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Jasper Pov
Era la última semana que estaríamos en Paris. Todo estaba empacado y listo para ser enviado a Nueva York. No cargaríamos con todo, pues Alice y Rosalie querían remodelar todo una vez que estuviéramos en nuestro nuevo hogar. Ropa, zapatos y el piano, listos para partir.
Una vez en Nueva York ya no viviríamos todos juntos. Rosalie había insistido en querer ser independiente, o al menos a vivir sola con sus hijos. También decía que Alice, Allison y yo necesitábamos nuestro propio espacio.
Vera había decidió venir también con nosotros. El padre de Henry no había puesto excusas por alejarse de su hijo. Vera había decido adelantarse y comprar dos casas en el mismo fraccionamiento, su casa y la de Rosalie solo estarían a unos cuantos buzones de distancia.
Alice quería buscar nuestra casa ella misma, así que llegaríamos a mi antiguo departamento. Viviríamos ahí en lo que Alice se decidía, cosa que si no me equivocaba tardaría un poco.
-Buenos días.- Alice se sentó alegremente junto a mí, en el patio trasero.
La nevada de la noche anterior nos había dejado una imagen digna de recordar.
Luego de la visita de su hermana, Alice se había deprimido un poco. Pero nada que una buena dosis de trabajo y de estar tiempo con su familia no solucionara.
Después de que se fuera Cynthia, me había dirigido al estudio y pedirle una explicación a Alice. Al entrar la encontré sentada en el sillón mirando a la nada. Por un momento me desconcertó, pues no se parecía en nada a ella misma. Su expresión era fría y vacía. Una muñeca de trapo parecía tener más vida que ella en ese momento. Logre sacarla de su trance y hacerla hablar. Se desahogo y con el paso de los días todo había terminado en un recuerdo.
-Buenos días, hermosa.- Le sonreí de lado.
Ella se quedo ahí mirándome fijamente. El tipo de mirada dulce, pero que uno no podía descifrar.
-¿Por qué la llamaste Allison?- Pregunto de repente.
-Rosalie me lo sugirió y a mí me pareció bien.- Conteste.
-Rosalie.- Susurro bajito, negando lentamente. – Ese era el nombre de mi abuela.
-¿Coincidencia o destino?- Acomode un mechón de cabello detrás de su oreja.
Jacob casi la fusila cuando la vio con el cabello corto. Les costó mucho trabajo el no tener problemas por el cambio de look y las cosas se habían puesto peor al enterarse de la mudanza. Alice había acertado en que Jacob estaría feliz de ir a Nueva York, sin embargo, también había acertado en que tendrían una que otra demanda menor por incumplimiento de contrato.
-Yo le había comentado a Rosalie que si alguna vez tenía una hija la llamaría así.- Reflexiono durante un momento.-Rosalie se alió con el destino.
-Me alegra que lo haya hecho.-Murmure, recargando mi cabezo sobre su hombro.
Rosalie Pov
Nunca me habían gustado los vuelos largos. Y el que fuera para regresar a Nueva York solo lo empeoraba. Mis manos temblaban y me sentí débil. Como si estuviera en una realidad alterna y esto fuera un sueño. El problema es que no lograba definir si era un sueño o una pesadilla.
-Mami, ¿Te sientes mal?- Me llamo Emily colocando una de sus manitas sobre las mías.
Emily era en varios aspectos muy parecida a Jasper. Ella solía ser muy preceptiva y a la vez muy reservada. Tranquila y silenciosa esperando el momento adecuado para intervenir.
-No me agrada volar cariño, eso es todo.- La tranquilice, al tiempo que pasaba una mano por su cabello.
-¿Por qué no vinimos en barco?- Pregunto.
- Porque probablemente Ian no hubiera soportado las nauseas.-
Emily se giro a ver a su hermano con un mohín en el rostro. Ian no lo noto, de tan entretenido que venía con su película.
Emily se encogió de hombros y recostó su cuerpecito contra el mío.
Esperaba que algún día ellos pudieran entender todo lo que había hecho por ellos. Todo lo que hacía era solamente para ellos.
Regresaba a Nueva York no solo por el empleo o la cantidad de razones que le di a Jasper. La verdadera razón por la que regresaba, luego de tanto tiempo, era que me estaba poniendo a disposición del destino. Me conocía, y sabía que no era lo suficientemente fuerte como para ir y enfrentarlo por mi cuenta. Así que dejaba todo al azar. Si es verdad que una familia era lo que me deparaba el futuro, bien, yo solo me pondría en el camino y que me viniera a buscar. No había nada más que hacer.
Suspire profundamente. Últimamente no paraba de hacerlo.
Gire la cabeza, buscando con la mirada a mis compañeros de vuelo.
Alice iba en la ventanilla, seguida de Allison y Jasper en el pasillo. Jacob en el asiento de atrás, platicando con una hermosa morena. Todos iban tan tranquilos, a diferencia mía que seguía temblando.
En alguna parte de mi nerviosismo me quede dormida. Todo un milagro, ya que no había dormido bien durante toda la semana. Los sueños habían regresado con igual de intensidad que al inicio de todo. La única razón por las que no las consideraba pesadillas era porque Emmett estaba ahí. Y Emmett siempre me había hecho sonreír, excepto ahora.
Unas manitas me despertaron.
Levante los parpados con lentitud. Me encontré con unos hermosos ojitos azules mirando con intensidad.
-Es hora de abrocharse los cinturones, mami.- Me indico Emily señalando el letrero con la luz permanente.
Tarde un par de segundos hasta que por fin pude abrocharlo.
Las manos me temblaban y sentía que no había suficiente aire en el avión como para que pudiera seguir con vida.
Al momento en que el avión comenzó a descender, la manita de Emily apretó la mía, en tanto Ian apretaba la de su hermana.
Eso me reconforto. Nada podía salir mal, siempre y cuando mis niños estuvieran conmigo.
Aterrizamos sin ningún inconveniente.
Al bajar del avión Jacob recibió una llamada, que provoco que nos arrinconara en una esquina de la sala de espera.
-¿Qué sucede?- Pregunto Jasper, con esa expresión de seriedad que lo hacía lucir como un mafioso.
-Nueva York se entero que llegábamos hoy.- Era la primera vez que veía a Jacob con el ceño fruncido.- La gente y los reporteros están como locos. Nos quieren dar la bienvenida y tienen la salida del aeropuerto atascada.
-¿Y qué es lo que vamos a hacer?- Pregunto Alice, tratando de controlar a Allison que no dejaba de bailar a su alrededor.
Allison sin duda alguna era la más feliz de estar aquí. Miraba hacia todos lados, queriendo ver cada detalle y escuchaba todo.
-¿Recuerdas que tenía mi agencia de seguridad privada?- Sonrió Jacob.
-Como olvidarla.- Sonrió Alice cómplice.
-¿Tenias una agencia de seguridad privada?- Hable por primera vez desde que bajamos del avión.
-Así es, especializada en la seguridad de las estrellas.- Hizo un ademan señalándome.- De esa manera entre al negocio.
Ian y Emily estaban junto a mí, ambos agarrados de sus manitas. Ian tenía esa mirada sobreprotectora que Jasper tenía conmigo.
-¿Cuánto tardaran en llegar?- Pregunto Jasper.
-Alrededor de 15 minutos.
Un cuarto de hora después, estábamos rodeados de cinco hombres, bastante parecidos a Jacob. Tés morena, músculos súper desarrollados y gran altura.
-Este es el plan.- Se volteo el que parecía ser el jefe y acaba de saludarse amenamente con Jacob.- Quil, Paul y Embry se encargaran del equipaje. Jared y yo nos encargaremos de ayudarles a abrir el paso.- Explico, señalando a los chicos conforme los iba nombrando.
Nos dio un par de instrucciones mas, tales como, no separarnos ni hacer caso a la multitud o a la prensa.
Alice cargaría a Allie, Jacob a Ian y Jasper a Emily. Por lo tanto, yo caminaría sola detrás de ellos.
Apenas cruzamos las puertas todo se volvió una locura.
La gente gritaba sin cesar, provocando que solo se escuchara un gran bullicio. Muchos de ellos llevaban carteles. Me sorprendió el ver que no solo eran carteles de bienvenida para Jasper y Alice, también había para mí.
Sonreí sin poder evitarlo.
Aun me querían, aun me recordaban.
Luego de la impresión del público, vino la de la prensa.
Los flashes me cegaban y las preguntas gritadas a todo pulmón se hacían escuchar por sobre el alboroto de la gente.
Jared, me parece que ese era su nombre, me obligo a seguir caminando cuando me quede parada por un momento.
Me condujo con una mano sobre mi espalda a la camioneta negra con vidrios polarizados.
Toda la situación me pareció demasiado cliché como para ser real.
Nos acomodamos en la camioneta y esta comenzó a moverse.
Ian se sentó junto a mí.
-¿Por qué enloquecieron de esa manera?- Se quejo divertido.- Alguien debería de enseñarles a comportarse decentemente.
Emmett Pov
Salí de los estudios de grabación y me dirigí a mi Jeep, prácticamente corriendo para evitar a alguna fan loca o reportero en busca de su oportunidad.
En cuanto regrese de la gira, Bella me enclaustro en el estudio para terminar de corregir los videos tomados en la gira y poder comenzar a venderlos lo antes posible. Esa situación me había desconectado del mundo real completamente. La tercera guerra mundial podría haber comenzado y yo no tendría la menor idea.
Iba de regreso a la casa cuando paso algo que me desconcertó por completo.
Junto a mí, solo que en dirección contraria pasó un audi plateado. Sin embargo, eso no había sido lo interesante. ¡El conductor era Jasper Hale!
¿Qué es lo que hacia él aquí? ¿Por qué Alice no me aviso que vendría? ¿Habría venido él solo o acompañado? ¿Rosalie lo acompañaba? ¿Ella está en la misma ciudad que yo?
Miles de preguntas me taladraban la cabeza.
Luego de mi parada en Paris, me había prometido a mi mismo que luego de terminar la gira buscaría por última vez a Rosalie. Cosa que no había podido cumplir.
Llegue a la casa y entre rápidamente.
El ver a su hermano me había exaltado un poco.
-¿Qué es lo que sucede contigo?- Salió Bella de la cocina luciendo preocupada.
-¿De qué hablas?- La mire curioso.
Si no me encontrara tan impresionado me burlaría de su expresión preocupada y nerviosa.
-¡Manejabas a demasiada velocidad!- me reclamo.
-Claro que no.
-Claro que sí.
-No me lo vas a creer.- Cambie de tema. Quizás ella sabría algo.- Acabo de ver a Jasper Hale en un audi.
Me miro inquisitivamente y me pareció ver nerviosismo en su mirada.
-Estas enloqueciendo.- Aseguro, dándome la espalda y caminando de regreso a la cocina.- Estas obsesionado con Rosalie pero alucinas a su hermano, ¿Has pensado en buscar ayuda?
-No estoy loco, te juro que lo vi.- Fui detrás de ella.- Y tu sabes algo.-La acuse.
-¿Qué es lo que debería de saber?- Se giro inmediatamente, fingiendo normalidad.
-¿Por qué esta en la ciudad?- Interrogue.
El que Bella no fuera buena mentirosa en ocasiones causaba conflictos con la prensa, pero en momentos como estos era un debilidad que agradecía. Jugueteaba con si manos y sus pupilas no se quedaban observando un mismo punto por más de un segundo.
-No lo sé.- Me miro a los ojos y casi le creí, hasta que desvió la mirada rápidamente.
-No me estas contando todo.
-Claro que sí.
-Claro que no.
-Deberías de superar tu obsesión.- Uso mi técnica para cambiar de tema.
-SI de algo estoy seguro es de que lo que siento por Rosalie no es una obsesión.- Confesé mirándola a los ojos. Deseando en secreto que Rosalie pudiera escucharme.
-¿Entonces? ¿Por qué te cuesta tanto olvidarla?
-Me daré una última oportunidad para buscarla. – Me senté sobre la encimera de la cocina. Conociendo el peso de mis palabras.- Si no resulta, te prometo que hare lo que sea para olvidarme de ella.
Bella se acerco y me abrazo.
-Lo que daría por poder ayudarte.- Murmuró.
Escuchamos como se abrió la puerta.
-Bella, Bella.- La llamo Edward.- ¿Tu sabias que los Hale se mudan permanentemente a la ciudad?- Pregunto con molestia y resentimiento.
Edward se quedo congelado al verme.
Bella lo miro con reproche.
Yo solo sabía que no sabía qué hacer.
Cada vez mas cerca..tan lejos y tan cerca..OMG!
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