Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
¡Hola! Estoy aquí, pasando a dejar un nuevo capítulo que espero que sea de su agrado, también, como en el capítulo pasado (y posiblemente lo seguiré pidiendo hasta hartarles) voy a invitar a todo aquel que tenga la posibilidad de apoyar a los damnificados de los sismos del día 07 y 19 de Septiembre, si no pueden hacer una donación de efectivo ya sea a la Cruz Roja Mexicana o a Los Topos, por favor, acudan a alguno de los distintos Centros de Acopio y donen aunque sea una botella de agua, incluso el más mínimo detalle de una persona puede contar para alguien que está pasando por un mal momento, así que los invito a ayudar a los afectados de Oaxaca, Chiapas, Morelos, la Ciudad de México, el Estado de México.
Por cierto, quiero preguntar por sus expectativas relacionadas al primer beso entre Draco y Ginny, me interesa saber que es lo que esperan de eso, así que si pueden, quieren y lo desean, pueden decírmelo en su review, o en private messaging :)
Gracias por su atención, y espero que sea de su agrado el capítlo.
Por cierto; cualquier error, no duden en hacérmelo saber, lo arreglaré.
Draco llegó a su habitación de hotel, le había tomado más de lo que normalmente le costaba convencer a Ginevra, no podía comprender la razón por la que estaba tan enfadada con él, a lo largo de este viaje, jamás se había enojado, no con él, al menos.
—Pensé que no vendrías –sonrío Jenny.
—Aquí me hospedé, aquí descanso ¿no lo has pensado?
—Podrías haberte quedado en el cuerpo de esa... Ayudante tuya.
—Ginevra es una amiga, y sí, me ayuda en muchas cosas, pero no es mi distracción sexual ni nada.
—Por la forma tan posesiva en la que actúa respecto a ti...
—Tal parece que no has tenido nunca amigos, Jenny.
—Por supuesto que los he tenido, es solo que no les celo de esa forma, mucho menos me enfurezco cuando me entero que salen con alguien.
—Ginevra se preocupa por mí, eso es todo.
— ¿Por ti o por tu dinero? –se burló.
—No le interesa mi dinero, deberías saberlo, bueno, no importa, saldré esta noche con ella.
—Pero...
—No, no vendrás tampoco, es su cumpleaños, pasaré una velada asombrosa y volveré aquí tarde, así que no me esperes despierta.
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Ginny no se divirtió tanto como hubiese querido en la comida con el resto de sus compañeros del staff de Draco, su mente seguía viajando a esa habitación de hotel en la que en esos momentos estaban Draco y Jenny, sabía muy bien que eso no tenía por qué molestarle, no eran más que buenos amigos, y los amigos no se ponían de ese humor cuando uno de ellos conseguía novio ¿porque Jenny Mitchell le caía tan mal?
No, no era la forma en la que la había acusado de oportunista, esas palabras solo le dolerían si salieran de él, que al final de cuentas, era con quien mantenía una relación... Amistosa y «laboral»
Cuando llegó a su habitación de hotel, tomó una ducha, él le había dicho que pasaría por ella a las 7:30, así que tenía poco tiempo para medio arreglarse, era su cumpleaños y esperaba que al menos se hubiese acordado de eso, o lo asesinaría lentamente con el tenedor del restaurante a donde irían.
No se arregló demasiado, no quería a un idiota acosándola en su cumpleaños número 16, así que usó un vestido negro que llegaba un poco más abajo de la rodilla, aunque era de tirantes, el escote en círculo no dejaba ver mucho, así que sujetó su cabello de forma suave y no tuvo que esperar a que él llegara, como siempre, tan puntual, tocando a su puerta.
—Ya estás lista ¿o te faltan los zapatos, como siempre? –curioseo con una sonrisa.
—Ya estoy lista, aunque para ser honestos, quisiera quedarme en cama a ver películas malas en la tv.
—Eso lo haremos en tu próximo cumpleaños –extendió su mano, así que ella sonrió encantada y lo sujetó –vayamos ahora, o no llegaremos a la reservación.
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El hombre los escoltó por el pasillo al interior del lugar, la pelirroja observó consternada al rubio, ya que no escuchaba murmullos en el lugar, su rostro se volvió en una mueca de sorpresa al notar que el lugar estaba completamente libre para ellos.
—Su mesa está limpia –sonrío el mesero.
Ginny sonrío al ver las luces colgadas alrededor de la barandilla de la terraza, y las enredaderas tenían una peque cascada de lucecitas, no dijo nada, todo aquello le parecía más que nada romántico, más que una celebración de cumpleaños, pero no dijo nada.
—Todo ha sido improvisado –argumento Draco –pero es tu cumpleaños, así que no quería limitarme a regalarte algo y ya, sé que lo que más amas en el mundo, aparte de tu familia es comer, así que pensé que podía hacer que el chef cocinara solo para ti, al ser los únicos comensales no tendrías que esperar mucho, así no te pondrías de mal humor, y gruñirías mientras esperas por el siguiente plato.
—Ese es el mejor regalo que alguien podría darle a mi estómago –admitió divertida –no esperes algo así para tu cumpleaños ¿te queda claro? –sonrío.
—Me conformo que me acompañes a celebrarme solo.
— ¿Solo? ¿Tus padres no harán una fiesta pomposa sobre que su hijito cumple años?
—Es tu cumpleaños, mi otro regalo para ti, es centrarnos en ti, no en mí, por muy fabuloso que yo pueda ser...
—No, no, quiero saber más de ti –sonrío –eres hijo único, eso es mucha presión sobre los hombros ¿no es así? Muchas expectativas que llenar.
—Soy la mayor vergüenza de mi padre, mi madre finge que soy todo lo que siempre quiso, pero solo fui su pase a que mi padre no la dejara.
—Por favor –se burló –tal vez tus padres solo dicen eso...
—Ellos no lo dicen, simplemente lo demuestran, que es diferente.
—Pues bien, en ese caso, yo, Ginevra Weasley, estoy muy orgullosa de ti, para tener esa cara de pocas pulgas y de que no te juntas con gente pobre y mediocre como yo, eres un excelente amigo, pero no te preocupes, tu secreto está guardado conmigo –le guiñó un ojo.
—Es bueno saberlo, eres la primera y la única persona en sentirse orgullosa de mí, por lo que sea.
—Me sentí orgullosa de ti cuando alentaste a esas chicas a no quedarse calladas ante un ataque, llegará el momento en el que alguien nos escuche.
—Si los hombres no fuéramos tan imbéciles –bromeó –el mundo sería un lugar bueno.
—Sin duda lo sería.
La cena transcurrió tranquila, para placer de Draco, ella no lo decepciono con ese apetito tan grande, ni siquiera sabía cómo era que mantenía ese cuerpo delgado y bonito, si comía más que un oso antes de hibernar.
Tuvo que bailar con ella para complacerla, después de todo era su cumpleaños y tenía que ceder a sus deseos, así como ella sedería a los de él cuando llegara junio 5, y si es que todavía eran amigos, así que Draco sonrío, ella también había notado la razón por la cual la había llevado, para su fortuna y desgracia, la fecha de regreso a Londres era cada vez más cercana, y su apego a la pelirroja, era cada vez mayor.
—No lo haces tan mal –sonrío ella.
—Todavía recuerdo tus insultos el día que nos conocimos, Weasley –soltó el frunciendo el ceño –dijiste que un mono bailaba mejor que yo.
—Mientes, no pude insultar a un mono tan feo –Draco elevó la comisura de sus labios en una sonrisa sarcástica.
—Eres una persona de cuidado, ya lo he notado.
—Oh, solo bromeo, no es para que te pongas tan a la defensiva.
Los dos siguieron en la pista de baile más tiempo de lo que normalmente Draco soportaba, y comenzaba a pensar que la razón por la cual no le había pedido que regresaran a la mesa, es porque cuando la música se volvió más suave, la chica había rodeado el cuello del chico, y en algún momento de su charla, había recargado su cabeza en su pecho.
La música volvió a ser más movida, así que no necesitaban estar tan juntos, vio la sonrisa de la chica, y por un momento notó el alivio que el cambio de ritmo le causaba, así que no dijo nada, se limitó a seguir haciendo lo que estaban haciendo, ignorando la extraña sensación que ese simple gesto en el rostro pecoso le había dejado en el pecho.
—Sólo en mi cumpleaños podrías soportar tanto bailando –sonrió ella.
—Diremos que sí, sólo en tu cumpleaños o que alguien me pague por hacerlo –se encogió de hombros.
—Algo me dice que tendré que agradecer que es mi cumpleaños, en ese caso.
—Salgo bastante caro –admitió en un tono serio.
—Ya te incomodé ¿cierto? Es mejor que vayamos a comer algo, porque me ha dado un poco de hambre.
—Ese estómago tuyo –negó.
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Era cerca de las dos de la mañana cuando llegó escoltada por Draco a la puerta de su habitación de hotel, él había estado bebiendo desde que decidió dejar de bailar, claro que no se le notaba, estaba de altivo y orgulloso, como siempre, aunque tenía una cara bastante seria, pero no quiso preguntar, Jenny Mitchell esperaba por él en su habitación, y quizá, eso era lo que le tenía tan incómodo.
—Pues muchas gracias por la cena –sonrió –aunque siento haberte arruinado la tarde, ya sabes –jugó un poco –tuviste que dejar a tu novia olvidada en tu habitación, posiblemente hubieses tenido una mejor tarde-noche con ella.
—Ya te lo dije, ella no es mi novia.
—Claro, claro, sólo sales con ella, que para mi forma de ver, no es mucha la diferencia –se encogió de hombros.
—Desde luego que la hay, si Jenny fuese mi novia, nunca hubiese ido a una cena contigo sin ella, respetaría su lugar como mi novia, pero no lo es, es un acuerdo mutuo, somos libres, cada quién es libre de salir con quien quiera, porque esto no es para nada formal.
—Así catalogas tu a las mujeres –elevó una ceja.
—No, claro que no –sonrió –si una mujer me gusta, voy por ella, hago mi mayor esfuerzo y si soy correspondido, pongo mis cartas sobre la mesa, si ella las acepta, me agrada, si las rechaza, bueno, simplemente no voy a insistir, sé aceptar un no por respuesta.
—Claro, y eso viene de alguien que se puso como loco cuando un extraño intentó tocarme –se burló.
—Bueno, la mayoría de las veces, no sé qué esperar ¿sabes? Respeto la decisión de las mujeres cuando dicen no, pero cuando tengo salgo con una chica y eso involucra sexo, pero nada formal, me vuelvo automáticamente un patán machista que sólo veo como objeto sexual a la mujer.
— ¿Y no es así? –se cruzó de brazos, frunciendo el ceño.
—Bueno, que las mujeres prefieran ver a otras, o sentirse así no es culpa de nosotros, más que nada, son ustedes mismas quien se atacan por tener el tipo de relación que tengo con Jenny –se encogió de hombros –yo no la veo como un objeto sexual, es una mujer guapa, atractiva y sí, me gusta –soltó, haciendo que el pecho de Ginny se encogiera –mátame por eso, tengo sexo con ella porque ella así lo quiere, no porque yo se lo exijo ¿sabes? Una relación de cualquier tipo, formal o poco formal, involucra los deseos de los dos, en el momento en que ella decida que no quiere seguir haciéndolo conmigo, dejaré que se marche ¿eso me vuelve un patán machista?
Ginny suspiró, no podía llamarlo machista mujeriego porque en eso tenía razón, él no estaba jugando con Jenny, si él le había dicho la clase de relación que quería y ella había aceptado, no era culpa de Draco, levantó la vista hasta él, en algún momento se había aflojado la corbata que llevaba puesta, y desabotonado los tres primeros botones.
—Gracias por todo.
—Sigues molesta conmigo –soltó.
—No, es complicado enojarse contigo, a pesar de que eres un tonto necio –sonrió –pero en serio, Draco, muchas gracias por la cena, por soportar el baile.
—Eres mi amiga ¿no es así?
—Cierto.
La chica rodeó el cuello de Draco en un momento, tomándolo por sorpresa, el estupor no duró tanto como pensó, de inmediato la rodeó de la cintura con sus brazos.
—No agradezcas, ha sido un placer –admitió.
—Tan correcto como siempre –susurró en su oído.
Los suaves labios de Ginny se pegaron a la mejilla de Draco, y por un momento no quiso apartarlos de la suave piel de la mejilla del chico, aunque terminó por hacerlo, los brazos seguían alrededor de su cintura, y cuando sus miradas chocaron, la respiración de la chica se agitó, los brazos de él se aflojaron un poco.
Necesitó ponerse un poco de puntitas para que sus rostros estuvieran más a la altura, ya que el rubio era un tanto más alto que ella, se inclinó un poco hasta ella, usando su nariz para acariciar suavemente la de ella, sus alientos se mezclaron, haciendo que Ginny percibiera el olor del alcohol en su hálito.
Una gran descarga eléctrica recorrió todo el cuerpo de Draco cuando una parte de su labio superior tocó brevemente el inferior de ella, y no se alejó de él.
—Draco –el tono calmo pero enfadado de Jenny Mitchell los sacó de ese momento glorioso, atrayéndolos de nuevo a la realidad, donde sólo eran amigos –aquí estás.
Ginny giró el rostro, los brazos de Draco la soltaron, haciendo que sus pies volvieran a tocar de nuevo el suelo del que por un momento, se elevó, pensando que él la besaría, pero no lo hizo, sólo eran amigos.
—Venía a ver si no habías decidido dormir aquí y preocuparme menos –se cruzó de brazos.
—Acabamos de llegar, estaba esperando a que entrara a su habitación –contestó él, tan tranquilo como siempre, le guiñó un ojo a Ginny –feliz cumpleaños, Ginny, descansa, mañana tenemos que tomar un vuelo.
—Gracias, te diría lo mismo pero… -observó a Jenny –estoy segura de que no dormirán mucho –él sonrió socarrón, chasqueó los dedos y la señaló, dándole la razón a su dicho.
Ginny entró a su habitación y se recargó en la puerta, con un montón de sensaciones revolotear en su interior, el aliento de Draco contra el de ella, sus brazos rodeándole de esa manera, y el contacto de su piel con la suya.
—No puede comenzar a gustarte Draco, Ginevra –se reprendió a sí misma
Avanzó hasta el baño en grandes zancadas, estaba enojada consigo misma ¿por qué? Sólo podían ser amigos, eso eran, no había manera en la que el rubio se fijaría en ella de esa forma, si, casi la había besado, pero él estaba ebrio, y al final, había decidido no hacerlo, no besarla.
—No, no, no, no, simplemente no, tú tienes un novio encantador y genial esperándote en casa –suspiró y observó su reflejo –además se lo prometiste a tu padre, Ginevra, Draco Malfoy sólo es un amigo.
Llevó su mano derecha a su rostro, y con la yema de sus dedos acarició sus labios, aquellos que él no había besado, y que en ese momento los sentía extraños, vacíos, como si a pesar de estar ahí, él no pudiese verlos.
—A él le gusta Jenny Mitchell –se recordó –y ya te lo dijo, Ginevra, no puede gustarte Draco, no puedes arruinar su amistad –suspiró.
Se arregló el cabello en una coleta, se puso su pijama, se lavó los dientes y avanzó con una extraña desesperanza golpeándole el pecho, ese sentimiento desaparecería en cuanto dejaran de pasar tanto tiempo juntos, cuando ella volviera al colegio, con su novio, sus amigos, su vida y Draco se alejara en sus giras, todos aquellos sentimientos se alejarían.
Abrazó su almohada y suspiró, cerró los ojos y recordó la sensación de estar entre los brazos de Draco, su rostro ocultándose en su pecho, su aroma, todo lo que él implicaba, comenzaba a gustarle.
¿Por qué simplemente no abandonaba sus pensamientos? ¿Por qué mejor no dejaba de alterar su mente? Eso lucía fácil, pero sabía que cuando lo viera por la mañana, ese maldito rostro atractivo, haría que todo en ella se alterara, de nuevo.
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Los labios de Jenny se pegaron a su mandíbula una vez que él cerró la puerta de la habitación, mientras sus manos acariciaban su pecho y comenzaban a terminar de desabotonarle la camisa, descendió un poco más hasta su pecho y se alejó, dedicándole una mirada intensa.
—Quiero dormir –la alejó de él y caminó directamente en al baño.
—Ahora quieres dormir, así que supongo que Ginevrita se me adelantó ¿no es así?
—Realmente no tengo la menor idea de lo que estás hablando.
Jenny se recargó en el umbral de la puerta del baño, mientras lo veía llevarse el cepillo de dientes a la boca, puso mala cara, era más que obvio que esa astuta zorra ya había encontrado la forma de engatusarlo, y la había visto trabajando, no sabía si era el primer beso que interrumpía o habían intercambiado varios previamente a lo largo de la noche.
—Te acostaste con ella ¿no es así?
—No –respondió, se enjuagó la boca y salió.
Jenny lo observó desvestirse, estaba tranquilo, así que no sabía que pensar de él, ni siquiera le había dicho la verdadera razón por la que llevaba a la pelirroja con él, si según no tenían una relación amorosa ni sexual ¿Qué hacía Ginevra ahí?
—Dime ¿te gusta la tipa esa?
—No sé a qué tipa te refieras –contestó, aventando las cobijas.
—De tu amiguita la pelirroja, dime ¿te gusta?
—Ginevra es atractiva, y sí –la observó –su nombre es Ginevra, no "esa tipa" "Ginevrita" o "esa zorra" –frunció el ceño –ya te dije que es mi amiga, sólo eso.
— ¿Y por qué viaja contigo? Porque es obvia la razón por la que viajo a tus distintos puntos de conciertos.
—Jenny, cuando te propuse que vinieras conmigo, te dejé en claro que no quiero una novia, sólo quiero sexo, si no quieres, estoy de acuerdo, pero no te pongas en un papel que no te corresponde.
—Yo soy tu distracción, ella es "tu amiga".
—Si Ginevra no fuera mi amiga, y fuera lo que tú insinúas, Jenny, no estarías aquí, para comenzar, a ella la conocí en Londres, hace unos meses, y fui yo, quien le pidió que viniera conmigo, no al revés.
—Sólo sé honesto conmigo y dime si te gusta, es fácil, sólo un sí o un no, y no contestes eso de "es atractiva", por favor.
—No ¿feliz? –Frunció el ceño –Ginevra no me gusta.
—Estabas a punto de besarla.
—Ya ¿Qué es exactamente lo que quieres que te diga, Jenny? –Soltó enfadado –me estás preguntando algo y te estoy contestando con la verdad.
—Yo no beso a alguien que no me gusta, es por eso, simple, sencillo, Draco.
—Bebí ¿bien? Lo más seguro es que ella me hubiese abofeteado y enviado al infierno, ni ella me gusta, ni yo le gusto ¿feliz?
Su molestia pareció calmarla, porque no hizo más preguntas, sonrió y se metió a la cama con él, terminando recostada en su pecho.
Draco suspiró ¿cómo es que iba a decirle que Ginevra en realidad si le gustaba? Y mucho, era algo que iba a ocultar lo que fuese necesario, hasta que ella dejara de provocar esa arritmia en su pecho, porque ¿qué maldito caso tenía si no era correspondido? Las cosas serían diferentes, joder que si lo serían.
Él no era de novias, había salido con algunas chicas en el medio de la farándula, o hijas de socios de su padre, pero sólo eso, salir, tener sexo, divertirse, ninguna con el título de novias.
Ginevra podría ser la primera en serlo; si tan solo sintiera algo por él.
La respiración de Jenny no logró calmarlo, a pesar de ser suave y tranquilizadora, él se levantó una vez que supo que ya no la despertaría, salió de la habitación de hotel y cuando menos lo notó, había tocado tres veces en la puerta de Ginevra; sacudió la cabeza y retrocedió un paso, giró y se alejó de la puerta, justo cuando se abrió, haciéndole regresar.
—Ah –Ginny frunció los labios al no encontrar una buena palabra que usar.
—Lo siento, no podía dormir –contestó.
—Me imagino –sonrió divertida –hay un sofá, prometo que dejaré que duermas, no me interesa lo que hacías con Jenny.
—Lo sé, posiblemente es por eso que estoy aquí.
—Pasa –se hizo aun lado.
La vista del rubio vagó por el lugar, no sabía si era por el servicio al cuarto o ella era extremadamente organizada, pero lo único fuera de lugar era la cama, se sintió un poco culpable por despertarla, ella lo siguió, se quedó de pie junto a él sin dejar de mirarlo con el ceño fruncido, esperando una explicación.
—En serio siento despertarte –comentó.
—No podía dormir –le tranquilizó –así que no te preocupes.
—Bueno, sabemos la razón por la que yo no podía, pero ¿tú? –sonrió.
—Energía acumulada, tanto bailar –se encogió de hombros.
—Tal vez es el cansancio ¿nunca te ha pasado que estás tan cansada que no puedes conciliar el sueño?
—No –se rió –pero mi padre soluciona mis insomnios, para ser honesta.
— ¿Te golpea en la cabeza? –interrogó burlón; y después observó a otro lado, no, debería saber que no todos los padres eran como su padre.
—Suele cantarme, a decir verdad, lo ha hecho desde que vine al mundo, según mi hermano Bill.
—Interesante ¿y qué Lullaby suele cantarte? –sonrió.
—Bueno, la tararea –admitió con una risita divertida –no es como si mi padre tuviese una voz privilegiada –se sentó en el sofá.
— ¿Te acabas de sentar en mi cama?-cuestionó con una sonrisa encantadora.
—Cierto, cierto, olvidé que era tu cama ahora.
—No –se sentó junto a ella –no es como si fuese a dormir, eso de que vine a robarte el sueño ha sido muy real –se observaron un momento –también siento lo de hace unas horas –hizo un ademán –Jenny me dijo que pareció que iba a besarte y –soltó una risita, que terminó por romper parte del buen humor de Ginny –si eso pareció, tengo que culpar al alcohol, sabes que en mis cinco sentidos jamás lo haría ¿cierto?
—Tu novia tiene problemas mentales, supongo, yo no sentí que fueses a besarme, más bien te estaba agradeciendo, por la bonita cena –se encogió de hombros.
Se miraron en silencio, queriendo decir algo que ninguno se atrevía a confesar, era mejor no perturbar la amistad con sentimientos pasajeros, ni ella, y mucho menos él, querían perder ese lazo que había ido creciendo a lo largo de ese tiempo de gira, Draco siempre había escuchado a las bandas con las que a veces compartía escenario, que las giras unían a los integrantes de una agrupación, claro que él siempre los tildaba de locos, nunca había tenido a nadie con quién sentirse cercano, hasta esa gira; y por un momento se sintió mal, por ir de avión en avión, y no cruzar todo el país en autobús, como la mayoría de los artistas lo hacían, cuando se trataba de dar presentaciones en el mismo país.
—Hablando de cumpleaños –sacó una caja y la extendió.
—Vaya, si estás preguntando si es buen momento para darle una sortija a tu novia diría que no –rió.
—No seas tonta –gruñó –es tu obsequio de cumpleaños –dejó la cajita en la mano de la chica, que observó atenta la forma en la que su mano se cerraba alrededor de su muñeca.
Le quitó el moño y abrió la cajita de terciopelo verde esmeralda, eran unos pendientes, abrió la boca y los ojos tanto como pudo, el diamante no podía ser falso, porque… era Draco Malfoy quien se los estaba obsequiando.
—Yo… no, no puedo aceptarlos…
—No seas boba, claro que los aceptarás, con todo mi amor para ti –se llevó una mano al pecho y después la señaló con una sonrisa divertida –la primera mujer aparte de mi madre a la que le regalo joyería, así que tienes que aceptarlos, o herirás mis sentimientos, Ginny Weasley –la chica solo asintió, incapaz de decir algo.
