DANGER LINE – LÍNEA DE PELIGRO
AUTOR: LUNATRANCY
TRADUCCION: Maru de Kusanagi
NOTA: Este capitulo lleva una semana publicado en AO3, pero FF no andaba bien por ello recién lo subo por aca
RATING: M
Capítulo 28: Tinto, blanco y más rojo
Levi entró al departamento, agotado por haber estado todo el día fuera. Había estado ocupado haciendo pedidos para Irvin y sus usuales vigilancias sentado en el auto, y estaba listo para salir a estirar las piernas. Deseaba pasar la velada con una copa de vino en una mano y la otra alrededor de Eren, mientras se apapachaban.
Miró en derredor del departamento, y, a su pesar, suspiró.
Era un desastre. Un feo y brillante papel de envolver navideño y tazones estaban tirados en el piso. Por todos lados. Al menos, no estaba sucio. Sólo revuelto.
Eren no estaba en ninguna parte, pero Levi sabía que el chico estaba allí, seguramente tomándose una siesta en la alcoba. Era la primera víspera de Navidad en bastante tiempo en la cual no estaría solo. Por supuesto que tenía a Cabo, pero en verdad le gustaba la idea de compartir la fiesta con alguien, así como su cumpleaños. Habían estado Hanji e Irvin, sí, pero despertarse abrazando a quien amaba le hacía feliz.
Cabo estaba recostado sobre un papel tisú tirado en el piso, aparentemente cansado por haber jugado demasiado (había huecos en el papel y Levi estaba seguro que era culpa del gato). Había un tazón de chile sobre la mesada – algo que había preparado Eren – y, para la sorpresa del mayor, olía muy bien. Levi notó una caja también. Miró a los lados y se le acercó, para tirar de la tapa.
"¿Leeeeviiii?"
Levi se detuvo y se dio la vuelta: Eren no estaba a la vista, pero sabía que, por lo menos, se había despertado. Debería esperar para husmear el contenido de la caja (pero, por su aroma, supo que se trataba de un pastel), y se sirvió una copa de vino antes de regresar a la habitación.
Se quitó la chaqueta, dejándola caer en una silla, y recorrió el pasillo hasta la alcoba. Estaba listo para retar a Eren por haber dejado su departamento tan desordenado, pero, una vez que entró, su necesidad de castigarlo desapareció.
A Eren lo encontró, por cierto, y estaba despatarrado sobre la cama, con las piernas colgando del borde y la espalda hacia Levi. No vestía sudadera ni jeans, tal como acostumbraba. Estaba de temática navideña, y, a pesar de lo muerto que estaba el espíritu festivo de Levi, no tenía queja alguna sobre cómo estaba vistiendo su novio. Aunque casi volcó su copa.
Eren vestía un horrendo y chillón sweater navideño, color rojo con una horripilante nevada en los hombros. Las mangas estaban estiradas tapándole los dedos, y jugueteaba un tonto juego del móvil. Sobre el desordenado cabello tenía un estúpido gorro de santa y, al darse la vuelta, sonreía burlonamente mientras un bastón de caramelo le colgaba de los labios.
Pero…
Los ojos de Levi descendieron a las piernas del más joven. No había pantalones, sólo unas medias altas, de rayas rojas y blancas que recordaban un maldito bastón de caramelo. Estaba usando unos pantis blancos que apenas le tapaban el redondo trasero, con un muérdago verde brillante estampado en la sedosa tela. Unas ligas rojas se asomaban de debajo de los pantis, manteniendo derechas las medias.
"Oh", suspiró Levi al verlo. Fue la única palabra que pudo pronunciar. Bebió un largo sorbo de vino y tragó, dejando que el líquido le quemase y no le importó.
Eren se dio la vuelta perezosamente de lado mientras se sacaba el caramelo de los labios. Dejó el juego sobre la mesita, todavía sonriendo.
"Feliz víspera de navidad", ronroneó.
Eso hizo cosas al cuerpo de Levi que no intentó ocultar.
"Eren, mierda, ¿por qué? No es que me queje, pero… carajo, ¿por qué?"
Eren se sentó derecho y le tendió los brazos. Levi se acercó, dejando la copa en la mesita y se deslizo a su lado. Rodeó con los brazos la cintura de Eren y hundió su rostro en la nuca, dejando suaves besos sobre la bronceada piel.
"Odias la navidad", rió el chico, "así que… quería mostrarte porqué tener espíritu navideño es maravilloso."
"Bueno, esta es condenada razón" dijo Levi, intentando levantarle el sweater.
Eren gimió y se apartó. Levi se detuvo, arqueando una ceja inquisitivamente. El más joven le tomó de las manos y lo atrajo a la cama, y Levi levantó una de las manos para dejarle una mano sobre la palma.
"¡Paciencia!"
"Es la víspera de navidad. Y casi mi cumpleaños. No necesito tenerla", repuso Levi, atrayéndolo cerca. Le besó la nuca y se movió para mordisquearle la oreja. "Pero me gustaría admirarte antes de seguir, ¿por favor?"
Eren no se esperaba un pedido tan enternecedor. Se encogió de hombros, casi tímido, y asintió, tropezando con los pies. Levi se acomodó sobre la cama, mirando de arriba a Eren. Suspiró un silencioso "wow", alargándose para tirar de los bordes del sweater. Los ojos bajaron a las piernas, largas, torneadas y sorprendentes. Simplemente maravillosas.
Enganchó un dedo en la traba de la liga y tiró, dejando que volviera a golpea contra la piel del chico. El sonido hizo que la entrepierna de Levi se agitara.
"¿Date la vuelta para mí?" Otra vez, Eren asintió y obedeció, volviéndose así su espalda estaba frente a Levi.
Mordiéndose el labio, Levi apoyó las manos sobre la cintura del chico, levantando el sweater para ver mejor el trasero que estaba cubierto de los pantis blancos. Rio al ver el muérdago estampado, pero, mientras sus ojos descendían, su risa se convirtió en un ligero gemido de placer. Metió los dedos por los huecos de las piernas, sintiendo la suavidad de la piel de Eren.
Sintió al joven temblar y sonrió, inclinándose para darle un chupetón en la piel. Una marca ligeramente roja quedó donde el trasero de Eren se encontraba con su maravilloso muslo.
"¿Levi…?"
"¿Hm?", murmuró, volviendo a Eren. Intentó colocarlo sobre su regazo, per su pareja negó con la cabeza juguetonamente.
"Debes relajarte y disfrutarlo", dijo Eren, llevando una mano por los cabellos de Levi. Dejo que su mano descendiera a su nuca, luego al pecho de Levi. El mayor se dejó hacer, dejándolo desabrocharle la camisa y apartarla de sus hombros. Tiró de la musculosa de Levi, dejándola caer al piso. El aire fresco hizo que su piel se erizara, los dedos de Eren le produjeron escalofríos. "Deja que esta noche me ocupe de ti."
Eran palabras con las cuales Levi no pida discutir.
Eren se arrodilló para poder besarle el pecho. Una boca cálida cubrió un pezón e hizo que la cabeza del mayor ladear a un lado. Le quitó el estúpido gorro de santa, así podía sujetarle los cabellos. Las manos de Eren fueron a su pantalón, desabrochándolo y haciendo bajar el cierre. Manos vagabundas alcanzaron su calzoncillo, tomando su miembro y juguetearon con él. Levi ahogo un gemido, y eren le miró con sus enormes ojos verdes.
"¿Se siente bien?"
"Claro que si, zoretito", suspiró el mayor.
Eren le observó mientras descendía la cabeza. Su respiración era caliente contra el miembro de Levi, haciéndole retorcerse contra los labios entreabiertos. El mayor se mordió los labios con ansia, aquella primera sensación de los labios de su amante sobre él, tragándole, sintiendo la lengua, los dientes y la calidez.
Eren apartó la mano de Levi de sus cabellos con delicadeza, y le guio al borde de la cama. Gentilmente tomó la otra mano, repitiendo la misma acción. Puso sus manos en las caderas de Levi.
"¿No puedo tocar?", preguntó, intentando evitar que la voz le fallara.
Levi cerró los ojos mientras Eren depositaba un beso sobre su glande, ligeramente. Se aferró al borde de la cama con más fuerza, la cabeza yendo hacia atrás. Era solo un beso, pero eran Eren y sus labios.
Dejó escapar un gemido cuando la cálida boca le rodeó. Fue lento y juguetón al comienzo, y le dio suaves chupadas y mordidas. La lengua se movió alrededor del piercing, jugando con el metal. Cada vez que Levi intentaba mover las caderas en busca de entrar más en esa boca, el joven le sostenía las caderas con fuerza.
Era raro – muy raro – cuando Eren tomaba el control de esa manera. Pero Levi admiró el sensual cuidado del chico, porque siempre era algo calculado cuando lo hacía.
Ere se apartó con los labios brillando y un hilo de saliva todavía conectado al glande de Levi. el mayor alargo las manos para limpiarle los labios, pero Eren lamió la saliva, haciendo un lio de babas. Tenía la expresión de alguien inocente, y se veía muy joven y tentador.
Tuvo que recordarse de que Eren era mayor de edad.
"Recuéstate", dijo el joven, palmeando la cama con mano firme.
Con un pesado suspiro, Levi se acostó en la cama y se dejó caer contra las almohadas. Eren se arrastró a continuación, sentándose a su lado. Metió las manos bajo el sweater y bajó los pantis blancos, desabrochando los ganchos así pudo quitárselos. Había algo increíblemente erótico en verlos descender por las piernas de Eren, mientras todavía tenía las medias puestas.
Levi sabía que Eren debía estar erecto bajo ese horrible abrigo. Le palmeo el brazo mientras los pantis caían de la cama. Eren le miró.
"¡Paciencia!"
"¿Vuelvo a trabar los ganchos?", preguntó suavemente, tirándole del brazo. "Es mi cumpleaños."
Eren rio y volvió a ponerse las ligas antes de volver a atender a Levi. Le tiró de los calzoncillos, haciéndolos volar al otro lado de la habitación sin mirar donde caían. Rápidamente montó sobe su cintura y la sensación de piel contra piel hizo a Levi gemir con fuerza, mientras apoyaba las manos en las piernas de Eren. Intentó atraerlo cerca, pero el chico alzó las caderas, apretando las manos a los lados de la cabeza de Levi.
"Sos un maldito fastidio", le dijo, atrapando los labios de Eren cuando estuvo lo bastante cerca.
Sus lenguas se encontraron y Eren en verdad luchó para dominar el beso. Levi jugó con su lengua antes de ceder, curioso por la necesidad del otro de dominar.
Eren mantuvo el beso breve y Levi tiró del sweater.
"Sé que te estas poniendo al frente, pero te voy a sacar este maldito sweater.", dijo. Eren rio, dejando que sus brazos se deslizaran del sweater. Levi lo arrojó lejos de su alcance, su atención rápidamente volviendo a Eren cuando este se sentó sobre su cintura, la piel contra la piel.
Admiró su cuerpo de arriba a abajo, a ese magnífico joven que le montaba. Su torneado vientre y los pezones erectos, su dolorosa erección sin ser tocada, el ligero rubor de las mejillas y orejas, las medias de rayas rojas y blancas que cubrían las largas piernas: Eren era tal objeto de admiración de aquella manera. Porque era solo algo que Levi era capaz de ver, y devoró cada momento, como de costumbre hacía.
"Sé que es tu cumpleaños, y que has cumplido otro año, pero, por favor, que no te dé un infarto", dijo Eren, sonriendo mientras se agachaba para volver a besar los pezones de Levi.
"Ah, cállate", rio Levi, ahogando un gemido.
Eren chupó y ronroneó, ocupándose en ligeras mordidas y tirones. Levi enredó los dedos en los cabellos del joven, y esta vez no fue apartado. Eren siguió con mayor intensidad, chupando los pezones hasta que estuvieron demasiado sensibles como para proseguir.
Levi ahora resollaba. Era quien era atormentado y quien era deseaba la atención. La poderosa mirada de los ojos de Eren le hizo sonreír, pero, carajo, lo necesitaba.
"Una cosa más", susurró el joven, inclinándose y alargando la mano a la mesita. Sacó la botella de lubricante, un preservativo y un moño decorado con tiras rojas y verdes. "Pon las manos."
"¿En serio?", rió Levi, mirándolo mientras se acomodaba en la cama. Eren asintió y Levi obedeció, alargando las manos. Las juntó, asumiendo que lo que Eren intentaría era seria atarlo.
Pero no se esperó que el mocoso fuera un maldito boy scout. Eren ató el moño con firmeza, dejando un lindo nudo bajo las muñecas de Levi. Dio un tirón y luego arqueó una ceja.
"Nada mal", dijo. "Estoy de verdad impresionado."
"Shhh", espetó Eren, empujando las manos de Levi sobre su cabeza.
Se quitó de su cintura, yendo otra vez a chuparle el miembro y recorrerlo con las manos. Lo hizo lo suficiente como para hacerlo ponerse otra vez erecto antes de abrir el condón con los dientes. Rápidamente se lo puso y se sentó derecho, abriendo la botella de lubricante para dejarlo caer lentamente sobre el rígido miembro en su mano.
Levi se chupó los dedos todo el tiempo, humedeciéndoles. Mientras Eren trabaja, llevó uno de sus dedos a ese firme hoyo, entrando con lentitud. El ángulo era difícil e incómodo, en especial con las manos atadas, pero Levi logró aflojarlo cuanto pudo. Eren arqueó la espalda, intentando contener sus ligeros gemidos mientras embardunaba el lubricante sobre el miembro, con mano temblorosa.
"Te deseo, mierda", suspiró Levi. "Ya. Montame."
Terminó su reclamo ansioso con un ligero cachetazo al trasero de Eren. El joven gimió y asintió, alzando una pierna para rodear la cintura de Levi y ubicándose encima del palpitante miembro que tenía debajo. Mantuvo la espalda hacia Levi y este quedó enamorado de la imagen que eran esas nalgas recibiéndolo, centímetro a centímetro con lentitud.
"Levi, ay, carajo", dijo Eren, con la voz temblorosa. Hundió las uñas en la pierna de Levi y este rápidamente sintió un dolor filoso. Acaricio en círculos el firme trasero de Eren, obligándolo a un ritmo más lento.
El cuerpo de Eren se cerró sobre el miembro de Levi una vez que estuvo totalmente dentro. Sus hombros se sacudieron y su aliento era pesado. Levi admiró la imagen del joven sentado sobre él, el pene dentro de su parte baja, el lubricante brillando en el trasero de Eren y un poco sobre su vientre.
Una vez que Eren estuvo ubicado, rodó sus caderas haciendo que Levi gimiese ante la exquisitez de la sensación. Eren pronto logro un agradable y veloz ritmo, balanceándose de arriba abajo sobre ese miembro. Los gemiditos y resoplidos que escapaban de su boca excitaron a Levi mucho más. No podía ver el rostro de su amado, así que sólo le quedaban los suaves ruidos que emitía.
Imagino el ligero rubor en aquellas mejillas, y las lágrimas que se formarían en esos ojos verdes. Hinchados labios que eran mordidos para contener los dulces sonidos y, mierda, aquel momento justo antes de que Eren se perdiera….
"Date vuelta", dijo Levi, sin aliento, palmeándole el trasero para hacer que le prestara atención. "Tengo que verte."
"Ah… já…", gimió Eren, la voz agotada, necesitada y seca. Se apartó del pene de Levi y este gimió sin descaro. El culo de Eren goteaba y estaba rojo, y Levi deseaba volver a devorarlo.
El joven volvió a ubicarse sobre el duro pene, apoyándose contra el pecho de su amante. Comenzó a mover las caderas, recuperando su ritmo. Lo tomó del pecho, gimiendo. Ahí estaba ese rubro, que Levi había esperado, y las lagrimillas que se juntaban en sus ojos.
Levi cerró los dedos sobre el abandonado pene de Eren, y le dio un tironcito. Eren volvió a gemir, tomándose de las manos atadas del mayor.
"N-no…" gimió, "te… tengo que… atender…"
"Shhh", repuso Levi, aun acariciándolo. "Lo hacés. Pero quiero ver cómo te venís por mí."
"¡AH CARAJO!", grito Eren, en parte por los susurros de Levi, y en parte por sus caricias. Asintió y siguió moviéndose de arriba abajo sobre el pene de Levi.
Levi le observó morderse las manos y cómo fruncía el ceño. Los vaivenes de Eren se volvieron más erráticos y sin sentido, repentinamente perdiendo todo ritmo. Las uñas se hundieron en el pecho de Levi, dejando ligeros arañazos rojos. Sus piernas se sacudieron y gotas de sudor cayeron de sus cabellos.
"Muy bien, Eren", le ronroneó roncamente Levi, estirando los labios para juntarse con los de Eren. "Seguí así. Te ves tremendo así."
"¡Levi, ay, mierda! ¡Carajo, mierda!"
"¿Te vas a venir para mí? Sé buenito y venite para mí."
"¡Levi, mierda, Levi, Levi!", gritó el joven su nombre, una y otra vez, mientras se corría. El blanco se derramo sobre las manos de Levi y su vientre, dejando pequeños puntos calientes sobre la piel. Eren cayó hacia delante, hundiendo la cara entre los brazos de Levi y su sensible miembro entre aquellas manos. "Carajo… Levi…"
Eren siguió moviéndose, su trasero apretado mientras Levi bombeaba lo último de su semen. El intenso temblor de Eren y sus gemidos bastaron para hacer para que Levi se corriera. Tendió la cabeza hacia atrás, suspirando mientras acababa, dando unas lentas y largas estocadas en el cuerpo de Eren.
Los dos se recuperaron a la vez, con los corazones palpitantes y los cuerpos temblorosos. Todo era una nube sudorosa y agitada para Levi. envolvió las manos en los hombros de Eren, tanto como pudo, manteniéndolo cerca. Besó la cabeza de Eren y este chilló, acurrucándose cerca.
Levi pudo sentir el adormilamiento del castaño acercarse. Lo sacudió para mantenerlo despierto.
"Oi, Eren", le dijo con suavidad, "desátame así te puedo abrazar en serio."
Eren gruñó y se dio la vuelta entre sus brazos. Tiró del moño y este se soltó, entonces Levi se frotó las muñecas y le besó la mejilla.
"Voy a limpiarme", susurró Levi. "¿Querés algo para tomar mientras?"
"Agua, ¿por favor?"
Levi se deslizó de la cama y envolvió las sabanas en los hombros del más joven. Se apresuró al baño, deshaciéndose del condón e higienizándose. Se lavó la cara y cepilló los dientes, y luego fue a la cocina. Sirvió un vaso de agua para Eren y regresó a la alcoba, para sentarse en el borde de la cama y acariciar los cabellos de Eren. Eren despertó, frotándose la cara con una sonrisita en los labios. Levi le tendió el agua y recogió las sabanas mientras bebía. Con manos gentiles, le desabrochó la liga de la cintura, así como de las medias. Eren le dejó hacer, solo moviéndose cuando Levi se la quitó.
Levi le besó la pierna y cayó contra la cama. Eren hizo el vaso a un lado y se acurrucó entre sus brazos. El mayor atrajo la manta a ellos y volvió a acariciarle los cabellos.
"Eso fue increíble", dijo Levi, besándole la nariz.
"Me alegra que lo hayas disfrutado, cumpleañero", le pico Eren. Pero la broma de su voz desapareció para permitir un bostezo. "Y, por mañana, los regalos."
"Seguís siendo un mocoso", rió Levi, volviendo a besarlo. "Te amo."
"También te amo, mocoso mayor."
Eren despertó temprano, moviéndose y estirándose entre los brazos de Levi. Era todavía oscuro afuera, y, por una vez, no tuvo deseos de ir corriendo hacia el arbolito a las cinco AM. Bostezó y se acurrucó contra Levi, saboreando su perfume. Olía a limpio y perfecto, aun sin haberse duchado. Besó la garganta de Levi y oyó un ligero y adormilado gemido por parte del pelinegro.
Eren resopló.
"No… shh… vuelve a dormirte, lo siento", susurró, acariciándole los cabellos. Pero Levi hizo una mueca, abriendo un ojo. "No, ¡no!"
"¿Por qué estas despierto?", repuso Levi, abrazándolo más fuerte. "Es temprano, mierda."
"Es tu cumpleaños" suspiró Eren, "Y Navidad."
"Qué bueno que te dieras cuenta, Capitán Obvio."
Eren le pellizcó un lado, y el mayor dio un respingo.
"Pendejo. Mierda, creo quiero fumar un pucho."
"Entonces, hazlo, no te detendré."
Levi gruñó, aparentemente acomplejado entre fumar y quedarse en la cálida cama. Eventualmente salió de la cama, tomando sus cigarrillos y encendedor, y se puso un par de pantalones de pijama. Fue hacia las puertas de cristal las abrió, encendiéndose un cigarrillo. Se detuvo en la puerta, temblando un poco y dejando caer cenizas afuera en la terraza.
Eren tembló con el aire frio. "¿Por qué no fumas aquí? Esta caliente."
"Porque no quiero oler el humo sobre mis cosas", le respondió, tomando una larga calada. "Así que intento mantener el humo fuera."
"Qué ridículo", rio Eren, saliendo de la cama. Se puso unos shorts y una camiseta, para luego ir junto a Levi, temblando con cada paso. Levi enroscó una perezosa mano alrededor de su cintura cuando estuvo cerca.
"Metete a la cama."
Eren sacudió la cabeza, besándole la mejilla. "¿Puedo tener uno?"
"¿Un pucho? ¿Posta? Soy una terrible influencia."
"Como sea", dijo Eren, tomando el cigarrillo que sostenía Levi entre sus dedos. Se lo llevó a los labios e inhaló, solo para toser cuando el humo le pinchó los pulmones. Corrió a la cama y tomó el vaso de agua, para limpiarse el gusto. Levi rió, recogiendo el cigarrillo del piso y yendo junto a la cama, para palmearle la espalda.
"¿Estás bien?"
"Lo siento", Eren hizo una mueca. Se tumbó en la cama y se acurrucó bajo la manta. Levi le envolvió con los brazos, manteniéndolo cerca y besándole los ahora húmedos labios.
"Nada de puchos para vos", le dijo. "Deberías seguir con la leche."
Eren giró los ojos. "¡No me trates como bebé!"
"¿Por qué no?", le respondió con firmeza. "Sos joven y tierno. Tengo todo el tiempo para tratarte como bebé y mimarte. Y eso me hace feliz, porque sé que te gusta."
Eren resopló.
"A lo mejor, solo un poco", susurró Eren, volviéndolo a besar.
Rieron y compartieron ligeros besos hasta que Levi se puso tenso. Metió las manos bajo la almohada, apartando la cabeza de Levi. A pesar de eso, sonrió, dándole un último beso.
"Eren, confías en mí, ¿no?"
"¿Ah? Claro", rió el joven. "¿Por qué no lo haría?"
"Nada en particular", le besó la cabeza, lenta y amorosamente, y se apartó. "Te amo muchísimo, Eren."
Mientras hablaba, todo pareció saltar y colapsar a la vez.
Levi se sentó derecho mientras sacaba un arma de entre la cabecera y el colchón. Le arrojó una almohada al rostro a Eren, tapándole los ojos. La puerta de cristal se abrió y una figura vestida de negro saltó dentro del cuarto, alzando un arma entre las manos.
Con solo un disparo el atacante cayó, con una bala entre los ojos. Eren apartó la almohada de su rostro, a tiempo para ver al primer atacante caer, deslizándose contra la pared. Sus ojos verdes se llenaron de horror ante la escena.
Y no se detuvo.
La puerta de la alcoba se abrió de golpe y otras dos figuras de negro entraron, también armadas. Pero, tal como antes, Levi fue más veloz. Disparó dos veces, apuntando a matar. Los dos atacantes cayeron al suelo en un charco de sangre y sesos.
Levi saltó de la cama, con el arma en alto y lista. El corazón de Eren palpitaba. Intentaba darle sentido a lo que había sucedido, a lo que sucedería. Era una enfermiza bruma roja.
Tenía que componerse. Otros tres disparos se oyeron, seguidos por el sonido de cuerpos cayendo. Hubo un aterrador ruido de pasos y deslices en el piso, y Cabo prácticamente salió volando al cuarto, ocultándose bajo la cama.
Eren no vio al tipo detrás de él.
Una mano dura y firme lo tomó de los cabellos, sacándolo de la cama. Eren gimió, pateando mientras ero arrojado al suelo.
Un cuerno que iba a morir.
Se puso de pie, alzando las manos. Rápidamente pateó al sujeto, desarmándolo. Pero era consciente de que no debía quedarse a admirar el paisaje: lanzó un puñetazo, dando de lleno contra la cara tapada del desconocido. Sin embargo, no bastó: el sujeto contraatacó, tan fuerte como él, y Eren se resbaló con la sabana que había caído al suelo.
Ese simple desliz le hizo perder el pie y entonces notó un destello plateado. Se recuperó con velocidad, esquivando el cuchillo del atacante. Sujetó el brazo del otro, intentando tumbarlo, pero el desconocido era demasiado veloz.
Rodeó a Eren, sujetándolo del cuello. Eren mantuvo el cuchillo lejos, pero al hacerlo dejó que el hombre le asfixiase hasta la inconciencia. No estaba bien, precisaba-
Bang.
Con un disparo, el desconocido cayó al piso, y la sangre salpicó a Eren. Levi corrió al cuarto, resollando con el arma en la mano y humeando.
Eren se sintió desfallecer. Cayó contra la cama, con los brazos temblorosos. Se llevó uno a la cara, intentando comprender lo sucedido. Se tocó el cuello, donde todavía podía sentir el firme agarre del tipo, haciéndole difícil respirar. En verdad acababan de atacarlo. De casi matarlo. Casi le habían disparado, apuñalado y estrangulado. Levi encendió la luz, mirando en derredor.
La sangre estaba por todos lados. Rojo, tanto rojo, y las tripas despatarradas.
El estómago comenzó a dolerle a Eren y se inclinó hacia delante, sosteniéndose. Se sentía mal y con nauseas. Levi fue a su lado, apartando el arma, para poder tomar a Eren entre los brazos. El más joven se aferró a él con dedos débiles – a Levi, lo único que tenía sentido en ese momento – mientras su mente intentaba procesar todo.
Levi lo llevó al baño. Al limpio y brillante baño, donde no había nada de rojo. dejó a Eren en la tina, pasándose las manos por los cabellos.
"Escuchame", dijo Levi, sin temblor alguno en la voz. "Voy a ponerme a limpiar ese desastre, ¿oíste? Y luego voy a llamarlo a Irvin, y decirle lo que pasó. Quiero que te quedés acá, donde está limpio y es seguro, ¿bien? No quiero que lo veas. Esto… perdona, Eren. Lo siento muchísimo."
Las palabras no tenían sentido para Eren, pero se descubrió asintiendo. Levi sonrió, besándolo en la cabeza y luego se volvió al armario. Sacó un balde y lo llenó de agua, tomó otro con los limpiadores y quitamanchas, esponjas e incluso guantes.
Era como si esto fuera algo normal. Tenía todo lo necesario para limpiar una maldita carnicería en su propia casa.
Sin decir palabra, Levi salió, cerrando la puerta detrás.
Eren se miró en el espejo. Su cuerpo estaba pálido y ahora se percataba de que lloraba. Estaba aterrado. Verdaderamente asustado por lo sucedido. Casi había muerto. Unas personas le habían atacado. Habían atacado a Levi e intentado matarlo. A su Levi. Levi podría haber muerto. Su Levi. Su Levi.
No era algo que debía pasar en la normalidad. Esto no era normal. Era una absoluta locura. Mientras que otras parejas casi se mataban en accidentes de tráfico o por resbalarse en el hielo, Eren se dio cuenta de que casi murió acribillado a manos de los asesinos que iban tras de Levi.
No. Era. Normal.
Pero, para él…
Dio un largo suspiro y se puso de pie. Todavía se sentía débil, pero lo superaría. Debía encontrar la fuerza para enfrentar lo sucedido. Fue a la puerta y la abrió lentamente. Levi estaba en el suelo de la habitación, limpiando la sangre junto con restos de cráneos y sesos. Hizo una pausa, alzando los ojos a Eren.
"¿Qué haces?", le preguntó. "Te dije que quedes ahí. No quiero que veas esto."
"Levi", dijo eren con suavidad, ingresando. Se agachó, evitando mancharse de sangre la ropa. "Levi… estoy destinado a verlo alguna vez. No puedes… ocultármelo siempre…"
Levi dejó de limpiar, con el ceño arrugado bajo el cabello sudoroso.
"Eren… esta no es… una vida de la cual deberías ser parte…"
"Pero lo es", prosiguió Eren. "Es tu vida. Y yo soy parte de ella. Así que, a pesar de que esto está muy jodido, ahora es parte de mi vida. Es nuestra vida, y me doy cuenta de ello. Cuando dije que podía manejarlo, esto también es parte del acuerdo. No puedes cubrirme de esto, ya que estoy también en el medio. Así que… dame una puta esponja y enséñame como limpiar la sangre, ya que hay un montón y, si lo hacemos juntos, lo limpiaremos más rápido."
Levi se le quedó mirando, casi incrédulo. Pero Eren no iba a retroceder. Le ofreció una pequeña sonrisa – una débil y triste sonrisa – y recogió una esponja. Cabo salió de debajo de la cama, para olisquear el balde y al cadáver en el piso.
"Siempre estás lleno de sorpresas", suspiró Levi, con un rubor en las mejillas.
"Cuando dije que te amaba… lo decía en serio", repuso Eren. "Aun cuando soy un policía de cuarta y si esto está un poco jodido, de verdad lo digo en serio."
"Y yo también te amo, Eren. Sábelo siempre."
