La última esperanza

Capítulo 28

Se sucedieron dos días antes de que Lando y Poe pidieran a Ben y a Rey que se reunieran con ellos. Además, Shyla también estuvo presente bajo la atenta mirada de Dameron, que no le quitó ojo.

Esta estaba bastante hastiada de que aquel hombre siempre estuviera vigilándola o poniéndole vigilancia. Allá a donde fuera, ese maldito androide, BB8, la seguía y grababa. BB9E solía defenderla, y los dos droides acababan peleados.

Poe, por su parte, seguía sin fiarse de la caballero de Ren. Pero también algo le pasaba con ella, parecido a lo que sintió por Holdo en su momento. Una mezcla de contras y pros. Shyla lo miraba con altivez, desafiándole.

Se quitó de la cabeza tales pensamientos y fue al grano cuando todos estuvieron presentes.

—Sabemos que se está construyendo otra StarKiller a menor tamaño.

Ben torció el gesto.

—¿Por qué no lo habías dicho? —preguntó Rey a este, frunciendo el ceño.

—Snoke la tenía en proyecto desde antes de que destruyerais la base. De eso se encargaba Armitage Hux en exclusiva.

—¿Ese cretino? —rio Poe.

—A ninguno nos gusta, pero es más listo de lo que aparenta. No ha llegado hasta donde está porque sí —dijo Shyla.

—Pero durante el tiempo en el que fuiste Líder Supremo tendría que informarte.

—Sí, y me dijo que la construcción iba despacio.

—Pues te engañó —le informó Lando—. Resulta que está prácticamente terminada.

Ben se sintió imbécil y se ofuscó.

—Tranquilo… —intentó calmarlo la Jedi.

—Es culpa mía, estaba pendiente de otras cosas y simplemente confié en que fuera verdad. Si aún no os había informado de ello es porque… No lo había pensado —admitió.

Demasiadas cosas habían sucedido en los últimos días.

—¿Y tú lo sabías? —Dameron se dirigió a la rubia.

—Claro que sí, pero tampoco estaba al corriente de que la StarKiller estuviera avanzada a ese nivel. Como ha dicho Kyl… Ben —corrigió—, era algo que Snoke le confió a esa sabandija de pelo rojo.

—La cuestión es —dijo Poe—, que es un hecho.

—Hay que destruirla —apuntó Rey.

—Ah, no, no pensamos hacer eso… por el momento —Lando se echó a reír.

—¿Entonces? —indagó la joven.

—La vamos a robar —añadió Dameron.

Todos se quedaron callados e incrédulos.

—¿Qué? —Ben no daba crédito a semejante absurdo.

—Que la vamos a robar. En Arkanis.

—Estáis infravalorando el poder de la Primera Orden.

—No, en absoluto. Tienen a la Galaxia sumida en el terror. Pero robarles su mejor baza y usarla en su contra, es una idea fabulosa.

—¡Hux es un maldito pirado que ha crecido creyendo que está destinado a gobernarlo todo bajo su puño! —exclamó Shyla—. Consiguió poner en contra de Ben a todos sus caballeros de Ren. Me manipuló incluso a mí.

—Con más razón, mujer —contestó el piloto—. No podemos permitir que siga al frente de la Primera Orden.

—En cualquier caso —los interrumpió Ben—, secuestrar toda un arma de semejante magnitud es una idea de locos.

—Han hubiera estado de acuerdo.

Ben cerró los ojos.

—¿O no crees eso de tu padre?

—Mi padre hubiera tenido la idea —tuvo que admitir.

—Pues hónrale, porque se lo debes, y ayúdanos —Lando le dio donde más le dolía, era consciente.

—¿Y qué tengo que hacer exactamente? ¿Cuál es el plan?

—Volver como Kylo Ren. Junto a Shyla.

Esta se puso tensa.

—¿Es que nos quieres ver muertos tan pronto? —inquirió ella.

—Hux, en cuanto nos vea volver, nos echa encima a toda la flota —dijo Ben.

—He estado en contacto con el General Hux —Lando soltó la bomba. Hasta Poe se quedó perplejo—. Le he dicho que os tengo a ambos de rehenes, y que os devolveré si hacemos un alto el fuego momentáneo. Me ha dicho que sí.

—Igualmente nos quiere ver muertos. Insisto en que es mandarnos a la boca del lobo, a una muerte segura.

—Aunque no confío mucho en la palabra de Hux, me ha asegurado que no os matará. Ahora que es Líder Supremo, sus intenciones de dominar la Galaxia y su ego le pueden. Sabe que os necesita. No tiene a ni un solo Sith, y nosotros tenemos a una Jedi. La balanza se le desequilibra, en su contra. Solo tenéis que hacerle creer que le rendís pleitesía.

—¡Ni loca! —Shyla se levantó de la silla, rabiosa. Poe le asió del brazo, pero no con fuerza.

—Por favor, Shyla… —le rogó—. Lando tiene razón. Solo tenéis que fingir el tiempo necesario para ayudarnos a infiltrarnos en la StarKiller, y luego tendrás vía libre para vengarte de él todo lo que desees.

La mujer se tranquilizó y volvió a sentarse.

Rey se mantuvo callada todo el tiempo, con angustia en el pecho. Observó la seriedad de Ben, sintió su tormento interior.

—Lo haré, volveré como Kylo Ren —dijo de pronto—. Se lo debo a mi padre, se lo debo a mi madre, se lo debo a la Galaxia. Pero no obliguéis a Shyla a venir.

—¡Yo voy! —cambió radicalmente de opinión al escuchar a Ben.

—Yo también voy —informó Rey.

—No —contestó Lando—. Tú eres nuestra Jedi.

—No los voy a dejar solos…

—El plan es infiltrarnos, tú incluida.

La mano de Ben asió su puño cerrado, y la miró.

—No estaré solo, sino con la mejor Caballero de Ren que ha habido.

Shyla enrojeció.

Rey no se sintió celosa, pero sí triste de no poder acompañarlo. Sin embargo, era lo más lógico. Lando tenía razón en todo.

—¿Cuál es el plan exacto?

—El Tie Silencer está arreglado. También hemos preparado un Tie para la joven Shyla Ren —comenzó a explicar Lando—. Os dejaremos cerca de Arkanis, en la zona neutral que he acordado con Hux. Luego volveremos a coger velocidad hiperespacial. En la semana que tenemos de alto el fuego, nos infiltraremos con vuestra ayuda.

—¿Y cómo pretendes que nos comuniquemos con ellos sin que Hux sospeche?

—Me he enterado de que Rey y Ben comparten conexión a través de la Fuerza, que se pueden ver a distancia.

—Sí… —afirmó Rey. Finn debió contárselo.

—Esa será nuestra forma de estar comunicados.

—¿Y cuándo se inicia el plan? —Rey se temió lo peor.

—Mañana. Hoy se lo haré saber a Hux.

La joven se sintió morir. Cuando por fin podía estar con Ben, este tenía que partir a una misión muy peligrosa.

Él le acarició la nuca bajo los cabellos, notando su pesar.

—Confía en nosotros.

—No es eso.

—Lo sé…

Ben aspiró hondo y se sintió preparado.

—Adelante entonces.

Durante la noche, Rey y Ben estuvieron en su cama, callados largo rato, sintiéndose el uno al otro con ese pesar que los atenazaba por tener que volver a separarse.

—¿Sabes? Es la primera vez que estamos juntos sin tener que escondernos, comportándonos como pareja —musitó Ben en la oscuridad de la habitación.

Rey, a la que rodeaba con un brazo y se apoyaba en su pecho, emitió una risilla.

—Te morías de ganas de que fuera así.

—Tú sabes que lo habría hecho público desde el primer momento, pero no me dejabas.

—No le dejaba a Kylo, recuérdalo.

—Aún hay parte de Kylo en mí. Y no sé si desaparecerá. Mañana he de volver a ser él…

—Ben, tú eres tus experiencias. Yo jamás dejaré de ser la chatarrera de Jakku. Y no me importa, forma parte de mí.

—Amo a la chatarrera de Jakku. —Él buscó sus labios para ofrecerle un tierno beso.

—Y yo amo a esa parte de ti que es Kylo, porque es como te conocí.

Ben deslizó la mano libre hasta el vientre de Rey, para darle calor.

—Jamás pensé que podría ser parte de algo nuevo —susurró refiriéndose al ser que Rey gestaba.

—Quién iba a decir que nos conoceríamos… Mientras tú estabas a las órdenes de Snoke, sintiéndote solo, yo vivía en Jakku esperando a mis padres. Durante un largo periodo de tiempo llevé el mismo peinado para que ellos me reconocieran cuando volvieran a por mí. Y aún con diecinueve años tenía esa esperanza. Hasta que hiciste que me percatara de que ellos me dejaron…

Ben la abrazó contra sí.

—Te dije que no eras nadie, que solo lo eras para mí. Me di cuenta de lo mucho que te aprecian tus amigos. Qué equivocado estaba…

—Yo también me empeñaba en sentirme sola.

—No fue la forma más adecuada de confesarte mi amor. Tú no querías la Galaxia.

—Yo quería a Ben Solo.

Rey sintió cómo él la abrazaba intensamente y buscaba sus besos, anhelante.

—Mi chatarrera… —susurró mientras deslizaba una mano por debajo de su camiseta, para masajearle un pecho—. Me muero de ganas de que te crezcan.

Rey le apartó la mano y le dio un golpecito en la frente, ofendida.

—¡Oye! ¿Es que solo puedes pensar en eso? Si no te gusta que los tenga pequeños haberte fijado en otra con más delantera.

—¡Pero si me encantan! —Hundió la cara entre sus pechos tras levantarle la ropa—. Pero ya que te van a crecer, ¿por qué no disfrutarlo?

—¡Déjame! No me… —Ben le lamió y besó la piel hasta llegar a su bajo vientre. La despojó de la ropa interior y se hundió entre sus piernas.

Rey no dijo nada más, solo lo agarró del abundante cabello y se dejó llevar por el placer que su carnosa boca le proporcionaba cuando le hacía aquello tan íntimo.

Ben siempre se desvivía para que ella gozara del sexo. Este sintió cómo ella le tironeaba del pelo y se apretaba contra su rostro, jadeando al tener un orgasmo.

Sonrió satisfecho y se puso sobre ella.

—Hasta que no te conocí no tuve este tipo de instintos tan urgentes —confesó él—. Me vuelves loco, chatarrera.

Ella lo besó mientras le ayudaba a introducir su sexo preparado.

—Dime la verdad, ¿te tocabas pensando en mí antes de tenerme?

—Sí… —jadeó Ben—. Sobre todo desde que me besaste. Cada noche…

Aquello complació a la joven, que se echó a reír de pura felicidad.

—¿Y tú?

Ella puso cara de pícara.

—Sí…

—¿Y te lo imaginaste tan bueno?

—Superaste mis expectativas, Ben.

Este deslizó sus manos por las de ella y se entrelazaron sus dedos. Hundió la cara en el cuello de Rey, besándolo, mordiéndolo con cuidado, a la par que la penetraba con cada vez más cadencia, a punto de verterse en su interior.

Se sintió excitado, se sintió libre, se sintió feliz, aunque tuviera que irse.

El fatídico momento llegó. El Tie Silencer estaba impoluto, como si Shyla no lo hubiera destrozado. A su lado había otra nave más pequeña preparada para ella.

Ambos caballeros volvían a vestir sus ropas negras habituales. Les devolvieron sus armas láser también.

—Todo saldrá bien —le dijo Ben a Rey mientras la estrechaba entre sus brazos—. Cuida de nuestra nueva luz… —le susurró al oído.

Rey, tan sensiblera como de costumbre cuando se trataba del moreno, asintió con lágrimas rodándole por las mejillas.

Ben se quitó el guante y se las limpió.

Shyla se preparó a subir a su Tie nuevo, observando la escena con un nudo en la garganta. Kylo Ren, el Kylo Ren que amó, ya no estaba. Por lo que debía pasar página en aquel mismo instante.

BB9E le dijo algo en binario y ella giró el rostro.

Poe Dameron se le acercó.

—Confío en ti, Shyla Ren. Eres una buena piloto. Lo que hiciste para entrar así en el crucero no lo hubiera hecho ni yo…

Ella lo miró, sorprendida interiormente.

—Me llamo Shyri Lamber.

Dicho esto, se subió a su Tie y cerró la cabina, dejando a Poe descolocado.

BB8 comentó su teoría con Poe.

—¡Oh, cállate! Eso no es posible. —Y se dio la vuelta, con el corazón a cien.

Cuando las compuertas del hangar se abrieron, y tanto Ben como Shyri salieron disparados, estas se volvieron a cerrar.

Durante el tiempo que estuvieron allí, la Primera Orden no los atacó ni hizo ningún movimiento.

Una voz en la cabina de mando resonó por los altavoces. Se preparaban para coger la velocidad hiperespacial de nuevo.

Rey, que estaba junto a Finn y a Rose, sintió náuseas y vomitó.

—¡Rey! —Rose la ayudó a limpiarse.

—¿Qué te pasa? —Finn se quedó preocupado.

—Es el hiperespacio, me da mareos.

Cuando se fueron del hangar los cogió a ambos de la mano, temblorosa.

—Tengo miedo… —se sinceró—, miedo de perder a Ben.

—He de reconocer que es muy valiente —dijo Finn—. Y que lo hace porque te quiere y se arrepiente. Lamento haberlo llamado monstruo. Aunque me cuesta perdonarlo por lo de Han…

—Por favor, mantened el secreto… Estoy embarazada.

Rose le abrazó con fuerza. La mano de Finn apretó la suya.

—Y sin Ben me falta no sé qué haré con nuestro hijo o hija.

—No estarás sola jamás, Rey. Somos tu familia —dijo el chico.

—Es verdad, Rey —apuntó Rose—, estamos contigo. Eres la chica más fuerte que he conocido, la más divertida, la más hermosa. Eres para mí un ejemplo a seguir.

—Rose tiene razón. Desde nuestro primer encuentro, has sido mi mejor amiga —comentó Finn—. Por eso me enfadaba tanto contigo, porque no quería perderte.

—Gracias —Rey sonrió, aliviada.

A pesar de la distancia con Ben, y del miedo de perder lo que más amaba, parte de luz fue volviendo a ella.