La otra mujer
Capitulo 28
"Tiempo perdido"
Si no me cubres con tu manto piel qué he de hacer,
cuanto viene a doler, perderte en un suspiro, desgarra del olvido.
A penas ayer daba la aurora tras de ti
quemando incienso y tu vestido violetas que hay en ti, en ti.
Si mi cama no quemó tus ganas,
y mi flama no partió esperanzas,
vuelve que si ya te has ido,
esto es tiempo perdido,
no puedo no vivir
pintando tu partir
en lienzos que tendrían,
noches de agonía, mía...
Hoy no es el mejor día de mi vida. Hace un par de días Motoki me invitó a salir, fuimos al cine (del que no entendí ni la cuarta parte) y por un helado. Para nuestra mala suerte, Motoki decidió sacar a pasear su motocicleta en el primer día de lluvia de la temporada; nos empapamos hasta las orejas.
¿cuál fue el resultado de mi aventura? un catarro marca diablo del cual llevo tres días en cama, tanto que Raymond me prohibió ir a la editorial. No sé si es por su preocupación por mi salud o para evitar que contagie al personal, mi sexto sentido me dice que es lo segundo ya que si algo de empatía llegó a haber entre Raymond y yo, desde la llegada de su "adorable hermana" se perdió ¿serán celos los que siento?
Para mi fortuna Danielle Spencer prácticamente nunca está en casa ya que cuando no sale a buscar a Rei por todo Japón se la pasa con su suegra que para mi fortuna desde que Rei desapareció no se ha parado por aquí. Definitivamente esas dos mujeres me detestan.
Ésta mañana luego de que Satsu me trajera el desayuno a la cama (por órdenes de Raymond) me informó que saldría a hacer las compras de la despensa junto con el chofer de Rei. Le pregunté por Danielle y por Raymond y me dijo que él había salido a trabajar mientras Danielle y su marido salieron a buscar a Rei ¿traducción? estoy sola en casa.
Diez minutos después de ver partir a Satsu en el auto, me las ingenio para ponerme de pie con mi caja de pañuelos desechables para inspeccionar la casa.
Camino por el pasillo y voy directo a la habitación de "ella" de Rei y de mi padre. Todo está en perfecto orden. Al sentirme libre me escabullo en el closet de "los Spencer", es inmenso.
El noventa por ciento de aquel lugar estaba lleno de cosas de Rei. Hermosos vestidos, blusas, faldas y pantalones de las mejores marcas de diseñador y claro, con el mejor gusto posible.
Encuentro otra sección con Yukatas y Kimonos, una exclusiva a zapatillas, botas y demás calzado. Bolsos, pañoletas y algunos sombreros. Prácticamente es una pequeña boutique.
En otro extremo de ese closet están algunos trajes, zapatos y ropa de hombre. La de mi padre.
Todo tiene su aroma y también veo implícito el buen gusto de Rei en toda esa ropa. Ahora comprendo el porqué de las ropas nuevas de mi padre cuando volvía de Tokio. Siempre llegaba con camisas, trajes y zapatos nuevos. Definitivamente era Rei la que se encargaba de hacer sus compras y debo decirlo, tiene excelente gusto.
Regreso a las cosas de Rei. Observo sus joyas y algo me llama la atención: son muy pocas y muy sencillas, solo un brazalete de diamantes y rubíes engarzados en oro demasiado ostentoso es el que sobresale, jamás se lo he visto puesto a Rei y luce antiguo, como una joya de familia.
Mi madre tiene un closet similar al de Rei en Londres. El último grito de la moda en todas sus prendas, pero siempre ha sido su colección de joyas lo que más me ha maravillado de sus cosas. En el closet de Rei por el contrario y haciendo de lado aquel brazalete que está muy aparte de las demás alhajas solo veo un par de joyas, algunos prendedores, unos cuantos aretes con rubí y otros con diamantes, elegantes pero muy sencillos ;luego me pongo a analizar. Rei no es una mujer de muchas joyas, si hago memoria solo le he visto puestos sus aretes de estrellas de rubi (los cuales debe traer consigo ahora porque no les veo en su alhajero) y sus anillos de boda y compromiso, si lo pienso me parece gracioso. Llevo un buen rato viviendo bajo el mismo techo que Rei y es apenas ahora que me doy cuenta de esto y es que ella es tan elegante que no necesita de joya alguna para lucir como una diosa, no puedo evitar comparar, mi madre es otro boleto.
¿cómo pueden dos mujeres ser tan diferentes? mi madre nació con pañales de seda, en cuna de plata. Todos los lujos estuvieron siempre a su alcance y antes de sus cremas caras, sus maquillajes costosos, sus perfumes finos y su ropa de diseñador no es más que una mujer cualquiera, común y corriente.
Pero Rei es diferente. ¿será que las clases de Michiru cuando era adolescente fueron más eficientes que los mejores colegios de señoritas a los que fue mi madre? he visto a "la otra mujer" sin maquillaje alguno, enfundada en sus ropas de cama y aun así, con su rostro decaído por la tristeza luce como una reina, con el porte y la belleza que la caracterizan; así, sin joyas, sin maquillaje, sin arreglos especiales. Comprendo por qué se enamoró tan perdidamente mi padre de ella.
Como si fuera una niña tomo sus cosas y comienzo a probármelas, a imitar gestos de ella. Suelto las coletas altas de mi cabello que hace días no me hacía y que ayer me había arreglado y tomo unas tijeras que estaban en su cajón para cortar mi larga cabellera, lo dejo a media espalda, suelto.
No quiero ser la imagen de mi madre como me he esforzado por años, tampoco la de Rei, quiero ser yo, solo yo.
Vuelvo a abrir ese cajón para meter las tijeras y me encuentro con una libreta "¿qué será?" me pregunto y la curiosidad es mayor a mí y la hojeo, ¡es un diario!.
Escucho ruidos abajo y tomo la libreta entre mis manos, cierro el cajón y salgo corriendo. Son las voces de Raymond, Danielle y Andy. No quiero imaginarme la que se me arma con "Danielle Corajes Spencer" si me llega a encontrar en la recámara de su madre.
Al llegar a mi recámara me meto en la cama y pongo bajo mis cobijas el diario de Rei. Justo a tiempo porque veo a Raymond entrar a mi habitación.
- ¿se puede?- Pregunta el pelinegro asomando la naríz.
- ¡Raymond!- Le saludo- ¿cómo estás?
- Eso debería preguntarte yo, ¿cómo sigue tu resfriado?
- Mejor...tal vez mañana pueda ir a la editorial- Ofrezco
- No. Creo que será mejor que te presentes hasta el lunes. Lo mejor para curar un resfriado es el reposo, reposo y sopas calientes. Y yo te traje una- me dice.
- ¿en serio?
- Si. Pasamos por Le pettit France y Danielle moría por scargolls así que llegamos a comer algo, yo te traje esta sopa de cebolla que a mí me gusta mucho, espero que a ti también- Me cuenta, a mi me parece extrañísimo que Raymond me platique tanto.
- Gracias, claro que me encanta- Le miento, odio la cebolla.
- Entonces, te dejo con tu sopa para que la disfrutes, te servirá. Pedí un poco de pan de ajo para que la acompañes, sé que es demasiado. Pero el ajo ayudará a tu resfriado y a tu tos, es un excelente antibiótico- Me da cátedra.
- Entonces la terminaré toda- le aseguro, se siente tan bien que alguien me trate de ésta forma.
- Estaré abajo por si necesitas algo.
- Gracias, Ray.- Le sonrío.
- Descansa...
Raymond apenas y me hace una señal con la mano y luego sale de la habitación. De nuevo se cierra ante una señal de afecto, ¿por qué será así?
Cuando me siento sola saco el diario de Rei. Sigo intrigada sobre aquel hombre: Damon Corbel. No sé si tuvo una relación con ella, aunque sospecho que sí, me lo dice mi sexto sentido.
Sé que está mal espiar las memorias de Rei, pero tengo tanto que necesito saber ¿de dónde sacaría la verdad? Satsu jamás hablará de lo que pasó ¿Makoto? ¡ella primero me arrojaría a los tiburones antes de soltarme media palabra!. Tal vez Raymond me contaría un poco si lo convenciera, pero jamás me lo diría todo debido a que su información al respecto de un romance entre su madre y un extraño seguro es muy limitada y eso si Danielle me permite acercarme a su hermano, seguro perdería un brazo antes de ello, ¿las cartas de mi padre? No, tal vez ni siquiera supo de aquellos amoríos así que abro aquel diario...
Tokio 1993
La editorial fénix prácticamente había dejado atrás su periodo gris y los números se estaban estabilizando a pasos agigantados. Para Rei, Damon había sido un gran apoyo como asesor pero también como amigo.
La idea de vivir en un hotel termino por hartar al pelinegro de ojos color miel, estaba cansado de todo ello y le pidió a su amiga de ojos amatista que le ayudara a elegir un departamento, lo primero que pasó por la cabeza de Rei fue el departamento Kino que Makoto aun conservaba inhabitado pero en perfectas condiciones, luego de meditarlo la cocinera inventó una decena de pretextos nada válidos y dijo que no podría rentarle el lugar a Damon por lo que la búsqueda continuó hasta dar con el adecuado; un típico departamento de soltero con una magnífica vista a la ciudad, Rei sugirió que fuera un lugar amueblado pero Damon se negó diciendo que quería un lugar decorado a su gusto así que ambos pasaron bastantes días en mueblerías y tiendas de decoración para poder armar el lugar que Damon deseaba como hogar, claro con varios toques de la pelinegra que le daban un estilo único a aquel departamento.
En un momento dado, Damon como hombre que era terminó de hartarse de ver telas, sillones y cuadros y terminó por dejar todo en manos de la experta: Rei.
Ella aceptó con la condición de que él se hiciera cargo de los eventos que estaban organizando para dar a conocer la editorial a la gente. Lo de las relaciones públicas no era lo suyo pero Damon parecía tener un encanto especial con las personas, Rei no.
Damon Corbel gustaba de las chamarras de cuero y las motocicletas, cualquiera que lo encontrase en la calle dudaría de su capacidad para los negocios pero como la mayoría de las veces, las apariencias engañan.
El departamento de soltero de Damon Corbel contaba con una sala que no cualquiera hubiera conseguido: Grandes sillones de cuero con unos detalles plateados en la base y descansa brazos, una mesa de billar y una cantina muy similar a la de cualquier bar, a cualquiera le hubiera encantado pasar una tarde ahí.
Cuando Rei le fue a mostrar al guapo chico el departamento, Damon no lució menos que complacido, Rei había pensado en todo y ese era un lugar por demás agradable para cualquier soltero.
- ¿te gusta?
- Me encanta, Rei. Te quedó perfecto, creo que terminaré por trabajar desde aquí- Bromea él.
- Sé que no lo harás- Corta ella- Tu cantina tiene todo: Whisky, vodka, Coñac, Sake, vino tinto, blanco, jeréz, brandy. incluso Tequila.
- Entonces, no hay pretexto para no inaugurar esto como debe de ser ¿no?- Invita él a sentarse a su invitada mientras camina a la cantina y sirve dos copas de vino tinto- Sé que es tu favorito.
- Gracias, Damon- Acepta ella la copa- Salud.
- Por la bella diseñadora...
- Por tu departamento nuevo- Corrige ella tomando un sorbo de vino mientras él se deja caer al lado de Rei en el sillón.
- Es realmente cómodo, Rei. Me encanta- Alaga él.
- Que alegría que te guste, Damon.
- Creo que me conoces demasiado bien, parece como si lo hubiera elegido todo yo mismo, claro con tu buen gusto- Aclara él.
- Bueno, lo compré en base a ello, pensando en ti- Explica la pelinegra.
Damon sonrió con las palabras de ella y acercó su rostro lenta y delicadamente al de ella, había caído la noche ya y la luz del lugar era color ámbar, ambos sintieron sus corazones latir con rapidez. Él rozó sus labios y Rei entreabrió su boca dejándose llevar por aquella boca sedienta, enredando sus finas mano en el cabello nocturno de él.
El pelinegro deslizó sus manos por el fino torso de ella, buscando el cierre de aquel vestido, lo encontró.
Las grandes manos de aquel hombre bajaron delicadamente la cremallera de aquel vestido, ella se separó ligeramente topándose con esos ojos color miel, se sobresaltó al contacto de su mirada.
- Damon, no- dijo mientras lo apartaba con brusquedad.
- ¿por qué no, Rei?- Interrogó el pelinegro- Me deseas, creo que casi tanto como te deseo yo. ¿por qué no te dejas llevar?
- Porque soy una mujer casada, no puedo hacer esto- Explica la de ojos amatista acomodándose las ropas.
- Rei, por favor. estamos en Marzo, ¿desde cuándo no lo ves? Él debería estar ya aquí- Recuerda el hombre.
- No voy a discutir sobre mi matrimonio contigo, Damon.
- No intento que lo hagas. Pero tienes derecho, Rei. Además, él es un imbécil.
- No te permito que lo llames de esa forma
- ¡pero lo es!- se exalta él- Es un imbécil por dejarte sola tanto tiempo, por descuidar la familia que tiene ¡no tienes idea de lo que daría yo por tener una familia tan perfecta como la que tienen ustedes! Es un idiota.
- Darien tendrá sus razones para no estar aquí- Lo defiende Rei.
- Tal vez. Pero ni teniendo todas las razones del mundo lo justifico. Tú sola eres suficiente razón para mandar todo por la borda, Rei. ¡solo por ti cualquier hombre se lanzaría al abismo! y él...él tiene a ti, tiene tu amor. ¡Tiene a la mujer perfecta! y lo desperdicia todo porque "tiene mucho trabajo" ¡por favor!
- Ya te lo dije. No discutiré sobre mi matrimonio contigo, Damon. Será mejor que me vaya.
- Espera...
- No. De verdad, es mejor que me vaya. Te veo mañana en la oficina.
Ella tomó su bolso y salió de prisa de aquel departamento, sin decir más, sin dejar a aquel hombre hablar. Sí, Damon Corbel le gustaba ¿y a quién no? Era un hombre atractivo, buen mozo, educado y gentil. Tal vez si lo hubiera conocido antes, tal vez si las cosas fueran diferentes, pero no. Rei era una mujer casada y aun cuando estaba furiosa con Darien no perdería su matrimonio por una aventura con un hombre, por más atractivo que éste le pareciera...
Aquella noche tal vez por culpa o tal vez porque de verdad lo extrañaba tomó la llamada de Darien sin chistar, claro luego de pasar una hora charlando con Danielle sobre sus clases de artes marciales y con Raymond sobre sus avances en la declamación.
Cuando estuvo en la habitación, a solas se recostó en la cama. Ya ataviada con su bata y sin maquillaje alguno tomó la bocina poniéndose cómoda.
- Hola...-Saludó.
- Amor, me hace tan feliz escuchar tu voz- Cuenta él emocionado.
- Yo también tenía ganas de oírte, Darien.
- ¿lo dices en serio?
- Si. Lo digo de verdad.
- No me lo tomes a mal, amor. Pero...¿qué te hizo cambiar de opinión? A últimas fechas apenas y tomas mis llamadas. Me hace muy feliz que quieras hablar conmigo, pero quiero saber ¿qué cambió?
- Es que he estado pensando...No te diré que ya no estoy molesta contigo, Darien- Aclara ella- Sigo molesta por tu ausencia tan larga, porque no llegaste en navidad y porque aun es hora que no te paras aquí.
- Rei, amor, yo...
- Pero también es cierto que te amo y sé que también tu me amas. No sé cuáles son tus razones verdaderas para estar allá porque no creo que solo sea el trabajo. Pero creo que debo confiar en ti como tú en mi ¿verdad?
- pues...- Darien no daba abasto a lo que escuchaba.
- No quiero estar peleando siempre contigo, Darien.
- Yo tampoco quiero eso, Amor...-Apoya él- No sabes cómo me gustaría ahora estar a tu lado.
- y a mi tenerte conmigo...te extraño- Confiesa ella vulnerable.
- Te prometo que pronto estaré ahí, linda. Tal vez para tu cumpleaños te dé una sorpresa- Ofrece el pelinegro.
- ¿en verdad?- Se escucha emocionada la voz de la pelinegra.
- Si...en verdad. Desde que nos conocimos siempre he estado a tu lado para tu cumpleaños.
- Espero que éste año no sea la excepción- Pide la mujer de ojos amatista.
- Verás que no.
- ¿me lo prometes?
- Te lo prometo. Haré lo posible por regresar antes, pero sino. Estaré listo para tu cumpleaños, amor- Promete él.
- Sería mi mejor regalo, Darien...
- Te prometo que haré algo especial para ese día- Ofrece el inglés.
- No necesito nada especial, te necesito a ti, nada más que a ti- Aclara ella- Aunque ahora debo dormir, mañana los chicos tienen escuela, así que...buenas noches, Darien.
- Te amo, Rei. Nunca lo olvides- Pide él.
- Nunca podría...
Ambos colgaron el teléfono casi a la par, los dos con el mismo sentimiento en sus corazones: Emoción, tristeza, añoranza. ¿cuánto tiempo pasaría antes de volver a verse? No lo sabían a ciencia cierta, pero ella lo amaba y él la amaba a ella. Bien vale la pena jugarse el todo por el todo ¿no es así?
El día después de aquel beso prohibido se sintió la tensión en Editorial Fénix. Rei no miraba directamente a Damon a los ojos y éste se sentía apenado pero siendo los dos unos profesionales acordaron no volver a tocar el tema. Rei amaba demasiado a Darien para engañarlo y Damon prefería ser amigo de la mujer de mirada amatista a perderla para siempre.
Rei no lo aceptaría, pero aquel beso con Damon la hizo sentir muchas cosas. Pero no deseaba ponerse a pensar en ellas así que dejó de lado todos aquellos fantasmas e hizo lo que mejor sabía hacer: trabajar.
Abril había llegado. Un mes como los otros once del año, pero no cualquier mes para los Spencer. Para Rei, la idea de volver a ver a Darien le alegraba los días. A últimas fechas y conforme se acercaba el tan esperado 17 de Abril estaba de mejor humor, tarareaba canciones sin darse cuenta y sonreía, sonreía como no lo había hecho en mucho tiempo.
Aquella mañana cuando por fin llegó el tan esperado día, Rei no podía ocultar su alegría.
- Luces feliz- Dijo Damon a la escritora luego del pastel de cumpleaños y ser felicitada por sus empleados y por él.
- Lo estoy, Damon.
- ¿ya llegó Darien a Tokio?- Preguntó el celoso hombre.
- Aun no, pero seguro no debe tardar.-Explicó con seguridad la pelinegra- ¿Sabes? Mako y Andrew Nos invitaron por la tarde a comer pastel, lo preparará Mako. Deberías venir.
- Gracias, pero no. Tu amiga y su esposo no me quieren mucho que digamos. Además, creo que es un momento familiar y si Darien estará aquí dudo que le agrade tener a extraños en casa.
- Tal vez, pero serás mi invitado, Damon. Anda, ven, te divertirás- Pide la pelinegra.
- No insistas. Gracias, pero no...Aunque...
- ¿aunque?
- Bueno, si ese idiota no llega...
- Llegará- Asegura la de ojos amatista.
- Si no llega, si cambias de opinión...estaré en casa. Llámame e iremos a celebrar, a donde tu digas, como tu lo quieras- Ofrece él.
- Gracias...Pero eso no pasará.- Insiste ella- Damon...Creo que será mejor que lo dejemos todo por hoy. Debo ir a casa y...
- No te preocupes, lo entiendo- Se entristece él.
- Nos vemos mañana, Damon...
Rei salió de la editorial. Sabía que Damon estaba triste, pero no podía hacer más. Lo apreciaba, pero no lo suficiente para hacer de lado al hombre que era el dueño de su corazón.
Manejó hasta casa. Esa tarde el transporte escolar regresaría a los chicos así que no se preocupó por esperarlos.
Al abrir la puerta de la casa se quedó paralizada al encontrar cientos de rosas rojas y lirios casa blanca por doquier, lejos de darle gusto sintió que algo le cayó al estómago con peso de más.
- Señora, llega temprano- Saluda Satsu.
- ¿cuántas veces te he dicho que no me llames "señora", Satsu? Pero en fin. Mejor dime ¿ya llegó el señor?
- No, señora. Aun no, pero trajeron ésta carta...-Entrega la joven un sobre a la mujer de ojos amatista.
- Debí suponerlo...-Se desilusiona ella- Satsu, estaré en mi habitación ¿podrías encargarte de la comida de los chicos? Me duele la cabeza.
- Claro, señora. No se preocupe
- Satsu, una cosa más.
- Dígame.
- No me pases llamadas, de nadie. Necesito dormir.
Una sonrisa fingida apareció en el rostro de Rei, aquella que desempolvaba cada día que pasaba y él no estaba a su lado. La que vestía para hacer sentir a los chicos que todo estaba bien, pero en realidad... no lo estaba.
Al subir las escaleras se topó con Gea. Caminaron una frente a la otra y fue Gea quien tuvo que llamar a Rei que caminaba muy dentro de sus pensamientos, tanto que no se dio cuenta de tener frente a ella a su suegra hasta que ésta le habló.
- Rei, hija ¿qué te ocurre?- Pregunta preocupada la mujer mayor.
- Nada, no me ocurre nada, Gea. Es solo que...me duele la cabeza, eso es todo- Miente Rei ocultando su rostro del de aquella mujer inglesa, se sentía transparente y no deseaba serlo, menos en ese momento.
- Claro, será mejor que descanses un poco, hija. No me siento bien como para acompañarte a la cena en casa de Andrew, pero quiero darte tu obsequio- Explica la mujer de cabellera color turquesa.
- Gea, no es necesario...-Se apena le pelinegra.
- Lo sé. Pero lo hago con el corazón, hija- Explica la señora de ojos azules extendiéndole una cajita a su nuera.
- ¿qué es?- Pregunta la más joven mientras abre aquella caja de terciopelo, era un brazalete antiguo, fino. Con diamantes y rubíes engarzados en oro, una joya tan hermosa que no había visto jamás.- Gea, no puedo aceptarlo, debe ser carísimo.
- Lo es. Pero no es por su precio por lo que te la obsequio. Es una joya de familia, hija. Perteneció a mi madre y a mi abuela. Es una joya que heredamos de madre a hija. Yo no tuve hijas, pero te tengo a ti que te quiero como si fueras mi hija de sangre así que nada me honraría más que lo aceptaras.
- Gea...
- Por favor, Rei. Tuve la oportunidad de entregarla a otras mujeres, sobrinas o exnovias de Darien. Pero mi corazón me decía que ninguna de ellas era merecedora de seguir el legado de mi familia.
- Pero, Gea... ¿cómo sabes que yo lo soy?
- El corazón de una madre nunca se equivoca. Mi hijo te ama, Rei.- Explica la mujer mayor- Eres su motivo de vida. Sé que a últimas fechas no han estado muy bien, que han tenido problemas. Pero nunca dudes de lo mucho que te ama, aunque todo apunte a lo contrario.
- Gea no creo que sea bueno que hablemos de...
- Lo sé, lo sé. No debo meterme. Pero no pude evitarlo.
- No te disculpes, por favor. Es solo que...no considero adecuado discutir mis problemas maritales contigo, yo...
- Lo entiendo, linda. Anda, ve a dormir un poco- invita la mujer de cabello turquesa- Satsu y yo nos encargaremos de los chicos, tu descansa.
- Gracias, Gea. Por todo- Agradece la pelinegra abrazando emocionada a su suegra.
Rei no podía quejarse de su suegra. Gea Spencer más que una suegra había sido una amiga, una madre para ella desde que llegó a vivir con ellos. Nunca habían tenido una discusión e incluso ahora que estaba teniendo problemas con Darien por su lejanía física se había mantenido al margen, hasta ahora.
Rei no abrió la carta. Por el contrario la empuñó y la arrancó en el fondo del cajón de su buró. No necesitaba leerla para saber que él no vendría este día. Solo acató a llamar a Makoto para decirle que no irían a su casa, que se sentía indispuesta y que dejaban el pastel para otro día. Lamentaba quedarle mal a su amiga, pero en ese momento no era buena compañía para nadie.
Por la tarde, luego de dormir por horas sintió que la cabeza le dolía, tal vez era por tanto dormir o tal vez por todos los pensamientos que navegaban por su cabeza. Fue el golpe en su puerta el que la hizo despertarse sobresaltada. Lo había olvidado, la puerta tenía seguro.
Se levantó de la cama casi en automático, corrió al espejo para arreglar prontamente su cabello y corrió a abrir. No podía ser nadie más.
Al abrir la puerta se dio cuenta que quien estaba tras la puerta era su amiga Makoto, lucía preocupada, preocupada por ella y su deseo de ocultarse del mundo.
- Mako...
- Parece que no te da gusto verme- Se queja la castaña abrazando a su amiga- Feliz cumpleaños, Rei-chan.
- Gracias...
- Sé que no querías salir de casa. Pero no dijiste nada sobre traer la fiesta a tu casa. Toda, y aclaro TODA mi familia. Incluyendo al pequeño Thor que está en brazos de su padre te esperan.
- Mako, no me siento bien...
- Lo sé. Andrew me dijo que Darien tuvo la visita sorpresiva de unos accionistas que no esperaba y no pudo salir a tiempo. Pero nos tienes a tooodos nosotros para mimarte, Rei
- Bien...dame cinco minutos y me cambiaré.-termina por rendirse la señora Spencer desempolvando su falsa sonrisa.
- Si tardas más de cinco minutos vendré por ti.- Amenaza la castaña
Makoto tenía razón. Tal vez Darien no estaba en casa, pero ella tenía a toda su familia esperándole abajo: Makoto, Andrew, Andy, Motoki, Sayuri, Thor, Danielle, Raymond, Satsu y Gea. No podía minimizar los esfuerzos de todos ellos por hacerla sentir bien, no le daría ese gusto a él.
Luego de ponerse un vestido rojo y retocar su maquillaje bajó las escaleras. No pudo menos que sentirse enternecida cuando se dio cuenta que los niños habían organizado una obra de teatro tomando como guión la historia de "recuerdos de invierno" A Rei le causó gracia ver que terminada la obra los chicos confesaron a su madre que habían tenido una seria discusión sobre la historia. Danielle había deseado hacer su versión de "la logia del caos" y Sayuri quería tomar la obra de "ángel caído" pero ninguno de los niños deseaba salir herido en batalla por lo que optaron por una historia que no implicara sacrificar la nueva sala de la casa.
Pasada la obra se trasladaron al comedor. Makoto se había lucido desde los aperitivos hasta el postre. Todo había sido delicioso y el pastel de cuatro chocolates era lo mejor de todo. Muy en el fondo Rei se lamentaba por no poder compartir todo eso con él, aunque al pensarlo mejor sentía demasiado coraje con aquel hombre por dejarla sola.
Terminada la cena. Los chicos corrieron a la sala de televisión a seguir jugando, a seguir peleando mientras Andrew fingía cuidarlos para salvarse de ayudar a lavar los trastos. Gea se disculpó y subió a su habitación mientras Satsu hizo lo mismo.
En la cocina Spencer solo se encontraban Rei y Makoto que salvo pretexto de lavar los platos charlaban.
- ¿estás bien?- Pregunta con evidente preocupación la castaña.
- Si. De maravilla. Mil gracias por todo: la obra, la cena, el pastel. Me encantó, Mako- chan- Dice sincera la pelinegra.
- Sabes que lo hacemos con gusto
- Aun así, gracias...por todo.
- Si te hace sentir mejor...aunque no es necesario que agradezcas.
- Pero si tendré que hacerlo si me haces un favor.
- El que quieras, lo sabes.
- ¿podrías llevarte a Raymond y a Dany a dormir a tu casa? - Pide la pelinegra.
- ¿piensas salir?- Se sorprende Makoto.
- Si. Damon me invitó a ir por un trago y le voy a tomar la palabra- Cuenta Rei.
- Rei, no irás a hacer una locura.- Se preocupa la castaña
- Claro que no. No te preocupes.- Minimiza la de ojos amatista.
- Por supuesto que me preocupas .Eres mi amiga y sé que con la ausencia de Darien estás vulnerable y...
- No hablemos de él ¿quieres?- Pide ella.
- Como quieras, solo ten cuidado. No te dejes llevar por el rencor ¿quieres? Tal vez te arrepientas después.
- Te prometo que no lo haré. Solo necesito relajarme. Dejar de pensar...
- Lo entiendo. Entonces, cuenta con ello y diviértete mucho ¿de acuerdo?
- Prometido.
Aquella noche los chicos Spencer se fueron a dormir a casa de los Hansford. Andrew que generalmente era un hombre despistado no dejó pasar por alto el hecho de que los chicos se quedasen con ellos, no era algo muy común y menos en el cumpleaños de Rei, pero solo se dijo que la cumpleañera estaba muy cansada y prefería dormir.
Rei cambió sus ropas, se puso un vestido entallado color negro y sus zapatillas del mismo color, solo avisó a Satsu que saldría y le pidió que si Darien llamaba solo dijera que se había ido a dormir.
La mujer de cabellera negra tomó su auto hacia aquella zona que conocía perfectamente bien.
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La casa de los Hansford solía ser un lugar bastante movido, aun cuando la casa era inmensa parecía no bastarle a los pequeños niños de cabellera rubia.
Andrew se las había arreglado para mandar a la cama a sus dos pequeños revoltosos y a su visitante pelinegro que era el que menos problema les daba. Tardó casi una hora para conseguir que durmieran, Makoto eligió llevar a la cama a Danielle y Sayuri que eran para esas alturas las mejores amigas.
El rubio de ojos azules entró a la habitación con la camisa arrugada y un par de rasguños en la frente, no se sorprendió al ver a su bella esposa de cabello café recostando al pequeño Thor en la cuna al lado de su cama.
- ¿tuviste guerra?- Le pregunta intentando controlar la risa la ojiverde.
- ja ja. Muy graciosa, por eso elegiste acostar a las niñas ¿verdad?- evidencia él.
- vamos, si no son tan traviesos- finge ella.
- querida, ¡me emboscaron!- Cuenta él mientras comienza a desnudarse frente a ella para colocar la ropa sucia en el cesto- esos dos chicos son terribles. Tardé más de media hora en conseguir librarme de ellos, ¡son tan listos!
- Eso lo heredaron de mi
- Claro. Indudablemente, ¿por qué no pueden ser como Raymond? Ese chico es tan serio, tan tranquilo
- Lo sé. Pero seguro tu también eras tan inquieto como ellos de pequeños ¿no es así?- deduce la ojiverde.
- Solo un poco...
- Claro...
- Mako-chan- llama el rubio tumbándose en la cama al lado de la mujer francesa.
- ¿si?
- ¿por qué Rei te pidió que trajeras a los chicos contigo?- Interroga él.
- Es que...se siente un poco mal, creo que necesita descansar.
- No...no creo que sea eso... Creo que hay algo más, lucía ansiosa, como si tuviera prisa porque nos fuéramos.
- ¿cómo crees?- Desvía la castaña colocándose a horcajadas sobre el rubio- Deja de decir tonterías.
- No, lo digo en serio, querida. Algo pasa aquí...Rei no actúa como de costumbre, algo ocultaba- Insiste el rubio.
- Andrew Hansford- Llama autoritaria la castaña soltándose el pelo- Hazme favor de cerrar tu gran boca y hazme el amor. ¿no te has dado cuenta que los chicos están dormidos y aun no es media noche?
- Tienes razón, soy un idiota- Cae en cuentas él.
- Lo eres...
El rubio calló sus palabras besando a la mujer sentada en su regazo. Si, tal vez algo ocurría con Rei, su mujer implícitamente se lo había confirmado pero no le dedicaría más tiempo a esas ideas esa noche, esa noche solo se la dedicaría a ella, a su amada Makoto...
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Damon se encontraba degustando una copa de vino tinto en su nuevo departamento, si vino tinto. Su favorito no era tal vez éste. Pero en definitiva era el que le recordaba a "ella" a Rei. Era el sabor que tenían sus labios aquel día que la pudo besar y el vino tinto era lo único que le permitía revivir aquel momento.
La música de fondo le permitía relajarse y el vaivén de las velas del centro de mesa le permitían pensar en algo más que no fuera Rei.
El golpe de la puerta, un suave golpe, muy bajito, casi como dudando si tocar o no lo hizo quitar su mirada de aquellas velas. No esperaba a nadie ¿o tal vez si?
Se puso de pie, caminó hasta la puerta y abrió. Sus ojos no daban abasto a lo que veía, era ella, justo ella.
- Rei...-Nombró casi con miedo a que fuera un sueño y el hablar le despertase.
- ¿puedo pasar?- Pidió casi en un susurro.
- Claro...adelante...
Ella entró en silencio sentándose en el sofá. Damon comprendió que algo no estaba bien en ella y no preguntó, solo sirvió una copa más de vino y se la extendió a Rei, sentándose a su lado, la mujer de ojos color amatista tomó la copa y la bebió de golpe, entregándola de nuevo a él que volvió a llenarla para que Rei hiciera lo mismo dos veces más, cuándo ella sintió su cabeza anestesiada consiguió hablar.
- No llegó, Damon...-Terminó por decir ella.
- Es un imbécil- Responde sin poder evitar el hombre de ojos color miel.
- Si, lo es...
- Si tú fueras mía, Rei. Si tú fueras mi mujer...tendrían que arrancarme los brazos y las piernas para evitar que yo estuviera a tu lado...-Murmura él.
Las palabras de Damon parecen caer muy en el fondo del corazón de Rei que abre sus ojos y lo observa sorprendida.
- ¿Lo dices en serio?
- Nunca he dicho nada más en serio, Rei. Si tú fueras mía, si tú fueras mi mujer...no me apartaría de ti ni un solo momento...
- Damon...-Llamó ella.
- ¿sí?
Rei se abalanzó sobre aquel hombre de ojos color miel, fue ella la que en ésta ocasión besó los labios ardientes de él. Ella la que se sentó en su regazo colgándose de su cuello y ella quien clavó aquellos ojos amatista llenos de fuego en las pupilas color miel de él.
- hazme el amor...
Damon no daba abastos a lo que escuchaba, no podía creer lo que aquella mujer de ojos amatista le suplicaba lo que él había deseado desde que la conoció y así sin más ni más ella tiró con salvajismo de la camisa de aquel extraño y él se perdió en sus besos buscando con sus manos la llave de aquel vestido que en ese momento era lo único que lo separaba de ella, de Rei...
-000-
Eran ya las dos de la mañana en la mansión Spencer. Gea como de costumbre se había levantado a tomar un poco de leche tibia endulzada con miel, le sorprendió escuchar a Satsu hablando por teléfono.
- Señor, le digo la verdad. La señora está dormida. No la puedo despertar.
- ¿Satsu?- La llamó Gea- ¿es mi hijo?
- Si, señora. Es él, pero la señora dijo...
- Dame el teléfono ¿quieres?- Pidió la mujer de cabello turquesa.
- pero, señora...
- Satsu.
- Si...-dice de mala gana la muchacha entregando el teléfono y saliendo de la cocina, dejando a solas a la madura señora.
- Hijo...¿dónde estás? Debiste llegar hace horas ¿qué ocurre? Satsu te dijo la verdad, Rei se fue a dormir hace horas. No se ve nada bien...No, no voy a despertarla. Se ve decaída, hijo. Fue terrible para ella que no vinieras hoy, envió a los chicos a dormir a casa de Makoto y Andrew...Hijo, debes volver cuanto antes, puedes perder tu matrimonio si las cosas siguen así...No, no lo digo porque haya visto algo, es solo que has descuidado mucho a Rei y a los chicos. Te necesitan...Darien, dime la verdad ¿qué es lo que pasa? tú no eres así, no dejarías a tu familia solos por tanto tiempo...bien...descansa. Le diré a Rei que llamaste.
Gea colgó el teléfono. No sabía lo que ocurría, pero sabía que su hijo no estaba bien, su voz se lo decía.
Subió las escaleras rumbo a su habitación, pero no podía quedarse así. Sabía que Rei no dormía y tal vez era lo mejor hablar con ella.
Tocó la puerta pero nadie respondió, tal vez en otra ocasión cualquiera hubiera seguido de largo, pero ese día no. Así que abrió la puerta delicadamente llamando a su nuera "Rei"...nadie respondió. Caminó hacia su cama y lo descubrió, la cama no estaba desecha, todo estaba en su lugar, todo menos Rei...
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Del carmín de tus labios pintaba mi piel,
me desgarra también el ansia de abrazarte,
me duele no tocarte.
Si mi cama no quemó tus ganas,
y mi flama no partió esperanzas,
vuelve que si ya te has ido,
esto es tiempo perdido,
no puedo no vivir
pintando tu partir en lienzos que tendrían,
noches de agonía, mía.
Si mi cama no quemo tus ganas,
y mi flama no partió esperanzas,
vuelve que si ya te has ido,
esto es tiempo perdido, no puedo no vivir
pintando tu partir en lienzos que tendrían,
noches de agonía, mía...
¡Hola!
Hola chicas. Les dejo aquí mi capítulo 28 de "La otra mujer" que coincide con el día y que también marca que estamos a un mes de mi cumpleaños. El 28 es un día importante y aprovecho para contarles algo. Éste será el último capítulo que publique de "La otra mujer" porque me retiro del Fandom. He decidido dejar de escribir y dedicarme a cosas más productivas, aun así les agradezco a todos los que siguieron mis historias y me apoyaron a lo largo de todo éste tiempo, sus palabras se vienen conmigo y gracias por todo T_T
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Y si alguien me creyó he de decir "Inocente palomita que te dejaste engañar"
¡claro que no me retiro! y eso es para gusto de algunos y pesar de muchos otros jejejeje. No podría dejarlos botados con un fic, en primera porque amo ésta historia y en segunda por respeto a todos los que cada semana me leen. Hay "La otra mujer" y muchos fics para rato :)
Bien, fuera de chascarrillos ¿qué les ha parecido? Como muchos supusieron, Damon Corbel sería un personaje importante en la historia y en el matrimonio Spencer...Tal vez un parteaguas :O habrá que ver el próximo capítulo a ver que ocurre con él, con Rei...¡Con nuestro Darien!
Chicos y chicas. Éste será el último capitulo que publique éste año. El próximo ya será 2013 y quiero agradecer (en serio) de todo corazón a todos y cada uno de ustedes que han seguido ésta historia. A los que pasaron y me dijeron "no me gusta, está feo tu fic", a los que dijeron "no es un Serena&Darien. No me gusta" pero sobre tooodo a esos que me echan porra semana tras semana, a los que no se pierden el fic y me dejan un bello Review para darme ánimos: a Iraís, a Nanny, a Diana, A Hikaru, a mi amiga matona (que no me deja Review hace mucho la muy maldita) a Sir Charles Z, a Leonor de Eboli que lento pero seguro va leyendo, a Sailor Gaby, Mayilu A CherryHino que ha estado re calladita estas últimas semanas, Jaany Serenity y muchas más que seguro se me están pasando.
Espero que el año nuevo les traiga mil cosas y sobre todo 365 nuevas oportunidades de cumplir sus sueños y de ser felices. Un abrazo y mil gracias por su amistad
¡Feliz año nuevo!
¡y feliz día de los inocentes!
Nos vemos antes de día de reyes ;)
