"Se encienden las alarmas y el temor… "

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Capítulo 28

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Matrimonio por venganza

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Shampoo llegó a Nerima finalmente, entró al Nekohanten y observó a su abuela limpiar el restaurante.

–Shampoo… Regresaste finalmente –dijo mirándola a los ojos.

–Sí abuela… sucedieron muchas cosas, pensé que te quedarías en la aldea…

–Ese era mi plan al inicio, estuve esperándote, tanto que creí que estabas en Japón y me vine para acá… ¿Dónde estuviste todo este tiempo? –le cuestionó.

–Bisabuela… todo este tiempo estuve con Mousse… sucedieron muchas cosas, él finalmente logró vencerme…

–¿¡Qué!? Increíble… pero ¿Dónde está él? ¿Por qué no viene contigo?... Shampoo tu sabes que nuestras leyes son muy claras…

–Lo sé bisabuela, sólo que está vez Mousse fue el que me rechazó, él se casó con otra mujer –bajó la mirada.

–¡No puede ser! ¿Por qué lo permitiste? –le cuestionó exaltada.

FLASH BACK

La hermosa amazona, llevaba su largo cabello sujetado en una cola alta, empuñó una daga y se detuvo, justo en el dormitorio de los recién casados, a pasos firmes, rasgó el veló de la cama y alzó su brazo sediento de venganza contra la mujer de Mousse, la esposa descansaba durmiendo profundamente, la amazona la miró con recelo y sin dudarlo, se lanzó a atacarla para darle muerte, pero Mousse intervino prontamente y la detuvo…

–¿¡Qué crees que haces!? –la jaló hasta la salida de la pequeña casa.

–Yo debo matarla, lo ordena la ley, no dejaré que se mujer se quedé con lo que yo me he ganado –dijo enfurecida.

–¿Ganado?... ¿de qué hablas Shampoo?... tú siempre me despreciaste, me trataste peor que una basura… ahora porque logré derrotarte y estás desesperada quieres hacer cumplir la ley de nuestra aldea… Lo siento Shampoo soy un hombre casado y esa mujer que pensabas matar, fui mi ángel, fue la que me rescató del dolor al que tú me sometiste, cuando me dijiste que jamás me amarías, ella fue quien me llenó de cariño y seguridad y me hizo ver que soy valioso y que tú no eres la única mujer que podría quererme…

–Mousse, déjala, vámonos y casémonos –lo tomó del brazo.

–¿Para qué Shampoo? ¿no se suponía que estabas enamorada de Ranma?

–Sí lo busqué por todas partes, pero no hay señales de él y yo… yo me he enamorado de ti Mousse, reconozco que fui una tonta en el pasado, pero ahora me he dado cuenta que… -lo besó apasionadamente.

Mousse se soltó de su agarre…

–No malinterpretes las cosas Shampoo, si te deje vivir con nosotros es sólo porque te vi muy sola, pero yo hace mucho tiempo que dejé de amarte… es verdad te amé más allá de mi propia dignidad y lo único que yo quería era estar a tu lado, pero gracias a tus rechazos y tus desprecios, comprendí que no eras la mujer indicada para mí y que yo merecía alguien mejor que tu Shampoo… las cosas cambiaron ya no te amo… amo a mi esposa como jamás he amado a nadie en la vida y la voy a proteger, y si tengo que matarte para mantenerla a salvo así lo voy a hacer…¡Márchate y no vuelvas jamás! -le cerró la puerta en la cara

–¡Mousse!... ¡Mousse!...

FIN FLASH BACK

-Mi única opción es Ranma…

-Imposible me enteré que Ranma se casó con Akane Tendo

-¡No puede ser!

-Perdiste el tiempo Shampoo, tendrás que buscar marido pronto por otro lado, sabes lo que marca la ley.

….

Ya había oscurecido y una fuerte tormenta comenzó a azotar el bosque, alcanzó a llegar antes de mojarse. Se cambió de ropa por una muy bonita y a la vez sensual, lucía muy hermosa, colocó todo en la mesa y prendió unas velas, sabía que Ranma no tardaría en llegar, por lo general siempre llegaba a la misma hora, decidió subirse a ver la televisión un rato, para hacer tiempo y no aburrirse. Pasaron unos minutos y escuchó un azotón en la puerta y como si movieran cosas en la cocina, escuchó el sonido de unos platos romperse, se puso en alerta, Ranma nunca hacía ruido cuando llegaba, miró por el ventanal y no observó el auto, sintió temor, alguien estaba en la planta baja y no era su marido, serían unos ladrones. Cogió un bat y fue bajando lentamente las escaleras, se deslizó sigilosamente hacia la cocina y preparó el bat, mientras prendía la luz… no podía creer lo que vio.

–¿Ranma?… -tenía frente a ella a la pelirroja, empapada, la versión femenina de Ranma.

Akane no entendía nada, observó la tetera, en la estufa. Ranma la miraba con los orbes dilatadas, salió corriendo a la puerta.

–¡Espera Ranma, hay una tormenta afuera! –le detuvo del brazo.

–¡Suéltame Akane! –le retiró la mano violentamente.

–Ranma…

–Ya descubriste que sigo convirtiéndome en esta cosa, sí sigo siendo un fenómeno –dijo ofuscado.

–Pero no entiendo, ¿Cómo?... Se supone que te habías curado en China, además en todo este tiempo que llevamos juntos, jamás te vi convertido en mujer –estaba consternada.

–Entrené durante años en esas malditas montañas, pero todo fue en vano, jamás conseguí curarme –dijo con rabia apretando los puños. –Durante todo este tiempo estuve evitando el agua fría.

–Ranma… lo siento.

–¿Lo sientes Akane? o te da lástima, ¡Mírame sigo siendo el mismo fenómeno mitad mujer que tanto desprecias! –le gritó.

–Ranma…pero ¿Qué estás diciendo?

Volvió a la cocina y se echó el agua caliente.

–Ay Akane por favor que no recuerdas lo que me dijiste, eres tan cínica que durante todo este tiempo jamás tocaste el tema, ni siquiera escuché nunca de tus labios un lo siento.

–Pero…

–Esa fue la maldita razón, por la cual nunca pude vencer mi maldición, no podía borrar de mi mente tus palabras, tus insultos, los tenía grabados en mi alma, día y noche despertaba por las malditas pesadillas, recordando tu desprecio mientras me taladraban por dentro tus palabras. Intentaba concentrarme en el entrenamiento a toda costa, por más que me esforzaba, no lograba resultados, entrenaba día y noche, desde que nacía el sol, hasta el caer de la noche, había días en que ni siquiera paraba para descansar o comer, tenía tantos deseos de ser un hombre completo que nada más me importaba… pero eso no era suficiente, necesitaba ser algo más que un simple heredero desterrado de una escuela casi extinta, necesitaba recuperar mi orgullo aniquilado por tu causa…

Akane lo escuchaba, mientras lo hacía, sentía que su alma sufría con cada palabra que estaba escuchando, era el reflejo de una alma pérdida.

–Esta casa, el auto, el dinero del tratamiento de tu padre, las cuentas, todo… proviene de dinero sucio, obtenido de los actos más brutales que te puedas imaginar.

–¿Dé qué hablas Ranma?... –sintió temor de lo que pudiera decirle.

–Entré en negocios sucios, peleas clandestinas en las aldeas más sórdidas y peligrosas de China, sitios olvidados, en los que sólo existe la ley del más fuerte, repleto de ladrones, asesinos, hombres y mujeres despiadados, incluso niños. Eran las peleas más brutales y sangrientas que te puedas imaginar… los peleadores subían al ring, pero sólo uno lograba bajar con vida… participé en muchas peleas fui generando una fortuna con la sangre de mis oponentes…

–¡Ranma, no, eso no puede ser cierto! –se humedecieron sus ojos.

–Lo es. Pero ni siquiera esas peleas fieras me ayudaban a desahogar mi rabia, mi odio… el dolor, nada terminaba con esa agonía. Tuve cientos de encuentros, jamás perdí uno; los luchadores y los mismos aldeanos me respetaban y temían. Después de un tiempo dejé de pelear y decidí concentrarme únicamente en mi entrenamiento para deshacerme de la maldición, durante ese tiempo no tuve ninguna clase de contacto humano, esas montañas oscuras, se transformaron en mi guarida… en mi hogar, un lugar solitario, oscuro y lleno de inmundicias como lo era mi corazón.

Las lágrimas de Akane fluían sin cesar, mientras lo escuchaba, por un momento no deseaba oír más, pero necesitaba conocerlo, a ese Ranma que volvió de China siendo un misterio para ella, necesitaba saberlo todo y comprenderlo.

–No comprendía que había hecho mal, me preguntaba todos los días en que había fallado para que tú me hubieras despreciado y humillado como lo hiciste aquella vez que volví a Japón, después de recibir aquella carta de despedida, donde tú me dejabas sin explicación alguna –apretó los puños y cerró los ojos con violencia, para poder sostenerse –Era mejor no haber vuelto jamás, haber aceptado lo que decía esa carta y no buscar explicaciones… porque ese viaje de regreso a Japón me aniquiló por completo –una lágrima se escapó de sus intensos ojos azules.

–Ranma yo no… –el pelinegro la interrumpió abruptamente.

–¡Aún no he terminado Akane!… –limpió la lagrima que se deslizaba por su mejilla. –Cuando estuvimos en ese parque aquella tarde y me dijiste que era un fenómeno, que te avergonzabas de mí por mi condición… que te provocaba asco, que no me amabas… que me odiabas con todo tu ser y que estabas con Hinomoto… –respiró hondo y está vez no fue una sino varias lágrimas las que fluyeron de sus ojos – Esas palabras tuyas me arrancaron el alma y me cortaron todas las alas… me arrastraste al peor de los infiernos, me destruiste sin misericordia… por primera vez me abrí a alguien, desnudé mi alma para ti para que tu percibieras el amor que te tenía, dejando atrás mi orgullo, mis inseguridades, mi inmadurez, decidí confesarte que te amaba, decidí vivir ese amor libremente… huh… ¿y tú que hiciste? Te burlaste de mí, jugaste con mis sentimientos, me cambiaste por el malnacido de Hinomoto… lo preferiste a él porque era más apuesto, adinerado, pero sobre todo… él era un hombre de verdad, yo no te podía ofrecer nada de eso… debo reconocer que tenías toda la razón al elegir lo mejor, pues lo único que yo podía ofrecerte era ese desquiciante amor incondicional, torpe, pero puro… era todo, yo sólo era un don nadie, sin casta sin apellido, sin un yen en el bolsillo, un pobre diablo que para completar su lista de desperfectos, tenía la suerte de tener una maldición, la más cruel para cualquier hombre sobre la tierra, comprometer su hombría. Lo que más me dolió Akane… fue darme cuenta que había perdido lo único valioso que tenía; porque yo no tenía nada, nunca tuve una casa, un hogar, una familia, nada, lo único que me acompañaba eran las locuras de mi padre y todos los problemas en los que me metía, siempre huyendo, yendo y viniendo de aquí allá, vagando, con hambre con sed, con calor y frío… en verdad no tenía nada, ni pertenecía a nada a nadie… lo único que era verdadero y real en mi vida, eras tú… te sentía mía y que yo te pertenecía, sólo a ti… ese día lo había perdido todo, absolutamente todo, porque te había perdido a ti, para mí tú lo eras todo. –Se limpió las lágrimas y la miró con sarcasmo y cinismo –Pero mira Akane, como cambian las cosas, ahora soy poderoso, tengo una fortuna, he podido darte una vida de reina, ¿no estás satisfecha ahora? Claro tendré que vivir con está maldición por el resto de mis días.

Akane no podía controlar sus lágrimas quería hablar, quería explicarle, pero sus palabras estaban atoradas en su garganta, no sabía cuánto mal le había hecho y se sentía la peor de las villanas, verlo así, confesándole todo eso, era una carga muy pesada para ella, no sabía cómo pedirle perdón por aquello.

Cuando Akane por fin iba a tomar la palabra, Ranma continuó.

–Desde aquel día me juré a mí mismo, no volver a confiar en nada, en nadie, cerré mi corazón y me aferré a mi orgullo lastimado, era lo único que había sobrevivido, sin darme cuenta, mi carácter y toda mi persona había cambiado, corrí a mis amigos de la montaña, rechacé cualquier ayuda de ellos y de los demás, pero dentro de todo ese infierno, había una ventaja, me volví mucho más fuerte y aprendí a controlar cualquier situación o sentimiento que turbara mi mente. Entonces, mis heridas habían cicatrizado hasta que recibí una llamada de mi madre… me informó de la penosa situación que estaban pasando con la enfermedad de tu padre, me dijo que estaba muy mal y probablemente podía morir en cualquier momento; irremediablemente sabía que tenía que volver, le debía mucho a tu padre, por eso decidí hacerlo; regresé a Japón y fui a verlo… el me imploró que su más grande y último deseo era que yo me casara contigo, no podía negarme, así que accedí a sus súplicas y te pedí matrimonio; sólo por esa razón me casé contigo –develó todo finalmente soltando todo aquello que ya le venía pesando desde hace mucho, sintió que su alma se aligeraba, pero para Akane, había sido la peor revelación, la más dolorosa, tanto que sintió como su corazón se convulsionaba por dentro y se detenía en un instante –sus ojos se cubrieron de más y más lágrimas, Ranma continuó -No estaba en mis planes, regresar para desposarte, era lo que menos deseaba, pero había dado mi palabra y era un hombre de honor, cumplí mi palabra, pero sabía que ese no sería un matrimonio llevado por la dicha, sentía tanto rencor, que me juré hacerte pagar por cada una de tus humillaciones, despreciándote, entonces fragüé mi venganza desde el primer día, este matrimonio se construiría en la venganza, te haría pagar por cada insulto, por cada lagrima por cada noche que desperté en medio de pesadillas, te haría sentir el peor sufrimiento tal como yo lo sentí, haría que te tragaras todas tus palabras de la forma más cruel y te lo haría vivir por el resto de tus días, arrastrándote conmigo al infierno.

–No… no… -su voz estaba entrecortada, impresionada por todo lo que había escuchado –¿Te casaste conmigo por venganza? –le preguntó aun rogando por otra respuesta.

–Sí, me casé por venganza –expresó firme y sin titubeos.

Entonces Akane comprendió finalmente el porqué de sus extraños comportamientos y tratos con ella, porque la despreciaba, porque la había humillado tanto y porque jamás la había tocado.

La peliazul hizo un esfuerzo sobrehumano para mantenerse en pie y poder hablar, entre lágrimas, le dijo:

–Lo siento, lo lamento tanto Ranma, desde lo más profundo, jamás quise lastimarte, en ese momento estaba ciega de dolor, de coraje… sé que soy culpable por ello, pero créeme que cuando regresaste de China busqué la manera de hablar contigo y disculparme, pero por una u otra razón siempre me vi interrumpida y simplemente, jamás pensé que eso te hubiera hecho tanto daño… de verdad, perdóname por ello… aun así nada justifica la bajeza que hiciste, la porquería de matrimonio que construiste –rompió en llanto, pero aun con su voz completamente quebrada siguió hablando –Nada justifica la farsa en la que me arrastraste a vivir contigo, sólo para avivar tu sed de venganza… porque no me lo merecía… hubiera preferido que no te casaras conmigo, que me rechazaras y rechazaras la petición de mi padre, que me odiaras por el resto de tu vida, a vivir todo esto… superaste cualquier limite, superaste cualquier cosa que yo te hice, porque con creces me lo hiciste pagar… hubiera preferido que nunca hubieras vuelto, a vivir todos estos episodios fatídicos a tu lado durante un año… ya no te reconozco más Ranma ¿En quién te convertiste? ¿En qué momento te perdiste?

–Hmph –bufó.

Aun destrozada continuó…

–Que equivocado estás Ranma… te has equivocado tanto… la verdad, la única verdad es que el que me arrastró al peor infierno, fuiste tú, fraguaste un plan siniestro, mucho más cruel que el de Ukyo y Shampoo, te felicito Ranma tu venganza absurda funcionó, día a día fue produciéndome la muerte, pero no estabas conforme, no querías terminarla en ningún momento, me condenaste a la más sórdida agonía, lentamente ibas aniquilándome. No sabes lo terrible que es descubrir que el hombre que amo se casó conmigo por venganza, que el hombre que más amo se convirtió en el peor de los verdugos, no sabes cuánto me duele, esta es una herida muy profunda, una que jamás sanará… porque será imposible olvidar y borrar todos los horrores que viví a tu lado… porque aun a pesar de todo, a sabiendas que ya no me amabas yo decidí quedarme a tu lado sin importar nada, aun teniendo fe que algún día recapacitaras y pudieras regalarme un poquito de tu amor… soporté todo, absolutamente todo, toda clase de humillaciones, atropellos contra mi persona, mi dignidad de mujer, todo te lo pasé por alto… todo, abandoné todo, dejé todo por ti, para tenerte contento, jamás valoraste ninguno de mis esfuerzos por mejorar este matrimonio… intenté todo para que pudiéramos ser felices; fui una ilusa, porque desconocía todo esto… pero te agradezco Ranma, te agradezco que me hayas dicho la verdad, ahora puedo entenderlo todo. Ahora que conozco toda la verdad no puedo permitir que sigas pisoteándome, ¡Aún tengo dignidad y por esa exigua dignidad y amor propio que me queda, esto termina aquí y para siempre… me voy de tu casa y de tu vida!… ¡Adiós Ranma! –se quitó los anillos de su dedo anular y los dejó en la mesa.

Se marchó inmediatamente, empacando sólo unas pocas pertenencias importantes y salió inmediatamente de la casa. No le importó la oscuridad de la noche, nada, con suerte pudo tomar el último tren en la estación, iba deshecha, pero era lo mejor, ya todo había terminado.

Ranma estaba completamente callado, inmerso de nuevo en la soledad, Akane se había ido, no podía detenerla ni lo haría, subió por las escaleras y se acostó en su habitación, mirando al techo, sintiendo como un vacío se apoderaba de él.

Akane llegó a casa de sus padres casi de media noche, tuvo que tocar la puerta, porque había olvidado sus llaves en casa de Ranma y no estaba dispuesta a volver jamás, durante todo el camino lloró, pero limpió sus lágrimas y se armó de valor, sabía a lo que se iba a enfrentar, lo que más le dolía era la decepción que le provocaría a su padre. Timbró.

En la casa naturalmente sólo estaban los Saotome y Soun, Nabiki vivía en la mansión de su marido, Kasumi en la clínica con su esposo Tofu y el maestro Hapossai estaba asaltando otras ciudades en busca de más prendas íntimas; Nodoka abrió la puerta, un poco soñolienta.

–Akane… –se sorprendió de verla y más aún con maletas.

–Pasa hija –le ayudó con las maletas –¿Qué sucedió? ¿Dónde está mi Ranma?

Akane se soltó a llorar a los brazos de su ex suegra.

La mujer comprendió que algo no andaba bien, intentó calmar a la peliazul.

–Akane… calma, quieres contarme que pasó –expresó con dulzura, mientras le ayudaba a sentarse en la sala.

–Gracias –sollozaba –Ranma y yo terminamos –dijo envuelta en lágrimas.

–¡Por Dios… pero como si hoy es su primer aniversario, deberían estar felices!

–Sí, pero él ni siquiera se acordó, ni le importó.

–Hija, no tienes que preocuparte, los hombres son muy olvidadizos y a veces no le dan importancia a esas cosas, Genma jamás se acordó de ningún aniversario y hasta la fecha –la consoló.

–No, pero no es por eso que…

–Akane, escúchame, es natural que las parejas se peleen, no te preocupes, es bueno darse un espacio para reflexionar las cosas, que se calme el enojo y después hablar y hacer las paces… te daré un té para que te calmes y duermas tranquila, verás que para mañana las cosas con mi hijo se arreglarán y volverás a tu casa.

–¡No tía no volveré a esa casa jamás!…

–Akane no exageres…

–¡Ranma no me ama, se casó conmigo por venganza! –soltó finalmente.

–¿Qué dices?... No Akane yo creo que estás malinterpretando las cosas, porque estas dolida, mi hijo te quiere y sería muy absurdo pensar que se casó por venganza –dijo segura de sí, aun con sus gestos apacibles.

–Él mismo me lo dijo, me lo confesó… era yo la que no quería ver la realidad –bajó la mirada.

–Es que no lo puedo creer, porque te diría algo así.

–Yo nunca hablé de esto ni siquiera con mis hermanas, porque me daba mucha pena y además no quería hacer sufrir a mi papá… él estaba tan contento con nuestra unión, siempre le mentía diciéndole que todo estaba bien, pero la verdad es que… Ranma y yo jamás tuvimos una verdadera relación marital –volvió a llorar –Durante todos estos meses, sólo hubo mentiras, peleas, insultos, humillaciones, opresión…

–Akane, hija ¿por qué no tuviste la confianza de contármelo antes? yo pude haberte ayudado, hubiera puesto en su lugar a mi hijo… ah no lo voy a poner, en cuanto amanezca iré a hablar muy seriamente con él –se le escapó una lagrima. Escuchar eso sobre su hijo le había afectado demasiado.

–¡No tía por favor no vaya a hablar con él de todo esto! se lo suplico, no tiene caso ya, todo terminó –dijo sollozante.

–No Akane… no puede terminar, un matrimonio no se puede terminar así como así, hablaré con él, tendrá que cambiar y tratarte como te mereces… no te preocupes las cosas se van a arreglar ya lo verás –le guiñó el enojo.

–No tía, no quiero que se arreglen…

–¿Pero qué dices Akane? tú lo amas, eres su esposa y estoy segura que mi hijo también te ama… -le tomó de las manos, le limpió las lágrimas y la miró a los ojos –A veces debemos aprender a perdonar y pasar por alto muchas cosas para poder sobrevivir y mantener un matrimonio, te lo digo por experiencia… yo no viví un matrimonio de ensueño con Genma, pero aprendí a aceptarlo como él era con todos sus defectos, era mi marido, el hombre que yo amaba y por eso siempre lo respetaría y estaría a su lado, aun después de que se marchó por tantos años con mi Ranma yo seguí con él, porque ese es el papel de una esposa estar con su marido a pesar de todas las adversidades.

–No tía yo ya no podía soportar más, fue un infierno –se tapó el rostro –Intenté todo para hacerlo feliz y mantenerlo contento, pasé por encima de mí por él y Ranma jamás hizo nada por mejorar las cosas al contrario, fue un año horrible, se casó conmigo porque mi papá se lo pidió y aceptó ese matrimonio para vengarse de mí por un problema que tuvimos en el pasado. No volveré a su lado jamás ni quiero condenar mi vida con un hombre que sólo siente rencor y odio por mí, así que mi decisión es definitiva, me separaré de Ranma.

Nodoka entendió a Akane, pero no podía evitar estar afectada. Akane se fue a dormir a su antigua habitación, desde que se casó no había vuelto a entrar allí, se le hacía tan familiar y acogedora, lo necesitaba, ahora que su corazón estaba roto y necesitaba llorar y desahogarse.

Akane bajó a desayunar, su semblante lo decía todo, tenía los ojos rojizos e hinchados de tanto llorar y su rostro reflejaba mucha tristeza.

–Akane hija, ¿qué haces aquí? –preguntó su padre.

–Papá ¿podemos hablar a solas? –pidió. Akane lo llevó en su silla de ruedas hasta el jardín. Se sentó ella en una silla a su lado.

–¿Qué sucede Akane? –cuestionó preocupado.

–Papá antes que nada, quiero que no vayas a alterarte y que estés calmado por favor…

–Sí está bien ¿de qué se trata? estas preocupándome

–Papá… Me voy a divorciar de Ranma –dijo cabizbaja.

–¿¡Qué!?¿Por qué hija? –la miró severo.

–Ranma se casó conmigo sólo porque tú se lo pediste y también para vengarse de mí, el mismo me lo confesó ayer

–No esto no puede ser Akane, ¡no puedes divorciarte! –comenzó a ponerse dramático.

–Papá por favor no, quiero que te pongas mal por mi culpa, lo único que puedo decirte es que viví un infierno a su lado y que él no me ama, espero que por favor me entiendas y no me cuestiones, fue muy difícil para mí todo esto y darme cuenta que no debía seguir a su lado.

El hombre miró el rostro sombrío de su hija, comprendió todo el sufrimiento que llevaba cargando a cuestas.

–Hijita mía… esto es terrible, un divorcio… dios, dime la verdad que te hizo ese desgraciado, soy tu padre y tengo derecho a saberlo.

Akane comenzó a llorar.

–Por favor papá… –Soun comprendió con sólo verla llorar así que había pasado momentos muy amargos.

–Está bien hija te comprendo y no te voy a obligar a que estés con él, eres mi niña y aunque esté enfermo siempre velaré por mis hijas, cuentas con todo mi apoyo esta es tu casa.

Akane lo abrazó.

–Gracias papá…

Akane se marchó a su habitación a cambiarse.

Soun quedó en el jardín pensando sobre la ruptura de su hija.

–Cómo pudiste lastimar a mi hija Ranma, yo te la confié, te pedí que la cuidaras, no que la hicieras sufrir, jamás debí pedirle que se casará con mi hija.

Las hermanas Tendo se reunieron, hablaban sobre la ruptura de Akane, la noticia les afectó mucho, no se lo esperaban.

–No lo puedo creer Ranma es un maldito como pudo tratarse así y casarse contigo por venganza –Nabiki decía indignada.

–Cuesta creer algo así hermanita, pero cuentas con todo nuestro apoyo –la animó la dulce Kasumi.

–Muchas gracias –decía entre lágrimas –Nabiki quisiera pedirte un gran favor

–Sí, pídeme lo que quieras

–Necesito la ayuda de un abogado que me ayude a divorciarme, Kuno tiene muchas influencias y puede conocer alguno. Quiero divorciarme lo antes posible.

–Descuida le llamaré en este instante a nuestros abogados, son los mejores del país, ya veremos cómo en poco tiempo quedas divorciada, sólo se retrasaría en caso de que estuvieras embarazada, tenemos que probar eso.

–¿Embarazada?… –bajó la mirada con tristeza y mucha vergüenza –Eso no será ningún problema, Ranma y yo jamás estuvimos juntos.

–¿¡Cómo!? –ambas hermanas gritaron sorprendidas.

–Sí esa es la verdad, Ranma nunca quiso acostarme conmigo –sus ojos se llenaron de lágrimas, era humillante tener que reconocerlo, pero debía hacerlo.

Ambas hermanas quedaron mudas y perplejas por unos instantes.

–Es mejor así Akane, con eso conseguiremos no el divorcio sino la anulación matrimonial, si probamos ante el juez que nunca tuviste relaciones, automáticamente quedarás absuelta del matrimonio –dijo Nabiki.

Akane sonrió ligeramente

–Eso es lo que más deseo, divorciarme de Ranma.

Akane regresó a trabajar se sentía muy abatida, pero sólo esos niños podrían sacarla de sus penas.

Habían pasado varios días desde que Akane se marchó, la soledad y el vacío habían inundado esa casa, desde aquel día no volvió siquiera a presentarse en el Dojo, ya no era necesario a estas alturas ya todos se habrían enterado de lo sucedido. Había tenido una corta charla por teléfono con su padre, pidiéndole que lo sustituyera y ayudara a la familia Tendo, Genma por su puesto le reclamó y le regañó exigiéndole que arreglara las cosas con su esposa, pero Ranma le colgó y desconectó la comunicación en la casa no deseaba recibir llamadas de nadie. Incluso su madre fue a buscarlo varias veces, pero jamás le abrió la puerta, permaneció encerrado durante todos esos días, aunque no quisiera admitirlo se sentía terriblemente vacío, la ausencia de Akane le afectaba y mucho, habían convivido durante un año, aunque no de la mejor manera, la extrañaba. Esos días durmió en el cuarto que alguna vez compartió con Akane, toda la casa estaba impregnado de su suave y exquisito aroma, todo le recordaba a ella, había unas cuantas prendas de ella en el armario, la decoración de la casa, el jardín, los cerezos que con tanto esmero y cariño cuidaba.

Bajó las escaleras sin mucho ánimo y bebió un poco de agua, se sentó en la mesa y observó los anillos, los tomó con sus manos y los apretó en su puño.

–Ahora debes estar feliz Akane, eres libre… libre de hacer lo que quieras ¡Te marchaste y me dejaste solo! ¡Me abandonaste! –gritó perdiendo la cordura, comenzó a quebrar todo lo que tenía en frente, estaba enloquecido. Subió corriendo las escaleras y continuó destruyéndolo todo. Rompió los espejos de la habitación, los jarrones y abrió el armario.

–Maldición te hubieras llevado todas tus cosas, comenzó a golpearlo –desahogando su furia, hasta que cayó una caja de madera, una especie de baúl pequeño que cuando impactó en el suelo, se abrió. Lo miró y se percató que en su interior habían un conjunto de cartas apiladas, las observó y se percató que eran las que él le había mandado cuando estaba en China, pero algo en especial llamó su atención, observó una especie de libro extraño, lo tomó y se percató que no era un libro, era un diario, lo apretó con fuerza por un momento pensó en destruirlo o deshacerse de él, pero si estaba allí era de Akane y allí debería haber información muy importante, respiró hondo y se sentó en la cama, lo giró para quedar la cara frontal a la vista y observó una pequeña llave que colgaba de él, la tomó y abrió el diario.

CONTINUARÁ…

Hola queridos lectores… muchas gracias por leer, Como pudieron leer, ya explotó la bomba, Akane dejó definitivamente a Ranma, ya era hora he he, y se vienen más revelaciones ahora que Ranma encontró el diario, no pueden dejar de leer y tomen un pañuelo, lo necesitarán. Discúlpenme he tenido muchísimo trabajo y me absorbe demasiado tiempo, les voy a quedar a deber otra vez los comentarios, pero créanme que siempre los leo y por allí varios lectores me preguntaron si Ranma había vencido su maldición, en este capítulo ya obtuvieron la respuesta, no pudo hasta eso le salió mal, otros le atinaron sí era Ranma, pero no borracho, le agarró la lluvia y su auto se atascó, tuvo que llegar a su casa a pie y se mojó… gracias a eso todo se descubrió; por allí otro lector me sugirió que Ranma participara más en la historia acentuando el cómo vivía él las cosas, durante todos los capítulos anteriores conocimos más la perspectiva de Akane, porque Ranma resultaba un misterio, pero a partir de este capítulo tendremos mucho más de Ranma que de Akane, no se lo pueden perder… les sugiero en el siguiente leer con la canción más triste que conozcan y leer despacio, les advierto que es un capítulo agotador y muy emocional. Sobre este capítulo ¿qué les pareció? Desde mi punto de vista Akane tomó la decisión adecuada y valiente al saber que se enfrentaría a su familia tradicionalista. La señora Nodoka muy machista que tal, recuerden que en Japón existe mucho el machismo, como en muchos países, además Nodoka es una mujer criada en esas costumbres, desde luego está equivocada, pero quise plasmarla como yo creo que ella reaccionaría ante una situación así. No se pierdan el próximo capítulo:

Capítulo 29:

"El Diario de Akane"

Muchas gracias a todos los lectores. Saludos y les mando un fuerte abrazo. Hasta pronto.