Hola! Qué tal?^^
Yo bastante agotada, porque ya he empezado la universidad, y aún me cuesta cogerle el ritmo después de las vacaciones de verano (y sigue haciendo calor -.-). Pero estoy bastante contenta por el momento, así que, bien! :)
Y, precisamente por haber empezado la universidad, no sé cómo andaré de tiempo para escribir las contis de mis fics. Así que, si me retraso un poco, sean comprensivos y pacientes! Siempre que pueda, intentaré actualizar lo más pronto que pueda!
Pues bien, aquí traigo el capi XXVIII!^^ Vamos a ver qué pasa…
Disfruten leyendo!^^
**..**
Capítulo XXVIII: Transición
"-Hoy, hace seis años, mi madre me abandonó."
Eso es lo que había dicho Kiba.
La razón de su rostro triste, mirada melancólica y mente en las nubes. Estaba pensando en su madre, ¿no es así?
Akamaru se revolvía entre los brazos de Kiba según andábamos hacia las puertas del Instituto Konoha (evitando no ser vistos con el animal, todo sea dicho). Una vez traspasadas las puertas, le dejó en el suelo, y el perro correteó a nuestro alrededor, especialmente, por supuesto, alrededor de Kiba.
-¿Estás bien?-le pregunté, indecisa.
-Más o menos. Uno siempre se pone un poco melancólico en los aniversarios de ciertas cosas.
-…Cierto. Y debes echarla mucho de menos.
Kiba dio una patada a una piedra. Akamaru fue tras ella.
-Nah. La verdad es que no guardo muchos recuerdos bonitos de ella.
Aquello me sorprendió.
-¿Y eso?-no pude evitar preguntar, la muy curiosa de mí.
-No es que exactamente no guarde muy buenos recuerdos de mi madre… Es que no los guardo de mi familia en general.
-¿Te refieres a tu padre?
Asintió con la cabeza.
-¿Sabes? Al principio, todo era genial. Genial de verdad. Y fui ingenuo al pensar que aquello duraría.
No dije nada, pero asentí. Le entendía perfectamente. Nada bueno dura, ¿verdad? Es mejor hacerse a la idea que desmoronarse cuando te das cuenta de ello.
-Pero entonces… A mi padre le empezó a ir mal en el trabajo. Eso hacía que estuviera nervioso y crispado a todas horas. Mi madre decía entenderlo, ya que como ella no trabajaba, él era el único que llevaba dinero a casa.
Akamaru dejó la piedra a sus pies; este la cogió con la mano y volvió a lanzarla lejos, haciendo que el perro volviera a alejarse.
-Finalmente, terminaron por despedir a mi padre.
-¿Y…qué pasó?
-Después de eso, mi madre intentó buscar trabajo, y lo encontró. Pero mi padre no. Eso lo enfurecía todavía más.
Intenté imaginarme a mi padre enfadado, pero no podía. Siempre había sido muy calmado… Exceptuando cuando hacía algo que ponía en riesgo mi salud, entonces, pobre de mí por haber intentado hacerlo.
La que más se enfadaba era mamá. Sí, siempre era ella la mala de la familia. Era el papel que parecía haberse agenciado a lo largo de los años. Pero no era del todo mala.
Me gustaba más cuando tan solo era una madre algo preocupada que jugaba en el jardín con su hija, buscando tréboles de cuatro hojas.
-Poco tiempo después, mi padre empezó a pegar a mi madre-le miré con sorpresa, más bien horrorizada-Supongo que así liberaba su frustración.
-¡Eso no es motivo para abusar de alguien!
-Ya lo sé-replicó-Pero eso a él le daba igual.
Me callé, antes de soltar cualquier comentario. A fin de cuentas, Kiba me estaba contando aquello porque quería, se estaba abriendo a mí, y no pensaba hacerle sentirse obligado a ello, ni mucho menos que se sintiera mal contándolo porque yo diera mi opinión al respecto. No, no quería eso.
Porque me recordaba a aquellos niños. Aquellos que me decían que era un rollo, que no me acercara a ellos ni les tocara, porque estaba enferma. Porque había algo mal conmigo.
Y no quiero ser como ellos.
-De todas formas, por aquel entonces yo no me enteraba de nada. Era muy pequeño.
-Ya…
O incluso te pueden considerar demasiado pequeño para entender ciertas cosas. Era…insoportable.
-Mi madre dejó de hacerme caso. Y mi padre… Bueno, bastante tenía él ya con sus mierdas.
"Un niño desatendido", a veces, eso puede ser suficiente para sentirse solo. E indefenso.
Entonces, Kiba esbozó una sonrisa. Me pregunté en qué estaría pensando. Pero lo supe en cuanto retomó la conversación.
-Que yo sepa, el día más feliz de mi vida fue el día que cumplí nueve años.
-¿Por qué?-pregunté con curiosidad.
Amplió la sonrisa y desvió la mirada hacia su perro.
-Porque mi madre me regaló a Akamaru.
-Oh…-sonreí-Debió ser genial, ¿no? Porque se ve que os lleváis muy bien los dos.
-Así es. Y le estuve muy agradecido a mi madre, que parecía volver a ser mi madre de entonces, porque llevaba pidiéndola un perro desde hacía años, y por fin me lo compró.-su sonrisa fue decreciendo hasta desaparecer-Lo que pasa…es que a mí padre no le hizo nada de gracia. Y, por supuesto, la emprendió mucho con mi madre. Y la causa de todo, por supuesto, era el dinero que costó y que supondría "el maldito chucho"-frunció el ceño-Así lo llamaba él. O cosas peores. Lo odiaba…-masculló.
-Y… ¿Qué pasó?
-Nada que no ocurriera ya antes. Akamaru fue por mucho tiempo el tema principal de sus discusiones y trifulcas. Y mi madre estaba cada día más harta de todo. Y al final…-su voz se apagó.
-¿Y al final…?-le animé a seguir, aunque no sé si era recomendable al ver su rostro contraído.
-Mi madre se marchó.
Parpadeé, confusa.
-¿Cómo que se marchó?
-Se marchó. Se largó de casa un día y no volvió. Y desde entonces, no he vuelto a saber nada de ella. Y de eso hace ya seis años.
"Su madre le abandonó"
-Pero… ¿Y tu padre?
-Me dejó con él-me miró con furia-¿Es que no lo entiendes? ¡Me dejó con él! ¿Y quién crees que tiene la culpa de que ella se fuera, eh? ¡Yo, por supuesto!-dijo con rabia-Mi padre siempre me lo echó en cara. Se dio a la bebida, y pasó a pegarme a mí. "Tu madre no te quiere. Si no, no te habría dejado aquí. Todo es tu culpa. Y de la mierda chucho ese". Eso es lo que solía decirme.
-Kiba…
-Lo siento-sacudió la cabeza-Las cosas se pusieron feas… Pero, por lo menos, tenía a Akamaru-dirigió una mirada apacible al perro, que correteaba delante de nosotros-Él nunca me dejó solo. Y, tal y como hizo mi madre, me largué de casa. Huí con Akamaru y unas pocas pertenencias, para escapar de aquel hombre que hacía tiempo que había dejado de ser mi padre. Lo decidí cuando un día, al volver del colegio, vi que intentaba quemar a Akamaru-sentí un escalofrío-Y… como te podrás imaginar, poco después de eso, di con el Orfanato Konoha, y me acogieron. Como si fuera uno más-sonrió-Por fin pude tener una verdadera familia.
Permanecimos en silencio.
Tuve un recuerdo. El recuerdo de cada vez que un chico del orfanato me contaba su historia, el por qué de estar en aquel viejo edificio, y siempre me recordaba a mí misma diciendo…
-Lo siento.
-Nah, es algo que ya debería tener superado. En teoría. Aunque tampoco es para tanto. Comparado con otros, lo mío parece poco.
-Aun así. Eso es bastante para pasarlo realmente mal.
-Ya.
En un momento dado nos detuvimos. Akamaru se había detenido frente a un cruce.
-Yo me voy por aquí-dijo Kiba.
-Ah, pues yo… Por aquí-señalé al otro lado-Pues, eh…-no sabía qué decir-Hasta mañana.
-Sakura.
-¿Sí?
Sonrió.
-Me alegro de habértelo contado.
Me sonrojé por la vergüenza.
-¿P-por qué?
Se encogió de hombros.
-Porque supongo que necesitaba contárselo a alguien. Quitarme ese peso y todas esas cosas, ¿sabes?
Recordé a Karin.
"-¿Por qué me has contado esto?
-¿Que por qué? Mm…-hablaba en un tono como si quisiera quitarle importancia al asunto-Supongo que… Porque necesitaba decirlo. A alguien. Aunque fueras tú. Tal vez debería alegrarme de que seas tú, porque no creo que lo cuentes por ahí. O más te valdría no hacerlo.-suspiró-En tal caso… Olvídalo."
-Nos vemos mañana, Sakura.
-Sí. Hasta mañana, Kiba.
Porque a veces, solo necesitas soltar unas palabras, y alguien que las escuche.
*.*.*
Al día siguiente, jueves, todo pareció volver a la normalidad.
Aunque yo sabía que era más bien una…transición.
"Una transición… ¿De qué, Sakura?"
…No lo sé.
Kiba era el de siempre. Y yo me alegraba por ello.
Karin seguía sin decir nada, pero a veces salía de clase para ir al baño. Aquello no podía ser bueno.
Pasaba tiempo con Sasuke. Compartíamos palabras, besos, abrazos. Era como…estar feliz. Sí, completamente feliz.
"Permíteme ser feliz"
-Tenten.
-Oh, Sakura-sonrió al verme.- ¿Querías algo? Ah, respecto a tu sueldo… Me lo darán este viernes, así que te lo paso el lunes, ¿te parece bien?
-Sí, genial. Pero… Venía a hablarte de otra cosa.
-¿Otra cosa? Mm… Oh, ya sé. Es algo sobre un favor, ¿verdad? Me hablaste de ello ayer.
-Sí, exacto.
-Bien, ¿y qué necesitas?
-Mm…-me puse un poco nerviosa-Eh… Es sobre… Esto…
-¿Y bien? ¡Suéltalo ya!-rió-¡Cualquiera diría que quieres que mate a alguien! Porque, espera, no querrás que mate a nadie, ¿verdad? Porque si es así, lo siento, no puedo hacerlo…
-¡No, claro que no!-reímos-Solo quería… que entregaras un mensaje.
-¿Un mensaje?
-Sí. Verás… Los viernes, después de trabajar, quedaba con un chico…
Enarcó una ceja.
-Para hablar. Quedaba con un amigo para hablar.
-¿Un amigo?-su ceja pareció enarcarse más.
-¡Tenten!-me quejé-Sabes perfectamente que…-me sonrojé y desvié la mirada-…que me gusta Sasuke, y…
Rompió a reír.
-Sí, sí, ya lo sé. Tú no eres de esas. Y además, tampoco es como si fuera a meterme en tu vida.
-¿Entonces…?-dije, esperanzada.-Es que no tengo móvil, y ya no voy a poder ir, así que…
Sonrió.
-Claro. Le llevaré tu mensaje. Tú tan solo dámelo y dime dónde puedo encontrarle.
Suspiré de alivio.
-Tenten, muchas gracias, de verdad. Mañana que es viernes, te lo daré.
-De acuerdo.
Avistamos a Neji al otro lado del pasillo.
Tenten me dio un fuerte abrazo. Sentí que mi mundo se nublaba y que el suelo me venía a la cara. El mareo fue tan instantáneo que la mente se me quedó en blanco.
Al separarse de mí, me miró fijamente.
-¿Te encuentras bien?-me preguntó, inquisitiva.
-Sí, claro.
-Entonces-volvió a sonreír-¡Nos vemos luego!
Y salió trotando, literalmente, al encuentro de su novio.
Sonreí como una tonta al pensar que, seguramente, yo hacía lo mismo con respecto a Sasuke.
Mi corazón late con fuerza.
-Oye, Hinata.
-¿Sí, Sakura-chan?
Me aseguré de que nadie más nos escuchara, porque sabía que a Hinata le daría mucha vergüenza.
-Según tengo entendido…-usé el tono que usaban Ino y Tenten cuando querían que alguien dijera algo sobre algo que ellas ya sabían-ayer ayudaste a Naruto con los deberes, ¿no?
Era una frase como cualquier otra. No implicaba nada, y, aun así, tal y como supuse, Hinata se puso roja como un tomate. Me pregunto si yo también luzco así cuando noto la cara tan caliente.
-¿C-cómo…cómo lo has sabido?-dijo en voz baja, con la mirada en sus pies.
Sonreí sin mala intención.
-Me lo dijo Naruto.
-Ah…
-Y… ¿Qué tal?-pregunté.
-Mm… ¿Normal? Fue bastante difícil que Naruto cogiera las cosas a la primera, pero después de unos cuantos ejercicios…
-Hinata, sabes a qué me refiero-la interrumpí.
-N-no pasó nada…
Resoplé.
-¿Piensas…decirle lo que sientes algún día, Hinata?
Su mirada era triste.
-No lo sé…-murmuró.-Supongo que…tengo miedo de que me rechace.
-Hinata, ya sabes cómo es Naruto-esbocé una sonrisa-Por lo que sé que, acepte o no tus sentimientos, no te hará daño. Estoy segura.
"En realidad, estoy casi segura de que a Naruto también le gustas, Hinata…", así que, ánimo.
Hinata sonrió, aún ruborizada.
-Gracias, Sakura-chan.
Aquel día, que podría haber sido como cualquier otro, terminó con una pequeña sorpresa.
-Sakura, hija, hay algo que tenemos que decirte.-anunció mi madre en la cena.
Por lo general, cuando escuches una frase así, no puedes evitar asustarte y temerte lo peor. Por suerte, no fueron más que divagaciones pesimistas mías.
-A tu padre y a mí nos han dicho hoy que este fin de semana tenemos que ir a unas oficinas del centro de Konoha, y asistir a un coctel de bienvenida.
-Oh… Eso…es bueno, ¿no?-no sabía qué decir.
-Claro que lo es-aseveró mi padre.
-Lo que pasa…-continuó mi madre-Es que tendremos que pasar la noche del sábado fuera. Ya tenemos la reserva hecha en el hotel.
-Oh…-algo se abrió paso por mi mente, asimilando la situación y lo que supondría. Me pregunté si el hecho de haber llegado a la conclusión a la que llegué se debía a la adolescencia o a mis (por fin) revueltas hormonas.
"Qué más da", quizá esta sea la transición de la que hablaba.
-Puede que sea solo una noche, cariño, pero no queremos que te quedes sola… Por eso, hemos pensado que, tal y como en aquel congreso, podrías pasar el fin de semana en el Orfanato Konoha, a cargo de Tsunade-san.
"Tal y como pensé"
Esbocé una sonrisa.
-Claro, mamá. Yo me ocupo de llamar y demás, ¿vale? Yo me encargo de todo.
Mis padres sonrieron.
-De acuerdo, cariño.
Poco tiempo después…
-Bueno… Ya he terminado-dije, levantándome de la silla-Me voy a lavar los dientes y a dormir.
-Pero, Sakura… Apenas has comido.
Sentí algo oprimirse en mi estómago.
-Es que no tengo hambre.
*.*.*
El viernes por la mañana, garabateé en un trozo de papel que ya no podía ir a verle los viernes, pero que esperaba poder mantenerme en contacto con él de algún modo.
Doblé el papel y me lo metí en el estuche.
Estoy segura de que Tenten hará llegar el mensaje a Sai. No quiero dejar de verle por algo como esto… A fin de cuentas, es uno de mis mejores amigos, y no quería volver a hacerle daño desapareciendo un día de la nada, como hace tres años.
"Espero poder seguir viéndole"
Después de recoger lo que mi madre me había dejado preparado como desayuno, el cual no toqué (no tenía hambre), me tomé una pastilla para el dolor de cabeza, y salí de casa.
-Tenten. Toma-le di el papelito doblado.
-Oh, vale-se lo guardó-En la parada de autobús, ¿verdad?
-Sí. Siento que tengas que entretenerte por esto.
-Ey. Me has salvado la vida. En más de una ocasión. Un favor como este es lo mínimo que puedo hacer, ¿no crees?
Me alegró oírlo.
Las clases pronto dieron a su fin.
Me planteé la idea de ir a pasar la tarde a la biblioteca a estudiar con Sasori (que es lo que mis padres creen que hacía los viernes por la tarde), pero, en vez de eso…
-¡Sasuke!-le llamé.
No tardó en llegar a mi lado.
-Hola-me besó la nariz.
Sonreí.
-Hola.
-¿No tienes que ir a la biblioteca?
-Eh… Hoy no.
Sonrió de medio lado.
-¿Significa eso que podemos volver juntos a casa?
Entrelacé mi mano con la suya.
-Exacto.
*.*.*
No sabía cómo sacar el tema, y si dejaba pasar el tiempo, al final, perdería mi oportunidad.
-Mm… Esto, Sasuke…
Nos detuvimos.
-¿Sí?
-Había algo que… eh…quería proponerte.
-¿El qué?
Me removí inquieta, aunque aún tenía mi mano unida a la suya.
-Verás… ¿Recuerdas cuando fui a pasar una noche al orfanato?-decidí empezar así.
-Sí. Cuando cometiste la estupidez de salir fuera habiendo alguien sospechoso en la entrada.
-¡Estaba al otro lado de la verja! No, me refiero… No me desvíes de lo que quiero decir. Fue porque mis padres se iban por trabajo, y no querían que me quedara sola en casa. No me ven…muy responsable, supongo.
"Para ellos sigo siendo una niña"
-Simplemente se preocupan por ti.
-Aun así.
"Quiero pensar que he crecido"
-Y, ¿a qué viene esto ahora?-me preguntó entonces.
-Pues... Es que mis padres vuelven a irse por trabajo. Se van el sábado tempranito después de comer, y vuelven el domingo a mediodía.
-Ah… Entonces, ¿vas a pasar con nosotros en el orfanato el fin de semana?-la idea parecía ilusionarle.
-Mm… No.-me atreví a decir.
Arrugó el ceño.
-¿No?
-Es que…había pensado…-inspiré hondo y lo solté todo, porque si no, veía que era incapaz de decirlo-Que quizá podría quedarme en casa, si te quedaras allí conmigo.
Las manos me sudaban y el corazón me latía a mil, y me pregunté si él lo notaría, palma contra palma.
Alcé la vista, y vi su cara de estupor y algo más. Me sonrojé tanto, y sentía la cara tan caliente que pensé que me iba a marear.
-¿S-sabes qué? O-olvídalo-tartamudeé, incómoda y avergonzada.
"¿Cómo se me ocurre algo así?", ah… Me pregunto qué me estará pasando…
-… ¿Hablas en serio?-dijo entonces.
Le miré. Dos pozos negros que me observaban con algo de ansiedad.
Asentí lentamente con la cabeza.
-Mm… S-si quieres… No sé…
"Tal vez… ¿No es buena idea?"
Me estrechó la mano con fuerza.
Se inclinó sobre mí y me besó. Largo y tendido.
-…Vale-me susurró sobre mis labios-Pasaré contigo el fin de semana.
-Bueno, t-técnicamente…-tenía la respiración un tanto agitada-No es el fin de semana entero… Tendría que ser el sábado por la tarde…y un poco de la mañana del domingo…
Me pareció que reía.
-Ya lo sé, boba.
Volvió a besarme.
-Nos vemos el sábado, entonces.
-S-sí. Hasta…el sábado por la tarde.
Nuestros labios y nuestras manos se separaron. Nos despedimos y cada uno emprendió su camino.
Me miré las manos. Me temblaban. Notaba la cabeza embotada. Sentía un vacío en el estómago. Y sin embargo, no pude evitar sonreír con todas mis fuerzas.
Esto es a lo que llaman las tonterías del amor, ¿verdad? Y una transición. De niña a adolescente.
Porque, por fin, podré pasar algo de tiempo a solas con Sasuke.
**..**
Espero que les haya gustado! Dejen sus reviews para que sepa su opinión!
Un capi que, tal y como indica su título, parece una transición a lo que está por llegar.
Por fin conocemos el pasado de Kiba (y Akamaru), que, como el de todos los jóvenes del orfanato, es triste V.V Tenten se pondrá en contacto con Sai por Sakura, y… podrá Hinata decirle a Naruto que le gusta? Ojalá! :)
Y los padres de Sakura vuelven a salir por trabajo. Pero, esta vez… Sakura se ha arriesgado! (se nota que ha cambiado, ¿verdad?). Le ha pedido a Sasuke que pase con ella el fin de semana (la noche del sábado, más bien XD), y este ha aceptado! Veremos qué pasa con estos dos en el próximo capi!^^
Si quieren saber eso y más… Ya saben, sus comentarios con bien recibidos^^
Muchas gracias por todo! Y dentro de nada, la historia llega a los 500 rvws! Será verdad? O.o Jajaja! XD
Bye~!^^
Pd. También he subido el capi IV de "Dreams".
