Long timeee así que T/N al final ok, ahora aquí esta Bells…

» "And Then There's you" pertenece únicamente y exclusivamente a StewLuv.

Capítulo 28. Mudanza

BPOV

Mi maldita almohada…

La odio.

Mi cama…

La odio.

El balcón fuera de mi ventana…

También lo odio.

La estúpida playera de Radiohead que uso todas las noches para dormir…

También la odio…

Está bien, tal vez no odio eso, pero aun así me lo recuerda y por ello se ha ganado mi desagrado. Si, todavía la uso religiosamente para dormir y si me quedo viendo a la ventana de mi balcón en patética esperanza, pero tengo que superarlo.

Sé que puedo.

Me desperté con dolor de cabeza lo cual había sido una cosa común en estas últimas semanas y tome una larga ducha. Llene mi mochila con mi tarea y libros y di unos cuantos pasos hacia la puerta de vidrio del balcón. Tome una respiración profunda y, sabiendo lo que vería, me prepare antes de ver para afuera.

— ¿Bella? — me llamo mi madre mientras entraba en mi habitación. —Él está esperando afuera.

—Sí, ¿y?

—Creo que tal vez deberías de decirle una palabra o al menos darle la oportunidad de decir algo. Él ha estado esperando desde las seis de la mañana.

Resople. —Como todas las mañanas estas últimas tres semanas. No voy a superarlo pronto y él necesita que eso se filtre es su grueso cráneo.

—Pero bebé…

—Mamá, si él fue el que te convenció para razonar por él. No creo ni una sola palabra de lo que estás diciendo. Él mintió.

—Pero también el te lo dijo.

—¡Mamá!

—Está bien, tú decides bebé, — mi madre se rindió y dejo mi habitación mientras yo me voltee a ver a la desarreglada, arrugada y exhausta versión de Edward parado delante de su auto, esperando por mí. Esta versión de Edward era la cosa más triste que he visto en mi vida.

El sábado que me había confesado el enfermo plan de venganza que él y sus estúpidos amigo habían hecho contra mí, deje de hablarle a Edward Cullen.

No le había dicho ni una sola palabra. Por supuesto que no se rindió y me llamo, me mando mensajes, me escribió cartas y trato lo más que pudo hacer que lo escuchara, pero lo ignore. Le avente su estúpido teléfono una mañana. Estaba cansada de su ringtone y la maldita cosa no se callaba sobre mis más de 50 mensajes sin leer. ¿En serio? ¿Ni una idea?

Se estrelló en un millón de piezas mientras golpeaba el concreto de mi entrada. Edward dijo que me compararía otro mientras comenzaba a recoger las piezas a sus pies, pero lo ignore.

El esperaba por mi cada mañana. Mamá decía que quería llevarme a la escuela como siempre. En lugar de eso, hice que ella me llevara, dejándolo en la entrada.

Cada mañana.

No sabía que esperaba, ¿Que cambiara mi decisión y aceptara ir con él a la escuela? ¿Entonces lo perdonaría por mentirme? Haha, muy gracioso.

La verdad era que lo extrañaba, pero estaba furiosa.

Me pase la primera semana en un dolor tan jodidamente profundo y doloroso que no tenía ni idea de cómo podía moverme. Apenas y lograba salir de la cama cada mañana y solo de milagro, sobrevivía la escuela. Aliene a todos los demás allí también, no fue tan difícil ya que nadie me hablaba además de Alice, Ángela y Edward de todos modos. Ese lunes Alice trato de hablar conmigo, pero ella entendió mejor las malditas pistas que su hermano. Ella asintió y se disculpó antes de alejarse. Ángela no se rindió tan fácil. Ella insistía en que no sabía nada de la apuesta y me confeso que hasta estaba un poco enojada con Alice por ocultárselo.

No me importaba. Solo quería que me dejaran sola, como en los viejos tiempos.

¿A quién engañaba? Los bueno viejos tiempos eran aquellos en que un chico de cabellos bronce con la cara de un ángel, pero la mente de un demonio, me sostenía y me hacía asentir bien. Ahora no había nada. Ahora ni siquiera sabía si los buenos tiempos fueron reales o una maldita mentira. Era difícil de aceptar. No tenía nada bueno en mi vida. Si, estaba siendo dramática, pero me valía mierda. Creo que tengo el derecho de ser dramática.

Tristeaba y deseaba simplemente desaparecer, la depresión que me tomo me dejo una cicatriz demasiado profunda, pero lo quería tanto. Quería creerle cuando decía que me amaba y especialmente cuando decía que había cambiado por mí. Pero aun creer que me amaba y no me daba su lastima era difícil. No quería su lastima.

Después de esa semana (después de horas de debatirlo) decidí que no lloraría más por su estupidez. Decidí vengarme. Deje que la parte amargada de mi me llenara. Un día le pedi a Jacob que me llevara a la escuela.

Decir que el rostro de Edward no se derrumbó y que no lucia como si acabara de arrancarle el corazón seria decir una gran jodida mentira del infierno.

Rece por ceguera en ese momento.

No quería ver eso.

Era muy débil cuando se trataba del dolor de Edward. Quería correr y consolarlo. Internamente me golpee por sentir lastima por él. Él no se la merecía. Él no se merecía mi culpa.

Jake no me pregunto porque estaba enojada. Realmente no dijo mucho. Especialmente no dijo nada mientras lloraba en su hombro antes y después de la escuela. Estaba agradecida de que su sabelotoda boca se quedase cerrada. No la necesitaba.

La cosa era que el realidad no estaba enojada con Edward por aceptar la maldita apuesta. Estaba enojada con él por no decirme.

Estaba enojada con él porque escogió el momento equivocado para decirme que me amaba.

No entendía cuantas dudas tenia. Dudaba de todo. Dolía que el fuera a por mí con toda la intención de lastimarme sin siquiera conocerme, pero lo que dolía mas era no saber cuándo algo que yo consideraba mi puerto seguro se volvió real y no parte de una estúpida apuesta.

Entonces Emmet Cullen me visito en el trabajo.

Estaba almacenando estantes cuando su masiva presencia me asusto. Él rió y sin preguntar me dio un estrecho abrazo como si no estuviera encabronada con su hermano o con él.

—¿Cómo estas Bella? — ¿en serio? Que fácil para él. No le respondí, en lugar de eso fingí concentrarme en mi tarea la cual consistía en organizar carnada de pesca por orden alfabético. Él suspiro. —Sé que en estos momentos me odias…

—Entendimiento…— dije secamente, pero él solo se rio.

—¡Bang! Supongo que lo es. — se sentó en el piso junto a mí.

—¿Qué estás haciendo aquí? ¿No tienes una novia con la cual hacer planes malvados? — él no respondió de inmediato y en su lugar suspiro ruidosamente.

—Termine con Rosalie.

—¿Qué? — estaba un poco sorprendida. Habían estado saliendo por años. Siempre eran Emmet y Rosalie, de alguna manera ahora nada tenía sentido. ¿Por qué en el mundo él me estaba diciendo esto? —Quiero decir, ¿qué paso? No tienes que decirme. Me refiero…

—Ella no quería felicidad para mi hermano, — dijo simplemente y me palmeo el lugar en el piso junto a él, pero le di una mirada cuestionadora. —Oh vamos, Mike me teme. Él no dira nada. No te despedirán por sentarte un rato.

—¿Qué te hace pensar que me quiero sentar junto a ti?

—¡Oh vamos Bella! Solo te tomara unos cuantos minutos. Dame cinco y después me ire de aquí para que puedas volver a las emocionantes maravillas de la carnada de pesca.

—Cállate, — suspire y me senté junto a él mientras chocaba mi hombro con el sonriendo como un idiota. —Ya se que estas tratando darme por mi lado, pero no funcionara.

—Está bien, — rió él.

—Así que estabas diciendo de tu hermano…

—Oh, bueno veras mi hermano, Edward, siempre ha sido un dolor en el culo. — enarque una ceja lo cual hizo que riera de nuevo. —Él siempre ha estado en el lado emo también, lo cual no ayuda. Pero amo a ese imbécil. Todos lo amamos; solo que es difícil para él creerlo que lo hacemos, porque sus propios padres le fallaron. Pero, a diferencia de sus padres, nosotros podemos ver el Edward real y ese Edward es jodidamente un pinche buena persona.

—Si él te envió aquí para convencerme…

—De hecho, Edward nos pidió que nos alejáramos de ti.

—¿Qué él que? — pregunte curiosa. Creí que de seguro todo esto era parte de algún plan que Edward había pensado para recuperarme.

—Sí, él dijo que no nos quería molestándote y que necesitabas un tiempo. Así que no le digas que vine, ¿está bien?

—Supongo.

—Genial, bueno iba diciendo, Edward no se está tomando esto muy bien.

—¿Él te dijo sobre eso?

—No tuvo que hacerlo. El hijo de puta luce como la muerte. — me encogí por la descripción del chico que amaba, pero que me encabrono, así que trate lo más que pude de lucir indiferente. —Se pasa todo el tiempo en su habitación y cuando sale, quieres llorar por el tipo. Bella, solo dale una oportunidad de demostrarte que si le importa. Realmente te ama. — suspire y mire lejos.

—No puedo creer eso.

—¿Por qué?

—¡Por que sí! ¿Cómo se supone que voy a saber realmente que es verdadero cuando él mintió de la manera en que lo hizo?

—¡Pero estas perdiendo el punto! Es fácil decir cuando se volvió real para Edward.

—¿En serio? Estas tan lleno de eso, Dr. Phil.

—Bella ves demasiada TV, — gruño él y paso una mano por sus oscuros cabellos rizados. —Dime Bella, cuando Ed comenzó a hablarte, ¿creíste una palabra de lo que te decía?

—Um… realmente no. No confiaba en él.

—Pero cuando Edward comenzó a quedarse en tu habitación contigo, entonces le creíste.

—No puedo creer que él te dijo acerca de eso y no puede ser tan simple.

—Aunque si lo es. ¿Por qué crees que paso por esa etapa en la que tuvo que alejarse de ti para protegerte… o una patraña como esa? — no sabía responderle. —De hecho Alice me dijo todo esto. Ella es la que está tratando de que Edward hable contigo. — rodé mis ojos por la entrometida de Alice. —Realmente él se siente culpable sobre tener malas intenciones con la chica a la que ama. Edward piensa en él mismo como un horrible monstruo, pero el chico nunca ve lo bueno en él.

—Creí que podía verlo, pero después de esto ya no sé si puedo.

—Eso es porque están dejando que las mierdas negativas que hizo te sieguen. — dijo él y volteo su enorme cuerpo para encararme completamente. —Una vez cuando teníamos dieciséis, Carlisle y Esme salieron por unos días a Seattle. Dejaron al tío Marcus a cargo, pero el tío Marcus era un drogadicto.

—Llega al punto Emmet.

—Como sea, éramos jóvenes e inmaduros y queríamos fiestear. Edward estaba siendo gruñón. Era el mes de la muerte de su verdadera madre y se quedó en su habitación todo el día y la noche. No bajo a la fiesta. Planeábamos limpiar todo antes de que mis padres llegaran a casa pero quedamos totalmente jodidos y nos dormimos en nuestras habitaciones. Carlisle ya me había amenazado con sacarme del equipo de futbol si no me comportaba. Fuimos despertados por los ruidosos gritos de Papá Cullen. Pensé que iba a morir así que me escondí en mi habitación toda la mañana.

Estaba sorprendido de que Carlisle no hubiera venido por mí. Finalmente Salí de la habitación para encontrarme con que Edward estaba castigado un mes completo. Se había culpado por la fiesta para que no me sacaran del equipo. — le sonreí al auto sacrificio de Edward, pero rápidamente sacudí la cabeza.

—Eso es dulce y todo, ¿pero qué tiene que ver en todo esto?

—Bueno, fue fácil para Carlisle creer que Edward haría algo así. Quiero decir Edward se lo gano por actuar como un tonto por años, pero Carlisle ni siquiera investigo para ver si Edward estaba diciéndole la verdad. Él lo creyó por que no creía que Edward tuviera un buen hueso dentro de él, pero lo tiene Bella. Él es un buen chico. ¿Y sabes por qué? — sacudí mi cabeza. — porque esa dulce y tierna chica se tomó el tiempo de llegar a conocer al Edward real. — él me sonrió. Emmet tal vez fuera tan grande como un oso, pero era lo más dulce del mundo.

—Lo lamento Bella. Lamento haber aceptado la apuesta. Eso estuvo muy jodido. No me di cuenta hasta que mi hermano me amenazó con patearme el culo por ti. ¡Deberías de haberlo visto! Chica lucia como si pudiera romper una perra. — me reí pero rápidamente me cubrí la boca con mi mano. No me había reído en días.

—Gracias Emmet, pero aun necesito tiempo. Esto no es fácil.

—Si, por supuesto. Tomate tu tiempo. Ed está dispuesto a esperar. Espero que si vuelvas y perdones al idiota. Pareces una chica genial y solo Dios sabe lo malhumorado que se pone Ed cuando no le dan por un tiempo. — rodé mis ojos.

—Gracias… supongo. Tú también pareces un chico genial, Emmet.

—Eso es porque lo soy, — dijo él y otra ronda de risas abandono mi boca.

—No quiero ofenderte ni nada, pero ¿Por qué estabas con Rosalie? Ella era tan malvada, — esperaba que eso no lo hubiera enojado, pero Emmet solo se encogió de hombros.

—Veía lo bueno en ella. Tal vez fuera una perra con todos los demás, pero conmigo era tan dulce como un niño diabético.

—¿Entonces por qué rompiste con ella? ¿Por qué yo debo perdonar a Edward si hay bien en él? ¿no lo malo también seguirá allí?

—Buenas preguntas y yo tengo las respuestas, — suspiro y se rasco la nuca. —Rosalie y Edward son bastante parecidos. Ambos están amargados por el pasado. La diferencia entre ellos es que a Rosalie le gusta desquitarse con los demás. A ella le gusta lastimarlos por que a ella la lastimaron y no escucha razones. Por otro lado, Edward, en lugar de desquitarse con los demás, se castiga a sí mismo. Si pudiera se culparía el mismo por el fin del mundo, pero él no escucha su corazón, Bella. Esa es la diferencia. — se levantó y estiro su mano para que yo la tomara. Titubeantemente la tome y gentilmente me ayuda a estar de pie, antes de abrazarme de nuevo. —Te veré por ahí. Espero que Edward este a tu lado cuando lo haga. Dale una última oportunidad Bella. Si él lo jode una vez más, tú dime y yo le pateare el culo.

No le di otra oportunidad a Edward. Emmet todavía me sonreía en la escuela y como una cobarde, evitaba a Edward. Lo atrapaba viéndome en el pasillo o en el almuerzo, pero me daba mi espacio. Y aunque se lo agradecía, a veces deseaba que tratara con más ganas.

Un día, el agente Molina hizo una visita a la casa que desee que no hubiera hecho.

Estaba ahí para informarnos que nuestra casa seria tomada. Parecía que querían un pequeño pago por lo que Charles les debía a los bancos y eso incluía la casa. Teníamos hasta fin de mes para encontrar a donde ir.

—Nuestro último día es el 3 de abril, — mi madre suspiro mientras nos sentábamos en la cocina que pronto seria de alguien más.

—No puedo creer que esta no será más nuestra casa, — murmure mientras veía la mesa.

—¡Es tan vergonzoso! — lloro mi madre.

—Mamá, el agente Molina dijo que realmente nadie sabría porque nos tuvimos que mudar. Simplemente podemos decirles, que queríamos dejar esta casa.

—Lo se bebé, pero siempre hemos vivido aquí. Nadia va a creer nuestra repentina urgencia de cambiar.

—No importa lo que los demás piensen. Simplemente tenemos que hallar otro lugar con renta barata.

—Y yo necesito encontrar un segundo trabajo.

—Yo también puedo conseguir otro empleo.

—No, tú tienes la escuela de que preocuparte. Además no tienes que preocuparte sobre donde voy a estar. Yo puedo cuidarme sola, bebé, — dijo mi mamá sonriendo. Yo estaba confundida.

—¿No quieres que yo vaya?

—Por supuesto que sí, pero tú tienes mejores cosas que hacer que ocuparte de tu mamá. — rápidamente se paró y tomo varios sobres amarillos grandes y me los dio. —Son cartas de universidades, bebé y esto, — se detuvo antes de que me diera otra largo sobre blanco. — Este es del Instituto de Arte Juvenil de Washington. Me tome la libertad de leerlo bebé. Pero no te enojes, estaba tan emocionada. ¡Léelo!

Le rodé mis ojos a la emoción de mi madre y leí las cartas.

— Gane… gane un concurso…— rápidamente recordé el concurso en que el Sr. Freeman me había inscrito sin preguntar. Me había olvidado completamente de ello.

—¿Y qué más?

—¡Conseguí una beca completa para cualquier escuela en California! — mi madre chillo como niña pequeña y no pude evitar unírmele.

—Ves bebé, estarás en Cali muy ocupada con la escuela que no tendrás que preocuparte por mí.

—Eres mi madre, por supuesto que debo preocuparme.

—Estaré bien. Además, es tiempo de que yo me preocupe por ti para variar, Bella. — le sonreí sabiendo lo que quería decir. Gentilmente palmeo mi mejilla. —No importa cuántas veces te diga que lo siento, no se llevara lo que paso lejos. Pero rogare por tu perdón por el resto de mi vida. — no respondí y en lugar de eso solo asentí. Mi madre sabía la respuesta. No era una bonita, pero se disculparía por el resto de su vida.

Más tarde ese día, mi madre me hizo saber que Phil se había ofrecido a dejarnos mudarnos con él a Port Ángeles. Tendría que ir a la escuela allí. No quería mudarme. Estaba a punto de graduarme y, aunque exactamente no me agradaba nadie en mi clase, era demasiado perezosa para cambiare a otra escuela y graduarme con un montón de desconocidos.

Y luego estaba Edward.

Las cosas estaban cambiando demasiado rápido. Estaba poniéndome un poco melancólica. Íbamos a dejar Forks. De alguna manera no me asentaba de la manera en que pensé que lo haría. No estaba lo feliz que imaginaba que estaría sobre finalmente dejar este lugar.

Empezamos empacar nuestras cosas.

Mire a Edward de nuevo.

Había estado tentada, bueno más como desesperada de dejarlo entrar de nuevo. Quería decirle acerca de Padre. Quería decirle sobre que mi madre pensó tal vez haberlo visto en Port Ángeles hacia unos cuantos días. Quería poder correr a él y decirle como no podía dormir de puro miedo. Quería decirle como me había perdido de nuevo hacia unos días y como él no estaba para traerme de vuelta a la realidad como prometió que haría. Quería decirle como había sido un desastre paranoico y como lo necesitaba. Quería que me hiciera sentir bien.

Quería dejar mi orgullo y dejarlo amarme, como dijo que lo hacía.

Hice lo que Emmet me dijo y no recordé lo malo.

Pensé en todas la veces que Edward se había quedado conmigo. Como me había arreglado mis moretones y eventualmente mi corazón por muy cursi que eso suene. Pensé en la primera vez que Edward me beso y como yo no lo bese de vuelta, y como trato de alejarme por mi propio bien. Pensé en el chico que se metió en una pelea por alguien había dicho algo horrible sobre mí. Pensé en el tiempo en que me llevo al cine y me compro la cena la cual comimos en su prado y cuando me conto sobre sus padres.

Eso no puedo haber sido inventado.

Edward miro a mi ventana y me atrapo viendo. No me moví o fingí que no lo estaba viendo. No habría servido de nada. Él me dio una sonrisa triste y me saludo mientras nerviosamente metía la otra mano en su bolsillo. No hice nada, pero mirar. Peleaba atrás las lágrimas.

Mierda, como lo extrañaba. Era doloroso. Quería a Edward de vuelta.

Rápidamente camine lejos de la ventana de mi balcón y tome mi mochila. Corrí escaleras abajo para encontrar a mi madre empacando los utensilios de cocina restantes.

—Ya casi termino, — dijo ella mientras la miraba. — Nos estaremos mudando para el fin de la próxima semana. Ya he hablado con el Instituto de Forks y el de Port Ángeles. Las cosas están casi listas.

—No quiero ir a Port Ángeles. — ella me miro confundida y camino hacia mi.

—Pero bebé, no te puedes quedar aquí sola. Además están tomando la casa.

—No podemos quedarnos un poco mas ¿hasta que termine la escuela?

—Bebé…— suspire, cortándola.

—Está bien mamá. Solo dame un día o dos para acostumbrarme a la idea. No había pensado en ella hasta ahora. — empecé a caminar hacia la puerta.

—¿No quieres que te lleve a la escuela? — no le respondí y en ligar de eso le di una mirada que la hizo sonreír.

Me encamine hacia Edward. Quien estaba viendo al suelo. Nerviosamente comenzó a jugar con el dobladillo de su chamarra azul mientras caminaba en su dirección. Tome una respiración profunda y camine al lado del pasajero del Volvo. Él no se dio cuenta hasta que aclare mi garganta.

—¿Uh… um Bella? — nerviosamente pregunto mientras me veía a mí misma en el reflejo de la ventana de su auto.

—¿No me vas a llevar a la escuela? — dije simplemente. Él salto y camino hacia mí.

—Si, por supuesto. — mantuvo abierta la puerta para mi e ignore lo maravillosamente que olía aun si lucia como un desastre y me deslice al asiento. Él cerró la puerta y se apresuró al lado del conductor.

El viaje a la escuela fue silencioso. Ni una palabra fue dicha. Él tenía un agarre de muerte en el volante y parecía que contenía su respiración como si esperara mi reacción. Tenía tantas ganas de hablar. Quería volver a la normalidad con él, pero las palabras no dejaban mi boca.

Camino conmigo a mi casillero en silencio mientras el resto de la escuela nos miraba. Él rozo mi mano con la punta de sus dedos antes de silenciosamente dejar mi lado. Casi me rompo y me suelto a llorar. Lo maldije y al mismo tiempo le susurre lo mucho que lo amaba.

El dolor en mi pecho creció con cada periodo. Iba a mudarme. Iba a irme y nunca más iba a tener una excusa para ver a Edward de nuevo.

En el almuerzo, evite la cafetería y me pase el rato con el Sr. Freeman mientras revisábamos escuelas de Arte. Pero cuando la clase de Ingles termino, le di una mirada a Edward y él asintió antes de darme otra triste sonrisa torcida. Me siguió hasta mi casillero y luego a su auto en silencio. El viaje a casa no fue nada diferente que el viaje a la escuela.

No dijimos nada.

Estaciono su auto en el frente de mi casa y mi cuerpo no se atrevía a moverse. Nos sentamos ahí en silencio como si esperáramos que pasara algo que no curara a ambos. Diez minutos después, abrí la puerta del auto y salí de el. Camine hacia mi puerta. Cada paso era más pesado y doloroso que el anterior. Después de lo que parecían mil paso, me voltee a verlo y lo encontré apoyado contra su auto con la peor tristeza en sus ojos.

En ese momento mi voluntad se rompió hasta el infierno y mis piernas me apresuraron a él. Antes de que pudiera comprender, tenía mi rostro en su cuello respirando en esa esencia que me hacía sentir segura con mis manos enrolladas alrededor de su cuello mientras sus brazos me sostenían. No sabía cómo había pasado, pero de repente me sentí y escuche sollozando.

Ligeramente jalo mi rostro y beso mi mejilla. Me di cuenta que él también estaba llorando. El me trajo a su pecho y me sostuvo fuertemente mientras pasaba una mano por mi cabello. Beso mi cabeza y suavemente presiono sus labios contra mi cuello antes de sollozar esas palabras que me hicieron derrumbarme.

—Te amo, Bella. — cerré mis ojos esperando que el efecto de las palabras se grabara en mi piel. — Te juro que lo hago. Con un carajo te amo tanto, — sonreí contra su pecho. —Tienes que perdonarme, — su voz se rompió. —Por favor, no sé cómo vivir sin ti. — me aleje y vi esos ojos verdes suyos.

Sonreí y presione mis labios en los de él.

Había sido casi un mes desde la última vez que había besado a Edward, pero se sentía como si hubieran pasado siglos. Él suspiro y profundizo el beso. Me deje perder un momento en el amor que sentía por él. Era la única cosa en el mundo que sentía bien. Paso la punta de su lengua contra mi labio inferior y automáticamente abrí mi boca.

Esto no era difícil.

Esto era fácil.

Presione mi frente contra la suya mientras ambos tratábamos de controlar nuestra respiración. Cerré mis ojos y presione mi cuerpo tan estrechamente al suyo como era posible. Nunca era suficiente.

—Te amo, Edward, — susurre.

u.u Si lo dijo, al fin lo dijo, & se que otra vez me odian por no actualizar, (se esconde tras de su lap) pero en serio mi lap viejita murió x.x' & pues perdi todo, pero aquí esta, Dios tan triste este capitulo me gusto & a la vez no… & Emmet lo ame..! & awws bueno opinen si, saben que amoo lo que me escriben & los favoritos & TODO en serio! & bueno estamos a tres capítulos del final así que espero actualizar rápido…; no prometo nada Ok la escuela & RL me traen mal … & pues síganme en tweet ok at veemorgenstern (cambie nombre si) & bueno este capitulo como siempre a mis niñas del twitter ILY girls & ves CammiFanning xD awws adore el review & SI escuche al pueblo…