os Personajes de este fic no me pertenecen a excepción de uno o dos que saldrán posteriormente en esta historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.
Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.
Como siempre antes que nada me doy el lujo de recordar lo siguiente:
Las escenas están separadas por una rayita_ y puede haber alteraciones cronológicas entre cada una de estas, los pensamientos están entre "comillas", las notas de la Autora, están puestas en N.A. al final del cada capítulo e indicadas con un * en el intertexto. Finalmente las referencias a frases u otras cosas estarán en "cursiva y con comillas". Los recuerdos siempre estarán en cursiva y pueden aparecen en cualquier punto del texto sin previo aviso.
Comentarios sobre el capítulo al final porque así es más cómodo xD
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Capítulo 25: Las Sombras del Enemigo
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—Si alguna vez sientes miedo sólo debes gritar mi nombre, escuchare sin importar la distancia, atenderé no importa que sea lo que me pidas.
»Hace tanto tiempo que jure lealtad a esa persona, hace siglos que lucho por Hyrule.
»Quieto y en silencio, susurrando desde las sombras, erigiendo los caminos que marcaran el destino muchos otros. Esperando simplemente a que llegue mi propio tiempo.
Susurrando como el fuego, y su voz me arrulló de forma queda, el crepitar de las llamas bramaba un poco al contacto con las gotas de la llovizna y la neblina.
Un clima que nunca cambiaba, como si se mantuviera estático a pesar de nuestras presencias…
—Qué bonito poema…— musitó recargando su cabeza sobre la mía.
—No es un poema Link— también musitó el maestro caballero.
—Entonces ¿hacia dónde van esas palabras, y porque suenen de una forma tan nostálgica y hermosa?
—Aun no sé porque suenen con tanta nostalgia. Solamente sé a dónde desean llegar. A "esa persona"
— ¿Y quién es esa persona?
—Alguien a quien Mugetsu esperó toda su vida, alguien a quien susurra sus palabras mientras contempla las estrellas, en las noches en las que desaparece la luna…
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Las pisadas crujían al son de nuestra marcha silenciosa, la parte más frondosa del bosque resguardo nuestras posiciones de la visión de cualquier enemigo posible, unas horas más y estaríamos a las puertas del castillo. Aun así, los guardianes del espíritu y los líderes de grupo habían acordado tomar un pequeño respiro antes de que entráramos definitivamente en terreno enemigo.
Me sentía nerviosa, y bajo esa presión preferí quedarme a solas un rato, los caballeros respetaron mi privacidad y sin objeciones me permitieron vagabundear a mis anchas. Suspire profundamente, el corazón se me aceleraba y poco a poco iba sintiendo cierta adrenalina.
Desde esa distancia podía ver perfectamente las altas torres del castillo, podía sentir presencias yendo de un lado a otro.
—Impa…
Su nombre salió de mi boca de una forma sorpresiva, tal vez me estaba volviendo loca pero… ¿Acaso no era su presencia?, debían ser mis nervios, porque de no ser así, abría jurado que se arrastraba justo por detrás de nosotros.
Respingue ante la idea. Impa estaba cautiva, y aunque fuera una Sheikah le sería sumamente difícil escaparse.
Pero aunque el pensamiento era firme, cierta duda se había instalado en mi alma. ¿Era posible?, ¿Y si se había escapado?. La presencia nuevamente se movió justo por detrás de donde estábamos, tal vez unos cincuenta metros. Se detuvo y pareció dar vueltas en círculos. Tal vez había esperado el momento oportuno, y si lo pensaba de esa forma, tenía mucha más lógica, después de todo Link y Ralph habían armado un escándalo, era probable que ella supiera que había vuelto, y sin más, había encontrado la forma para salir y recuperar fuerza en terreno seguro, ahora sabiendo que había aliados cerca el paisaje era completamente diferente.
Si, definitivamente era la presencia de Impa, no podía equivocarme, habíamos vivido juntas casi toda la vida y conocía con detalle la forma de su aura.
Sin pensarlo demasiado volví sobre mis pasos, no estaba tan lejos y si necesitaba ayuda siempre podría gritar y algún caballero me escucharía. Trastabille de forma torpe sobre las ramas, y con cierta emoción aparte los arbustos que había delante de mi camino.
—¿Impa?
Mire alrededor pero no vi señales de que alguien hubiera estado en el sitio.
—¡Impa!
¿Me habría confundido?, la presencia despareció de mi mapa mágico tal y como había llegado, aun así, rebusque durante un tiempo. Mi corazón se puso sumamente triste al darme cuenta de que estaba sola.
Seguramente los nervios me habían traicionado y había sentido solo lo que deseaba sentir. Sin más remedio me vire hacia el castillo y trate de no llorar, la neblina se volvió un poco espesa, y el viento, aunque ligero, trajo consigo los rezagos de la lluvia, una brisa que amainaba de forma oscilante e indecisa.
—Zelda ¿Qué tienes?
Respingue con un poquito de susto, ¿desde cuándo estaba ahí a mis espaldas?
—¡Link!
Se acercó ágil como un gato y me dedicó una sonrisa.
— ¿Estas bien?
—Si… ¿Por qué?
—Te vi caminar casi en trance, te llame varias veces, pero no me respondiste. Estaba preocupado.
—Cielos,— masculle— perdóname Link, mi mente estaba completamente en otra parte.
Irguió una sonrisa y se posó a mi lado de forma discreta, bastaron unos segundos para que pusiera la mirada en blanco y vagabundeara de forma curiosa entre los árboles.
—Qué extraño se siente este sitio.
—¿Extraño?
—Por un momento creí sentir cierta aura, parecía conocida y a la vez sumamente diferente, como si estuviera mezclada con otra cosa.
—Link, tú..?
—Debió ser mi imaginación.
—Seguramente también la mía…
— ¿Qué tienes, Zelda?
—Miedo… y bastante. Quiero cuidar de todos, pero no sé cómo hacerlo.
—Claro que sí. No tengas miedo, eres una líder nata
—Pero qué tal si fallamos y Hyrule se queda así para siempre. Quisiera ver mi reino tal como era, bello de nuevo, con el esplendor y el brillo que heredó de mi padre.
—Lo va a ser cuando tú seas reina, las personas del reino, odian a esa impostora, pero cuando todos sepan que no eres tú se levantaran en tu nombre, lucharan a nuestro lado.
—Ser simplemente yo no lo es todo.
—Para mí es suficiente. Sabes que si fuera por mí te llevaría muy lejos, te mantendría a salvo a mi lado, pero tengo una tarea, al igual que tú, algo para lo que nacimos y estamos destinados.
—Dime el secreto, ¿Cómo los inspiro, Link?, ¿Cómo guio a mis caballeros?**
—Igual que a mí cuando éramos niños, yo te seguía a todas partes, siempre corría cuando me llamabas, y aun ahora haría todo por estar a tu lado.**
Suspire después de sus palabras, era cierto, lo recordaba perfectamente, la imagen de mi pequeño Link siguiéndome a todos lados y dándole la cara a mi padre después nuestras travesuras.
¿Qué tenía yo que le inspirara esa lealtad?, por mucho que me amara, debía de haber algo más, algo que quizás yo aún no había visto. Confiando en sus palabras y poniendo mi esperanza en mis instintos, deje finalmente de cavilar en ese tema.
—Zel…
—Si?— asentí de forma cálida al escuchar mi nombre, adoraba tanto cuando él me llamaba de esa manera, simplemente Zel.
—Bueno, ¿recuerdas…?, es decir, nuestra última conversación.
—Lo recuerdo.
—Bueno, he… he decidido.
— ¿Si?— me vire para verlo y casi me doy contra su cabeza, estaba demasiado cerca, tan cerca, que de forma instintiva trastabille hacia atrás de forma torpe, creí que me caería al suelo, pero sus agiles reflejos gatunos actuaron mucho antes que mi lógica, me atrapó por la cintura de forma tierna, y con cierta delicadeza guió mi cuerpo hasta que mi espalda topó con uno de los árboles, en donde el peligro de que me resbalara de nuevo se esfumó definitivamente.
—Que de verdad yo… quiero mi sitio.
— ¿Si?— volví a musitar de forma rala al sentir que sus brazos seguían en su sitio.
—No es como si lo exigiera sin nada a cambio, es decir, voy a luchar por estar justo aquí.
Ahora sí que de seguro había enloquecido, eso, o definitivamente a Link le había dado un ataque de valentía. El árbol a mi espalda se sintió mucho más firme. Me pregunté si me estaría cayendo nuevamente, aunque después de unos segundos puede ver el panorama completo, a mí misma atrapada contra el árbol y a Link aferrándose a mi cintura y recargando su cabeza contra mi pecho, el peso de su cuerpo contra el mío creaba una sensación extraña, un sentimiento de excitación y adrenalina que pocas veces en mi vida había sentido.
Suspiró de forma lenta y sentí como sus manos temblaban mientras seguían ahí engarruñadas en mi cintura.
—La verdad Zelda es que yo… siento cosas que no debería.
— ¿De veras?
— ¿Cómo puede un ex—Kokiri ser así de atrevido?, dime Zel, que tanta pena y castigo me merezco por esto.
—Al menos diez años en el calabozo— farfulle dejando salir una risita –pero Link… hay un pequeño problema.
—Tal vez haya muchos pequeños problemas— susurró con una sonrisa.
—Yo nunca te he visto, ni te veré como un ex–kokiri, solamente como al hylian a quien quiero, y como al ser que más adoro en mi vida.
— ¿Si?— canturreó de forma alegre y ascendió de forma torpe. Nuevamente su rostro quedo justo al lado del mío, y como si los siglos y el tiempo no importaran, juntó su frente con la mía, para quedarnos así, mucho, mucho tiempo, en un cómodo silencio, hasta que de forma voluntaria resbaló y acomodó su cabeza contra mi cuello— lo que siento Zel, es que yo te a…
— ¿Link?— se había detenido de forma tan abrupta que de inmediato supe que algo no estaba bien.
— ¿Sientes eso?
—"¿Mi corazón tamborileando como loco?, ¡Claro!", ¿Sentir que?
—Esa sensación de maldad y muerte, como si…
Liberó sus manos y se alejó un poco
Lo que sucedió después me dejo paralizada, estaban literalmente en nuestras narices, no entendía como era que los habíamos pasado de largo, el gruñido ensordeció mis oídos al tiempo que todo se veía difuso en mi cabeza.
Trate de acomodar las imágenes para darles un sentido, y finalmente, fue como si todo volviera a girar a un ritmo lento y agonizante, los tres Lizalfos habían salido de la nada, estaban justo a nuestro lado camuflados con magia poderosa, cuando Link me soltó dos de ellos aprovecharon la oportunidad de echársele encima, el tercero arremetió mi cuerpo contra el árbol y me dejó enganchada con algo más que dientes y garras.
—Ni se te ocurra gritar— masculló en voz gutural y amenazante.
El grito ahogado de Link me llegó de una forma un poco retardada, vire mi vista buscándolo, pero me arrepentí al hacerlo, uno de los lizalfos lo sofocó de forma bruta, le dio con todos sus fuerzas en el estómago haciendo que se le saliera por completo el aire.
Entonces, simplemente escuche los susurros burlones y los dientes del Lizalfo verde al incrustarse sobre sus omoplatos.
— ¡Link!
— ¡Silencio!— rugió el que me tenía cautiva— si haces un escándalo el mocoso de muere.
—No por favor, ¡suéltalo!.
Me miró con cierta rabia, y al verme reflejada en su enorme ojo amarillo lo recordé todo de golpe, la lluvia comenzó a sonar en las profundidades de mi memoria, tres Lizalfos, uno rojo, uno verde y uno azul, tuerto. Los tres que me habían emboscado cuando intentaba huir de mi propio castillo.
Entonces, ese que me tenía cautiva era…
—Ceo— la voz del fondo bramó con cierta preocupación— hermano, aun no la mates. ¿Recuerdas?... la necesitamos.
—"Ceo"— masculle de forma mental, la rabia en su mirada no menguó a pesar de que el otro Lizalfo le seguía hablando, la cicatriz en el ojo derecho me hizo entender que sus ansias de venganza estaban sumamente frescas.
Entonces, el gruñido me distrajo. Era Link tratando de zafarse, la sangre escurrió sobre su pecho, pero la voz no le salía, Hiperión de verdad que lo había sofocado.
— ¿Qué hacemos con este?— farfulló entre dientes.
El lizalfo verde meno la cola ante la pregunta.
—Ni se te ocurra, Cronos, malgastaras mana* de mala manera, además ¡Quién demonios es este crio!
—Su olor me resulta familiar, ¡es éste el que me debe mi venganza!— rugió rechinando los dientes.
—Sí, este es… el que se coló ese día en el castillo, ¡Vaya!, menuda sorpresa, si solo es un simple caballero, había creído que era ese crio del bosque, ese que vieron en su sueño las brujas chifladas.
—Imposible— espetó con ira, como si le molestara el hecho de no fuera la persona que buscaban, en esos momentos agradecí que en los últimos momentos Link y yo hubiéramos permanecido absortos en nuestro silencio, era obvio que no habían escuchado nuestra charla, porque de lo contrario seguramente ya habrían atado cabos.
—Lo siento, Ceo, pero míralo, este tiene cabello azabache y ojos rojos, y además, en su sueño lo vieron acompañado de un hada.
El Lizalfo azul rugió de forma furica.
—Shhh, silencio— gruñó el otro, de una forma casi implorante. Entonces, después de mucho tiempo pareció recuperar la compostura.
—Tráelo— rugió.
— ¿Si?
—No tiene lo que necesitamos, pero… — me encaró de forma desafiante haciendo que tragara saliva, Link me miró de forma suplicante pero yo le negué con los ojos, sabía que desde su entrañas me gritaba que pidiera ayuda, pero el lagarto me había ordenado no hacer escándalo, y tenía miedo de que lo mataran en un arranque de ira. Menuda ironía, toda la legión de caballeros se encontraba a una distancia relativamente corta, tal vez a unos sesenta metros, considerando el tiempo que Link y yo habíamos estado detenidos. — Se nota que se quieren mucho, — espetó de forma burlona— ¿Quién hubiera creído que la respetable princesita gustaba de revolcarse con sus plebeyos?
Y de pronto de verdad que quería reventarle la cara. ¡Cómo se atrevía decir semejante cosa!
—Mira esos ojos, ¿acaso miento?, tienes gustos extraños, princesa.
—"Link"
—No tiene caso que lo mires de esa forma. Mientras Cronos lo sostenga, su tiempo está detenido, aunque su conciencia grite de forma desesperada su cuerpo no se moverá. ¿Sabes una cosa?, trajimos un regalo de las brujas locas, una parte de su poder.
Entonces desde el cuello del Lizalfo rojo titiló uno de dos pequeños orbes. Me sentí estúpida al darme cuenta de lo ocurrido, la presencia de Impa emergía de forma débil desde el cristal inactivo.
—Sí, sí. Fue una trampa— espetó con una sonrisa chueca— un cristal roba la esencia y el otro…. La conciencia— terminó acompañado del trio de risas burlonas.
El rostro de Link se puso pálido, ahí estaba uno de sus peores temores, la magia con la que le habían robado la conciencia mis guardias, el poder de controlar una mente y los corazones al antojo.
— ¡No!
— ¡Silencio!— definitivamente fue lo último que dije, la guadaña que guardaba en la cola se rozó contra mi cuello haciendo que sintiera un ardor severo.
—Y ahora, ¿Qué demonios pasa con este?— gruñó Hiperión.
Cronos liberó a Link de golpe y alzó la cabeza.
—Rayos, ¡escucho pasos!.
— ¡Ceo!, por eso te dije que no rugieras, ¡Ya vienen los caballeros!
Nuevamente rugió de mala manera, obviando que hacia otra vez su tontería.
—Entonces tráelo y larguémonos. Aunque sólo sean humanos e hylians nos superan demasiado en número
—No cae bajo el hechizo.
—¡Imbéciles!, ¿no se supone que debería estar casi inconsciente?.
—Tiene mucha fuerza de voluntad— Clamó el verde, deshaciéndose de la culpa.
— ¡Alteza!
— ¡Sir Rav…!
Antes de que terminara de verdad que me dieron un buen golpe, maldecí en mis adentros la hora en la que me deje llevar por mis sentimientos, se habían burlado de mi corazón imitando la presencia de una persona a quien amaba, ¿habrían matado a Impa?, no entendía como habían conseguido semejante hechizo.
—Hiperión, ¡Mátalo!, no cambiare un momento de diversión por mi propia vida.
Las palabras hicieron que me diera frío, el lizalfo rojo arremetió con todas sus fuerzas, mientras de daba una vuelta y golpeaba a Link con la cola.
—Es una lástima, quería poseer su mente para ver que tanto te dolía.— me susurró al oido con una voz llena de asco y cargada de resentimiento.
Pero la verdad era, que ya me dolía lo suficiente, mi torpeza nos había llevado a ambos fuera de la seguridad de nuestro grupo. Respingue de forma sofocada, cuando el tal Ceo me echó sobre sus hombros como si fuera una cosa cualquiera.
—"¡Link!"… por favor… levántate, "dime que estas bien, mi amor"
— ¡Rápido, muévanse!
Se echaron a correr a trote. De muchas formas era la peor de las cosas que había sentido hasta este momento, no pude reprimir las ganas de llorar al sentir como me alejaban del hombre que amaba, sin saber si lo habían matado con semejante paliza, sin conocer nuevamente el destino que me deparaba a mí y a mi reino.
Literalmente rechine los dientes de rabia, el lizalfo se las arregló para moverse entre la espesura del bosque sin hacer demasiado ruido, aun así, podía sentir cada golpe de forma férrea, como si me hubiera tirado de vientre contra el lomo de un caballo salvaje, no hacía falta que me golpearan, con eso era suficiente para robarme todo el aliento.
Y entonces, por azares del destino, pasamos demasiado cerca del único ser en el mundo que hubiera logrado pasar desapercibido.
Bendita condición de Animago…
Estaba a bastantes metros, pero los suficientes, para escuchar lo que le pediría.
—"¡Mugetsu!"
—"¿Zelda…?"
—"Escúchame… estoy por desmayarme y perder mi poco control de magia"
—"¿En dónde estás?"
—Pase lo que pase… "¡Sigan adelante!"
—"¡Princesa!"
—"¡Avancen hacia el….!"
—"¿Zelda!?"
—"….frente"
La sensación de vértigo terminó con todo, el trote de los lagartos se volvió en una incesante corrediza, no estoy muy segura de si de verdad logre decir lo que quería.
Venga… ya no importaba.
La sensación de oscuridad acabó por engullirme.
—No era el tal Link
— ¿Qué!?
—Imbéciles. ¡Debió de serlo!
—Nosotros lo vimos, ni era rubio, ni tenia hada.
— ¡Debieron tráelo para asegurarse!, ¡Lagartos inútiles!
Aunque estaba oscuro escuchaba perfectamente, nuevamente sentía los grilletes en las manos y la sensación de estar colgada como animal para el matadero, las voces de los lagartos se escuchaban sumamente roncas, y además…
—El amo nos mandó señales desde ese otro tiempo, es posible que algunas cosas hayan cambiado.
—Cosas, pequeñas… pero no debieron obviar sus sentimientos. Sin importar que forma tenga ahora, el héroe del tiempo permanecerá atado a la princesa del destino.
—Tal vez el héroe del tiempo, no existe en este tiempo— gruñó… era la voz de Hiperión, cortante, gutural, pero al mismo tiempo, un poco más delgada que la de Ceo y no tan aguda como la de Cronos.
Ese Lizalfo…..
En cuanto me desatara le daría una buena paliza, ¿Cómo se atrevió lastimar a mi Link?
Un par de voces ancianas gruñían a la lejanía. ¿Quiénes eran?, al igual que ese día cuando escapaba del castillo, nuevamente tuve la sensación de saber quiénes eran, algo en lo profundo de mis recuerdos de "el otro tiempo" se removía.
Abrí los ojos de forma lenta…
Todo era borroso, aunque logre distinguir una de las antesalas inferiores del castillo, uno de los calabozos que hacia siglos no se usaban.
Colores grisáceos… una atmosfera llena de magia negra.
—Buenos días, Alteza.
Cargue mi odio simplemente con la mirada, los tres lizalfos irguieron sonrisas torcidas, uno de ellos me dio una "patadita" y me bambaleó como juguete, como si fuera un péndulo indefenso oscilando entre el delicado equilibrio entre la vida y la muerte.
Finalmente dieron tres saltos en reversa, dos sombras que permanecían a sus espaldas se acercaron.
—U...Ustedes…
Demonios…..
Y mil demonios, sabía que había escuchado esas voces ancianas en otro lado.
Me recibieron con un par de sonrisas chuecas, incluso más torcidas que la de los lizalfos. La frase "par de brujas locas" finalmente cobró sentido. Se acercaron con su respiración nasal inarticulada, corrediza y asquerosa. Y ahora que lo pensaba… ¿Qué hacia ese círculo mágico en el piso de los calabozos?
—No te muevas, chiquilla.
—No te dolerá, demasiado….
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Continuara...
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N.A: ** (doble asterisco; referencia directa) Homenaje respetuoso a la película de blanca Nieves y el cazador la cual me sirvió de inspiración y empujón para comenzar a escribir este fic, siendo esta escena una de las primeras en plasmarse de forma concreta en mi mente. :)
* Mana: Magia
Comentarios del Capitulo:
Ven, por eso desde el primer capitulo advertí que no le quitaran el ojo a esos tres Lizalfos...
¿Y quienes son las Sombras del enemigo?, seguramente muchos ya lo descubrieron después de la conversación de los Lizalfos y de esa ultima escena.
en el próximo capitulo sus identidades serán reveladas abiertamente y también explicare por qué precisamente ellas son el enemigo principal de esta historia.
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* Va a haber guisado de largato, ¿Cuál fue el delito?, ¡Interrumpir a Link cuando estaba a punto de confesarle su amor a Zelda!
