Hola y Bienvenidos, Espero disfruten la lectura y que tengan un maravilloso día, los personajes le pertenecen a Rumiko Takahashi.

Basado en "Adını Feriha Koydum", Esta es una Adaptación de la Novela.
"El Secreto de Akane"

Epilogo III: Fuerza.


Se había sentido tan mal de salud los últimos días que habría preferido no salir de la casa Hibiki, pero después de que su prima insistiera infinidades de veces a ir al médico. Ahí se encontraba, frente a una gran puerta de vidrio esperando a que saliera la enfermera con los resultados de sus exámenes de sangre. Mientras Satsuki conversaba entusiasmada con un doctor.

Akane miro alegre como la chica de cabellos color vino mantenía una alegre platica con el profesional que la había atendido minutos atrás.

El doctor Sentaro Daimonji parecía inexperto debido a su edad e inevitablemente estaba prejuiciosa a que la atendiera, sin embargo el solo se limito a callarla con acciones. La había atendido tan profesionalmente que fue incapaz de seguir quejándose por el recién egresado doctor.

—Saotome Akane —llamo la enfermera en cuanto salió desde las impecables puertas de vidrio.

La ex-Tendo se puso en pie para recibir los exámenes en un sobre color café, mientras la enfermera le daba una mirada severa.

—Debe cuidarse señora Saotome.

—¿Tengo algo grave? —dijo Akane un poco angustiada.

—No, pero usted debe mantener reposo por unos días y mantenerse tranquila —advirtió la enfermera—. De lo contrario podría presentar una perdida.

—¿Perdida? —los ojos de la peliazul se abrieron a lo máximo de sus cuencas.

—Usted está embarazada de cinco semanas.

Su garganta se seco como un desierto ante el impacto de la noticia. Porque ella había asociado todos sus malestares a su estado de ánimo, al estrés de los problemas en su matrimonio sumado a la presión que ejercían todos para que se separará.

Los pasos de la enfermera marchándose hicieron eco en su mente, mientras intentaba analizar la nueva noticia.

Ella iba a tener un bebé, un hijo de Ranma. El hombre que amaba y el que también la había decepcionado profundamente, aquel que destruyo la poca confianza que quedaba entre ambos. Porque primero habían sido sus mentiras y después la cobardía de Ranma, junto a su miedo de ser padre.

Sonrió irónicamente al pensar en lo último. Puesto que, quizás el hijo de Azusa podía no ser de él y eso la mayoría de la gente lo sabía, pero el que estaba creciendo en su vientre sí era suyo y aunque los demás lo pusieran en duda, al menos ella estaba segura de eso. Y simplemente con eso bastaba para ella.

-o-

Por uno de los muchos largos pasillos de la Universidad, un grupo de alumnos charlaban sobre sus trabajos y proyectos, mientras otros se dedicaban a resolver sus preguntas y a complementar la información con ayuda del profesor.

El castaño resolvía preguntas al azar de sus alumnos cuando una alegre muchacha paso por el pasillo. Capturando su atención casi al instante, se limito a disculparse con el grupo de estudiantes para luego salir en búsqueda de la chica.

—¡Akane! —llamo el hombre, logrando que ella se detuviera y volteara a verlo.

—Shinnosuke... —ella sonrió cómo siempre.

—¿Cómo estás? ¿Qué has hecho?—pregunto el castaño.

—Estoy bien. Ahora buscaré un empleo temporal, estaba yendo al área de recursos humanos para tomar un trabajo universitario.

—Tu independencia me agrada —dijo Shinnosuke con una sonrisa—. Recuerda que la próxima semana debes entregar el proyecto en equipo con Ranma. Ya sabes que estaré aquí en caso de cualquier cosa.

Akane sonrió ante la última aclaración de Shinnosuke, el siempre era tan encantador y preocupado por ella que de no haber conocido a Ranma seguramente le habría gustado estar con un hombre como él.

—Shinnosuke, muchas gracias por todo —agradeció haciendo una leve reverencia—. Tu siempre me hiciste sentir mejor en todos aquellos malos momentos, e incluso hoy me alegras el día con tan solo saludarme.

—Tú también me alegras Akane —sonrió con amargura y puso una manos sobre la cabeza de la chica—. Pero es tiempo de avanzar... y cuando te veo hacerlo, quiero poder hacerlo yo también.

—Lo harás...

—Akane, sé que no lo dije antes de una forma directa —exhalo casi todo el aire de sus pulmones para luego llenarlos de aire y armarse de valor—. Te amo, y aunque sé que amas a Ranma y no me correspondes. Yo siempre estaré ahí para ti, aunque sea solo como amigos.

Akane sonrió y luego él dio el tema por cerrado, ya que desde ahora podría dar vuelta a esa hermosa página de su vida. La hoja más dulce y valerosa que había tenido el placer de leer y recrear, en donde la existencia de aquella mujer de cabellos azules llenaba la hoja en blanco con hermosas palabras que él jamás olvidaría.


En las terrazas del patio universitario Sayuri le daba una nueva mirada a la chica frente a ella, en un intento de descifrar alguna de las locuras que cruzaba por aquella cabeza. Porque definitivamente ahora estaba loca a su parecer, haciendo preguntas sin sentido sobre su gimnasio o sobre personas que no tenían mayor relevancia en sus lujosas vidas.

Akari se acomodo el flequillo que le impedía ver mejor la pantalla de su teléfono, mientras que con la otra mano sostenía un café.

—Me vas a decir lo que estas planeando, ¿no?—se decidió a hablar Sayuri.

—¿Sobre qué?

—Ya sabes... las preguntas, tu silencio, ¿Algo planeas?

—Ranma está sufriendo demasiado —expreso preocupada—. me encargaré de averiguar ciertas cosas.

—¿Te refieres a lo del supuesto hijo? —indago Sayuri, viendo a la Unryu afirmar con la cabeza—. ¿Qué buscas? —pregunto al ver que parecía investigar en su celular.

—Un idiota de la revista de uno de los amigos de mi padre me conseguiría el numero de Azusa, pero aún lo consigue. Le pregunto a unos conocidos.

—Yo lo tengo.

—¿Lo tienes? —a Akari se le iluminaron los ojos—. ¡¿Por qué no me lo dijiste antes?!

—No soy adivina, te comparto el contacto espera —dijo Sayuri enviando el mensaje, mientras Daisuke llegaba a sentarse con las jóvenes.

—¡Gracias! —Akari sonrió y se marcho alegremente en dirección a los estacionamientos.

Daisuke y Sayuri se quedaron unos momentos mirándose entre ellos para luego caminar en silencio al casino de la facultad, y mientras ellos esperaban a poder comprar unas sodas con sus teléfonos en mano. Un curioso muchacho de bandana se aproximo en busca de cierta muchacha de cabellos verdes.

—¿Chicos han visto a Akari? —pregunto Ryoga.

—Sí, fue a hacer unas cosas personales —respondió la mejor amiga de la Unryu.

—¿Qué cosas?

—Ahora es psicóloga de parejas —bromeo Daisuke con una sonrisa socarrona.

—¿Cómo? —Ryoga frunció el ceño y le miro exigiendo una explicación.

—Salió con la chica del periódico, esa... la que se revolcó con Ranma.

Ryoga puso los ojos en blanco irritado por la respuesta de Daisuke. ¿Qué planeaba ahora Akari? Es que nunca se cansaba de andar haciendo cosas a espaldas de ellos.

—Otra vez... —bufo el Hibiki antes de salir del lugar.

Sayuri puso los brazos en su cintura como si se tratara de una jarra, y le dio una mirada indignada al castaño a su lado.

—¡Bien hecho Daisuke! —se quejo Sayuri—. Eres como un sándwich de aguacate, te aprietan un poco y esparramas para todos lados.

...

En una de las muchas cafeterías de Nerima, dos elegantes muchachas se encontraban sentadas en una de las mesas. Un tanto aisladas de todas las demás del lugar, a modo que les diera un poco más de privacidad para conversar.

Los ojos de Azusa se empequeñecieron cuando los de Akari se enfrentaron a ella, percibiendo una incipiente irritación de parte de la ojijade.

—Te ves estupenda desde la última vez que nos vimos —expreso sarcástica la Unryu, con los brazos cruzados frente a ella y acompañado de su usual actitud elegante—. Ahora entiendo porque ha pasado tanto desde ese encuentro —ella observo detenidamente su vientre de manera despectiva, haciendo sentir a Azusa intimidada—. No pierdes el tiempo.

—Me mantengo ocupada en cosas importantes.

—Ya veo... —Akari esbozo una sonrisa al intentar controlar una carcajada.

Definitivamente Azusa no la conocía lo suficiente, y eso la fastidiaba porque no era la primera vez que se veían. ¿Es que creía que ella se iba a tragar el cuento de que su hijo era de Ranma? Una cosa que no soportaba era que quisieran verle la cara de idiota. Y la mujer frente a ella pagaría esa osadía.

—Sabes... —continuó Akari con su usual voz sarcástica—. Me sorprendió mucho que Ranma se casará con Akane, pero más me sorprende que esté esperando un hijo contigo.

—Tú sabes que la prensa hace escándalo por todo, no es necesario exagerar más las cosas —Azusa se explico en un tono de completa inocencia. Lo que solo consiguió molestar a la peliverde—. Además yo no sabía que Ranma estaba casado, también me pillo por sorpresa la noticia.

—Escucha —la Unryu levanto un poco la voz, controlando las ganas de ahorcar a la mujer—. Ranma y Akane han pasado por muchos problemas, la mayoría de ellos causados por mi —sonrió y eso logro poner nerviosa a la embarazada—. Si tienes planeado separarlos, no lo vas a lograr. Créeme, si yo no lo logre... tú no tienes oportunidad.

—¿Que quieres decir?

—Que ni siquiera con ese bebé. Lograras lo que yo no pude.

—Mi intención no es separarlos, yo solo quiero asegurar el bienestar de mi hijo.

—No me hagas reír —Akari le miro con seriedad—. El no cree que sea suyo.

—Pues lo creerá cuando nazca —aseguro Azusa con determinación.

—¿Y por qué esperar a que nazca? —cuestiono Akari—. En realidad es necesario a que te humilles de esa forma tan patética —Azusa apretó los puños ante la arrogante actitud de la chica—. Puedes irte y regresar con un examen de ADN después, sin molestar a Ranma. Pero lo único que estás haciendo es arrastrarte como un gusano.

—¡No permitiré que me hables de esa forma! —vocifero la castaña, solo para ver a la Unryu sonreír sin moverse de su posición.

—Mira te lo explicaré, porque eres tan tonta que no serás capaz de entenderlo si no lo hago —hablo—. Si yo me quedará embarazada en una noche, y no me diera cuenta en un muy pero muy largo tiempo y decidiera tenerlo, creo que sería algo muy ridículo y estúpido de mi parte.

—¿Que estas insinuando? —pregunto Azusa entendiendo a lo que se refería la Unryu.

—Azusa —por primera vez cambio de posición y se apoyo sobre la mesa sin dejar de mirar a la chica en cuestión—. Sé lo que estas planeando, sé lo que ocurre con el dinero de tu familia, estar al borde de la quiebra debe ser algo muy vergonzoso —Azusa se puso en pie dispuesta a marcharse—. Si Ranma no es el padre de tu bebé, mejor aléjate ahora. Porque después vivirás la humillación... no te conviene quedarte, tu sabes que yo conozco a todos los medios —Akari se levanto y le miro por sobre su hombro, ya que la castaña se quedo inmóvil en el lugar de pie—. Me encargaré de que seas tan humillada como el dolor que le estas causando a Ranma.

La chica de cabellos verdes siguió su camino fuera del café para dirigirse al estacionamiento en busca de su auto, pero en cuanto procedió a sacar las llaves en su fina cartera de cuero. Una mano le sujeto con fuerza el hombro, tomándola por sorpresa y haciéndola voltear con el ceño fruncido por la interrupción.

—Supongo que no cambias, ¿no? —la voz del muchacho la hizo reír.

—Ryoga, no seas molesto.

—Continuas siendo la intrigosa de siempre, y siempre por Ranma —soltó Ryoga, completamente enfadado por las acciones de la Unryu.

—Claro, me ves y me juzgas sin saber nada —dijo Akari ofendida, ya que por primera vez estaba segura de estar haciendo lo correcto—. ¿No me darás el beneficio de la duda?

—Esta vez no tengo duda de lo que haces, tu planeaste todo esto —Akari bufo e ignorándolo comenzó a abrir la puerta de su auto—. Creía que habías cambiado y que habías olvidado a Ranma, porque dijiste en la boda que me amabas.

Akari levanto una de sus cejas al escuchar las palabras de Ryoga. Creía que aún amaba a Ranma, y peor aún, creía que era tan baja como para conseguirlo de esa forma. Haciéndolo sufrir al creer que sería padre con una mujer que no amaba; si bien era cierto que jamás le agrado su relación con Akane, nunca habría llegado a tal extremo de hacer sufrir tanto a Ranma.

Además luego de haberlo intentado todo para que Ranma se fijara en ella, había terminado por comprender que él no podía verla como algo más que su amiga.

—Ryoga, estás haciendo un drama innecesario —se quejo aburrida de la actitud del chico, manteniendo bajo control sus emociones. De lo contrarió habría armado un escándalo de proporciones—. Además estas casado, no sé porque vienes a recriminarme cuando no te corresponde.

—¡Ja! En algo tienes razón Akari Unryu —Ryoga rió irónico—. Mi vida es solo drama cuando estoy contigo, y nada ha cambiado. Yo soy el estúpido aquí, ¿cierto?

—Tú te casaste... —murmuro Akari con dolor.

—Y tu nunca cambiaste, ni tampoco lo que sientes por Ranma —suspiro—. Soy un imbécil por haberme sentido mal por ti, y por continuar siendo un estúpido al quererte.

Akari se subió a su auto sentida por las palabras de Ryoga y se marcho, dejando solo e irritado en el lugar. Sintiéndose indignado al pensar que Akari aún continuaba enamorada de Ranma. Fue ahí que una mujer de cabello castaño y una prominente barriga se le aproximo, reconociéndola al instante cuando ella se acerco hasta él.

—Dile a Akari, que no sé si Ranma o Akane le pidieron que me amenazará —advirtió Azusa, dejando a Ryoga sorprendido por lo que estaba diciendo—. Pero no conseguirá nada con eso, y cuando nazca mi hijo. Ella se arrepentirá de haberlo hecho.

Cerró los ojos y proceso las palabras de Azusa, mientras oía sus pasos alejarse cuando el tacón de los zapatos de la mujer tocaba el asfalto.

—Akari cambio —murmuro para sí mismo.

Había malinterpretado a Akari al juzgarla culpable de todo lo sucedido, pues ella no había hecho más que ir ahí para desenmascarar la mentira de Azusa; En cambio, él solo se había puesto histérico por los celos al creer que ella aún amaba Ranma, y que estaba haciendo eso para finalmente separarlo de Akane. Pero había estado equivocado, y ahora solo podía sentirse culpable de haberla juzgado mal.

Pese a eso, en el rostro del Hibiki se formo una sonrisa. "Ella realmente había cambiado..."


Sentado sobre el capo de su auto y con sus ojos azules fijos en el movimiento de las olas, se limito a suspirar para liberar aquella frustración que traía consigo. Se sentía como un imbécil por su actitud egoísta con Akane, había sido impulsivo e inmaduro de su parte al no enfrentar los problemas a su lado, intentando fingir que nada sucedía y que todo estaba "bien".

El ruido del motor de un vehículo lo distrajo, permitiéndose por un segundo quitar su mirada del mar y descubrir que se trataba de Ryoga.

—Ranma, no sé porque... pero sabía que estarías aquí —hablo el Hibiki con voz melancólica.

—Sé que debo darle tiempo a Akane para que se calmen un poco las cosas —suspiro—. Pero, se me está haciendo imposible hacerlo.

—Lo imagino.

—Solo quiero ir a tu casa y obligarla a regresar a casa, no me importa si me odia, si me pega. Ella puede hacer lo que quiera con tal de que me deje estar a su lado —admitió Ranma, volteando a ver a su amigo que parecía estar tan triste como él—. ¿Qué te sucedió?

—Es que a pesar de todo creo que Akari sigue amándote, de hecho no solo a ti, diría que hasta a Akane la ama. A todos los puede amar, menos a mí.

—Ryoga, creo que deberías olvidarla —sugirió—. Además ahora estas casado con Satsuki.

—Satsuki y yo, solo somos amigos. Nuestro matrimonio es solo un acuerdo para que ella pueda seguir estudiando, de lo contrario su familia la habría enviado a un pueblo —Ryoga le dio una mirada seria al Saotome y cambio el tema—. Debes reparar las cosas con Akane, no puedes perderla.

—Ella ni siquiera quiere verme, ¿Cómo podría lograr hacerlo?

—¿Y qué harás? —cuestiono Ryoga con voz severa—. ¿Seguirás teniéndote lastima y esperarás a que se vaya?

—No —respondió mientras que en sus labios se formaba una sonrisa—. La recuperaré, haré hasta lo imposible por arreglar las cosas.

—Entonces hazlo Ranma.

—Tu deberías, arreglar tu matrimonio —dijo el de trenza mientras entraba a su auto.

—Debería... —murmuro Ryoga, apreciando en silencio como el auto de su amigo empezaba a moverse.

Luego de ver a Ranma marcharse. Ryoga opto por imitar sus acciones y dirigirse a hasta su casa, ya que después de todo su "esposa" lo estaba esperando ahí. Seguramente ella ya tendría la cena preparada al llegar.

Descendió de su auto sin muchas ganas luego de estacionarlo frente a su enorme casa, y entonces se dirigió hasta la puerta. Al entrar a la casa enseguida se topo con la mirada de su esposa que, parecía llevar rato esperándolo en la sala.

—Bienvenido —Saludo ella.

—Hola —contesto con voz seca y malhumorada.

—¿Cómo estás?

—¿Cómo crees tú que puedo estar? —Ryoga respondió de malagana, solo para arrepentirse de sus vocablos—. Lo siento Satsuki, fui grosero.

—¿Te sucedió algo? —pregunto Satsuki, preocupada por la expresión en el rostro de su esposo e ignorando su descortesía.

—Sí...

—¿Akari?

—Así es... —suspiro Ryoga—. Sé que quizás es incomodo para ti escuchar esto, porque quieres que este matrimonio funcione, pero yo jamás podre ser capaz de hacerlo funcionar.

—Lo sé, Ryoga —expreso Satsuki, sentándose en el sofá para ponerse cómoda—. Y no te estoy pidiendo que lo hagas funcionar, yo ya entendí que amas a esa chica —Ryoga se sentó a frente a ella y la miro un tanto incrédulo—. La verdad es que yo, conocí a alguien pero lo que tenemos nosotros es especial... tú ya sabes.

—¿especial? —pregunto el Hibiki viendo a la chica ponerse nerviosa.

—Ya sabes, somos amigos... pero aun así tuvimos intimidad una vez —Ryoga río ante la explicación de la chica, entendiendo a que se refería—. No sé cómo se le puede decir a eso.

—Eso fue algo que ocurrió porque bebimos, y porque en ese minuto nos necesitábamos —Satsuki suspiro con alivio por sus palabras—. Nos casamos porque tu familia estaba por "exiliarte", no había otra opción.

—También lo creo —sonrió amargamente al recordar sus errores—. Nos divorciaremos cuando tu lo quieras Ryoga... solo te pido que me des un poco de tiempo para organizarme y ver donde viviré.

—Puedo ayudar —sugirió Ryoga.

—No —interrumpió ella. No quería que el chico tuviera que volver a salvarla—. Deja que yo lo vea por mí misma, tú ya has hecho suficiente por mí.

—¿Quién es el chico? —pregunto el Hibiki un tanto curioso.

—No me preguntes, es incomodo hablar de eso —se sonrojo—. Solo te diré que me invito a salir.

—Al menos espero que tenga un serio interés en ti, porque con que uno de los dos sea rechazado ya es más que suficiente —bromeo él, y Satsuki soltó una suave carcajada.

—¿Seguiremos siendo amigos? —interrogo Satsuki tímidamente.

—Claro... —Ryoga se puso de pie—. Iré a descansar.

—No dejes que ella te afecte tanto —aconsejo Satsuki con la mirada baja—. Ryoga, eres más bueno que ella y esa relación es toxica. Deberías terminar con ello... a lo mejor otra persona más adecuada está esperando ahí por ti. No pierdas tu tiempo Ryoga.

—Trataré de que no me afecte —dijo antes de partir en dirección su habitación.

Luego de tener aquella breve y comprensiva conversación con su esposa, un gran alivió lo embargo. Mientras comenzaba a pensar en las últimas palabras de está. Quizás tenía razón y era hora de dar vuelta la página con Akari, a lo mejor ya había llegado el momento de enfrentar la realidad, esa maldita realidad que se había negado a ver. Porque Akari Unryu jamás sería suya.


Ranma entro a su apartamento luego de haber conducido unos quince minutos, mientras pensaba en cómo solucionar sus problemas. Totalmente abstraído de lo que sucedía a su alrededor, o de los casi imperceptibles ruidos del lugar. Se dirigió hasta la habitación matrimonial, quedándose de pie en el umbral de la puerta al ver que alguien se encontraba en el lugar.

A los pies de la cama y sentada junto a un bolso, una hermosa chica de cabellos azules se encontraba observando al recién llegado.

—Akane... —logro pronunciar antes de ver el bolso en las manos de la chica. ¿Planeaba irse y dejarlo? Se pregunto a la vez que ideaba un plan en su mente para evitar que esta escapara del lugar.

—Ranma yo vine a buscar un poco de mi ropa —Akane miro en dirección a la habitación matrimonial.

—Tenemos que hablar.

—¿Ahora quieres hablar? —cuestiono ella y Ranma frunció el ceño.

—No te irás... —Concluyo Ranma corriendo en dirección a la puerta principal del apartamento.

Akane lo miro incrédula por unos segundos y lo siguió en silencio, mientras que el chico de la trenza se encargaba de cerraba la puerta con seguro para posteriormente, lanzar un juego de llaves que había tomado desde la mesa por la ventana. Dejandola completamente desencajada a no comprender que estaba haciendo en primera instancia.

—¿Esas eran mis llaves? —soltó ella completamente sorprendida por el actuar de Ranma.

—Sí, las mías están guardadas... —dijo el azabache con una sonrisa triunfante al ver como Akane comenzaba a registrar sus bolsillos—. No las traigo conmigo, están ocultas...

¿Cómo no se había dado cuenta antes de las intenciones de su esposo?, se regaño mentalmente al entender que los había encerrado a ambos. Queriendo saltar al cuello de Ranma hasta que su rostro se tornará morado.

—Ranma, de esta forma no lograrás nada —Consiguió decir calmando su ira.

—No me importa —contesto él, sentándose con gran alivió en el sofá—. Estamos juntos y eso es lo que a mí me importa.

—Esto siempre se trata de ti, ¿no? —refunfuño Akane, completamente fastidiada por la actitud infantil del Saotome.

—Esperaré hasta que quieras hablar.

—No lo parece, al menos de esta forma no debería ser.

—Esperare, a menos que quieras hacerlo ahora —sugirió Ranma con una sonrisa que, solo logro hacer enfadar más a la peliazul.

—¡Sí eso es lo que quieres! ¡Eso tendrás! —grito enfadada—. Vamos a hablar ahora, pero antes hay algo que debes saber...

—¿Qué cosa? —cuestiono él, mientras se estiraba en el sofá.

—Estoy embarazada... —contesto Akane, soltando de golpe aquella noticia.

Ranma se puso pálido al escuchar aquellas palabras dichas por su esposa, y de pronto sentía que el aire comenzaba a escasearle mientras hacía un esfuerzo enorme por volver a mirar esos ojos avellana que tanto amaba. ¿Qué le había dicho? ¿Qué ella estaba embarazada? Aún no podía hacerse a la idea de que tendría un hijo, y ahora resulta que al parecer tendría dos.

Akane observo en silencio cómo el azabache parecía hiperventilar, a la vez que ella procedía a sentarse en el sofá frente al que estaba sentado él.

—Ahora, vamos a hablar Ranma...

Continuara...


Nota de la autora:

Hola! Sé que les había prometido un capitulo más largo, pero por cosas de tiempo no se pudo ;-; . Tengo visitas desde bien lejos y me esta costando un mundo poder coordinar mi tiempo para escribir, así que mis más sinceras disculpas u.u ! Por este mismo motivo no les he podido responder sus reviews, aunque sí los leí todos, siempre lo hago!

Esta es una actualización súper express, así que hay me cuentan que les pareció el capitulo. Los deje justo en el momento de lo interesante, y ya falta poco para llegar al final del epilogo :c !

Les mando un saludo a los que dejaron su review como siempre, y decirles que estoy muy agradecida y feliz por sus comentarios:
Mara12 • Andy-Saotome-Tendo • Saekodachi47 • Leslie Hibiki • Maat Sejmet • Haruri Saotome • Esmeralda Saotom • John

Muchas gracias a todos por leer. =)
Hasta el proximo capitulo!