Soy yo, aunque no lo crean, y aquí les traigo el nuevo capitulo.
Los personajes son de la gran Stephanie Meyer, no me enojo si me deja a Edward. La historia es producto de mi loca cabeza. Espero disfruten leyendo la historia como yo lo hago imaginando locas situaciones con nuestra pareja consentida Edward y Bella.
Muchas gracias Lisvette (Guacha) por tu ayuda :)
Hola chicas estoy de vuelta con nuestro León sexy...
Este capitulo va dedicado a todas las chicas que leyeron y me regalaron sus reviews en en capitulo anterior. Así como a las alertas y favoritos ,mil gracias por todas sus palabras.
Espero les guste... nos leemos.
MUAKS
"Planes e ilusiones"
POV Bella
Este hombre no dejaba de sorprenderme, me levanté un poco para verlo mejor a los ojos, su expresión decía que no estaba bromeando al respecto y la verdad no sabía que responder, es decir… tenemos poco tiempo, muy poco tiempo juntos como para tomar una decisión así de importante. Tal vez suene cursi pero yo creo en el matrimonio para toda la vida, aunque nunca creí llegar a casarme… es más, jamás creí que pudiera tener una relación con alguien, pero desde que apareció él ha cambiado todos mis esquemas.
—¿Pequeña? —sus ojos estaban opacos y tristes, podría asegurar que se notaban lágrimas en ellos, la forma ronca de su voz esta vez no era por excitación.
—¿Estás seguro? —pregunté estúpidamente y él me sonrió con ternura.
—Nunca he estado más seguro en mi vida, las amo, tú y Vanesa son lo más importante en mi vida junto con mi madre y quiero tenerlas a mi lado para siempre.
—¿No te parece muy apresurado? —De nuevo su mirada se volvió triste, era tan transparente para mí—. No me malinterpretes —me apresuré a decir—, es solo que apenas estamos retomando nuestra relación y…
—Amor, no creas que no he pensado en eso y en los límites de nuestra relación física —me sonrojé hasta la pijama—, pero también he pensado en todo lo que pasa últimamente, en estos momentos la prioridad es que Vanesa esté protegida —me perdí, no sé si por las caricias de sus dedos en mi espalda o la profundidad de su mirada pero andaba mas perdida que un niño en el Amazonas.
—¿Vanesa? —Asintió y jaló mi cuerpo para besarme con tanta pasión que creí morir de placer.
—Por ti y por nuestra hija es que lo he pensado —acarició mis mejillas con los pulgares— cielo, no quiero pensar mal con todo esto del Fantasy y Ángela pero siempre se me vienen idea, si sale mal y no podemos desenmascararla y a los que le ayudan, temo por nuestra hija y he pensado en, si tu lo permites claro está, me encantaría darle mi apellido y que nos casemos para que ella esté protegida en caso de que quieran llevarla a una casa de acogida.
Me estremecí de solo pensarlo, no quería a mi hija en un lugar de esos, no es que me haya ido "tan mal" cuando viví con las monjas en Forks pero las historias de Rosalie y Alice eran de terror.
—Tranquila mi ovejita, si no quieres casarte conmigo, aún, podemos encontrar otra solución para salvar a Vanesa de esto —trató de sonar tranquilo pero el dolor en su mirada lo traicionaba, además no me pasó desapercibido ese "aún"...
—No mal interpretes, me estremecí de pensar a mí en un lugar de esos me aterra —lo sentí tensarse y apretar la mandíbula.
—No dejaré que pase, no importa lo que haya que hacer para que no se vea dañada con todo esto, a nuestra hija nadie le va a hacer daño —la vehemencia en su voz, la forma como decía "nuestra hija" me hicieron tomar una decisión.
—¿Hasta de casarte con su madre? —Pregunté y él fue quien se sorprendió para luego sonreír como nunca antes lo había visto.
—¿Quieres decir qué…? —Dejó la frase inconclusa.
—No me ha preguntado en forma Doctor Masen —no había marcha atrás, como él mismo dijo por Vanesa soy capaz de todo y si además me llevo el premio mayor…
Se levantó con una sonrisa y me sentó al borde de la cama para luego arrodillarse frente a mi sacando una cajita de terciopelo de no sé dónde.
—Pequeña, desde que te vi en tus dos facetas me cautivaste, te convertiste en algo importante para mí, cuando conocí a nuestra hija supe que ustedes eran todo lo que quería en mi vida… y aunque me porte como un… —cubrí su boca y negué con la cabeza, eso ya no importaba, ya habíamos hecho borrón y cuenta nueva*1 y no dejaría que los recuerdos amargos dañaran lo que tenemos ahora. Él besó mis dedos para luego retener mi mano entre las suyas—. MI ovejita, MI pequeña, MI Cristal —guiñó el ojo—. MI amor, ¿Aceptarías a este humilde hombre como tu esposo? —Asentí, no podía hilar palabra, las lagrimas corrían libres por mis mejillas, cuando creía que ya no podía amarlo más me sorprendía hinchando mi corazón, acerqué nuestros rostros y lo besé con todo el amor que tengo para él, tratando de transmitirle todo lo que me hace sentir.
—Sí, quiero que seas mi esposo, quiero ser totalmente tuya —me miró a los ojos, sabía lo que la ultima parte de la frase significaba y estaba segura de ello.
Puso el anillo en mi dedo corazón, era una sencilla banda de oro blanco con una esmeralda en el centro rodeada de diminutos diamantes.
—Este anillo tiene su significado —murmuró besándome la mano—, la esmeralda significa la esperanza, una que tú me has devuelto, tengo esperanza en lo nuestro, en que seamos una familia tu, Vanesa, los hijos que queramos tener y yo. Los diamantes son doce, uno por cada mes del año que me comprometo a amarte.
¡Mier…! Este hombre me va a matar de tantos aceleres que provoca a mi cuerpo entero, es todo y más de lo que alguna vez pude desear.
Nos besamos de nuevo sin saber quien inició el beso, este era diferente, como sellando una promesa, mucho más entregado, pronto me levantó y me recostó mejor en la cama con él sobre mi cuerpo, me tensé, y me odié por ello, quería estar con él, ser suya con toda la extensión de la palabra pero los malditos traumas...
Él se separó de mi y con expresión de dolor, hasta entonces noté que estaba luchando contra él, tenía aruñones en los brazos y uno en el rostro, ¿Cómo paso?, me sentí horrible, ¿Cómo querría casarse con una mujer incapaz de entregarse por completo? ¿Cómo querrá estar con alguien tan dañada como yo?
—Lo siento… —estaba lejos de mí, un metro que sentí kilómetros.
¿Por qué se disculpaba? Si aquí la que está mal soy yo.
—Lo siento pequeña, no debí dejarme llevar, lo primero que prometo no hacer es lo primero que hago.
—No te disculpes —susurré— perdóname tu a mí, por favor.
Rompí en llanto, no soportaba lastimarlo así, él es lo que más amo, después de mi hija…
El llanto se volvió desgarrador, y él me miraba mientras lagrimas rodaban por sus mejillas. En un acto egoísta y después de encontrar las palabras para hablar.
—Abrázame por favor.
Se acercó cautelosamente y se sentó en el borde, no esperé que se acercara él, me lancé a sus brazos y hundí el rostro en su cuello, tardó un poco en reaccionar y con cautela enredó los brazos temblorosos en mi cintura.
—Shh —trataba de calmarme pero no podía, me sentía tan mal.
Estuvimos así hasta que mi llanto quedó reducido a simples hipos.
—Deja traerte agua ovejita —ofreció y asentí de mala gana, sentía la garganta seca.
—Enseguida vuelvo amor —se fue y volvió en un parpadeo, me bebí toda el agua como perdida en el desierto.
—Perdón, por favor perdóname Edward, yo… —me silenció poniendo su dedo índice en mis labios dejando a la vez una suave caricia.
—No pidas perdón pequeña, sé que es difícil para ti y sabré esperar ¿Ok? —No merezco este hombre, definitivamente.
—¿Y si nunca puedo? —ese era mi mayor temor.
—Me conformaré con lo que me puedas dar —se encogió de hombros—, podemos intentar alguna terapia y buscar la forma de salir de esto, y si nada funciona pues que así sea.
—No es justo para ti —al parecer tenía un río en los ojos porque las lagrimas no dejaban de correr por mis mejillas.
—Lo justo es estar con la mujer que amo —dijo en tono rotundo.
—Lo que no sería justo es que te quedes con una mujer incapaz de hacer el amor contigo —afirmé expresando mi mayor temor.
—Lo que no sería justo es perderlas por eso —refutó mirándome a los ojos mostrándome la verdad en ellos.
Se sentó a mi lado y tomó, despacio, mi mano entre las suyas acariciando el anillo que me acababa de dar.
—Amor, la vida es más que sexo, más que estar íntimamente con alguien… yo te amo tal como eres, con tus miedos y tus traumas, no te voy a negar que te deseo pero es algo que puedo controlar porque para mí es más importante tu compañía, el disfrutar de nuestra hija.
—En algún momento te cansarás de no poder estar íntimamente conmigo, tú tienes experiencia en eso y yo…
—Pequeña —me interrumpió—, no cambiaría una sola noche de dormir contigo entre mis brazos por el mejor revolcón del mundo…
Me recosté contra su pecho con la cabeza dándome vuelta con todo lo sucedido, tratando de recordar el momento justo cuando "creo" comencé a ponerme histérica…
Se me calentó la sangre de recordar el movimiento de sus labios sobre los míos, la lucha de nuestras lenguas por estar en la boca del otro… mis ojos cerrados mientras sus manos acariciaban mis piernas y….
Justo allí, exactamente en ese momento dejé de estar con mi leoncito sexy y volví a esa fría biblioteca…
—Pequeña ¿Tienes frío? —no sentí cuando mi cuerpo se estremeció pero eso pasaba cada vez que recordaba ese momento.
—No —me mordí el labio mientras pensaba en una solución a esta situación, yo quería ser suya, ser su mujer con todas las letras.
Se recostó conmigo entre sus brazos y nos cubrió con las mantas, me pegué más a él con un suspiro.
—Amor —habló quedamente mientras levantaba mi rostro para verme a los ojos.
—Te amo —necesitaba decirlo, que supiera lo importante que es para mí.
—También te amo mi ovejita —guiñó el ojo mientras acariciaba el anillo en mi dedo corazón.
—Quiero ser tuya con todas las letras, no solo en mi corazón y mente sino también con mi cuerpo —dije con seguridad, algún día podría entregarle mi cuerpo y entonces ambos nos perteneceríamos totalmente.
—Paso a paso pequeña, lo más importante es que estamos juntos, que me amas y te amo —suspiré pegándome más a él—. Y aún más importante que pronto serás mi esposa.
—Bella Masen no suena mal —bromee y él rió.
Nos quedamos en silencio cada quien metido en sus pensamientos, hasta que el rompió el silencio.
—Quisiera que habláramos de nuestra boda —dijo nervioso—. He pensado en todo lo que está pasando y me gustaría que nos casáramos en secreto, no pienses mal —se apresuró a decir—, me encantaría gritar a los cuatro vientos que eres mi esposa pero quiero que mientras se resuelve todo este sea un As bajo la manga, por protección más que nada.
—Estoy de acuerdo contigo, y entiendo tu punto de vista —acaricié su rostro sintiendo en la palma el picar de su incipiente barba.
—Hay algo más —amé ver de nuevo sus ojos brillar—, quiero que cuando salga a la luz nuestro matrimonio civil comencemos a planear el religioso.
—No es necesa… —me cortó.
—Si lo es, quiero que nos casemos, yo con un frac incomodo muriéndome de nervios mientras te espero en el altar, tú con un hermoso vestido viéndote aún más bella, caminando detrás de Vanesa quien sería nuestra damita de honor que llevaría un hermoso vestido que haga lucir más su hermoso rostro, poder decir ante todo el mundo que quiero ser tuyo y amarte siempre y escuchar de tu boca que me amas y pasaras el resto de nuestras vidas juntos.
Ahora lloraba de dicha, nunca imaginé eso para mí pero a medida que lo narraba lo desee con tanta fuerza que me sorprendió.
—Haré lo que quieres, quiero hacerte feliz —dije con total convicción.
—Pues en este momento prometida mía —sonreí estúpidamente—, vamos a dormir que es de madrugada y mañana tenemos una noticia que darle a nuestra hija.
—Buenas noches amor —susurré besando su pecho.
—Buenas noches pequeña —besó el tope de mi cabeza y luego caí en un profundo sueño.
No le dijimos nada a Vanesa pues nos quedamos dormidos y terminamos con prisas de alistarnos para estar a tiempo en la escuela y trabajo.
En el hospital me pasé con una sonrisa boba, el anillo lo traía colgando del cuello con una cadenita pues no podía utilizar joyas mientras trabajo, de todas formas lo probé en mi dedo índice dónde lo cargaría para despistar un poco. La verdad, odiaba no poder gritarle a todas esas ofrecidas que Edward es mío y pronto sería oficial…
—Cuñada espero que el causante de esa sonrisa sea mi hermano o estaremos en serios problemas —bromeó Carlisle al llegar a mi lado con un expediente en las manos.
—No hay alguien que me haga sonreír así… bueno si —me miró sorprendido— Vanesa.
Ambos reímos para luego ponernos a trabajar como todos los días. El día estuvo bastante movido y a la hora de la comida mi novio me llamó para decirme que tenía una reunión de trabajo y no podía comer conmigo y tampoco podría acompañarme para ir a recoger a Vanesa. Me dio tristeza pero entendí que él tiene una vida antes y después de nosotros.
Me hizo latir el corazón desbocado cuando me llegó un mensaje de él, casi era hora de salir y estaba por llamar un taxi.
Amor, he dejado las llaves del auto con María para que vayas a recoger a nuestra hija, si la llevas al centro contigo las veré allá a la hora que sales para ir a cenar al departamento y así poderle decir que nos casaremos… no puedo creer que pronto serás mi esposa…
PD: te amo prometida. EM.
Este hombre sería mi muerte, con solo un mensaje y mi cuerpo estaba respondiendo a él como siempre. Solo esperaba que mis traumas se fueran cuanto antes y poder ser suya en toda la extensión de la palabra.
Leoncito, esto es demasiado, bien podría haber ido en taxi… ;)
Nos vemos más tarde…
Por cierto también lo amo jefe. BS
Bromee y me alejé riendo hacia la oficina dónde María me sonrió como siempre.
—Hola Bella, el Doctor Masen le ha dejado esto —me entregó la llave y una nota.
—Gracias María —sonreí tomando las cosas de sus manos.
—Nada de eso, es un placer ayudar —me guiñó el ojo de forma cómplice—, por cierto tu hija es hermosa.
—No puedo desmentir eso —bromee—, es un torbellino de energía que arrasa con todo.
—Se nota que el doctor la quiere mucho —me quedé estática—, tiene fotos de ambas por todos lados y siempre presume a su hija.
—Ella también lo quiere mucho, la verdad es que la conexión entre ellos es… no tengo palabras para describirla —miré la hora y tenía el tiempo justo—, bueno María nos vemos, debo ir por Vanesa.
—En ese caso vamos juntas a la salida, yo también me voy, mi esposo me está esperando en el estacionamiento.
—No tenía idea de que estuvieras casada —pensé en voz alta.
—Tenemos casi diez años juntos pero no podemos tener hijos —dijo con pesar, me sentí mal por ellos.
—¿Se han hecho los estudios?
—Sí, yo tengo un problema de matriz infantil y no logro embarazarme.
—Lo lamento, ¿Y no han pensado en adoptar? —Pregunté y luego me arrepentí porque era algo que no me incumbía.
—La verdad sí, pero con eso de que ponen tantas trabas es muy difícil para nosotros.
—Nada es imposible —sonreí.
—Para nosotros es más difícil porque George está en silla de ruedas desde hace cinco años a raíz de un accidente.
—Lo siento, pero aunque sea difícil no creo que sea imposible.
—Si te soy sincera me encantaría adoptar un bebé, quisiera vivir el mundo de los pañales, las noches de mal sueño, las molestias por los primeros dientes… todo eso —su voz era entrecortada y me dolió por ella, alguien con tanto amor que dar no merecía vivir con los brazos vacíos.
—No sé si te interese, pero trabajo en un centro de atención para niñas, madres adolescentes principalmente. Podrías ir a ayudar un poco para que convivas con estos bebés…
—¿Lo dices en serio? —ofreció emocionada.
—Totalmente —le sonreí de vuelta. A estas alturas el ascensor se había detenido ya en el estacionamiento y en cuanto abrieron las puertas miré a un hombre joven de tez trigueña y cabello oscuro, sus ojos claros como la miel y su cuerpo tonificado, se notaba a pesar de estar postrado en una silla de ruedas, no cabía duda de que era el esposo de María.
—Hola amor —canturreó ella al caminar hacia él y haciéndome una señal para que la siguiera, le dio un suave beso en los labios, en los ojos de ambos se notaba el inmenso amor que se tienen—. Mira, quiero presentarte a una de las mejores doctoras del hospital y amiga mía —se me hinchó el pecho al escucharla nombrarme amiga suya, asentí a forma de saludo con una sonrisa.
—Mucho gusto, Bella Swan —dije apretando el bolso con ambas manos.
—El gusto es mío Doctora Swan —sonrió enormemente mostrándome sus blancos y alineaos dientes.
—Dime Bella solamente —ofrecí confianza.
—Y tú dime George, María les tiene mucha estima a usted y a los nuevos jefes, dice que son unas grandes personas.
—Gracias —susurré sonrojada—. María es una gran mujer y muy eficiente, Edward tiene mucha suerte de tenerla como ayuda.
—Mi esposa es todo y más de lo que un hombre puede querer, y estoy feliz de que el doctor la trate bien porque no me gustaría que ella sufriera maltratos.
—George —dijo incomoda ella y un poco sonrojada—. La Doctora Swan nos ha invitado para ir a ver el centro donde trabaja.
—¿Trabaja en otro lugar? —Preguntó dudoso—. Perdón, es que me parece muy joven, la mayoría de las mujeres jóvenes prefieren pasar tiempo libre y divertirse.
—Entiendo, pero si le soy sincera para mí los mejores momentos son las tardes con mi hija, o cuando estamos con mi novio preparando la cena.
—¿Tiene una hija siendo tan joven? —Preguntó sorprendido.
Entonces me acordé que ya estaba sobre la hora para recoger a Vanesa.
—Una niña que es la luz de mis ojos, si me acompañan pueden conocerla —ofrecí.
—Me da pena —palmeó la silla de ruedas.
—No tiene porque, estar en su situación no le resta o da valor a una persona —dije con sinceridad.
Suspiró con tristeza y podría asegurar que sus ojos se llenaron de lágrimas pero lo controló antes de hablar de nuevo.
—Eso hay que decirles a los dueños de la empresa en que trabajaba antes del accidente o a aquellos que me negaron el trabajo por ser un incompleto.
—Pues esas "cosas", no merecen ser llamados personas son unos idiotas gigantes —aseguré.
María me sonrió agradecida, deseaba seguir platicando pero estaba muy retrasada.
—Que dicen ¿aceptan mi invitación? —Ofrecí de nuevo.
—Si no es molestia —insistió George.
—Vamos.
Fuimos al volvo y después de que él se acomodara en el asiento del copiloto María dobló la silla de modo que pudiera entrar en la cajuela del coche, la acomodó con suma facilidad y luego ella se subió en la parte trasera.
Manejé algo rápido para llegar a tiempo por mi hija. Como imaginé era de las ultimas en ser recogida, no me gustaba eso pero como hoy, a veces las cosas se me salían de las mano.
Al mirar el Volvo sus ojitos se iluminaron, estaba segura que deseaba ver a "su papito", se sentiría algo decepcionada porque no pudo venir.
Me estacioné en la acera y bajé del coche, como imaginé, le sorprendió verme al volante y más al no ver a Edward.
—Hola cielo —saludé besando su mejilla—. Buenas tardes Emily.
—Buenas tardes Bella, tienen un nuevo trabajo encima, es tarea para el lunes pero se las dejé desde hoy para que vayan investigando y consiguiendo los materiales, como imaginarás ella y Jane lo quieren hacer juntas pero esta vez estarán en casa de Jane.
—Entonces nos ponemos de acuerdo para ver qué día lo hacen —dije tranquila, aunque no me gustaba que durmiera fuera de casa.
—Mamita, ¿Y mi papito? —Preguntó triste.
—No pudo venir, tenía reuniones de trabajo pero nos dejó el coche y dijo que nos veríamos en la clínica.
—Oh, ¿Quiénes son los señores que están en el coche? —Debí suponer que se daría cuenta.
—Son una compañera de trabajo y su esposo, ella es la secretaria de tu papito y los llevaremos a conocer el centro.
—OH —no sé si su respuesta fue de gusto o no porque Emily me llamó.
—Bella, la tarea la harán en mi casa el sábado, quieren quedarse juntas desde el viernes y ya el sábado terminarla.
—Debí imaginarlo, estas niñas no dejan nada al azar.
—Sí, ya las conoces son "unas matadas", en lo que a la escuela se refiere.
Me despedí de ella y ayudé a Vanesa a subir y abrocharse el cinturón.
—Mira cielo, ella es María y es la secretaría de tu papito —dije señalándola y Vanesa le sonrió.
—Mucho gusto María, debes estar feliz de trabajar con mi papito, es el mejor del mundo- mundial- mundialero.
—Es muy buen jefe —rió.
—Vanesa, él es esposo de María y se llama George —miró al hombre y luego le sonrió para saludarlo.
—Hola George, eres guapo, no tanto como mi papito porque es el mejor —trágame tierra.
—Gracias Vanesa, tú eres una niña muy hermosa.
—Sip, mi papito siempre me lo dice… —A mi hija le urgen clases de humildad.
—Imagino que tu papito te quiere mucho —dijo María entablando conversación.
—Sí, y yo lo quiero mucho a él ¿Ustedes tienen hijos? —me sentí mal por la pregunta después de lo que me contó María.
—Desgraciadamente no podemos tener hijos, aunque nos encantan los niños —aseguró él con una sonrisa triste—, y más si es tan bonita como tú.
—Oh —se quedó en silencio por un rato mientras solo escuchábamos el ronroneo del volvo.
Llegamos al centro y bajamos, María se encargó de la silla de George.
—Wow, tienes carrito para ti solo —dijo Vanesa emocionada, a ella le encantaba pasearse en las sillas de ruedas de la clínica y varias veces la regañé por eso.
—No es por gusto —aseguró.
—¿Qué te pasó? —Preguntó interesada.
—Bueno, descubrí de la peor manera que combinar alcohol y volante no es bueno —aseguró con pesar.
—En la escuela la maestra Emily nos dijo que la mayoría de los accidentes de auto acurren por manejar después de haber tomado alcohol y también por manejar demasiado ebrio.
—Es cierto, yo no lo entendí a tiempo y ahora estoy pagando las consecuencias —suspiró con pesar.
—¿Por eso no pueden tener hijos? —Trágame tierra.
—Desgraciadamente yo soy la que no puede tener hijos —dijo María quien empujaba la silla de ruedas de su esposo.
—Oh, aquí hay muchos bebés ¿No se sentirán tristes?
—En realidad es a lo que venimos, los dos amamos los niños y no tenemos familia con bebés a los que podamos visitar.
—Oh, si quieren yo puedo llevarlos a donde están los niños, aunque no son tan bonitos, su piel esta arrugada y además lloran y hacen "popis" —arrugó la nariz graciosamente
—Me encantaría ir —aseguró George con una sonrisa.
—En ese caso los llevamos a los cuneros para visitar a la chicas con bebés —dije caminando hacia allá.
Vanesa se quedó con ellos y se la encargué a Hannah, la encargada del lugar.
En cuanto me senté tras el escritorio saqué la nota y sonreí bobamente al leerla.
Cuento los minutos para estar contigo. Porque los mejores momentos de mi vida son a tu lado.
Te Amo… tu leoncito grrr
No pude evitar reírme ese hombre me tiene loca, completamente loca. En fin con un suspiro preparé mis cosas para ponerme a trabajar.
El tiempo se me fue volando entre una gordita y otra, amaba sentir a los bebés y tratar de que las chicas se interesaran en sus bebés o transferirlas a sicología para que reciban una mejor asesoría.
Estaba recogiendo mis cosas para ir por Vanesa, se me hizo extraño no haber recibido otro mensaje de Leoncito Sexy sin contar que era tarde y aún no llegaba.
—Hola futura esposa —di un salto antes de girarme y verlo recargado en la puerta despreocupadamente mientras sonreía de lado.
—Ho…hola —no creo que llegue el momento en que me acostumbre a su belleza.
—¿Lista para irnos? —Mier… casi caigo al verlo caminar con ese andar felino hacia mí.
—Solo debemos recoger a Vanesa en los cuneros —dije refugiándome en sus brazos que me recibieron cálidamente.
—¿Dónde está ese monstruito? —Preguntó riendo antes de besarme… ¡Cómo extrañaba sus besos!
—En los cuneros, aunque se queja ama estar con los bebés —reí por la queja continua de sus llantos y "popis".
—Entonces vamos porque muero por verla —tiró de mí y rápidamente cogí mi bolso.
Hannah nos sonrío en cuanto entramos, pero no pasé por alto que "discretamente" se comió a mi novio con la mirada.
—Papito —susurró mi hija corriendo a los brazos de Edward y dándole muchos besos silenciosos.
—Hola monstruito —la estrechó cálidamente entre sus brazos.
—Shhh —puso su dedito en los labios de él— acabamos de dormirlos y no quiero que despierten.
—Entonces vamos porque tu papito tiene una anaconda que alimentar —bromeó él y Vanesa abrió los ojos muy grandes.
—Vamos mami, la anaconda de mi papito debe comer.
Entre risas nos despedimos de Hannah quien me dijo que María y George habían quedado en volver mañana, al parecer estaban encantados.
De camino al departamento, Vanesa, como de costumbre acaparó toda la atención contando lo que hizo durante el día, creo que hasta nos dijo cuantas veces le sacó punta al lápiz. Edward escuchaba fascinado con cada palabra, como si el hecho de que Emily le dijera que los nombres propios van con mayúscula fuera lo más interesante del mundo.
En cuanto entramos fui a la cocina y saqué todo para preparar pasta, mientras tanto ellos siguieron hablando como si tuvieran años sin verse.
Puse la mesa mientras ellos jugaban turista*2 entre risas, al parecer Vanesa se adueñó del banco y por más que gastaba no se le acababa el dinero.
—La cena está lista —dije riendo.
—A lavarnos las manos monstruito —me lanzaron un beso volado y se fueron a lavar las manos.
Para cuando regresaron yo estaba bastante nerviosa, sabía que mi hija estaría feliz con el hecho de que su papito y yo nos casemos pero de pronto mi mente se llenó de "Y si" provocando que el estomago se me cerrara ante la imagen de Edward rechazándome por no poder estar íntimamente con él.
Ellos no paraban de decir que era la pasta más rica, que yo era la mejor cocinera y un sinfín de cosas más pero mi cabeza estaba en todos lados menos aquí…
—Monstruito, tu mamita y yo tenemos algo que decirte —Edward tomó mi mano sobre la mesa y acarició el dorso con el pulgar.
Ella cruzó los brazos sobre la mesa poniendo atención mirándonos de hito a hito, Edward me miró pidiendo permiso para hablar y asentí, necesitaba que él lo hiciera porque no confiaba en mi voz.
—Monstruito, sabes que amo mucho a tu mamá y a ti ¿Verdad? —ella asintió sonriente— bueno, nosotros queremos decirte que… —Me miró con una enorme sonrisa que no dudé en corresponder—. Nos vamos a casar.
Silencio…
Silencio…
Los ojos de Vanesa iban de uno otro con expresión sorprendida pero no decía nada, tanto Edward como yo estábamos esperando que hiciera algo pero ella parecía totalmente en shock.
Esperamos por lo que pareció una eternidad hasta que ella parpadeó varias veces antes de hablar.
—¿Es en serio? —ahora me miraba a mi esperando, asentí mostrándole mi anillo y entonces si chillo fuertemente y se lanzo hacia nosotros con todas sus fuerzas arrasando con todo lo que había sobre la mesa, tirando todo a su paso.
Después de miles de preguntas, y de recoger y limpiar el tiradero, nos fuimos a dormir, Vanesa al cuarto de visitas y nosotros a la recamara de mi prometido… wow, era cierto.
Nos acostamos, él con su pantalón de pijama y musculosa y yo con unos bóxers suyos y una polera que me quedaba como vestido.
—Pequeña —susurró, cuando yo creía que ya se había dormido.
—Mmm —susurré adormecida.
—Me gustaría presentarte a Elizabeth —me levanté rápidamente para verle a los ojos.
—Pe… pero.
—Amor, nos vamos a casar y es normal que conozcas a tu suegra —bromeó, pero yo no estaba para bromas.
Iba a protestar pero al ver la ilusión en sus ojos me retracté, él había aguantado los malos genios de mi padre estoicamente ahora era mi turno de conocer a la suegra… esperaba que no fuera una tradicional "no eres suficiente para mi hijo" que salen por todos lados.
Quedamos de ir el siguiente día, al mal paso darle prisa*3, además, si pensábamos casarnos lo más pronto posible no era algo que podíamos dejar al azar.
La casa de retiro dónde estaba la madre de Edward era muy grande, como dijo contaba con una estructura que asimilaba a los departamentos que los familiares pagaban para mayor privacidad de sus familias, contaban con todas las comodidades además de atención medica 24/7. Vanesa traía un ramo de rosas amarillas que ella misma escogió, mientras que yo traía unos postres, esperaba que le gustara la pastelería Sweet Greene, ahí hacían los mejores postres caseros y justamente allí los había comprado.
Nos paramos frente a una puerta color caoba que a los costados tenía pequeñas plantas de sombra bastante cuidadas, en realidad no conozco de jardinería pero lucían bastante bien.
Tocó un par de veces y abrió una chica a la cual se le iluminaron los ojos al verlo, podía jurar que si no es por los apretados y transparentes pantalones que trae se le caen las bragas… casi puedo ver en su barbilla brillar la baba.
—Hola Edward —ronroneó sacando sus enormes pechos.
—Hola Ximena, ¿Está despierta Elizabeth? —Su brazo alrededor de mi cintura y con su otra mano agarraba la de Vanesa.
—Como siempre —ronroneo como gata… agg— dijo que te esperaba porque prometiste traer de nuevo a la niña.
—Entonces vamos a verla.
Pasamos a su lado y sentí una punzada al no ser presentada ante esa chica… y esos famosos "Y si" volvieron atacar mi mente.
Llegamos a una pequeña salita donde una mujer leía un libro, lo reconocí de inmediato era Romeo y Julieta.
—Hola Elizabeth, ya estamos aquí —la mujer giró y al ver a Edward se le iluminaron los ojos, se notaba cuanto lo ama.
—Anthony, me alegra que pudieras venir.
Nos acercamos a ella y besó su frente con ternura.
—¿Te lo prometí no? —Bromeó—. Además Vanesa quería visitarte de nuevo.
—Hola Lita Beth —se acercó a besar su mejilla y le entregó sus flores las cuales aceptó gustosa y se levantó a poner en agua, justo en un jarrón que estaba en la mesa de centro. Sacó las flores que había allí y colocó las de Vanesa quien sonrió fascinada.
—Liz, quiero presentarte a Isabella Swan, mi prometida —ella me miró de pies a cabeza, creo que se demoró contando las pecas de mi nariz y las venas de mis pies, creo que hasta rayos X tenía en los ojos porque me escaneó lo que me pareció una eternidad.
—¿Liz? —Edward llamó su atención y ella lo miró molesta.
—No la reconozco ni su apellido —señaló las revistas de sociales que descansaban en una mesita— te dije que tenías que conseguirte una chica del nivel al que perteneces, eres hijo de Anthony Cullen y debes vivir como tal —quedé en shock ante sus palabras.
—Soy Masen, y por favor no sigas con eso, Bella es la mujer que amo y me hace feliz, quiero formar una familia con ella y con Vanesa a quien sabes quiero como una hija.
—Lo siento Anthony, pero yo me opongo a esa boda.
*1 Borron y cuenta nueva/ Un nuevo comienzo.
*2 Turista/ Es un juego de mesa. Varía en cada país, pero en la Latinoamérica se conoce una variación de él que es el Monopoly o Monopolio.
*3 Al mal tiempo darle prisa/ Otra expresión, esta se refiere a que se den prisa aunque no nos guste.
Este capítulo va especialmente para todas las chicas de mi grupo de Facebook Sueños y fantasías... Emmaly y más.
¡Si desean unirse son bienvenidas!
Muchas gracias por su paciencia chicas, espero acomodar mejor mis tiempo para poder actualizar mas seguido.
Gracias por leer ésta historia chicas y por regalarme sus reviews Maya Masen Cullen**yasmin-cullen**Vanerk**jakie94**princesitajane**Madriguerita**Lady Etain Engel**vanecullenciprianogrey**V1V1**Narraly**ETERNOAMANECER**Gretchen Cullen Masen**Angie M. Cullen**Mon De Cullen**katyms13**nadiia16**ludwikacullen**tattadevia**BETH**ashleyswan**susykstorena**JadeHSos**yolabertay**lupin410**Liz Cullen Mason**Kady Belikov Cullen**Karlie7**emma**Andrea**IkucSwan**Gretchen CullenMasen**VictoriaMasenCullenVulturi **sacurav21**vivvianithaarooz**SallyLuna**Tina**Paola**Schatzie0713**salma amghar sak**Kristen Pattinson swan**crucitaegr**Tecupi**Melania**Mary de Cullen** Guacha**Tina**crepusculototal**flexer**naye15**namy33**salyluna**dulcesito**thequeenredforever **danigoich**JENNIFER**Ptmarfa21**DoriisAriias**rokergirl661**Melania**INDI02**cavendano13**jhanulita**p**monicaviajera**azabella45**maria. .545**miop**Aliena Cullen**maayraaykalebb**caresgar60**torposoplo12**lore562**Reviews anónimos y lectoras silenciosas, si alguien se me pasa recuerdeme porque no es algo intencional.
No olvido a quienes nos han regalado sus favoritos y alertas.
** si no han visto el trailer de ésta historia en mi perfil se encuentra el link. Asi como de mis otros fics
Besotes chicas.
Nos leemos pronto.
