-Necesito llevarte con Kazu- espeto, sujetando la mano del príncipe, al tiempo que lo arrastraba con ella, su anterior plan olvidado.

El príncipe se dejo arrastrar, parpadean un poco al tiempo que se preguntaba a si mismo ¿Y quién se supone que es Kazu?


A unas pocas calles de allí, Kazu estaba sentado bebiendo una taza de café en un pequeño pero cómodo local. Aquella tienda había sido sugerida por Zack, quien alegaba que era muy tranquila y que tenían muy buen café.

A pesar de la apariencia relajada el hombre de cabello plateado estaba totalmente consciente de sus alrededores y se tensaba ligeramente cada vez que alguien entraba por la puerta.

Se masajeo ligeramente las sienes, tratando de calmarse un poco; le preocupaba de sobremanera el haber enviado a Mina por si sola para recolectar información.

Tomo un trago del café caliente, no quería imaginar lo que podría pasarle a la rubia si el príncipe o el general de Beryl se daban cuenta de lo que aquella chica los seguías.

El recuerdo de lo que había sucedido a su prima le hizo hacer una mueca, que solo se profundizo al imaginar que algo similar le pasara a la rubia.

No se perdonaría así mismo si algo le pasaba a Venus y sentiría mucho más remordimiento si esta vez ni siquiera lograba confesarle a la diosa del amor sus sentimientos.

Bufo, ligeramente fastidiado por sus pensamientos. Estaban en una crisis y él se ponía a pensar en el amor. Ahora no era el momento.

"Siempre hay lugar para el amor, hermanito"

El parpadeo, sorprendido por el repentino recuerdo. Esta vez no había duda, aquello no era su imaginación, ni un truco de su mente.

Era un recuerdo, cerró los ojos tratando de concentrarse, trato de buscar en lo más profundo de su mente y por un momento la imagen de un par de ojos dorados le invadió… podía sentir la tranquilidad emanar de aquellos ojos y una extraña sensación de calma le invadió.

Pero su concentración se rompió ante el sonido de la puerta abrirse bruscamente y levanto su mirada para encontrarse con una jadeante Mina, que arrastraba a un pelinegro familiar detrás de ella.

Frunció el ceño, el recuerdo de aquella voz y los ojos dorados, temporalmente olvidada ante la sorpresa de la presencia del otro. Aunque todavía tenía esa ligera sensación de calma en el fondo de su mente.

Mina miro alrededor del café, buscándole, pero Kazu fue incapaz de pronunciar una palabra para llamar su atención, aun estupefacto. Finalmente la rubia lo miro y le lanzo una sonrisa brillante, probablemente para hipnotizarle e impedirle cuestionar su decisión sobre traer a un Darien con lavado de cerebro ante él.

Y a pesar de que le costaba admitirlo, aquella sonrisa estaba funcionando a las mil maravillas, puesto que no tenía la fuerza de voluntad para enojarse, se limito a suspirar mientras negaba con la cabeza.

-¡Kazu! –la rubia le llamo y el levanto la vista, sus ojos descansando en el príncipe.

Parpadeo una vez más, a diferencia de lo que ambas, Mina y Rei, habían dicho los ojos del otro no eran negros y si bien no eran tan brillantes como habitualmente, eran azules.

-¿Mina? –cuestiono con una mirada.

La rubia le sonrio, mientras tomaba asiento delante de él e instigaba al príncipe a hacer lo mismo.

Los ojos de Darien se mantenían en el, mirándolo con vacilación.

-Endymion-sama encuentra la actual situación muy confusa, le traje para que le explicaras-

¿Explicar qué? Pensó.

-¿Qué?- no pudo evitar pronunciar las palabras en un tono lleno de confusión.

Mina no dejo de sonreír, pero él no podía dejar de notar que su sonrisa era tensa –Quiero que le expliques a su alteza lo que sucede-

Por un momento la confusión volvió a llenar, antes de que notara algo.

Ella le llamo Endymion y su alteza.

Darien detestaba ser llamado Endymion, puesto que negaba con todas sus fuerzas ser el mismo que el príncipe del trono dorado, también no sentía ningún aprecio por ninguno de los titulo formales con los que se hacía referencia alguien de su estatus.

Fijo su mirada en el príncipe, que le devolvió la mirada con igual firmeza, esta vez tomo nota tanto de su postura como de los pequeños gestos que hacía.

La forma en que su mirada se mantenía firme y su postura era perfectamente recta sin aquella cualidad relajada que Darien tenía, la forma en las que las manos se mantuvieron sobre sus muslos en lugar de la mesa, noto su cabello perfectamente peina…

-¿Endymion-sama?- pregunto con vacilación, deseando haberse equivocado.

-Kunzite- el otro contesto, sin relajarse en lo más mínimo.

A pesar de que su rostro se mantuvo en blanco y libre de cualquier emoción, por dentro podía sentir su corazón acelerarse y su mente revolverse cuando aquel pensamiento se asentó en su mente.

Este no es Darien.

El permitió que aquel pensamiento le invadiera solo por un momento y luego resistió el impulso de sacudir la cabeza.

Pensar algo como aquello era absurdo, si bien había muchas diferencias notables; en el fondo eran uno y el mismo, Endymion era una parte esencial de Darien, aunque no estaba del todo seguro de que el pelinegro estuviera plenamente consciente de ello.

Darien no era más que una versión más madura y a veces más infantil que el mismo Endymion, el sabía aquello tan bien como sabía perfectamente que el mismo no era muy diferente de Kunzite.

Pero el problema que era que mientras que Endymion era una parte esencial de Endymion, lo mismo no podía decirse al contrario; Endymion existía independientemente de Darien.

-¿Qué desea saber? – pregunto, su tono cayendo en la formalidad mientras su mente trabajo furiosamente en busca de alguna manera de afrontar esta situación.

-¿Por qué me traicionaron? – el otro pregunto en un tono calmado, casi frio. Como si no estuvieran hablando de algo tan íntimamente relacionado consigo mismo.

Por un momento dudo, aunque estaba seguro de que no dejo nada reflejado en su cara, no estaba del todo seguro a lo que se refería el pelinegro.

En un tono que muchos podría considerar frívolo respondió – Beryl nos lavo el cerebro, no tuvimos mucho que decir al respecto-

El otro lo miro con el ceño fruncido, antes de que la mirada fría se desvaneciera en la confusión pura y simple -¿Por qué iba a Beryl a lavarles el cerebro y hacerles traicionarme a la senshi?-

Parpadeo y miro a Mina de reojo, la rubia le devolvió la mirada encogiéndose de hombros muy ligeramente, casi diciendo "no sé de lo que habla"

-No hemos hecho tal cosa- contesto con tranquilidad, desestimando lo tenso de la situación tomo un sorbo de su café; Zack tenía razón el café en esa tienda era delicioso.

Eso le gano un ceño fruncido del príncipe, aunque no podía decir si era por la situación o por su propia actitud, aunque sin duda recordaba que el príncipe siempre era formal cuando estaban discutiendo esa clase de asuntos; el mismo también había sido así.

Solo para asegurarse de que leía adecuadamente la situación y quizás con el fin de fastidiar un poco a Endymion, miro a la rubia y le pregunto -¿Quieres algo de comer, Mina?-

El pelinegro, lo miro –No es momento para eso-

El se encogió de hombros y el pelinegro lo fulmino con la mirada antes de continur -¿Entonces porque no estaban conmigo cuando desperté?- pregunto con una ceja levantada.

-¿Dónde estaba cuando despertó?-pregunto en su lugar.

-Con Beryl-respondió sin dejar de mirarlo, sus ojos azules oscureciéndose poco a poco.

- Y supongo que fuiste allí de buena gana –continúo con una ceja alzada- porque te encanta pasar tiempo con ella-

La expresión del príncipe se torno avergonzada, mientras Darien odiaba a Beryl, Endymion la había detestado y huido de ella a la primera sospecha de que estaba cerca, la simple idea de que él había decidido ir con Beryl por propia voluntad era inconcebible.

-Estabas allí porque fuiste secuestrado – explico en un tono más serio- y Beryl no dejaría que nos acercáramos a ti, hemos estado buscándote… aunque no habíamos tenido mucho éxito-

Endymion apunto a Mina –ella me encontró ayer-

-Y me informo de ello, si- Kazu coincidió- pero necesitábamos decidir qué hacer-

-¿Qué había que decidir?- pregunto, sus ojos oscureciéndose una vez más.

Kazu frunció el ceño, cada vez que el príncipe encontraba algún argumento para convencerse a sí mismo de que su shitennou le había traicionado sus ojos se oscurecía y podía sentir el mas mínimo poder del negaverso salir de él.

-Como proceder, por ejemplo –dijo con tranquilidad – básicamente estábamos planeando como secuestrarte-admitió con una ligera mueca.

Eso parecía sorprenderle lo suficiente para sacarlo de sus sospechas, sus ojos aclarándose a ese tono de azul que todavía no era el suyo -¿Secuestrarme? –repitió, incrédulo.

-Pensamos que estarías bajo el control del negaverso y poco dispuesto a venir de buena gana- explico y encogiéndose de hombros agrego –estábamos dispuesto a tratarte un poco bruscamente si con eso regresabas a nuestro lado – y cuando el príncipe parecía a punto de protestar, añadió – a menos que prefirieras que te dejáramos con Beryl, claro está-

El príncipe cerro la boca mirándolo con incredulidad -¡¿De verdad eres Kunzite?!-


La pregunta se escapo de su boca sin darle el tiempo para procesar lo que decía, y mentalmente se reprendió por ello, no debería hablar sin pensar, especialmente porque él no estaba seguro de estar hablando con el líder de su shitennou.

Ignoro el hecho de que podía sentir la energía del general de oeste proviniendo de él.

Kunzite raramente era tan casual y jamás lo era cuando estaban hablando de un asunto tan serio.

Y dudaba que, aun con su vida en juego, lograra imaginar a Kunzite admitiendo que planeaba secuestrarlo con solo un encogimiento de hombros y una expresión que decía claramente "¿Qué le vamos a hacer?"

El hombre en frente de él se encogió de hombros, por tercera vez –Soy Kazuo- el contexto tomando otro sorbo de… ¿Era eso café?

Una voz en la parte posterior de su mente se quejo "Yo necesito un café"

El ignoro aquello, no era tiempo para beber nada. Miro al otro quien suspiro y añadió –Soy la reencarnación de Kunzite, otra versión de lo mismo si se quiere-

-¿Reencarnación? – aquello tenía sentido, su mirada se torno curiosa.

Quizás el me pueda dar alguna respuestas.

-Han un par de miles de años desde la caída del milenio de plata y todos nosotros hemos reencarnado-

-¿La caída del milenio de plata? –repitió con incredulidad, ¿Cómo podía caer el milenio de plata? Aquello era imposible.

Los ojos azul-plateados se tornaron inescrutables y toda duda de que aquel hombre era la reencarnación de Kunzite se desvaneció de su mente.

El había visto esa mirada demasiadas veces para confundirla con la de otra persona.

-¿Qué… -comenzó su ceño frunciéndose- ¿Qué es lo último que recuerdas?-

-Estábamos en el salón del palacio en Elysium, planeando como hacer frente Beryl – contesto, frunciendo el ceño, su cabeza se sacudió un poco.

¿Cómo había pasado de estar allí a estar en manos de Beryl? No tenía sentido, aun más apremiante ¿Por qué le había creído a Beryl?

Una punzada de dolor, nada de eso tenía sentido ¿Qué había planeado hacerle a Serenity? Aun si ella en verdad le traicionaba en la forma en la que él había creído, el jamás le haría daño, no de la forma en la que había planeado.

Mirando el ceño de Kunzite profundizarse, sintió una sacudida de terror y su corazón acelerarse por el miedo -¿Qué… que me hizo Beryl?-


Caminando por los oscuros pasillos el general que se hacía llamar Kunzite sentía la adrenalina llenarle, el poder suficiente para despertar completamente a Metalia podía estar a su disposición, pronto.

Deteniéndose antes de entrar a la sala del trono, se calmo antes de entrar,

Cayendo inmediatamente en una posición de rodillas, saludo –Su majestad-

Beryl lo miro con una mueca –Has vuelto pronto, Kunzite –dijo con fastidio-¿acaso me has traído a Endymion?-cuestiono en un tono de falsa calma, y el general se contuvo de estremecerse.

A la reina Beryl no le complacían los fracasos y último general o no, sabía perfectamente que le mataría si pensaba que era aunque fuera un poco inútil –Hubo complicaciones, su majestad –respondió sin atreverse a levantar la cabeza y antes de que pudiera responderle, añadió –El príncipe parece estar en posición de un poder más grande de lo que pensábamos, casi tanto como el propio cristal de plata, me atrevería a decir –

El podía sentir la mirada pesada de la reina sobre él y como su furia se convertía en interés – De pie, Kunzite- ordeno.

El se levanto, tomando aquella orden como un permiso explicito para continuar –Cuando trate de forzarle a volver aquí, sus ojos brillaron de color dorado y pude sentir un poder muy grande salir de él, se sentía casi tan poderosos como el que esa niña tenía mientras uso el cristal de plata –explico.

No menciono lo aterrorizado que se había sentido cuando aquella mirada dorada se había centrado en el, ni el hecho de que todavía podía sentir sus piernas temblar levemente por este mismo miedo.

Los ojos de la reina brillaron – ¡recupera a Endymion! a cualquier costo, aun si tienes que llevarte a todos y cada uno de los youma en este castillo, trámelo, ahora –lujuria de poder lleno su mirada y él se recordó a si mismo que si bien la reina estaba obsesionada con el príncipe Endymion no había nada que ella amara más que el poder y si tenía que despedazar al príncipe para obtenerlo, así lo haría.

Con una sonrisa oscura asintió, saliendo de la sala del trono. Tenía un plan que fraguar, atraparía a ese príncipe y con el obtendrían el poder necesario para despertar a la reina Metalia y hacer a este mundo completamente suyo y entonces el seria el general más poderoso de la tierra, como siempre debió haber sido. La reina Beryl le recompensaría por su éxito dándole al rubio general que ejercía el poder de las aguas.

Te arrepentirás de no haberme escogido, Endymion.


Otro día y otro capítulo, cada vez me tardo mas en subir y podría empezar a preocuparme de no estar dedicándole suficiente tiempo a esta historia, excepto que si le he estado dedicando tiempo a esto, solo que no al capítulo que debería haber subido hace algunos días.

Unos días después de subir el ultimo capitulo, me dio por revisar los primeros capítulos para asegurarme de que tenía unos detalles correctos, no me asegure de nada y en su lugar tuve una especie de ataque cardiaco por lo horrible del primer capítulo, casi muero por exceso de signos de puntuación, sobrecarga de párrafos y errores de gramática; en pocas palabras la historia está escrita del tal forma que tuve que forzarme para no cerrar la pagina y mandarla historia al infierno, en serio casi lo hice.

En su lugar descargue los documentos y me puse a reescribirlo, de allí el retraso, a partir de hoy con cada actualización cambiare un capitulo por su versión reescrita, si bien los hechos son básicamente los mismos, ahora incluyen detalles que estaban escritos de tal forma que solo yo los notaba, si alguien quiere revisar los capítulos reescritos y decirme si están bien o mal, se lo agradecería mucho.

Muchas gracias por los comentarios:

Saori-Luna: gracias por tus felicitaciones :D espero que sigas disfrutando la historia y siéntete libre de corregirme siempre que puedas, de esa forma mejoro.

Faby Usako-Chiba-T: Si, Endy va entendiendo la situación poco a poco y Serena no va sufrir demasiado pero si va a terminar muy confundida.

Dinas: xD Mina y los callejones es un clásico, podría escribir un drabble "Diez razones por las que Mina atrae a los malos a los callejones"apuesto que sería divertido y para responder tu pregunta: yo considero a quienes lo odian youmas en el encubrimiento, así que cuidado si te cruzas con alguien que lo odia.

Nora: Eso se explicara pronto, tengo casis decidido profundizar en eso.

Minako992: Pues y ves que al Kazu se le quita muy rápido el susto de la llegada de Edny, lo suficientemente rápido como para burlarse de él a su manera e.e

Muchas gracias por leer, dejad reviews.