High School DxD no me pertenece, pertenece a su respectivo autor.

Zafir09: no, son nueve, o eso pone en la Wiki. Fallo mío al poner que eran diez.

Phantom: me alegra que te guste :)

miguelzero24: queda poco para llegar a tal momento. Ahhh, quien sabe. Hay que recordar que este Issei no está en el sequito Gremory. Quien sabe :D

Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, lemon mas o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.

Yo hago esto por simple diversión, sin ánimo de lucro.

-comentarios.

-"pensamientos".

-*hablando por teléfono, comunicador, etc.*

-[Nimue]

-[Ascalon]

-[Ddraig, Albion, etc.]


Os invito a leer mis demás historias, buscadlas en mi perfil


Capítulo 27:

LA FACCION DE LOS HEROES EN KIOTO – PARTE 01


Cada alumno y profesor fue a su cuarto del hotel. Las habitaciones eran de estilo occidental y constaban de dos grandes camas y preciosas vistas de Kioto. Issei compartía cuarto con Azazel, lo cual no causó demasiada gracia al ángel.

-Pse. Ya podrían haberme puesto con otro. – masculló el castaño mientras se asomaba por la ventana.

-¡No digas eso hombre! ¡Ya verás que bien nos lo vamos a pasar! – sonrió perversamente.

-Eso es lo que me temo. – Sus ojos se pasearon por las maravillosas vistas que ofrecía su habitación – Esta ciudad es maravillosa. Incluso se puede sentir el poder que hay en este lugar.

-Por ese motivo los youkais viven en la Kioto oculta. La [Líneas Ley], creo que se llaman. La ciudad original fue diseñada de acuerdo con el estilo chino tradicional del Feng shui, siguiendo el modelo de la antigua capital china de Chang'an. – explicó Azazel mientras se asomaba.

TOC-TOC-TOC

Ambos escucharon los toques en su puerta.

-Azazel, Hyodo, ¿puedo pasar? – escucharon la voz de la valkiria.

El caído se alejó de la ventana para poder abrir la puerta a la peli plateada. Para sorpresa del caído, la mujer se había cambiado a ropa de chándal.

-Rossweisse. ¿Ocurre algo? ¿Por qué vas en chándal?

-Eso es asunto mío. He venido a avisaros de que voy a hacer una ronda para comprobar que los estudiantes se han instalado.

-Entendido. ¿Algo más?

-No. Eso es todo.

Una vez informados, la valkiria procedió a marcharse, pero el castaño la detuvo.

-¡Ross, espera! – Exclamó mientras salía raudo al pasillo - ¡Necesito hacerte una pregunta muy importante!

La mujer se volvió, observándole con una ceja alzada.

-¿Cuál es la pregunta?

-Tú… ¿investigaste sobre las tiendas de cien yenes antes de venir?

Un pequeño sonrojo inundó su rostro mientras jugaba nerviosa con sus dedos.

-Tsk. Maldición. – masculló el caído.

-¡Ja! ¡Gané! ¡Págame! – ordenó orgulloso el castaño al caído.

-¿? ¡¿Habéis apostado?! – preguntó incrédula.

-Si.

-… ¿y vosotros sois profesores? Qué vergüenza. – murmuraba la mujer mientras abandonaba el pasillo con gran vergüenza.

-Es divertido molestar a esa mujer. Tiene un no sé qué. Ahora entiendo a ese viejo verde de Odín. – se carcajeó el caído.

-Oh vamos. No hay que ser malo con ella.

-¡Venga! Admite que tiene ese no sé qué.

-…

-¡Jajajaja! ¡¿Lo ves?!

-Eres una muy mala influencia, Azazel.

-No digas eso. ¡Soy un gran tío!

-…

-Bah. Aburrido. Creo que me voy a dar una vuelta. Tenemos tiempo.

Dicho esto el caído abandonó la habitación, dejando al castaño solo.

-"Kioto. ¿Por qué será que tengo un mal presentimiento?"

-[Porque algo va a pasar]

-[Algo gordo]

-[Deberías desear no tener un buen instinto. Siempre que tienes un mal presentimiento algo acaba mal. Eres como la [Ley de Murphy] andante]

-Ja, ja, ja. Que graciosillos estáis.

TOC-TOC

-¿Quién?

-Hermano, somos nosotras.

Alzando una ceja curioso abrió la puerta, encontrándose con sus dos hermanas y las Gremory.

-¿Ocurre algo?

-Nos vamos a dar una vuelta hasta el [Fushimi Inari]. Queremos saber si vendrías con nosotras. – Le dijo Irina - ¡Venga ve! ¡Será divertido!

-Si me lo pide mi adorable hermanita.

-¡Yei!

XXXXX

La manera más sencilla de llegar a [Fushimi Inari] era por medio del tren. La estación de Inari de JR (a cinco minutos de la estación de Kioto vía la línea Nara) se encontraba al otro lado de la calle frente la puerta de Sakuramon.

La puerta Sakuramon se encontraba en la base de la colina Inariyama, en el sudoeste de Kioto. También se encontraba el santuario Go Honden.

Tras recorrer los caminos de senderismo flanqueados por toriis, se puede parar en los varios puestos de comida que ofrecen Kitsune-udon, un popular plato de fideos que toma su nombre de los zorros (kitsune), que son los mensajeros de Inari.

Las estatuas de zorros a menudo se encuentran representadas en los santuarios de Inari con una llave, para el granero que conserva el arroz, en sus bocas. En lo alto de la colina está el santuario principal. A diferencia de la mayoría de santuarios shinto, y al igual que otros santuarios dedicados a Inari, es posible ver de forma abierta el ídolo contenido en el santuario, un espejo.

Aparte de los más famosos senderos alineados por torii, en la parte opuesta existen otros senderos que discurren a través de un bosque de bambú y que ofrece una experiencia bastante diferente de la ruta principal.

-¡Mira ahí Irina! ¡Esas tiendas tienen cosas interesantes! – exclamaba Xenovia con ojos brillantes.

-Buaaa, todos esos zorros son muy lindos. – decía la castaña mientras miraba los peluches.

-Mirad eso chicas. – decía Asia mientras apuntaba a algo.

-¡Que cool! – exclamaba John mientras echaba foto a todo lo que podía.

-Préstame dinero, no he traído suficiente como para comprar todos los regalos que quiero.

El castaño observaba divertido y sonriente el actuar de sus jóvenes alumnos. Daba gusto verles disfrutar como niños en Navidad.

-¡Hermano, hagámonos un selfie! – exclamó Irina.

-¡Eso, eso! ¡Selfies hasta aburrirse! – gritaba John como loco.

Negando divertido, el castaño accedió a cada selfie que le pedían sus hermanas. Cuando estaban por entrar, Xenovia cayó en la cuenta de unas grandes estatuas con forma de León en las entradas y salidas del templo.

-Estatuas de exorcismo. Normalmente tienen una presencia que repele a las presencias demoniacas. – explico Xenovia.

-Adoptan estas formas frente a humanos, pero no quieras saber cómo son frente a demonios. – explicó Issei.

-Pero gracias a los pases podemos pasar sin problemas. – le dijo John.

-¿Y nosotros? – le preguntó Asia.

-Somos ángeles. No necesitamos los pases. Pero aun así, quiero que llevéis mucho cuidado. – les advirtió a ambas.

-¡Señor si señor!

Después de la mini charla tanto ángeles como demonios pasaron la puerta principal sin problemas. Caminaron un rato hasta que llegaron a la sala principal. Después encontraron las escaleras que los conducían a la montaña Inari. Mientras caminaban tomaban fotos con los móviles o las cámaras.

-Tendremos muchos recuerdos cuando volvamos a Kuoh. – comentó orgullosa Kiryuu.

Después de parar a medio camino para contemplar las hermosas vistas, siguieron subiendo hasta llegar a la cima. Kiryuu tuvo que tomar un par de descansos, pues no estaba acostumbrada a subir tanta cuesta.

-¿Cómo es que vosotros no estáis cansados?

-Hay que mantener una buena forma física. Cuerpo sano menta sana. – explicó Xenovia con pose de profesora.

-Es bueno hacer algo de ejercicio diario. Vosotros apenas habéis en el instituto. Además, tú no sueles esforzarte. – se burló el castaño.

-No me gusta hacer deporte. – masculló la castaña de gafas.

Una vez terminaron de subir, se encontraron con una antigua ermita. Se acercaron al templo y siguieron tomando fotos. El castaño desviaba la mirada de vez en cuando mientras fruncía el ceño.

-Hermano…

-¿Ya os habéis dado cuenta?

-¿Hace cuánto? – pregunto John.

-Un rato.

-¿Y porque no has dicho nada? – le recrimino.

-Porque no suponen un problema.

Pasaron un par de minutos que los jóvenes aprovecharon para comprar más accesorios y hechas fotos. Al notar que las presencias se acercaban más, Issei dejó inconsciente a Kiryuu usando un poco de ki.

-¿Profe?

-Shhh.

-Vosotros no sois de Kioto, ¿verdad?

-No. No lo somos. – respondió el adulto del grupo mientras observaba avanzar a una persona.

Una niña de baja estatura con un cabello dorado brillante. Tenía unos intensos ojos dorados. Por las orejas que tenía en la cabeza y la cola en su espalda baja, el castaño pudo deducir que se trataba de una kitsune.

-¿Una niña? – preguntaron los jóvenes.

-¿Puedo saber que asuntos tienes con nosotros?

-¡Forasteros! ¡¿Cómo os atrevéis?!

A pesar de la obvia furia e ira en los ojos de la niña, el castaño se mantuvo sereno.

-¿Cómo nos atrevemos a qué? Sin datos no puedo responder a tu pregunta.

-¡Malditos! ¡Atacad!

A la orden de la pequeña kitsune, de entre los arboles salieron muchos tupos con alas negras y máscaras de fallo vestidos como ermitaños. Otros llevaban mascaras de zorro.

Los ángeles y magos se pusieron en pose defensiva.

-¡Devolvedme a mi madre! – volvió a gritar la pequeña.

Los ermitaños empezaron a atacar a los jóvenes.

-¿Qué dice esa niña de madre? – pregunto John mientras convocaba su [Sacred Gear] y esquivaba distintos ataques.

-Obviamente cree que hemos secuestrado a su madre. – dijo Xenovia.

-Pero si acabamos de llegar. – decía Irina mientras protegía a Asia.

-Oye niña - la llamo Issei mientras cogía a uno y estrellaba su cabeza en el suelo con gran facilidad – nosotros no tenemos a tu madre.

-¡No me mintáis! ¡Mis ojos no me engañan!

-¿Tus ojos no te engañan? Permíteme que lo dude.

No pasaron ni dos minutos para que ángeles y demonios acabaran con los ermitaños. Al ver eso la niña los miro con odio y levanto la mano.

-Retirada. No podemos derrotarlos. ¡Pero escuchadme bien! ¡Yo hare que me devolváis a mi madre, malditos demonios!

Después de ese grito tanto la niña como los ermitaños desaparecieron como una ráfaga de viento.

-Pero si nosotros tres somos ángeles. – murmuró sorprendida la rubia.

-Estos tíos son muy raros. – dijo John mientras los demás asentían.

El castaño se quedó pensativo ante las palabras de la pequeña rubia. ¿Madre? ¿Habían secuestrado a su madre? ¿Y quién era su madre?

-"No. Si ya sabía yo"

-[Tus presentimientos son bastante útiles]

-"Si… pero también una gran putada"

XXXXX

Después de sufrir el ataque siguieron dando vueltas hasta que volvieron al hotel. Cuando llegaron fueron directos a la cocina. Allí comieron hasta reventar. Luego de la comida se reunieron en una pequeña sala completamente solos. Allí reunidos estaban ángeles, demonios y profesores.

Allí el castaño les contó con todo lujo de detalles lo ocurrido en el templo. Tanto Azazel como Rossweisse estaban sorprendidos por ello.

-Esto es muy extraño. – Susurro Azazel acariciándose la barbilla – Pediré a algunos de mis subordinados que vigilen e informen si encuentran algo que coincida con la descripción de los atacantes.

-Será lo mejor. Lo importante es saber quién es la niña. Cuando lo sepamos sabremos quién es la madre y el alcance del secuestro. – murmuró Ross.

-Pero por ahora no podemos hacer nada más. Os sugiero que descanséis. En este hotel hay muy buenos baños, aunque no son mixtos.

XXXXX

Luego de terminar la reunión las chicas y los chicos se fueron a dar un baño. Por suerte, para las chicas, los baños no eran mixtos, por lo que cada uno por su lado.

Issei había tenido que pedir indicaciones, pues había estado investigando junto al grupo de caídos enviados por Azazel. Desgraciadamente no habían encontrado ninguna pista, por lo que el castaño estaba un poco deprimido.

-Esto es frustrante. ¿Qué está pasando aquí? – se preguntó enojado con los ojos cerrados, disfrutando.

-¿Aún no han averiguado nada?

-¿Azazel?

Abriendo un ojo se encontró con el ángel caído entrando, apoyándose en la pared de su derecha.

-Hola. He decidido tomarme un baño. ¿Y bien?

-Nada de nada. Hemos estado investigando un par de horas y nada. Al final me he cansado y he decidido volver.

-Entiendo. Pues tengo algo importante que anunciarte.

-¿De qué se trata?

-Al parecer nos han invitado a un restaurante japonés cercano.

-¿Quién nos ha invitado?

-La [Maou] mágica más linda del mundo. Una loli adorable con unos melones...

-Serafall. Vale, entendido. No hace falta más. – le cortó al ver la sonrisa lasciva del caído.

-Pse. Aburrido.

XXXXX

Una vez que terminó de bañarse, el castaño se cambió, poniéndose un kimono que le habían dejado encima de la cama. Una vez vestido esperó en el vestíbulo a que llegara el caído, pues no le había dicho donde era la reunión. La luz de la luna entraba por los cristales del vestíbulo, indicando que la noche había llegado.

-Hyodo.

Girándose, el ángel se encontró con Rossweisse, que también llevaba un kimono.

-Rossweisse.

-¿Qué haces aquí?

-Esperando a que Azazel baje. Me ha dicho que tenemos una reunión en un restaurante, pero no me ha dicho en cual.

-Yo sé dónde es.

-¿En serio? Por favor, guíame. – le suplicó – Mejor tu que ese vago.

-…

Sonriendo nerviosa, la valkiria aceptó en guiarle. Dado que el restaurante estaba cerca, ambos adultos fueron a pie, disfrutando de una amena charla. Caminaron hasta un restaurante en la esquina de una calle.

Restaurante del Dairaku

-Es aquí. – le indicó la mujer.

Abrieron las puertas y vieron que el restaurante claramente tradicional, tranquilo, muy japonés. Una mujer se les acercó y le pregunto que deseaban. Rossweisse le indicó que tenían una reunión con Serafall. Tras seguir unos metros a una mujer con un ajustado kimono hasta una de las salas privadas el castaño divisó a todos los presentes reunidos: los Sitri en un costado, los Gremory más Irina y Asia en el otro, Serafall y Azazel presidiendo la mesas en las puntas, opuestas.

Todos llevaban un kimono puesto.

-¡Azazel! ¡¿Cuándo has llegado aquí?! – exclamó el castaño incrédulo por ver al caído ya acomodado.

-Pues un buen rato.

-¡Te estaba esperando en el vestíbulo!

-¿En serio?

-¡Si! ¡No me dijiste ande estaba este sitio!

-Ups, fallo mío. Pero has podido llegar, ¿no?

-…

-¡Hola Issei, sequito de Rias y sequito de mi hermanita! ¡Ha pasado tiempo!

-Serafall. – saludo Issei con una mueca hacia el caído mientras se sentaba entre sus hermanas.

-¿Cómo os fue la tarde? – pregunto Irina al grupo Sitri.

-Como somos el [Consejo Estudiantil]. Estuvimos con algunos de los maestros. – explico Yura.

-La comida de aquí esta deliciosa, sobre todo los platillos de pollo. Probadlos. – les dijo Serafall.

El siguiente rato lo pasaron comiendo tranquilamente mientras charlaban, pero el castaño no podía evitar sentirte algo ansioso debido a todo lo que estaba pasando en la ciudad. Al final decidió hacer la pregunta clave.

-Serafall, quiero saber que hacemos exactamente aquí. Obviamente no es para cenar tranquilamente.

Todos dejaron de comer para prestar atención a la respuesta de la [Maou].

-He venido aquí para obtener la cooperación de las fuerzas youkai de Kioto. – luego dejo los palillos y puso cara seria – Pero parece que hay una situación inusual.

-¿Cuál? – pregunto Momo.

-De acuerdo a los informes youkai de Kioto, su líder, la kyuubi desapareció hace unos días.

-A eso se refería la niña. – susurro Issei, empezando a entender la situación.

-Exacto. – Volvió a hablar Serafall – He leído el informe de Azazel. Me temo que así está la situación.

-¿Se sabe quiénes son los responsables? – pregunto Azazel después de beber sake.

-Lo más probable es que sea la [Brigada del Caos]. – concluyo Serafall.

-¿Por qué no me sorprende? – preguntó sarcásticamente John.

-Casi siempre están detrás de todo. – comentó Kiba.

-¿En qué nos hemos metido? – pregunto Saji con un suspiro.

-En realidad cuidar de estos chicos en el viaje ya es bastante agotador como para que ahora molesten los terroristas. – se quejó Azazel.

-¡Nadie te pidió que nos cuidaras! – le gritaron los Sitri.

Azazel ante el grito pego un buen bote en su asiento.

-Lo único que has estado haciendo es buscar sacerdotisas y parecido. ¿O me equivoco? – La sonrisa maquiavélica del castaño puso nervioso al caído - ¿Debería decirle a Shemhazai lo que haces? Estoy seguro de que no estará muy contento.

-…

-Bien, bien. Ahora cumple con tus obligaciones.

-… maldito capullo.

-Escuchadme bien. – Serafall tomó nuevamente la palabra - Esta información no puede ser revelada a nadie. Seguiré obteniendo información y lo arreglaremos nosotros.

-"Y pensar que no hemos averiguado nada cuando yo estaba…" – pensó con disgusto el ángel.

-Parece que vayamos a donde vayamos siempre acabamos en líos. – se rio Kiba - ¿Y qué haremos nosotros?

-Disfrutad del viaje. – forzó una sonrisa Azazel – Si pasa algo os llamo. Mientras tanto disfrutad del viaje lo máximo posible.

-¡Eso mismo! ¡Disfrutad de vuestra estancia en Kioto! No quiero que mi hermanita se preocupe por vosotros. ¡Así que yo también me divertiré! – grito Serafall.

Ante la alegría de la [Maou] los demás decidieron no preocuparse por el momento y disfrutar. En la pequeña fiesta la alegría había sustituido a la seriedad. Después de terminar se fueron al hotel a descansar. El primer día había sido agotador. Primero el viaje en tren, segundo la visita a la montaña, después del ataque de la niña y ermitaños y por último la pequeña fiesta de Serafall.

XXXXX

Por la mañana, en la habitación de Issei, esta se encontraba abriendo los ojos. Era el segundo día de viaje. Masculló un insulto al caído por obligarle a beber con él. Le dolía un poco la cabeza. Usó un poco de [Senjutsu] para intentar aliviar algo el dolor, aunque el remedio fue peor que la enfermedad… por lo menos al principio.

Después de vestirse se encontró con los demás y se pusieron a desayunar. Cuando terminaron, Kiryuu, la cual se encontraba bastante animada, decidió, con los ojos brillando, que sería la guía.

Era el segundo día de la excursión a la legendaria ciudad de Kioto. Lo primero que harían sería una visita turística en autobús. Los estudiantes estaban excitados por el viaje en el pedazo de metal con ruedas. El castaño simplemente observaba con media sonrisa.

Azazel se había marchado a trabajar junto a Rossweisse, dejando al castaño a cuidado de los jóvenes. Siendo sincero preferiría tener la compañía de la valkiria, pero que se le iba a hacer.

El grupo se marchó del hotel, con el castaño a la cabeza, en dirección a la estación de autobuses. Allí les esperaba la guía turística. Una mujer entrada en sus treinta de cabello largo negro y con unas gruesas gafas.

-Disculpe, ¿son los estudiantes de Kuoh? – preguntó educadamente la guía.

-Así es.

-Perfecto. Entonces síganme hasta nuestro autobús, por favor.

-Después de usted. – hizo un leve gesto con la mano.

Después de que todos subieran el autobús, éste puso rumbo al templo Kiyomizu-dera. Mientras iban al templo, los jóvenes estudiantes iban sacando fotos y señalando edificios y paisajes de la ciudad. Después de llegar el autobús se detuvo, dejando bajar al grupo.

-Bien. Ahora deberemos subir esta colina para poder llegar al templo. Seguidme, por favor. – indicó la guía.

A ambos lados del camino había casas que tenían pintas interesantes.

-Escuche que a esto se le llama pendiente de tres años. Si te caes por aquí significa que vas a morir dentro de tres años. – explico Kiryuu con un brillo en sus gafas.

-¡¿En serio?! – exclamaron algunos estudiantes.

-Si eso fuera verdad me gustaría tirar a más de uno por aquí. – comentó John con una sonrisa siniestra.

Xenovia se acercó a Irina y Asia y las agarró del brazo.

-¿Xenovia? – preguntó sorprendida la castaña.

-Los japoneses ponen hechizos aterradores en sus caminos empinados. – dijo sin expresión en su rostro.

Todos la miraron asombrados. En verdad, la peli azul se lo había creído. Siguieron caminando la pendiente, con Xenovia agarrada al brazo de ambas ángeles, hasta que llegaron a unas grandes puertas.

El edificio principal de Kiyomizu-dera destaca por su compleja arquitectura y aparte, se sostiene por cientos de pilares, que sobresale de la colina y ofrece impresionantes vistas de la ciudad.

-Existe una expresión popular que dice: 'saltar de la plataforma de Kiyomizu', que se remonta a una tradición del Período Edo, que supone que, si uno sobrevive al saltar desde esa plataforma, le será concedido un deseo. – explicó la guía mientras atravesaban el edificio principal, acercándose hasta una plataforma.

Algunos estudiantes, la mayoría temerosos, se acercaron hasta la barandilla, observando abajo.

-Pues unos trece metros tendrá… más o menos. – murmuró el albino.

Otros simplemente se había separado un poco, atraídos por la estructura.

-¡Mira Xenovia, el templo recoge la esencia de la cultura pagana! – indicó Irina.

-¡Saludos a los paganos! – exclamó Xenovia mientras se soltaba.

Pasaron las puertas y entraron al templo. Dentro había un pequeño santuario.

-Debajo de la sala principal se encuentra la cascada Otowa-no-taki, donde tres canales de agua caen en un estanque. Los visitantes del templo cogen el agua de la cascada, de la que se piensa que tiene propiedades terapéuticas, en copas de metal o de plástico. Se dice que beber esta agua supone tener salud, longevidad y éxito en los estudios. – Siguió explicando la guía según avanzaban - Los diferentes edificios forman un complejo donde hay varios recintos sagrados. El más notable es quizás el santuario Jishu, dedicado a Okuninushino-Mikoto, un dios del amor y los "buenos matrimonios". Este santuario posee dos "piedras del amor", situadas a seis metros la una de la otra, distancia que los visitantes solitarios intentan sortear con los ojos cerrados. El éxito en alcanzar la piedra del otro lado, con los ojos cerrados, es entendido como el presagio de que el peregrino encontrará el amor. Uno puede ser asistido por alguien en ese tramo, pero eso se entiende como que la persona necesitará de un intermediario para encontrarlo.

-Los Dioses Japoneses son un poquito raros. – murmuró el castaño observando curioso todo a su alrededor – Pero todas las religiones tienen sus rarezas.

-¡Hermano, no digas eso!

-¿Acaso la nuestra no las tiene?

-…

-Je, acerté.

Después de revisarlo por completo y dar unas vueltas volvieron a la estación de autobuses. Una vez que todos estuvieron dentro, el vehículo se puso en marcha a su siguiente destino.

-Bien. La siguiente parada es Ginkaku-ji, el [Templo del Pabellón de Plata]. Si no nos damos prisa el tiempo se nos ira por completo. – explicó Kiryuu al resto de estudiantes.

XXXXX

Después de unos cuantos minutos en autobús llegaron a su destino, el [Templo de Plata]… solo que no era como alguno esperaba.

-No es de plata. – murmuraron desilusionados algunos.

-Si se llama [Templo de Plata] debería estar hecho de plata. – se quejó John.

-Eso quiere decir que el [Templo de Oro] no estará hecho de oro. – dijo otro.

-Son unos estafadores.

-Los rumores abundan, como por ejemplo la muerte del monje Ashikaga, que estuvo involucrado en la construcción del templo, o porque el gobierno Bakafu se quedó sin dinero. – explico Kiryuu.

-Sí que sabes Kiryuu. – le dijo Asia sorprendida.

-¡Por supuesto!

-Ejem. – tosiendo falsamente, la guía captó nuevamente la atención de los jóvenes estudiantes.

-El nombre oficial de este templo es Jishō-ji. Fue construido en mil cuatrocientos setenta y cuatro por el shōgun Ashikaga Yoshimasa, quien buscaba emular el Kinkaku-ji o «Pabellón dorado» construido por su abuelo Ashikaga Yoshimitsu, pero lamentablemente no pudo recubrir el edificio con plata tal y como lo había planeado.

-Ohhh.

-El salón kannon es la principal estructura del templo, el cual es conocido comúnmente como Ginkaku o «Pabellón de plata». Del mismo modo que el Kinkaku-ji, el Ginkaku-ji fue construido originalmente con la finalidad de servir como lugar de descanso y retiro del shōgun. En mil cuatrocientos ochenta y cinco, Yoshimasa se convirtió en monje budista Zen y tras su muerte el edificio se convirtió en un templo budista renombrado como Jishō-ji. Además del edificio, el templo cuenta con jardines cubiertos de musgo y un jardín japonés.

-Bueno, no será de plata, pero sin duda tiene hermosos jardines. – comentó Issei, intentando animar a los jóvenes estudiantes.

A pesar de sus palabras, el ánimo no se recuperó a como estaba justo antes de la desilusión. Ciertamente el hermoso ambiente subió la moral, pero la decepción estaba aún palpable.

Después de visitar el templo se fueron a almorzar, ya que iba siendo hora. Volvieron a coger el autobús para ir al último templo… Kinkaku-ji.

XXXXX

Cuando llegaron los alumnos no pudieron ocultar su muy agradable sorpresa.

-¡Es de oro!

Y tal afirmación era verdad.

La guía, inflando el pecho orgullosa, empezó su explicación a medida que iban avanzando por el templo.

-El Pabellón Dorado, o Kinkaku, es un edificio de tres plantas ubicado en los terrenos del templo. Las dos plantas superiores del pabellón están recubiertas con hojas de oro puro. – Llegaron al primer piso – El primer piso, llamado la Cámara de las Aguas, en estilo palacio imperial, evoca la clásica decoración japonesa modulada. Es básicamente una gran habitación rodeada por una baranda. – Fueron al segundo - El segundo, llamada la Torre de las Ondas de Viento, es de estilo samurái, un recinto cerrado y con una baranda alrededor que alberga al Bodhisattva Kannon. – y por ultimo al tercero - El tercero, con ventanas, es de estilo templo Zen, y es llamado Kukkyoo-choo, y que alberga una tríada de Budas y veinticinco figurillas Bodhisattvas. El pabellón funciona como un shariden, guardando las reliquias del Buda. En el techo está ubicado un fenghuang o "fénix chino" dorado. El nieto de Yoshimitsu utilizó el Kinkaku-ji como inspiración para el Ginkaku-ji, que también es un templo budista, que deseaba recubrir de plata. – luego de visitar todos los pisos salieron al exterior, atravesando los hermosos jardines - El Pabellón Dorado posee un magnífico jardín japonés inmediatamente adyacente. El estanque que se ubica enfrente es llamado Kyōko-chi. En el estanque existen numerosas islas y piedras que representan la historia de la creación budista. En los cincuenta, el pabellón fue incendiado por un monje con sus facultades mentales alteradas. La estructura actual fue construida en el cincuenta y cinco. Recientemente, se detectó que la cubierta de laca japonesa estaba algo deteriorada y por ello se aplicó una nueva capa de laca como también un nuevo recubrimiento en hojas de oro, el trabajo se completó en el ochenta y siente. También, se restauró el interior del edificio y las pinturas del mismo. En el dos mil tres se restauró el techo. La zona sobre la que se asienta el Pabellón Dorado alojó hacia el año mil ciento veinte una mansión propiedad de Saionji Kintsune.

Durante el recorrido fueron a una casa de té para descansar adecuadamente las piernas.

-Está muy bueno. – dijo Irina mientras se tomaba una taza.

-Es un poco amargo. – murmuró John con una mueca.

-Realmente es oro y brillante. – murmuró Xenovia, que estaba en su mundo, observando el reluciente amarillo del templo.

-¡Xenovia, vamos a hacer una oración para conmemorar! – le dijo Irina.

-¡Buena idea!

Las dos chicas se acercaron a un altar y empezaron a orar, lo que provoco que los demás las miraran como si no las conocieran.

Después de descansar salieron del templo para buscar un buen lugar para comer, que la hora se iba acercando. Mientras caminaban al albino del grupo le sonó el móvil. Lo sacó de su bolsillo y comprobó que se trataba de Akeno.

-¿Akeno? – preguntó un poco extrañado al descolgar la llamada.

Los demás se detuvieron, observando al chico, curiosos.

-*Hola John.*

-¿Pasa algo?

-Pon el altavoz. – sugirió el castaño.

-*Es por las fotos que acabáis de enviar*

-¿Cuál es el problema? – pregunto Issei.

-*Por lo que parece Koneko ha descubierto algo preocupante.*

-¿El qué? – pregunto Xenovia.

-*Al parecer en el fondo de las fotos hay zorros youkai. ¿Qué está pasando ahí? Ya sé que no es raro que hallan zorros youkai en Kioto, pero es curioso.* - decía preocupada la morena.

-Yo también me he dado cuenta. Pero esta vez no siento que tengan malos sentimientos contra nosotros, por lo que había decidido dejarles tranquilos, como ellos hacen con nosotros.

-*Entiendo. Tened cuidado.*

Todos miraron a su alrededor para saber si alguien los había escuchado. Cuando observaron a su alrededor vieron que estaban todos dormidos, tanto estudiantes como transeúntes. Los ángeles y demonios eran los únicos que estaban despiertos.

-Bueno, no puedo decir que es curioso. – Murmuró el castaño – Por favor, ¿podéis mostraros? Eso haría las cosas más fáciles.

Esperaron unos cuantos segundos hasta que alguien salió de entre las sombras de los árboles. Dicha persona era una kitsune, pues sus orejas y cola de zorro lo demostraban.

-¡Esperadme! ¡No ataquéis! – exclamó una voz.

No muy lejos cierta valkiria corría como posesa.

-Nadie va a atacar, Rossweisse. – murmuró sonriente.

-¿Qué pasa aquí? – pregunto John sin entender.

-Fui llamada por Azazel para darles la bienvenida. – Respondió la valkiria mientras recuperaba el aliento – Bufff, que maratón.

-¿Eh? ¿Bienvenida?

-Un alto el fuego, por así decirlo. El malentendido esta aclarado. La hija de la Kyuubi quiere pediros disculpas.

-Ahhh.

-¿La niña de la otra vez? Eso es bueno. – asintió el ángel.

Entonces la mujer zorro se acercó hasta estar a dos metros de ambos adultos e hizo una reverencia.

-Yo soy el zorro youkai que sirve al monarca Kyuubi. Nos sentimos muy mal por lo ocurrido la última vez. Por favor, vengan con nosotros para que nuestra princesa pueda disculparse con ustedes. Iremos a la capital interna donde vivimos. La [Maou] y el [Gobernador] de los caídos ya están allí.

-¿Y no me avisaron? Que malos. – comentó sarcástico el castaño.

La kitsune se dio la vuelta, indicando que la siguieran.

Mientras eran guiados por la youkai pudieron observar que el lugar era diferente a la ciudad de Kioto.


Kioto Youkai

La capital youkai era de época Edo. Casas antiguas y alineadas con extrañas criaturas revelando sus rostros en puertas, ventanas y pasillos. El grupo entró en dicha ciudad a través de un toril asilado del [Templo del Pabellón Dorado].

Los youkais de la capital los miraban con curiosidad. Después de un pequeño trecho estaban por llegar a la residencia principal, el [Palacio Imperial], donde vivía la princesa junto a su madre, la Reina. Atravesaron los pasillos, siendo conducidos por la youkai. Era un lugar oscuro cuya única fuente de luz era una lámpara moviéndose a lo largo del camino. Cuando la lámpara pasó delante de los demonios y ángeles mostro ojos y boca y empezó a reírse, provoco que las chicas gritaran asustadas y se agarraran a lo primero que encontraban. Issei hizo una mueca al sentir las uñas de sus dos pequeñas hermanas, pero no se quejó.

-Mis disculpas. A los youkai de aquí les gusta hacer bromas, pero no suponen una amenaza para vosotros. – les dijo la guía.

-¿Este es el mundo youkai? – pregunto Issei, aun agarrado de ambas.

-Exacto. Este es el lugar donde la mayoría de los youkai de Kioto viven. Este espacio es algo parecido al que usan los demonios en el [Rating Game]. Llamamos a este lugar callejones o la [Capital Interna] y le dimos otros nombres, por supuesto. Al igual que los demonios, hay quienes viven en la Kioto humana.

Mientras caminaban odian oír los cotilleos de los demás youkais. No les molestaban, pues entendían que se trataba más de curiosidad que de otra cosa.

-¿Son humanos?

-No. he oído que son demonios y ángeles.

-¿En serio? Es raro ver de los suyos por aquí.

-¿Serán extranjeros?

-¿Qué hace un dragón aquí?

Después de caminar a través de los pasillos, entraron a un bosque con un rio que fluye en él. Se aventuraron más hasta que un enorme Toril rojo apareció. Frente a ellos apareció una enorme mansión antigua. En la entrada estaban Azazel y Serafall esperándoles, ambos con lujosos kimonos puestos.

-Al fin llegaron. Empezaba a aburrirme. – comentó Azazel.

-¡Hola chicos! – saludó efusivamente Serafall.

Entre ambos se encontraba la chica que les había atacado el día anterior. Llevaba un kimono emplumado de lujo.

-Princesa Kunou, los he traído a todos. – la youkai le informo y desapareció en una explosión de fuego azul ante la sorpresa de los más jóvenes.

-Oye, esa si es una forma espectacular de desaparecer. – le comentó John a la peli azul, que asintió.

La princesa se acercó y les hablo.

-Yo soy Kunou, hija de Yasaka, la administradora de la vida youkai en el interior y exterior de Kioto. – Inclino su cabeza avergonzada – Siento mucho lo que hice y os pido disculpas por ello. Por favor, acepten mis disculpas.

-Por supuesto. Sin problemas. – dijo Xenovia encogiéndose de hombros.

-No tengo ningún rencor hacia su majestad. – sonrió Irina.

-No tienes que pedirnos perdón. Entendemos por qué lo hiciste, solo intenta no ser tan impulsiva. – le dijo John.

Issei se arrodillo hasta ponerse a su altura.

-Ya los has oído. Sin problemas ni rencores.

-P-pero… - Kunou se tiraba de las mangas aun avergonzada.

-Nada de peor. Está preocupada por tu madre, es normal actuar así.

-Pero aun así, os ataque.

-Ya te lo he dicho. – Le puso una mano en su cabeza, acariciándola suavemente – Si ese es el caso, no te culparemos.

La princesa se sonrojo y hablo con timidez.

-Gracias.

Dicho esto el castaño se incorporó, mirando al caído, que le observaba divertido.

-Vaya. Sí que se te dan bien los niños. Estoy seguro de que esa noticia le gustara mucho a Gabriel.

-… cállate. – masculló un poco sonrojado mientras su imaginación volaba.

-Estoy orgullosa de ustedes como maestra. – dijo Ross.

-Yo... yo… - tartamudeo Kunou mientras pequeñas lagrimas se acumulaban en sus ojos - ¡Por favor, os lo ruego! ¡Ayudadme a salvar a mi madre! – grito con dolor.

Volviendo sus pensamientos a la tierra, el castaño observó con lastima a la pequeña. Había perdido a su madre, y entendía perfectamente el dolor de perder a alguien muy preciado.

Las chicas y John rodearon a la pequeña kitsune en un abrazo. La pobre Kunou había aguantado demasiado estrés durante estos días. Siempre mostrándose fuerte ante los demás… pero no dejaba de ser una pequeña niña. Primero empezó a sollozar para después acabar llorando, sacando todo lo que tenía guardado dentro.

Los adultos miraban enternecidos la escena. Una vez que Kunou se hubo calmado y pedido disculpas, avergonzada, entraron adentro de la mansión. Una vez adentro pidió que le llevaran comida y bebida, pues sus invitados estaban hambrientos. Hubo alguien que no se separó de la pequeña princesa. Un viejo de larga nariz. Ese anciano era el líder de los Tengu. Tenía una relación profunda con el Kyuubi desde tiempos antiguos. El viejo estaba muy preocupado. La cena transcurrió tranquilamente, hasta que hubieron terminado.

Luego vino el momento clave. La princesa les conto lo que sabían. Al parecer, su madre había ido a reunirse con emisarios de Sakra en el [Monte Meru], pero nunca llego allí. Sabían que había sido secuestrada porque los guardias que la cuidaban habían sido asesinados.

-Parece que la cosa es muy seria. – murmuró Irina.

-Desde que las [Tres Facciones] nos hemos unido no han parado de ocurrir cosas como esta. – se quejó Azazel.

-Si vis pacem, para bellum. – Murmuró el castaño – No es tan raro que ocurran cosas como esta.

-Me juego la paga de este mes a que es la [Brigada]. – comentó el albino.

-Apuesta con Azazel. Ganarías seguro. 100% de probabilidades.

-¡Oye!

-Sabes que es verdad. Te gane con lo de Rossweisse.

La valkiria fruncía el ceño ante la mención de dicha apuesta.

-¿Pero que [Facción] ha hecho esto? – se preguntó John.

-Debe ser la [Facción de los Héroes]. – Respondió Azazel - La de los demonios está casi hundida luego del último ataque. Lo mismo con la de los magos rebeldes. Por descarte solo quedan ellos.

-¿Y que buscaran de la Kyuubi? ¿Llegara a esta ciudad?

-Es una posibilidad.

El líder de los Tengu tosió falsamente para llamar la atención del grupo.

-[Gobernador de los ángeles caídos], [Maou] Leviathan, ¿podríais ayudarnos a salvar a la princesa Yasaka?

-Siento preguntar pero, ¿cómo es esa mujer? Hemos oído hablar mucho de ella, pero no la hemos visto. – le dijo el castaño.

-Lo lamento. Aquí tienen un retrato.

Moviendo uno de sus brazos, el Tengu invocó un enorme retrato, que apareció con fuego azul. En él había una mujer rubia en traje de sacerdotisa, con orejas y nueve colas de zorro con una figura espectacular.

-Es guapísima. – Afirmó John – Fíjate que figura y que cutis. ¿Es 100% real?

-Completamente. – aseguró el anciano.

-En serio. Vaya a donde vaya solo me encuentro con hermosas mujeres. ¿Por qué no hay hombres así?

-Sí que los hay. – le contestó Azazel sin despegar los ojos del retrato.

-Me refiero a solteros, y con mis mismos gustos.

-Eso ya es más complicado.

-De lo que estamos seguros es que los secuestradores aún están en Kioto. – dijo Issei luego de revisar el retrato, quedándose con la imagen en su mente para la hora de buscarla.

-¿Por qué piensas eso? – le pregunto Xenovia.

-Por el flujo de Ki. En todas las regiones de Kioto sigue estable.

-El zorro de nueve colas es la existencia responsable de mantener el equilibrio de Ki que fluye en las distintas áreas. Kioto puede ser considerado como un campo de escala de fuerza de gran tamaño. Si el Kyuubi es asesinado o se fuera de esta tierra, Kioto sufriría cambios drásticos. – explicó el caído.

-Cambios drásticos respecto a las criaturas sobrenaturales. La ciudad humana, así como sus habitantes humanos no sentirían apenas los cambios. Supongo que es una ventaja que ellos no tengan una conexión tan profunda.

-Es posible. Como no ha ocurrido significa que aún está aquí y viva.

-Los demonios familiarizados con Kioto se han movilizado. – informo Serafall.

Después de la reunión los chicos volvieron al hotel.


Kioto humana

Fueron a sus habitaciones, se ducharon y luego fueron a la cocina-salón para cenar. Si algo bueno tenía ese hotel era que la comida era deliciosa. A pesar de no poder comer hasta reventar, los estudiantes disfrutaban de aquella deliciosa comida.

-Ahhh. Estaba muy buena. – susurró Issei con los ojos cerrados mientras se estiraba en la cama solo con unos cortos pantalones.

-¿Te lo estás pasando bien? – preguntó una conocidísima voz a su lado.

Dando un pequeño brinco, el castaño abrió los ojos, encontrándose con una divertida Gabriel de pie a su lado, con su típico pijama blanco semi transparente.

Esa era una gran tentación para el castaño. Tentación que había aprendido a aguantar.

-¿Gabriel? ¿Qué haces aquí?

-¿Acaso no quieres que este? – preguntó haciendo un puchero.

-¡No! ¡Quiero decir, si! Lo que pasa es que estoy sorprendido.

-Me he escaqueado. – sonrió.

Devolviéndole la sonrisa, el castaño la agarró de un brazo, tirándola sobre él, encima suyo. No tardó en atacar sus labios. Apenas habían pasado un par de días, pero eso ya no importaba.

-Y pensar que solo han pasado dos días. Me estoy volviendo demasiado dependiente de ti. – murmuró Gabriel entre besos.

-Pues ya somos dos.

Acariciándole la espalda, bajando su mano hasta el trasero, metiendo la mano por debajo del pequeño pantalón. La hermosa rubia no podía evitar soltar algún que otro gemido ante las caricias del castaño.

-Dios, como me encanta escucharte hacer esos sonidos. – murmuró en su oreja antes de darle un mordisco en el lóbulo y seguir con su cuello.

Girando, colocándola debajo, ella con las piernas abiertas y el acomodado entre ellas, besando su cuello, clavícula, garganta y nuevamente a los labios, sacando la mano del trasero, metiéndola por debajo de la camisa, acariciando sus caderas, cintura, vientre, ascendiendo hasta alcanzar uno de sus pechos, ahogando un fuerte gemido con su boca, acariciando y amasando el seno, jugando con su endurecido pezón.

Entonces sacó la mano, poniéndola en la cama, agarrando la sabana. Dejó de besar a la rubia para intentar recuperar el control antes de que lo perdiera.

-¿Qué pasa? – preguntó Gabriel entre alientos, intentando recuperar el ritmo.

Issei abrió un poco los ojos, observando el hermoso rostro sonrojado de la rubia. Volvió a cerrarlos, evitando la tentación.

-Intento… mantenerme… mantener… el control…

-¿Por qué?

El castaño se tumbó en la cama, de lado, atrayendo a la rubia, abrazándola con cariño.

-Quiero hacerlo bien.

-…

Gabriel le acarició la mejilla, con la mirada fija en sus ojos. Issei podía ver un pequeño brillo en ellos.

-¿Te refieres a…?

-Si. No quiero hacerlo aun… y créeme que lo deseo.

-Puedo notarlo. – dijo sonriente al notar el bulto del castaño.

-Je. Pero quiero hacerlo bien. No pienso hacerlo… al menos no hasta casarme contigo.

El brillo en los ojos de la rubia se hizo más brillante.

-Pero no ahora. Demasiadas cosas, demasiadas complicaciones.

-¿?

-Tenemos una vida exageradamente longeva, y los tiempos de ahora están demasiado revueltos. Además, llevamos poco tiempo, y quiero ampliarlo. Por lo menos un poco más.

-Entonces… en un futuro…

-Pienso casarme contigo. De eso no tengas duda alguna.

Sonriendo hermosamente, Gabriel volvió a besarlo mientras le abrazaba con fuerza para después cerrar los ojos, durmiendo.

-[Eres un buen hombre Ise]

-[¿Crees aguantar?]

-"Si no lo hago no seré digno de ella"

-[¿Aunque ella lo desee?]

-[Se lo prometiste a él]

-"Cierto."

-[Nosotros te ayudaremos]

-[¡Exacto! ¡Nosotros evitaremos que te calientes demasiado! Además, si ves que no lo conseguirás, pues libera la tensión de otra manera]

-[¿Eso no es pecado?]

-[Nah. Seguro que Miguel entenderá]

-"… esta conversación se ha vuelto bastante extraña"

XXXXX

Llego la mañana siguiente. Ángeles, demonios y humanos se encontraban en una estación de autobuses para ir al templo Tenryuu-ji. Gabriel se había despedido del castaño cuando este estaba por bajar a desayunar.

-¿Y bien? ¿Qué toca hoy responsable del grupo? – preguntó el albino mientras subían a su autobús.

-Arashiyama. Empezaremos con el templo del [Dragón Celestial]. Tenryuu-ji.

El dúo demoniaco y angelical observó al castaño, que tenía alzada una ceja.

-"Vaya. No sabía que tuvieras un templo, Ddraig."

-[Ni yo]

-Podemos llegar si tomamos un autobús de la estación hacia Arashiyama y luego bajamos en la parada más cercana a ese lugar. Después caminamos. – explico Kiryuu recolocándose las gafas.

-¿Y porque no caminamos desde aquí? – Pregunto Xenovia – Es bueno hacer ejercicio.

-Porque tardaríamos demasiado tiempo y no podríamos ver lo demás.

-Entiendo.

XXXXX

Después de llegar a su parada, fueron caminando hasta llegar a Tenryuu-ji. Cuando llegaron se encontraron con unas puertas de madera muy elegantes.

En el límite oriental del templo se encuentran dos puertas: Puerta Chokushi y la puerta de en medio, Chumon. Desde ahí la ruta al templo conduce al oeste. En general, los terrenos del templo Zen están diseñados de forma que se señalan al sur, con grandes edificios alineados a lo largo del eje norte-sur. El diseño de Tenryū-ji es una excepción a este principio. Tiene pequeños templos en línea a ambos lados de la vía, lo que conduce a la sala de conferencias. Hay numerosos edificios detrás de la sala de conferencias, como la gran abadía, la pequeña abadía, la cocina, la sala de meditación, y la Sala Tajo-den. Sin embargo, cada uno de ellos es la reconstrucción moderna.

La puerta Chokushi es una puerta de una sola planta, construida en estilo yotsuashimon. Es la estructura más antigua en los terrenos del templo y es representativo del estilo del período de Momoyama.

Las tumbas del emperador Go-Saga y emperador Kameyama también se encuentran dentro de los terrenos del templo.

-Tenryuu. – Susurro Issei – "¿Crees que este dedicado a ti o a Albion, Ddraig?"

-[Quien sabe]

-¡Al fin llegáis! - exclamó una joven voz a su lado.

Los estudiantes se giraron, observando a la dueña de dicha voz. Una joven chica rubia vestida en un traje de sacerdotisa. Algunos pudieron reconocerla. La pequeña Kunou, con sus orejas y cola ocultas.

-Hola. Veo que ya estáis todos. Yo seré vuestra guía.

La que saludo era Kunou, la princesa. Tenía sus orejas y cola escondida y vestía en traje de sacerdotisa.

-Hola Kunou. – saludaron magos y demonios.

-¿Quién es ella? – pregunto Kiryuu.

-Una amiga. – le respondió Irina.

Kiryuu mostro un brillo extraño en sus gafas y se lanzó a abrazar a Kunou.

-¡Kya! ¡Es tan linda! – grito mientras frotaba su rostro con el de Kunou.

-¡No actúes tan familiar conmigo chica humilde! – se quejó la niña.

-¡Protesta de la misma forma que un discurso de una princesa! ¡Es una imagen perfecta!

Después de un largo suspiro, consiguieron separar a Kiryuu de Kunou.

-Y dime Kunou-chan, - hablo Irina - ¿qué vamos a hacer?

La pequeña inflo su pecho con orgullo y hablo con confianza.

-¡Voy a acompañaros y veremos lugares de interés!

-Pues empecemos. ¿Qué veremos primero?

-¡Tenryuu-ji!

Siendo guiados por la pequeña recorrieron el Templo del Dragón Celestial, el templo Tenryuu-ji.

-Tenryuu-ji, más formalmente conocido como Tenryū Shiseizen-ji, es el templo principal de la rama Tenryū de Rinzai Zen Budismo. El templo fue fundado por Ashikaga Takauji en mil trescientos treinta y nueve, principalmente para venerar a Buda, y el primer jefe de los sacerdotes era Muso Soseki. La construcción fue terminada en mil trescientos cuarenta y cinco. Como un templo relacionado tanto con la familia Ashikaga y el emperador Go-Daigo, el templo es tenido en gran estima, y está en el puesto número uno entre los llamados [Cinco Montañas de Kioto]. En el noventa y cuatro se registró como un patrimonio de la humanidad, como parte de los [Monumentos históricos de la antigua Kioto].

-Para ser una niña pequeña sí que sabes mucho. – comentó Kiryuu.

-¡Por supuesto! – dijo Kunou con el pecho inflado de orgullo.

Después de recorrer el jardín fueron guiados hasta la sala de enseñanza.

-La sala de la enseñanza se encuentra en el centro de los terrenos del templo, lo cual es inusual para un templo Zen. La versión existente es una reconstrucción del mil novecientos. Contiene una imagen de Buda Gautama, flanqueado por dos guardianes. Por favor, mirad arriba.

Los jóvenes levantaron sus cabezas para observar a dicho dragón, que parecía que miraba de forma aterradora.

-La pintura decorativa de un dragón en el techo llamada Unryu-zu. Es obra de Suzuki Shonen. No importa desde donde lo mires, parecerá que te mira fijamente. Esta estatua es llamada [Mirando en las seis direcciones].

-Así que los dragones orientales tienen el cuerpo largo y delgado. – Susurro Asia – Es distinto de los occidentales.

-Exacto. – Afirmó el castaño - Es lo que diferencia a dragones occidentales de orientales. Este me recuerda al Rey Dragón Yu-Long, el dragón de jade.

XXXXX

Después de visitar ese lugar, la pequeña los llevo hasta otros lugares de interés turístico. Se pasaron gran parte del tiempo visitando hermosos lugares, por lo que la gran mayoría de estudiantes acabaron totalmente agotados. Por sugerencia de la valkiria, todos fueron a comer en una tienda y poder descansar.

Los jóvenes estudiantes se dispersaron, cada uno con su grupo.

-Ahhh, estoy muy cansada. – suspiró Asia mientras se dejaba caer en la silla.

-Tú no estás muy acostumbrada a moverte tanto, ¿verdad? Deberías tener una resistencia mejorada. – Dijo John mientras se comía un plato de estofado – Hum. No está mal. Le falta un poco de sal pa mi gusto.

Kunou se había sentado junto a ellos, disfrutando de un plato de tofu.

-Os lo estáis pasando bien. – preguntó cierto rubio que se sentó junto al castaño.

-Kiba.

-¡Hola Kiba! – saludó el resto.

-¿Vais a ver Arashiyama? – preguntó Rossweisse.

-Sip. ¿Vosotros habéis ido ya a Tenryuu-ji? Nosotros estamos planeando visitarlo después.

-Es impresionante. – Comentó Asia – Hay un dragón enorme en el techo.

-Tengo ganas de llegar. ¿Qué haréis ahora?

-Iremos a Togetsukyou después de comer. – respondió Issei.

CLAN

Una pequeña botella de licor apareció de repente en la mesa. Cierto caído se sentó a al lado del rubio espadachín.

-¿Cómo os va, gente? ¿Disfrutando de Arashiyama?

-Azazel/profesor.

-Profesor Azazel, ¿te sobrepasaste de nuevo? ¿No es malo para los profesores beber durante el día? – pregunto Rossweisse con el ceño fruncido.

-Llevas todo el día diciéndome lo mismo. Me cansa escuchar que no debo mostrar una manera irresponsable frente a los estudiantes. – se quejó el caído. En la frente de Ross aparecieron muchas venas – Además, esto es un breve descanso después de investigar Arashiyama. Pero de nuevo, Rossweisse, deberías de actuar de manera más linda. ¿No es por tu actitud que no has sido capaz de encontrar novio? – se burló.

-¡Esto no tiene nada que ver! ¡Deja de burlarte de mí! ¡Si piensas beber entonces yo también lo hare! – cogió el vaso de Azazel y empezó a beber, aunque de manera elegante – Puwa… Shay, tu actditu usual no esh buena.

-¿Ya estas borracha? – pregunto sorprendido Azazel.

-Esta mujer tiene muy poco aguante. – comentó de igual modo el castaño.

-No creo que esto acabe bien. – dijo Kunou observando a la valkiria.

-Esto será divertido. – Comentó John mientras la grababa con el móvil – ¡Di hola a la cámara!

El grupo empezo a carcajearse al ver a la ex valkiria borracha al primer trago.

-¡No'toy bodacha! He'bido con el deshde q m'volvido l'guardaespada dese viejo odin. Eshto me'cuerda a ese viejo. Yo tuve q'sfozame tanto cudandolo duante susss viajesssssh, ¡pero cm'un idiota to'o lo que dissshe es mierrrrda assshi y assshá! ¡Ah, licorrrr! ¡Ah, senoshhh! ¡Puto sssssin vegüenza! ¡Sssh to culpa sssuia! ¡Po essssho no tengo novio! ¡Cabonazoooo! – empezó a llorar.

Azazel, John e Issei estaban en el suelo mientras rodaban y lloraban de la risa. No podían aguantarse. Era demasiado divertido. Kiba sonreía nerviosamente ante tal escena, disculpándose con el resto de estudiantes y transeúntes. Por su parte, las chicas intentaban consolar a la ex valkiria.

-Entiendo, entiendo. – Decía Azazel limpiándose las lágrimas de los ojos, de vuelta en su sitio – A partir de ahora escuchare tus quejas.

-¿De verasss? – sonrio Ross – Azhazel Shenshei resss sabio. ¡Camarero, diesss botehasss masss, po favoooo!

-¡Nooo!

Las chicas intentaban que dejara de beber y los chicos seguían riéndose como locos.

-B-bien. C-creo que es hora de irnos. – dijo Issei aun riéndose.

Mientras Azazel intentaba controlar a la mujer, los demás salieron.

-¡Vivan lasss tiendasss de 100 yenessss! – se escuchó el potente grito de la mujer y las carcajadas del caído.

XXXXX

La calma y serenidad había vuelto al grupo. Kiba les había abandonado, regresando con su grupo. Ellos, por su parte, fueron a Togetsukyou junto al resto del grupo. Los demás alumnos nada más que preguntaban sobre lo que le había pasado a su querida profesora.

-Menuda escena. – sonrió el castaño.

-Y pensar que es una profesora. – murmuró Irina mientras negaba.

Siguieron caminando hasta que cruzaron un puente.

-¿Sabéis que dicen que no se debe retroceder cuando cruzas el puente Togetsukyou? – pregunto Kiryuu.

-¿Y eso? – pregunto John.

-Dicen que si uno mira atrás al cruzar el puente, la inteligencia otorgada por el cielo te será arrebatada.

Las miradas de ángeles y demonios se depositaron en la peli azul espadachín.

-¿Qué? – preguntó sin entender.

-Otra dice que si mira atrás los novios se separan.

Issei prefirió no tentar a la suerte y siguió adelante. Según tenía entendido, los Dioses Shinto no jugaban con esas cosas, aunque ya no hicieran caso. Las dejaron ahí activadas, así que mejor seguir.

El grupo avanzo y pudieron ver al grupo de Kiba delante suyo. Pero entonces una niebla apareció en el lugar.

-Esta niebla… creo haberla visto antes. – murmuró Xenovia.

-La [Longinus] [Dimension Lost]. – Masculló el castaño – Los Héroes se han movido.