Capítulo 26: Compañía

Dragón y Nagisa caminaban silenciosamente a través del bosque, ellos llevaban varias horas marchando pero la salida del bosque no se veía cercana.

A pesar de que Dragón quería salir lo más pronto de ahí, Arcanine estaba agotado, y Dragón no quería arriesgar su salud, aunque al principio se le había ocurrido utilizar el Ninjask de Nagisa para ir más rápido su mirada perforante le hacían sentir bastante incómodo y por eso dudaba siquiera de pedirle algún favor, con su lento andar pronto el sol comenzó a ocultarse, con los rayos de luz desvaneciendo la fatiga lo alcanzo y a Dragón no le quedo opción más que acampar en el bosque.

Lentamente comenzó a revisar todos los objetos que le quedaban en la mochila, había perdido la gran mayoría, pero las cosas básicas aún estaban ahí.

Mientras Dragón organizaba sus cosas Nagisa solo se quedó parada observándolo intensamente.

Desde que Dragón había aceptado ser su amo, ninguno de los dos había dicho una sola palabra, después de todo para Dragón toda esa situación era demasiado extraña, el raramente hablaba con las personas, tenía pocos conocidos y aún menos amigos por eso no era muy bueno socializando y sobre todo jamás había sido amo de nadie, bueno el realmente dudaba que muchas personas tuvieran experiencia en esa última.

Después de revisar todo saco un sartén y un paquete de comida, según las instrucciones solo debía poner a fuego los ingredientes.

Junto un par de ramas y hojas las cuales estaba tratando de prender con un pequeño encendedor.

Sin embargo no importaba cuanto lo intentara el fuego no encendía.

Él era el autor de uno de los mayores incendios en la historia de la humanidad y el no poder encender una simple fogata era bastante frustrante.

Después de un par de minutos intentándolo sin éxito Dragón estampó el encendedor contra el piso, viendo la situación Nagisa se acercó.

-Permítame amo

Arrojó las ramas que Dragón había juntado y coloco otras diferentes, agrego un poco más de hojas y el fuego prendió inmediatamente.

-No funciona si las ramas no están secas, además colocó el sartén al revés

Tomando los ingredientes de la bolsa coloco encima del sartén y con total naturalidad comenzó a preparar la comida.

Si bien Dragón había aprendido a limpiar en los tres meses que paso con Aurelia, el básicamente era alguien inútil en lo referente a cualquier otra cosa.

Luego de un rato la comida estuvo lista.

-Por favor disfrute

Dijo Nagisa, extendiéndole un plato tal cual si le estuviera dando una ofrenda a algún tipo de Rey.

-G-gracias

Dragón tomo el plato con cierta reservación.

La única persona que lo había tratado de esa forma era su madre, por eso la conducta de Nagisa era bastante vergonzosa y él no se acostumbraba a ser tratado así.

Probando la comida se dio cuenta que tenía bastante buen sabor a pesar de ser comida instantánea.

No obstante le era sumamente difícil comer con Nagisa viéndolo.

-¿Por qué no comes tú también?

-Comer junto a mi amo, no sería capaz de cometer tan insolente acto

Dragón no sabía cómo tratar con ella, para empezar el no entendía que podía ganar ella con toda esa situación de amo-sirviente, siendo un antisocial, el no confiaba en las personas si no conocía las intenciones por las que actuaban por eso tenía cierta inquietud al estar junto a ella.

Además su vigilancia constante lo estaba agotando

-Come

-¿Es una orden?

Suspirando, Dragón no pudo más que rendirse ante la situación, como dice la expresión si no puedes con el enemigo finge unírtele.

-Sí, es una orden

-Entiendo

Pensando que la situación se calmaría Dragón regreso a comer no obstante pesar de que Nagisa comenzó a comer no removió su mirada sobre el así que al final la situación siguió igual.

Y aunque comer siendo observado era incómodo, eso no lo detuvo de comer hasta reventar.

Esa era la única forma de acallar aquella sensación que se formaba en su estómago debido al estrés.

Pero sin importar cuanto comiera su ansiedad no desaparecía, a pesar de que se había tranquilizado bastante a comparación de sus primeros días de haber llegado al mundo pokemon su angustia aún permanecía.

Al terminar de comer, había obscurecido, Dragón tenía sueño así que decidió que era hora de dormir, apago la fogata y Dragón guardo las cosas que había utilizado.

-Voy a dormir

-De acuerdo

Debido a que la tienda de campaña había sido quemada Dragón saco una bolsa de dormir.

La puso el suelo y se preparó para dormir.

Justo cuando se disponía a dormir Nagisa tomo unas cuantas ramas caídas y las comenzó a apilar para formar una especie de muro.

-¿Qué estás haciendo?

-Esto ayuda acortar el aire al dormir a la intemperie.

Una vez terminado el muro, Nagisa se arrodillo junto a Dragón y continúo viéndolo.

-¿No vas a dormir?

-Mi deber es vigilarlo en todo momento

Dragón miro a los ojos de Nagisa y cierta sensación de peligro recorrió su espalda, los ojos de la ninja eran parecidos a los de un predador sobre su presa.

Él tenía miedo de ser acuchillado repentinamente por la espalda.

Aun así él había perdido la cuenta de cuantas veces había sentido miedo de morir, cuantas veces había sentido esa sensación de incertidumbre por el futuro, ese temor que sentía a lo nuevo y desconocido sobre lo que le deparaba el mundo, esa sensación que le limitaba para tomar decisiones.

Las malas noches que había tenido a veces sin dejar de pensar sobre ello le agotaban y no le ayudaban para tomar buenas decisiones.

Mientras estaba acostado Nagisa lo seguía vigilando intensamente.

-¿Por qué me sigues?

-Es natural que siga a mi amo

-No me refiero a porque quieres que yo sea tu amo

- Es natural que un ninja siga a un amo

-¿Es así?

-Si

Dándole esas respuestas sin sentido, Dragón se dio cuenta de que Nagisa no le diría el motivo por el cual lo seguía.

Cansado decidió dormirse, no valía la pena seguir hablando con ella, Dragón se volteo tratando de ignorar la mirada de Nagisa.

De por si a Dragón le era difícil dormir, teniendo una acosadora le dificultaba todavía más conciliar el sueño.

La única ocasión que él pudo dormir en paz fue aquella vez que lo hizo con Aurelia.

El rostro de su compañera de habitación llego inmediatamente a su mente.

Algunos días parecieron más duros que otros, quizás algo más fríos también, sin embargo cuando necesitaba de alguien con quien conversar, Aurelia estaba ahí para él, ella era alguien que le comprendía en toda su magnitud y sentía lo que él estaba sintiendo.

En verdad era patético, no había pasado ni un día desde que se habían separado y ya se encontraba melancólico.

Realmente se sentía solitario sin ella a su alrededor.

Recordando eso Dragón volvió a mirar a Nagisa, y como era de suponer la ninja ni se movió un milímetro y su mirada seguía siempre en Dragón.

Viendo su rostro, se preguntaba ¿En qué pensaría la ninja? No parecía llevar gran cantidad de cosas, aparte de un pequeño bolso amarrado a su cintura ¿Y si en verdad hablaba en serio sobre seguirlo? ¿Ella no tenía un hogar al cual regresar?

Sin intención alguna la boca de Dragón se abrió casi automáticamente.

-¿No deberías avisar a tu familia?

-No se preocupe, ya he decidido ser devota a usted, ¿Por qué la pregunta?

Nagisa fue sorprendida por la pregunta repentina de Dragón así que solo pudo responder de esa forma.

-Solo pensaba que es solitario no poder contactar con tu familia

La madre de Dragón era una mujer bastante trabajadora, que había dedicado toda su vida a cuidar de su hijo, una madre cariñosa que le gustaba mimar a su hijo, al extremo que lo había vuelto un completo inútil.

Seguramente en estos momentos su madre se hallaba muerta de la preocupación, sin siquiera ser capaz de dormir.

-"Ya veo, extraño a mi familia"

Pensando en ello una de las causas más grandes de su ansiedad era el hecho de no poder ver a su madre, Dragón no conocía a su padre y su madre no tenía familiares, por eso la familia de Dragón solo constaba de ella y el.

En ese momento una mano se posó sobre el pecho de Dragón, Nagisa lo miro directamente a los ojos y le hablo de una manera casual y tranquilizadora, muy distinta a su voz normal de sirviente.

-Descuide yo estoy a su lado

-Gracias

Sus ojos se quedaron plasmados sobre los de la ninja sus ojos brillaban con el resplandor de la luna eran tan hermosos que le era difícil separar la mirada de ella.

-Siempre estaremos juntos, incluso en la muerte

-Ahora en verdad me estas asustando

Aunque inmediatamente volvió a voltearse ignorando su mirada, esto era en vano porque Dragón podía sentir su mirada sobre él.

Cuando abandono la academia, Dragón se encontraba bastante nervioso sobre salir a explorar el mundo, él pensaba que se iba a sentir solo primera noche, y debía de tener cuidado durmiendo a la intemperie, sin embargo con la compañía de Nagisa ninguna de las cosas que había temido ocurrieron.

Por ella fue capaz de encontrar el camino de vuelta, fue capaz de comer, recibir protección del viento y si no fuera por su acosante mirada todo sería perfecto.

Aun así esa sensación de ser observado le brindo cierta sensación de seguridad, de esa forma Dragón cerro sus ojos.

-Buenas noches

Con esas palabras de Nagisa su conciencia comenzó a desvanecerse.