Descubrimientos

Día de clases nuevamente, no odio las clases, odio las personas. Bueno, a veces también odio un poco las clases. Aunque los sábados me gustan las extracurriculares, me gusta el ballet. Me gusta demostrarme a mí misma que sin importar quién soy, puedo ser quien quiera ser. Puedo ser una heroína mitad demonio y una chica que baila ballet clásico. Puedo ser ambas personas y eso es lo que me hace sentir valiosa.

- Princesa Angélica Juliana del Inframundo hija de la tía Raven Reina del infierno, desayunemos algo, tenemos que hablar. – Hablo Victoria con su exagerado apelativo. Nunca había escuchado semejante cosa, se lo acababa de inventar. Tenía un tono imperativo. Rodé los ojos, de seguro me hablaría de su nuevo ligue.

- ¿Angélica Juliana? - Le pregunte riendo y negando con la cabeza. – Tienes cada ocurrencia. – continúe – ¿Quién es el afortunado ligue de la bella Lady Victoria esta vez? – La mire con sarcasmo.

- No, no – Dijo negando con la cabeza. – La afortunada eres tú – Me respondió confundiéndome completamente, de qué diablos hablaba. – Hay rumores… - comenzó y la detuve, odiaba los chismes, era algo que me enfermaba.

- No me interesan los chismes estúpidos – Hable, no quiero ser cruel. Pero juro que si alguno de los civiles pertenecientes a mi colegio estuviera en problemas, no lo ayudaría. Verdaderamente no soporto a nadie.

- Te interesara, se trata de ti – Hablo Victoria esta vez algo preocupada – Están diciendo que eres la chica del nuevo – Me dijo sin dejarme objetar.

- Espera ¿qué? - Le pregunte confundida, no me agradaba el curso de esta conversación. – ¿De Damián? – Pregunte más sorprendida aun. Victoria asintió y mis ojos se abrieron en sorpresa, mi energía se descontrolo y los libros de un chico volaron por los aires. Él me miro asustado y salió corriendo y gritando "la bruja esta fuera de control otra vez". Y ahí él tiene una muerte segura si alguna vez yo tuviera que rescatarlo. A veces la justicia era injusta. Me voltee y me dirigí a la cafetería, quería encontrar a Damián, él me exasperaba tanto como… tanto como Ryand.

- ¿A dónde vamos? – Pregunto Victoria caminando a mi lado. Llegue a la cafetería sin responderle a Victoria, pero él no estaba allí. Dirigí mi mirada al exterior y lo vi bajo un árbol. Tenía su espalda recostada del tronco, uno de sus pies descansaba flexionado en el mismo y un cigarrillo adornaba su mano derecha. Lo sujetaba contra sus labios y luego lo retiro de los mismos exhalando el humo contenido. – Que mierda, el tipo es sexy – Dijo Victoria completamente fascinada.

- Ya vengo – Le dije y esa fue su señal para que no me acompañara. Me acerque a él, no noto mi presencia y si lo hizo no reparo en ella. – Mal habito, mal elección de desayuno – Dije destruyendo el cigarrillo con mi energía.

- Y mal día para molestarme – Dijo tomándome por la muñeca y sosteniendo mi espalda contra el árbol de una manera ridículamente rápida. Parpadee con confusión y luego me percaté de que varias hojas que estaban en el suelo ahora flotaban a mi alrededor, él también lo noto. – ¿Nerviosa? – sonrió con picardía acercando su cuerpo al mío. ¿Porque todos los chicos querían arrinconarme contra algo?

- No tienes el placer de lograr eso – Le dije controlando mis poderes y mi respiración algo acelerada. Él puso una mano a la altura de mi cabeza y otra en mi cintura.

- ¿No? – pregunto acercando su rostro al mío. Últimamente estaba teniendo solo chicos intensos en mi vida, primero Ryand y ahora este loco. Mierda. ¿Porque tenía que recordar a Ryand en estos momentos?

- Todos nos están observando – Dije notando las miradas curiosas de todos mis compañeros.

- ¿Eso te preocupa? - Dijo enarcando una ceja y sin tan siquiera inmutarse a mirar a su alrededor.

- Me preocupa el hecho de que todos piensan que soy tu chica – Le solté con enojo retirando su mano de mi cintura.

- ¿Eso creen?- Me pregunto con clara diversión.

- ¿Deja de hacerte el interesante y dime que tienes que ver en esto? – Le pregunté, cada vez más enojada debido a su sonrisa burlona.

- Nada – Me dijo encogiéndose de hombros y acercándose un poco más – De seguro es un chisme de alguna chica que te envidia – Se encogió de hombros nuevamente y sacó otro cigarrillo de su bolsillo trasero.

- No lo creo – Dije arrebatándole el cigarrillo, el rodo los ojos y volvió a poner su atención en mí. Esos malditos ojos verdes que me cautivaban por completo.

- ¿Porque no? - Dijo ladeando la cabeza, tomo mi rostro en su mano izquierda y me examino. – Ellas son estúpidas y tú eres hermosa, tiene lógica. – Volvió a quitarme el cigarrillo de las manos y lo encendió. No sabía que responder. ¿Eso fue un cumplido? Lo mire expectante, esperaba que dijera algo más, pero él solo fumaba y me ignoraba por completo. Parecía haber dado por terminada la conversación. Rodé los ojos y me dispuse a irme, pero cuando ya estaba dándole la espalda y sentía sus ojos en mi trasero decidí enfrentarlo una vez más.

- Eres un idiota – Le dije señalándolo y procurando que para los espectadores quedara muy claro que no había nada entre los dos.

- Lo sé – Dijo encogiéndose de hombros nuevamente. No podía lidiar con su desfachatez, verdaderamente es un idiota.

- ¿Es todo lo que dirás? – Le pregunte frustrada, él volvió a acercarme hasta hacerme chocar con su pecho.

- ¿Quieres ser mi chica? – Me pregunto en el oído y me beso, así, sin más, él solo me beso. Me petrifique por un instante y luego lo aleje con un notable sonrojo.

- Estás loco – Dictamine por último y me voltee para irme, pero antes me sujeto y dijo una última cosa en mi oído.

- Ahora los rumores parecerán ciertos, muñeca. – Lo había hecho a propósito. Me enoje y continúe mi camino, dándome cuenta que él lejos de querer deshacer los rumores, prefería alimentarlos. ¿Que tenía en mi contra?

- ¿Qué demonios fue eso? – Pregunto Victoria sorprendida.

- No ahora – Le respondí más que enojada. Si pudiera hacer que ese maldito árbol lo aplastara, no dudaría ni un… - Si puedo hacerlo – Dije en voz alta desconcertando a Victoria. Acto seguido una rama bastante pesada, pero no lo suficiente para hacerle daño cayó sobre Damián. El maldijo y dirigió sus ojos hacia mí. Le sonreí con malicia y escuche como la campana reclamaba nuestra presencia en el aula.

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Raven Pov:

No había sonado la alarma, y solo por esta vez debía admitir que esperaba egoístamente que nadie se metiera en un maldito problema. Deseaba que a ningún villano se le ocurriera molestar. Deseaba que esta tranquilidad fuera eterna. Que esta lectura nunca terminara, ni terminara el té, ni terminara la compañía de Azarath y sobre todo que no terminaran mis pequeños encuentros clandestinos con el aprendiz. ¡Me sentía bien! Tan bien que mis emociones estaban en pausa. Parecía estar en un área de confort que nunca antes había experimentado. Hacía una semana que había vuelto a casa con Ángela. Hacía una semana que había tenido un encuentro con el aprendiz, un encuentro muy pasional. Hacía una semana que sentía que volvía a vivir.

- No – susurre maldiciendo internamente. – También hacía una semana que no sonaba la maldita alarma. – Dije con enorme pesar a Azarath como si fuera capaz de entenderme. Me puse mi uniforme con rapidez. Normalmente a esta hora de la tarde lo tenía puesto por si se presentaba una misión. Pero verdaderamente no quería que se presentara alguna y me hice la estúpida idea de que si no me ponía el uniforme no pasaría. Estúpida Raven. Una vez el uniforme estuvo sobre mí, me tele transporte a la torre. Prefería saber de qué se trataba con el equipo.

Cuando llegue a la sala común de la torre, note que Richard tenía el ceño fruncido, eso dictaminaba problemas graves. Me acerque y el símbolo de Slade adornaba la pantalla. Me sentí muy estúpida al notar que en vez de molestia sentía una gran emoción y euforia. Vería al Aprendiz nuevamente.

- Son los aprendices de Slade – hablo Nightwing respirando hondo, era su forma de manejar el dolor que representaba enfrentarse a Ryand. Una vez tome en cuenta la situación la culpa me carcomió. Maldita costumbre de interesarme en delincuentes, de seguro mi lado demoníaco me llevaba a ello. Me encogí de hombros, no me sentiría culpable yo también tenía derecho a ser feliz. Además Ryand era problema de Nightwing y Star.

- No tienen por qué ir, nosotros podremos… - Empezó a hablar Chico Bestia mirando con preocupación a Richard y Star. Removí mi cabeza y volví a sentir preocupación y una gran culpa. ¿Qué me estaba pasando?

- No es necesario – dijo Star sorprendiéndonos a todos. Nightwing asintió y nos dirigimos al lugar.

Llegamos a un laboratorio, otra vez el maldito Xenotium. Ya habíamos descubierto que el traje del aprendiz 1 era muy similar al de Red X. Él también utilizaba la tele transportación, razón por la cual robaba Xenotium. Era muy extraño que los únicos movimientos que estuviera realizando Slade fueran conseguir Xenotium. Parecía ser un villano en pausa y eso era muy preocupante, porque quería decir que algo catastrófico estaba por venir. Slade era un maestro de los juegos mentales y nosotros lo sabíamos. Pero no por eso Richard dejaba de ser paranoico acerca de descubrir cuál era su plan. Y para ser sincera, esta vez Richard tenía razón, Slade debía estar planificando algo muy atroz.

Cuando llegamos ni siquiera nos dividimos, pues era obvio. Richard y Kori fueron a por Ryand, Cyborg y Garfield se dirigieron hacia Terra, que milagrosamente había escapado de la torre luego de que casi la asesino, y yo iba tras el aprendiz 1.

- Vaya Xenotium, no es muy original de tu parte – Dije recostando mi hombro derecho de una pared, mientras me cruzaba de brazos.

- Nunca dije que fuera original, Preciosa – Me respondió el aprendiz con esa horrible voz distorsionada mientras depositaba el Xenotium en una mochila sin ni siquiera mirarme.

- Sabes que no dejare que te lleves eso ¿cierto? – Le pregunte con un poco de diversión.

- Estoy ansioso por que intentes detenerme. – Dijo dándose la vuelta y tirando la mochica a un lado. Levite hasta quedar en frente de él. No hizo ningún movimiento, yo comencé a reunir energía en mis manos y él seguía sin hacer algún movimiento.

- ¿No pelearas? – Pregunte lanzándole energía y viendo como él la esquivaba.

- Solo si lo haces necesario – Me respondió esquivando mis rápidos ataques.

- Lo haré– Le dije Atrapándolo con mi energía y aplastándolo en ella. Él pudo escapar rápidamente y lanzo una patada que pude esquivar.

- Que te parece una batalla cuerpo a cuerpo – Decía mientras esquivaba mi energía – Sin magia, sin nada de por medio más que nuestros cuerpos – Dijo con diversión, provocándome un sonrojo, rio. – vamos, quiero ver si el pajarito te ha entrenado bien – Termino deteniéndose en frente de mí. No quería cuestionarme cómo diablos es que él le llamaba pajarito a Richard al igual que lo hacía Jason. Simplemente no lo cuestionaría. Acepte asintiendo con la cabeza y comenzamos a luchar. Entre patadas, golpes esquivados y respiraciones agitadas, la máscara del aprendiz termino algo destruida, revelando desde el inicio de su pómulo izquierdo hasta la comisura de su labio derecho. Una sonrisa traviesa se colaba entre su respiración agitada. Mi leotardo estaba destruido en el área del comienzo de mis pechos y mi vientre, casi dejándome desnuda. Mi capa era historia desde el comienzo del combate. Fue la primera pieza que una de sus acertadas patadas saco de mi cuerpo. El combate no fue limpio del todo, el utilizo una navaja que me tomo desprevenida a mí y a mi leotardo en varias ocasiones y yo decidí utilizar mi energía para escapar de sus intentos de agarre. Si él no jugaba limpio yo tampoco lo haría.

Nos habíamos detenido pues nuestros cuerpos no daban para más. Había sido intenso, igual de intenso que cuando tenemos sexo, igual de intenso que cuando cruzamos palabras, igual de intenso que cuando compartimos la respiración e igual de intenso que cuando hacemos el amor.

- Te ha entrenado bien ese bastardo – dijo dejando salir esa voz que me alteraba los sentidos. Una carcajada ronca y seductora escapo de su garganta – Te enseño tan bien a luchar como el ladrón te enseño a hacer el amor. Simplemente insuperable – Respire profundo al escuchar semejante declaración.

- Ambos se esmeraron como maestros – Dije enarcando una ceja. No me molestaba que hablara de Jason, no me molestaba que él lo hiciera. Solo porque era él y él me hacía sentir cómoda.

- Al parecer ambos fuimos por lo que queríamos ver – Dijo sonriendo con chulería y señalando mi leotardo destruido.

- Eso parece – dije mirando su rostro casi saliendo del anonimato. – Pero te decepcionare – Continúe poniendo la capa sobre mi cuerpo, encerrándolo en una burbuja de energía y atrayendo la mochila hacia mí.

- ¿Me entregaras? – Pregunto con diversión y clara ironía. Asentí – Igual escapare de la cárcel. – Me dijo ladeando la cabeza, aún encerrado en la burbuja.

- Lo sé – Le di una suave sonrisa. – Pero te vendrá bien pasar un tiempo a solas con tus pensamientos. Quizás consideres reivindicarte – Comenzó a reír con auténtica diversión. Luego utilizo algún artefacto que destruyo mi burbuja de energía y me hizo caer.

- ¿Reivindicarme? – Dijo con sarcasmo, acercándose a mí que aún estaba en el suelo un poco mareada por el golpe que me di en la cabeza al caer. – Dulce – dijo riendo. – Sigues siendo esa chica dulce e inocente. – Se acuclillo a mi lado y rozo mi mejilla derecha con su guante – Si me encerraras solo pensaría en todas las formas en que podría seguir manteniéndote debajo de mi – Dijo subiéndose sobre mi cuerpo y acariciando mis piernas, haciéndome soltar inevitables suspiros. – Y de cuantas maneras distintas podría disfrutar tus labios. – Después que dijo eso, solo me perdí en el beso que me proporcionaban sus suaves y deliciosos labios. Él era adictivo. – Ahora perdóname por esto, hermosa. – dijo restringiéndome contra el suelo con una maldita "X" roja. Traidor, Él era tan arrogante, idiota, tramposo, tan Jason. Fruncí el ceño intentando despegarme del suelo y viendo como mi energía era retenida también. La maldita "X" nos retenía a ambas. – ¿Qué tal si nos vemos esta noche? – Pregunto de manera casual mientras tomaba la mochila.

- Eres un idiota – Le dije enojada, aun intentando salir de mi restricción.

- No me digas cosas que ya se – Dijo Recostando su espalda del armario de donde se había robado el "Xenotium" – Entonces. ¿Esta noche? – Me pregunto con cínica seriedad. Lo apuñalé con la mirada. – Deja de luchar no podrás zafarte sin ayuda. – Me advirtió, detuve mis movimientos inútiles y me dedique a mirarlo con bastante enojo.

- Raven – escuche la voz de Richard. El aprendiz miro hacia el lugar de donde venía la voz y negó con la cabeza, soltando un suspiro cansado.

- Ya hasta tenemos nuestro propio cliché – dijo con fastidio – La voz de ese idiota siempre está de fondo cuando estamos en la mejor parte – Siento una sonrisa queriendo asomarse en mis labios pero la reprimo. – Bien, ya me voy antes de que lleguen tus amigos y me hagan perder mi tiempo y bla, bla, bla ya conoces el cliché – Esta vez no logro reprimir una estúpida sonrisa ante sus palabras. – Y entonces esa hermosa sonrisa significa que he ganado. – Dice de manera infantil – Te espero a la misma hora y en el mismo lugar. – continúa acercándose y depositando un beso rápido que no correspondo. – Te ves sexy, quizás sea buena idea amarrarte. Te espero esta noche. – sonríe con picardía y diversión y desaparece con la maldita mochila que le dará la forma de seguir desapareciendo. Maldito Xenotium, maldito aprendiz y maldito sea lo que estoy sintiendo.

- Ese hijo de… - dice Richard al encontrarme restringida en el suelo. – ¿Te hizo daño? – Me pregunto con preocupación. Casi sentí ganas de reír y contarle todo lo que en realidad me hacía – ¿Raven? – Volvió a hablar con un gesto confundido en su rostro. Lo mire y sentí como salía de un ligero transe. – ¿Estas bien? – volvió a preguntar y asentí con la cabeza.- Tus ojos – Dijo.

- ¿Mis ojos? – Pregunte preocupada, algo estaba sucediéndome.

- Me pareció ver – Guardo silencio – Nada, solo son conjeturas. – Dijo destruyendo la "X" que me aprisionaba en el suelo. Me levante algo aturdida y nos dirigimos a la torre, para discutir los detalles de la misión.

Llevábamos una media hora discutiendo los famosos detalles de la misión. Ninguno de los tres aprendices pudieron ser capturados. Todos escaparon. Nightwing y Star intentaron detener a Ryand, pero les ganaron los sentimientos de frustración y culpa. Tuvieron miedo de hacerle daño. Entiendo su pesar, nunca sería capaz de lastimar a Ángela.

Por otro lado Cyborg estuvo toda la batalla sepultado bajo una roca gigantesca que le arrojo Terra. Mientras Chico Bestia tuvo una supuesta batalla con la rubia. Lo interesante de la batalla es que él no tenía ni un rasguño. Mis ojos se encontraron con las esmeraldas de Chico Bestia. Él parecía nervioso ante mi escrutinio. Todos dieron por zanjada la conversación y se dirigieron a sus respectivas ocupaciones, excepto Chico Bestia y yo. Seguía mirándolo con intensidad y él seguía rehuyendo mi mirada. Había mentira en sus ojos, y yo no era quien para juzgarlo. No la chica que se acuesta con delincuentes. Me encogí de hombros y me disponía a irme, pero pronto sentí como mi alma abandono mi cuerpo sin ningún tipo de autorización o intento de mi parte de hacerlo. No comprendía nada, escuche un grito agónico de Chico Bestia y comprendí que estaba intentando irrumpir en su mente. Se volvía complicado porque él no me dejaba entrar y yo no quería hacerlo.

- ¿Qué demonios pasa Raven?– su pensamiento retumbo en mi cabeza como un eco. Estábamos en mi habitación. Mi cuerpo nos había tele transportado hasta ella. ¿Qué demonios pasaba conmigo? Observe sus recuerdos y sin poder detenerme entre en el más reciente.

- Hola Garfield – Ahí estaba la Rubia idiota, parada en frente de él luego de haber sepultado a Cyborg bajo una roca.

- Terra – Hablo Chico Bestia con enojo.

- ¿Dónde está tu amiguita la bruja? – Pregunto con un gesto sombrío – Me debe una – Hablo, imagino que se refería a la última vez que intente asesinarla.

- Porque viniste Terra, me complicas – Muy bien ahora no entendía una mierda. – Sabes que… - Chico Bestia dejo de hablar en el justo momento que Terra deposito un beso suave sobre sus labios. ¿Qué Diablos?

- Vine porque te extrañaba – Hablo la rubia colocando sus brazos alrededor de su cuello – Y a vengarme de la bruja, pero ella debe estar muy entretenida con mi compañero – Rio con malicia.

- ¿Qué quieres decir? – Pregunto Chico Bestia retirando los brazos de Terra de su cuello. – No inyectaras tu veneno intentando difamar a Raven, Terra. – Vaya, nunca habría pensado que Chico Bestia me defendería.

- No lo hago – dijo la rubia encogiéndose de hombros – Ella tiene algo con el aprendiz, es obvio. Lo veo babear por ella cada vez que mencionan su nombre, de seguro lo hechizo – Rio con sorna. – A ella no le es indiferente, lo mira de la manera en que yo te miro a ti. – Siento en carne propia la manera en que Chico Bestia pierde el aliento cuando la rubia confiesa eso. – Ellos tienen algo que va más allá de simple atracción – Se acerca, siento como los latidos de Chico Bestia se aceleran. Verdaderamente Terra lo pone muy nervioso, ahora comprendo todo.

- No te acerques, Terra – Amenaza Chico Bestia, la mirada de Terra denota dolor. Ella realmente lo ama. Y eso es algo que no puedo creer. – No quiero hacerte daño. – Le habla con firmeza el verde y me sorprende bastante.

- No podrías hacerme más del que ya me haces – Dice Terra dolida y luego sus ojos se encienden en amarillo y retira la roca que esta sobre Cyborg. Una vez Cyborg sale, ella dirige otra roca hacia ambos chicos y escapa. Astuta.

- Tómalo de espacio – Dice Cyborg poniendo una mano sobre el hombro de Chico Bestia de manera fraternal. Cyborg lo sabe. Me sorprendo demasiado. De pronto siento un dolor muy profundo, un dolor que conozco muy bien, vacío, desolación, esperanzas e ilusiones rotas y por ultimo una dolorosa resignación. Es cuando me percato de que Chico Bestia también la ama. Acto seguido siento como mi alma vuelve a mi cuerpo y respiro con mucha necesidad de aire. Chico bestia está mirándome con los ojos humedecidos. La luz de las velas de mi habitación hacen que su mirada refleje más sentimiento del que ya carga.

- Perdóname – digo casi perdiendo el aliento – Yo no quería, de verdad.- Continuo, viendo como él me observa con algo de enojo.

- ¿Porque invadiste mi privacidad de esa manera Raven? – Pregunta entre confundido, enojado y triste.

- Yo… - Ni siquiera sabía que responder, porque realmente no había sido mi intención hacerlo. – Estoy perdiendo el control de mi energía – Termine por aceptar, no lo quería hacer, pero desde la vez en la que casi asesino a Terra mis poderes no eran los mismos. Eran mucho más fuertes y peligrosos. También muy difíciles de controlar. – Realmente no fue mi intención hacerlo – Le respondí, - yo necesito meditar. – No sabía que más explicar, porque ni siquiera yo entendía que pasaba. Muy típico en mi vida.

- Está bien, solo… - Dio un suspiro agotado, su relación o mejor dicho su no relación con Terra lo estaba marchitando – no digas nada, sé que no es necesario pedirte discreción pero… - Se pauso al verme asentir hacia él. – Por cierto, ¿es verdad lo que ella me dijo sobre ti y el aprendiz? – Rehuí su mirada y él asintió, entendiendo la indirecta. – Tampoco hace falta que me pidas discreción a mí, ni con eso, ni con tu descontrol de energía. – asintió hacia mí y se incorporó para salir de mi habitación.

- Garfield – Dije llamándolo por su verdadero nombre, haciendo la conversación más personal. – Gracias – Fue lo último que soltaron mis labios. Él asintió y salió de mi habitación. Mire el espejo que había sobre mi tocador, ahora guardado en una caja, con cansancio la cerré. – Luego habrá tiempo para Nunca Jamás. – Dije ignorando el hecho de que mis emociones estaban fuera de control y me sumí en un profundo sueño, hoy me esperaba una larga noche.

Hola:

Chicos, realmente lamento mucho mi tardanza. Pero mi compu murió. O sea muerta sin remedio Hilda is dead :'( (así se llamaba mi computadora) y bueno pues no tenía donde continuar la historia. Básicamente mi padre trajo una laptop hace un tiempo y hasta ahora tuve oportunidad de escribir y actualizar. Disculpen los horrores ortográficos que debe haber, pero realmente no logro compenetrarme con esta compu (cry :'()

Lamento que este capítulo no sea muy largo, pero realmente lo escribí hoy mismo y no doy para más. Si escribo algo más será mediocre y nunca haría eso. En fin, lamento la tardanza y espero que disfruten el capítulo. Pronto estaré actualizando.

Pregunta del día:

¿Cuál es el nombre más raro que han escuchado?

Yo el mío, pero prefiero continuar en el anonimato así que diré que Wineska.