Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo aquellos fuera de la Saga y la trama son de mi completa autoría.
CHAPTER 28
BELLA POV.
Los siguientes días pasaron, se podría decir, que sin inconveniente alguno. Había inscrito a Tia en su nueva escuela y desde ayer, después de hablar con Hayle, mi hija comenzó de nuevo con su entrenamiento. Mi relación con Edward, a pesar de que sólo habían pasado tres días desde nuestra reconciliación, iba de maravilla; aunque aún había un pequeño gran inconveniente: Chelsea. Se suponía que debería haber regresado hace dos días, pero no fue así, y nadie había podido ponerse en contacto con ella.
También podía decir que arreglé las cosas con mi familia, sobre todo con Alice, hablamos y llegamos al acuerdo de comenzar de cero, dejar el pasado atrás y tratar de volver a ser la familia que fuimos antes de que todo esto pasara.
Por otra parte había algo que me inquietaba, y demasiado, Jacob volvió a llamarme y digamos que no tuvimos una charla muy agradable, me dijo que ya tenía una nueva casa para mí y prácticamente me ordenó volver a Houston; me enfadé, discutimos y al final terminé diciéndole que había regresado con Edward. Jacob se puso como loco ante la noticia, pude escuchar como tiraba cosas al piso sin dejar de maldecir y gritarme todo tipo de cosas, pero sin duda, fueron sus ultimas palabras las que me pusieron la piel de gallina: "Tú eres mía, y me importa poco lo que tenga que hacer o a quién tenga que recurrir, para tenerte a mi lado", su voz había sido más como un siniestro siseo que destilaba tanto odio, rencor y oscuridad, que por primera vez me pregunté: ¿qué tan bien conocía a Jacob Black?
—Estoy lista —la voz de Tia me sacó de mis pensamientos, terminé de ponerle sus zapatitos a Maggie y me giré para verla.
—¡Pero mira nada más! Te ves hermosa, cariño —sus mejillas se colorearon de un suave tono de carmín y bajó la mirada avergonzada.
—Gracias, tú también te ves hermosa.
Mi hija llevaba puesta un sencilla falda negra, una blusa blanca con lunares negros y un cinturón ancho color marrón claro, unas bailarinas del mismo color que el cinturón y una pulsera de bisutería complementaban su atuendo; el cabello lo llevaba recogido en media coleta y estaba usando un poco de brillo color rosa en los labios, todo cortesía del nuevo guardarropa y kit de belleza que Alice le había regalado.
—Bueno, vámonos que se nos está haciendo tarde —dije, tomé a Maggie en mis brazos y salimos del apartamento.
—Sigo pensando que la tía Alice exageró al comprarme tantas cosas, y definitivamente salir de compras con ella es agotador. Perdí la cuenta de a cuántas tienda entramos, cuando apenas iba en quince —comentó haciendo una graciosa mueca, presioné el botón del ascensor y las puertas se abrieron.
—Alice es una compradora compulsiva, además en un par de días comenzaras la escuela y eso le dio un buen pretexto para comprar hasta reventar su tarjeta. Al final terminaras acostumbrándote a su ritmo, créeme —Maggie soltó una risita, como si entendiera a la perfección de qué estábamos hablando.
—Ya veremos si cuando crezcas también te parece divertido ¿eh? —refunfuñó cruzándose de brazos. Maggie rió más alto y no pude evitar sonreír, salimos del ascensor y fuimos en busca de un taxi, lo cual me recordaba que debía que comprar un coche lo antes posible.
Habíamos organizado una fiesta sorpresa por el cumpleaños de Tia, la cual se llevaría a cabo en casa de mis padres. Tanya, alegando que mi hija necesitaba relacionarse con sus nuevos compañeros y chicos de su edad, se encargó de invitar a prácticamente toda la clase de Irina, también estaban invitados Amun, Kebi y Benjamín, Jasper tenía la cuartada perfecta para justificar la presencia de estos últimos y la suya también; Edward era el único que sabía que su hermano estaba en la ciudad, pero ignoraba que Jasper era un agente del FBI.
Justo cuando el taxi aparcó fuera de la casa recibí un mensaje de Victoria, avisándome que ya estaba todo listo y nos estaban esperando, le respondí con un breve: "Ya estamos aquí" y abrí la puerta con la llave que Ren... mi mamá me había dado. Aún me resultaba extrañó pensar en ella como mi mamá, pero estaba acostumbrándome.
—Parece que no hay nadie —dijo Tia frunciendo el ceño al notar lo silenciosa que estaba la casa.
—Veamos en el jardín, sabes que a la abuela Renée le encanta pasar tiempo arreglando sus plantas —Tia suspiró y se sentó en uno de los sofás de la sala.
—Yo te espero aquí, si quieres puedes dejarme a Maggie —desde que se levantó por la mañana estaba... rara, la notaba triste y melancólica. ¡Por Dios! Era su cumpleaños y no debería estar así, al contrario, debería estar feliz.
—¿Qué te pasa? Desde que te levantaste ye he notado triste —me senté a su lado y giró el rostro, rehuyendo mi mirada.
—Es que... hoy... hoy es... —sacudió su cabeza un par de veces y se puso en pie—. Olvídalo, no me pasa nada. Mejor vayamos a buscar a la abuela Renée.
Por un momento me sentí la pero madre del mundo al comprender qué era lo que le pasaba, la tristeza de Tia se debía a que no le había dado ni siquiera una felicitación por su cumpleaños, sí, puede ser que sea algo... cruel de mí parte, pero era parte de la sorpresa. Nunca imaginé que se pondría así.
Tia caminaba unos pasos detrás de mí con la vista clavada en el suelo, por lo que no pudo percatarse de nada cuando salimos al jardín, busqué con la mirada a Tanya y le hice una señal de sentimiento con mi cabeza, antes de dar media vuelta quedando frente a Tia.
—¡Sorpresa! —gritamos todos los presentes, dio un ligero salto y ahogó un jadeo al ver el jardín.
—Feliz cumpleaños, Tia —dije, sus ojos se llenaron de lágrimas y su labio inferior comenzó a temblar.
—Yo... yo... yo no... perdón —tartamudeó y se echó a correr de vuelta a la casa.
—Voy a hablar con ella —dejé a Maggie en brazos de Victoria y fui tras ella.
La encontré sentada en el piso en un rincón de la sala, con la espalda apoyada en la pared y abrazaba con fuerza sus piernas pegándolas a su pecho, tenía la frente apoyada en sus rodillas y su cuerpo se sacudía a causa de los sollozos. Me senté a su lado y al notar mi presencia levantó el rostro, abrí mis brazos para ella y sin dudar buscó refugio en ellos.
—Tranquila, todo está bien cariño —susurré frotando su espalda en círculos para que se tranquilizara.
Pasaron varios minutos antes de que lograra calmarse un poco, y algunos minutos más, para que sus sollozos cesaran por completo; un momento después se separó de mí y me dio una triste sonrisa.
—Lo lamento, no debí haber reaccionado así... es sólo que... desde que tengo uso de razón yo nunca he tenido una fiesta de cumpleaños... mi vida siempre estuvo llena de regaños, golpes, maltratos y... de pronto estoy rodeada de personas que me dan su cariño, su apoyo... y no sólo a mí, sino también a Maggie... —de pronto se quedó cayada y las lágrimas aparecieron de nuevo.
—No tienes que hablar de eso, no ahora, y mucho menos hoy. Olvídate de todo y sólo disfruta, ¿si? —dije luchando por contener mis propias lágrimas, asintió y respiró profundo un par de veces—. Anda, sonríe y limpia esas lágrimas que debemos volver al jardín, todos esperan por ti.
Me puse en pie y le ofrecí mi mano para ayudarla, con una tímida sonrisa la tomó y la ayudé a ponerse en pie. La abracé y besé su mejilla, pasé mi brazo por su hombros y juntas comenzamos a caminar de regreso al jardín, pero no habíamos dado ni cinco pasos, cuando el sonido del timbre nos detuvo.
—Adelántate cariño, yo voy a abrir la puerta —suspiró y con pasos nerviosos regresó al jardín.
Abrí la puerta y al ver a Edward frente a mí me lancé a sus brazos, necesitaba sentir esa tranquilidad que sólo él me hacía sentir, pues las palabras de Tia, me habían afectado más de lo que quería admitir.
—¿Qué pasa, amor? Te siento nerviosa.
—Tia me dijo algo que... ¡Dios! Cuánto daño le hizo ese hombre a mi pobre niña, Edward —su abrazo se volvió más fuerte y besó el tope de mi cabeza—. Ella no se merecía eso. Y no quiero ni siquiera imaginar que Maggie hubiese podido correr la misma suerte.
—No te tortures con esos pensamientos, ahora lo importante es que él no podrá acercarse de nuevo a ellas —acarició mi mejilla y sus labios se posaron sobre los míos de manera suave. Si tan sólo supieras que él está tras de ellas y por ende tras de mí, pensé sintiéndome horrible por no poder decirle nada.
—Ejem, ¿serían tan amables de dejar sus demostraciones de afecto para después y moverse de la puerta? Queremos entrar —la divertida voz de Jasper nos hizo terminar con nuestro beso, Edward se giró y frunció el ceño al ver a los acompañantes de su hermano—. Amun, Kebi, les presento a mi hermano Edward. Ah y el renacuajo es Benjamín —agregó despeinando al chico que molesto lo fulminó con la mirada.
—Mucho gusto —murmuró Edward un tanto confundido aún.
Saludé a Jasper, Amun y Kebi, Benjamín sólo dijo un: hola entre dientes y por milésima vez me cuestioné, qué tan sensato de mi parte era permitir que el chico cuidara de mi hija. Llegamos al jardín y Jasper corrió hasta donde estaba Esme, la abrazó alzándola unos buenos centímetros del suelo y giró un par de veces, para después dejarla de nuevo sobre sus pies y besar sonoramente su mejilla; después presentó a "sus amigos" con todos, y les inventó una historia, que hasta yo estuve a punto de creerme. Si por alguna razón mi cuñado decidía convertirse en escritor, sin duda le iría de maravilla.
—Supongo que esta lindura es Maggie —dijo Kebi cuando tomé a la niña en mis brazos.
—Sí —le hice una señal a Tia para que se acercara y poder presentarla—. Y ella es Tia, cariño te presento a Kebi.
—Hola Tia. ¿Sabes? Tengo un hijo de tu misma edad, es más, estudiarán en la misma escuela —me contuve de rodar los ojos, si el chico la llega a escuchar se infarta, con eso que se creé todo un adulto—. Iré por él para que lo conozcas.
—¿Te estás divirtiendo? —pregunté, asintió y sus ojos brillaban con emoción.
—Irina me presentó a varios de los que serán mis compañeros de clase, se nota que son agradables y que nos llevaremos bien —abrí la boca para decir algo, pero no pude ya que Kebi volvió con un para nada contento Benjamín.
Podrían llamarme loca y sobreprotectora, pero no me gustó para nada como las mejillas de Tia se sonrojaron ante la presencia del chico.
Unos minutos después se habían formado tres grupos, por un lado estaban los hombres que charlaban de sólo Dios sabía qué cosa, un poco más alejados los jóvenes también charlaban, excluyendo a Benjamín que estaba sentado bajo un árbol, y por último estábamos las mujeres, Victoria nos contaba sobre los preparativos para su futura boda; lo cual me llevó a darme cuenta de la ausencia de Alice, pues no había escuchado ningún comentario de su parte.
Y como si la hubiese llamado con el pensamiento, mi hermana apareció. Pero no venía sola, la acompañaba un hombre alto y guapo que empujaba una silla de ruedas, silla en la cual se encontraba una mujer joven, que sin duda había sufrido un accidente ya que tenía una venda alrededor de su cabeza, collarín, yeso en una pierna y una mano. Se detuvieron a una distancia prudente, Alice les dijo algo y tras el asentimiento de ambos, el hombre dio media vuelta y regreso a la casa con la chica, Alice suspiró y se acercó a mí.
—¿Podrías venir un momento? Hay alguien que quiere hablar contigo y con Edward —me dijo en voz baja para que solo yo pudiera escucharla. Asentí y fue en busca de Edward.
Alice discutió por unos minutos con Edward, al final él se rindió y asintió. Se acercó y tomó mi mano entrelazando nuestros dedos, podía sentir como su cuerpo estaba en total tensión mientras caminábamos hacia la casa, y al ver quién era la mujer que nos esperaba en la sala, supe el por qué.
—Hola, Alice me dijo que ustedes dos arreglaron sus problemas —comenzó por decir Chelsea.
—Sí, y sinceramente hubiese preferido que esta conversación la...
—No voy a hacer un drama, Edward. Estuve en la casa y recogí mis pertenencias, pero antes de irme, quiero decirles que les deseo lo mejor —Edward y yo intercambiamos miradas confundidos, ¿en verdad Chelsea acababa de decir precisamente eso? ¿Se iba a ir así, sin más?—. Sé que esta no es la reacción que esperaban de mi parte, tal vez gritos, lágrimas e insultos hubiese sido mi reacción antes, pero ahora yo también sé lo que es estar enamorada.
Esto último lo dijo dándole una sonrisa al hombre junto a ella, me sentía realmente perdida, y me tuve que sentar para tratar de asimilar lo que estaba escuchando.
—Chelsea tuvo un accidente. Estaba en medio de una sesión fotográfica, algo loco ya que tenía que estar a varios metros de altura sobre un árbol, los arneses que la sostenían fallaron y... —Alice dejó la oración inconclusa, aunque no era necesario que la terminara, podíamos darnos perfecta cuenta de lo ocurrido al ver el estado en el que se encontraba.
—Un par de costillas, una pierna y un brazo rotos, varios golpes y magulladuras fueron el saldo de los daños. Pero gracias a ese accidente conocí a Aftón, él fue el doctor que me atendió, y nada más verlo caí rendida ante sus encantos. Supongo que esto es a lo que llaman amor a primera vista —el hombre, que ahora sabíamos se llama Aftón, dejó un casto beso en la mejilla de una sonriente Chelsea.
Decir que estaba sorprendida era poco, pero reconozco que era un gran alivio saber que Chelsea no sería un obstáculo en mi relación con Edward, y el que ella ahora estuviera con Aftón, era un bono extra que me aseguraba no se interpondría entre nosotros.
Una vez nuestros visitantes se marcharan volvimos al jardín, Alice se detuvo en seco al ver a Jasper, clavó su mirada interrogante en Edward y éste se encogió de hombros, mi hermana respiró profundo y continuó caminando hasta acercarse a mi cuñado que no había notado su presencia.
—Creo que Jazz aún siente algo por Alice —le dije al ver la expresión de mi cuñado cuando la vio, Edward me abrazó por la espalda y apoyé mi cabeza en su pecho.
—Qué te puedo decir, las Swan son difíciles de olvidar —murmuró con esa sonrisa torcida que tanto me encanta adornando su rostro y besó mi mejilla.
Por la noche rendida me metí a la cama, Maggie dormía plácidamente en su cuna y Tia supongo que después de las emociones del día, estaría agotada. Estiré la mano para apagar la lampara, pero el ruido la puerta siendo abierta con lentitud me detuvo.
—¿Puedo pasar? —preguntó Tia asomando la cabeza por la puerta.
—Claro, creí que ya estarías dormida —entró, se sentó en el borde mi cama y me incorporé.
—No puedo dormir, siento algo dentro del pecho que no me deja. Es como un mal presentimiento, tengo miedo de lo que pueda significar.
—Puedes dormir conmigo si te hace sentir más tranquila —asintió y se acostó a mi lado, la abracé y besé su frente—. Mi tí... digo, mi mamá siempre me cantaba una canción cuando no podía dormir por las noches. ¿Quieres que la cante para ti?
Asintió apretándose contra mi cuerpo como un pequeño gatito asustado, acaricié con ternura su cabello y comencé a cantar las suaves notas con apenas suaves murmullos, para no despertar a Maggie.
Constant as the stars above
Always know that you are loved
And my love shining in you
Will help you make your dreams come true
Will help your dreams come true
The lamb lies down and rests it's head
On it's mother's downy bed
Dolphin plays in the moonlight's glow
And butterfly dreams of a violet rose
Dreams of a violet rose
I'll cradle you in my arms tonight
As sun embraces the moonlight
The clouds will carry us off tonight
Our dreams will run deep like the sea
Our dreams will run deep like the sea
Constant as the stars above
Always know that you are loved
And my love shining in you
Will help you make your dreams come true
Will help your dreams come true
Cuando terminé la canción Tia ya dormía, con cuidado de no despertarla apagué la lampara y cerré los ojos dejando que el cansancio me venciera.
…
Fuera del edificio un hombre alto, de tez clara, cabellos negros al igual que sus ojos, veía la construcción con una sonrisa sádica en su rostro, sonrisa que era capaz de helar la sangre de quién la viera.
—Al fin te encontré, ahora tendrás que darme lo que la estúpida de tu madre te entregó. Pronto, muy pronto nos veremos de nuevo querida Tia —murmuró al aire ensanchando su sonrisa.
Tiró la colilla de su cigarrillo, metió las manos en los bolsillos de su pantalón y se marchó, perdiéndose entre las sombras de la oscura noche silbando por lo bajo.
Continuará...
La canción es: Constant As The Stars Above.
¡Hola! Les dejo el siguiente capítulo y ojalá que les haya gustado, trataré de publicar el siguiente en esta semana, espero tener un poquito más de tiempo y menos estrés. Les recuerdo que tengo grupo en Facebook, donde estaré publicando imágenes y adelantos de mis Fic's, así como también noticias sobre futuros proyectos y si gustan unirse encontraran el link en mi perfil.
Cualquier duda, queja, sugerencia, etc, haganmela saber...
Muchas gracias a quienes han agregado la historia a alertas y favoritos, así como también a quienes se toman un poquito de su tiempo para alegrarme el día con sus lindos review's.
¿Algún review? =)
Por cierto, estaré actualizando de la siguiente manera:
Lunes: Volver a Sonreír.
Martes: Juegos del Destino.
Miércoles: Siempre te Amaré (últimos capítulos)
