Capítulo 28:
La marca comenzó a formarse lentamente en el claro cielo. Draco no tenía mucha práctica en el asunto, pero parecía una Marca Tenebrosa bastante aceptable. Eso debía hacer salir a los suficientes mortífagos para que los tres muchachos tuvieran que luchar lo menos posible. Draco se coló bajo la capa de invisibilidad y los tres se dirigieron apretujados hacia la Casa de los Gritos.
Ninguno de los chicos se sentía cómodo en compañía del otro, pero no les quedaba más opción. Caminaron lo más rápido que pudieron y se detuvieron frente a la verja que separaba el camino de la Casa de los Gritos. Harry miró con pena el árbol bajo el que él y Hermione se habían recostado antes de su discusión y se sintió mal consigo mismo por ello.
La marca se mantendría suspendida sobre el colegio por solo unos minutos y si eso no hacía salir a los mortífagos, tendrían que idear otra forma de llamar su atención. Esperaron impacientes frente a la verja hasta que pudieron notar en la lejanía como la puerta principal de la casa se abría y de allí se escabullían tres sombras que se deslizaban como humo sobre el camino de hierbas.
Cuando las sombras pasaron a su lado, los chicos se estremecieron, y Draco tomó una profunda inspiración antes de salir de debajo de la capa. Harry y Ron debían causar revuelo dentro de la casa lo suficiente para que Draco pudiera sacar a Hermione y encontrarlos afuera donde los cuatro se marcharían bajo la capa nuevamente.
El rubio se materializó en el jardín de entrada y se dirigió con paso seguro hacia la casa de donde acababan de salir los mortífagos, una vez frente a la puerta, entró sin llamar y la dejo entreabierta para que los jóvenes pudieran entrar tras él.
Allí, sin embargo, se encontró con una sorpresa desagradable: Hermione estaba allí, maniatada junto a un sofá y su aspecto lleno de pena a los chicos: tenía el cabello revuelto y sucio, su rostro tenía ojeras y un fino hilillo de sangre y un moratón en crecimiento les indicaban que habían sido muy rudos con ella. Tenía los ojos llenos de lágrimas pero todavía había una mirada desafiante en sus ojos castaños. Estaba delgada y maltrecha. Draco quiso acercarse a la chica cuando una voz lo detuvo.
Draco Malfoy- una mujer se dirigió a él. Era alta y morena, de complexión atlética y expresión segura- Por fin puedo conocer al famoso favorito del Señor Oscuro.
Tu debe ser Alexia- respondió el irguiéndose en toda su estatura. Pese a que el era alto, la joven lo alcanzaba con facilidad-
Ah, veo que te han hablado de mí- dijo ella con orgullo poco disimulado
He escuchado cosas maravillosas de la mejor torturadora entre los mortífagos- respondió él.
No estés tan enojado porque jugué un rato con tu noviecita- el tono había cambiado, ya no era la simpática bienvenida que había empleado, sino el más puro desprecio.
¿de que estas hablando? Esta asquerosa sangre impura no es mi noviecita-
Oh, vamos pequeño Draco. Podrás engañar a todos los otros inútiles, pero no a mí. Yo no me creí ni por un segundo la historia de que la enamoraste para entregarla- le dijo la mujer. Era avispada, y sabía muy bien de que estaba hablando. Había un brillo siniestro en sus ojos oscuros.
No sé de qué demonios estás hablando.- Repitió Draco aunque sabía que había sido atrapado en su mentira
¿ah, no lo sabes? Los besos y los te quiero deberían refrescarte la memoria.-
Todo fue parte del plan. Si confiaba en mí no íbamos a tener que traerla a la fuerza con la posibilidad de delatarnos.- explicó aun intentando engañar a la mujer
Si es así, no tendrás problemas en jugar un pequeño juego conmigo ¿verdad?- la maldad impregnaba cada una de sus palabras
¿a qué te refieres?-
Verás, los otros mortífagos y yo hemos estado probando nuevas maneras de que el cruciatus cause un dolor aún más extremo. Supongo que querrás probarlo, ya que ella es tu regalo para el Señor Oscuro y tu mayor enemiga, según lo que he oído.-
No voy a hacerle daño. Tiene que estar en buenas condiciones cuando la entregue
¿estás seguro que esa es la razón, pequeño Malfoy?- preguntó con malicia la mujer. Draco supo en ese instante que fingir no iba a cambiar las cosas. No había otros mortífagos a la vista y estaba seguro de que ella se había guardado su pequeño secreto para sí misma. Se acercó a Hermione que lo miraba con desprecio y comenzó a desatar las sogas mágicas que se aferraban con fruición a sus muñecas.
Yo que tú, no haría eso.- Malfoy se volvió para enfrentarla.- ya que soy un alma compasiva, pequeño Malfoy, voy a darte dos opciones para que elijas tú mismo tu final: puedes entregarte con tranquilidad, venir con nosotros de buena gana y entregarte al señor Oscuro como el amante de los sangre impura que eres y yo hablaré en buen favor de ti. Quizá el Señor Oscuro decida ser compasivo y matarte de una sola vez o…- dejo la frase en suspenso.
¿o qué?- preguntó impaciente
O te damos el mismo tratamiento que le dimos a tu noviecita muggle- concluyó con una sonrisa.
¿Y qué te hace pensar que no voy a luchar?-
Porque no quieres que ella sufra. Y tampoco quieres que tus padres se enteren- aquella era una amenaza cruel.
Malfoy se encontraba contra la espada y la pared. Aún no había dado la señal para que los Gryffindor entraran en acción pues se encontraban en una situación más delicada de la que habían previsto. Su vida, al parecer, pendía de un hilo. Si sus padres se enteraban lo matarían ellos mismos, si el señor oscuro se enteraba, lo mataría el mismo. Ninguna probabilidad estaba a su favor.
El silencio se prologó más de lo esperado y la mujer volvió a hablar, dando un seguro paso en dirección al cuerpo de la chica.
¿Y bien? ¿Qué decides?-
Yo…- comenzó y levantó la varita. Con un rápido movimiento un destello de luz dorado salió de la punta e impacto muy cerca del hombro de la mortífaga, pero esta fue más rápida.
Devolvió el conjuro con habilidad y Draco tuvo que agacharse para esquivar las serpientes venenosas que habían salido disparadas en su dirección. El alboroto había atraído al otro mortífago en la casa que se detuvo un momento a contemplar la situación.
Atrápalo, es un traidor- le dijo Alexia al hombre que al momento se puso en acción.
Harry y Ron estaban desesperados por entrar a la batalla. Habían observado con tensión la conversación entre Malfoy y la mortífaga y aunque aún no habían recibido la señal, tenían sus varitas preparadas y los conjuros en la punta de la lengua. Debían esperar, cualquier acción apresurada podía costarle la vida a Hermione que había comenzado a arrastrarse con esfuerzo en dirección a la puerta principal.
Draco se debatía con dos mortífagos a la vez y ya se lo veía bastante cansado. Con un movimiento veloz, descolgó una de las cortinas y comprobó que ningún mortífago se acercaba, lo que implicaba que el truco de la marca había funcionado y les había comprado algo de tiempo. Un hechizo se estrelló junto a él haciendo saltar en mil pedazos un jarrón lleno de flores marchitas cuando el chico dio la orden.
¡Ahora!- gritó y Harry y Ron se materializaron en el aire. Apuntaron con sus varitas al hombre y con un solo golpe de luz, este quedo inconsciente, tendido en la alfombra. Draco desapareció de vista por completo. Había tenido una idea, pero era arriesgada.
Corrió junto a la capa de invisibilidad que había quedado tirada en medio de la habitación y se ocultó bajo ella. Nadie notó nada pues Harry y Ron estaban muy bien entrenados para luchar contra la mujer y esta daba mucha pelea.
Alexia era buena combatiente y cuando se vio en inferioridad de condiciones, hizo lo que cualquier combatiente con rehenes hubiera hecho. Tomo a Hermione del cabello cuando la chica estaba a mitad de camino de la puerta y la apunto con su varita.
Esto es muy simple caballeros- dijo respirando con dificultad pero aun manteniendo un tono de superioridad- voy a llevarme a la sangre sucia conmigo. Si alguno de ustedes se atreve a hacerme algo, ella pagará las consecuencias. Y no será algo agradable- amenazó.
Sosteniendo a Hermione contra sí, la mujer comenzó a desaparecer pero Draco fue más rápido. Apareciendo de la nada, golpeó certeramente a Alexia por la espalda, dejándola inconsciente.
Los cuerpos de las dos mujeres cayeron pesados sobre la alfombra.
Los tres chicos corrieron junto a Hermione que lloraba con lágrimas de terror y alivio. Harry la liberó del hechizo que la mantenía atada y la chica saltó a sus brazos cargada de agradecimiento. Lo besó en la mejilla e hizo lo mismo con Ron.
Draco contemplaba la escena, sin saber muy bien como sentirse. Al final, Hermione lo enfrentó:
Tú me hiciste esto.- había dolor en su mirada. Dolor e ira por todo lo que había tenido que pasar.
No, no fui yo. Fue el estúpido Creevery. Ya se las verá conmigo- le dijo mirándola a los ojos.- lo lamento mucho. Lamento lo que has tenido que pasar- estaba realmente apenado y bajo la vista. No podía enfrentar la imagen de la chica en el estado en que se encontraba.
Los oí. Los oí decir que habías sido tú- dijo la chica.
Ellos lo pensaban así. Pero fue Creevery el que te trajo hasta aquí, a sabiendas de lo que te esperaba-
Pero Dennis es mi amigo. Él no me haría esto- Hermione luchaba contra el torrente de recuerdos confusos que aún se negaban a encajar. Alguien debía haber jugado con su memoria, pero no sabía quién.
¿Y yo sí?- pregunto ofendido- Dennis no es tan amigo. Estuvo trabajando con los mortífagos todo este tiempo. Ya sabía yo que había algo raro en él.
Los tres guardaron silencio. Harry y Ron no iban a salir en defensa de Malfoy, pero cuando Hermione los miró, estos asintieron.
Deberíamos marcharnos, no queremos que los mortífagos nos encuentren aquí cuando regresen- dijo Harry hablándole a los tres.
Vayan ustedes. Yo tengo que encargarme de mi querida Alexia.- dijo Draco con frialdad. Miro el cuerpo inerte de la mujer y supo que era lo que iba a hacer
¿Qué planeas hacer? Es peligroso que te quedes aquí- le dijo Hermione con preocupación. Se sostenía apenas, gracias al brazo de Ron en su cadera.
Voy a matarla por todo lo que hizo.-respondió Draco con tranquilidad
¡no Draco! No puedes ser como ellos. No puedes matarla- grito Hermione.
Sabe de nosotros. Nos pone en peligro. No puedo dejarla andar libre por ahí contándole a todos lo que paso- él sabia que tenia razón.
Entonces borra su memoria. Pero no la mates- había compasión en la voz de la chica, pese a todo lo que había pasado. Draco admiraba eso, pero el no era tan bueno.
Draco meditó un segundo antes de contestas.
De acuerdo. Ahora márchense.- los tres amigos se echaron la capa de invisibilidad encima y con una última mirada, desapareciern dejando a Draco solo en la casa vacia.
Draco había prometido no matarla, pero no había dicho nada sobre hacerle pagar.
Despierta, despierta mi querida Alexia- dijo Draco con voz suave.
La mujer abrió los ojos con dificultad. Estaba en una habitación vacía y lo primero que vio fue la imagen de Draco, repantigado sobre un mueble, con una expresión de profunda maldad. Intentó moverse para recuperar su varita, pero se dio cuenta que estaba atada.
Malfoy- escupió con desprecio.
El único y el mejor- respondió el. Una sonrisa se extendió por su rostro ante la idea de lo que estaba por hacer-
Déjame ir. – exigió la mujer, incorporándose como pudo
Ah, no, mi querida Alexia. No, no. No después de lo que has hecho
He hecho lo correcto. He hecho lo que hemos aprendido, estoy realmente sorprendida que un Malfoy haya olvidado sus raíces.-
Malfoy no dijo nada. Tenía razón, por supuesto, había dejado atrás todo lo que creía por el amor de una mujer, y pese a que se avergonzaba de ello, no iba a darle la satisfacción de admitirlo.
Este Malfoy no olvido del todo sus raíces. Y ahora, vas a pagar.- levantó la varita
Te encontrarán. Te delataré, te encontrarán y te mataran lentamente junto a tu amada Granger. A menos…- ella quería negociar.
A menos…
A menos que me dejes ir. Si me dejas ir, guardaré tu secreto y tú y tu noviecita podrán vivir su trágica historia de amor. -
¿y se supone que debería confiar en tu palabra?- Draco rio con una risa fría y desalmada
Sí. Si muero, sabrán que fuiste tú.-
Ah, pero no te preocupes. No morirás. Aunque estoy seguro de que desearas hacerlo.
No te atreverás-
¡crucio!- gritó. La habitación se llenó de los gritos de la mujer mezclado con maldiciones. Draco no tuvo compasión. No tuvo compasión por sus lágrimas, ni por sus ruegos. No, él era malo y estaba dejando su maldad fluir por la punta de sus dedos, hasta su varita y en dirección a la mujer que yacía indefensa en el suelo.
Si Hermione pudiera verlo ahora ¿qué pensaría?
Draco no regresó al castillo hasta el día siguiente. Nadie supo jamás que él había estado allí y cerca del amanecer, había borrado la memoria de la mujer antes de marcharse discretamente.
