CAP XXVII

"Escalofrío"

Granada, 7 de mayo de 1988

Un aire helado despertó a John. Abrió los ojos, soñoliento, el frío hacía que su aliento se escarchara al salir de sus labios.

- Bri, tenemos visita – rezongó adormilado

- ¿ahora? – gruño la mujer acurrucada junto a su pecho

- Bridget, es Fran, creo…

Ella se sentó en la cama restregándose los ojos, era cierto, el fantasma de su marido la miraba muy serio.

- ¿Qué? – preguntó retándole - no me mires así, tú estás muerto…

John parpadeó de sorpresa ante lo que oía… Ella pareció escuchar atentamente lo que el fantasma, que él era incapaz de percibir, decía. Se levantó completamente despierta y alerta musitando un par de síes y noes, y tras un "de acuerdo, encárgate" que no iba dirigido al cazador, se vistió y cogió las llaves del Patrol.

- ¿Qué ocurre?

- Un problema familiar pendiente

- ¿Puedo hacer algo? – la mujer sopesó la idea de que el hombre que se vestía a toda prisa la acompañara.

- No creo que sea necesario, además tengo ayuda

- Fran – sonrió el cazador decidiendo si era buena idea sentir celos de un fantasma

- Fran – sonrió la mujer demostrándole que definitivamente no era buena idea

- Ok – dijo John acabando de atarse las botas – no creo que pueda volver a dormirme, así que, al menos te llevaré en mi coche y no nos arriesgamos a que tu tartana te deje tirada.

- ¿y si los chicos despiertan?

- Por si no te has dado cuenta, soy tan mal padre que mis hijos saben arreglárselas bastante bien sin mi.

- Les dejaré una nota por si tardamos – Eran las cinco de la mañana, puede que solucionase aquello antes de que los niños se levantaran, y con su poca visión nocturna no era mala idea que otro condujera – Vale, necesito que me lleves a Blue Earth.

CEF CEF CEF

- Dean, tengo pis.

- Que te lleve tu amigo transparente… - gruñó el rubio con la cabeza bajo la almohada

- No está, Dean, venga, que me hago pis – se impacientó el pequeño

El chaval se levantó protestando que cuando quería iba solo, que cuando iba a crecer, que con lo bien que estaba ahora que había conseguido dormirse en el colchón hinchable… se puso las zapatillas y cogió al pequeño de la mano.

- Al grande no… al pequeño

- Está en la planta de abajo – protestó el chico mayor

- El grande no me gusta, los azulejos son rosas…

- Dará lo mismo para mear

- Por fa, Dean… - "super ojitos lastimeros" al ataque

- Vale – concedió el pecoso con un suspiro de fastidio.

Oyó como el coche de su padre se iba. Automáticamente, dejó al pequeño en el aseo con la luz debidamente encendida mientras daba un rápido vistazo a la planta baja asegurándose de que puertas y ventanas estaban cerradas. Subió a la habitación de los adultos. No había nadie. Su padre había dejado una pistola cargada en el cajón, la sacó y se la colocó en la espalda sujeta con el pijama.

- ¡ya he terminado!

- Voy

- ¿dónde estabas?

- Bebiendo agua

- Yo también quiero – al entrar en la cocina el niño cogió un papel de la mesa – hete nido queir are solverun pro blema volve reantes del desayuno sipuedo por taosbien Bridd gett ¿has visto que bien leo?

- Si, muy bien, anda trae que me entere de lo que pone ahí – el chico leyó la nota en silencio – papá habrá ido con ella, anda, vamos a la cama

- No quiero volver al colchón hinchable, el suelo está duro

- Pues vamos a la cama grande, pero no hagas ruido o los otros se enterarán ¿eh?

- Vale – dijo el pequeño en un susurro

Se acostaron en el dormitorio recién abandonado por los adultos, colocó la pistola bajo su lado de la almohada, arropó al pequeño y se dispuso a dormir.

- No tengo sueño, cuéntame algo…

- Yo si tengo

- Cuéntame un cuento

- Tengo sueño Sammy, duérmete

- Dean – éste se puso a fingir que dormía roncando ruidosamente – no soy tonto, se que no estás dormido, Dean, venga

- Es muy tarde Sam, no se me ocurre nada, por favor, duérmete.

- Dean, ¿esta ya va a ser nuestra casa de verdad?

- No lo se – vaya unas cosas que pregunta el renacuajo a las seis de la mañana

- A mí me gusta ¿a ti también?

- No lo se

- ¿y Bri? ¿crees que querrá ser nuestra nueva mamá?

El chico se mordió los labios en la oscuridad, el ya tuvo una mamá, no quería otra, quería la suya… pero no podía decirle eso al pequeño. Su hermano no podía recordar que una vez tuvieron un hogar y esto era lo más parecido que habían tenido nunca tras el incendio. No tenía derecho a desilusionarlo.

- No lo se, Sammy, por favor, duérmete.

- No tengo sueño – y le abrazó

- No te hagas muchas ilusiones Sammy, sólo disfruta de lo que tenemos ahora y mañana ya veremos

- ¿qué pasa?

- Nada, duérmete ¿vale?

- Vale – respondió el más pequeño bostezando.

El mayor, ya completamente desvelado, comenzó a tararear entre dientes "hey Jude"