UNA SEÑAL DE SALVACIÓN, LAS GEMAS I

Tres jóvenes mantuvieron una larga discusión de casi dos horas, en ese lapso de tiempo la sinceridad se hizo un leve enemigo entre ellos, y aunque la intención era protegerse el uno al otro y entre los tres, el haber escondido tal verdad era algo lastimero para cualquiera. Pero la conclusión no fue del todo negativa; la sensación de haberse quitado un gran peso de encima lleno de paz a los mozuelos y la explicación resulto ser bastante convincente para ella, ahora mucho tenía sentido y aunque no era consciente de muchas cosas le pareció lo suficiente.

-Bien, así que esa era la razón de que sus rostros siempre me parecieran familiares-

-Pero, créenos, ambos recobramos parte de nuestras memorias luego de haber peleado en aquella vez el uno contra el otro- la voz pasmada de Ryoka trató de finiquitar la perorata, ahora dos señoras subían con mucha dificultad los enormes escalones que conectaban el piso con el techo de las grandes murallas; ambas terminaron de subirla sudando sin proporciones, con falta de aire y tratando de dar grandes bocanadas del mismo para que ambas aliviasen su cansancio.

-No puedo creerlo, tanta tecnología sofisticada y ¿no hay otra manera de subir que no sean escaleras?- la voz gruesa y algo tenue por el cansancio de madame Brigith hizo que los tres muchachos dejaran su conversación para mirarle directamente a los ojos; ella con una muy rara expresión entre una mezcla de alegría y tristeza en el rostro dejó caer un par de grandes lágrimas de ambos ojos, gotas que se limpió con un pañuelo que sacó de su lujosos abrigo de pieles. -No le darán un abrazo a esta dama antes de irse-.

Los dos ahora sujetos selectos de los elementos fuego y trueno corrieron a los brazos de aquella mujer quien les dio una nueva vida hace más de dieciséis años; ellos hubieron muerto de no ser por esa mujer tan guerrera que supo sacar adelante a más de 500 niños desamparados, pero entre sus mejores méritos era ser la figura materna que ellos nunca conocieron, el llanto incluso en sujetos quienes habían ya a su corta edad librado grandes batallas, luchado contra poderosos rivales, haber visto de cerca el rostro de la muerte no se hizo esperar.

-Siempre tan llorones, si hubieran crecido en mi época les habría corregido ese defecto- tas haber escalado lo mismo que su buena colega, la mujer militar y actual cocinera del orfanato "la gran familia" llegó para despedirse de esos chicos. Ambos al verla le abrazaron de la misma forma. –Siempre les dejaba comida para que ustedes la robaran en todos los eventos del orfanato y ustedes siempre creyeron que eran tan veloces como para evitar que los atrapara, siempre serán niños-.

Una sonrisa en la cara de ambos se hizo presente, un secreto jamás descubierto por ellos y que aunque daba una sensación de decepción por tal evidencia ello no opaco el momento.

-Vamos niña acércate también, desde que llegaste a nuestro hogar tras haberle dado una paliza a estos traviesos cuando fueron niños, supiste ganarte el cariño de todos, es un orgullo haberte visto crecer mi niña Sora-.

Un cálido momento se estableció en ellos, aunque durara tan solo unos minutos, para luego ver la partida de ambas mujeres, les dio cierta confortación en sus almas; ahora la realidad volvía a ser la misma….miedo.

Pero tal sensación estaría por acabar muy pronto; ahora el semi gigante Yam daba por realizada una reunión en donde asistieron los cinco selectos con sus respectivos tenientes, en un cristal con un líquido de color verde fosforescente flotaba una piedra resquebrajada casi en dos, algo inusual pero que tanto Tai como Ryoka los reconocieron, pudieron decir algo pero fueron cortados por el corpulento barbudo, -Esta piedra era un mito entre nosotros, pero esas valientes mujeres arriesgaron sus vidas para traerlo aquí, con esta podré dividirla en cinco partes y entregárselas a ustedes, con ella es posible que alcancen los terribles poderes de los sagrados- ante la mirada absorta de todos los reunidos, la gran calma y felicidad de Yam era incoherente.

-¿Por qué solo ellos, acaso nuestras vidas no son importantes, por qué no podemos usarlas nosotros?- ese era el reclamo de un sujeto de corte de pelo militar, de talla mediana con ciertas facciones de desconfianza siempre; era el teniente del capitán de elemento tierra, aunque era un sujeto rebelde y díscolo su lealtad y habilidad le permitieron llegar a ese cargo.

-Modera tu lengua, Gargadt- la orden de su superior no pudo ser menos directa. Se escucharon rumores de que este sujeto tenía muchas ganas de retar a su líder para tomar su puesto como portador absoluto de ese elemento, incluso se supo que mantuvo un entrenamiento exhaustivo en las zonas inexploradas de las murallas para superar los niveles de cualquier oponente.

-Solo aquellos capaces de liberar las armas sagradas pueden usar estas gemas, cualquier otro que se anime hacerlo moriría en un instante por tal descomunal poder- una explicación sencilla pero amenazante para cualquiera.

-Entonces, cómo funciona- en esta oportunidad el rubio Matteo tuvo curiosidad de saber cómo funcionarían esas gemas en ellos, lejos de mostrar una señal de esperanza como la de los demás su instinto le indicaba que debía preguntar cada detalle de esos objetos ya que si eran parte del más poderoso titán sagrado ello significaría también que eran en extremo peligrosos.

-Cuando ya estén listas, deberán de invocar sus armas y probarlas, imagino que ese es el mecanismo-

-Cómo lo sabes, dijiste que era tan solo un mito- la cautelosa Titania dejó en claro una vez más que sus ideas eran para no dejarlas de lado.

-Solo lo sé, es un presentimiento más que otra cosa-

-No puedes arriesgar sus vidas por un presentimiento- una inquietada Sora no quería ni siquiera pensar que podrían morir si es que un poder de las dimensiones de los sagrados lograra a ser demasiado para ellos.

-Entonces que sea uno por uno, yo iniciaré, no quiero protestas- Takhu lanzó sus palabras de manera apresurada, mirando fijamente los rostros enmudecidos de los demás. Incluso su rebelde teniente quedo en silencio. El miedo no asusta a ese hombre, era de hecho como si fuera parte de su cuerpo; desde que lo vio luchar por primera vez usando esa temible hacha y controlando rocas y tierra a disposición perfecta supo que debería luchar para superarle, pero desafiar la muerte sin ni siquiera pensarlo era no osado sino atrevido.

-No hay motivos para apresurarnos, las gemas estarán listas en pocos minutos y tendremos tiempo para aprender a usarlas sin que…-

Un sonido estruendoso hizo que el suelo remeciera como si estuviera hecho de frágiles hojas que se mecen con el viento en otoño y la señal de alarma se presentó una vez más; era ya casi tan normal como beber o cenar pero la sorpresa sería masiva en esta oportunidad.

-Bien, creo que no habrá tiempo para discutirlo, seré yo y punto, esperaré a que el proceso culmine y luego me uniré a la lucha; Gardats, quiero que dirijas las tropas en mi momentánea ausencia; llegaré justo para patearles el trasero-

La alarma volvió a sonar, de hecho esta misma fue diseñada ´por el viejo Yam y era tan sensible que era capaz de alertar la presencia de enemigos a una distancia de casi dos kilómetros de las murallas. Esta vez hizo que nadie pudiera protestar tal propuesta, en poco tiempo el joven capitán del elemento tierra se quedó solo en aquel cuarto mirando fijamente las oscuras piedras en quienes se depositaban las últimas esperanzas de la humanidad. –Tengo miedo-…

….

Las grandes murallas siempre fueron fuente de seguridad y el poder de los cinco selecto dio siempre la sensación de fe en todos pero ahora el terror se hizo tan grande como las mismas murallas.

-Bien al parecer era cuestión de tiempo hasta que uno de esos malditos apareciera- enfrente de la muralla tan solo unos veinte sujetos amenazaron al unísono en acabar con la humanidad para siempre. –Disparen los cañones, ahoooooraaaaaaa-.

La orden fue acatada de inmediato, y aunque nadie se dio cuenta si fue la voz del viejo Yam o de cualquier otro desesperado sujeto que viera como amenaza a aquellos rivales, dicho arsenal fue librado, dejando un ensordecedor sonido luego que sus místicas balas salieran por sus bocas; la destrucción fue inimaginable, esas balas podrían matar lo que sea pero no fue así; la sorpresa fue casi de ensueño cunando vieron que tan solo uno de esos veinte pudo retener todo ese poderío con una sola mano.

-Somos sirvientes de alto rango del guardián del viento, si estamos ante ustedes es porque los sagrados ya han decidido su exterminio, vengan y mueran sin dolor-

-Infelices, ni crean que podrán acercarse, vamos hagamos que el miedo desaparezca de nuestros combatientes- la sugerencia del blondo hizo que los otros tres saltaran de las gruesas paredes para llegar hasta donde los retadores. El poder que despedían esos sujetos era abrumador, como si el aire se volviera pesado e imposibilitara los movimientos normales; nadie sabía el por qué solo los humanos eran capaces de saltar a través de las grandes murallas muchos rivales intentaron hacerlo con anterioridad pero era como si la gravedad se tornara cien veces lo normal cuando alguno de ellos daba algún intento de escalarla y aunque siempre fue un verdadero enigma siempre fue un consuelo saber que solo los humanos eran capaces de lograrlo.

-Por qué quieren destruirnos, qué les hemos hecho a ustedes-

-Son órdenes de los sagrados, si han decidido eso, eso haremos, incluso si los portadores se interponen no son rivales-. Los que en un principio fueron veinte ahora se volvieron tres y bastó uno solo para golpear a los cuatro capitanes y mandarlos a volar, el sujeto que hizo tal movimiento sonrió con placer al ver la notable diferencia entre ellos.

El rugido de un lobo y el ambiente gélido como el de una avalancha, -no nos subestimes cretino- Matteo sin dudarlo le clavó el tridente en el pecho dejándolo muerto y con una gruesa capa de hielo alrededor, -me importa una mierda si son sagrados o no, si quieren pelea eso tendrán-. Los ojos de los otros dos miraron con ira tal atrocidad; pero para eso los tres capitanes ya habían liberado sus armas al unísono. –Creo que no son tan fuertes después de todo-. Titania se encargó de dormir para siempre al segundo oponente con un ataque certero de sus flechas casi inesquivables, solo restaba uno más.

-Bien, tal y como me lo supuse, las armas sagradas son invencibles, pero en manos de ineptos como ustedes no son más que artilugios, el último de los enemigos paró sus directas cuando se percató de un pequeño detalle, si mal no me equivoco deberían ser cinco, ¿acaso uno ya está muerto?-

-Suficientes habladurías-

Los cuatro jóvenes se lanzaron al ataque, cada uno con sus respectivas armas y habilidades, pero sin resultados favorables. Era como luchar contra la nada.

El fuego tan destructivo era absorbido por ese sujeto sin que le hiciera daño alguno. Lo mismo sucedía con el hielo, su gran poder era siempre eludido con facilidad suprema.

Viento y trueno mezclados, como ellos imaginaron aumentaron la velocidad y el nivel de ataque, pero ese ser era algo diferente ya que encontró la manera de esquivar todo golpe.

-¿Eso es todo?-

-Solo estamos calentando miserable, Ryoka, has los honores- esa voz aguda y decidida de Titania hizo que los otros capitanes creyeran en su poder; este pudo entender que era lo que su amiga tenía pensado; aunque sea unos minutos pero con tal poder podría luchar e incluso herir a ese sujeto y darles una chance a los demás.

Poco a poco el ambiente se tornó denso, los verdes campos se tornaron cenizas y una gran cantidad de enormes llamas envolvieron al portador del emblema de fuego dejando una mirada extrañada en tal poderoso rival. -¿Cómo un insecto como tú conoce tal técnica?-

-Rogaaaafuugaaannnn-

La velocidad y poder del muchacho se duplicaron en poco tiempo, pudo golpear a ese rival usando sus fuertes llamas e incluso herirlo con su fuego en el pecho, pero esa técnica tenía un alto precio y era que solamente se podía usar unos minutos antes de iniciar a consumir todo el poder de su invocador. El denso fuego golpeó con brutalidad el cuerpo del titán, pero este reía con placer ante tal ataque, -impresionante, impresionante jajajajajajaja- Una gran satisfacción, esa era la palabra, era lo que ese extraño sagrado titán experimentaba con cada golpe propicionado por el joven luchador; es más la diferencia de poderes se invirtió por un momento, en un principio ese oponente parecía tener más poder y habilidad que los cuatro capitanes juntos, ya que ninguno de ellos logró atestarle un golpe de gravedad en la pelea; pero ahora gracias a esa mística técnica Ryoka podía pelear de igual a igual con tal monstruoso ser.

A duras penas podía verse la silueta de ambos, quienes intercambiaban golpes de manera extra ordinaria. Es más Ryoka no se contuvo en ningún momento mientras castigaba al enemigo, el fuego iba dejando cada vez más destrucción en la superficie verdosa, pero al mismo tiempo el muchacho sentía como la mística técnica reclamaba para sí toda la energía de su invocador y pasados los dos minutos que era lo máximo que su cuerpo le permitía, el gran Rogafugan finiquitó.

-Ahora, todos-

Su valioso ingenio y capacidad de leer las peleas le dieron a Titania la experiencia necesaria y una cautela envidiable para poder decidir de la forma más efectiva antes de cualquier precipitación. La treta pudiera funcionar, simplemente usaron al portador de fuego para estudiar a su rival, este había cumplido a la perfección; en pocos instantes Matteo, Titania y Tai se elevaron por los aires para atacar el punto más susceptible de su enemigo, en sus mentes pensaron como era que no pudieron verlo antes, pero gracias a un buen trabajo en equipo ahora lo sabían. El rubio pudo crear con mucha facilidad cientos de estacas de hielo en el aire pero ninguna de ellas contra su adversario, todas parecieron en un principio ir directos a su cuerpo pero no lo tocaron, estas permanecieron flotantes en el aire y con las puntas filosas en dirección contraria.

Aquel de cabellera alocada de color castaño usando su velocidad logró distraer unos pocos segundos al confundido ser, la mezcla de puños y patadas tan veloces como los rayos que caían en temporadas de lluvias y tormentas eran fáciles de esquivar de manera sorprendente por aquel sujeto pero no se pasó por su cabeza la gran astucia de la única mujer de esos capitanes; la chica serpenteó sus brazos haciendo que un viento tan frágil pero a la vez filoso se pusiera en sus manos, y con mucha firmeza pasaron a cortar las piernas de aquel "sagrado", no hubo gotas de sangre que cayeran tampoco dolor en la mirada del atónito oponente; simplemente quiso huir, su secreto había sido revelado, aunque como huir cunado unas pequeñas pero incontables estacas de hielo iniciaron su persecución hasta lograr derribarle y haciendo que caiga sin piedad ante el suelo, suelo que había estado electrocutado por una rápida intervención de Tai; tan solo principios de estática fueron el éxito.

-¿Clones?, ¿es enserio?, cómo no pudimos verlo antes-

De manera extraña pero efectiva para ese ser hasta hace unos momentos, en sus piernas estaban instaladas cientos de proyectores diminutos, nunca hubieron veinte, nunca hubieron tres, solo uno. Quien supo usar una especie de ilusiones para engañar a los jóvenes, quienes pudieron haberse quedado con la duda de por qué era que sus golpes no le producían efecto, era porque golpeaban a nada. Lo supieron luego que un envuelto en llamas Ryoka golpeara las piernas de ese ser, inmediatamente ciertas imágenes se torcieron en el aire y aunque duraron muy poco Titania se percató de inmediato del gran error que cometieron; era un rival poderoso pero una simple técnica de ilusionismo era suficiente para confundirlos y aterrorizarlos de inmediato.

-¿Cómo es que alguien de tu poder no puede crear ilusiones tiene que valerse de estos aparatos?- una pregunta interesante por parte de un intuyente chico de cabellera rubia, claro como no pensar en eso. Pero para cuando hubo terminado de hablar una pesadilla mucho peor se instaló en él cuando cayó herido de gravedad por un corte profundo hecho por un gran lobo de hielo, este le había mordido salvajemente la espalda mientras este se distrajo. –Qué significa esto, pro qué-

-Han desatado algo que ni yo mismo puedo controlar jovencitos, esas no eran ilusiones, eran espíritus de quienes asesiné hace miles de años que ahora me sirven; de hecho sin esos aparatos sofisticados puedo controlar las almas de objetos sin vida; creo que puedo apoderarme del arma de este chico, de todas formas no sabe cómo usar el glorioso elemento hielo ¿o sí?-

Matteo intentó incorporarse, preso de ira como nunca antes, se abalanzó sobre su víctima pero fue interceptado una vez más por aquel animal, esa criatura era inconfundible para él, se trataba de la silueta que surgía luego que las armas sagradas eran invocadas pero cómo era posible que le atacase, las mordidas eran muy dolorosas más de lo que imaginó, el hielo que recorría su cuerpo era igual de destructivo, luego sus ojos vieron una escena devastadora. Una especie de fénix trasparente con extraño símbolo en la cabeza atacaba a Titania sin piedad, supuso de inmediato que pudo controlar el arma de ella; un dinosaurio cubierto de electricidad y ojos asesinos se hizo presente también para pulverizar a su propio dueño (Tai), mientras una bestia similar a un león de gran melena y cubierto en fuego en su plenitud le daba los golpes de gracia a un ya exhausto Ryoka. Tal vez sería el fin. Una gran lluvia de brazos se interpuso luego, entre parpadeos pudo ver a cientos de los combatientes del gran escuadrón "R" llegar justo a tiempo para salvarles la vida, y aunque no eran rivales para tales dimensiones ellos estaban arriesgando sus vidas para detener el exterminio de sus selectos, con indignación pudo ver como varios de ellos murieron tras los ataques de las bestias descontroladas y de las risas sonoras del titán sagrado al ver tan horrible espectáculo.

-Llévenselos de regreso a las murallas, salven a los capitanes, peleen hermanos y hermanas, peleemos-

Esa era la voz de uno de los que menos se esperaría escuchar, todos le conocían como un obstinado y rebelde y aunque nunca nadie dudo de sus habilidades, tampoco era alguien en quien se podía digamos confiar plenamente. Era el teniente del emblema de tierra, Gardats.

Sora, Takhero y Mimifa, referentes de sus respectivos cuarteles trataron de impedir que sus capitanes murieran, pero las bestias eran demasiado para ellos, pronto sintieron como la terrible presión de poderes les consumiría por completo y aún así no estaban dispuestos a abandonarles.

-Imbécil, yo me convertiré en el siguiente líder del elemento tierra, te destrozaré para probar mi poder- un decidido Gardats se puso frente al titán sagrado, no podía ocultar el miedo, no tenía el poder suficiente para luchar contra alguien quien sus superiores no pudieron vencer, pero dejar morir a sus referentes sería la peor tragedia; -Tu miseria de humano te atreves a retarme, ¿a mí, un sirviente del sagrado del aire?, sufrirás por tu insolen….- Nadie pudo creer lo que sus ojos vieron, Gardats estaba cubierto de rocas, una armadura perfecta e inquebrantable, golpeó el rostro de ese monstruo dejando estupefacto a varios y sin aliento; las mismas bestias que estaban bajo el influjo de esa criatura miraron la escena. Los golpes prosiguieron sin cesar a diestra y siniestra, un castigo sutil, su entrenamiento cual quiera que haya sido fue más que efectivo. –Muere ahora cretino- su puño derecho se llenó con un aura de color marrón y cada vez que se acercaba hacia el cuerpo de su rival resquebrajaba el suelo, un golpe certero que hizo temblar brevemente la tierra, una gran polvareda dejó sin vista a todos. –Qué están esperando, llévenlos de regreso ahora-, evidentemente la orden fue acatada de inmediato por todos los guerreros quienes quedaron impresionados por el nuevo poder de aquel teniente. Y el pensamiento de ver en él a un nuevo líder quiso establecerse en algunos.

-Nada mal pequeño gusano, nada mal, pero dime acaso crees que un poder de tan solo la cuarta parte de el de tus superiores sería suficiente para herirme- cuando la polvareda se disipó y dejó a la vista todo, Gardats sintió como el miedo recorría todo su cuerpo sin poder dejarle moverse; esa cosa, ese ser había recibido el golpe directamente con su rostro sin sangrar, sin inmutarse sin dolor, sin efecto, salvo la fracturada muñeca del supuesto vengador. Quien ahora de rodillas miraba como sería su muerte a manos de tal rival, -Así que ese es el poder de los titanes sagrados-.

-Yo no soy un titán sagrado basura, la diferencia entre ellos y sus sirvientes es inimaginable, ¿estás listo para tu muerte ya?-

-¿Y tú?-

Una oleada de poder tan grande que no existían palabras para describirlo se instauró entre todos, era como si una hormiga intentara levantar un elefante, los tenientes, soldados, e incluso los heridos capitanes sintieron la presión que les inmovilizaba el cuerpo.

Un rostro familiar, pero con ojos del color en completo marrones sin pupilas, estaba parado justo detrás de aquel temeroso enemigo. –Perdón por la demora, pero no tenía idea de cómo usarla- Era Takhu el capitán quien se quedó esperando a que la extraña gema traída desde otra dimensión terminara su proceso; ahora su poder era tan impresionante que su mismo oponente miró con terror los ojos de color entero marrones de su futuro verdugo. –Así que la diferencia entre ustedes y sus líderes es enorme; bien, significa que si te asesino fácil soy tan fuerte como uno de ellos, ¿cierto?-

-Basura, cómo llegaste a ese poder- con fervientes golpes hacia su cuerpo intentó reducir a su nuevo oponente, pero este ni se movió, es más sus manos empezaron a dolerle al hacer impacto con la anatomía del chico, preso de desesperación, ya que él si podía ver el terrible aura que expedía el cuerpo de ese joven, intentó atacar con una descomunal bola de poder. –Son solo mortales, no son nada más que eso, no pueden tener esos poderes, desaparece con toda tu asquerosa tierraaaaaa- el sujeto lanzó su ataque que amenazaba con destruir lo que sea…..Nada de eso sucedió., el nuevo Takhu pudo retener la bola de energía usando tan solo su vista, luego la destruyó por completo, -Lárgate y diles a tus jefecitos, que ahora los humanos somos sus soberanos- la voz provenía de Takhu peo este ya no estaba donde estuvo antes; cuando algunas miradas giraron hacia otro lado se percataron que el capitán llevaba en su mano derecha el brazo cercenado de aquel rival quien ahora gritaba de dolor por tremendo castigo; luego de un solo golpe fue mandado a volar hasta perderse de vista mientras quebraba los grandes árboles del bosque con su cuerpo pero sin detenerse ante los impactos…luego se desvaneció, las bestias volvieron a retornar a las armas de cada uno de los capitanes.

-Ahora ellos nos temerán- fueron las palabras de aquel capitán.

-Hora de irnos, hay mucho que hacer, retomando el color de sus ojos y dejando que la presión desaparezca, Takhu ordenó una pronta retirada hacia el interior de las grandes murallas; de alguna forma u otra encontraron la manera de pelear, la risa y confianza entre todos los guerreros se estableció. Cantaron y bebieron al regreso y durante el viaje de retorno que duró tan solo una hora, el salvador capitán le regaló una mirada de gran gratitud a su valeroso teniente; quien en su mente pudo oírlo decirle El miedo está de su lado ahora, gracias a ti los humanos no temeremos de nuevo-

Mientras en una improvisada carreta viajaban los heridos, una alegre muchachita atendía con una mirada llena de esperanza en los ojos a su amigo inconsciente. –Hemos encontrado una manera de pelear contra ellos Tai, te volverás muy fuerte ahora-. Tras ello un durmiente castaño recibía atenciones mientras continuaba su sueño.

-Aaaahhhhh, descuida se lo contaré inmediatamente cuando despierte jajajajaja- la teniente Sora se volvió en sí cuando vio a Ryoka sentado en la misma carreta. –Sabes eres del grupo fuego pero estas acá que extraño, bien debo irme- un bromista Ryoka supo dejar en rojo el rostro de su amiga, pero no pudo salir de la carreta a "alegrar" a los demás puesto que sus heridas se lo impidieron.

-Bien niño, tú sigues molestando con eso y ya verás- tiró con algo de fuerza el vendaje de su amigo haciendo que este gritara de dolor, -Esta bien, no diré nada, ya suéltame, dueeleeeee- Por fuera de la improvisada carreta los demás soldados reían ante el "juego" de esos chicos.

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Lejos de ahí un sujeto con el brazo cercenado dio las noticias de un grave problema con los humanos a su líder quien estaba tomando un baño y por tal motivo no podía acercarse a reportar lo sucedido; aun con muchas dolencias en el cuerpo susurró que iba a retirarse para descansar. Pero sin saber cómo cayó muerto en el piso de esa cueva, su cuerpo fue retirado por otros sirvientes de manera inmediata.

-Si un humano te ha profanado no deberías haber venido hasta aquí, bien la próxima vez, no reirán de nuevo; deberías estar decepcionado Fennin, gracias a ti es que destruiremos a los hombres- se dijo para sí mismo una escalofriante voz.

…..