HOLAAAAAA!

REGALITO DE REYES!

Por fin he podido actualizar este. Llevaba tiempo con ganas de darle "caña", pero me había quedado bloqueada a mitad de capi.

Y de repente...¡Ta chan! Mi musa ha vuelto!

Os lo he dejado original, ya que es largo y pensé en dividirlo en dos, pero os merecíais un capítulo largo y completo!

Espero que os guste

**ps. Nota al final del capi**

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CAPÍTULO 28


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TERCERA PERSONA_

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Bella bajó a cenar poco después de ser interrumpidos en su dormitorio. Cómo era de esperar, Edward bajó junto con Tanya, ya que la vampira insistió en que dejara a Bella ducharse, para que bajara a cenar y se preparara para salir.

Esme ya la estaba esperando con un suculento menú, como era habitual. Bella le sonrió agradecida a la matriarca Cullen, pero su rictus, enfurruñado, la delataba ante los desarrollados ojos de su familia vampira.

- Bella, - la llamó Esme - No dejes que ella - giró los ojos para darle a entender de quién hablaba - te amargue la noche… ni la existencia - Rodó los ojos. Bella frunció la boca - No es mala chica, en el fondo, pero ella… - Suspiró - tiene un carácter especial.

- Especial por Edward - Gruñó Bella. A Esme se le escapó la sonrisa por la reacción de la chica.

Esme se acercó al desayunador y con una tierna sonrisa, le regaló a Bella una dulce y cariñosa caricia en la mejilla.

- Tú eres quien nos importa. A todos - Recalcó - No olvides eso. - Bella suspiró, ahogada de pronto por la emoción.

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Tras más de un ahora de peinado, maquillaje y modelitos, por fin todos estaban listos para salir.

- ¡Por fin! - Exclamó con sorna Tanya. - Es lo malo que tiene ser humana, que se tarda muchísimo en todo. - Añadió con tonito de superioridad. Usó un tono comedido, pero la daga se la lanzó. Sus hermanas menearon la cabeza con desagrado.

- Pronto Bella se dará cuenta por sí misma, no te agobies Tanya… Además, podías haberte adelantado si tanto te molestaba esperar - Le espetó Rosalie con un tono mordaz capaz de cortar acero.

- Tampoco creo que vayas tener que esperar muchas veces por Bella, Tanya. - Agregó de pronto Jasper, molesto - No es como si vivieses con ella; tu solo estás de visita. - Le alzó la ceja con una mirada rozando el asesino en serie.

Tanya abrió los ojos con horror, al ver cómo le contestaban los Cullen. Más aún cuando vio que Edward intentaba esconder, con el mínimo esfuerzo, una sonrisita de burla.

- Siento haberte hecho esperar - Se excusó Bella, más por aligerar el ambiente que por la ofendida - ¿Qué tal si nos vamos ya? - Se obligó a poner un gesto radiante en su rostro.

- No tienes por qué excusarte Bella. Los que somos demasiado rápidos, somos nosotros - Le contestó Carlisle, cambiando el gesto malhumorado que le había dedicado a Tanya; Eleazar asintió a las palabras de su viejo amigo.

- Sí, eso… ¡vámonos! - Apoyó Emmet, abrazando a Bella por la cintura.

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Emmet propuso ir al mismo pub que había llevado a Bella en su cita a solas. Bella casi se pone a saltar de ilusión.

"Tranquilo hermanito, hoy Bella se comportará… Y más, después de haberos estrenado al fin" Le dedicó Emmet el pensamiento a Edward con cierta guasa.

Edward meneó discretamente la cabeza.

- Cuidadito, Bellita… - Le susurró Emmet al oído. - Hoy llevas carabina. - Le alzó las cejas pícaro, al borde de la carcajada. Bella frunció los labios, en un gesto entre enfurruñada y graciosa.

Las palabras que le había dicho Edward cuando había tenido su cita con Emmet volvieron a su mente:

"Hace mucho, muchísimo tiempo que no pruebo la sangre humana, pero si alguien te tocara un solo pelo, podría saltarme mi regla sin pensármelo"

No podía evitar que una sensación de satisfacción la envolviese, sintiéndose levitar de puro gusto recordando las palabras de su vampiro predilecto.

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La noche comenzó bien. Todos bailaban, incluso Esme y Carlisle se aventuraron con alguna bachatita suave. Bella repicaba campanas de felicidad al verlos.

Emmet la monopolizó durante varias piezas, sacando carcajadas de la chica. Él estaba pletórico con su niña. Aun siendo humana, ella le seguía el ritmo (a su manera) en todo.

Por fin Emmet soltó a Bella, tras gruñirle Edward un par de veces; antes de que alguien se le adelantara, atrapó a Bella y se puso a bailar con ella.

Quería que viese que él también podía ser divertido; no al nivel de Emmet, eso era casi imposible.

De paso aprovechó a rozarse con ella, a ponerse un tanto sensual; desde la pasado noche donde habían hecho el amor, no habían tenido oportunidad de tener un momento íntimo entre ellos.

- Por fin puedo disfrutar de tu compañía… Pensé que Emmet no te soltaría nunca - Casi gruñó. A Bella le salió la risa de escuchar su tono de voz. - ¿Te hace gracia? - Preguntó sonriendo.

- Pues la verdad que sí. Cuando te salen los celos, te pones muy sexy - Le ronroneó con una mirada fingidamente inocente.

- No quieras verme realmente celoso y territorial - Su voz cambió a una tenebrosa - No sé si te resultaría igual de sexy verme enfadado. - La miró fijamente.

Cuanto más hablaba Edward en ese tono, tan serio, tan tenebroso… más se soliviantaba Bella, notando como se le calentaba la sangre en las venas.

- No te haces una idea lo mucho que me pone escucharte así - Respiró profundamente. Edward se quedó perplejo; sus pupilas se dilataron y un bulto comenzó a apretar sus pantalones.

Edward observando que Bella estaba abierta a hablar, la sacó de la pista y se fueron a la barra a que ella bebiera algo fresco.

Aunque no estaba muy de acuerdo con que bebiese alcohol, no puso objeción.

- Me dejas sin palabras - Le contestó sincero. - Siempre creí que le tenías miedo a mi naturaleza. Que esa era una de las causas de no decirte a convertirte.

- No exactamente. No me da miedo un vampiro… bueno, vosotros - Rodó los ojos - Me da miedo lo desconocido, el cansarme de vivir siempre, de no cambiar… - Tomó un sorbo de su cóctel. - La idea de ser siempre joven, de no temer a la muerte, es indescriptible; es casi como un regalo divino…

- ¿Pero? - La instó a continuar al ver que ella callaba.

- Pero… eso. ¿Y si después de 100 años, de 200… estoy aburrida?

- ¿Tú ves aburrido a Carlisle? Y él tiene más de 400 años. - Bella gesticuló con los ojos. Aunque sabía la edad de Carlisle, metida en conversación la impactó.

Alzó la cabeza y le lanzó una mirada a Carlisle que estaba entretenido hablando con Esme, Eleazar y Carmen.

Carlisle había sido un referente para ella desde que lo había conocido. Sentía una total idolatración por él.

Carlisle, aunque estaba metido en la conversación con sus acompañantes, no pudo evitar escuchar.

Todos los Cullen, incluso los Denali estaban pendientes de cada palabra de Bella. Parecía que por fin iba a revelar su decisión.

- No, realmente no. Pero él y Esme han construido una familia…

- ¿Y quién te quita a ti que, dentro de un tiempo, no conozcas a alguien y se aumente la familia? Alguien de tu creación - Bella abrió los ojos pasmada. - Que tu formes tu propia familia.

- ¿Eso sería posible? - Su emoción era palpable.

- ¡Por supuesto! Solo hay que estar muy seguro de a quien le regalas la inmortalidad y sobre todo, tener mucho, muchísimo autocontrol para saber parar en el momento justo.

Bella se quedó pensativa unos segundos, y de pronto sus mejillas se tiñeron de rojo. Edward, sin falta de poder escucharle los pensamientos, le dedicó una preciosa sonrisa torcida.

- Sí… yo estaría encantado de hacerlo contigo. Que tú fueses mi propia creación.

Bella no entendía por qué, pero aquello le pareció lo más romántico y erótico que le habían dicho en toda su vida.

- ¿Y tú… tienes eses auto control? ¿Estás completamente seguro de esa decisión? - Le preguntó ella seria, con el corazón latiéndole violentamente.

- Sí. A las dos preguntas. - Contestó casi sin darle tiempo a terminar de pronunciar ambas cuestiones. - Nunca he estado más seguro de nada en toda mi vida. - Su voz y su mirada era la determinación más pura.

- ¿Por… qué? - Sabía la respuesta; su corazón se la estaba gritando, pero necesitaba escuchárselo decir.

Desde que habían vuelto a verse, Edward le había dado a entender con mil declaraciones que la amaba, pero nunca lo había dicho con esas palabras. De forma totalmente clara.

Edward le sonrió con una ternura infinita. Se acercó a ella, le acarició la cara, rozó su nariz contra la de ella, y respondió.

- Porque eres tú. Solo tú. - Le ronroneó.

- Pero… ¿Por qué? - Insistió.

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- Edward es medio tonto. - Murmuró Rosalie. El resto de los hermanos Cullen asintieron.

- No sé porque sigue sin decirlo claramente. ¿Realmente él alberga alguna duda de que ella no lo ama? - Replicó Jasper. - Sigue algo resentida, pero él consigue desarmarla solo con su cercanía.

De pronto Alice sonrió. Sus labios no podían estirarse más.

Una visión, muy breve pero extremadamente clara le había entrado en su mente:

"Bella se transformaría"

La decisión estaba fuertemente tomada.

Jasper la miró, y comenzó a sonreír. Alice asintió muy sutilmente y ambos se miraron por un segundo, compartiendo la felicidad plena.

Tras ese mínimo espacio de tiempo, recuperaron la compostura, ya que no querían que se supiera por ellos. Que fuese Bella quien lo comunicara.

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- ¿Cómo que por qué? ¿En serio me lo estás preguntando? - Le respondió Edward.

- Sí… Necesito que seas completamente claro. Quiero dejar de suponer. - Lo miró seria y fija a los ojos. Aunque tenía las constantes a mil revoluciones.

Justo… Justo en el momento en que Edward abrió la boca para decirle a Bella lo muchísimo que la amaba, Tanya, que estaba esperando el momento oportuno, los interrumpió.

- Chicos… ¿no bailáis? La cháchara para casa, ahora hay que bailar. - Meneó las caderas, intentando ser divertida - Bella… hemos venido aquí porque Emmet dijo que te había gustado muchísimo. - Le sonrió muy dulce; mintiendo, por supuesto.

Bella bufó bajo, y Edward arrugó el entrecejo en un gesto de enfado.

- Ahora vamos Tanya… un segundo. - Casi gruñó.

- ¡Oh, vamos! - Tiró Tanya de la mano de Edward. - Bailemos. - lo invitó con una sonrisa "inocente" en su rostro.

- Ve - le contestó Bella - Seguiremos hablando luego - En su tono había determinación y resignación, por la interrupción de Tanya.

Edward suspiró y rodó los ojos; no quería dar un espectáculo, así que dejó que Tanya lo levantara del taburete donde se había sentado junto a Bella.

- ¿La señorita quiere otro cóctel? - Edward se giró ante esa pregunta.

Estaba a punto de volverse para que Bella los acompañara, pero ante esa voz masculina tuvo que controlarse para no moverse de forma "natural"

- No gracias - Respondió Bella con una sonrisa.

- Si luego te apetece… - Le mostró un gesto dulce el chico que intentó invitarla.

- Está acompañada - Bramó Edward, soltando chispas de odio por los ojos.

Bella se sintió asustada de primeras, pero por el chico, no por ella. Ver a Edward así, no hacía más que alzar su lívido por las nubes.

Ella le lanzó una mirada pícara.

Tanya apretó la mandíbula tanto, que, de ser una humana, se la hubiese partido en varios trozos.

Volvieron a la pista y comenzaron a bailar en grupo.

Durante un rato, todo fue genial.

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- Tengo que ir al baño - Le susurró Bella a Rose, que la tenía al lado. - Tres cócteles seguidos, pasan factura.

- Te acompaño - Le guiñó un ojo.

- Yo también voy - Se unió Alice.

Una vez en el aseo, Alice no pudo evitar soltar su lengua.

- Bonita conversación. - Le alzó ambas cejas, pícara. Bella enrojeció.

- Tranquila aprenderás a pasar de la falta de intimidad - Soltó Alice muy natural - Siento la interrupción de Tanya - soltó con asco - La teníamos controlada, pero nos distrajimos un momento y aprovechó la ocasión.

- Estaba poniéndose mala de escucharos - Rosalie rodó los ojos poniendo cara de repugnancia. - No entiendo como a estas alturas sigue intentándolo, poniéndose en evidencia. - Su tono gritaba asco por doquier. Bella se inclinó de hombros.

Al salir del baño, la imagen que Bella tuvo que procesar, le nubló la vista:

Tanya había agudizado sus sentidos lo máximo posible para saber en que momento Bella saldría del baño; yendo con las dos arpías se lo había puesto más fácil.

Había conseguido convencer a sus hermanas para que distrajeran a Emmet y Jasper y los patriarcas Cullen estaban hablando sentados en la mesa con Carmen y Eleazar, a cierta distancia.

Era el momento. El ahora o nunca.

Necesitaba ese acercamiento… Ese último acercamiento. Pillar a Edward a solas y comprobar que realmente no quería nada con ella.

Se acercó a él, justo en el momento en que Kate e Irina sacaron a bailar a Emmet y Jasper, dejándolo solo.

- Te has quedado solito - Le ronroneó suavemente.

- No por mucho tiempo - Le contestó algo cortante.

- Vamos, no hace falta que me contestes así - respondió inocentemente; Edward suspiró suavizando el semblante. - Solo quiero ser amigable. - Edward le alzó ambas cejas, con rostro escéptico.

- Tanya... - Su voz destilaba condescendencia.

- Edward - Tanya se puso más seria - Realmente pensé que, entre nosotros, al cabo del tiempo, surgiría algo. Nunca me has dado una oportunidad real.

- Tanya… lo intentamos, más o menos, hace unas décadas y no funcionó. Fingiste que teníamos los mismos gustos, solo para agradarme y encandilarme. Pero debiste olvidar mi don - Le alzó una ceja.

- Solo quería tener algo con lo que acercarme de forma más romántica. Siempre has sido hermético. Era una estrategia, si, lo reconozco, pero… era la única forma. - Edward suspiró y sonrió levemente, dándole una tregua a Tanya.

Podía entender sus motivos. Siempre había sido una persona razonable, o por lo menos en los últimos años.

- Realmente estás enamorado de ella - No era una pregunta, y ambos lo sabían. Edward asintió.

- Mucho. Ella es mi vida. - Le respondió él sin dudar.

- De acuerdo. Pues entonces tendré que rendirme y dejar de hacer el ridículo - Suspiró vencida. Edward dulcificó su semblante, dando por válidos los gestos de Tanya.

Lo que él no imaginó ni por un segundo, era que solo se trataba de una estrategia de ella. Una actuación digna de ganar el Oscar de Hollywood.

- Bueno, - sonrió ella dulcemente - entonces firmemos una tregua - Edward asintió encantado - ¿Te puedo pedir un abrazo… uno que recuerde por muchos años? - Lo miró con ojos de cachorrita. Edward meneó la cabeza, pero finalmente claudicó.

- Está bien. ¿Y prometes dejar de "interrumpir"? - La miró de lado, pero con ojos divertidos. Tanya alzó la mano derecha, en gesto de promesa.

Ambos se abrazaron de forma amistosa. La tregua estaba firmada y Edward estaba pletórico por quitarse de encima a Tanya.

Ella aprovechó la sumisión y rendición de él y se enredó en su cuerpo.

- Déjame que me lleve esto de ti. En cuanto nos separemos esto se acabó… serás de ella por toda la eternidad. - Edward asintió pletórico por las palabras engatusadoras de la vampira. - Y yo dejaré de interferir - Su voz se tornó dulce y melancólica; engatusando aún más a Edward.

Él pasó los brazos por la espalda de Tanya, apretándola contra él. Su intención era que fuese un abrazo profundo, de camaradería; en ningún momento pasó a un plano romántico y mucho menos erótico.

Pero Tanya pasó los brazos por su cuello, acariciando la nuca con sus dedos y apoyando amorosamente la cabeza en la clavícula de Edward.

Él, se dejó hacer. Tampoco era para tanto; un abrazo y que ella le acariciase el cuello (eso estaba un poco fuera de lugar); Tanya le había pedido un abrazo de despedida y así dejar de interferir entre él y Bella; la cual estaba tomándose muy bien las molestias constantes de la vampira.

No había maldad en el gesto, por lo menos por parte de Edward, pero visto desde fuera, era otro tema.

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Emmet y Jasper que estaban bastante cerca se quedaron un poco sorprendidos de que Edward se dejase "sobar" así por Tanya a sabiendas de que Bella estaba aquí. Aunque habían escuchado su conversación y entendieron que Edward cediese con tal de quitársela de encima.

- Esperemos que ahora no salga Bella del baño. - Murmuró Jasper. - Porque si no correrá sangre. - Emmet asintió con el gesto muy serio.

Entendía las razones de Edward, pero su amor incondicional por Bella, lo hacían ponerse de morros. Su hermano debía haber buscado otra forma… O por lo menos, no dejar a Tanya sobarlo así.

Tal como había dicho Jasper, si Bella aparecía ahora, no iba a gustarle ni un pelo la escenita.

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Como si lo hubiese profetizado, justo en ese momento, Bella sale del baño, encontrándose a Tanya y Edward de lo más acaramelados.

Y Tanya, que estaba atenta a esa salida, lo calculo perfectamente para que justo Bella los viese, ella giró la cara y le murmuró a Edward, obligándolo a bajar la cabeza.

- Has sido muy gentil y considerado conmigo Edward. Eres un caballero. Bella tiene mucha suerte llevándote. - Le murmuró, sabiendo que con ese comentario él bajaría la cabeza.

- Yo soy el que tiene suerte, mucha, con ella. - Le contestó.

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Sus labios estaban lejos de encontrase, pero desde la perspectiva de Bella, y con sus ojos humanos, lo que parecía es que estaban a punto de besarse.

De besarse delante de sus propias narices.

Bella detuvo el paso de golpe. Tan repentinamente que incluso Alice y Rose, aun con sus sentidos, a punto estuvieron de arrollarla, parando justo a un centímetro de golpearla.

- ¡Bella! - La llamó Alice regañándola. - ¿Bella? - Volvió a llamarla, pero, está vez usando un tono de preocupación. Podría sentir sus latidos enloquecidos a quinientos kilómetros.

Rose fue la primera en percatarse de la escenita que estaba ocurriendo a tan solo diez pasos de ellas:

Edward estaba acaramelado a Tanya, y a simple vista parecía que fueran a besarse. La duda duró menos de un pestañeo, ya que pudo observar que sus labios estaban lejos de tocarse, pero eso lo veía ella; ella o alguno de los suyos.

Bella no.

Bella estaba viendo que el hombre (vampiro) que juraba tan solo hacía unos minutos que ella era su vida, su todo, estaba besándose con su ex amante.

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- Sacarme de aquí… - Susurró - ¡Ahora! - Fue un leve jadeo, pero Bella sabía que sus "hermanas" la habían oído y entendido más que de sobra.

- Espera… Esto tiene que tener una explicación -Murmuró agitada Rosalie, mirando de hito en hito entre Edward y Bella.

- Alice… - el nombre de su mejor amiga estaba envuelto en el más agonizante lamento.

Alice no se lo pensó. Agarró a Bella de un brazo, alzó la mirada hacía Jasper, con la cual se entendieron a la perfección, y sacó a su gran amiga, a su hermana, del local en menos de medio minuto.

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Tanya, atenta a todo lo que pasaba a su alrededor, lió con malas artes y palabras engatusadoras a Edward; para cuando quiso darse cuenta de lo que ocurría, Bella estaba saliendo por la puerta principal del local, y Jasper ya había volado a buscar uno de los coches en los que habían venido.

- ¿Pero… pero qué es lo que ha pasado? - Preguntó Edward confuso, empezando a alterarse. Sobre todo cuando alzó la vista y no vio a Bella.

Ni a Bella ni a Alice. Solo a Rosalie que lo miraba con la cara congestionada.

Alzó la cabeza y el resto de la familia estaban en estado de shock. Entonces fijó su mirada hacía Tanya, la cual se hacía la preocupada con ojos inocentes.

Frunció el ceño y le clavó la mirada sin compasión.

- ¿Tanya? - Le preguntó, envolviendo su nombre en un gruñido.

- A mí no me preguntes. No sé qué está ocurriendo - Le respondió dulce. Demasiado.

Edward era extraordinariamente bueno sonsacando. Que su don lo ayudaba, indiscutible, pero sin falta de él, tenía facilidad de interpretar con cierta facilidad los gestos y tonos.

Siguió presionando a Tanya con su mirada fija e intimidante.

"Eres tú el que no ha estado atento a cuando tu adorada humana ha salido del baño y te ha visto enredado entre mis brazos… y con sus torpes ojos, se ha pensado que nos estábamos besando."

El pensamiento escapó de su mente sin darse ni cuenta, pero Edward estaba atento al más mínimo comentario mental que pudiese escapar de la enredante mente de Tanya.

- ¡Eres una arpía! Eres mala persona. - Le escupió alzando la voz. Tanya abrió la boca, con fingida sorpresa - ¿Cómo puedes vivir siendo tan ruin? - Le escupió, mirándola con todo el odio que podía profesar; que era bastante.

El resto de la familia se reunió entorno a ellos en menos de dos segundos. Carlisle sujetó por los hombros a un muy alterado Edward, temiendo que hiciese una locura.

- Tranquilo Edward… - Concilió Carlisle. - ¿Qué ha ocurrido? - Preguntó mirando de forma severa para Tanya.

- Estábamos firmando un acuerdo de paz. - Contestó ella, mostrándose ultrajada - Nos dimos un abrazo para sellar que entre nosotros solo quedaría una amistad, y que dejaría de molestar entre él y Bella. - Contestó con inocencia. - Pero ella ha salido del baño justo en ese momento y se ha pensado ¡vete a saber qué! - Alzó los brazos.

La familia Denali la miraban con rostros interrogantes. Tanya nunca hacía nada sin saber que sacaría algo a cambio. Así que, que ella hiciese algo así de "bonito" por Edward, dejándolo escapar, y por una humana, estaba lejos de llegar a ser verdad.

- ¡Oí tus pensamientos! - Gruñó Edward. - Lo planeaste para que ella nos viese así. ¡Para que creyese que íbamos a besarnos…! - Gritó encolerizado. - No puedo creer que me haya dejado liar así por una zorra de tu calibre. - Tanya cambió su rictus por uno ofendido, mirando hacía Edward con rabia. Carlisle volvió a sujetar a Edward - He sido un caballero contigo desde que llegaste y comenzaste a interferir entre Bella y yo; poniéndote en evidencia como una cualquiera. - Ella abrió los ojos, y soltó el aire por la nariz como un búfalo. - Tenía que haberte tratado como te mereces. - Su tono irradiaba asco.

Carlisle miraba hacía Tanya muy disgustado y airado. Nunca había visto a Edward tan enfadado y alterado. Y por supuesto él confiaba ciegamente en la palabra de Edward; en su honor y en su amor incondicional hacía Bella.

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- ¿Tanya? - Preguntó Eleazar con tono cansado. - ¿Qué ha ocurrido? - La miró criminatoriamente.

- ¡Oh, vamos! Todos me habéis juzgado ya - Sollozó.

- ¡Deja de actuar ya, Tanya! - Le gritó Kate. - Todos llevamos viendo tus artimañas desde que llegamos. - Tanya contuvo el aire viéndose vendida por su hermana.

- Esta vez te has pasado - Recriminó Irina. - Por muy hermana nuestra que seas, lo que has echo no ha estado bien.

Las hermanas se envolvieron en una discusión entre ellas, en la cual Edward no tenía intención en entrar.

Tenía otra tarea infinitamente más importante qué hacer, qué no era otra que buscar a Bella.

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Alzó la cabeza y comenzó a buscar, cual cazador.

- Se fue. - Le comunicó Emmet posicionándose a su lado. - Entiendo tus razones, pero has sido un completo gilipollas. - Edward suspiró, pero no respondió nada, ya que su hermano tenía toda la razón. - Alice la sacó de aquí, con ayuda de Jasper. - Edward frunció el ceño.

Esa forma de actuar en Alice no le gustaba nada. Eso solo significaba que su hermana estaba más que enfadada, encolerizada con él; y eso no era bueno. Perder la ayuda de Alice significaba problemas.

Que Jasper la ayudara, no le sorprendía porque él haría lo que fuese que ella le pidiera.

Lo que ella le pidiese…

Justo en ese momento entendió lo que llevaba años sin comprender; y no solo eso, sino picando a Jasper, y a Emmet, de que hacían todo lo que sus esposas les pedían.

Solo él se había puesto digno; siempre llevando al límite la paciencia y la existencia de Bella.

- Tengo que encontrarla - Emmet frunció la boca.

- Suerte… - Edward se dio la vuelta ante el comentario de su hermano, mirándolo extrañado. - Has perdido el apoyo de Alice… Veremos a ver quién te ayuda ahora. - Pestañeó consternado. Eso ya lo sabía él de sobra.

- Dame algo, Emmet… Por favor… - Suplicó.

- Solo puedo decirte que se han ido por ahí - señaló con la mano. - No tengo idea a dónde han ido. Pero estoy seguro que a casa no. - Edward asintió cabizbajo.

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Espero que os gustase.

¿Cuántas queréis matar a Tanya?

¿Y a Edward? (hasta yo misma le daría de tortazos por tonto!... jajajaja)

La parte del abrazo con Tanya, era en la que me había bloqueado. Necesitaba algo para hacer a Bella desaparecer, y la idea de implicar a Tanya fue desde el principio, por eso desde que ella aparece en el fic, le he dado el rol de "ex - despechada". Pero no sabía qué y cómo hacer, para que fuese lo suficientemente grave y afectara a Bella para hacerla huir.

Creo que ha sido bastante imponente, ¿no?

El fic pega un giro tremendo a partir de aquí. Dejamos la convivencia con los Cullen para pasar a otra fase de la historia. (uno de esos giros que tanto me gustan a mí)

Aun le queda tirón al fic, no hemos entrado en la recta final. Pero en breves.

ESPERO QUE LAS QUE SEGUÍAIS ESTE FIC, AUN MANTENGAIS LAS GANAS DE CONTINUARLO.

** No quiero dar excusas, pero siendo mama de dos niños y teniendo al papa trabajando fuera... se me hace casi imposible poder escribir. Qué mas quisiera yo que poder sentarme delante de mi abandonado portatil y teclear.

Solo os digo que el penúltimo capi que publiqué de "Un ángel entre demonios", lo escribí en el móvil mientras esperaba a mi hijo mayor a la puerta del cole... jajajaja!

Con esto, os quiero decir que no es falta de interés, ni nada por el estilo. Es falta de tiempo! (Bueno, este capi, era que no conseguía encajar los sucesos, jajaja!)

MIL GRACIAS A TODAS... MILES DE MILLONES DE GRACIAS!

BESOSSSSSSSSSSS!