguieron aunque estuvieran presos en sus sentimientos de dolor.
-" Entonces Elizabeth miró hacia su amado que sonreía feliz con su esposa y musito "esto es lo mejor" mientras sostenía la mano de la persona que le amaba en secreto, cerró sus ojos para formar una dulce sonrisa en su rostro e ir directamente hacia el hombre que amaba y su nueva esposa, los felicito a ambos por haber encontrado a su amor destinado y sin decir algo más se marchó con dirección al mar" — La voz de hombre resonaba en la habitación mientras miraba el libro con una gran sonrisa mientras acariciaba los cabellos rubios de la chica que tenía en su regazo y le escucha atentamente — Es mi parte favorita del libro — Le dijo mientras lo cerraba y lo ponía a un lado.
Rin levantó la cabeza del regazó de aquel hombre mientras suspiraba.
— ¿Te gusta el libro? — Preguntó él a la chica que tenía su mirada vacía.
— Si — Respondió sin ánimo, ella le miraba hacia sus ojos ámbar.
— Me alegro, mi hermano lo escribió para Elizabeth — Rin miró el libro, ya lo había leído antes para la película y para la obra — El hermano del príncipe esta inspirado en mí — Le confesó sonriéndole — Y su esposa esta inspirada en tu madre, bueno, ellos no lo sabían pero es ella — Rin mordió su labio.
— Para ya con eso — Le pidió mientras cerraba los ojos fuertemente.
— ¿Con qué? — Preguntó él con malicia.
— Ella no es mi madre y tú no eres mi padre — Rin se alejó de él con miedo a su reacción, incluso si lo dijera mil veces ella se negaba a creerlo.
— Es un hecho de que lo eres, así que deja de negar lo obvio — Él no parecía enojado y Rin se desesperaba cada vez que sacaba el tema.
— No puedo serlo, yo soy huérfana, ella me abandono — Rin puso sus manos al lado de su cabeza tratando de convencerse de que era mentira todo lo que él decía.
— Cierto, Helen te dejo para que murieras pero esa nunca fue mi intención, yo te amo Rin — Él acarició suavemente su cabello, Rin tembló por esa muestra de afecto, odiaba a ese hombre sin importarle cuanto dijera que la amaba.
— No me toques, ¡te odio! — Le gritó ella, no podía perdonarlo, él le había lastimado a la persona que ella más amaba.
— Lo mismo decía tu madre — Él le sonrió con malicia, tomó su muñeca y la atrajo hacía él para atraparla entre sus brazos — Pero tú eres mi adorada bebé, no importa cuantas veces lo digas, no puedo enojarme con mi niña — Rin simplemente se rindió, llevaban días así.
Desde que se despertó por primera vez en ese lugar, trato de gritar y alejarse, pero terminaba siempre entre sus brazos como si ella en verdad fuera una niña pequeña, como si tratara de consolarla por estar llorando como lo haría un bebé. Aquel hombre alto de cabello rubio y ojos ámbar se presentó así mismo como Tamaki, el hermano mayor de Daisuke el esposo de Elizabeth, le contó que él era su padre y que la había estado buscando por años, desde que su madre Helen la había dejado al lado de la carretera, pero que nunca había tenido ninguna pista de su paradero hasta que la vio en la fiesta de Elizabeth y Daisuke y la reconoció.
— Solo me parezco a Helen, yo no soy su hija — Murmuró mientras él volvía a tocar sus cabellos delicadamente.
— No lo sigas negando mi niña — Él la soltó para sonreírle — Si lo vuelves a hacer tendré que castigarte — Ella bajo su mirada, no quería ser castigada por semejante loco, así que decidió ahorrarse sus comentarios.
Él se levantó del sillón mientras buscaba un cigarrillo y empezaba a fumarlo sin ninguna consideración hacia ella, ni siquiera cuando la puerta y las ventanas se encontraban cerradas, Rin trato de alejarse para no sentir el humo pero era imposible moverse mucho, después de todo su pie estaba atado al mueble donde estaba sentada, suspiró mientras ponía su cara entre sus brazos tratando de no entrar en desesperación. De repente el sonido de la televisión prendiéndose captó su atención, no sabía exactamente cuanto tiempo llevaba con él, pero sabía que habían pasado algunos días, quizás una semana a lo mucho.
"Aún se sigue con la búsqueda de la famosa cantante Rin Kagamine, la última vez que fue vista fue secuestrada por un hombre de 1.80 que iba en una camioneta gris"
Ella aun se alegraba de que la buscaran, aunque no sabía si iba a ser encontrada, si estaba en lo correcto a Helen jamás la encontraron, pero ya habían pasado 20 años desde eso y la tecnología iba más avanzada, solo sería cuestión de tiempo para que alguien diera con ella.
" La policía informa que hace todo lo posible por encontrarla, también revelaron a los medios que el acompañante de la señorita Kagamine que fue atacado por este hombre murió después de una complicada cirugía…"
Rin dejo de escuchar después de eso, ella había sido testigo de como su "padre" había atacado a su novio pero no podía creer que él estuviera muerto, miró la televisión con espanto sintiendo su corazón partirse en pedazos, las lágrimas rodaron por sus ojos sin detenerse.
— Ah, ya era hora de que dijeran por fin que paso con él — Murmuró Tamaki mirándola — No puedo perdonar a ese chico por tocar a mi preciosa princesa — Rin temblaba al oírle, no podía creer que tales crueles palabras salieran de la boca de esa persona — Además era el hijo de ese bastardo de Kei, dos pájaros de un solo tiro — Sonrió él con malicia.
Rin se sentía ahogada al oírle, ahora su corazón dolía como nunca antes hubiera dolido.
— ¡¿Cómo alguien puede ser tan cruel?! — Le gritó ella bastante alterada — ¡Yo lo amaba!, ¡lo amaba tanto! — volvió gritar sin poder controlarse — ¡Eres un monstruo!, ¡me quitaste a la única persona que he amado! — De nuevo se encogió sin poder controlar sus lágrimas hasta que sintió como él se acercaba para tomar su rostro y hacer que le mirará.
— Tienes razón, soy un monstruo — Él le sonrió — Lo peor de todo es que eres mi hija, en algunas cosas te pareces a mí — Rin se soltó de él, no quería escucharlo — No quería hacer esto pero tendrás un castigo — Él hombre rubio le tomó de la muñeca y le soltó su atadura del tobillo.
Le arrastró por la casa hasta llevarla hasta el sótano, Rin veía con miedo ese oscuro lugar lleno de barriles de vino, él le acercó hasta una puerta que tenía allí.
— ¿Qué vas a hacer conmigo? — Preguntó con miedo haciendo que él soltará una risa sonora.
— ¿Quieres conocer a tu madre? — Le preguntó mientras Rin temblaba, por alguna razón eso sonaba muy mal, él abrió la puerta y luego la empujo con fuerza hacia adentro hasta hacerla caer al suelo, luego Rin vio como cerraba la puerta dejándola en completa oscuridad en ese cuarto en el sótano.
Lo primero que hizo fue toser debido a la cantidad de polvo que había allí, luego miró hacia su alrededor donde solo podía ver oscuridad y más oscuridad, él había dicho que conocería a su madre pero ese lugar parecía estar vació, se levantó con dificultad para acercarse a alguna fuente de luz pero era inútil, allí solo había una cama, un armario y algunos muebles viejos, entonces vio una lámpara en un nochero al lado de la cama y acercó para encenderla para tener una mejor vista de la habitación. Cuando la habitación estuvo alumbrada lo primero que miró fue la cama, sus ojos se abrieron al notar lo que había allí.
Tamaki oyó los sonidos de la puerta ser golpeada una y otra vez con desesperación, se acercó hacia ella y la abrió rápidamente dejando a la chica salir rápidamente, la respiración de Rin era acelerada y se abrazó así misma una vez estuvo alejada.
— ¿Lo entiendes ahora? — Le dijo él mirando hacia la habitación.
— S-si — La voz de Rin temblaba sin querer mirar de nuevo hacía allí.
— Sería lindo que de vez en cuando visitaras a tu madre — Rin negó rápidamente desesperada, no quería volver a entrar a ese cuarto — Lo ves Helen, tu hija te odia — Le habló él hacia los restos de huesos que habían encima la cama, luego de apagar la lámpara cerró la puerta detrás de sí.
Rin se dio media vuelta parar mirarlo, ahora estaba aterrada a pesar de que se sentía vacía por dentro, su corazón sufría pero tenía miedo de morir, no quería terminar como Helen había terminado, ella no quería estar encerrada para siempre sin que nadie supiera que había pasado con ella.
— ¿Quieres tomar un baño? — Le preguntó él acercándosele, Rin no se atrevió a decir nada solo dejo que él la tomará entre sus brazos y la cargará como si fuera una muñeca vacía, y en esos instantes eso era lo que era.
Al principio peleaba con él por todo lo que hacía, la bañaba, la peinaba, y la vestía, trataba de darle de comer, y le contaba cuentos, como lo haría cualquier padre con su pequeña niña, por supuesto todo esto le incomodaba, pero después de días tratando de dejar que lo hiciera, ella dejo de pelear, ahora solo se mostraba como la muñeca que él quería que fuera, temía que se enojará y enloqueciera, además ella estaba indefensa sin que nadie la pudiera ayudar.
De nuevo la rutina de bañarla y vestirla como una princesa, empezaba a odiar esos vestidos largos y esponjosos, cuando se veía en el espejo no podía ni reconocerse, recordaba haber visto la foto de la tal Helen vistiendo esa clase de vestidos, y se odiaba aun más.
— Te ves perfecta — Mencionó Tamaki cuando termino de acomodarle el moño en su cabeza, Rin volteó su mirada para verlo.
— ¿Por qué estos vestidos de princesa? — Se atrevió a preguntar ya que la duda no podía quitársela de la cabeza.
— ¿No te gustan? — Preguntó él sentándose a su lado — Helen usaba estos vestidos — Rin empezaba a comprender por donde iba el asunto.
— ¿Quieres que sea un reemplazo de ella? — Dijo ella con fastidio y dolor, odiaba tener que ser el reemplazo de esa mujer.
— Claro que no, tú eres mi hija — Le contestó él con total calma — Para mí Helen es irremplazable, lo único que quiero hacer es compensar el tiempo que no pase junto a ti — Le explicó él, Rin por alguna razón empezó a sentirse un poco conmovida.
— ¿Es así? — Susurró dudando de sus intenciones, aunque él no había hecho nada más que tratarla con dulzura y cariño, como si fuera muy importante para él.
— Yo esperé tanto por tenerte a mi lado — Sonrió él acariciando levemente su mejilla, Rin bajo la mirada apenada por el gesto y por sus propios pensamientos.
Entonces recordó lo que le había pasado a Len y se alejó, ella no debía olvidar que esa persona era un monstruo y no debía darle ningún tipo de confianza, además la última chica que él había amado estaba en su sótano.
— Ya te acostumbraras a mí, Helen lo hizo — Después de decir esto se levantó de su lado y salió de la habitación dejándola sola.
Rin sabía que era inútil tratar de salir, él cerraba la puerta cuando la dejaba sola en esa habitación decorada con cosas de niña, se preguntaba si él había comprado todo esto cuando su hija era un bebé, o si lo había comprado cuando planeo secuestrarla.
— ¿Qué voy a hacer? — Se preguntó a si misma mirando hacía su alrededor, aunque esa habitación tuviera una ventana no era una salida debido a que tenía barrotes, lo único que podía hacer Rin era mirar por la ventana tratando de ver si alguien pasaba por allí para pedirle ayuda, pero ese lugar era una gran mansión con un gran viñedo donde no se veía ni una sola alma.
Pasaba las horas caminando por la habitación, nada era útil para ayudarle a quitar los barrotes, solo los odiosos peluches y la cama con sabanas de princesa, se sentía frustrada a cada momento que pasaba sin hacer nada.
— Rin, la cena está lista — Oyó de nuevo su voz lo que la hizo sentir un poco aliviada, a pesar de que lo odiaba sabía que si no hablaba con alguien empezaría a volverse loca.
— Si — Respondió ella levantándose esperando a que abriera la puerta.
Una vez que lo vio con su radiante sonrisa decidió seguirlo hacia el comedor, esta era una de las partes más difíciles del día porque él insistía en alimentarla y no la dejaba comer por su propia cuenta, odiaba sus muecas para hacerla comer y su voz melosa.
— Vamos, solo te faltan tres cucharadas — Le insistió él dándole lo último que quedaba del plato, ella lo recibió de mala gana — Eres una buena niña — Y Rin notaba la emoción en sus ojos, ella desviaba la mirada incomoda.
— No soy una niña — Respondió pero él la ignoraba completamente cuando le trataba de recordar eso.
— ¿Quieres que te lea un cuento? — Ella suspiró, de nuevo iba a leer algún libro hasta que se aburriera, asintió de mala gana ya que al menos iba a entretener su mente por un rato.
De nuevo fueron al sillón donde estaba en la tarde, él siempre ataba su tobillo para que ella no intentará nada cuando estaban en la sala, ella solo se quedaba quieta esperando a que él volviera con el libro para que leyera la historia de nuevo.
— Bien, ¿qué te gustaría que te leyera ahora? — Preguntó acomodándose a su lado tomando el mismo libro de la tarde.
— ¿Por qué no me cuentas como conociste a Helen? — Mencionó ella, al oírle él le miró un poco confundido.
— ¿Tienes curiosidad de como terminó tu madre conmigo? — Rin asintió tratando de ignorar el hecho de que se refirió a ella como madre — Está bien— Le sonrió él dejando su libro a un lado— Cuando yo iba a la universidad me encontré una vez con una chica rubia y de ojos verdes, esa era tu tía Elizabeth — Empezó a relatar él cerrando sus ojos para recordar un poco mejor — Ella era nueva la primera vez que la vi y le ayude a encontrar el salón de clase, al principio no me había llamado mucho la atención, en esa época lo único que quería hacer era terminar mi carrera y comprar una casa en la toscana y vivir una vida tranquila al lado de los viñedos — Rin lo miraba atentamente, él parecía muy contento al recordar todas esas cosas — La segunda vez que la vi, ella estaba con mi hermano, al parecer él había caído enamorado de ella, solo bastaba mirarlo para darse cuenta de eso… pero Elizabeth no correspondía sus sentimientos, eso también era obvio debido a la forma en como me miraba, solo me tomó cinco segundos para saber que había caído enamorada de mí, no puedo culparla — Él rio por su propio comentario.
— Es como el libro — Susurró Rin, él asintió.
— Si, es nuestra historia pero de una manera más fantasiosa— Le contestó él tomando de nuevo el libro — Prosigo, debido a que Elizabeth quería salir conmigo, empezó a perseguirme, lo cual hizo que mi hermano se pusiera celoso, habló conmigo sobre ella y yo le dije claramente que no me interesaba y le ofrecí mi ayuda para conquistarla, así que empezamos a salir los tres y fue allí cuando Elizabeth me invitó a su casa — Rin miraba su cara radiante al recordar eso, seguramente fue ahí que conoció a Helen — Entonces me presentó a Helen… fue amor a primera vista, aun recuerdo sus mejillas sonrojadas, sus ojos azules, su tez de porcelana y en especial su reverencia, Helen había sido tratada como una princesa y destacaba incluso sin querer, nunca había querido estar con una mujer tanto como lo había querido estar con ella, no podía evitar mirar todo acerca de ella y de querer tenerla para mí —
— Pero ella era menor… — Rin complemento, él asintió dándole la razón.
— Ella tenía quince años, era obvio que no la iban a dejar estar conmigo, pero no me detuvo — Continuó él relatando — Trate de insinuarle mis sentimientos, pero ella me rechazaba constantemente debido a que estaba enamorada de uno de sus empleados — Rin recordó la historia que ya le habían contado, se sonrojo un poco al pensar que su "posible" madre estaba enamorada del padre de su novio — Pero como ya sabes, él consiguió una novia y le rompió el corazón, así que aproveche para acercármele — Rin dudaba de sus palabras en ese momento, algo no cuadraba en la historia.
— Pero tú la secuestraste — Mencionó ella, lo cual hizo que su cara de felicidad cambiará.
— Bueno, fue su culpa — Contestó él sin descaro — Si ella me hubiera correspondido nada de esto hubiera pasado — Rin solo miró hacia abajo tratando de no imaginarse el dolor que aquella chica debió sentir.
— ¿Y cómo murió? — Aunque ella ya no quería saber más, su curiosidad la invadía, los segundos que el hombre permaneció callado le asustaron un poco.
— El día en que naciste, ella logró escapar contigo, así que fui a buscarlas y solo logre encontrar a tu madre, ella estaba débil por haber dado a luz, yo la traje y volví para buscarte pero no te encontré por ningún lado, como ese día era tan frio pensé que seguramente ya estabas muerta, pero busque tu cuerpo día tras día sin éxito, cuando Helen se dio de cuenta de lo que había hecho no lo soporto — Él solo miró tristemente hacía Rin, ella pudo percatarse de que en verdad le dolió su muerte— Pero ahora que estás aquí, me siento muy feliz — Él volvió a sonreír como si nada.
Rin no podía saber exactamente que pensaba él, Tamaki era un hombre muy extraño que demostraba su forma de amar de maneras extremas, ella no sentía que podía quererlo y se negaba a aceptar que él fuera su padre, pero ahora estaba ahí, atrapada en ese lugar teniendo que soportar toda su locura.
— Es hora de dormir — Dijo finalmente liberándola y llevándola hasta su habitación.
Una vez la volvió a encerrar Rin solo se sentó en la cama pensando en todo lo que había pasado ese día, se envolvió en las cobijas sin querer saber nada más del mundo, solo bastaba para cerrar los ojos y recordar a Len para sentirse miserable.
— Lo siento — Dijo en medio de su llanto — Lo siento tanto, Len — En medio de lágrimas termino durmiendo en total oscuridad.
Rin tenía miedo cuando estaba despierta y cuando estaba dormida, no podía evitar repetir el momento más trágico de su vida una y otra vez en sueños, pero no lograba despertarse de las pesadillas.
— Ne, ¿por qué no terminas con esto? — ella oía otra vez esa voz a sus espaldas, ya la había escuchado hace mucho tiempo, era su peor enemiga, ella misma.
— Cállate — Susurró como respuesta, la chica atrás suyo rio levemente.
— Pero él ya murió, ya nada tiene sentido — Le habló otra vez ella misma, en sus sueños, la Rin que estaba triste se materializaba para torturarla, la chica delgada, pálida, con ojeras que vestía con un saco negro y fucsia remendado.
— Ya te dije que te calles — Repitió de nuevo ella, en ese momento se encontraba en un espacio totalmente negro.
— Si te hubieras muerto antes, ¿Len se hubiera salvado? — Rin temblaba por sus palabras, odiaba esa parte pesimista de si misma que la torturaba aun más — Es tu culpa— Ella le miró con los ojos vacíos.
— Lo sé — Admitió ella — Pero, yo no sabía que esto iba a pasar — La chica igual a ella derramó lágrimas.
— Por tu culpa se fue la persona que más amaba — Rin cerró sus ojos tratando de no escucharla más.
— ¿Tú lo querías? — Susurró sarcásticamente ella al pensarlo.
— Claro que si, Len fue el único que pudo hacerme salir, también el único que logro calmarme, siempre estuve dentro de ti en silencio, esperando pacientemente para que te dieras de cuenta que estaba aquí — Rin solo la escuchaba sin nada más que hacer — Es maravilloso como alguien puede hacerte tan feliz y tan infeliz al mismo tiempo — La chica a sus espaldas rio levemente.
— Si me hubiera muerto en aquella ocasión, nunca hubieras podido calmarte al saber que también nos quería — La Rin de chaqueta negra se sorprendió por lo que dijo, se quedó en silencio mirándola atentamente, luego de eso desapareció en el aire lentamente.
Rin despertó cuando ya era de día, la luz del sol ya se asomaba por la ventana y ella decidió mirar por ella encontrando el solitario paisaje del viñedo, aprovechaba el poco sol que lograba tomar antes de que él viniera a buscarla, y no tardó en hacerlo.
Tamaki la trataba como siempre, como la bebé que él nunca tuvo, Rin estaba cansada de todo eso, pensaba en las palabras que su tristeza le había susurrado la noche anterior "¿por qué no terminas con esto?", ella miraba a su alrededor en busca de algo que le sirviera, aunque odiaba admitirlo su tristeza tenía razón, ya no había razón para existir si tenía que vivir así. En medio de un descuido del hombre, Rin decidió tomar el cuchillo de la mesa y ocultarlo en su ropa, sabía que eso no serviría de mucho pero tenía que intentarlo.
— Rin — Al escuchar su voz ella se tensó.
— ¿Si? — respondió ella mientras él le observaba.
— Hoy voy a salir — Aquel comentario la sorprendió ya que en esos ocho días casi nunca le dejaba sola en la casa.
— ¿De verdad? — Su voz temblaba, él sonrió.
— Claro, soy una persona ocupada aunque no lo creas — Él se acercó para acariciar su cabello con cariño.
— ¿A dónde iras? — Cuestionó tratando de hacerse esperanzas.
— Me invitaron a un funeral — Ella solo abrió sus ojos sorprendiéndose por su comentario — Espero que no hagas ninguna locura, ¿de acuerdo? — Ella no sabía que responderle, las lágrimas se acumularon en sus ojos y sin querer salieron rodando por sus blancas mejillas.
— S-si —Susurró lentamente sin saber que hacer.
— En especial esta — Tamaki se acercó hacía ella y tomo el cuchillo que anteriormente había tomado, ella se sorprendió por haber sido descubierta.
— Yo- yo — Por primera vez vio la cara de él enojarse enserio.
— ¿Piensas que no tendría cuidado con estas cosas? — Le cuestionó frunciendo el ceño — No seas tan tonta — Rin se tragó sus palabras, él suspiró de frustración— Supongo que tendré que volverte a llevar al sótano— Declaró él.
— ¡No! — Grito ella fuertemente — ¡NO ME LLEVES Allí! — ella lucia desesperada, pero no le importo en absoluto a él, la tomó cargada en su hombro y soporto todo los golpes que ella le daba para que la dejara libre mientras la llevaba hasta el sótano, una vez abrió la puerta la volvió a tirar allí.
— Volveré en unas horas — Declaró antes de cerrar la puerta dejándola sola de nuevo.
Rin gritó y lloró, tocando de nuevo la puerta fuertemente pero esta vez no le abrió, una vez se cansó se recostó sintiendo miedo de aquel lugar. Después de unas hora empezó a cansarse, se acostumbraba un poco a la idea aunque fuera muy incómodo.
— No es como… si ella se fuera a levantar — Se susurró así misma para darse valor para prender la luz de nuevo.
Una vez el cuarto estuvo iluminado, Rin volvió a mirar en la cama sintiendo un increíble sentimiento de tristeza, recordaba el cuadro de aquella persona, de como era ella en vida, Helen se parecía demasiado a ella, y ahora Rin veía como había llegado su fin, trato de calmarse yendo al lado opuesto de la habitación, solo para saber que había allí, solo encontraba cuadros y polvo, logró ver una foto de Helen con el cabello largo y de una edad más madura, parecía ser ella cuando tenía 17 años lo cual sorprendió a Rin, al contrario de las otras fotos en esta tenía una cara sería y sin alegría, seguro se la había tomado Tamaki cuando estaba con él.
Rin encontró una puerta, que al abrirla la llevo a un pequeño baño donde había una tina enorme, ella encontró rápidamente donde prender la luz, también estaba descuidado y con mucho polvo, también había muchos insectos muertos y hojas en el suelo, Rin suspiró, volvió a la habitación tratando de buscar una salida de allí sin mucho existo. Volvió a mirar hacia la habitación en penumbra.
— ¡¿mi vida será igual que la suya?! — exclamó con rabia dándole un fuerte golpe a la pared, lo cual hizo que un pequeño cuaderno saliera detrás de uno de los cuadros que había colgado en esa pared.
Rin se sorprendió al verlo, lo tomó con delicadeza limpiándolo un poco y paso las hojas del malgastado cuaderno encontrándose lleno de letras, al leer las palabras se dio dé cuenta de que era el diario de Helen, se sentó en el suelo y empezó a leer las líneas desde el principio.
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¿hace cuánto que no actualizaba?!, lo siento, este semestre me absorbió mucho :v, perdón por tardar.
Bien, este era el hueco que me faltaba xDDD, a nadie le importaba el papá de Rin, well, hace rato tenía planeado esto y si había dejado pistas, espero no haber confundido a nadie. Muchas gracias por los reviews, ahora tengo algo de prisa asi que no los contestaré, pero yo los leo C:, solo les advierto que quedan dos capitulos :v, asi que preparense.
