"Vida"

Edward Pov

Fuimos a un conocido restaurante de la ciudad, nos sentamos en una mesa los 6, era un poco incomodo pero podía sobrellevarlo.

-Yo quiero un helado.-dijo Bella como una niña emocionada, al final no pudimos ir por su helado porque la heladería estaba cerrada, así que ella estaba desesperada por su helado, ahora con sus casi 3 meses de embarazo la bolita en su vientre comenzaba a notarse aunque aun no le decíamos a nadie sobre el bebé, queríamos esperar a que se cumplieran los tres meses para contárselo a todos.

-¿No quieres comer primero?-pregunte con una sonrisa, ella ni siquiera vio todo el menú, solo se salto a la página de postres, ella negó con una sonrisa, pero ya la mire asiéndole ver que no podía comer solo helado y ella bufo enojada.

-Bien.-dijo y empezó a ver el menú más detenidamente, todos se rieron ante sus gestos cuando empezó a leer el menú, todo le llamaba la atención, por fin eligió un pescado empanizado con puré como acompañamiento y una salsa con un nombre extraño, yo pedí un filete con papas.

Emmett pidió casi medio menú, la mesera tuvo que usar dos hojas para anotar todo lo que él quería a lo que nosotros nos reímos.

-¿Cuánto tiempo tenías sin comer?-pregunto Bella divertida.

-Es un gran lugar, comeré tanto como pueda.-dijo él con una sonrisa que hizo reír a Bella de nuevo, mi mano se encontraba en su vientre debajo de la mesa, era algo normal, amaba acariciar esa pequeña bolita que crecía día a día.-Y ustedes ¿Cómo van?-pregunto mirándonos a Bella y a mí, sabía a qué se refería, era todo con Alice, él no tuvo un gran lazo con ella así que no le había afectado tanto como a mí.

-Bien, muy bien.-dijo mi Bella con una sonrisa y colocando su mano sobre la mía, sonreí y asentí a lo que ella dijo.

-Me alegro.-dijo Emmett con una sonrisa.-¿Y ustedes?-pregunto ahora refiriéndose a Tanya y Jasper, ella sonrió y se giro a mirar a Jasper que la veía atontado.

-Enamorados.-respondió ella con una sonrisa, Jasper la atrapo entre sus brazos y besos su labios a lo que todos comenzamos a reír, sabía que él no era mal hombre y que en serio había querido a mi hermana pero al igual que a mí, el destino no le dio un buen sabor de boca con su primer amor, ahora tenía a la chica indicada como yo tenía a la mía.

-Bien, eso nos deja a nosotros dos.-dijo él con una sonrisa mirando a Rose que le sonrió traviesa, genial ahora eran dos lujuriosos en la familia.

-¿Y cómo están ustedes dos?-pregunto Bella mientras comía un pedazo de pan.

-Pues ya estrenamos todo mi apartamento nuevo así que estamos muy bien.-dijo Emmett con una sonrisa y Rosalie comenzó a reír, eran un par de pervertidos, bueno yo con mi vida al lado de Bella no podía decir nada así que mejor me quedo con la boca cerrada.

-¿Cómo vas en el hospital?-pregunto Jasper mirándome a mí, bueno al menos él tenía el valor para iniciar una conversación.

-Bien, un par de complicaciones…-dije mirando a mi Bella que hizo una mueca-Pero bien.

-¿Con complicaciones te refieres a…?-pregunto Tanya al notar las miradas entre Bella y yo.

-Charlotte está en el hospital.-dije finalmente ante la mirada de todos, solo Emmett entendió el punto y negó de inmediato.

-Esa chica nunca me cayó bien, me tienes de tu lado Belli-dijo dándole una palmada en la espalda a Bella.

-No entiendo ¿Quién es Charlotte?-pregunto Rosalie odiaba hablar de mi pasado mucho más ahora que sabía que Alice era parte de ese plan macabro para terminar mi relación ella, pero ahora también les agradecía de no ser por ellas no habría encontrado a mi chica y no tendríamos ese bebé en camino.

-La ex de Edward.-dijo Bella rodando los ojos, yo la mire sorprendido y las chicas se botaron de la risa, mi chica la odiaba y era obvio por la mirada que le daba.

-Ahora entiendo todo.-dijo Tanya divertida, hasta Jasper entendió todo y se río.

-¿Y qué ha hecho para merecer tu odio, Bella?-pregunto Tanya con una sonrisa.

-Es una zorra.-dijo Bella molesta, ellas siguieron riendo.

-Debemos hablar amiga.-dijo Rose guiñándole un ojo, oh vaya si Bella solita ya era un peligro andante para la vida de Charlotte no me la imaginaba con un grupo armado para derrotarla, le iría muy mal a esa chica.

Todos nos reímos y seguimos en lo nuestro, entonces llego la comida, Bella al principio quedo fascinada con su plato de comida pero entonces vio mi filete y sus ojos brillaron.

-¿Quieres?-pregunte con una sonrisa, ella me miro avergonzada y yo solo sonreí dejando un beso en su frente.-Anda, está delicioso.-dije con una sonrisa, ella comenzó a comer de mi filete así que lo terminamos entre los dos, cuando terminamos dijo que debíamos comer el pescado pues no quería desperdiciar, yo le di una mordida y sabía bien, aunque me gusto más el filete, no era fanático de los mariscos. Entonces ella le dio una mordida y sus ojos se abrieron en grande, antes de que pudiera preguntar qué paso ella salió corriendo la baño.

Las chicas salieron detrás de ella para ver que sucedía pues yo no podía entrar ahí, me quede mirando el pasillo por el que se fueron, estaba preocupado, pero entonces me gire y Emmett me veía con una sonrisa.

-Creo que ustedes no nos han contado algo.-dijo con todo burlón, yo me atragante y lo miré como si estuviera loco.

-¿De qué hablas?-pregunte como si no hubiera entendido lo que quería decir, pues Bella y yo habíamos acordado no decir nada aun.

-Eddie estuvo jugando con Belli sin protección.-dijo divertido y comenzó a burlarse, Jasper se atraganto con la comida y comenzó a reírse, genial, en ese momento volvió mi chica completamente pálida, me levante y la atrape entre mis brazos.

-¿Qué sucede?-pregunte confundido, ella negó.

-Solo un poco de nauseas, nada importante.-dijo con una sonrisa, yo me sentí aliviado así que la guie hasta la mesa de vuelta y pedí se llevaran el pescado pues Bella estaba asqueada de solo verlo.

-¿Quieres tu helado ahora?-pregunte cuando estuvo más tranquila, ella sonrió y asintió emocionada, todos pedimos postres, Tanya fresas con crema, Rosalie un pastel de chocolate, Emmett pastel imposible con helado a un lado, Jasper flan napolitano, yo pedí un pedazo de pastel de manzana recién hecho y Bella su gran helado.

Bella comió un poco de mi pastel y de su helado, Emmett nos miraba divertido y sentimos las miradas de todos sobre nosotros mientras le daba un pedazo de mi pastel.

-¿Qué pasa?-pregunte confundido, pero las chicas sonreían y sus ojos brillaban de emoción, Emmett moría por decir algo y Jasper intentaba parecer desinteresado pero podía ver que también nos miraba curioso.

-¿Quieren decirnos algo?-pregunto Rose mirando fijo a Bella, ella frunció el ceño y negó.

-No especialmente.-dijo confundida, Emmett casi grita en medio del lugar.

-¡¿Cuándo nace?!-pregunto levantando la voz, Bella y yo lo miramos sorprendidos, mi hermano no tenía paciencia alguna.

-¿Qué?-pregunto Bella sorprendida y me miro mal, yo negué rápidamente.

-Ay Bella, después de esas "nauseas" no puedes negarnos que ustedes están guardándose un secreto que nos confiere a todos.-dijo Tanya señalando a los presentes.

-¿Por qué les confiere a todos?-pregunto Bella con el ceño fruncido.

-¡Solo dinos!-dijo Emmett ansioso, yo cerré los ojos divertido por su comportamiento, todos nos miraban ansiosos, entonces Bella me miro buscando una respuesta y yo me encogí de hombros, si lo sabe Dios que lo sepa el mundo.

-Bien.-dijo Bella mirándolos a todos.-Edward y yo vamos a tener un bebé.-dijo con simpleza, nosotros que ya habíamos pasado la emoción del primer momento podíamos decirlo con calma pero ellos que venían enterándose empezaron a gritar de felicidad.

-¡Sí!-grito Emmett y se levanto a levantar a Bella y darle vueltas en el aire.

-Emmett baja a Bella.-le dije haciéndole una seña.

-Voy a tener un sobrino así que puedo celebrar tanto como quiera.-dijo como niño pequeño, rodee los ojos, y ese era mi hermano mayor.

-Felicidades.-dijo Jasper palmeando mi espalda sonreí y asentí.

-Gracias.

-¡Oh Dios! ¡Un bebé!-grito Tanya emocionada y corrió a abrazar a Bella al igual que Rose.

-Hermanito creí que serías el último en tener bebés.-dijo Emmett sonriente.-¿Cuándo se casan?-pregunto mientras las chicas seguían en su pequeña fiesta y gritos de emoción, yo sonreí, aun tenía el anillo en mi cajón pero planeaba ponerlo en su mano lo antes posible.

-Cállate.-le dije mirándolo fijo, él sonrió me conocía.

-Preparare la despedida de soltero.-dijo sonriente, ni siquiera había pensado en esa fiesta, creo que Emmett se casaría mil veces con tal de tener esa fiesta diario.

Todos volvimos a nuestros lugares y Bella siguió comiendo mi pastel feliz.

-No puedo creer que tendrán un bebé ¿Podemos tener uno después?-dijo Tanya mirando a Jasper emocionada, él se atraganto con la comida y todos comenzamos a reírnos.

-Mmmm quizá después, nena.-dijo él con una sonrisa.

-¡Sí! Quiero una nena para ponerle hermosos vestidos…-comenzó a hablar Tanya como una loca, sin duda había pasado el trago amargo de aquella noche y ahora vivía en su pequeño mundo de felicidad junto a Jasper, él al principio parecía asustado pero conforme Tanya empezó a describir todo lo que deseaba a futuro su mirada se suavizo.

-Lo que quieras, mi amor.-le prometió dejando un beso en sus labios, a lo que las chicas suspiraron.

Después de la comida los invitamos al apartamento para pasar una tarde tranquila, ellos aceptaron y ahí comenzamos a jugar un par de juegos de mesa, Emmett fue por unas cervezas y unas pizas cuando ya era tarde, eran casi la Emmett se le ocurrió que fuéramos a un viejo lago, yo al principio me negué pues sonaba peligroso para Bella, pero él dijo que era seguro y que rentaban cabañas así que podíamos quedarnos ahí.

-¿Quieres ir?-le pregunte a mi castaña, ella sonrió.

-Sí, mañana es sábado y tú no trabajas los fines de semana y yo no tengo clases, quiero un par de días libres.-dijo con una sonrisa, sonreí de vuelta y la abrace por la cintura.

-Vamos entonces.-dije con una sonrisa, los chicos fueron por algunas cosas para poder irnos y nosotros armamos una maleta para los dos, lleve unos cuantos dulces para Bella porque sabía que no pasaría ni dos horas sin pedirlos.

Al llegar la luna estaba saliendo y era una vista espectacular, Emmett puso música que Rosalie rápidamente cambio por algo más "femenino" a la luz de la luna mi chica se veía hermosa, yo que llevaba un par de cervezas y que no era muy bueno tomando estaba un tanto mareado pero aun así ella me parecía perfecta.

-¿Quieres bailar?-le pregunte con una sonrisa mientras comenzaba una vieja canción en el estéreo del auto, ella me miro confundida y al final sonrió.

-Me encantaría.-me levante y la ayude a levantarse, los demás estaban con sus respectivas parejas, la abrace y la pegue a mi cuerpo.

-Estás hermosa.-dije bajito en su oído, ella sonrió y beso mi hombro.

-Tú estás muy borracho.-dijo divertida a lo que me reí, le di una vuelta y seguimos abrazados bailando los demás empezaron a bailar también y cada uno se perdió en su burbuja, yo estaba hechizado en los ojos de mi castaña, aquellos que me embriagaron desde el primer día de clases, esos que me tenían loco desde que los vi, llenos de inocencia y sensualidad.

-Te amo.-dije en su oído.

-Te amo.-respondió bajito, era una noche perfecta.

Nos quedamos en una cabaña y pasamos una gran noche, al amanecer nos juntamos con los otros para ir a caminar por el bosque, llegamos a un claro y ahí iniciamos una pequeña mini fiesta entre nosotros, Jasper y Emmett fueron por comida y mientras yo ayudaba a las chicas para acomodar una pequeña mesa, Bella y yo estábamos en nuestro mundo.

-Me gusta este lugar.-dijo con una sonrisa.

-Es muy lindo y perfecto para perderse un tiempo.-dije con una sonrisa, ella me miro unos minutos a los ojos y luego sonrió.

-Quiero que conozcas a mis padres.-dijo con una sonrisa, yo sonreí por ella me enfrentaría a cualquiera y haría todo lo que la hiciera feliz.

-¿Cuándo?-pregunte mientras acomodaba su cabello.

-En vacaciones, podemos ir y pasar navidad con ellos.-dijo alegre, yo sonreí así podría ir a ver a Esme, Carlisle ni siquiera me dirigía la palabra desde que Alice fue metida a la cárcel por todo lo que hizo, me reclamo el haber elegido a Bella, peleamos otra vez, pero le deje en claro que no me importaba lo que pensará, siempre iba a ser primero mi chica y mi hijo.

-Me encantaría.-dije con una sonrisa.-¿Les diremos del bebé?

-Creo que para esas fechas tendré un vientre muy grande como para ocultarlo.-dijo divertida, sonreí al imaginarla con un gran vientre.

-Ya quiero que tu vientre sea enorme y poder sentir a nuestro bebé.-dije con mis manos colocadas en esa parte de su cuerpo, ella sonrió y me dio un suave beso.

Luego de que llegaron los chicos nos sentamos todos a comer, jamás había sido la clase de chico que tiene un grupo de amigos y salen cada fin de semana, por eso todo esto era tan nuevo para mí y lo mejor era vivirlo con ella, mi Bella.

Después de un largo día el cielo se lleno de estrellas, nos recostamos en el pasto mirando el hermoso espectáculo sobre nosotros, ella sonreía y sus ojos brillaban, yo estaba perdido en su rostro.

-Es hermoso.-dijo sonriendo. Sonreí y asentí.-Necesitaba esto-dijo acurrucándose en mi pecho, sonreí y la abrace brindándole mi calor para que no fuera a enfermarse.

-Yo también.-dije bajito.

Bella Pov

Durante nuestra estadía en las cabañas me la pase de maravilla, era un lugar apartado del mundo y libre de todo el ajetreo de todo eso, podía estar cómodamente sentada en el pasto mirando el atardecer y luego la hermosa noche sin tener que preocuparme sobre lo que pasaría mañana que volviéramos, Edward era la cereza del pastel, estos días libres nos habían unido más, habíamos hecho el amor lentamente como pocas veces lo hacíamos, él me consentía y me regalaba hermosas sonrisas, cuando veía sus ojos podía ver todo el amor que me tenía y eso me hacía sentir mariposas, en cuanto al tema de Charlotte las chicas tenían planes que parecían una locura pero podían funcionar y los pondría en práctica a partir del lunes, incluso sería divertido para mí y para Edward.

El domingo cuando volvimos a la civilización estaba más relajada, con todo el tema del odioso de Salvatore y la arrastrada de Charlotte había tenido los nervios de punta, pero ahora pensaba dejar todo bien en claro con ambos, ni siquiera sé como paso lo del beso, yo estaba bastante molesta con él y al parecer él creyó otra cosa…

Flash Back

Juro que lo mato, después de que él prácticamente me llamo "zorra" se hace el ofendido conmigo, maldito idiota, yo no era de odiar a los maestros tal vez no me agradaran por alguna razón pero al grado de odiarlos jamás, hoy fue su examen y me miro mal cuando me lo entrego a lo que yo rodé los ojos, imbécil, conteste todo, había estudiado lo suficiente como para contestar los exámenes de todos en toda la hora, quería irme temprano pues hoy Edward y yo tendríamos la primera ecografía de nuestro bebé, camine con una sonrisa en mi rostro hasta el escritorio para entregar mi examen y largarme de aquí, él noto mis intenciones de irme pero él muy maldito no me dejo ir.

-¿A dónde va Señorita Swan?-pregunto llamándome cuando iba justo en la puerta.

-Pues ya termine así que me voy.-dije como si nada, él me miro desafiante, maldito arrogante.

-No puede retirarse hasta todos se vayan.-dijo con el rostro serio, yo lo miré con la boca abierta, no podía estar hablando en serio-Tome asiento.-dijo con su cara llena de satisfacción, maldito infeliz.

Así que estuve durante las siguientes 2 horas esperando que todos terminaran para poder irme, él me miraba completamente divertido, lo peor era que a otros sí los dejaba ir y yo intente reclamar y solo me gane tener que quedarme después de la clase, lo odio.

Cuando por fin termino el último de la clase y entrego su examen, me levante para irme junto con él pero el infeliz de Salvatore me lo impidió de nuevo.

-¡Dijo que podría irme cuando todos terminara!-dije molesta.

-Sí, pero recuerdo haberle dicho que tendría que quedarse después de la clase por su comportamiento.-dijo acomodando los exámenes.

-Bien-dije molesta y volví a sentarme.-¿Qué quiere que haga?-pregunto llena de rabia mientras lo veía fijamente, él me ignoro olímpicamente, así que me pase otros 20 minutos viéndolo acomodar papeles y tirar cosas, maldito y mil veces maldito.-Si no me necesita para nada aquí, me voy.-dije fuera de mis casillas.

-Se quedará tanto como yo lo quiera si es que desea pasar la materia.-dijo como si nada mientras seguía con su limpieza profunda de su escritorio, casi podía salirme humo de las orejas de lo molesta que estaba, quería arrancarle la cabeza, si llegaba tarde a mi cita y no podía ver a mi bebé lo mataría.

-¿Y bien? ¿Al menos tiene algo que decirme? ¿O alguna razón para retenerme aquí?-pregunte enojada él sonrió satisfecho.

-No en realidad-dijo como si nada.

-¡¿ENTONCES QUÉ DEMONIOS HAGO AQUÍ?!-Grite enojada, él estaba divirtiéndose conmigo y lo sabía.

-Solo quiero tenerla aquí tanto como pueda.-dijo tranquilamente.

-¿PARA QUÉ?-pregunte enojada.

-Pues se ve que está apurada…-dijo restándole importancia.

-¿Quiere decir que solo me tiene aquí porque sabe que tengo cosas que hacer?-pregunte enojada.

-Algo así.-me levante de mi lugar y tome mis cosas.

-Si quiere reprobarme hágalo, pero yo no me quedo un minuto más aquí.-dije molesta y comencé a caminar hacia la puerta que estaba cerrada hasta ese momento, en ese momento sentí como él tomaba mi mano y me jalaba para que no abriera la puerta, nuestros ojos se encontraron y yo lo mire llena de rabia, él vio mis labios y muy tarde entendí sus intenciones, unió sus labios con los míos y yo me quede de piedra, todo mi cuerpo se tenso y mis ojos se abrieron de sobremanera, él insistió esperando que yo me doblegara ante sus labios pero eso jamás, llena de rabia le di una patada en esa área que sabía le dolería hasta el alma.

Él grito cuando lo golpee.

-¿QUÉ LE SUCEDE?-pregunto doblado de dolor mirándome más que enojado.

-¡Nunca en su vida vuelva besarme!-le grite enojada y él me miro molesto, me acerque un poco más a él y le propine una buena cachetada.-Idiota.

Salí de ahí satisfecha conmigo misma, lo único que quería ahora era correr a los brazos de mi Edward, pero me preocupaba él cómo se lo tomaría, esperaba entendiera que ese idiota me beso y no yo.

Fin del Flash Back

Por suerte Edward solo tuvo un pequeño ataque de celos y luego su "pelea" de testosterona y de ahí no había pasado pero la mirada de Salvatore cuando me vio con Edward me dio a entender muchas cosas pero entre ellas no estaba el rendirse, había algo en ese idiota que no me gustaba para nada, no confiaba en él.

Para el plan que tenía con las chicas el bronceado que había adquirido en estos dos días quedaría perfecto, sería algo bastante entretenido y me recordaría mis inicios con Edward. Él ni sospechaba lo que se venía.

El Lunes intente por todos los medios no quedarme sola con Salvatore en ningún momento y estaba por lograrlo hasta que me vio en la puerta cuando me iba.

-Señorita Swan, necesito hablar con usted.-ay no, otra vez no.

-Tengo clase, Profesor.-dije enojada.

-Será rápido.-dijo mirándome fijamente, yo bufe enojada pero regrese dentro.

-¿Qué pasa?-lo que más me molestaba de él era que no se dignaba a pedirme una disculpa después de todo lo que me hizo, era un completo imbécil.

-¿Quién es "Edward Cullen"?-pregunto mirándome a los ojos, yo fruncí el ceño.

-¿Qué?-pregunte confundida, ahora vendría a preguntarme por Edward, acaso estaba loco.

-¿Quién es "Edward Cullen"?-pregunto de nuevo, yo levante una ceja ¿Qué demonios? No siquiera recordaba que él le hubiera dicho su apellido. Pero bueno, si quiere saberlo.

-Mi novio.-dije como si nada, él se levanto y me miro curioso.

-¿No es un poco grande para ti?-pregunto con una sonrisa burlona.

-No es algo que a usted debería importarle.-dije enojada.

-¿Cuánto llevan saliendo?-pregunto mirándome fijamente.

-Me voy.-dije molesta, que le hacía creer que podía meterse en mi vida.

-¿A qué le temes Isabella?-pregunto parándose tras de mí.

-A nada.-dije seria.

-¿Entonces porque huyes cada que nos quedamos a solas?-pregunto con voz retadora.

-Porque ustedes es un completo imbécil-dije girándome y enfrentándolo-No sé qué es lo cree de mí y sinceramente tampoco me importa pero le voy a dejar algo bien claro, lo que pase en mi vida es mi problema, usted limítese a la relación de estudiante y profesor y no se meta más en mi vida privada.

Todo lo dije mirándolo fijamente y recalcando cada palabra, quería que le quedara claro que él no debía meterse en mi vida.

-¿La misma relación que tuviste con antiguo Profesor de Literatura?-pregunto mirándome a los ojos, lo miré sorprendida, ¿Cómo se entero de eso?-Las cosas se saben, Isabella.-dijo acercándose de nuevo a mí, yo me aleje de inmediato.

-¿Qué pretende con todo esto?-pregunte enojada, él sonrió.

-Quiero lo mismo que él tuvo.-dijo acercándose de nuevo.

-Aléjese de mí.-dije dando un paso atrás y golpeando su mano que se dirigía a mí.

-Harás lo que te diga si no quieres que todos se enteren de la verdad sobre ti y tu noviecito.-dijo amenazadoramente.

-Está loco si cree que haré lo que usted quiere.-dije alejándome y caminando de vuelta hacia la puerta.

-Él se acostó con una menor, eso si no mal recuerdo es un delito.-dijo detrás de mí.

-Ahora soy mayor de edad y no puede hacer nada al respecto.-dije seria y aun segura de irme de aquí.

-¿Crees que tu padre piense lo mismo, cuando le diga que su preciosa hija está esperando un hijo de su ex profesor?-pregunto burlón.

-¿Cómo sabe que estoy embarazada?-pregunte sorprendida, él sabía demasiado.

-Investigación querida.-dijo acercándose a mí-Y ¿Crees que la directiva estará de acuerdo con una estudiante como tú?

-Tengo notas perfectas…

-No me refiero a eso. Me refiero a tus…antecedentes.-dijo con una sonrisa estúpida.-Y con el hecho de que estés embarazada.

-No haré nada con usted.-le dije refiriéndome a lo que había insinuado anteriormente.

-¿Segura?-pregunto burlón-¿Quieres arriesgarte?

-No sé qué demonios quiere de mí pero…

-Ya te dije lo que quiero, quiero lo mismo que le diste a él.-dijo acercándose demasiado a mí de nuevo, estaba enojada, alterada y quería golpearlo, en ese momento se acerco y me tomo de la cintura de inmediato comencé a luchar para que me soltará pero él no me quería soltar.

-Bella…-en ese momento la voz de Edward fue como un bálsamo para mí, de inmediato me sentí tranquila y el idiota de Salvatore me soltó asustado, yo corrí a los brazos de Edward quien me atrajo detrás de él.-¿Qué te hizo este imbécil?-pregunto furioso, sí, mi hombre era un celoso y Salvatore no sabía con lo que se había topado.

-¿Qué haces aquí?-pregunto Salvatore enojado, maldito idiota, yo quería que Edward le partiera la cara por haber insinuado siquiera que me acostará con él, pero sabía que si armábamos un pleito aquí él tendría las de ganar si sacaba a relucir todo lo que sabía, entonces me expulsarían y eso si que no.

-Vámonos Edward, no vale la pena.-dije arrastrando las palabras porque la verdad quería que lo molieran a golpes, podía notar el cuerpo tenso de Edward, en sus planes no estaba el irse de aquí, cuando se acerco a Salvatore supe que esto iba a terminar mal.

-Creo haberle advertido que no quería que tocara a mi novia.-dijo Edward con voz contenida.

-¿Novia? Esa zorra…-pero en cuanto escucho esa palabra Edward le dio un buen golpe que hizo caer a Salvatore.

-Edward, por favor.-dije tomándolo de la mano y jalándolo para irnos.

-No quiero volver a verlo cerca de ella o no seré responsable de mis actos.-dijo Edward mirándolo fijamente, Salvatore sangraba de nariz y aun así sonreía.

-No importa cuando la defiendas, es una zorra desde el momento en que se acostó con su profesor.-dijo él tirado desde el suelo, si le importaba un poco su vida debía callarse, Edward se puso furioso pero yo seguí jalándolo para que saliéramos de ahí, me sorprendía que estuviera tan tranquilo.-¿Acaso te molesta que ella quiera hacerlo con otros igual que lo hizo contigo?-pregunto Salvatore con una sonrisa estúpida en su rostro, yo lo miré mal, yo no quería hacer nada con él, Edward se giro y lo vio petulante.

-¿Y a usted le molesta que usted no esté entre esa lista de otros?-pregunto burlón, ¿Qué? Ahora iba a meterse al juego de dime y te diré, pues no, nosotros nos vamos ahora. La cara de Salvatore fue de coraje y se levanto rápidamente.-Si quiere conservar su trabajo se alejara de Isabella.-dijo Edward completamente serio y enojado, ni siquiera cuando estuvimos peleados me había hablado así, ahora sabía cómo se veía un Edward verdaderamente enojado.

-¿Qué puedes hacer tú? Un simple Profesor de Literatura de un maldito pueblo escondido del mundo.-dijo con la voz cargada de rabia.

-¿Conoce a Aro Vulturi?-pregunto Edward con una sonrisa, yo lo reconocí de inmediato, era el hombre que me presento en el hospital ¿Él que tenía que ver ahí? La cara de Salvatore palideció.-Una llamada y usted no volverá a trabajar en todo el país.-dijo Edward viéndolo a los ojos.

Salvatore bufo enojado y salió del salón con su maletín, pasándonos de largo y dedicándome una mirada llena de rabia, nos quedamos solo nosotros y yo aun estaba un poco atontada ¿Esto en verdad paso?

-¿Te hizo algo?-pregunto Edward girándose a mirarme, yo negué aun perdida en lo que acaba de pasar-Ven aquí.-dijo antes de tomarme en sus brazos y por alguna razón comencé a llorar, ¿Acaso me estaba volviendo loca?-Son las hormonas nena.-dijo con una tierna sonrisa.

-Gracias a Dios llegaste.-dije entre sollozos, él beso mi frente.

-Tanya me llamo cuando no salías de aquí y vine lo más rápido que pude.-dijo explicando él porque había venido.

-Tenía miedo.-dije entre hipidos, él me arrullo entre sus brazos, dándome tranquilidad.

-No volverá a hacerte daño, sabe a lo que se enfrenta si te vuelve a poner un dedo encima.-dijo mirándome a los ojos.

-¿Qué tiene que ver Aro en todo esto?-pregunte recordando su nombre entre los gritos.

-Aparte de ser un gran doctor tiene negocios por todos lados, es multimillonario si quisiera podría dejar de trabajar el resto de su vida y vivir perfectamente.-dijo comenzando a explicar, yo lo mire confundida-Entre esos negocios está su ayuda a la Universidad.

-Oh.-dije ahora entendía un poco mejor la situación.

-Él es uno de los mejores amigos del director así que si yo le pido un pequeño favor él no lo pensará ni dos segundos.-dijo restándole importancia.

-¿En serio harías que lo despidieran?-pregunte mirando sus ojos.

-No es lo mío meterme en la vida de otros pero cuando se meten con mi familia soy de armas tomar.-dijo tranquilamente, sonreí pues se refería a nosotros como su familia.

Volvimos al apartamento y él tuvo que regresar a trabajar pero dijo que intentaría llegar temprano, yo me quede haciendo tareas y terminando algunos trabajos finales, aun no podía creer como había sucedido todo, si bien sabía que Salvatore quería algo de mí, jamás creí que sería eso y mucho menos que intentaría forzarme a ello.

Ahora esperaba que se alejara de mí definitivamente pues sabía que Edward cumpliría su promesa de no ser así.

Los días comenzaron a ir más tranquilos, Salvatore se alejo de mí y ahora solo hablábamos lo que refería a la clase y nada más aunque su mirada seguía llena de rencor, la verdad no lo entendía, yo jamás le di a entender otras cosas, él creyó lo que quiso creer.

Pero sin duda lo mejor de las últimas semanas había sido el plan de las chicas, primero fuimos a una gran tienda a comprar lencería atrevida, Tanya parecía en luna de miel desde que estaba con Jasper, se la vivía soñadora y cursi, eso era raro en ella pero sabíamos que era feliz así que éramos felices por ella, Rose dijo que quería sorprender a Emmett y yo debía prepararme para la operación "Marcar territorio" luego de dos horas ahí salimos con bastantes conjuntos muy sexys, luego fuimos a la estética donde iniciara el look nuevo, no era un gran cambio, el punto solo era verme un poco más…atrevida.

Luego fuimos a una tienda de ropa donde compramos a más no dar, fue un gran día de chicas, habíamos invitado a Ángela y Jessica pero ellas estaban en carreras más ajetreadas que las nuestras, así que no tenían tiempo libre, pero prometieron que el próximo fin de semana irían con nosotras.

Así que ese viernes comenzó la acción, labial rojo, botas negras largas hasta la rodilla y de un tacón bastante alto, una falda que volvería loco al mismo papa, blusa blanca un poco trasparente pero coqueta, y una chamarra de cuero negra, medias negras que siempre le han gustado a mi hombre y perfume, todo listo.

Al entrar al hospital me sentía un poco zorra, es decir, ¿Quién demonios va así a un hospital? Pero al recordar a Charlotte todo quedo en el olvido y con paso firme y seguro camine por los pasillos, sentía las miradas de muchos sobre mí, yo solo sonreía y movía mi cabello, agradecía que el embarazo aun no fuera notorio porque sino parecería una loca.

Llegue a la oficina de Edward y camine rápidamente dentro, él no estaba ahí pero debía volver pronto, así que me quite la chaqueta y me subí al escritorio, iba a "Marcar territorio"

Edward Pov

Había sido un largo día de trabajo, solo quería llegar al apartamento y dormir durante horas abrazando a mi chica, fui a la oficina para dejar todo los papeles de los pacientes, pero al entrar me encontré con ella sentada en mi escritorio, mordiendo su labio y con una sonrisa traviesa, sus piernas largas y aquellos labios rojos me dejaron sin aliento.

-Hola.-dijo con voz seductora, cerré la puerta y le agradecí al cielo que mi turno hubiera terminado, así no seríamos interrumpidos, le sonreí desde mi lugar mientras ella cruzaba sus piernas y me miraba atrayente.

-Hola.-respondí con voz ronca, era un sueño de lujuria, ¿Dónde quedo la inocente Bella?

Mordió su labio y luego me miro completamente, mi erección era evidente y ella la noto pues se quedo mirando esa parte de mi cuerpo más de lo que debía, luego me miro a los ojos con una sonrisa cargada de promesas. Luego estiro su mano y me señalo moviendo su dedo de forma que quería que fuera hacia ella, de inmediato obedecí, se veía jodidamente hermosa y sensual.

Me acerque lo suficiente como para separar sus piernas y meterme entre ellas, acariciando sus muslos sobre las medias negras que le quedaban más que bien, le sonreí de esa forma que sabía que le gustaba, ella quito mi bata y luego comenzó a quitar mi camisa botón por botón, me gustaba cuando ella tomaba la iniciativa.

-¿A qué le debo esta maravillosa visita?-pregunte con una sonrisa mientras mis manos vagaban por sus piernas, dentro de su falda.

-Solo tenía ganas de verte.-dijo simplemente mientras su perfume me hipnotizaba como un idiota. Sonreí y seguí con mis intenciones de quitar esas medias que se metían en mi camino a la gloria.

-Me gustan las medias.-dije con una sonrisa traviesa.-Pero me están en mi camino.-dije antes de romperlas, ella sonrió y me dejo seguir adelante con mis intenciones.

Ella comenzó a meter sus manos por mi camisa desabrochada para arañar mi espalda, lo que me volvía loco, mientras sus labios mordían y besaban mi cuello, Isabella era mi perdición. Luego de romper las medias decidí que también quería ver su cuerpo desnudo así que rápidamente le quite la blusa que llevaba, dejándola solamente con su hermosa lencería.

Pase mis manos por su espalda y saque el brasier que escondía dos de mis mayores tesoros, mis labios comenzaron besando su cuello mientras mis manos la pegaban más a mí, mientras sus piernas se enredaban en mi cintura pegándome más a su cuerpo. Baje con besos por su pecho hasta toparme con sus senos, que me llamaban por atención, enrede mi lengua en sus montículos mientras ella jadeaba.

-¿Qué deseas preciosa?-pregunte mientras seguía con mi tarea. Mis manos comenzaron a levantar la falda para dejarla solo con sus bragas y botas, se veía perfecta a mi merced.

-Tócame-dijo con un gemido.

-¿Dónde?-dije sobre sus senos que ahora estaban más sensitivos por mi atención.

-Tú sabes donde.-dijo con los ojos cerrados y el pelo para atrás, la levante y ella pego un grito-¿Qué haces?-dijo confundida pero yo me senté en mi silla tras el escritorio con ella sobre mí, podía hacerlo mil veces con ella y jamás me hartaría de ello.

Ella sonrió ante la nueva posición y seguimos en lo nuestro, mis labios viajaban por su piel, olía a fresas y su perfume me tenía en otro mundo, ella comenzó a desabrochar mi pantalón y saco a mi amigo que moría por adentrarse en ella.

Mis manos bajaron por su cuerpo y jale sus bragas dejando solo dos pedazos de tela tirados en el piso, ella negó divertida, sus manos tomaron mi rostro y unió nuestros labios mientras poco a poco me perdía en su interior.

-Ah.-dijo cuando estuvimos completamente unidos, comenzamos con un ritmo lento y sincronizado que pronto se perdió, no éramos la pareja que lo hacía lento, éramos esos que siempre quieren más, mucho más.

Ella jadeaba y yo gemía cada que me perdía en su cuerpo, era una vista gloriosa, en ese momento la puerta se abrió y detrás salió Charlotte que al vernos se quedo pasmada, Bella se cubrió yo le sonreí a mi chica.

-Edward…-dijo cuando di una estocada justo en su punto, ella rápidamente se dio cuenta de mis intenciones, si quería ver que viera como hacia mía a mi mujer, Bella jadeaba y sus manos volaron a mi cuello jalando mi cabello adueñándose de mis labios.-Oh Edward…

Charlotte al darse cuenta que ninguno le prestó atención, salió del lugar azotando la puerta, Bella y yo seguimos con lo nuestro, ella era mi sueño y pesadilla, era la chica con la que viviría eternamente, ella representaba mi presente y mi futuro, no había nada que quisiera más que estar con ella para siempre.

Sus paredes se ciñeron a mi alrededor y con una estocada final di justo en su centro asiendo que ambos llegáramos al orgasmo, fue fuerte y nos dejo a ambos por las nubes. Cuando recuperamos el aire sonreíamos como idiotas.

-¿Te he dicho que te amo?-pregunto con una sonrisa.

-Un par de veces.-dije con una sonrisa.-Pero me gusta escucharlo.

-Pues Te amo.-dijo con una sonrisa dándome un tierno beso. Su piel se erizo ante el aire y yo la cubrí con mis brazos.

-Será mejor que nos vistamos, no quiero que te enfermes.-dije acariciando su espalda, ella sonrió.

-¿Vamos a casa?

-Vamos a casa.-le respondí con una sonrisa y le di un beso lento.

-Rompiste mis bragas.-dijo con un puchero cuando comenzó a vestirse, ahora se había puesto la parte arriba pero al parecer ya no existía la parte de abajo.

-Amas que lo haga-dije mientras me ponía la camisa, ella suspiro y sonrió. Se puso la blusa y luego la chaqueta, se veía hermosa, su cara gritaba que acababa de tener sexo y me encantaba porque yo la había complacido.

-¿Qué tal si alguien me ve?-pregunto cuando ya estábamos por salir.

-No te preocupes, yo cuidaré que nadie lo haga.-dije abrazándola por la espalda para que nadie pudiera verla, ella sonrió y salimos del lugar, en la entrada firme mi salida y ahí había varios de los pasantes y un par de doctores que se comían con la mirada a mi chica que me esperaba en la entrada, no era un idiota celoso, mientras nadie le faltará al respeto yo podía soportar que la mirarán, eso subía mi ego, porque ella era mía.

Mientras yo terminaba de llenar unas cosas la vi charlando con Aro, ella le sonreía divertida, Aro siempre lograba que cualquiera se sintiera tranquilo con él y era una de las razones por las que se había vuelto como un padre para mí.

-Hola.-dije cuando llegue a su lado, él sonrió.

-Hola, Edward. Isabella me estaba invitando a una cena el viernes.-dijo con una sonrisa viendo a mi chica.

-Sabes que eres bien recibido.-dije sonriendo. Compartimos un par de palabras y luego nos fuimos a nuestra casa.

-Me agrada mucho.-dijo cuando estábamos acostados en el sofá, ambos nos habíamos cambiado y ahora yo la mimaba sabía que adoraba eso cuando hacíamos el amor.

-Es un gran hombre.-le dije mientras seguía con lo mío.

-¿Nunca se caso?-pregunto curiosa.

-¿Debo ponerme celoso por esa pregunta?-dije divertido a lo que recibí un suave golpe y me reí.

-No, solo me sorprende porque parece un gran hombre.-dijo con una mueca.

-Tuvo varias oportunidades de llegar al altar pero nunca lo acepto.

-¿No es un hombre de compromisos?

-Al contrario, él quería una familia.

-¿Entonces qué paso?-pregunto mirándome confundida.

-Se enamoro.-dije con una sonrisa triste.

-No entiendo.

-Ha estado enamorado de la misma mujer por casi 30 años.-dije con una sonrisa, ahora lo entendía cuando decía que la indicada es la indicada, Bella me miraba curiosa.

-¿Qué paso con ella?-pregunto girándose completamente para verme directamente a los ojos.

-Se caso con otro hombre.-dije con una mueca.

-Oh.

-Antes solía decirle que estaba loco por seguir amando a una mujer que lo dejo hace 30 años pero ahora lo entiendo.-dije pensativo.

-¿Por?

-Porque sé que si tú me dejaras y te casaras con otro….Yo te seguiría amando dentro de 30 años.-dije tomando sus manos, ella sonrió y se sentó en mi regazo.

-Yo jamás te dejaría. Te amo.-dijo besando mis labios, sonreí y la abrace por la cintura.

-Y yo te amo a ti pequeña.-nos quedamos así un momento hasta que ella continuo.

-¿Y qué paso con ella?

-No lo sé, él nunca quiso decirme el nombre o si aun sabía de ella, siempre ha preferido dejarlo así. Pero podría jurar que él sabe más de ella de lo que cuenta…

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_ Pov

Mientras veía una vieja foto nuestra mis ojos se llenaban de lágrimas, jamás debía alejarme de él, siempre fue el amor de mi vida y aun ahora después de casi 30 años, lo seguía amando como la primera vez.

Fue mi primer hombre, mi primer amor y el padre de mi primer hijo, pero él jamás lo sabría, él nunca se enteraría que tenía un hijo y que él había seguido sus pasos.

Mientras sostenía la foto contra mi pecho vi que el auto de mi esposo llegaba así que guarde todo bajo la cama, suspire y me limpie la cara, él no debía saber que lloraba por otro hombre, yo debía ser la esposa perfecta, baje y le sonreí cuando entro, ese era mi lugar ahora.


Bueno aquí les dejo este nuevo capítulo, espero les guste y dejen sus bellos Reviews :3

¿Quién creen que es la persona que habla al final? o.o

Como pueden ver Charlotte y Salvatore tuvieron su merecido cada uno 3:)

Y de Aro pues ahora hay muchos secretos por revelar ;)

Gracias por seguir la historia :3