La historia que comenzó a contar Castiel parecía una historia más de dos personas que se conocían hacia tiempo, eran amigos y sin darse cuenta comenzaban a enamorarse. No había nada de raro en decir que Castiel se había volcado en el cuidad y protección de Sarah y que quería a Julie por ser la hermana de sus mejores amigos. Hasta ahí, las cosas no parecían extrañas.
Pero cuando se decía que un ángel, una criatura venida del cielo, hijo directo de Dios y amigo de los hermanos Winchester estaba enamorado de su hermana pequeña; las cosas empezaban a verse como algo distinto.
Dean y Sam comenzaron a escuchar el relato en silencio, recordando que sin darse cuenta Castiel había comenzado a pasar con ellos más tiempo que antes. Ya se habían percatado que Sarah, a su corta edad preguntaba continuamente por Castiel y que pasaba sus mejores ratos cerca del ángel, pero jamás hubieran imaginado que la niña no fuera la única que se había enamorado de Castiel.
"No se como pasó, simplemente lo hizo, un día estaba aquí con vosotros y al poco, Julie me dijo que quería salir conmigo. No comprendí lo que significaba salir a tomar algo; pero después de aquella no lo olvidaría con facilidad." Dean sonrió mientras negaba con la cabeza. su hermana era demasiado parecida a él y seguramente se había aprovechado de eso para hacer lo que quisiera con Castiel, como si de un corderio se tratara"Después de esa noche, las cosas fueron distintas entre nosotros. Hablamos durante horas, creo que jamás había escuchado a Julie hablar conmigo de una forma tan sincera. Tampoco yo lo había sido con nadie."
El solo hecho de recordar como habían sido esos meses, ese año que tan rápido había pasado, le hacía sentir realmente bien. Julie le había enseñado lo que realmente significaba ser humano, los sentimientos, el bienestar, incluso los miedos que conllevaba no saber nada sobre tu futuro. Cuando Julie le miraba a los ojos, Castiel tan sólo podía sonreír.
"Un momento, tu sonriendo. Eso si que sería digno de ver."
"Julie también me ha enseñado a distinguir tu sarcasmo Dean." El mayor de los hermanos le guiñó un ojo al ángel.
"No me lo puedo creer Castiel, a cada momento que pasa pareces más humano de lo que te he visto nunca. Julie te ha cambiado de verdad." Dijo Sam mientras le pasaba una taza de café.
"En eso tienes razón, estar con vuestra hermana es lo mejor que me ha pasado en toda mi existencia. Ahora me he dado cuenta que cuando estás ahí arriba, como ángel, todo es blanco o negro, bueno o malo, no hay posibilidad de ver las cosas de otra forma. Julie es distinta, es perfecta gracias a todas sus pequeñas imperfecciones y eso es lo que más hizo que me enamorara de ella."
Por más que le escuchaba, a Dean le costaba aceptar que aquel hombre, pues ya no parecía realmente un ángel fuera Castiel. No recordaba las veces que había intentado decirle lo mismo que estaba diciendo él ahora. Definitivamente Julie tenía algo especial si había conseguido convencer a un ángel.
"¿Y que hay con eso de que estáis en peligro?"
A Castiel le cambió la expresión del rostro. De repente dejó de seonreír y desvió la mirada de los dos hermanos por un momento.
"¿Cass?"
"Lo siento Dean, pero es cierto, los ángeles podrían tomar represalias contra nosotros si se enteran."
Dean se levantó de golpe, a punto estuvo de tirar la silla en la que había estado sentado un momento antes, pero no le prestó la más mínima atencón, tan sólo escuchó a Sam desde detrás de él diciéndole que tenía que calmarse, pero tampoco a él le contestó.
"¿Cómo me puedes estar diciendo que has puesto la vida de nuestra hermana en peligro? Tenías que haber hablado con nosotros. ¿Qué hubiera pasado si aparece algún ángel y os ataca? ¿Qué hubiera pasado si le hacen daño a Sarah?"
"Lo siento Dean, pero Julie y yo ya hablamos de eso hace unos meses, hace casi un año en realidad y fue ella la que me pidió que no os dijera nada a vosotros." Dean abrió la boca para protestar, pero no encontró las palabras que buscaba. "La conocéis mejor que yo Dean, es igual de testaruda que tu Sam y quiere protegeros a vosotros tanto más que tu Dean. ¿Qué hubiérais hecho vosotros dos en su lugar?"
"En primer lugar Cass, lo siento amigo pero no eres mi tipo precisamente, así que no habría comenzado una relación contigo." Castiel sonrió con sarcasmo. "Pero supongo que, aunque me cueste decirlo tienes razón. Yo no habría dicho nada."
Aunque no dijo nada, Sam pensaba exactamente igual, al fin y al cabo eran hermanos, como había dicho Castiel, eran demasiado parecidos; incluso cuando habían cometido terribles errores habían seguido con su camino, pese a meter la pata, pese a ponerse en peligro, simplemente lo habían hecho y habían guardado el secreto frente a sus hermanos.
"Entonces que hacemos para ayudaros. Tiene que haber alguna foram de protegeros."
"¿De los ángeles? Lo siento Sam, pero no has conocido la verdadera furia y de la venganza que son capaces los ángeles. Julie quería que fuera yo el que os hablara de esto personalmente, así que lo haré. No quiere que os metáis en medio, es feliz conmigo y si los ángeles deciden venir y reprendernos por hacer esto, quiere que seáis vosotros los que cuidéis de Sarah, sabe que la queréis como si fuera vuestra propia hija y que lo haréis bien.
"¡No puede pedirnos que miremos para otro lado cuando un ángel se plante aquí para matarla! Voy a hablar con ella."
Dean se acercaba a la puerta de la cocina, cuando Julie entró. Estaba pálida, más de lo que había estado cuando había estado enferma con gripe. Los miraba a los tres como si estuviera a punto de decir algo pero no encontrara las palabras adecuadas. Dio unos pasos hasta Castiel y le abrazó, rodeando su cuello con fuerza.
"¿Julie?"
"Creo que he visto un ángel en el cuarto de Sarah. Bueno, no lo he visto, pero creo que ha aparecido una foto."
Ninguno se había dado cuenta que Julie tenía el ordenador en la mano, cogido con tanta fuerza que podría romperlo. Se lo mostró a Castiel, sin dejar de mirarle, con la esperanza de que le dijera que aquello que había fotografiado era cualquiera otra cosa, pero no un ángel.
"Cass." Dean y Sam se acercaron a su amigo para ver la fotografía. Allí tan solo había una sombra, no era oscura ni tenía luz en realidad, no era nada, pero ninguno podía dejar de mirarlo. Aquello no era algo contra lo que los hermanos se hubieran enfrentado alguna vez. "¿Es un ángel?"
Como respuesta, Castiel suspiró y abrazó de nuevo a Julie. Había temido tanto que aquello ocurriera. Había rezado, al padre que hacía tanto que había perdido, para que no los encontraran; pero al final había fracasado.
"Si." No pudo decir nada más.
"¿Y que hacía en el cuarto de Sarah? Ella no tiene nada que ver con lo que tu o yo hagamos. Es una niña inocente y te aseguro que no voy a permitir que ningún ángel le ponga una mano encima."
La mirada de Julie se había vuelto dura y firme y por un momento a Dean le recordó aquella forma tan protectora que tenía mirar su padre cuando alguno de sus hijos estaba en peligro. No había duda que su hermana era toda una Winchester.
"¿Por qué no te vas a dormir y descansas un poco? Es muy tarde y los días que se nos acercan pueden ser muy complicados." Dijo Castiel sin dejar de abrazarla.
"Pero, quiero estar aquí contigo."
"Julie hazme caso. se de lo que son capaces los ángeles cuando creen que están en lo correcto. Esto no va ser algo rápido, no van a venir a por nosotros ya, al menos no como harían los humanos. Necesitas dormir y recuperar tus fuerzas, al menos hazlo por Sarah." Le dio un beso en la frente y la escuchó remugar.
"Muy bien, pero si paso algo, no me tratéis como una niña, no quiero estar fuera de esto. No podría perdonarme que os ocurriera nada a ninguno de vosotros." Y sin dejar que Castiel o sus hermanos dijeran nada, se aupó lo suficiente para alcanzar los labios del ángel y le besó. Notó las manos de Castiel, rodeando su cintura y cogiendola con fuerza, como si temiera perderla al soltarla.
Dean y Sam se miraron, aquello no iba a ser fácil y menos todavía si Julie decidía enfrentarse a los ángeles. La conocían bien, además de ser una Winchester era la chica más testaruda que ninguno de los dos hubiera conocido nunca y cuando se le metía algo en la cabeza, no era fácil hacerle pensar de otro modo. Pero si además se trataba de alguien que realmente le importaba, todavía podía ser más peligroso tenerla en medio.
- o -
Un ruido en la habitación la despertó. Abrió los ojos pero se quedó acurrucada en la cama. Estaba segura que había alguien más en el dormitorio y sin duda no se trataba de sus hermanos o de Castiel. Temía quien podía ser, pero un momento más tarde las dudas desaparecieron.
"No vengo a hacerte daño. Castiel es mi hermano y le aprecio."
Julie se estremeció al escuchar aquello. Seguramente estaba oyendo al mismo ángel que había estado en el cuarto de su hija. No dudó, se incorporó, la habitación estaba extremadamente fría, seguramente probocado por el ángel, pero no le importó. Miró a aquel hombre a los ojos y sólo con eso se dio cuenta que no se trataba de un ser humano.
"¿Qué es lo que quieres entonces? ¿Te han enviado tus otros hermanos para matarme y así salvar a Castiel? Al fin y al cabo un ser humano no vale lo mismo que un ángel."
El hombre no dijo nada, se mantuvo totalmente estático mirándole, hasta que dio un paso hacia ella.
"No vengo a matarte, veo a salvar tu vida y la de Castiel. Mis hermanos vendrán tarde o temprano a por ti y no serán tan bondadosos como yo."
Lo tenía tan cerca, que pese a la oscuridad del cuarto, pudo vislumbrar unos ojos negros pero serenos. Quería gritar, quería llamar a Castiel y a sus hermanos, pero no lo hizo, no pudo en realidad. Se había quedado paralizada, no sentía miedo, pero no podía apartar la mirada de aquel ser que poco a poco se estaba acercando a ella.
"¿Qué es lo que quieres entonces? No vas a alejarme de Castiel, le quiero y él también me quiere. No hacemos ningún daño todos vosotros lo sabéis." Se mordió el labio hasta hacerse daño, sabía que no serviría de nada lo que dijera, no cuando estaba tratando de convencer a un ser infinito. "Al menos no lastimes a mi hija, ella no tiene la culpa de nada."
El ángel no dijo nada, siguió dando los últimos pasos que le faltaban, lo vio moverse a cámara lenta, levantó la mano hacia ella, Julie se retiró, pero no tenía donde ir, no podía escapar y lo sabía, por lo que con resignación decidió no intentarlo, si al menos acababa con ella, Castiel estaría a salvo y los chicos podrían cuidar de Sarah, serían un padres excelentes.
Cerró los ojos, esperaba que fuera rápido, que al menos tratándose de un ángel, el dolor fuera menor. Una mano se posó sobre su pecho y de repente un fuerte calor le hizo abrir los ojos. El ángel ya no estaba y ella seguía viva. Se levantó rápidamente de la cama y tras asegurarse de que su hija estuviera bien, volvió a la cocina donde Castiel, Dean y Sam seguían hablando.
"¿Julie que pasa?"
Corrió hasta Castiel, necesitaba tocarle, asegurarse que estaba bien, se lanzó a sus brazos sin decir nada, pero al hacerlo sintió algo muy parecido a una descarga eléctrica, cien mil voltios recorriendo su cuerpo, si Dean no la hubiera sujetado, hubiera caído al suelo.
"¡Julie!" Gritaron todos al mismo tiempo.
Castiel se acercó de nuevo ella, pero Julie gritó por el dolor. El ángel dio un paso atrás.
"Cass ¿Qué le ocurre?" Dean le miró aterrado, mientras escuchaba los quejidos de Julie, la abrazó con fuerza, intentando tranquilizarla pero no había forma, no hasta que Castiel se retiró. "Creo que eres tu, que los buenos de tus hermanos los ángeles le han hecho algo para que no puedas acercarte a ella. Julie, carió todo está bien."
La cogió en brazos y la sacó de la cocina, poco a poco, Julie dejó de removerse, el dolor fue desapareciendo. La tumbó en el suelo con delicadeza. La chica abrió los ojos, todavía estaba protegida por los brazos de su hermano, que la miraba con ternura al mismo tiempo que no podía ocultar su miedo.
"¿Cómo te encuentras?"
"¿Dónde está Cass?" Julie se levantó, estaba bien, perfectamente bien, como si nada hubiera ocurrido. "Dean, ¿Dónde está Cass?" Julie empezó a correr de nuevo hasta la cocina, pero Dean la atrapó antes. "Dean déjame, tengo que hablar con Castiel, tengo que saber lo que ha pasado."
"¿No ves lo que te ha pasado por estar cerca de él?" Tuvo que sostenerla con fuerza para evitar que se soltara de su abrazo. "Creo que los ángeles te han hecho algo. No se que, te prometo que lo averiguaremos pero ahora…"
"Castiel se ha marchado." Sam apareció en la puerta y Julie dejó de removerse. "Ha dicho que necesitaba ver a alguien, Gabriel ha dicho. Volverá en cuanto sepa algo."
