The Walking Dead no me pertenece nada algunos personajes que salen aquí son de mi autoria pero solo para esta historia.

Tambien agrego una tabla de personajes para evitar confusiones:

Giselle (14) hija de Beth y Daryl

Judith (20)

Federic (15) hijo de Rick y Michonne

Francis (15) hijo de Eugene

Jasper (16) hijo de Tyresse

Horace (19) hijo de Sasha

Charles (19) hijo de Abraham y Rosita

Jung y Conrad (19) hijos de Maggie y Glenn

Carl (32)

"Voy a vivir cada día pensando en que puedo mejorar hoy"

Jasper

Dos años, hacía dos años había perdido a su padre y a su mejor amigo. Entre el humo y la violencia vio como una bala perdida atravesó la cabeza de Francis y este nunca más se movió; en cuanto a su padre por fortuna no había tenido que verlo muerto así que no tenía imágenes tristes de él para su memoria. Ahora podía ver las tumbas con calma pero había llorado tanto por ellos, lentamente lo fue superando en parte porque tenía a Giselle y Federic para apoyarlo.

Habían sido el cuarteto inseparable y su grupo más cercano de amigos, Jasper estaba agradecido que Giselle le hubiera rechazado en su momento porque ahora tenían una amistad muy firme que no se imagina hubiera conseguido nunca como su novia porque ahora que él tenía una "novia" estaba muy feliz.

Al principio se había sorprendido de que Charles y Giselle estuvieran saliendo porque nunca se imaginó que de todas las personas ellos terminarían juntos, a veces se preguntaba si la persona que Giselle le había confesado que le gustaba era Charles. Lo único que sabía es que todos disfrutaban de estar juntos: salían como amigos a pesar de sus parejas, el propio Conrad, que había sido el último en tener pareja, ahora era había incluido a su novia en el grupo.

Había sido divertido que Giselle había celado a sus primos, sin molestar a las chicas con las que salían sino directo a los gemelos que al principio no sabían que hacer pero había sido una forma de cobrar todas sus comportamientos sobreprotectores con ella, cuando había estado satisfecha lo había dejado por la paz pero todos los demás se habían divertido con la travesura.

Jasper notaba que Giselle era más decidida y desafiante, algo que sus familiares asimilaban lentamente, su padre en especial desde que se había enterado que ella se había propuesto para ir a Memory Town dentro de medio año tenía un genio de los demonios igual que la familia Rhee. Jasper comprendía porque no tener a Horace o su tía Sasha cerca le era difícil pero también sabía que era algo que debía ocurrir y todos habían pasado por eso.

El joven iba a extrañar esas largas conversaciones con ella o preguntarle sobre qué hacer con su novia en ocasiones; era su mejor amiga y le tenía mucha confianza para hablar con ella de esa manera, además era la única referencia como chica porque jamás le diría a su madre y con Judith no era tan cercano.

Caminó hasta el cementerio y Giselle ya estaba ahí con unas flores en los brazos, Jasper le saludó con la mano, colocaron flores en la tumba de su padre, de Francis, Noah y Tara. Entrelazaron sus manos para darse cariño porque eso era lo que necesitaban: era algo privado, algo personal para rendirle homenaje a sus difuntos. Ambos permanecieron unos momentos más frente a la tumba de Francis.

—Ya cumplí 18 Francis y estoy seguro que puedes verme— dijo Jasper con una sonrisa —Y seguro no quitas la mirada de Giselle pero que no se te olvide que tiene novio—.

Giselle pellizcó a su amigo con molestia pero Jasper sonrió, no iban a ser oscuros ni tristes para saludar a sus muertos, ambos se dieron la vuelta y salieron del cementerio dispuesto a comer algo como los demás amigos porque habían acordado que Federic hiciera pizza para todos. Al final todos terminaron ayudando a Federic y Jasper estaba feliz de estar vivo porque momentos como ese no quería que se olvidaran tan fácil.

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Giselle estaba con Charles en el techo de su casa, ambos veían las estrellas mientras comían unas palomitas que Rosita había preparado; la rubia señaló con su mano una figura que acababa de inventar y Charles aprovechó su momento de distracción para robarle un beso; le encantaba hacer eso porque Giselle sonreía mucho después.

Sus labios tenían un ritmo pautado y esta vez Giselle fue quien lo tomó por sorpresa al girarse y subir encima de él. El pelirrojo sonrió muy contento antes de separarse de la joven que le robó el aliento —Si quieres sexo en el techo de una vez te digo que no—.

Giselle negó con la cabeza —Soy demasiado tímida para eso—.

Giselle se acostó junto a Charles y este le envolvió en sus brazos, ambos se quedaron así unos momentos con los ojos cerrados solo disfrutando de su compañía. Charles cambió su semblante alegre por uno muy melancólico —Deberíamos terminar Giselle—.

La rubia se sentó al momento muy alarmada — ¿Hice algo mal? ¿Por qué quieres terminar? —.

Charles separó sus brazos de ella y los puso detrás de su cabeza sin dejar de ver el cielo estrellado; Giselle se acomodó de nuevo en el techo pero ella tenía la vista pegada al rostro del que por el momento era su novio.

—No has hecho nada malo ese no es el tema pero creo que tú sabes lo mismo que yo: no vamos a conseguir más. Y mira que gracias a ti he conseguido tantas cosas, a respetar a la persona con que salgo e hiciste que me arrepintiera de la manera en que trate a las novias anteriores. Cada vez que tenía… algo, un sentimiento nuevo siempre decía ¿Así se siente estar realmente con alguien? Solo estaba burlándome de las otras chicas y mi corazón se sentía mal por ellas—.

—Charles yo no quer…. —intentó explicar Giselle pero Charles no se lo permitió.

—Y me daba tanta tristeza pensar en todo el daño que hice antes ¿Sabías que me he disculpado con cada una de ellas? algunas lo aceptaron mientras otras me mandaron al diablo. Pero esto que tenemos, esto es lo que quiero de ahora en adelante…pero no contigo y no estoy diciendo que no te quiera sino que te quiero solo lo suficiente porque tú también no me tienes por completo en tu corazón— dijo Charles y esta vez volteó a ver a Giselle.

Fue ella esta vez quien miró el cielo con tristeza —Gracias por enseñarme todo eso, por disfrutar conmigo Charles y siempre vas a estar en mi corazón porque fuiste mi primero en todo—.

Charles se aproximó y acarició el cabello de su ahora exnovia, la iba a extrañar pero ese era el punto: no con locura y ahora estaba preparado para una relación con locura, con amor potente e incontenible que veía en Judith y Jung —Quiero que seas tan feliz bunny para que cuando te presente a la persona destinada para mí no tengas envidia—. Le bromeó Charles.

Giselle acarició el rostro de Charles, Giselle quería enojarse con Charles pero no podía porque él tenía razón, le daba rabia que de nuevo él se le adelantaba pero aunque el dijera que no estaban destinados a estar juntos eso no evitaba que le doliera.

La rubia se levantó del lugar y Charles le imitó —Te voy a llevar…—.

—No— le interrumpió Giselle, ella no quería ver a Rosita en ese momento, vio el árbol en la casa de Charles —Me voy por ahí—.

Antes de que Charles pudiera reaccionar vio como Giselle corrió por el techo y se lanzó al árbol, con destreza comenzó a bajar y en cuestión de minutos ya estaba en la calle corriendo a su casa. Charles sabía que le iba a hacer daño pero eso era algo que tenía que superar, algo con lo que seguir adelante. Se sentó en el techo y se limpió las dos lágrima que salieron de sus ojos —Mira lo que provocas Bunny—. Dijo con una sonrisa dolida.

Giselle había tratado de contenerse pero en cuanto abrió la puerta de su casa y vio a su padre en el sillón limpiando su arma las lágrimas no pudieron retenerse y escaparon en cascada mientras ocultaba su rostro en las rodillas de su padre.

—Giselle que demonios…— trató de exclamar Daryl tomado por sorpresa.

— ¡Papá solo déjame! — gritó entre sollozos su hija.

Daryl no era un adivino pero sabía que todo ese llanto era por culpa de Charles, algo le había hecho a su hija y le iba a golpear con su ballesta en cuanto lo viera aunque de momento se quedó ahí con Giselle acariciando sus cabellos para consolarla hasta que dejara de llorar; que fue hasta la madrugada.

Giselle se quedó dormida entre los brazos de su padre después de solo mencionarle que había terminado con Charles y que era cosa de mutuo acuerdo. Daryl aunque quería lastimar a Charles sabía que era muy injusto de su parte porque en cuanto había visto a Carl, Giselle y Charles en la fiesta de navidad sabía que era inevitable ese desenlace. Pero era algo que su hija debía aprender por su cuenta, a él le había tomado casi treinta y cuatro años pasar por lo mismo para encontrar a Beth así que era una fortuna que Giselle tuviera menos años.

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Los siguientes tres meses fueron una tortura para Daryl, entre su hija melancólica por la pérdida de su novio y la ansiedad de saber que iba a Memory Town apenas podía permanecer dormido por unas horas. Su terapia había sido la cacería tanto para él como para ella pero con Daryl era más difícil.

Conforme la fecha se aproximaba estaba buscando pretextos para que Giselle no se fuera a Memory Town porque nunca se había separado de ella. Carol le había dicho que era algo normal dejar que los hijos se fueran del nido como cuando se iban a la universidad pero a Daryl no le había servido de nada porque ella no se iba a la universidad, se iba a un lugar donde podía estar rodeada de caminantes, gente peligrosa y un pueblo que podría no tratarla bien además, era su única familia.

Rick por otra parte no de manera directa pero parecía boicotear sus intentos para que se quedara en Senoh, algo muy lógico si pensaba en Carl y todo eso. Maggie que había pasado por eso con Jung trataba de serenarlo explicándole que iba a estar bien y que necesitaba libertad porque no siempre iba a estar para ella.

Daryl no es que quisiera cuidarla, había demostrado que podía cuidarse por sí misma en más de una ocasión y confiaba en su juicio por completo pero quería estar cerca de ella. Ese día estaba tratando de pensar con claridad mientras cazaban ardillas cuando su hija le interrumpió mientras disparaba una flecha.

—Papá— su voz era tan suave como cuando era pequeña y movía sus piernas de modo curioso. Al verla así se le olvidaba que tenía diecisiete y la veía de cuatro.

—Mmm— fue todo lo que dio como respuesta Daryl.

Giselle preparó su arco con mucha calma, para no tener que ver a su padre a los ojos —Yo sé que el intercambio entre los pueblos es para conocerse y sé que es importante tu trabajo. También que todos necesitamos ser independientes y Charles dice que tengo papitis pero no me importa: ¿Quieres ir a Memory Town conmigo? —.

Daryl quería saltar y sonreír, la maldita niña se había tardado mucho pero en ese momento fingió que lo estaba considerando— ¿Ir contigo? —.

—Te lo estoy avisando con tiempo para que lo pienses, si tengo que irme sola y piensas que es lo mejor lo voy a aceptar— se apresuró a decir Giselle.

Daryl sentía un orgullo extraño en ese momento, quería verse como un padre relajado y nada dependiente pero contento de saber que su hija seguía pensando en él —Lo voy a pensar un rato y te digo—.

Giselle le dio una amplia sonrisa y de regreso a casa daba pequeños saltitos; cuando ella estaba explicando a Judith la conversación con su padre. Rick y Michonne estaban en la cocina riendo divertidos, a veces los hijos no tenían ni idea.

Para cuando Giselle llega a Memory Town ella tiene 17 1/2, en el capitulo anterior me hizo mucha gracia escribir a Charles frente a Daryl y luego frente a los gemelos pero en este. Tanto Jasper como Charles me rompieron el corazon (y eso que yo lo escribi)