Aquí el nuevo capitulo espero sea de su agrado, sigan dejando comentarios chicos C:
Disclaimer: H.P. no es mio es de J.K.
Capítulo 28:
Taza de té y unicornios
Unos cuantos días después de la euforia de la primera victoria de Griffindor en el torneo interno de Hogwarts, había un mensaje puesto en el tablero de anuncios de la torre de Gryffindor.
-Amor hay un paseo a Hogsmade este fin de semana—decía Ginny mientras sujetaba la mano de Harry y lo veía.
-Qué genial amor, ¿Qué quieres que hagamos ese día?—cuestionaba Harry viéndola y sonriéndole.
-Vamos a las tres escobas con Ron y Hermione—decía ella respondiéndole la sonrisa a su novio – y de ahí a caminar tu y yo ¿Qué te parece?-.
-Es una excelente idea amor—respondía Harry abrazándola y dándole un tierno beso en la frente a la pelirroja.
En ese momento entraban por el cuadro Hermione y Ron totalmente agotados de su trabajo como premios anuales.
-Hola chicos—decía emocionada Ginny.
-Hola ¿Cómo les fue?—secundaba Harry viéndolos
Ron los veía con ojos de cansado.
-Pues es cansado este trabajo…acabamos de reprender a unos niños de Slytherin por estar demasiado amorosos en un cuarto de escobas—decía Hermione.
Ginny y Harry trataban de ocultar una sonrisa pícara ante lo dicho por la castaña, recordando el encuentro que tuvieron en uno.
-Y después nos encontramos a Dean besándose con Padma Patil, bueno atascándose a la mitad de un corredor—decía haciendo incapie en lo de corredor y atascándose como si fuera una indirecta muy directa hacia su hermana.
-Si tiende hacer eso—decía Ginny.
-Mmmm—solamente decía desaprobatoriamente Harry.
-Esto de ser premio anual me va a volver loco—decía Ron
-Ya no seas exagerado, ya fuiste prefecto no es tan diferente de esto, bueno si un poco pero…al menos estamos juntos—decía Hermione tomándole la mano al pelirrojo sonriendo, haciendo que este le sonriera felizmente.
-habrá el fin de semana una visita a Hogsmade—decía Harry a sus amigos.
-¡Oh! Perfecto según me conto mi mama en la última carta, dice que George compro Zonko´s y ya hay una sucursal de sortilegios Weasley en Hogsmade—decía Ron.
-Que genial podremos ir a ver como quedo la tienda—decía Ginny
-Exactamente—decía la castaña sonriendo.
-Otra cosa—decía Ron sacando un pequeño sobre.
-¿Qué es eso?—decía Harry.
-Es una carta de Hagrid quería ver si lo acompañábamos al té hoy como eso de las cuatro ya que ni Hermione ni nosotros tenemos clase—decía Ron.
-Me parece perfecto, ¿Qué hora son?—preguntaba Harry.
-Las tres cuarenta y cinco- decía Hermione.
-Pues vamos yendo para allá—decía Ginny.
Los cuatro amigos salían de la torre de Gryffindor con destino a la casa de Hagrid.
Al llegar a su destino Harry tocaba y se escuchaba la voz del Guardabosques.
-Un momento—tardándose alrededor de un minuto en abrirles las puerta y al verlos su cara se iluminaba de alegría.
-¡Hola niños! ¿Cómo están? Pasen, pasen por favor—preguntaba el gigante sonriendo y dejando pasar al cuarteto.
-Bien gracias Hagrid, ¿Tu cómo te encuentras?—decía Harry mientras se sentaban los cuatro en la pequeña sala del profesor.
-Excelente, hoy pedí permiso especial para que ustedes cuatro pudieran regresar un poco noche al castillo, claro escoltados por mí.—decía Hagrid
-¿Y eso por qué?—preguntaba Hermione mientras los demás veía a su gigantesco amigo.
-Es una sorpresa para los cuatro, sé que a ti y a Ginny les fascinara—decía riendo Hagrid mientras estaba sirviendo el té a los chicos y dándoles las tazas y un pastel pequeño de la cocina a cada uno.
Los chicos comenzaban a tomar la bebida y disfrutar el pastelillo mientras le contaban a Hagrid de su estancia este año en Hogwarts.
-Los quiero felicitar a los cuatro, a Ron y Hermione por lograr ser premios anuales, sabía que ambos lo lograrían, y ustedes dos son excelente en Quidditch, aplastaron a Slytherin, de una manera colosal, Ginny, vuelas muy bien y aparte eres una cazadora excelente metiste la mayoría de los goles en el partido y esa captura de snitch Harry impresionante—
Los jóvenes agradecían al guardabosque y pasaba el tiempo y seguían platicando hasta que Hagrid se levantó y tomo su ballesta.
-Es hora de ir—decía Hagrid.
En eso se escuchaba el ladrido de Fang afuera de la casa.
El grupo salía y se dirigían al bosque prohibido entrando al mismo con Hagrid enfrente de ellos caminando junto con fang.
-Llegaron unas criaturas al bosque prohibido que les fascinara a las chicas—decía Hagrid muy felizmente –Se acoplaron muy bien a la manada que ya habitaba aquí-.
Los cuatro amigos se veían aun sin saber de qué podría estar hablando el cuidador de Hogwarts.
Continuaban el recorrido un kilómetro más hasta llegar a un claro que era iluminado por una luz blanca radiante.
Los jóvenes quedaban maravillados por lo que sus ojos veían, una manada de unicornios, alrededor de unos diez entre ellos dos pequeños.
Ginny se cubría la boca de la sorpresa que se llevaba, ella amaba los caballos, pero los unicornios simplemente la volvían loca, eran hermosos, Harry la abrazaba dándole un tierno beso en la cabeza.
Hermione no podía creer lo que veía, aquellas criaturas eran hermosas, nunca había visto uno tan cerca, estaba maravillada como Ginny.
-Chicas acérquense lentamente hacia la manada, ustedes son mujeres y las aceptan muy bien, Ron, Harry ustedes quédense atrás no les agradan mucho los hombres—decía Hagrid
Las chicas avanzaban con cautela hacia el claro y los Unicornios las veían y con ello, los dos más pequeños se acercaban a ellas como si las olfatearan, y al percibir que no tenían intención de lastimarlos se dejaron acariciar por ellas.
Las chicas estaban extasiadas por lo que pasaba, el pelaje de los pequeños era muy suave y caliente gracias al brillo que radiaban.
Ginny no cabía en sí misma estaba muy contenta, Harry lo podía ver con la sonrisa que tenía dibujada en su rostro. Harry no podía tener más regocijo que ver a la mujer que más ha amado en su vida con esa sonrisa trazada en sus labios.
Los unicornios adultos se acercaban a las chicas igual, olfateándolas y de igual forma que con los pequeños ellos no sentían ningún peligro que viniera de ellas y se dejaban acariciar por las mismas.
Ginny comenzaba acariciar a un macho en particular, el cual se veía como el líder de la manada, el unicornio bajo el toque de la chica dejaba salir un ligero relinchido de placer al sentir la mano de ella.
Por su lado Hermione acariciaba a la que parecía la pareja del macho de la manada, siendo cautivada por la belleza de su pelaje y la imponencia del cuerno.
Pasaron un gran tiempo así con los unicornios, Ginny se había puesto a jugar como niña chiquita con los bebes mientras Hermione se había quedado pegada a la hembra, admirándola en todo su majestuoso ser.
-Son hermosos no crees—decía Ginny a Hermione.
-Estoy totalmente de acuerdo contigo Ginny, son unas criaturas magnificas.—decía Hermione sonriendo.
Pasando ya un largo tiempo donde Harry y Ron admiraban de lejos la felicidad de sus parejas, las chicas se despedían de la hermosa manada y se dirigían a ellos, mientras la manada se adentraba al bosque, perdiéndose en él.
-Hagrid, no sé cómo agradecerte…siempre había querido estar cerca de uno—decía aún muy emocionada la chica mientras tomaba la mano de su novio.
-Si Hagrid, nunca nos esperamos esto—decía Hermione abrazando a su novio.
-No fue nada, solo pensé que les gustaría verlos—sonreía Hagrid mientras regresaban los cinco juntos al castillo, con una experiencia que nunca olvidarían.
