CAPITULO 22

EXPLICACIONES

"El lugar elegido era más básico que donde Kuro Uzumaki lo entrenaba. Simplemente una plataforma de cuadrada con unos 25 metros de largo y ancho. Baldosas de piedra blanca como nieve que asemejaban un Tatami. El maestro Kentari Uzumaki era el encargado de adiestrar a Naruto en el arte del Taijutsu. Ese hombre tenía una buena complexión muscular sin llegar a la fortaleza del Raikage o Killer Bee. Sus cabellos rojos eran un corte, con estilo militar. De brazos cruzados esperó el primer día a un Naruto que venía ávido de aprendizaje.

Todo parecía bien, hasta que el joven Uzumaki se le ocurrió comentar que su mejor aspecto técnico como Shinobi, era el Taijutsu…

Kentari dejó el gesto apacible de lado, y simplemente le agitó a pelear contra él en ese ring de piedra. 3 minutos después, Naruto yacía tirado a 10 metros de la plataforma luego de haber recibido la paliza de su vida. Jamás nadie, en ninguna pelea o entrenamiento de su corta vida le había golpeado tan duro. Le dolía todo, absolutamente todo. Fue cuando aprendió a conocer lo que Kentari Uzumaki le iba a enseñar.

Pasaron los días y la escena se repetía impiadosa. Naruto tenía prohibido cualquier jutsu, cualquier ayuda del Rinnengan que era desactivado, o cualquier complemento como el modo Sennin o el chakra de Kurama. Solo Taijutsu y armas como kunai o Shuriken. Nada más. Pasaron los días y todo terminaba como siempre. Kentari lo golpeaba y se burlaba de sus tácticas infantiles diciéndole que sin sus clones de sombras era poco más que basura. Naruto lo intentó día tras día, pero siempre terminó de cara al suelo. Una tarde Kentari lo miró parado desde la plataforma como Naruto se retorcía de dolor en el suelo a pocos metros. Entonces por fin el maestro habló:

—como lo sospeché…—dijo serio— solo eres habladurías y similar para mí, a una bolsa de golpear.

—Maldita sea…—gruñó Naruto poniéndose de pie como podía

—tienes corazón, —señaló el maestro— lo admito. Ni yo me levantaría después de recibir esa golpiza. Tienes corazón o eres muy estúpido para cuidar tu salud.

—no tengo…no tengo…—jadeaba Naruto— no tengo tiempo para sermones. –se puso de pie apoyando su cuerpo en la única pierna que aún le funcionaba. Si pretende enseñarme…aquí estoy.

—Oh…muy impresionante…—sonrió Kentari— la mayoría de los que despertaron mi alma, se retiraron a la primera práctica. Dijeron entre otras cosas…que habían venido a aprender Taijutsu, no a ser masacrados por un espíritu. ¿Tú que aprendiste hasta ahora?

—Todo lo que…—caminó como pudo hacia el tatami— todo lo que no debo hacer….si quiero aprender, y vivir para contarlo.

Kentari retrocedió algunos pasos al interior del Ring y vio a su joven aprendiz subirse de nuevo, aun con los dolores que lo aquejaban. Definitivo que tenía corazón, pero no era mera tozudez, era la voluntad de ser mejor que lo impulsaba. Kentari no lo demostró con gestos, pero estaba complacido como nunca antes.


Algunos días después, Naruto estaba nuevamente frente a Kentari. En lugar de pelear, el maestro se arrodilló sentándose sobre sus piernas e invitó a su alumno para que adoptara igual postura. Se miraron fijamente algunos segundos, hasta que el pelirrojo hablo pausadamente:

— ¿Podrías decirme porque te he derrotado todos los días? –Preguntó sereno— ¿has pensado en nuestros encuentros?

—no estoy seguro…pero eres más rápido y fuerte que yo. –Dijo Naruto— y como prohibiste usar cualquier cosa que no fuera Taijutsu o armas. No tengo mis ojos, no tengo a Kurama ni el modo Sennin. Me superas en velocidad y fuerza simplemente.

—Me lo suponía…—sonrió frio Kentari— tu capacidad de análisis es patética. La realidad de nuestros cuerpos básicos, es que posees un 10 % más velocidad, y como un 20% más de fuerza.

—No es posible…—aseguró Naruto que pocas veces lo habían golpeado tan brutalmente

—mi análisis es exacto…—retrucó el maestro— el que no puedas vencerme está más allá de fuerza o velocidad, es puramente técnico. Si usaras el modo Sennin, yo usaría mis sellos de combate e igualaría tu aumento de poder. Volverías a perder, no importando tu capacidad de reflejos o tu mejoría de fuerza.

—El modo Sennin es muy poderoso maestro…

—repito que no es una cuestión de poder. –Indicó el pelirrojo— tenemos mucho que trabajar si piensas de ese modo.

—no pude ver la mayoría de sus ataques, no puedo acertar mis puñetazos aunque lo intenté con todo…—dijo confundido Naruto— ¿por qué dice que soy más rápido y fuerte?

—No creo que tu cabeza de melón pueda comprenderme aunque te lo explique con tecnicismos…—sonrió apenas Kentari— así que te pondré un ejemplo: si le das una filosa katana a un bebé y lo pones a pelear contra un hombre maduro que solo tiene un palo para defenderse. ¿Quién dices tú que ganaría?

—el hombre…—señaló como lo obvio Naruto

— ¿Por qué? –Indicó Kentari— ¿acaso el bebé no tiene el arma más poderosa? Una katana fácilmente puede cortar el palo y de paso asesinar al hombre.

—Porque no tiene la inteligencia o técnica para…—Naruto se quedó pensativo

— ¿ahora comprendes? —Prosiguió Kentari— no es que seas más débil que yo, simplemente eres un bebe sosteniendo tu katana. Y yo un adulto dándote palazos por tu ineficacia. No te paras bien, no aprovechas los espacios y rara vez atacas a mis puntos débiles. Te he dejado aperturas tan grandes, que todos mis hermanos pasarían juntos por ellas. Y tú vives de cara al suelo.

—parece que soy un novato je je…—se rascaba la cabeza Naruto avergonzado— discúlpeme Kentari—sensei….es que…nunca tuve un maestro. Siempre he entrenado prácticamente solo.

—no es algo sorprendente debo decir…—señaló con algo de tristeza el pelirrojo— pero eso cambió mi hermano. —Le sonrió dándole ánimos— Cuando salgas de aquí, abras aprendido a sacar agua de las piedras. Recuerda esto muchacho, porque será la luz que te ayude en la oscuridad. Las personas siempre usan una pequeña parte de su real poder. Pero son tan tontas que en lugar de aprender cómo aprovechar al máximo lo que tienen, buscan más poder para controlar. Hasta que ese poder dicta sus destinos, hasta que el poder los consume, los guía y finalmente los entierra. Nunca puedes beber más de lo que tu cuerpo soporta, nunca debes tener más poder de lo que estás preparado a manejar.

Naruto sonrió apenas, se puso de pie y declaró:

—tendrá que enseñarme desde lo básico sensei…—dijo poniéndose en postura de batalla— lamento molestarlo.

—lamentaría que te rindieras…—se puso de pie el maestro sonriendo también— pero algún día, me llenaras de orgullo Naruto Uzumaki.


Los meses pasaron, Kentari siguió apaleándolo pero ahora le indicaba como mejorar. Le decía como pararse y como utilizar su entorno para pelear. Le indicaba la manera correcta de analizar rivales, como estudiarlos, como medirlos y por donde conocer sus debilidades. Kentari era un maestro "didáctico" lo hacía todo con la práctica, demostraba cada punto al costo de un Naruto que siendo golpeado, pero aun así aprendía. Una de las enseñanzas más valiosas para la vida de Naruto, casualmente llegó en un entrenamiento con Kentari.

Una nueva pelea se había desatado entre maestro y alumno. Esta vez estaba demasiado parejo. Kentari había recibido sus buenos golpes y había repartido los de siempre. Ahora Naruto se paraba bien, se movía mejor y aprovechaba aperturas. Sin embargo el maestro, tenía una valiosa lección por dar. Habían pasado casi dos horas de pura pelea, ambos tenían gran resistencia al castigo lo que alargaba el encuentro. Kentari comenzó sin embargo, a dejar algunos huecos en defensa. Naruto pegaba, pero cada vez recibía un puñetazo o patada como respuesta. Kentari siempre apuntó al mismo sector de su adversario. El vientre, justo en su lado izquierdo. Sus golpes iban siempre allí, siempre al mismo lugar aunque no pudiera aplicarlos con toda su fuerza. Aunque recibiera ataques por golpear esa zona. Finalmente Naruto comenzó a flaquear, le dolía cada vez más los aciertos a ese lugar, trataba de cubrirse pero Kentari lo engañaba simulando intentar atacar otros lugares, tan solo para volver a golpear el vientre herido. Minutos después, Naruto ya no pudo ponerse de pie.

Otra vez Kentari lo había vencido…

—buen…combate…—jadeó el maestro muy cansado

—perdí…—dijo ahogado por el dolor físico Naruto

—Pero acabas de aprender algo valioso…

Naruto analizó el combate en su mente, había dado buenos golpes y había recibido otros tantos. Kentari le estaba enseñando karate, jiujitsu y Kung Fu. Había movimientos de Boxeo también y técnicas de todo tipo. Finalmente el rubio no supo identificar la enseñanza implícita.

—Qué remedio…—bufó el maestro al verlo confuso— acabas de perder y no sabes cómo perdiste. Bien bien…—sentándose frente a Naruto— en una batalla igualada, la victoria se puede dar por muchos factores. Si emparejas técnica, fuerza, velocidad y resistencia. A veces las intuiciones y decisiones de segundos, te dan una victoria. Pero también están los planes calculados, cosas que puedes pensar incluso antes de pelear.

— ¿Cómo cuáles?

—Tu cuerpo es fuerte, —admitió Kentari— lo he castigado duro y aun así prevaleces. Es como si intentaras pelear con el mundo entero.

— ¿el…mundo entero?

—cuando solamente golpeaba en tu vientre, mis ataques individuales no hacían el suficiente daño. Pero con cada golpe tu cuerpo se resentía más y más. Finalmente el dolor en esa zona te obligó a cubrirte de más. Perdiste equilibrio y aun cuando seguías peleando igual, continúe golpeando allí. Lo trasformé en tu punto débil, te obligue a que tuvieras que cubrirlo exclusivamente. Finalmente, por tu punto débil perdiste.

—una estructura fuerte…—finalizó Naruto comprendiendo— se caerá a pedazos si siempre golpeamos al mismo lugar. Aunque los ataques sean débiles, siempre al mismo lugar causara el derrumbe tarde o temprano en cualquier sistema. El mundo entero en mi contra….aun así podría vencer si golpeo siempre el mismo punto hasta romperlo.

—Hai… —asintió Kentari— aunque no estoy muy seguro que estés pensando en Taijutsu, en teoría, —sonrió apenas— funciona siempre.


Los meses pasaron, Kentari continuó preparando el cuerpo de Naruto. Le daba entrenamientos físicos que podrían matar a cualquier persona. Naruto siempre cumplió, entrenaba en las montañas cercanas a la cueva de su clan y volvía siempre por más. Naruto siempre volvía.

— ¡Uno! –dijo firme Naruto lanzando un golpe al aire mientras su maestro caminaba por los alrededores

—no extiendas demasiado tus piernas en una pelea, — decía el maestro— pasos cortos, pasos rápidos y postura siempre atlética. Piernas muy abiertas restan tu reacción ante un ataque, te quitan reflejos.

— ¡Dos!...—lanzó una patada recta al frente Naruto, y escuchaba a su sensei

—vigila siempre el entorno, aquí peleas solo conmigo, pero en el mundo real siempre peleas en desventaja. Tener compañeros a favor, a veces tiende a perjudicarte sino dominas el campo de batalla.

— ¡Tres!...—giró Naruto lanzando dos puñetazos a un lado

—pelear contra un Shinobi con katana u otra arma, implica pelear con él, no con sus armas. Procura atacar el brazo que esgrime el arma…—dijo pensativo Kentari— allí yace su punto débil. Un guerrero demasiado acostumbrado a un arma particular, se pierde cuando no cuenta con ella.

— ¡cuatro!...—giró Naruto a su espalda y lanzó una combinación rápida de puños y patadas

—Taijutsu es un arte para tomar ventaja…—continuó el maestro— reduces el gasto de chakra y estudias al rival manteniéndote de una pieza. Procura dañar y no ser dañado, estudiar y sin haber revelado tus mejores jutsu. Una batalla de nivel mortal, se decide más por la sorpresa que por la fuerza.

— ¡cinco!...—anunció Naruto lanzó tres patadas altas con impresionante potencia que lograron levantar una brisa

—controla tus golpes, controla tus movimientos, controla la batalla como una lucha de pasos y turnos. Tomas sus territorios defensivos, te mueves como tu enemigo pero eres mejor que él. Usas mejor el terreno, usas menos chakra y causas más daño. Se mejor….pero nunca te creas el mejor.

Naruto se detuvo luego de terminar su secuencia. Respiró profundo porque el agotamiento lo estaba abrumando. Las palabras de su sensei se hundían como cuña en su corazón. Le daban pequeñas bofetadas a su orgullo. Lo mantenían despierto, lo mantenían vivo.

—Kentari—sensei…—dijo al fin Naruto— he querido preguntarle cómo…—dudo un momento— ¿Cómo murió usted?

—Fallecí la noche donde la aldea del remolino fue incendiada…—dijo con gesto tenso el pelirrojo— hice mi mejor esfuerzo, como todos mis hermanos.

—usted…

—esa noche….asesine a por lo menos 121 enemigos. –Señaló molesto— pero era una batalla que escapaba a mi lógica.

—No le comprendo…

—te enseñé que toda pelea tiene un riesgo, y tú tienes que analizarlo cuanto antes. Si ese riesgo es demasiado elevado para ti, la lógica te hace retroceder para buscar un terreno más favorable. Pero esa noche, no era una pelea, era sobrevivir como familia. Quieres se acercaron a mi…fueron asesinados. Pero mis heridas fueron aumentando y mi chakra fue menguando. Eran demasiados.

—Debió haber escapado sensei…—señaló Naruto triste y le puso una mano en el hombro.

— ¿tú lo hubieras hecho? –Preguntó serio el maestro— ¿habrías abandonado a tu madre y hermanas?

—Nunca…—aseguró el rubio asintiendo y comprendiendo al fin— jamás podría dejar a mi familia.

—ahora comprendes nuestra realidad, nuestra fuerza y nuestra debilidad al mismo tiempo. –Sonrió el hombre alejándose— somos Uzumaki, nuestra sangre es nuestra lealtad, somos uno. Uno para luchar, uno para vivir. Y uno también para morir de ser necesario.

Naruto lo vio irse y comprendió el dolor de esos espíritus. Eran uno, la familia era como un solo ser. Uno para vivir, uno para morir".


El lugar era apacible, la noche había caído en el pueblo limítrofe. Era una aldea en la frontera del país de la roca. Naruto había decidido pasar allí la noche. Si bien podía gastar buena cantidad de chakra y llegar a Iwagakure antes de la medianoche. Esa visión de su muerte en manos de los Shinobi de la roca lo puso alerta. ¿Sería algo real? ¿Era cosa de Madara? ¿Qué objetivo tenia? Lo cierto era que Naruto comenzaba a dudar hasta de sus más simples pensamientos. ¿Podría controlarse en una batalla? ¿Podría detenerse si lograban provocarlo de más? Tenía muchas preguntas, y si el dudaba, Kyuubi no Youko aun tenia más interrogantes que su contenedor.

(¿Naruto, realmente eres tú?)

—Si…—respondió mentalmente el rubio mientras bebía y cenaba en una taberna humilde— ¿Por qué tantas dudas?

(¿debo responder a eso? –Argumentó la criatura— simplemente estamos siendo demasiados aquí en tu cuerpo. No quiero pensar en las consecuencias, de tener Madara el control)

—no lo tiene…—respondió Naruto— sigue siendo mi cuerpo y mi sangre es deber absoluto. Pero si tengo piscas de su "irresistible personalidad". –sonrió apenas— así que supongo que me notas más frio.

¿Más frio? Pensó la criatura en el interior. Era como estar dentro de otro sujeto muy diferente al Naruto original. Sin embargo, sus memorias le llevaban más lejos. Un cuerpo antiguo, un alma demasiado difícil de olvidar. Había sentido esa frialdad interior, y esa calidez exterior. Solo un hombre le había hecho sentir así. Solo el único.

(te pareces mucho a él…—dijo Kyuubi serio— aunque Rikudō era más grande y experimentado cuando se trasformó en Jinchūriki. Supongo que había aprendido a controlar su lado oscuro más rápido y fácil.)

—Tu naciste después que Juubi dejó de existir…—señaló Naruto— ese dato me cuenta que no conoces todo sobre Rikudō. Solo la parte benevolente que te liberó y dio a luz.

(dime que has hecho los últimos… ¿años?...—preguntó la criatura que no estaba consiente en ese tiempo— según vi en el espejo de tu habitación, tienes el cabello rubio como cuando eras niño. ¿Qué paso con tu sangre liberada? Tenías el cabello rojo como el fuego).

—Shion…

(¿la sacerdotisa de la aldea demonio?)

—Hai

(¿Qué hizo ella y que hiciste tú?)

—Cumplí mi promesa con ella, —señaló sonriendo Naruto— hace años le prometí ayudarla con la nueva generación de sacerdotisas en su aldea. Y ella me ayudó usando los mejores sellos de su familia para reforzar tu prisión conteniendo a Madara.

(¿Cuánto tiempo estuve sellado?)

—El suficiente

(¿el suficiente para qué?)

—para llevar a cabo mis planes de paz. –Continuó Naruto— los cuales incluyen darles libertad a todos los Biju. Por eso te necesito de mi parte hasta que todo termine, sin reproches, sin dudas. Te prometí liberarte, sabes lo que significan las promesas para un Uzumaki.

(lo sé perfectamente, —señalo el Kyuubi— pero aun así….la definición que Pain tenía de "paz", solo espero que no estés intentando algo como eso.)

—Casi pero no…—sonrió Naruto perverso— cada quien a su estilo, busca su destino.

(¿y tu próximo paso?)

—La aldea de la roca…—sonrió Naruto— según mi nuevos ojos voy a ser muerto por una emboscada mañana, o pasado mañana.

(tus ojos…—gruño el zorro— supongo que maduraron lo suficiente. Rikudō podía ver visiones del futuro. Cosas que sucederían algunos días después, según dijo, cuando era Jinchūriki del Juubi, pudo ver muchos años al futuro. Aunque ese poder tiene un límite.)

— ¿Cuál límite?

(él dijo… "no puedo ver más allá de una decisión que no comprendo" – apuntó la criatura— supongo que se refería a que el futuro cambia apenas se puede saber lo que vendrá.)

—No entiendo…

(¿dices que pudiste ver cómo te asesinaban? –Recordó el zorro— significa que ahora sabiéndolo, no iras al mismo lugar, ósea que el futuro ha cambiado. Si puedes ver los movimientos del enemigo, tus decisiones cambian.)

—Ahora entiendo por qué le decían "dios Shinobi" –señaló Naruto— ¿Cómo vencer a alguien que puede ver al futuro? Prácticamente te derrotaba antes que tú sepas que tenías una pelea con él.

Ambos guardaron silencio y Naruto terminó de cenar. No volvió a escuchar a la criatura, rato después el muchacho Uzumaki se dirigió a dormir para entrar de lleno a terrenos de la roca al día siguiente. Estaba a punto de llegar a la hostería donde iba a dormir, cuando un hombre se arrodilló frente a él en la media calle.

—Uzumaki Naruto…—dijo el hombre arrodillado en reverencia— tengo un mensaje para usted de lady Tsuchikage.

— ¿no me digas? –Dijo con ironía el rubio serio— habla entonces…

—me pidió que le dijera que le honra tener a un reconocido héroe de la guerra mundial y como tal nosotros prevemos que usted…—Naruto le hizo señas con la mano girándola, indicándole que se deje de rodeos ceremoniales— lady Tsuchikage pide una reunión secreta con usted en la llanura de paso blanco. A 20 kilómetros de Iwagakure.

— ¿a qué hora?

—Mañana en la noche… 23 horas

—estaré ahí. –finalizó Naruto evitando a hombre hincado y yéndose a descansar— dile a Kurotsuchi-chan que estaré ahí. Por cierto… ¿Cómo me encontraste?

—su chakra señor…—aclaró el sujeto— soy un rastreador, fuimos enviados 5 de nosotros a lo largo de la frontera.

Naruto eludió a su mensajero y se alejó a paso cansino. El Shinobi que dio el informe miró a su alrededor y no habiendo nadie que los hubiera visto, partió a su otra misión fuera del país. Lady Tsuchikage le había enviado para averiguar la situación de los pueblos dentro del país del rayo. El informante debía averiguar cómo seguía el estado de esos lugares después de la breve guerra contra "el gremio". Así que usando Sunshin no jutsu, el ninja de Iwa desapareció por los bosques yendo hacia la frontera cercana.


En la aldea de la hoja, se gestaba una situación de gravedad. Inoichi Yamanaka y Chouza Akimichi estaban preparándose para una batalla definitiva. Con el consentimiento del Hokage Kakashi, ellos preparaban equipos especiales para detener a un Naruto Uzumaki posiblemente traidor. Se reunían a los mejores en cada campo, se buscaba entrenarlos y complementarlos de la mejor manera. Debían saber de sus habilidades, debían estudiar los manejos de sus clones y el poder de sus Rasengan. Era un trabajo de hormiga, pero según ellos, contaban con el factor sorpresa.

Ino no apuntó nada extraño en los manejos de su padre. No dijo nada y continúo su trabajo como médico en el hospital. Inoichi se sintió desconcertado por las actitudes de su hija, pero tiempo después comenzó a sentir un gran orgullo. Ella era una verdadera kunoichi. Fuerte, leal, se mantenía ocupada en el hospital a pesar de su embarazo y ayudaba a su madre en la florería como si nada malo ocurriera. No se había dejado caer por la desgracia de su violación. Simplemente se mantenía fuerte.

Hubo durante algunos días, conversaciones muy serias sobre la posibilidad de abortar al niño en su vientre. Tenía casi dos meses de gestación, más adelante en el tiempo sería peligroso. Pero no pudiendo contar en la aldea con Shizune o Sakura como las dos kunoichi medico más capacitadas para llevar a cabo esa delicada operación. Era poner en riesgo gravemente la vida de Ino. La muchacha Yamanaka no discutió con su padre la decisión del aborto, simplemente no lo haría y punto final. Ella cuidaría de su bebe al costo que fuera. Era su niño, su bebe. No permitiría que esa criaturita inocente fuera asesinada bajo ninguna circunstancia. Pasaron las semanas y la bella Ino comenzó a pergeñar la manera de evitar cualquier orden de aborto. Si su padre pensaba en obligarla, Ino tendría que oponerse. Fue al único lugar que conocía, al único lugar donde encontraría respuesta al estar sola.

Una tarde tocó la puerta en la mansión Uzumaki, y fue Kurenai quien le abrió. Luego de las sorpresas iniciales, luego de tomar el té de cortesía que la morocha Jounnin había ofrecido, Anko apareció de su cuarto y ambas mujeres habitantes de la casa escucharon el delicado problema en el cual Ino estaba metida.

—el padre del niño…—susurró Kurenai confundida— ¿es Naruto?

—Sí, es Naruto-kun…—aclaró Anko sería ante la atónita mirada de la morocha— luego te lo explico Kure-chan.

—Hai…—dijo algo dudosa la mujer de ojos rojos— ¿pero qué haremos con esta niña?

—Ino…—añadió Anko sonriendo— tu no debes preocuparte por nada. Enviare un mensaje a Naruto-kun y el sabrá que hacer. ¿De acuerdo? –la joven Yamanaka sonrió apenas asintiendo— tu bebe estará bien. No debes temer.

—pero si mi padre…

—no…—le cortó la domadora de serpientes— tu padre hace lo que le conviene, igual que nosotras. Pero tú no debes luchar porque esta no será tu batalla.

—Todos se están movilizando, —apuntó la chica rubia muy preocupada— como si Naruto-kun fuera un enemigo que deben exterminar.

—Probablemente lo vean de ese modo, —sonrió Anko— ellos protegen su modo de vida, es lo que siempre han hecho. Naruto-kun se opone a continuar con este sistema Shinobi, sus métodos no son amables ciertamente, pero no hace más que lo que siempre los ninja hacemos. Matar, engañar y robar con tal de cumplir la misión.

Kurenai apenas respiraba por las palabras de Anko. ¿Acaso Naruto destruiría a Konoha? ¿Por qué lo haría? ¿Por qué Anko lo estaba apoyando? ¿Cómo podían hablar tan tranquilamente de ese bebe que Ino tenía en el vientre, como si nada importara? Rato después, con una Ino más tranquila y segura retirándose del lugar, Anko fijó los ojos en su mejor amiga y por fin comenzó a aclararle las dudas.

—supongo que estas llena de miedo sobre lo que Naruto-kun piensa hacer. –Señaló invitándola a sentarse alrededor de la mesa en el comedor— pero pienso aclararte hasta el último detalle y pedirte que participes de una u otra manera.

Kurenai se sentó muy dudosa, estaba alerta por que Anko no parecía relajada. Más bien parecía una dura negociación con extranjeros a Konoha. La Jounnin experta en Genjutsu pensó ligeramente en técnicas para pelear si acaso quería Anko silenciarla. Tenía que proteger a su niño, que dormía en un cuarto del primer piso justo en ese momento. Anko no hizo caso al nerviosismo de Kurenai. Comenzó a relatar la historia del clan Uzumaki, la última noche donde Konoha abrió los portales para que el clan fuera exterminado. Luego dijo que Naruto había conocido esa historia y por momentos había pensado en vengarse matando a todos.

—Pero un peligro está surgiendo más allá…—continuó Anko sería— aunque Naruto hubiera acabado con toda nuestra villa, luego no podría salvar a quienes no tuvieran implicancia en la masacre.

— ¿Qué quieres decir?

—tu sabes que las villas Shinobi, originalmente fueron creadas para terminar con disputas entre ninjas del mismo territorio. Pero los feudales utilizaban sus servicios privados para ganar más propiedades a sus pares extranjeros. Razón por la cual, cada villa era rival directa de las demás aldeas ocultas extranjeras. Somos, al mismo tiempo como la policía de los pequeños poblados del fuego. Nuestros ninja realizan las cacerías de criminales y mantienen el orden en las villas pacíficas. Muchos civiles por caso, vinieron directamente a Konoha para resguardarse bajo nuestros muros, convirtiéndose en los comerciantes, y artesanos que constituyen nuestra población no militar.

— ¿y eso que tiene que ver con el plan de Naruto?

—la familia Uzumaki, en el antiguo país del remolino, eran neutrales a la influencia de los feudales. Constituían en jueces que trataban por todos los medios de evitar que hombres y mujeres que habían seguido el camino del Shinobi pelearan entre sí. Aunque fueran de distintos países, todos somos ninja. Ellos lucharon para establecer una paz, para librar a niños inocentes de ser Jinchūriki. Para no que hubieran más "armas humanas", para lograr que las aldeas ocultas, dejen de pelear entre ellas por poder.

—pero los feudales no querían perder a sus villas ninja. –acotó Kurenai con inteligencia.

—Es correcto, —asintió Anko y prosiguió— por esa razón, los feudales dejaron de pagar por misión a los ninjas y financiaron directamente la expansión de los ejércitos Shinobi. Las villas crecieron en poder y numero. Los clanes ninja se enriquecieron ciertamente. Pero perdimos capacidad de decidir nuestro destino. Los feudales compraron nuestra libertad, y los Kage la vendieron sin medir consecuencias. Por esos tiempos, el clan Uzumaki fue sentenciado a muerte.

— ¿Por qué?

—porque no estaban bajo ninguna influencia de feudales. Porque no rendían tributo a nadie. Y también, porque eran poderosos al punto de igualar con habilidades, lo que las villas ocultas tenían en números de hombres y mujeres. No podían ser corrompidos, no podían ser infiltrados, cualquier hombre o mujer que se casaba con un Uzumaki, invariablemente abandonaba su aldea de origen y se unía al clan del remolino.

— ¿incluso espías?

—Hai…—sonrió Anko— la familia Uzumaki engrandecía, sus mujeres eran poderosas y sus chakra enormes. Cada hombre casado con esas mujeres, era sellado para no revelar secretos y pasaba a vivir con ellos para siempre.

—Y las aldeas de los países decidieron destruirlos…

—peor…—aseguró Anko— las aldeas no querían perder posiciones frente a sus enemigos de otras villas. Los Uzumaki no se unieron a nadie militarmente, si bien comerciaban con Konoha. Eran nuestros más fieles amigos, y nosotros…nos infiltramos en sus defensas desactivándolas para que Kumo, Kiri y las demás…masacraran a los Uzumaki. Para robar sus sellos.

—Así que Naruto culpa a Konoha…—pensó Kurenai mientras Anko hablaba— ahora entiendo todo.

—Pero parece que cada villa recibirá lo que se merece…

— ¿Qué dices?

—Nuestro feudal…—sonrió Anko – luego de salvar su vida cuando Kabuto intentó matarlo, pensó que los ninjas se habían constituido un peligro muy grande por su gran poder personal. Así que está formando un ejército de tropas armadas. Daimyō sabe que los soldados bajo su cargo son fuertes en número, pero no individualmente. Cosa diferente de los ninja, que cualquiera puede entrar en su palacio y matarlo por mas feudal del fuego que sea.

—Entiendo, —asintió Kurenai— tú dices que Daimyō quiere cambiarnos por ejércitos más profesionales.

—No cambiarnos…—sonrió perversamente Anko— exterminarnos concretamente.

—No tiene sentido…—negó Kurenai— si eso pensara hacer el feudal, no estaría financiando nuestra recuperación desde los tiempos de la última guerra.

—Puede ser….—sonrió traviesa Anko— pero si yo pensara en conquistar los países que ya no tienen feudales….no me desharía de Konoha hasta tanto no…

—conquiste a los demás…—balbuceó preocupada Kurenai— tú…. ¿cómo puedes asegurar que todo esto es verdad? ¡Responde!

—Tranquila…—siguió Anko haciendo el gesto de calma con ambas manos— tenemos un informe sobre ese ejercito formándose en la capital del fuego. Algo así como 80 a 90.000 hombres. Seguro escuchaste que Naruto-kun fue nombrado embajador por Daimyō para que recorra las 4 aldeas Shinobi. En busca de paz. Se firmaron tratados comerciales con Suna, para que no busque alianza con Kumo y demás villas. Son todas pequeñas migajas, pero el caminito de los planes del señor feudal parece bastante claro.

—Eso no prueba nada…—balbuceo desconcertada Kurenai— estás loca si confías en Naruto Uzumaki, ¡justo él, que su familia fue exterminada!

—Si Naruto-kun quisiera nuestra destrucción total…—indicó Anko sería— simplemente se hubiera limitado a no aparecer nunca más por las villas. El Daimyō cumpliría sus planes de conquista y nosotros, luego de destruir las demás villas, nos encontraríamos debilitados y a merced del propio ejército al cual hubiéramos asistido meses antes.

—Es una locura…

—pero es la pura verdad…

— ¿y qué piensa hacer Naruto contra 90000 hombres? –Añadió Kurenai y sus ojos se escapaban hacia las escaleras donde se podía subir a por su hijo— ¿Qué podemos hacer?

—Tranquila…—le dijo Anko— esta situación hipotética no empezara aun. Según Kakashi, el feudal ha pedido que se le informe cuando Konoha pueda contar con un ejército ninja de no menos de 20000 elementos. Algo que podría estar cerca de ocurrir, salvo que el Hokage manipule la información ku ku ku

—Kakashi no le enviara la información…—sonrió Kurenai algo esperanzada— nos dará tiempo.

—algo de tiempo si, —asintió Anko ya viéndola más tranquila— por esa razón, tenemos esperanzas de que todo ira para bien. Tengo algo que preguntarte, algo que es importante para mí.

Kurenai puso su mano sobre la de Anko que descansaba sobre la mesa, un gesto de apoyo luego de tamaña historia.

—Naruto-kun piensa conformar un nuevo hogar para él. –Sonrió Anko— dice que aunque no busca la venganza por su familia, debe irse de esta aldea que lo ha traicionado incluso antes de nacer. Yo pienso que debo abandonar esta villa e irme con él. No quiero verme envuelta en otra guerra, no por los viejos malditos que me encerraron como perro. –Kurenai apretaba la mano de su amiga con nerviosismo— quiero preguntarte… ¿tu…vendrías conmigo?

Kurenai se le quedó mirando anonadada, no esperaba algo como esto. Seguramente Anko estaba algo loca por sus formas de ser. ¿Pero convertirse en desertora? ¿Qué destino tendría cuando las villas Shinobi le dieran caza? ¿Acaso eso le estaba proponiendo?

—quiero que viajemos juntas Kure-chan…—dijo sería la serpiente— tu hijo también es importante para mí. Esta aldea lo trasformara en ninja, algo que podría significar su muerte de muy joven. Quiero irme de este lugar, y no puedo pensar en dejarte sola aquí.

—Es una locura…—aparto la mano Kurenai— ¿adónde iremos? ¿Cómo viviremos?

—Es una nueva aldea, —señalo la mujer de morados cabellos— lejos de la guerra, lejos de todo mal. Quiero ayudar a Naruto-kun, quiero estar con él. Así como supo ayudarme cuando más lo necesitaba Kure-chan. Pero no quiero dejarte aquí. Ven con nosotros.

Jamás había visto ese gesto nervioso y dolido en Anko. Kurenai no podía recordar ver a su mejor amiga tan nerviosa, como una decisión de vida o muerte. Estaba tan segura de lo que Naruto le había dicho, estaba tan convencida que hasta empezaba a tomar fuerza de realidad en la mente de Kurenai. Era extraño, era como una visión del futuro, un futuro incierto de marcharse lejos de Konoha, pero tétrico en caso de quedarse.

—Déjamelo pensar por favor…—dijo finalmente Kurenai— necesito algunos días para pensarlo.

—Hai…—asintió Anko apenas— sé que necesitas tiempo. Espero que decidas venir conmigo.

— ¿y si no decido eso? –Preguntó Kurenai para tantear un posible peligro

—te daré un abrazo como a mi hermana, —se paró alejándose a su cuarto— le daré un beso en la frente a mi sobrino, y te deseare la mejor suerte. Te deseare que Naruto-kun se haya equivocado.


—Raikage-sama…es una locura...

La reunión estelar de clanes en Kumogakure estaba en su punto límite. Aun no existía unanimidad de conformismo en viajar a las antiguas tierras del agua para unirse a la nueva villa. Estaban los que pensaban negativamente de todo movimiento civil o militar lejos de los muros de Kumo. Pero el Raikage, increíblemente tranquilo y apoyado por un grupo de sus mejores estrategas y pensadores, había analizado con frialdad los motivos, los pro y también los contra de esta decisión con carácter trascendental.

—Actualmente…—dijo haciendo que todos los líderes prestaran atención en esa sala de larga mesa— no podemos pensar en tener una guerra con país del fuego sin abandonar nuestras esperanzas de ganarla. Daimyō tiene más tropas, más ninja y tiene toda la fortuna de su país para abastecer una conquista. Nuestro propio feudal le temía, sabía lo que el país del fuego podía lograr con su economía. Por eso siempre tratamos de superar en nuestra preparación armamentística y así evitar que Daimyō posee sus ojos sobre nuestras tierras.

—Raikage-sama tiene razón…—complementó Darui seriamente— nuestro país tardara en recuperar su esplendor económico y muchas villas fronterizas no rendirán tributo a Kumo, como lo hacían con su feudal hace tiempo. Eso nos debilita, nos hace propensos a ser infiltrados por espías enemigos y también nos hace vulnerables a una guerra larga.

—estamos en una situación precaria caballeros…—continuo el Raikage firme y seguro— tenemos las armas, tenemos los hombres y también el valor para defender nuestros hogares. –Todos asintieron apoyando esas palabras— pero no tenemos ni el dinero, ni la logística médica, ni las reservar de alimentos necesarios para resistir un duelo contra país del fuego y por consiguiente Konoha.

—deberíamos buscar alianza con las otras aldeas…—sugirió otro líder

—no podemos…—negó Mabui en su carácter de secretaria y encargada de todos los documentos diplomáticos de la oficina del Kage—…Kirigakure ha prestado su territorio y todos sus recursos a la conformación de una nueva villa, Sunagakure se unirá según nuestros informes y consideramos la posibilidad que Iwagakure también lo haga.

—Iwa es nuestro enemigo…—gruñó un hombre de entre los líderes— ¿Quién nos puede asegurar que no nos aplastará cuando viajemos hacia el país del agua atravesando sus territorios? No podemos rodear la tierra de la roca, no podemos combatir contra los ninja de Iwa y además proteger a nuestras familias así como los civiles que vengan bajo nuestra protección. Esa es la razón de que todo este plan sea una locura.

Todos comenzaron a comentar y muchos estaban de acuerdo con este punto importante. ¿Cómo harían para llegar a salvo si Iwa tenía la chance de exterminarlos mientras más vulnerables estaban? ¿Cómo trasladarse sin sufrir el precio caro de desprotegerse?

—Ya me ocupe de esta situación…—sonrió el Raikage y muchos sintieron helar su sangre— Naruto Uzumaki nos cubrirá en nuestros movimientos de migración. Si actuamos ahora mismo, país del fuego se encontrara con los hechos consumados antes que tan solo piensen en actuar contra nosotros.

—Abandonar nuestra villa…—susurré consternado un anciano líder— es…su padre jamás…

—los tiempos cambiar Kokuro-sama…—anuncio el líder de la villa— tengo que elegir entre cuidar unos muros durante meses o salvar nuestras vidas y la de nuestras familias. Mi elección es sencilla, todos lo saben, la gente es la verdadera sangre de nuestra historia. Piedras y muros se pueden levantar en cualquier lado, pero nuestras familias no pueden revivir si elegimos morir por estas tierras.

—somos ninja…morimos siempre por la misión, por la seguridad de Kumo y nuestro honor como…

—enfrentamos a un rival que no es ninja…—señaló Darui serio como siempre— Daimyō sufrió un atentado grave contra su vida y teme que cualquier Shinobi lo asesine. Su guerra no será contra nosotros sino también contra nuestras herencias. Matara a todos, no perdonara a nadie. No permitirá la venganza de los clanes ninja en algún futuro. Enfrentamos el fin de la era Shinobi, nuestro exterminio.

El silencio se hizo presente, el líder de Kumo nunca había pedido la opinión de los clanes sino que tomaba él, las decisiones cruciales. Así había sido siempre, así hubiera sido en este caso de no mediar el factor civil. Ahora no se le ordenaba a ninjas cumplir una misión, se los instaba a arriesgar a sus familias en una travesía peligrosa. Era algo difícil de imponer por mero capricho, tenía que tener la voluntad expresa de cada líder de clan. Era muy necesario.

—Los niños, los ancianos, las mujeres no combatientes…—enumeró un líder anciano— tardaremos meses para trasportarlos hasta las tierras del agua. Sin contar con el factor naval que necesitaremos para hacer el viaje.

Mabui dio un paso al frente quedando parada junto a la silla del Raikage, abrazaba unas carpetas y teniendo la aprobación visual del líder, la mujer de blanca cabellera dejo entrever una leve sonrisa cuando comenzó a hablar:

—no atravesaran los civiles el país de la roca…—dijo notoriamente contenta— tenemos muchos barcos en nuestro puerto que rodearan las tierras de Iwa trasportándolos. Solos los ninja iremos atravesando los países hacia nuestro nuevo hogar.

—Imposible…—desdeñó una mujer que lideraba su casa— no alcanzarían todos nuestro navíos y aun lo hicieran, no podemos garantizarles protección contra piratas.

—Esos dos problemas tuvieron rápida solución…—señaló Darui que por primera vez esbozo una sonrisa—Naruto Uzumaki eliminó al gremio, donde todos los piratas se aglutinaron. Los mares están libres de rapaces por un largo tiempo. Y el gremio, que murió frente a nuestras murallas, dejó como herencia una cuantiosa flota de barcos anclada en algún lugar del país del viento.

—Tenemos que ir por ellos…—argumentó la líder que había hablado antes

—corrección…—respondió el Raikage— ya fuimos por ellos. Envié dos equipos dirigidos por Karui y Samui que se encargaran de traer ante nosotros una flota de trasporte. Además contamos con refuerzos enviados por Naruto. Será una batalla fácil. Pronto podremos trasportarnos por mar.

—Así que está todo dicho…—señaló un enojado Shinobi que estaba alejado del líder en la larga mesa— solo nos reúne para informarnos que jugaremos la vida de nuestras familias a un hombre extranjero. A un ninja de Konoha.

—No…—señaló el Raikage dando por terminada la reunión— lo que vine a informarles, es que nadie en esta mesa está obligado a seguirme. Quedan libres de venir conmigo a la nueva villa. O pueden quedarse aquí con mi bendición. No me hare cargo de lo que les ocurra en un futuro. Pero si me siguen, como Raikage seguirá siendo mi responsabilidad velar por todos ustedes. Mi familia.

Todos quedaron muy impresionados de la solemnidad del Raikage, de su tranquilidad, de su determinación. Todos quedaron impactados, jamás lo habían visto así. El físico musculoso, la piel dorada, la mirada penetrante envuelto en su capa blanca de líder. La pesada muñequera dorada en su único brazo. Los rasgos duros de siempre, y una colección de tatuajes bordando su cuerpo. Tatuajes que tenían un nuevo agregado, en su hombro izquierdo, un pequeño símbolo con forma de remolino auspiciaba sus ambiciones. Torcía lentamente su moral, lo hacía pensar en sus subordinados directamente como su familia. El Raikage estaba inclinado por viajar a su nuevo hogar, ya no más Raikage del Kumogakure….solo un habitante del remolino.


Movimientos rápidos…

Pasos precisos…

Moverse en el terreno del rival, pero ser mejor que él…

Naruto había calculado muchas variables, había planeado con ayuda de Anko y Yugao muchos pequeños aspectos de sus planes. Si bien los detalles generales los tenía pensados, fue una buena fortuna que encontrara el diseño del sello ANBU de control. Luego de eso fue todo mucho más fácil y tuvo menos trabajo que hacer con el Rinnengan. Si bien su poder de convencimiento era muy superior a cualquier discurso, Naruto sabía que cuantas más personas manipulara contra sus voluntades particulares, más problemas atraería a la conformación de Uzugakure. Había manipulado la mente de Ino, la de Kakashi y la de Mei Terumi. Ellos tres eran los más profundamente controlados, siendo los demás actores de su plan, allegados inclinados por sexo, voluntad propia o el sello del remolino. También podía haber combinaciones aleatorias de varios factores. Todo era muy diverso.

Naruto no era un genio, no podía crear fantásticas y novedosas ideas de la nada. Era, por ponerle una definición, un administrador de ideas. Captaba los viejos planes, las viejas historias, los relatos de sus maestros para dar forma a sus metas actuales. Aprender de las experiencias, aprender de hombres oscuros como Uchiha Madara, cuya vida misma era un canto a los planes y las trasgresiones. Las vivencias de Madara le servían como experiencia. Lo impulsaban, pero no le causaban dolor puesto el caso de su propia juventud más que desgraciada.

Desde la visión que tuvo en Kumogakure, Naruto había comenzado a tener raros sueños en sus escasos momentos de descanso. Sueños en primera persona, donde se veía a si mismo luchando batallas antiguas como el mundo. Donde sus poderes estaban mucho más allá de la actualidad. Sentía la soledad, sentía la desazón del mundo. Luchaba por los aldeanos indefensos, acababa con los bandidos, sembraba un mensaje de enseñanza por donde fuera. Se veía a si mismo cargando las valiosas reliquias que supieron ser de Rikudō Sennin. La calabaza carmesí, la espada de 7 estrellas, el Bayosen de los elementos y la cuerda del cielo dorado.

Naruto consultó con Kyuubi sobre esos sueños y la criatura le dijo que lo más probable de la situación, podía ser que el rubio estuviera despertando recuerdos de su anterior vida. Algo difícil de comprobar, pero visto como en esos sueños usaba las armas sagradas de Rikudō, era una explicación posible la que Kyuubi había dado.


Había llegado el momento estelar, Naruto caminó a través de un sendero de montaña y descendió hasta la llanura donde supuestamente se daría la reunión. Había recorrido el caminó a través de los países con enorme facilidad. Los sellos repartidos por Zetsu hace meses, hizo de Naruto un sujeto demasiado veloz para sus enemigos. Por citar un caso, Sakura y Sai tenían para un par de días antes de llegar a Konoha. Sasuke y su equipo aún estaba traspasando la frontera del fuego y tardarían casi una semana más para volver a la aldea. Mientras Naruto arreglaría las cosas con Iwagakure, para luego trasportarse hacia Suna. Todo debía estar consumado, todo debía estar preparado para cuando el rubio regresara a Konoha.


Mientras tanto, en la llanura de paso blanco, una meseta rodeada de montañas donde la reunión "diplomática" se llevaría a cabo. Estaba preparada la trampa donde Naruto Uzumaki dejaría la vida. Durante días se había sellado los alrededores para ocultar a los atacantes de la capacidad sensorial de Naruto. Kurotsuchi intentó tomar todas las prevenciones posibles, no estaba demasiado convencida de esta situación hipotética donde Naruto debía morir. Si era tan poderoso hace años en la guerra ninja, ¿Cómo sería ahora? Naruto no le había parecido el tipo de Shinobi que se conformara con un nivel alcanzado. Más bien todo lo contrario, siempre buscaba ser más fuerte.

—La situación completamente desfavorable a Uzumaki, nos entregara la victoria…—argumentó el estratega que había preparado la trampa— es un Shinobi tipo Fūton, lo cual lo hace más vulnerable a la tierra. Nuestro plan de enterrarlo y sellarlo debería ser suficiente. Aun así, prevenimos la situación con un escuadrón que se ocupara de asesinarlo si escapa al terremoto inicial.

—apoyare la ofensiva cuerpo a cuerpo…—señaló la Tsuchikage— pero primero quiero saber que se propone Uzumaki. Así que no atacaran el lugar hasta tanto no les dé yo la señal. Debemos sacar información para el futuro.

Todos asintieron en la reunión y siendo las 7 de la tarde, comenzaron a preparar el sitio de la emboscada. Sellos de contención y para evitar detección. Técnicas de tierra e invocadores de criaturas que atacarían por debajo del terreno cuando fuera oportuno. En resumen, lo mejor de lo mejor espera hacer caer definitivamente al mejor Shinobi de Konoha.


Pasaron las horas, la noche cayó cubriendo con su manto de estrellas todo el escenario. La Yondaime Tsuchikage esperaba junto a dos diplomáticos parada en el centro de la meseta. Rodeada en un gran circulo de antorchas, el lugar de veía claramente desde la lejanía. Lugar donde Naruto sería invitado, lugar donde estaba más vulnerable.

Sabían que era maestro de los clones, habían previsto rastreadores por toda la zona y cada equipo sabría con exactitud si ese Shinobi era el real, o solo había enviado una copia. Pocos pensaban que mandara solo un clon. ¿Por qué lo haría? No tenía manera de saber o suponer que sería atacado desde las montañas. No tenía forma de escapar. Esperaron como una hora, uno de los hombres que acompañaba a la líder, era también un ninja sensor. Sería el primero en enterarse si Naruto aparecía por el lugar. Cosa que ocurrió a poco de cumplirse las 23 horas.

El joven Shinobi de Konoha apareció por un sendero de montaña y saltando hizo pie en el centro de la meseta. Caminó tranquilamente hacia las antorchas y a paso firme cruzó el círculo que iluminaba la reunión. Se lo veía tranquilo, y saludo con una mano sonriendo. Kurotsuchi se mostró relajada, aunque por dentro solo podía sentirse algo nerviosa por lo que vendría. Se jugaban mucho a este ataque. No quería ni pensar lo que podía suceder de no lograr el asesinato.

—Kurotsuchi-chan…—sonrió Naruto acercándose lento— veo que elegiste un hermoso lugar para reunirnos. –le dio la mano levemente y luego se alejó un par de pasos.

—Naruto…—señaló sería— supe que venias a mi tierra. Y también se lo que se está preparando en la capital del país de fuego. Estas razones me llevaron a negarte acceso a mi villa. Seguro comprenderás…

Sin dudas la líder esperaba que Naruto negara la situación de ejército preparándose. Podía no saber nada, o bien saber y estar usando su fama como héroe para espiar el país de la roca. Como fuera, no parecía descabellado que no se le permitiera entra a Iwagakure.

—Comprendo…—asintió el rubio— no me preocupa entrar a Iwa. No soy un espía.

—Eso no lo puedo asegurar…—desconfió la líder— ahora dime… ¿a qué has venido?

—Por el ejército precisamente…—señaló el rubio serio— es cierto que Daimyō está preparando algo grande. Nada menos que el exterminio de todos los Shinobi del mundo.

— ¿Qué has dicho? –Elevó la voz sorprendida la líder— ¿acaso nos estas declarando la guerra?

— ¿que eres sorda o qué? –Respondió cruzándose de brazos Naruto— es Daimyō quien tiene esos planes, no yo.

— ¡A mí no me dices sorda, idiota! –Estalló la morocha que tenía pocas pulgas— ¡me hablas con respeto! ¿Entendido?

— ¿Con respeto? –Sonrió Naruto burlesco— ¿realmente piensas, que se puede respetar a alguien que planea asesinarme sin siquiera escuchar lo que tengo que decirle?

— ¿a….a que te refieres? –Balbuceo sorprendido la líder que no se esperaba esto— ¡contesta!

—Seré muy claro…—dijo profundo y con cierto aire macabro Naruto— he venido aquí, para pedirles que me sigan hacia país del remolino. Allí comenzaremos las bases de una única villa Shinobi. Evitaremos ser arrasados por el feudal del fuego y también subsistiremos como ninjas. Daimyō piensa acabar con cada Shinobi y su familia. Yo pienso evitarlo a como dé lugar.

—Es mentira…—dijo uno de los hombres detrás de la líder— tu perteneces a Konoha Jinchūriki, —espeto grosero— eres un arma al servicio de tu feudal. Además…

— ¿además? –elevo una ceja sonriendo perverso el rubio— continua por favor señor ninja—sensor.

—Ade….además…—comenzó a temblar el hombre y tanto su compañero de equipo como la líder lo miraron sorprendidos. No puede ser…

— ¿Qué no puede ser Kotejiro? –le incitó a responder el otro Shinobi— ¡habla de una vez!

—Él tiene un chakra oscuro…—señaló retrocediendo atemorizado— se oscurece cada vez más…es como el de…

— ¿Uchiha Madara? –Sonrió sádicamente Naruto— ¿el inmortal… Naruto Uzumaki no sueña mejor?

—Imposible…—susurró el rastreador ante sus compañeros de villa estupefactos— ¡ATAQUEN CON TODOOOO!

Kurotsuchi no pudo reaccionar, ella debía decir cuándo y aun quería obtener más información. Pero todos los ninjas de Iwa que estaban en los cordones montañosos observando, se pararon y comenzaron la secuencia ofensiva tal como se había planeado.

—DOTON, DESTRUCTOR DE ROCAS POTENTE

Realizaron una ventana de sellos y desde los 3 puntos donde los equipos aguardaban escondidos, soltaron chakra a través de la tierra para que todo comenzara a temblar. El lugar escogido tenía un doble propósito. No solo era plano en su meseta evitando a Naruto ocultarse, sino también tenía la forma de una olla. Los cordones de montañas que rodeaban, hacían pensar que cualquier movimiento sísmico podría fácilmente derrumbar todo. La tierra bajó Naruto comenzó a temblar, y él se desestabilizó por el efecto de movimiento constante. Todo se derrumbaba a su alrededor y Kurotsuchi creó un domo de roca donde ella y sus dos compañeros se encerraron a la espera que todo termine. Rocas inmensas cayeron sobre Naruto se abrieron grietas sepultando la meseta completamente. El polvo se levantó por el gran derrumbe y una veintena de Shinobi hicieron sellos activando las presiones bajo tierra que debían aplastar a Naruto Uzumaki. Las grietas del suelo lo hundieron, las rocas de las montañas taparon su escape, los sellos bajo tierra habían triturado su cuerpo. La trampa había sido un éxito.

Minutos después, los rastreadores trataban de ubicar a Naruto bajo tierra para saber su realmente había muerto. La meseta ahora era un cumulo rocas que estaban amontonadas de tal manera, que a pocos kilómetros ya podían escalarse los cordones de montañas. Un equipo bajó para ayudar con su control de tierra a escarbar y sacar a la Tsuchikage. Lamentablemente tampoco podían detectar el chakra de la líder o sus dos ayudantes. Sin dudas su domo de piedra se había derrumbado por el peso de toda la montaña cayendo sobre ella.

Un rastreador sin embargo, comenzó a mirar a la lejanía captando algo particular. El chakra de Yondaime Tsuchikage estaba a lo lejos, a través de la montaña. Un par de invocadores hicieron a aparecer a sus criaturas, unos topos gigantes que tenía tamaño de leones. Esas criaturas de pelaje marrón y aspecto ciego, comenzaron a escarbar en busca del cuerpo del Jinchūriki asesinado.

—Capitán…—advirtió el rastreador que miraba a lo lejos— puedo sentir el chakra de Yondaime-sama allí…—señalo a lo lejos— pero no puede ser posible…

Los topos habían escavado algunos metros creando un gran agujero y con ayuda de algunos Shinobi se toparon con el domo donde yacían dos cuerpo aplastados. Solo dos cuerpos…

A lo lejos, justo llegando por el sendero donde inicialmente había ingresado. Naruto traía en brazos a Kurotsuchi. La mujer lo miraba completamente anonadada. Lo último que recordaba era como su técnica defensiva se desplomo y luego un destello. Segundos después, Naruto la tenía en brazos caminando por un sendero a la luz de luna.

—Rescatar a mujeres guapas en apuros…—sonrió Naruto mientras volvía a la meseta derrumbada— es la especialidad de Uzumaki Naruto.

— ¡suéltame cretino!…—se revolvía Kurotsuchi— ¿Cómo demonios estamos aquí? ¡Te digo que te suelt…!

—Ssshhhhh…—le calló Naruto mirándola fijamente a los ojos con el Rinnengan gris— tranquila cariño. Tu trampa fue un completo fracaso. La desactive hace muchos días, supe de tus planes hace mucho tiempo. Te coloqué un sello del dios de trueno en el dorso de tu mano, justo cuando nos saludamos je je. Ahora, las negociaciones con tu villa serán… "hostiles" digamos.

Naruto la puso de pie junto a él. La líder no se podía mover, no podía hablar, no podía más que escuchar y ver lo ocurría. Desde su posición, se veía la meseta con los derrumbes y sus Shinobi registrando el lugar. Kurotsuchi no podía moverse, esos ojos….seguramente estaba en un Genjutsu. Pero su terror iba más allá, Naruto conocía la técnica de Yondaime Namikaze, el terror de la roca, Naruto era invencible. Era el nuevo rayo dorado de Konoha.

—Cariño…—le sonrió Naruto acariciándole el rostro y haciéndola gruñir— estuve varios días pensando como matarlos a todos. Me enfurecía este ataque a traición, pero a decir verdad. Soy un hombre compasivo, muy comprensivo y con un gran sentido de la oportunidad.

—Espera…—gruñó la mujer tratando de moverse de su rígida posición— no…

—no te preocupes que aquí estarás segura…—se burló el hombre— te necesito viva….pero a tus Shinobi…bueno…

Naruto comenzó a bajar por el sendero corriendo frontal hacia el lugar donde los hombres esperaban. Algunos rastreadores lo detectaron y los equipos se prepararon para luchar. Estaban rodeados de rocas afiladas y escombros, un lugar ideal para atacarlo aun teniéndolo de frente.

— ¡esto aún no se acaba! –Gritó un capitán poniendo a sus hombres en formación— ¡ataquen!

—Esto ya se acabó…—pensó Naruto perverso

—DOTON, TORMENTA DE PIEDRAS –hicieron sellos algunos Shinobi

—DOTON, MUROS DE FUERZA –gritaron los que aun conversaban la elevada posición de los cordones de montañas.

Los enormes topos se hundieron en la tierra y se prepararon para atacar por debajo en cuando Naruto respondiera a esa ofensiva. El rubio siguió caminando directo hacia las rocas voladoras que venían a destruirlo, solo extendió su palma derecha al frente y susurro:

—comienza la función…—sonriendo— SHINRA TENSEI

Una fuerza irresistible repelió los ataques frontales como si fueran papeles contra el viento. Unos muros de tierra se habían elevado a los lados de Naruto y se cerraron como planchas gigantes tratando de aplastarlo. Los enormes topos habían cavado justo debajo del rubio y cuando la tierra se cerró sobre ellos, esperaron pacientes tomar la ofensiva. Pero esa oportunidad de tomarlo herido y al descubierto, nunca llegaría.

De entre la polvareda, una figura alta, enorme como un gigante emergió para terror de todos los presentes. Una figura color rojo carmesí, un guerrero fantasmagórico antiguo como el mundo mismo. En el vientre de tan formidable espectro encaramado de armadura pesada, un joven rubio de brazos cruzados y mirada mortífera anunciaba la inminente muerte. Sus palabras sin embargo, no mostraron ni la emoción, ni el horror que su técnica podía desatar. Sus palabras filosas, lentas y de ultratumba penetraron en la mente y corazón de cada Shinobi de Iwa, llenándolos de innegable terror.

—CONOZCAN AL ESPÍRITU DE LA DESTRUCCIÓN…—anunció Naruto tan fuerte que parecía penetrar cada centímetro de piel en sus enemigos— CONOZCAN A SUSANOO, EL DEMONIO GUERRERO.

El campo de batalla estaba paralizado ante tal espectáculo de violencia. El chakra era tan oscuro como jamás lo habían sentido, era como maldad devorando más maldad. Era angustiante. Todos tuvieron que retroceder, incluso las invocaciones se alejaron bajo la tierra por sus instintos que le anunciaban peligro inminente. Solo una persona estaba a salvo de ese mal. Solo la Yondaime Tsuchikage que observaba el devastador panorama desde la colina. Sin poder moverse, sin poder ni pensar dé la impresión. Enfrentaron algo que no esperaban. Enfrentaron a un dios, cuando venían a asesinar a un simple hombre. Se habían equivocado, se habían apresurado. Estaban condenados a muerte.

Morirían en esa batalla ellos…y tiempo después…la aldea oculta de la roca.