Solo el trama me pertenece. Los personajes a Meyer
Retos De La Vida
Angielizz
Cap. 27 Temor
Colgué el teléfono, al menos sabía que ella estaba bien y que no había regresado a su departamento anterior que probablemente sería una montaña de polvo.
No sabía que me había pasado, después de una semana desde que Bella se había ido del departamento aun aquella pregunta rondaba por mi cabeza, ¿Qué demonios me sucedió al pedirle a ella que se fuera después de que el bebé naciera? Porque eso había hecho, después de darle vueltas a nuestra conversación deducía que entre frases le pedí aquello, que se marchara por nuestro hijo, mi vida a su lado no le convenía.
¿Pero cómo demonios se me había ocurrido hacer semejante estupidez?
Se suponía que yo debía encargarme de que ella no estuviera cerca de ningún estrés, por el bien de mi hijo y de ella, ¿Y qué hago? Maldita sea como me odiaba.
Había cumplido con su petición, no me había acercado a ella, ni siquiera había dejado que me viera. Pero eso no significaba que yo no me había enterado de las cosas que sucedían a su alrededor, o verla a distancia, mucho menos preocuparme por su bienestar, seguía siendo la madre de mi hijo y la mujer de la que estaba enamorado.
Incluso le llamaba a Alice por las mañanas y en las noches para saber cómo se encontraba Bella…
- Mal, ¿Qué quieres que te diga?, ¿Cómo demonios se te ocurrió romper el compromiso Cullen? - ¿Romper el compromiso? Hasta ese momento supuse que el que ella me hubiera dejado la carta con su anillo de compromiso no significaba otra cosa más que tiempo, quizás porque no me detuve a pensar en todas las cosas que mi comportamiento y las palabras que habíamos intercambiado significaban, no había un futuro a su lado. Y esa idea me dolió, no vería crecer a mi hijo, no estaría despertándome todas las noches como un zombi para dormir de nuevo al bebé cuando este se despertara… no me iba a casar, no tendría una familia junto con ella… - La palabra mal se queda corta Cullen, e idiota apenas y abarca un poco de lo que eres
- ¿Va a volver? – Bella dijo que una semana, pero la idea de que creyera que una semana lejos de mi poco a poco extrañarme se había hecho normal y fácil, quizás querría quedarse con Alice más tiempo o peor aún, decidir irse
- No lo sé… ¿A que le tienes miedo? – pregunto
- A nada y a todo, te llamo luego, buenas noches
Pero por supuesto que tenía miedo, miedo de tantas cosas que me parecía increíble que esa palabra describiera como me sentía.
Sabía que muchas personas sobrevivían a esto, ser rico, millonario, famoso, reconocido… infinidad de personas sobrevivía a infinidad de cosas… Bella no, mi hijo probablemente tampoco. Sí, al final te acostumbras pero acostumbrarse no siempre significa tener una vida mejor, y yo quería darle a ambos eso, ¿No? Esas fueron las palabras que había utilizado con ella, ¿Entonces porque ya no parecían convencerme?
Tenía miedo a volver verla de ese modo tan vulnerable, la palabra miedo se quedaba corta cuando describía la expresión que paso por su rostro, miedo, temor, pánico. Le temía a la vida que terminaría atándose a mi lado, y no quería eso, no estaba seguro de que ella fuese a esa segura del todo a mi lado.
- Carmen – le llame a mi secretaria, me sonrió haciendo que todas sus arrugas se juntasen en su frente y la comisura de sus labios
- ¿Si?
- Podrías preguntarle a Bella si ella…
- ¿Problemas de pareja? No sé qué cara tengo señor Cullen pero sin importar la confianza que me tenga o que te haya visto crecer, eso no significa que yo deba implicarme en tus problemas del corazón, ¿Comprende? Soy solo una secretaria, no una psicóloga, no soy su mensajera, mucho menos Cupido, así que… haga lo que tenga que hacer por sí solo, y resuélvalo – trague saliva avergonzado, ¿Realmente había estado a punto de pedirle un favor sobre mi relación a Carmen?
- Yo…
- No me venga con esa cara de perro abandonado, porque lo quiera entender o no – levanto dedo por dedo mientras enumeraba - yo tengo un marido, una familia y muchos problemas por lo tanto no ando por ahí resolviéndole los problemas a las personas.
- Yo solo…
- Quería que le preguntara a la señorita Isabella si usted puede volver a hablarle, tenga el valor y los pantalones de ir y preguntárselo por usted mismo y deje de meterme a mí en el medio, porque si ella sigue molesta con usted, entiéndame bien
- Carmen
- No voy a recibir un disparo de parte de ella por defenderlo, jamás, sin importar cuanto yo lo aprecie. – asentí avergonzado, llevaba meses sin tener que soportar ese humor de parte de ellas, era verdad que los días que tenía problemas familiares andaba de lo peor, y para mi des fortuna hoy era uno de esos.
- No volverá a pasar – me sentí un idiota al responderle así, parecía un niño chiquito y regañado.
- Eso espero
- Si alguien me busca dile que…
- Esta ocupado, ya lo sé, déjeme hacer mi trabajo a mí y usted haga lo que tenga que hacer sin interponerse en mis cosas, ¿Comprendió? – volví a pasar saliva
- Que tenga un buen día
- Puede meterse su buen día en… hasta luego – siguió trabajando como si lo que acababa de suceder jamás hubiese pasado, eran estos momentos en los que me alegraba tener una oficina alejada y sola
POV BELLA
"Edward, se acabó", no, "Edward… necesito más tiempo" ¿acaso era una adolescente? "Edward no te amo" por supuesto que lo hacía, y sabía que esas excusas no volverían a funcionar "Edward Cullen escúchame bien yo tengo…" ni siquiera sabía que cosa tenía que hacer…
¿Por qué no le había pedido dos semanas?, ¿Por qué no le pedí tres?, ¿Qué iba a suceder el día que esto no fuera solamente unos días fuera de nuestro apartamento para aclarar ideas, sino el fin definitivo?
Solo pensar en estar lejos de Edward me erizaba todos los bellos de mi piel, tenía bastante claro que el día que todo terminase iba a irme, lejos de él, haría lo que al parecer mejor sabía hacer. Huir de los problemas, en vez de enfrentarlos.
Iba a extrañarlo tanto, y presentía que iba a dolerme el doble de todo. No quería aferrarme a ideas, pero creer que tuviese que irme después de que el bebé naciera realmente dolía
Aun podía recordar la conversación que había tenido con Alice en el comedor de su casa
- Hoy me regresare a mi apartamento Alice, gracias por todo – intente sonreírle mientras desayunábamos
- Sabes que está siempre será tu casa – dijo frente a mi
- Yo… gracias en serio…
- Edward es un idiota, lo adoro y yo creía realmente que lo conocía pero esto que hizo… me sorprende, pero me sorprende más que quieras volver.
- ¿A dónde más iré sino? – obviamente no había sido capaz de contarle a Alice lo que había pasado, ella había sacado sus deducciones y supuse que eso era mejor a la realidad.
- Aquí – lo dijo como si fuese la cosa más obvia del mundo y quizás lo era - Bella el rompió el maldito compromiso, ¿No? – Otra deducción casi errónea - Estas embarazada pero eso no te va atar a su lado para siempre, estamos en el siglo veintiuno
- Lo amo – me pareció que eso era lo más sensato que podía decir, dio un largo suspiro mientras tomaba mi mano
- Sé que te he dicho que nunca lo había visto tan feliz como lo ha sido contigo y esas cosas… pero creo que ambas conocíamos al Edward que… quizás… no digo que no te amé… solo… creo que…
- Edward no está listo para un matrimonio, y esas cosas… no digo que no lo he pensado – Era algo que no podía sacar de mi mente, como una segunda opción que quizás había para que Edward prefiriera que yo criara al bebé, tal vez no solo lo hacía por nuestro hijo sino también por él. Sí que lo había pensado pero eran solo ideas que venían y no podía dar nada por sentado, solo creer en sus palabras exactas.
- Bella no dudes en llamarme, si decides vivir en otra parte antes de regresar con tus padres – había decido que después de que el bebé naciera me iría con mis padres, renunciaría al trabajo, mandaría los pocos muebles que no había querido vender a Phoenix y le pediría a mis padres que me consiguieran un apartamento – Yo siempre voy a estar aquí para ti
- Lo se
Los golpes en la puerta me trajeron a la realidad, al trabajo que debía entregar para la próxima semana y que aún no estaba ni por la mitad.
- Pasa – seguí escribiendo en mi computadora, supuse que quizás se trataba del cartero que había estado viniendo toda la semana a dejarme carta con la misma caligrafía de la persona que menos quería tratar en estos momentos. Se me erizo la piel con solo pensar en la idea.
Pero no dijo nada así que supuse que esperaba un mejor trato o que al menos me mostrase más interesada, pero debía recordar que no era su culpa que la persona que más odiaba me estuviese enviando cartas.
Era Edward, con sus ojos verdes taladrándome la mirada de una manera que solo podría describirse como tierna. Intente hacerme la fuerte y mantener la vista en alto.
- ¿Se te ofrece algo? – no había sido mi intención sonar tan brusca pero era obvio que él así lo había tomado por su expresión dolida.
- Es la hora de salida– asentí, me alivio saber que él no había olvidado que hoy se suponía iba a regresar, todo el día estuve creyendo que lo olvidaría y tendría que ir a casa de Alice por otro tiempo
- Edward…
- No digas nada – dijo caminando a mi escritorio, me levante de mi lugar, él se acercó a donde me encontraba y me rodeo con sus brazos, en un abrazo, mientras besaba mi frente. Estuvimos así unos minutos solo disfrutando del otro, de los días sin vernos, y de lo mucho que lo había echado de menos – No sabes lo difícil que han sido estos días sin ti… no puedo ni siquiera imaginar cómo será cuando tú y el bebé…
- No pensemos en eso ahora – bese sus labios, sus manos pasaban del vientre a todo mi cuerpo recorriendo cada centímetro que podía, mis pechos, piernas, termino por alzarme y sentarme en mi escritorio. Sus manos me decían todo lo que sus labios no habían dicho y mis besos y caricias intentaban hacer lo mismo.
Alguien toco a la puerta y nos separamos, me baje con cuidado del escritorio con ayuda de Edward, debía recordar que era una mujer embarazada y ciertas cosas eran fáciles de olvidar. Acomode su camisa gris y el cabello que había despeinado mientras él hacía lo mismo con mi ropa.
- Pase – el chico que se encargaba de entregar paquetería paso, observe como Edward ni siquiera le prestaba atención, me acerque a firmar el papel de entrega y tomar la carta entre mis manos. Cuando la puerta se volvió a cerrar voltee a ver a Edward quien ahora estaba sentado en mi escritorio de manera casual, le sonreí.
- ¿Qué sucede?
- Edward… hay algo que quizás debas saber
Empezó a dar vueltas a mí alrededor, o alrededor de la sala, llevaba al menos así unos cinco minutos y eran los más largos que había tenido a su lado. Me recordaba a un león enjaulado y en sus ojos verdes estaba esa furia contenida de uno.
- Edward – lo intente por tercera vez, no me iba a prestar atención y seguiría dando vueltas como un hombre poseído… o uno furioso y sobreprotector – Edward – apenas y volteo a verme, pero eso no detuvo su recorrido interminable, sentía que iba a hacer un hueco por las veces que pasaba sobre la misma parte sin detenerse.
Y lo entendía, maldita sea lo hacía perfectamente, así de asustada y enojada me había puesto yo con la primera carta que había recibido. No solo por mí, ni por Edward. Ambos éramos dos personas mayores capaces de cuidarse por sí solas, sino por la bebé, la indefensa bebé…
Querida Isabella
Haberte encontrado fue una grata sorpresa, las cosas suceden por una razón y yo sé ahora la razón por la que me fuiste a buscar.
Estoy ansiando volvernos a encontrar, muy pronto, muy pronto mi querida Isabella… más pronto de lo que pudieses haber deseado.
Jacob Black
No era su letra, era una maldita impresión, y la odie con toda mi alma. Me había soltado a llorar y ese día había salido de la oficina mirando a todos lados esperando encontrármelo pero jamás llego, y eso fue un gran suspiro como un tormento, no sabía cuándo iba a atacar.
Desde ese día todos los días recibía una carta, un folder con fotos mías dándome a entender que me seguía y estaba cerca de mí, o paquetes como ese.
Todos los días era un martirio salir del trabajo. Y ahora que Edward también lo sabía, podía estar segura que no iba a dejarme en esto sola.
- Edward, di algo – mi voz salió mal, temblorosa, hasta ese momento me di cuenta que temblaba sin darme cuenta. Edward por fin me miro y se acercó a mí, me abrazo aunque eso fue difícil para él porque me encontraba sentada en el sillón.
- Lo solucionaremos Bella, te juro que ese… no se acercara a ti – pero si se había acercado a mí, me había tocado el brazo aquella noche del baile.
- Tengo miedo – me acerco aún más a mí, sin mucha fuerza porque ahora estaba el bebé de por medio, y no sería buena idea lastimarla accidentalmente
- Yo también… yo también – fue la primera vez que escuche a Edward decirlo en voz alta, no tenía miedo de mí, teníamos el mismo miedo.
Aun podía escuchar la voz de Jacob Black por la radio que nos había dado en la caja.
- Te encontrare, llegare a ti cuando menos te lo esperes y esta vez no te dejare escapar tan fácilmente, nada lograra que te vayas de mí esta vez. Y te juro, te juro Isabella Swan que si no lo haces por voluntad propia lo harás por ese bebe que llevas dentro, ¿Cuánto falta? Unos dos meses, a lo mucho… y estoy ansiando que el momento llegue… lo ansió
Antes de que yo hubiera podido decir algo la caja empezó a hablar, y Edward a escuchar, paso de confundido a furioso en un segundo. Me había sorprendido como intento abrir la caja, y cuando lo logro eso, rompió la radio no sin antes gritar que se alejara de mi a aquel objeto.
Me había sacado de mi oficina como todo un oficial, o un agente del FBI, miraba a todas partes. Me subió a su carro y arranco a toda la velocidad de la que fue capaz, como si así lográramos escapar. Pero era en vano.
Al llegar a su departamento, sin haber dicho absolutamente nada en todo el camino en su carro, le dijo al portero que no iba a recibir visitas y que si alguien se identificaba como Jacob Black, llamara a la policía y no lo dejara entrar.
Ambos sabíamos que eso era en vano, tomando en cuenta que podía cambiar su nombre, o simplemente pasar.
Habíamos subido al departamento, Edward cargaba mi maleta, no me di cuenta siquiera de que bajo con ella desde la oficina hasta aquí, pero la cargaba. Llegamos a su apartamento y empezó a revisar cada habitación y cada rincón antes de dejarme pasar.
Y ahora estábamos aquí…
- Yo también tengo miedo – empecé a llorar, su cuello sirvió para descansar mi cabeza y dejar que el dolor y temor que había guardado para mí misma se desvanecieran junto a mis lágrimas y la protección de los brazos de Edward.
POV EDWARD
La abrace, sus manos me sujetaban y sabía que aunque intentara moverme no iba a lograr nada.
No íbamos a lograr nada tampoco simplemente temiéndole a ese bastardo que amenazaba con nuestro hijo, pero estaba seguro que si Jacob Black se atrevía a poner un solo pie cerca de Isabella debería darse por hombre muerto.
- Tranquila – susurre en su cabello.
Tranquila, fue la palabra que le repetí la siguiente media hora y la palabra en la que menos podía confiar yo mismo. ¿Cómo iba a estar tranquilo? Bella peligraba, nuestro hijo peligraba, y todo se debía a ese idiota.
Cuando quedo dormida, tome toda mi fuerza que no creía tener en ese momento y la cargue, obviamente pesaba un poco más debido al embarazo y la idea que se cayera de mis brazos me atormentaba pero no podía dejar que se durmiera en el sillón.
La recosté en nuestra recamara, no era como imaginaba que sería tenerla de vuelta en casa, ni siquiera se acercaba a mis planes a su lado. Pero estaba aquí, en mis brazos y sabía que solo así podía cuidar de ella.
En mis brazos...
¿Qué pasaría cuando ella no estuviera y se fuera con nuestro hijo?, ¿podría alguien cuidarla como yo?, ¿Alguien iba a defenderla?, ¿Conocería a otro hombre capaz de darle el amor que yo le daba?, ¿Ella le daría el amor que me daba?, ¿nuestro hijo llamaría papá a un completo desconocido?
Todas las respuestas podían volverse en mi contra y no quería que eso pasara, la quería conmigo y ser yo y solo yo para todas las respuestas a mis dudas. Pero a la vez quería que nuestro hijo creciera en un ambiente completamente distinto a esto.
- Te amo Bella, maldita sea como te amo – susurre viéndola dormir. Minutos más tarde me levante de su lado, y comencé a buscar en todo el departamento rastro de que alguien hubiera estado, pero todo parecía estar en su lugar, paranoico.
Llame a la casa de Alice me respondió Jasper, justo a quien había querido encontrar, le comente la situación y que necesitaba que contratara protección además de un investigador privado para encontrar a ese idiota de Black.
Luego llame a Emmet, quien cuando éramos más jóvenes trabajo un tiempo de guarda espaldas y sabia de esas cosas, me dijo que lo que mejor podía hacer era no descuidar a Bella.
Quería dejarla en casa y que no saliera nunca, incluso se lo comente
- No seas tonto, debes actuar con la cabeza fría
- Se trata de Bella, ¿Tú podrías actuar con la cabeza fría si fuera Rose?
- Pero se trata de lo mejor para ella, no puedes querer encerrarla en un castillo, te aconsejo que la dejes ir a trabajar… sobre los paquetes y esas cosas, yo si fuera tú le comento a tu jefe la situación para que te ayude… sabes que te apoyo Edward.
- Supongo que tiene sentido – seguimos hablando un rato más, hasta que alguien llamo a la puerta, me despedí rápido y fui a abrir.
Frente a mí se encontraba un hombre un poco gordo, calvo y con bigote además de un traje de negocios
- Me mandó llamar Jasper, soy el Sr. Stand
- Pase – cerré la puerta, un segundo después cuando lo vi sentado en el sillón pregunte - ¿Cómo es que subió hasta aquí?
- Por las escaleras – se encogió de hombros
- Pero no podía recibir visitas – asintió sacando de sus pantalones un cigarro y un encendedor – No puede fumar aquí – le dije, pensando en Bella
- Oh… bien, las personas como usted creen que solo diciendo se cumplen las cosas. En su caso hasta donde tengo entendido un hombre está amenazándolo… y aunque probablemente le suene irreal, los hombres como Jacob Black, no van por ahí tocando puertas o avisando que vienen de visita
- ¿Cómo… - Jasper debió comentarle - ¿Qué debo hacer?
- Contrate seguridad para usted, seguirán a la señorita Swan y otro par de hombres a usted, seguirán cada movimiento de ambos. Las llamadas que realicen serán grabadas y supervisadas
- Eso es un poco…
- Es mi trabajo, estoy aquí para hacer mi trabajo y si no le gusta como lo hago sé perfectamente cómo llegar a la puerta – era directo, y sabía que haría esto bien
- Perfecto
- Le aseguro que para la siguiente semana su vida volverá a la normalidad, nadie es demasiado listo para mí o mis hombres
- Jacob Black es peligroso – había hecho mis investigaciones en el pasado, cuando había tenido nombre, apellido y rostro a quien culpar sobre lo que había atormentado a Bella
- Jacob Black no es ni lo remotamente peligroso a lo que he conocido… deje hacer mi trabajo, me contactare yo con usted.
- Perfecto
- Vendrán un par de hombres a conectar su línea con la del equipo para vigilarlos, y poner un par de cámaras en algunas partes del departamento. Actué normal en su oficina Sr. Cullen, nadie necesita enterarse de sus problemas
Pero por supuesto las cosas no fueron tan sencillas como Stand me hizo creer. Bella estaba empezando a temer aún más, tenía miedo de todo lo que la rodeaba y lo note ese fin de semana cuando salimos a dar una vuelta intentado actuar como si no tuviéramos a alguien al acecho.
Note que se estaba volviendo tan paranoica como yo cuando veíamos a hombres de cabello negro y piel morena cerca, ella se encogía en su lugar o me tomaba la mano con fuerza, más de la necesaria, pero nunca me queje. En las noches me abrazaba fuerte y me pedía que nunca la dejara, se soltaba llorando exigiéndome que me quedara por siempre a su lado.
Quería complacerla, ansiaba complacerla en todo lo que ella deseara. Pero ni yo sabía sobre qué sucedería con nuestro futuro.
- Voy a estar aquí siempre para ti Bella, no voy a dejarte – le prometí a la semana siguiente después de que volvimos del ginecólogo y de comprar ropa para bebe.
- ¿Lo juras? – me miro a los ojos, sabia en sus ojos cafés que ella deseaba que fuera sincero, y sabía que ella sabría si le mentía
- Te juro que nunca dejare de amarte, y te defenderé incluso con mi vida – me abrazo. Estábamos solos en nuestro apartamento a punto de ir a dormir, me arrodille frente a ella soltando su abrazo y toque su vientre levantando mi camisa que usaba para dormir - ¿me oyes bebé? Papá nunca los va a dejar solos, jamás – nos quedamos así por varios minutos, Bella jugaba con mi cabello y yo acariciaba su vientre o hablaba de repente para el bebé.
- Va a ser una hermosa imitación tuya – me dijo Bella, la mire y le sonreí
- ¿Tú crees?
- Niña o niño, será idéntico a ti… ruego al cielo que así sea
- Yo quiero que tenga todo de ti, quiero que mi hijo sea tan perfecto como su madre – Bella soltó una breve carcajada
- Entonces debe parecerse a ti – sonreí
- ¿Qué tal si se parece a ambos? Nos vamos a ahorrar una discusión interminable en este asunto – me levante por fin del suelo y camine a la cama, Bella me siguió y se subió sobre mi empezando a besar mi cuello y pecho que estaba desnudo. Solo dormía con bóxer
- Te amo – dijo ella, sonreí
- Yo te amo más - desabotone la camisa mía que ella llevaba puesta y le sonreí mientras correspondía a mi sonrisa.
Dedicado a: Angie Masen y Flor.
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