Hola ¿Cómo han estado? Esta vez no he tardado tanto en actualizar, por suerte. Bueno, primero que nada los agradecimientos, Clea gracias por apoyarme en éste como en mi otro fic.

Ahora les dejo el fic, para que lo disfruten.

Luffy abrió los ojos y se encontró solo en su cama. Se puso de pie y así como estaba bajó por las escaleras. Se encontró a su abuelo y a su hermano desayunando algo pre hecho en la cocina de su casa. Garp lo contempló mientras Luffy se frotaba la nuca luego de un largo bostezo.

¡Oi, Luffy! No deberías andar en esas condiciones por la casa – Dijo mientras apuntaba a su "pijama"

¿Qué? – Dijo el morocho menor mientras se miraba la ropa interior, unos calzoncillos decorados con carnes

Tú no puedes decir nada – Acotó el morocho mayor mientras apuntaba al "pijama" del hombre. Que, curiosamente era idéntico al de Luffy con la diferencia que en vez de carne, tenía de decoración la emblema de la Marina

¡Justamente tu estas en desventaja, Ace! – Garp hizo ademan a la ropa interior del mayor, la cual llevaba de decoración pequeñas flamas

Luffy se sentó en la mesa, y su hermano le entregó su desayuno de forma automática, cuidar de un hermano menor requería su tiempo, pensó Ace. Sin embargo, disfrutaba de la presencia de éste en todo momento, sonrió cuando el menor se tragó el desayuno sin piedad. Por otro lado, Garp contempló a sus dos nietos y agregó.

Ace, tu que terminas en unos meses, ya estás listo para ingresar a la Marina –

¿Quién te dijo que iba a hacerlo? – Comentó el mayor mientras subía las escaleras para prepararse, debía encontrarse con su fiel amigo Marco en una hora.

¿¡Que has dicho?! – Exclamó mientras golpeaba la mesa.

En resumen, dije que no voy a ingresar a la Marina –

Siguió subiendo ignorando los gritos y los comentarios que su abuelo hacia al respecto. Ingresó a su habitación y luego de ponerse un jean y una remera de color oscuro, contempló la foto que poseía en su cajonera. Una hermosa foto sobre él y la mujer que amaba, volvió a repasar mentalmente todo lo que había ocurrido desde el inicio de esas vacaciones, todo había cambiado tanto y tan de golpe, que parecía que hubiesen pasado años enteros entre los eventos. Suspiró y guardó la foto en el momento que escucho un inmenso golpe que provenía de la cocina. Luffy, pensó y salió corriendo hacia abajo.

Luffy se encontraba con la cara sobre el plato, levantó la cabeza y exclamó:

Pero… Abuelo… ya te dije… no quiero ser un marine…. –

¡Claro que lo serás! – Dijo el hombre mientras levantaba un puño.

Ya basta, viejo – Ace se metió entre ambos para darle un respiro a su hermano menor.

Tú no te metas Ace, ya te tocara a ti – Dijo mientras lo empujaba para hacerlo a un lado – Deja que primero le haga entender a Luffy que será un Marine –

Luffy se apresuró, tomó el plato con lo que le faltaba de terminar y salió corriendo hacía su habitación en cuanto vio la posibilidad. Contempló la ropa que yacía en el suelo. La misma que había utilizado ayer, que en vez de ponerla en el cesto para lavar, la había dejado allí antes de acostarse a dormir. Fue en ese momento cuando cayó en la cuenta que esa noche era la gran noche. El gran día de la fiesta donde todos los alumnos del instituto harían para festejar el casi fin de otro año más. El año donde su hermano mayor terminaría, e iniciaría de nuevo, esta vez en la universidad.

Abrió su armario desesperado en busca de la ropa que usaría esa noche, revolvió y desordenó en busca de algo decente. Cuando Ace ingresó con un pequeño golpe en la frente (Causado por la reciente discusión con su abuelo) el cuarto de Luffy era un desastre. No se podía apreciar el suelo, de la cantidad de cosas que había. Era como si una capa de ropa cubriese cada rincón. Intentó no pisar algo que no pareciese familiar, y se sentó en la cama. Cuando el menor volteó, le dedico una sonrisa.

Lindo sombrero, aunque el Mugiwara te queda mejor – Ace hizo ademan a la pila de ropa que tenía en la cabeza – Por cierto… ¿Qué buscas, Luffy? –

¿Yo? Em… - Suspiró mientras sacudía la cabeza y la ropa voló por los aires – Algo para esta noche –

Luffy… - Dijo algo frustrado cuando un pantalón se estroló contra su rostro – Debes ir de traje… por desgracia la fiesta es algo… formal –

¿Formal? – El menor siguió revolviendo su armario, hasta que encontró su traje. Lo sacó y se lo enseño al mayor - ¿Esto está bien? –

Si – Ace sonrió – Oi, Lu… - Contempló como su pequeño hermano se abalanzaba sobre la cama, logrando un pequeño terremoto – Necesitamos hablar –

¿Hablar? – Repitió - ¿Sobre qué? –

Bueno… Sobre la fiesta… Nami… - Se sorprendió cuando Luffy dejó de jugar con los botones de una camisa, para comenzar a prestarle atención – Lo que paso la otra vez… Me refiero a… - Le sacó la camisa de las manos cuando vio que el morocho continuo con su juego -¡Escúchame, Luffy! – Exclamó algo molesto

¡Sí! – Al notar el tonó del mayor, hizo un gesto de sargento, poniendo su mano en su frente

La otra vez… ¿Por qué demonios no vas a ir con Nami a la maldita fiesta? – Las palabras brotaron de su boca por si solas, el vocabulario lo sorprendió, aunque… era claro que estaba enojado con su hermano, al contrario de él, Luffy mismo había descuidado su relación y eso lo molestaba

Yo… hice una promesa, Ace… Y las promesas… -

¿Y? ¿Qué tiene que ver? Ella es tu novia, no puedes ir con otra persona a una fiesta como esta… de hecho a ninguna… - Se corrigió y se puso de pie – Además, de que la has lastimado, ni siquiera la fuiste a ver… Luffy ¿Qué te pasa? –

Pero Ace… hice una promesa – A pesar del tono berrinchoso, el hermano sabía que se había dado cuenta del error – Además, si le he ido a ver – Admitió – Pero Nojiko me ha dicho que había salido temprano con Robin – Se rascó la nuca preocupado

Ya veo… Bueno a estas alturas seguramente ya consiguió a alguien para que vaya, después de todo, es muy hermosa, Lu – Se puso de pie y se dirigió a la puerta – Yo que tú, no la descuidaría tanto –

Lo dejo solo. Pensando. Y Ace, había pegado en el clavo. Al morocho menor se le genero una duda ¿Con quién iría? ¿Qué pasaría si esa persona…? Salió corriendo pidiéndole ayuda a su hermano mayor, quien ya estaba sacando el auto del garaje. Cuando llegó golpeo el vidrio.

¡Ace! ¡Ace! ¡Ace! ¡Espera! –

¿Qué es lo que sucede Luffy? – Preguntó el morocho cuando freno y bajo la ventanilla de su auto – Tengo que irme –

Es que… ¿Con quién irá a la fiesta? – Su tono… Era evidente que estaba preocupado

No lo sé – Suspiró - ¿Cómo voy a saberlo? Oi, Lu, sinceramente, tú mismo generaste esto, fíjate como lo puedes arreglar –

A pesar de que le dolía ver a su hermano en ese estado de preocupación, también el hecho de que nunca lo veía así no ayudaba, a que el morocho se sintiese mejor. En verdad estaba preocupado por ella y lo entendía. Pero debía afrontar sus problemas solo, así como él debía recuperar a Nojiko por su cuenta. Bajo de su auto para cerrar el garaje y se encontró a su hermano sentado en su típica posee mirando la nada, pensando, supuso. Suspiró y luego de cerrar, se subió a su auto y se marchó.

A unas cuadras, en lo más profundo de su habitación, Nami se encontraba tirada sobre su cama, miraba el techo, una costumbre que había adquirido hacía poco. Pensaba, como todos los días desde aquel día, en seria de su relación. De todo lo que había logrado en tan poco tiempo. ¿Valeria la pena seguirlo? Quizás… Solo debían distanciarse un poco, pensar si eso era lo que en verdad quería y luego decidir si continuar con eso o no. Pero… ¿Qué pasaría si la respuesta era no? ¿Y si todo aquello iba para mal y no terminaba de funcionar? Eso sería fatal, y sabía que solo había dos opciones. Todo terminaría bien, de maravilla, o… Todo terminara mal y, al menos dos corazones rotos. ¿Tan difícil era llevar adelante una relación amorosa? Suspiró mientras se ponía de pie. Le había agarrado hambre, y además no le vendría mal hablar un poco con su hermana para distraerse de todos los pensamientos. Bajó lentamente mientras intentaba adivinar donde se podía encontrar Nojiko, y como lo supuso, la encontró en la cocina, cocinando unas pequeñas tortitas de chocolate.

Hola – Dijo suavemente para no asustarla

Nami – Volteó con una sonrisa pintada en el rostro – Hasta que te animaste a bajar ¡Mira! Estoy preparando las tortitas de chocolate y mandarina que hacía mamá – Le enseño la bandeja llena de hermoso cuadrados dulces - ¿Estas bien? – Le preguntó cuándo su rostro se comenzó a desfigurar.

Si… Es solo… -

Tranquila – Dejó la bandeja sobre la mesada de loza y la abrazó. Apretándola contra su cuerpo.

No sé qué hacer esta noche – Murmuró cuando se liberó

Esta noche… - Repitió en forma de murmullo – Si no tienes ganas de ir… simplemente no vayas –

Si… bueno… la idea es que vaya, pero… no se con quién… - La pelirroja ayudó a su hermana con el horno y luego se sentó en el sillón del living

Bueno… Puedes ir con… - Desvió su mirada mientras pensaba en los candidatos disponibles para asistir a la fiesta que sería esa noche - ¿Ace? –

¡¿Ace?! – Exclamó mientras se ponía de pie – Pero… Nojiko… -

Si… Se lo que me vas a decir, pero Nami, hasta donde yo sé Ace no va a ir con nadie, irá solo… y además, preferiría que vaya contigo antes de que vaya con alguna otra – Le explicó mientras le entregaba una taza de café – Además ninguno de los dos tiene a alguien con quien ir… Creo que después de todo, él te acompañara – Se sentó junto a ella, y dio un sorbo a su propia taza – Dile que no tienes a nadie con quien ir, y que preferirías ir con él, ya que no tienes a nadie – Le guiño el ojo – Es tan bueno que jamás te rechazaría, Nami, créeme –

Si tú dices… -

Nami se dirigió a la cocina y luego de fijarse que las tortitas de su hermana estén bien, se acercó a la cafetera para servirse otra taza de café. Lo necesitaba, la ayudaba a pensar con claridad. Se sirvió bebida y, nuevamente, dio un sorbo. ¿Qué era lo que debía hacer? Ir a la fiesta con el hermano de su novio le parecía demasiado ¿Acaso Ace aceptaría? Bueno… No era de esos hombres que no le hacen el favor a una mujer. Pero… Aun así… Recordó lo que el extraño hombre le había dicho hacía unos días: "La noche del sábado habrá una lluvia de estrellas, iré con unos amigos a la costa, si quieres venir, Nami, te esperare a las nueve de la noche frente al Instituto ¿Te va?" Aquella persona sí que era extraña, pero… Había sido agradable con ella, y la había hecho reír cuando ella lo necesito.

Nami… - Dijo su hermana cuando la contempló pensativa - ¿Estas bien? Si quieres… puedo pedirle yo a Ace… Después de todo, creo que se alegrará al oírme –

¿Podrías hacerlo por mi Nojiko? – Una sonrisa se dibujó en su rostro – Muchas Gracias –

Cuando Ace recibió una llamada por parte de Nojiko a su teléfono, una sonrisa se dibujó en su rostro. Marco, quien yacía junto a él, supo en seguida de quien se trataba, le guiño el ojo a su amigo y luego de soltar una carcajada se alejó para que pueda tener cierta privacidad.

Nojiko ¿Eres tú? – Atendió desesperadamente, rogando por escuchar su voz

Ace…¿Cómo…? ¿Cómo estás?Tartamudeó

¡Bien! ¡Bien! – Nervioso intentó parecer tranquilo - ¿Y tú? –

Yo… bien… Ace… - Un silencio incomodó al morocho quien no hacía más que mirar de aquí para allá, intentando deducir lo que iba a decir – Quería… Quería pedirte un favor… -

¿Favor? Si, No, lo que sea, tú sabes que seguimos siendo amigos… lo que sea –

Es sobre Nami… Ella no va a ir a la fiesta con nadie y como supuse que tú tampoco… yo quería pedirte… si la podías acompañar… -

¿Ir a la fiesta con… Nami? – Perplejo clavo la mirada en su amigo, quien no hizo más que mirarlo igual de confundido que él – Pero… Luffy… No sé, No, él es mi hermano… y… -

Luffy no va a ir a la fiesta con Nami… ella va a ir sola… Y sé que no vas a dejar que se quede toda la noche en su cuarto llorando… ¡Por favor, Ace! – En ese momento Ace supo que la voz de Nojiko, le estaba convenciendo

Bien… De acuerdo, iré con Nami – Anunció luego de meditarlo unos minutos

Gracias… Se lo diré – Se escuchaba mucho más feliz - ¡En serio! ¡Gracias! Ace… Nos vemos… Te quiero –

La llamada se cortó y el quedó boquiabierto delante de Marco. Éste se acercó y lo contempló en silencio, esperando que Ace le explicase que era exactamente lo que había pasado. Pero el morocho no dijo nada, se quedó en silencio, reflexionando lo que acaba de pasar. Iría a la fiesta con la novia de su hermano… Se dijo a si mismo que a Luffy no le importaría, después de todo, el menor confiaba en él, tanto como él en su hermanito. Pero lo que más lo había confundido lo que la mujer le había dicho antes de cortar. "Te quiero" Esas palabras retumbaron en toda su mente.

¿Ace…? – Alcanzó a decir el rubio, logrando sacarlo de sus pensamientos

Como decirlo… Iré con Nami a la fiesta –

Si… lo oí ¿Estás seguro de eso? – Le preguntó

Me dijo… Dijo que me quería – Ace suspiró y Marco le dedicó una sonrisa

En la casa de los hermanos. El menor yacía dormido, sentado en el suelo justo donde Ace lo había dejado. Se despertó al oír el ruido del auto de su hermano y se puso de pie cuando la luz del sol iluminó su rostro. Se acercó a la puerta del garaje y divisó el auto del mayor, se arrimó a la ventanilla y lo saludo. El auto ingresó al garaje y su hermano bajó sin emitir comentario. Luffy lo contempló por unos segundos, esperando que Ace lo saludase pero al darse cuenta que éste se había escurrido hacia la cocina, corrió tras él.

¡Oi, Ace! – Murmuró cuando se detuvo

¡Mierda! – Su abuelo sí que había hecho un desastre esa vez, la heladera estaba toda revuelta y había un par de sillas rotas por el suelo – Luffy ¿Has visto al viejo? – Le preguntó fríamente

¿El abuelo? No… - Se rascó la nuca y le dedicó una de sus típicas sonrisas - ¿Dónde has estado? ¿Cómo esta Marco? –

Luffy – Volteó bruscamente – Voy a ir con Nami a la fiesta – Lo dijo así sin más. Debía decírselo lo antes posible a Luffy y así quitarse la culpa que lo carcomía

¿Con Nami? – El morocho lo miró serio - ¿Vas a ir con Nami a la fiesta? –

Si… ¿No te molesta Lu? – A pesar de todo, el mayor le sostuvo la mira firmemente

No me molesta – Sonrió y eso lo alivió

Al sentir como sus músculos se destensaban, Ace se dejó caer sobre la silla. Suspiró hondamente y le devolvió la sonrisa al menor quien hizo exactamente lo mismo que él. Se limitaron a almorzar, esta vez fue algo relativamente tranquilo, si Garp no estaba los morochos podían tener su típica rutina en paz. Pero las cosas tomaron otro rumbo cuando el Vicealmirante se apareció en la cocina con dos bolsas en las manos. Ace lo contempló frustrado, fue como si ellos lo hubiesen invocado con sus pensamientos.

¡Bien! ¡Ace! ¡Luffy! – Les gritó cual sargento – Les he comprado sus trajes para cuando asistan a la Marina – Dijo mientras revolvía entre una de las bolsas y sacaba el típico traje de un Marine – Y para ti Ace, todo el conjunto – Sacó una gorra e incluso un par de calzoncillos – No puedo creer que mi nieto vaya a enlistarse – Pensativo miró a Ace

Ya te lo dije – Murmuró sin apartar la mirada del plato – No me pondré esas estúpidas vestimentas, no quiero ser un marine y no lo seré –

¡Ace! – Alzó su puño, estuvo a punto de golpearlo pero el timbre de la casa sonó, dejando a todos los hombres en un silencio rotundo

Iré a abrir – Murmuró el mayor mientras se ponía de pie

Ace se acercó lentamente a la puerta mientras pensaba en que podría hacer con su abuelo, quien no paraba de afirmar que tanto él como Luffy, se unirían a la Marina y se convertirían en grandes marines. Abrió la puerta y una sonrisa brotó de sus labios cuando divisó a Makino en la puerta de su casa.

¡Ace! – Sonrió la mujer mientras ingresaba a la casa - ¿Cómo están? – Llevaba una canasta que al parecer pesaba lo suficiente para dejarle una pequeña marca en el brazo derecho

Deja que te cargue eso – Al percatarse, el morocho le tomo la canasta y se la llevó cordialmente hasta la cocina- ¡Luffy! Es Makino –

¡Makino! – El morocho se levantó de su silla y corrió a abrazarla

¡Luffy! ¡Garp! ¿Cómo están? – Preguntó la mujer cuando pudo liberarse de las garras del menor - ¡Les traje el almuerzo y algo para la merienda! Deben aguantar hasta la fiesta – Sonrió mientras les mostraba el interior de la canasta, frutas, chocolates, incluso pequeñas hamburguesitas caseras – Tengan –

Les sirvió la comida, y a pesar de que ambos hermanos ya habían comido, decidieron aceptar la segunda ronda. Los tres comieron y comieron, como si fuesen los últimos días de sus vidas.

Luego del almuerzo los hermanos comenzaron con su preparación pre fiesta. El mayor fue el primero en bañarse, y mientras tanto, Luffy se la pasó jugando con unas cartas que había traído la mujer. Luego cuando le tocó al menor tomar la ducha, Ace se acercó a Makino, quien yacía planchando el traje del Vicealmirante.

Ace… - Dijo la mujer al verlo desplomarse en el suelo – Sé lo que pasó entre tú y Nojiko… -

Ya veo… - Comentó sorprendido – Luffy te ha… -

No – Lo interrumpió mientras se agachaba a su lado – Shanks me ha escrito una carta… Me contó todo… -

No necesito ayuda – Esta vez, él la interrumpió a ella – Sé que quieres ayudar… pero… -

Ace – Le dedicó una sonrisa, su dulce tono, seguro y agradable lo calmaba – Déjame ayudarte… -

La noche se aproximó a la ciudad y todo estaba listo. Tanto Luffy como Ace estaba listos para lo que sería la fiesta de fin de año. El mayor llevaba un traje negro, con camisa blanca y una corbata color azul marino. Por otro lado, el menor, que estaba completamente igual que Ace, se acomodó su corbata roja. Lucía incómodo y no paraba de tocar la corbata que con cada toque, quedaba más desprolija.

Ya basta Luffy – Dijo Garp golpeándolo en la cabeza – Deja esa corbata en paz –

Pero abuelo… - Se quejó – Esto molesta- Bufó indiferentemente

Pero Luffy, es una gran fiesta, debes estar presentable – Makino le acomodo la corbata de tal manera que no le molestase - ¿Qué tal ahora? –

¡Bien! ¡Gracias, Makino! – El menor le dedicó una amplia sonrisa

Bueno… Disfruten su fiesta – Añadió la mujer

Los cuatro se dirigieron al garaje, y mientras Makino y Garp esperaban a que los hermanos abandonen la casa, la mujer aprovecho para darle los últimos retoques a la corbata de Luffy, y a los cabellos de Ace. Cuando cada cual se subió a su vehículo y los vieron partir, la mujer contempló al Vicealmirante quien poseía la mirada perdida en la carretera.

Se convirtieron en grandes hombre – Añadió risueña

Ace condujo unos doscientos metros y se encontró con la casa de las hermanas. Cuando estacionó y antes de bajar del auto, se preguntó si aquello que estaba haciendo era lo correcto. Llevar a la novia de su hermano… Sabía que Luffy no tendría problema, pero el tema era que él mismo se sentía incómodo. Decidió imaginar que solo sería una amistosa salida entre amigos, y luego en la fiesta, cuando mucha más gente éste entre ellos, se sentiría mejor. Se acercó lentamente a la casa y luego de tocar timbre, espero durante unos segundos antes que la enorme puerta de mármol se abriese. De su interior salió ella. La pelirroja llevaba un hermoso vestido cuyo corsé se moldeaba a su figura, y cuya pollera revoloteaba en una hermosa campana, sin mucho vuelo pero lo suficiente para lucir majestuosamente sensual. El color naranja brilloso iba a tono con sus cortos cabellos, los cuales estaba decorados con pequeñas horquillas con forma de florcitas plateadas. En sus pies, unos zapatos de taco aguja negros, dejaban a la vista sus delicados pies; Y en su rostro la gama del maquillaje, poco atrevido pero no demasiado, le daban el toque de mujer madura que pocas veces había visto en la pelirroja.

Ace la contempló nuevamente de arriba abajo, y luego se sintió culpable por hacer eso, sabiendo que la muchacha era la novia de su hermano. Suspiró en cuanto la culpa que lo había atormentado todo el día, volvió.

Debo admitir que nunca te había visto así – Sonrió la mujer mientras cerraba la puerta de su casa con llave

Yo, tampoco – Murmuró al tiempo que ambos caminaban hacía su auto

Ace… Gracias por acompañarme… - Comenzó a decir, una vez que ambos estuviesen dentro del auto

No iba a dejar que fueses sola, no después de que mi hermano… Tú sabes… -

En cuanto se pusieron los cinturones de seguridad, arrancó el vehículo.

Para cuando Marco estacionó el auto, que había conseguido prestado para esa noche, las luces de colores ya iluminaban la pista de baile y el inmenso parque que poseía el predio. La pileta, a la cual se estaba rotundamente prohibido meterse, estaba iluminada con sus luces especiales. La comida y la bebida en mesa, mostraba la preparación previa a esa noche. Se bajó del coche y se arrimó a la puerta del acompañante, la abrió y ayudo a bajar a Nojiko. Al contrario de su hermana, la mujer poseía un vestido que le llegaba hasta las rodillas, la falda de un color negro, estaba decorada con pequeñas capas de encaje, daban la sensación de una personalidad fina y delicada, mientras que el corsé opaco y sin mangas, mantenían ese tono atrevido que trataba de resaltar. Su peinado, el cual consistía en una bincha de plata, lograba resaltar sus largos aros que hacían juego con ésta. Nojiko se enderezó y contempló el predio.

Esto va a ser genial – Le comentó al hombre mientras este cerraba la puerta

Dalo por hecho – Murmuró, pero cuando la mujer lo intentó tomar de la mano, este se corrió a un lado, un poco confundido – Yo… Perdona… Pero… No… - Se defendió nerviosamente

Perdona… Fue instintivo – Explicó mientras comenzaba a caminar, intentando cambiar de tema y dejar atrás el momento incomodo de hacia momentos – Sabes… -

¿Sí? – Preguntó Marco al verla un poco nerviosa

Yo si lo amo -

Cuando Luffy llegó con su compañera, la fiesta ya había empezado. Era irónico que teniéndola de vecina, hubiese tardado tanto, pero el hecho de que las mujeres tarden tanto en vestirse, maquillarse y peinarse, había logrado que el atrasó sea descomunal. Ingresaron lo más separados posibles, y así, inconscientemente, evitaron los rumores que muchos podían causar. Luffy se sintió satisfecho, ya había cumplido la promesa y ahora solo debía pasar la noche para que él y Nami… Divisó la comida junto a… ¡Usopp! Tomó a Hancock del brazo y la arrastro hasta la gran mesada.

¡Ooooii! – Gritó - ¡Usopp! – El hombre de traje negro y corbata amarilla volteó sorprendido

¡Luffy! – Extendió su mano para saludarlo mientras éste se acercaba, pero no ver a la pelirroja junto con él le llamo la atención, después de todo ¿Qué clase de hombre no iba con su novia a una fiesta? - ¿Cómo estás? – No le quitó la mirada de encima a la morocha. Sospechosamente se acercó a Luffy y le susurró - ¿Dónde está Nami, Luffy? –

¿Nami? – Respondió este mientras se ponía una mano en la barbilla – Bueno… Pues… Vino con Ace – Sonrió

¿Con Ace? – Kaya apareció junto a ellos tres - ¿Con tu hermano? Pero… ¿No eran…? – La mirada fulminante de la mujer la detuvo

¡Kaya! – Luffy le dedicó una sonrisa – Bueno si… Somos novios pero hice una promesa – Le explicó mientras tomaba un trozo de queso y se lo llevaba a la boca – Y las promesas se cumplen… - Siguió pero estaba vez fue un jamón lo que se llevó a la boca – Y como ni ella, ni Ace tenían pareja… Se le ocurrió a Nojiko que podían ir juntos – Sonrió nuevamente, como si hubiese llegado al final de una extraordinaria explicación de física

Bueno… Si tú dices… - Usopp arrastró a su pareja mientras el morocho comenzaba a tomar posición frente a la mesa de comidas – Esto me huele mal… - Le susurró desconfiado

Cuando la música para el baile sonó, todas las parejas del lugar se pusieron a bailar. El tradicional baile de apertura en el cual sonaba un mélico vals como inicio. Cerca de oeste se encontraban Vivi y Sanji. Por el Norte, Marco y Nojiko. Al sur, Ace y Nami. En el este, Usopp y Kaya. Y por último en el centro, Zoro y Robin se camuflaban entre el gentío. Hancock arrastro al morocho hacía la pista de baile. Hasta que éste no cedió no pudieron bailar normalmente, ya que según Luffy la comida lo llamaba.

Cuando la verdadera música asaltó el lugar, una cosa llevó a la otra y en ese momento fue cuando las seis parejas amigas se juntaron en el mismo sector de la pista. Luffy contempló a todos sus amigos y amigas, Ace y…

Nami no podía sacar la mirada de odio e irá de ellos dos. Desvió la mirada hacía su amiga Robin, quien le guiño el ojo, esperando que al menos, eso logre tranquilizarla. Pensó en intentar poner celoso al morocho aprovechándose de su pareja de baile, pero luego recordó que éste era su hermano y no solo eso, si no que era el ex novio de su hermana, dejando por sentado que eso sería romper códigos importantes. Suspiró y se limitó a ignorar su malestar.

Cuando Ace decidió que todo iba como debía ir, clavó su mirada en la mayor de las hermanas. Nojiko lucía tan hermosa con ese vestido… Si tan solo. Se distrajo cuando divisó a su amigo Marco mirándolo, este le hizo señas para que vaya. Y fue en ese momento cuando le pidió permiso a Nami para dejarla sola un momento. Se acercó lentamente a donde su amigo y su ex bailaban.

Permiso – Le dijo al rubio, éste respondió con una sonrisa y se alejó – Hola – Dijo mientras la tomaba de la mano – No, yo quería que hablemos –

¿Aquí? ¿Ahora? – Preguntó mientras una pequeña incomodidad empezaba a surgir de lo más profundo de su corazón – Yo no…

El morocho tapo sus palabras con un ágil y tierno beso, que los sumergió junto a la música en un estado de paz total. Todos desviaron sus miradas, dándoles así, la privacidad que necesitaban. Ace la tomó por su cintura y la atrajo hacía sí, logrando que el beso se intensificara, sin embargo, el brazo de la mujer lo empujo lejos de ella.

¿Qué haces? – Le preguntó casi a los gritos

Yo… - Comenzó, pero luego recordó lo que le había dicho Makino. La clave era en ser lo más sincero posible – Sé que quizás no se solucionen las cosas, Nojiko, pero… Yo quiero que sepas que te amo y… que desde que te perdí, no puedo parar de pensar en cómo recuperarte, en como demostrarte que estoy sumamente arrepentido y que solo quiero que tú y yo seamos felices – Debió admitir que todo aquello fue inesperado, incluso para él. Contempló la cara de la mujer quien quedó pasmada al oír aquellas palabras - ¿Crees que podemos empezar de nuevo? –

¿De nuevo? – Dijo mientras intentaba no largarse a llorar en ese momento – Bueno… la realidad es… que… - Cruzó sus brazos por detrás de los hombros de él y lo sumergió en otro cálido y agradable beso – Yo también te amo – Añadió cuando se separaron

Cuando se abrazaron, todos aplaudieron y chiflaron, incluso hubo golpes para Ace, de parte de Marco y Luffy, quienes se complotaron. Y a juzgar por las condiciones en que se habían dado las cosas, todo había salido de maravilla. Ahora que había un nuevo comienzo para ellos dos, todo estaría más relajado y tranquilo. Cuando Marco le cedió la pareja a su amigo, terminó con la menor de las hermanas.

Parece que hoy estaba destinado a bailar con el dúo – Murmuró mientras se acercaba a la pelirroja – Sé que quizás sea raro, pero no podré separar a esos dos –

Lo sé – Sonrió – No me gustaría que lo hicieras – Nami soltó una pequeña carcajada

Poso su mirada en la feliz pareja. Siempre había envidiado a su hermana, todo salía de maravilla, y aunque las tuercas se desordenaran, siempre se volvían a ajustar y a trabajar normalmente. Todo lo contrario en el caso de ella. Su relación iba en picada para abajo, y verlo a él bailando con otra mujer, lograba que cada vez pensara más en eso de la distancia. Aunque sea por unos días. Sonrió cuando el rubio, que apenas conocía, la hizo girar, logrando que su falda se elevase, pero la sonrisa se esfumó cuando aquella odiosa mujer, tomó entre sus manos el rostro de Luffy, y sumergió sus labios en los de él.

Escuchó el ruido de algo romperse ¿Una copa? ¿O simplemente su corazón? Todos quedaron en un silencio que la música se llevó con sus fuertes gritos, inundándolo de sonidos y melodías. La pelirroja soltó al rubio y los contempló mientras el odio comenzaba a surgir de entre lo más profundo de su ser. Divisó a Robin mirándola sorprendida y a su hermana corriendo hacia ella. Pero cuando las pequeñas lágrimas comenzaron a escurrirse de sus ojos, dio media vuelta y comenzó a correr hacía la puerta del lugar. Cuando el reloj dio las 21, Nami cruzó la puerta de entrada.

Bueno… Este capítulo ha sido muchísimo más largo. No lo esperaba así, pensé en cortarlo pero sentía como que se perdía la esencia del capítulo. El problema es que al tener muchos personajes con muchas historias se me complica en mantenerme en un solo hecho y tengo que ir de Luffy a Ace, de Ace a Nami y así con muchos personajes, espero que lo entiendan. Igualmente espero que les haya gustado y lo hayan disfrutado. Espero ver sus opiniones y nuevamente perdón por el tamaño del capítulo. Nos leemos.

Próximo Capítulo: Nami sale de la fiesta justo en el momento que el extraño hombre, estaciona su vehículo frente al predio. ¿Se decidirá por subir o esperara a que Luffy la encuentre? ¿Llegará éste a tiempo?

Próximo capítulo se titula: Destino