Disclaimer: Esta historia no nos pertenece, es de una gran autora llamada LyricalKris y los personajes ya saben son de la gran Stephenie Meyer así que a nosotra solo nos toca la parte de la traducción. DISFRUTEN! :D
PD: Perdón por publicar el cap pasado sin la parte de contestar en el cap ni responder los otros rrs lo subi de volada pero ya esta editado :D
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Capítulo 28: Retrógrada
Edward se despertó con un bostezo, parpadeando con ojos legañosos. Se estiró un poco, desorientado. Había algo... distinto.
Poco a poco, se dio cuenta de un intermitente ronquido suave y un peso en el pecho.
Mirando hacia abajo, Edward se dio cuenta de pronto de dónde estaba.
Esta era la habitación de Bella, en el apartamento de Bella. Su cama.
Y ella estaba profundamente dormida, con la cabeza en su hombro, su mano extendida plana en su pecho.
Moviéndose con cuidado, sus dedos avanzaron sigilosamente sobre el brazo de ella, sin tocar su piel suave. Se maravilló por un momento, plenamente apreciando este momento por todos sus pequeños milagros.
En primer lugar, ella estaba usando una camiseta simple. No cubría sus brazos por completo - una rareza. Ella nunca estaba fuera de su larga camisas de manga, suéteres y sudaderas por mucho tiempo. Estaba tumbada en esta cama, con él. Ella estaba dormida.
Confiaba en él lo suficiente como para dormir en sus brazos.
Como recordaba la noche anterior, se habían ubicado en extremos opuestos de la cama, sus manos unidas entre ellos, sólo hablando. Habían estado haciendo eso mucho - hablar hasta que ella se durmiera. Luego la cubriría con una manta, dejando su celular cerca antes de irse.
Ayer por la noche, sin embargo, se había quedado dormido. Se preguntó si se quedó dormido antes que ella, si ella se había acurrucado así con él a propósito o si ella se había acercado por él como ella soñaba. No sabía cuál prefería.
Era el subconsciente de ella el que era el problema. Sabía que no había nadie en quien ella confiaba más que él. Era la razón por la que ella podía tocarlo a veces, porque ella realmente sentía tal disfrute dándole a él placer.
Tan maravilloso como lo era, era frustrante no poder corresponder. Estaban trabajando en ello, y Edward sabía que tenía ser paciente. Su subconsciente sólo estaba teniendo problemas para reconocer su tacto como una expresión de su amor por ella más que algo por el que estar asustada.
Era frustrante para ambos.
Pero poco a poco, fueron haciendo progresos.
Si ella se había estirado por él en su sueño, podría haber sido una señal de que su mente estaba sobrescribiendo su terror inherente. Una presencia masculina junto a ella no tenía que equivaler a dolor, a degradación... a horror.
Se veía tan tranquila.
Edward trató de no moverse, pero era inevitable. Se retorció un poco, y las pestañas de ella revolotearon. Se recordó que habrían otros días, Edward apartó su decepción. "Buenos días, hermosa," murmuró en voz baja, pensando que era mejor hablar antes de que ella se despertara sobresaltada.
Su cuerpo se tensó, y sus ojos estaban un poco asustados como ella lo miró, parpadeando el sueño lejos. Aunque cada uno de sus instintos le dijo que la tomara en sus brazos para consolarla, él sabía mejor. Mantuvo sus manos lejos de ella, esperando a ver cómo ella reaccionaría.
Después de un momento, la mirada de asombro en sus ojos se suavizó y ella sonrió. "Hey," dijo ella, su voz rasposa.
Tan sexy.
Ella bostezó y se acurrucó más cerca de él como un gato en busca de calor. Si hubiera podido, Edward habría ronroneado con alegría. Su corazón se sentía tan lleno de momentos como estos.
Siempre valían la pena, siempre.
Hablaron en susurros. Ella estaba tipo de colocada sobre él, casi al azar, por lo que Edward pasó su mano hacia arriba y abajo por la espalda de ella, deteniéndose de vez en cuando a girar y girar un largo mechón de cabello con su dedo.
"Bella," murmuró cuando la conversación se aquietó.
"¿Hmm?"
"¿Qué quieres en la vida? En general. Tus sueños, quiero decir," preguntó él.
El aire alrededor de ellos, tan tranquilo sólo un momento antes, parecía espesarse con tensión. "Sueños," murmuró y se burló. "Me estás pidiendo pensar más allá de mañana."
"Cinco años a partir de ahora," presionó suavemente.
Bella resopló. "¿Esto es una entrevista? ¿Dónde me veo en cinco años?"
Él esperó, reconociendo su sarcasmo como un mecanismo de defensa. Sabía que lo que estaba preguntando era difícil. Sabía que ella encontraba difícil imaginar un futuro que pareciera algo normal.
Finalmente, ella se quejó y respondió. "Antes... antes..." Cerró los ojos, inclinando su cabeza contra el pecho de él antes de que lo intentara de nuevo. "Supongo que quería lo mismo que todo el mundo quiere - una carrera significativa." Hizo una pausa, y su voz tembló levemente en sus siguientes palabras. "Tal vez una familia."
Él cepilló su cabello detrás de la oreja, no dejando que ella se esconda. Empujones suaves. "¿Querías esas cosas o aún las quieres?"
"No sé", admitió. Lo miró. "¿Eso es... Eso es lo que tú quieres?"
Ahuecamiento su mano contra la mejilla de ella, la miró directamente. "Sí."
Había una tristeza en la expresión de ella que le rompió el corazón, una incertidumbre. Prácticamente podía ver los engranajes girando en la cabeza de ella - auto odio, inseguridad, culpa... se preguntó qué ganaría.
Pero más que hablar cualquiera de estas cosas, ella acarició con su nariz el cuello de él, respirando.
Sonriendo, Edward presionó un beso contra la línea de su cabello.
~ 0 ~
Los pensamientos de Bella eran como ver un colibrí revolotear aquí y allá, nunca asentándose. Era irritante. Ella lo había estado haciendo mejor hasta...
Hasta que una reportera finalmente la rastreó.
Bella sabía que reporteros y organizaciones de noticias de todo el país habían estado tratando de comunicarse con ella desde que fue rescatada. Todavía lo intentaron de vez en cuando, pero en su mayoría todos habían desaparecido.
Esta reportera era terca. Lógicamente hablando, Bella no podía culparla. Había conseguido que Jessica Stanley hable. Lo que ella quería era a Bella y a Jessica - las únicas dos mujeres que escaparon de las garras de Mike - en la misma entrevista.
Cuando la reportera la encontró, fue una semana antes de la marca de un año desde su fatídica cita con Mike Newton.
Como ella había estado caminando con Emmett, su amigo saltó en su defensa, levantándose en la cara de la reportera y regañándola. Pero fue demasiado tarde; el daño estaba hecho. La poca de paz que Bella tenía se hizo añicos.
Un total de cuatro semanas habían pasado desde entonces. Ella estaba en una espiral hacia abajo y lo sabía. La reportera le había traído la paranoia y la agorafobia de vuelta con toda su fuerza. ¿Cómo había sabido dónde encontrarla? Y luego el aniversario la golpeó, y Bella no pudo evitar recordar todos los días, cada hora, cada minuto que ella pasó con un loco como los días pasaban.
Ella trató de agarrarse a ello. Trató de detenerlo. No pudo. Trató de permanecer en el momento, disfrutar de sus amigos, Edward. No pudo. Llamó a su terapeuta y trató de encontrar una manera de detenerlo antes de que se saliera de control. No pudo.
Bella luchó. Ella perdió.
Poco a poco, la pequeña sensación de normalidad que había empezado a disfrutar se escabulló. Sus amigos vendrían, pero Bella se sentía demasiado separada para disfrutar realmente de su compañía, su conversación. La comodidad de los brazos de Edward no era suficiente para mantener a raya los pensamientos opresivos que amenazaban con reclamarla.
Cuatro semanas después de la reportera, tres semanas después del aniversario de su cita con Mike, una semana desde el aniversario de su rescate, y Bella era un caos absoluto.
Por último, había estado simplemente demasiado cansada para luchar. Incapaz de comprender por qué sus amigos la amaban, cómo podían amarla, ella los había empujado lejos a todos ellos. El amor de Edward era doloroso, físicamente doloroso de soportar. Había sido una idiota al pensar que podía merecerlo. ¿Por qué alguno de ellos debería tener que verla así, sentirse obligado a ayudarla?
Había gritado hasta que consiguió su deseo, y ahora estaba sola en su apartamento. Si ella podría haber empujado a Jake lejos, lo habría hecho. Pero el testarudo animal se negó a irse incluso cuando no jugaría con él, no reaccionaría a sus pequeños ladridos. Estaba acurrucada en el suelo, con la espalda contra el sofá y sus piernas encogidas tan fuerte como podían conseguirlo. Estaba saltando en sombras de nuevo y sus pensamientos eran un revoltijo de tonterías, como una ráfaga de nieve donde los copos no se adherían, sólo hacían que sea difícil ver y conducir y...
No podía pensar con claridad.
La emoción que pesaba sobre su pecho era intolerable, una combinación de terror, confusión, culpa, paranoia, y sólo sencilla tristeza le hacían difícil respirar.
Y amargura. Buen jodido Dios estaba tan amarga.
Hace apenas un mes, Rosalie - más nervioso de lo que Bella la había visto nunca - le dijo a Bella que estaba pensando en fijar una fecha para su boda con Emmett. Bella se sintió tan mal en ese momento. Se le ocurrió entonces que en cierto modo, toda la vida de Rosalie había quedado en suspenso.
Pero Rosalie solamente le dijo, "Te quiero a mi lado. Esperaré años si eso significa que llegues a estar junto a mí."
Entonces, había sido un pensamiento desalentador - de pie delante de un montón de gente en un vestido - pero Bella había acordado. Podía hacerlo, pensó. Estaba mejorando en estar alrededor de extraños. Podía hacerlo por Rose.
Ahora, todo parecía tan fuera de su alcance.
Cuando se había levantado, Bella no sabía, pero se encontró mirando hacia afuera, mirando fijamente hacia abajo a la gente pasando por allí, dedicándose a su día. Su existencia la aterrorizaba. Sus ojos se movían de persona a persona preguntándose cuántos de ellos había lastimado a otras personas.
La lastimarían, si se les da la oportunidad.
Viendo a una pareja besándose en la calle, los pensamientos de Bella saltaron de nuevo.
Edward. Oh Dios. Edward.
Se sentía casi como otra vida en la que se despertaba para encontrarlo en su cama. Era días antes de que se diera cuenta de que debería haberla golpeado tan inusual visión como si nunca hubiera ocurrido alguna vez antes. Pero en el momento, sólo se sentía tan natural - como si no hubiera en absoluto nada fuera de lo normal para despertar con el aliento de la mañana, acunada en sus brazos.
Y él había plantado una semilla de un pensamiento en su cabeza - una visión del futuro. Hacía tanto tiempo desde que había pensado en ello, pero ahora que él lo trajo, sí que quería esas cosas: una familia, un futuro. Había empezado a pensar en esas cosas, ver a Esme con sus dos hijos adultos, su devoto marido, y le dolió con deseo. Quería esas cosas, y las quería con Edward.
Por espacio de una respiración pensó - tal vez algún día.
Ahora ese sueño fue diezmado - rasgado y hecho jirones. Estaba tratando de poner una clavija cuadrada en un agujero redondo - no encajaría.
En algún lugar en el fondo de su vientre, el helado dedo frío de la desesperación le regaló a un destello de ira, una chispa.
La amargura dejó un mal sabor en su boca, como bilis recubriendo su lengua, su garganta. Quemaba. Se comía toda otra emoción.
En su mente, veía la sonrisa de Mike, oía su tono condescendiente, sentía su indeseado contacto.
Agachando la cabeza, Bella se agarró del cabello, retorciéndose en donde se sentó. Cuánto quería rasgar esas visiones justo fuera de su mente. Odiaba su rostro, lo odiaba mucho. ¿Por qué tenía que llevar estas cosas? ¿Por qué después de un año, después de que él estaba muerto, en el suelo y que nunca jamás podría tocarla otra vez aún estaba tan irrevocablemente dañada?
¿Por qué él todavía tenía el poder de robarla? ¿No era suficiente que él hubiera robado su voluntad, invadido su cuerpo, mutilado su piel?
¿Por qué? ¿Por qué seguía controlándola? ¿Por qué podía mirar hacia fuera en el mundo pero no ser parte de él?
Arremetiendo, Bella levantó una planta en maceta y la lanzó contra la pared. La cacofonía de la maceta haciéndose añicos estaba justo en línea con su estado de ánimo - caos y violencia. No tenía manos, tenía puños, y le dolía ponerlos a través de la gran sonrisa llena de dientes de Mike Newton.
Lo odiaba.
Odiaba todo. Odiaba que él la hiciera odiarlo. Quería ser mejor que eso, mejor que él, pero no lo era. Lo había matado justo tan seguramente como él intentó matarla.
Era un monstruo, pero a diferencia de Mike, no podía pretender ser una de ellos - una de las personas normales.
Detrás de la puerta del balcón cerrada, Jake ladraba con urgencia. Había estado ladrando desde que escuchó el vidrio hacerse añicos y ahora parado en sus patas traseras, arañando el cristal, tratando de llegar a ella.
Pobre Jake quien no había estado en una caminata adecuada en días porque Bella no podía soportar ver a sus amigos. Pero a pesar de eso, Jake no lo mantuvo contra ella. Estaba desesperado por llegar a ella, y si ella abría la puerta él saldría meneando la cola y saltaría en ella, y si ella se agachaba a su nivel él la cubriría de besos de perrito hasta que ella no pudiera evitar reír.
Reír parecía imposible.
Pensó en todas sus amigas y en todas sus palabras, su ánimo, su amor infinito. Pensó en Edward y en cuánto tiempo había pasado desde que había sido capaz de abrazarlo y besarlo.
¿Por qué todo el mundo podía tener eso? ¿Abrazos? ¿Besos? ¿Sexo?
Bella miró sobre su hombro a la concurrida calle y luego a Jake.
"Jódete," gruñó a la visión de Mike en su cabeza. "¡Jódete!" Esta vez lo gritó.
Recordó su mantra, recordó lo que se repetía cada vez que él la hacía mirarlo:
No vas a ser la última cara que vea. No vas a ser mi asesino. Tengo cosas que hacer, y voy a hacerlas.
Él no había detenido su corazón. Estaría jodida antes de que le permitirá tener su alma.
Bella estaba arriba en una sacudida, su corazón latiendo con fuerza, sus pensamientos gruñeron. Su psique estaba guerreando con su pensamiento consciente, pero su cuerpo estaba en un programa totalmente diferente. Nada de eso fue sumando, pero ella se estaba moviendo, agarrando la correa de Jake, atándola aunque sus dedos temblaban.
Dio un paso fuera de su puerta.
Luego entró en el ascensor.
Hizo una pausa, pero Jake tiró, con ganas de estar fuera de nuevo.
Lo dejó tirar de ella hacia la puerta, a la atareada acera.
Bella mantuvo la cabeza baja, dejándolo guiar. Estaba concentrada en respirar. Por un aterrador puñado de segundos, su corazón latió tan rápido y fuerte que estaba segura de que estallaría, pero no fue así. siguió latiendo. Siguió respirando. Sus pies seguían arrastrándose hacia adelante.
Estaba lejos de ser suave. Si la gente caminaba demasiado cerca ella retrocedía, a veces con un grito. Ellos miraron fijamente. Una mujer le preguntó si estaba bien. Bella mantuvo sus ojos en el suelo y siguió caminando. Un niño pequeño intentó acariciar a Jake, pero Bella no podía quedarse quieta porque absolutamente no podía estar alrededor del rubio padre de ojos azules del niño. El hombre le gruñó algo cuando ella tiró bruscamente de Jake lejos, pero todo era un revoltijo para Bella.
Poco a poco, mientras doblaban esquinas y en realidad nadie la atacó - la mayoría de las personas no le prestaban mucha atención en absoluto - el pánico comenzó a aflojar su control, al menos lo suficiente para que ella fuera capaz del pensamiento lógico de nuevo. Se preguntó vagamente dónde estaba yendo - siguiendo a Jake, supuso.
Bella estaba demasiado nerviosa para apreciar el hecho de que estaba afuera por sí misma por primera vez.
No era la forma más ideal para caminar - con los ojos en el suelo. Fue una suerte que viera a la persona dirigiéndose en su dirección tropezando, y fue capaz de esquivarla fuera del camino antes de que la mujer cayera justo sobre ella. Hubo una vez en que Bella se habría lanzado hacia adelante para ayudar a estabilizarla antes de que se cayera, ahora era probablemente más de una amabilidad no poner a la pobre mujer en el medio del ataque de pánico que - en su estado actual - sin duda se habría producido.
Bella levantó la mirada sin embargo - un instinto automático para ver que la mujer estuviera bien. Lo estaba. Ella había tropezado pero se agarró a sí misma y caminó rápidamente para cubrir su vergüenza.
Sólo la posibilidad del encuentro casual tenía a Bella ansiosa, al borde. Miró a su alrededor, de repente paranoica porque se había detenido. Miró por encima de su hombro, asegurándose de que no había ningún lugar en el que alguien pudiera estar escondido, esperando para saltar...
Y lo vio.
Y lo quiso.
Bella miró en la tienda en la que ella estaba en frente, una picazón convirtiéndose en necesidad. Sus pensamientos eran una maraña sin sentido de varios impulsos - miedo, huir, mover... y justo entonces, nostalgia. Pero dentro de la tienda había gente. Hombres. Camisas sin mangas. Músculos.
Fuerza.
Poder.
Bella apretó los dientes. Trató de moverse. Estaba congelada por el miedo. Jake la miró y gimió.
Hurgando en sus bolsillos, Bella tomó su teléfono, todo el tiempo mirando a su alrededor. No se sentía seguro estar en un solo lugar. Sus dedos estaban temblando pero se las arregló para mantener pulsada la tecla 2, auto-marcando a la única persona que entendería lo que necesitaba.
Su respiración era inestable, y estaba cerca de hiperventilar cuando él respondió. "¿Bella?"
"¿Edward? Te necesito," le espetó.
"Ya voy. Estaré justo allí." No preguntas. Por supuesto.
"No estoy en casa."
Oyó el aliento de él abandonarlo en un resoplido, casi podía verlo frenar en seco. "Bella... ¿Estás fuera?"
"Te necesito. Por Favor." Estaba llorando - ¿cuando había empezado eso? Y Jake había notado su angustia. Su correa estaba enredada alrededor de sus piernas.
"Está bien, cariño." Su voz era suave. "Ya voy, sólo necesito que me digas dónde estás."
"Yo... Um. Yo... " Sollozando, Bella sacudió la cabeza, tratando de concentrarse. Se secó las lágrimas con el dorso de la mano y se las arregló para encontrar la dirección que le recitó a Edward.
"Está bien. Estoy en el carro ahora. No estoy lejos, ¿de acuerdo?" dijo él. "Háblame."
Ella lo hizo. Balbuceó. No tenía sentido. Las palabras estaban fuera de servicio y enmarañadas. Siguió saltando porque la gente vendría demasiado cerca, querría acariciar a Jake. Un hombre le pidió que lo dejara ayudarla, pero Jake gruñó y Bella palideció y él decidió que ser un buen samaritano y ayudar a una mujer obviamente un poco fuera de su cabeza sólo no fue una buena idea hoy.
Otro día, Bella podría haberse sentido mal.
Le tomó a Edward menos de diez minutos llegar a ella. Cuando lo vio, ella inmediatamente se arrojó en sus brazos, más aliviada para las que tuviera palabras.
La abrazó, la meció, le dijo a Jake que se callara y murmuró suaves cosas dulces al oído mientras ella encontraba su coherencia de nuevo.
"Bella. ¿Qué estaba haciendo aquí afuera?" preguntó Edward. Su voz era firme. Preocupada.
Dios, tenía que estar asustándolo hasta la muerte. Sonaba como una loca. Iba a conseguir que la encerraran en una habitación con paredes acolchadas si no se calmaba pronto.
Obligándose a tomar respiraciones profundas, dejándose aferrarse a la pequeña semblanza de seguridad que él trajo, Bella intentó de nuevo, apuntando a oraciones completas en esta ocasión.
"Quiero un tatuaje," dijo ella.
Él se retiró un poco, acunando cuidadosamente su cara. "¿Qué?"
"Quiero un tatuaje," repitió. Golpeó la ventana con su palma, indicando un dibujo que aparecía allí. "Quiero este tatuaje."
Los ojos de Edward se detuvieron en los de ella por un momento más largo antes de que mirara el vidrio, pareciendo darse cuenta de que estaban de pie delante de un salón de tatuajes. "Está bien," dijo con cuidado - no una concordancia sino un reconocimiento.
Bella tiró de él. "Lo necesito ahora. Necesito que tomes mi mano. Por favor," añadió en el último momento. Cuando todavía él no se movió, ella tiró de su brazo de nuevo. "¿Por favor?" suplicó.
"Escúchame." Su voz era suave pero firme. "Vas a conseguir este tatuaje, ¿de acuerdo? Y estaré aquí con ustedes... Pero hoy no."
"Pero necesito-"
"No no. Bella, escucha. Sólo tenemos que tomar una respiración profunda." Sus pulgares acariciaron las mejillas húmedas de ella. "Solo piensa en ello. ¿En dónde quieres tu tatuaje? ¿Qué tendrías que sacar?"
La respiración de Bella tartamudeó y frunció el ceño. Él tenía razón, no había pensado bien en absoluto. "Puedo hacerlo," insistió. "Si tomas mi mano, puedo hacerlo."
"Mujer obstinada." Una pequeña sonrisa tiró de sus labios. "Haremos una cita. Regresaremos. Sólo déjame llevarte a casa en este momento, ¿de acuerdo?"
Ella vaciló.
"Además, ¿qué vas a hacer con el chucho, hmmm?"
Bella le frunció el ceño. Él sabía que no le gustaba que insultara a Jake.
Su risa era suave, y la hacía feliz. Había pasado demasiado tiempo desde que la había oído.
Envolviendo un brazo alrededor de su cintura, Bella lo abrazó cerca. "Está bien. Llévame a casa."
~ 0 ~
En casa, sentada en su regazo con la cabeza en su hombro, ella le contó lo que había sucedido.
"Decidí algo hoy," le murmuró.
"¿Qué es eso?"
"Terminé de sobrevivir. Voy a vivir."
HOLA HOLA! Que tal estan? Como les fue en la semana? A mi pues bien regrese de mi viaje el miércoles mi lap ya tiene Word (antes hacia todo con google docs no esta mal pero definitivamente #TeamWord 3) y regrese a clases el jueves
ANYWAY…
Bella nos dio un susto tremendo no? Pero bueno se entiende por todo lo que esta pasando y asi Pobre de ella lidiando con su propia mente que se canso y decidio salir a ver como le iba y bueno ya vimos que no tan bien Pero definitivamente esto le sirvio como para que de alguna manera tocara fondo o algo asi y dijera de corazon lo que le dijo a Ed al final del cap
Respondiendo rr's:
-.- Hoy no hay "Respondiendo rr's" bue… supongo que debe ser porque no promocione el cap pasado u.u'
Gracias a todas las personas que se toman el tiempo de dejar rr y no me molestaria que lo hicieran en este tambien ;) Y mucho menos si me ayudan a difundir el fic :D
Kisses and hugs from Emo. and the other girls
