No es consciente del lugar o el momento hasta que el rostro del nuevo general de la tribu del cielo aparece en su campo de visión, preguntando algo que no logra entender mientras le aprieta la mano con fuerza para que suelte la daga. Y ella lo hace, ha perdido la fuerza de luchar, la voluntad de vivir.

Su corazón que creía muerto, se rompe en miles, millones de piezas al encontrarse su mirada con la de esos severos ojos azules ¿Qué había hecho?

—Tú, tú —dice con lágrimas en los ojos mientras cae al suelo—, todo este tiempo…

Hak calla.

Él está vivo, siempre lo estuvo, su mirada anegada va a Soo-Won, ella había hecho esto, solo ella. Y con el descubrimiento también cae sobre ella el peso de sus pecados, destrozó a su familia, destrozó todo en lo que una vez creyó…Volvió a hermano contra hermano. La histeria se apodera de ella, la consume.

Hak aparta la mirada y sus ojos se encuentran con los suplicantes de Soo-Won preocupado por su madre que grita y llora histérica mientras los guardias la restringen.

Yona se aclara la garganta antes de continuar.

—¿Tiene alguien algo más que agregar antes de que dicte la sentencia?

Hak se levanta y respira profundo, no ha querido más que la muerte de Soo-Won desde el día de su traición, entonces, ¿por qué? Quizás porque no quiere más sangre de los que una vez amaron en sus manos, quizás es algo más.

—Su Majestad —habla y ve la sorpresa en el rostro de Yona.

—Prosiga, general.

—Si bien, sus crímenes son imperdonables, Soo-Won no representa una amenaza para la corona o para Kouka en su actual estado. No puede siquiera mantenerse en sus propios pies, nunca lo hará. Además, sus cómplices están muertos o han sido condenados.

—¿Qué está sugiriendo, Lord Hak?

Hak aprieta las manos a sus costados, no seguro de lo que está pidiendo.

—Exilio bajo custodia, que su castigo sea saber que llevas la corona que un día osó usurpar.

Los ojos de Soo-Won se clavan en Hak, pero él aparta la mirada.

—Ya veo.

—¿Alguien más tiene algo que agregar?

—Zeno piensa que la clemencia siempre ha sido un rasgo de los grandes líderes —habla Zeno.

—Y el exilio bajo custodia envía un claro mensaje de cero tolerancias —agrega An Joon-Gi.

Geun-Tae asiente de acuerdo, al igual que Tae-Woo, Kang Kyo-Ga es el último en dar un asentimiento.

Yona lo meditó por un momento antes de volver a hablar.

—Que así sea entonces. Tu sentencia ha sido decidida, Soo-Won. Vivirás prisionero en el exilio hasta el último de tus días de vida.

Hak cierra los ojos y los vuelve a abrir cuando siente la mano de Jae-Ha apretando su hombro. Hak no dice nada, tampoco se aparta.

Su mirada se cruza una última vez con la de Soo-Won y Hak no sabe qué hacer o sentir con el gracias que sale de sus labios.