Como prometí, en este fui buena.

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Ginny estaba preocupada por su amiga, no la había vuelto a ver en todo el día y realmente no tenía buena cara cuando se marchó de la clase de Artes Oscuras sin siquiera despedirse. Sabía del toque de queda pero tampoco es que siguiese siempre las normas ¿qué podían hacerle? ¿Quitarle la varita? ¿Encerrarla? Ya encontraría la forma de salir si eso ocurría, cada cosa a su tiempo, se preocuparía por el castigo si la pillaban. Se vistió con presteza, intentando no despertar a Sam, se puso unos pantalones y un jersey por sobre el pijama y se coló por el retrato haciendo caso omiso de las protestas de la señora gorda. Una vez en las escaleras caminó con cuidado, evitando todos los escalones rotos, huecos o con trampas y refugiándose en las sombras cuando detectaba movimiento. Se cruzó con Blaise y otra chica de Slytherin en uno de los pasillos pero no la vieron. Si hubiese estado solo quizá hubiese salido pero no podía ponerlo en ese aprieto ante otra Sly.

En el camino hacía la torre oeste también vió a Nott, con cara de haberse perdido, y se sorprendió de que alguien lo hubiera encontrado, y aún más, de que aún no la hubiesen llamado a Dirección. Mejor para mí- pensó, y continuó su camino.

Entró en la Sala común de Premios Anuales con la contraseña que le había dado Herms al principio de curso, al igual que a los chicos, para las veces que se quedaban a dormir y deseó no despertar a Adam. Intentó hacer el menor ruido posible y subió hasta la habitación de su amiga. Dormía con las sábanas hasta la barbilla y un libro abrazado a ella, cual oso de peluche. Tenía que comprarle uno de felpa, no le parecía nada cómodo aquello. Dudó un momento si despertarla o esperar a la mañana, pero decidió que si hacía aparecer ahora otra cama iba a despertarla igual, así que le quitó el libro de las manos y lo dejó en la mesilla. La castaña se desperezó en el acto.

- ¿Qué haces aquí, Gin? ¿Ya ha vuelto Adam?

- ¿Vuelto de dónde? No tengo idea- se encogió la otra de hombros sin darle más importancia. No le interesaba el tema "Adam". No sabía por qué pero no le caía bien, aunque había que reconocer que a lo mejor era porque no la había mirado dos veces- Venía a verte y que me cuentes que diablos ha estado pasando.

- No sé de dónde. No lo he visto desde el mediodía. Y eso es raro.

- Más raro es el nuevo saludo Malfoy. Te manda recuerdos- informó la otra de forma extraña para luego entrecerrar los ojos como cada vez que quería información especifica y alzar una ceja- ¿Qué le has hecho?

- Nada- contestó la castaña rápidamente, demasiado- Creo- dudó.

- ¿Crees?

- A lo mejor flirteé un poco con Adam, pero nada del otro mundo. Sólo me dio un beso y yo no protesté mucho- enumeró mordiéndose el labio- pero luego, como te dije por la mañana, estábamos en el baño y llegó Draco y Adam me estaba abrazando por detrás, no sé que pensó pero parecía enfadado- terminó esperando el veredicto.

- ¿Qué hacías en el baño con Adam?- indagó la pelirroja sin rastro de discreción.

- Fuimos a comprobar los pasadizos y nos llenamos de tierra, nos estábamos poniendo presentables- se excusó la castaña sabiendo que no lo iba a dejar así.

- ¿Juntos?

- Yo no me bañé. Sólo Adam- informó Herms intentando cortar el interrogatorio.

- ¿Sólo Adam? ¿Adam estaba tomando un baño?- sonrió la chica alborozada. ¡Por fin! Un poco de sangre en esas venas. Ya te daba por perdida- Adam es muy alto, y tiene los dedos muy largos, ¿lo demás también?

- ¡Ginny! Yo que sé. No mire- le cortó la castaña regañándola.

- ¡Oh, vamos! ¿Ni un poquito?- preguntó Gin sin hacerle el menor caso al tono.

- ¡No!

- ¿Y cuando llegó Draco?- quiso saber la pelirroja para hacerse una idea de la situación y de por qué el cabreo del blondo.

- Cuando Adam salió del baño. Estaba llamando a la puerta y fui a abrir, entonces Adam salió del baño y vino.

- ¿Puedo suponer que Adam no estaba vestido?-inquirió la otra partiéndose el pecho ante la mirada de inopia de su amiga- ¿Y no sabes lo que pensó Draco?- ¡Por amor de Yandros! Despierta- La has cagado, ni yo lo habría hecho tan bien.

- Pues no veo por qué. Yo tengo que pasarle por alto un crucio a Neville y él puede pensar lo que le parece, pues no me procede- Cómo si yo me fuese acostando con medio colegio como él.

- Te proceda o no creo que está muy cabreado. Cabreado y sexy, pena que no me toque de esta.

- No sé. Me dejó un libro con una nota hoy. En la habitación. No puede estar tan cabreado si me deja una nota ¿no?

- ¿Un libro?

- Si. Con una marca en tres páginas, quiere que las lea. A no ser que sea algún manual de tortura para que me vaya haciendo a la idea.

- Ajam. ¿Y de que va?- preguntó Gin extrañada. Peculiar regalo para la chica que te gusta, aunque siendo Herms a lo mejor hasta acierta.

- No sé. Estaba cansada. Aún no lo he abierto- explicó la castaña dejando el libro en la mesilla-¿Duermes aquí?

- Si no te importa. No es tan fácil llegar hasta aquí ahora. Y no tengo ganas de volver allí, el plasta de Sifakis sigue apareciendo cuando le parece, ¿Cuándo entenderá que lo llamo yo cuando me parece?

……………………………..

Segunda noche. Segundo intento. Esta vez tenía que salir bien. Ro llegaría a una hora temprana, Pansy la mandaría a buscar a Draco a su despacho, solo que sería él quién la recibiera.

No podía echar a todo el mundo de la sala común todos los días, bueno, sí podía pero si lo hacía y tampoco salía bien de esta tendría que soportar las burlas por la mañana y eso si que no.

Preparó el despacho concienzudamente esta vez, de nuevo con Zampamortys como apoyo, pero sin pasarse. No tenía ningún otro sitio dónde documentarse, al fin y al cabo, nunca había necesitado tanto esfuerzo. Modificó ligeramente lo que Zampamortys denominaba "la alfombra roja". Con un hechizo complicadísimo, y la ayuda de Draco, consiguió una alfombra de pétalos de orquídea azul, el color de sus ojos, modificó un antiguo gramófono mágico para que tocase "Fly me to the moon" de un tal Frank, porque la letra decía exactamente lo que él quería expresar y la melodía le pareció muy dulce. Su madre la escuchaba siempre cuando estaba casada con el tercero o cuarto, no lo recordaba, un italiano muy bronceado que llegó a caerle bien aunque no fuese mago, eso si, rico como creso. Colocó en hielo una botella de Möet y dos copas de cristal de Venecia y esperó. Esta vez no se había puesto corbata y Draco le había confiscado la bodega, dejándole solo el champagne. Esperaba que no tardase mucho porque entre los nervios y la falta de alcohol iba a acabar desquiciado.

……………………………….

Herms no pudo volver a conciliar el sueño después de la interrupción de la pelirroja, estaba preocupada por Adam y se sentía culpable por Draco, después de dar mil vueltas en la cama y contemplar con enojo la placidez con la que dormía Gin en su improvisada cama, decidió hacer algo útil y abrió el libro de Draco por la primera página mencionada en la nota. Varios párrafos llamaron su atención:

"…Albert Lecuona, conocido alquimista, célebre en el mundo mágico por sus aportaciones al Departamento de Hechizos experimentales, su carácter mezquino, y su archiconocido Excélsior…"

"…un papiro hechizado capaz de identificar la procedencia real de una criatura, mágica o no, remontándose incluso a los anales de la historia, simplemente dejando caer una gota de sangre en el mismo"

"…aseguran que, efectivamente, el mismo Lecuona creó también la poción perfecta para burlarse a sí mismo, sabiendo que un instrumento como ese en malas manos…"

¿Lecuona? No le sonaba de nada. ¿Excélsior? Pues si que era arrogante el tipo. Así que eso es lo que tenía Snape, un papiro encantado capaz de dilucidar la procedencia con una sola gota de sangre. Conociendo a Snape seguramente derramaría algo más "por si las dudas". ¿Por qué le daba Draco aquello? Y ahora, cuando se suponía que la odiaba. ¿Intentaba intimidarla? ¿Asustarla? Buscó la siguiente página marcada.

"…la poción, sin embargo, es casi imposible de conseguir, además de la dificultad que conlleva, superior a la capacidad de cualquier mago medio, añade la complejidad de encontrar uno de los ingredientes sin el qua non…"

"….el ingrediente principal, extracto de Lotus Eremiticus, más conocido como pico de fuego, que se extrae de la planta del mismo nombre, solo creciente en la zona del La Palma y en serio peligro de extinción…"

Ahora sí que estaba despierta, completamente. Pasó las hojas con premura hasta llegar a la 101:

"…a continuación detallamos brevemente los pasos de la realización de la misma que se conocen…"

"…la forma en que se mezclaría el último y primordial elemento, no obstante, nunca fue publicada…"

"..su mujer, Alison Mudeger, jamás descubrió sus secretos..."

…………………………..

Rocío se extrañó cuando llegó a la sala común y se encontró solo a Pansy esperándola, y más aún cuando le dijo que Draco estaba esperando por ella en el despacho a esas horas y Pansy le explicó que la esperaba solo a ella, pero aún así fue. No era cuestión de dejar plantado al rubio con el día que llevaba. Al llegar al despacho se encontró la puerta ligeramente abierta, eso tampoco era normal. La empujó despacio y se encontró un camino de pétalos de un extraño tono azulado que la conducía al interior, supo instantáneamente que no era Draco quién la esperaba dentro.

Blaise se irguió y tomó una copa en cuanto vió abrirse la puerta, sirvió un poco de champagne y se separó de la mesa donde había estado apoyado. Sonrió esperando que la chica lo mirase.

Rocío siguió el camino de pétalos con los ojos hasta que se encontró con unos pies calzados en zapatos negros de piel de excelente manufactura, sintió una punzada de culpa por ser capaz de reconocerlo hasta por los pies y continuó hacía arriba intentando retrasar el momento de mirarlo a los ojos. ¿Es que no entendía que no estaba preparada para esto?

Cuando sus ojos se cruzaron el chico sonrió ampliamente y se acercó, tendiéndole la copa. Rocío la cogió por inercia y el chico se alejó de nuevo para servirse una él mismo, sin decir palabra. Ro tampoco dijo nada, no sabía que decirle. Estaba realmente atractivo, con el pelo negro desordenado, la camisa por encima del pantalón, los dos primeros botones abiertos y sin corbata, los ojos brillantes de emoción y los labios ligeramente húmedos por el champagne. ¿Cómo iba a hacer para largarse de allí y no dañarlo en el intento? No es que no se muriese por mandarlo todo al carajo y quedarse con Blaise por los siglos de los siglos pero no podía, estaba segura de que él no lo entendería. Por eso nunca antes lo había intentado, no con Blaise.

Ro no dejaba de mirarlo con los ojos muy abiertos, ¿era impresión suya o parecía asustada? No se le ocurría por qué pudiese estarlo, pero no importaba, tenía que conseguir que se tranquilizase. Se acercó de nuevo, con la copa en la mano, y le sonrió sin ambages.

- No voy a morderte, princesa. Solo quiero un baile- suplicó el chico, y en cuanto lo dijo la música comenzó a sonar. Era una hermosa melodía. No conocía la canción. Se quedó escuchando la letra un momento, antes de tomar la mano que él le ofrecía. ¿Qué daño podía hacer un baile?

Blaise le quitó la copa de la mano y dejó ambas encima de la mesa para tomarla de la cintura con delicadeza. Ella apoyó la mano libre en su hombro y se dejó llevar por la melodía. Blaise mantuvo la distancia entre ambos para no hacerla sentir incómoda y le acarició la mano que tenía entre las suyas suavemente mientras se acercaba para hablarle al oído.

- Escucha la letra, es todo cuanto quiero decirte- le susurró.

Ro lo hizo aún a sabiendas de que no debía, debía marcharse para que su voluntad no flaqueara y se lanzara a los brazos del hombre que amaba sin pensar en nada más. Pero escuchó, y se quedó allí, entre sus brazos, porque era allí donde quería estar, donde se sentía realmente en casa.

La canción terminó y Blaise soltó su mano para acariciarle la mejilla mientras la miraba a los ojos y le suplicaba con la mirada que no se marchase. El gramófono se paró, quedando la habitación en silencio y Ro tragó saliva mirando a Blaise y sin saber que decir.

- Princesa- murmuró Blaise acercándose- Déjame demostrarte que sí puedo hacerlo.

- Blaise, yo…- musitó la chica con tristeza.

- Shh- la calló él- No lo digas- le pidió mientras apoyaba su nariz en la de ella y subía la otra mano para acariciarle el cuello con delicadeza, casi con reverencia- Siento que no confíes en mí, siento haberme comportado como un imbecil todos estos años, siento no habértelo dicho antes, siento que creas que no puedo serte fiel, pero te juro princesa que voy a demostrarte que si puedo.

- No es eso Blaise, confío en ti, te conozco, sé que jamás me harías daño a propósito, pero somos muy diferentes, no…- intentó razonar ella, pero Blaise la calló con un beso que ambos llevaban demasiado tiempo esperando y Ro dejó de pensar. Se olvidó de los motivos, de los planes, de sus padres, del colegio, de la guerra, de sus miedos, incluso de respirar. Cerró los ojos y disfrutó de la sensación, cada terminación nerviosa de sus cuerpo haciéndose notar, cada centímetro de su piel deseando el contacto, cada inspiración llenándola de su olor, ese perfume que reconocía hasta en sueños, todo su cuerpo deseando fundirse con él. Sus labios, más sensibles que nunca, enviando pequeñas descargas eléctricas al resto de su cuerpo con cada roce de los labios masculinos. Sin pensarlo, desvió una mano hacía la nuca de él, agarrando un mechón de pelo negro en un puño y tirando de él para acercarlo pues el espacio entre sus cuerpos, que él mantenía rigurosamente, se le estaba haciendo insoportable. Blaise la ayudó a deshacerse de la distancia, en cuanto notó su tirón, y desplazó su mano desde la cintura a sus caderas, pegando sus cuerpos todo lo que le permitían las ropas y en cuanto sintió cada centímetro del cuerpo de ella acoplado al suyo comenzó a temblar sin poder controlarlo. Rocío notó cada escalofrío que lo recorría y su corazón cantó en sintonía, llenándola de dulzura y un sentimiento tan grande de plenitud que su cuerpo no fue capaz de albergarlo y una solitaria lágrima rebasó sus defensas y cayó por su mejilla, desplazándose en su solitario devenir hasta mojar sus labios y ser saboreada por el chico. Blaise se despegó de sus labios para reclamar su cuello y Rocío puso los ojos en blanco y gimió sin remedio, sin poder controlarse ni fuerzas para pararlo. El chico se acercó a su oreja en su camino de besos y se paró, con los labios rozándola.

- Te amo, Ro. Desde la primera vez que me diste una colleja que casi me desnuca por haber mirado bajo tu falda- le confesó antes de continuar con su oreja.

El susurro sincero consiguió que la chica abriese los ojos y despertara del ensueño, sin embargo no pudo dejar de recordar el día del que hablaba, ella también recordaba aquel momento, como tantos otros, desde pequeños, siempre juntos. Por eso, porque se conocían desde siempre, ella sabía que no iba a funcionar, y no podía perder a Blaise, a él no. Tenía que parar aquello, inmediatamente. Bueno, a lo mejor unos segundos más- pensó.

Blaise notó el momento exacto en que la chica abrió los ojos y consideró parar, no quería forzarla a nada y mucho menos que tuviese motivos para arrepentirse al día siguiente, pero no descubrió tensión en el cuerpo de la chica, seguía relajada y floja entre sus brazos, aún así decidió ir más despacio y darle tiempo a quejare si lo deseaba así que dejó su pabellón auditivo y volvió a sus labios. La chica no sólo no protestó sino que se acopló más a él, sin soltar el mechón de pelo que le estaba arrancando, literalmente. Blaise intentó controlarse pero su mano se movió sola, sin ser impulsada por ningún pensamiento racional y se coló bajo su falda, acariciando su trasero. Ro se tomó un momento antes de separarse, vale, a lo mejor se tomó dos, pero consiguió separarse y mirarlo a los ojos, sin llorar, el tiempo suficiente para decirle "No puedo Blaise. Lo siento. Yo…Amo a Adrian" Blaise inspiró y la soltó, despacio. Ella se fue sin mirar atrás porque no quería ver el dolor y la decepción en sus ojos, con un mechón del pelo de él todavía encerrado en su puño.

En los ojos de Blaise no había dolor ni decepción. Sólo se quedó mirando la puerta, con pesar pero resolución. Ro no sabía mentir. Dicen que a la tercera va la vencida.

……………………………………..

Seguía sin poder dormir, ahora sí le resultaba literalmente imposible. Draco le acababa de dejar la información suficiente como para conseguir burlar la estúpida "redada" de Snape. Vale, tendría que averiguar como conseguir el ingrediente principal y cómo diantre acabar la poción, pero le había ahorrado meses de trabajo y lo más importante, había despejado sus dudas sobre sus extrañas actitudes. Nadie le daba la solución al enemigo y mucho menos cuando creía que ella lo había traicionado ¿no? A menos que realmente no fuera el enemigo, a menos que se preocupase por ella, a menos que sintiese algo por ella. Algo autentico. ¿Y ahora qué? Se moría por ir a buscarlo, pero era de noche y no tenía la capa. Y Ginny estaba durmiendo. ¿Y si la despertaba? Ella la había despertado antes ¿no? Tenía que hacer algo, necesitaba hacer algo. No podía esperar sin más que se hiciese de día, no podría soportarlo. Su cabeza no dejaba de girar sobre cada instante pasado con Draco, su corazón latía arrítmicamente y lo único que deseaba hacer en ese momento era buscarlo y aclararlo todo.

Decidió darse un baño caliente, para ver si se relajaba. Llenó la bañera y se metió dentro hasta que sus dedos se convirtieron en pasas, mientras cerraba los ojos y disfrutaba de una nueva sensación en su interior. ¿Certeza? ¿Ilusión? No estaba segura, pero de una cosa sí lo estaba. Amaba a Draco Malfoy e iba a decírselo.

Cuando salió del baño, con la toalla enrollada en el pelo y en ropa interior, el cielo seguía igualmente oscuro por desgracia. Eran las seis de la mañana pero aún no había amanecido. Definitivamente había que despertar a Ginny.

- ¡Gin!, ¡Gin! ¡DESPIERTA!- le gritó empujándola un poco.

La pelirroja abrió un ojo con desgana y la miró con ese mismo ojo, furiosa.

- ¿Qué pasa ahora? ¿Han tomado el castillo? ¿Voldemort ha vuelto a resucitar? ¿Harry me ha dejado? ¡NO! Porque todo eso ya pasó así que déjame dormir en paz.

- No puedo pegar ojo.

- Y eso me afecta a mi ¿por?

- ¡oye! ¡Tú me despertarte antes!

- Por una buena causa. El cotilleo. Si no tienes ningún cotilleo jugoso que contarme mejor me vuelvo con Morfeo.

- Supongo que no quieres saber por qué he decidido decirle a Draco que lo amo- soltó Herms muy ufana, sabiendo que eso la despertaría.

- Despierta y dispuesta- se incorporó Ginebra en la cama- ¿Me tomas el pelo?

- No. Acabo de leer las páginas que me apuntó. Son lo que necesitaba para conseguir la forma de burlar la redada de Snape. ¿Por qué crees que me lo dio Draco?

- Porque está loco por ti, como llevo siglos diciendo, ¡oh, por Morgana!, qué romántico, dos amores enfrentados, es cómo Hestia y Percibal, aún enfadado intenta cuidar de ti ¡Y yo lo dejé! ¡Qué tonta eres Ginebra! Claro que de mi pasaba un montón y yo como que tampoco le prestaba mucha atención, bueno, ya me entiendes.

- ¿Hestia y quién? Da igual. Ya me lo contarás. ¿Te parece entonces que tengo razón? ¿Le digo que lo de Adam fue un malentendido y que le quiero?

- ¿A qué estás esperando? ¡Lárgate ya! ¡Y vuelve pronto a contármelo todo!

- Gin, son las seis y media de la mañana.

- ¿Y eso qué? Tiene que estar de ronda, Pansy estaba de noche, si no recuerdo mal cuando ella está de noche Draco hace la primera ronda de la mañana, la sustituye a las seis.

- ¿Y tú cómo sabes eso?

- ¡Anda la otra! Pues porque hago los deberes, me pediste que me enterara de todo lo que pudiese. Deja de discutir y ve a hacer lo que debes ¡Largo!

……………………………

Draco se había levantado de un humor de perros, como casi siempre que le tocaba ronda a primera hora, no era muy madrugador por decirlo de forma sutil. Para colmo, la castaña habría pasado la noche con el colacuerno larguirucho. Desayunó café y fresas de forma rápida y se dispuso a relevar a Pansy. Cuando llegó comprobó que no era el único de malhumor esa mañana. Pansy estaba molesta, por decir poco.

- ¿Qué pasa? ¿Algún infractor?

- El Longbottom y su amigo Thomas, que están de paseo fuera de horas y demasiado cerca de la habitación de Bellatrix, para mi gusto. Ese niñato tiene ganas de suicidarse.

- ¿Están de paseo? ¿No les has detenido?

- Después de lo del comedor no me atreví a volver a ensañarme con el Longbottom, les llamé la atención claro, pero hicieron oídos sordos y yo fingí que me habían hecho caso, ¿qué iba a hacer? ¿Lanzarle otro crucio sin motivo?

- No, claro, es mejor que lo haga yo. Al fin y al cabo, a mi ya me odia todo el mundo-dispuso resignado- Da igual Pansy, ya sabes las únicas opiniones que me importan, tres de cuatro tampoco está mal- suspiró- No te preocupes, has hecho bien. Si hay que lanzar una imperdonable mejor Blaise o yo. Cuando esto termine comprobarán las varitas y no quiero que acabéis en Azkaban.

- ¿Y tú y Blaise?- se atrevió a preguntar la chica, aunque ya sabía la respuesta.

- Blaise y yo nos mudaremos antes a la riviera francesa, nos compraremos un palacete y pasaremos el resto de nuestros días rodeados de bellezas francesas y el mejor vino de la Bretagne, así que no te preocupes- contestó el chico con seguridad y una mueca de burla hacía sí mismo.

Acompañó a Pansy hasta el pasillo de las mazmorras y después se fue a buscar a los infractores directamente. Los encontró, ciertamente, demasiado cerca de los aposentos de Bella para ser casualidad o saludable.

- ¿Qué creéis que estáis haciendo aquí fuera de horario? ¿Tengo que recordarte qué se siente Neville? ¿O es que deseas hacerles compañía a tus padres?

- No te tengo miedo Malfoy- le contestó el otro con odio sacando su varita- Puedes cruciarme todo lo que quieras pero no me quedaré quieto mirando y ahora no están tus amiguitos para apoyarte.

- No necesité antes ningún amiguito para doblarte en dos y no lo necesito ahora. Compórtate y no me hagas sacar la varita- informó Draco cansino.

- Ya te he dicho que no te tengo miedo gusano- chilló el chico furioso mientras Thomas intentaba hacerle entrar en razón y que guardase la varita.

- Longbottom, ambos sabemos que puedo vencerte con los ojos cerrados y la varita en la mano izquierda, deja de hacerme perder el tiempo y vuelve a Gryffindor.

Neville iba a protestar de nuevo cuando vió llegar a Hermione por le pasillo lateral, sonrió, ya vería ese capullo, puede que él no fuese rival, pero a ver que tal lo llevaba con Herms. La chica no pareció verlo, sin embargo, estaba centrada en el rubio. Se encaminó directamente a él y Neville ya estaba disfrutando el encontronazo de antemano cuando se quedó con la mandíbula desencajada. Hermione lo estaba abrazando, se fue directamente hacía el rubio y se colgó de su cuello, abrazándolo con fuerza. Neville se quedó tieso, sin pronunciar palabra mientras creía que debía ser una pesadilla.

Draco no se movió mientras la chica lo abrazaba, primero porque no estaba seguro de estar despierto, segundo porque no sabía a qué venía si lo estaba, así que se quedó allí parado, sin moverse y disfrutando el contacto. La chica se apartó un poco y le sonrió:

- Lo siento tanto, no es lo que crees. Lo siento Draco.

¿Vuelvo a ser Draco? ¿De qué va esto? ¿No es lo que crees? Cómo si no fuese capaz de sumar dos más dos. Si parece un pato y anda como un pato, blanco y en botella- Granger- intentó advertirla para que se separara en cuanto vió la expresión de Neville- Está bajo un imperio- le dijo al chico que los miraba anonadado. Longbottom respiró más tranquilo y agarró más fuerte la varita, al igual que Dean, preparados para enfrentarse a Malfoy hasta que le quitará la maldición a Hermione.

- ¿Un Imperio? ¿De qué hablas?- preguntó la chica que no sabía a quién se dirigía porque no se había dado la vuelta, seguía mirando sólo a Draco.

- Granger- siseó Draco a modo de advertencia intentando que se diera la vuelta mientras la cogía de las muñecas para sacar las manos de ella de su cuello.

Hermione soltó una mano de su agarre y le acarició el mentón con los nudillos y le dijo, demasiado alto, "Te quiero Draco, aunque a veces no te entienda". A Neville se le cayó la varita, a Dean se le desencajaron los ojos, pero Draco no lo vió porque la chica había acaparado toda su atención.

- ¡Adiós riviera ¡- musitó Draco abrazándola de vuelta para depositarle un beso posesivo en los labios- Me encanta que sólo me veas a mi, pero deberías prestar más atención a tu alrededor si queremos salir vivos de esto- susurró de forma que solo ella escuchase- Por cierto, yo también te quiero- le dijo al oído mientras la giraba y la ponía frente a él, depositando un beso en su cuello antes de dirigirse a los dos chicos.

- Esto no es de vuestra incumbencia, si sale de aquí no tendré remordimientos ni contención ¿Queda claro? Ahora hacer el favor de volver a vuestro dormitorio antes de que tenga que cabrearme- les amenazó con desidia- Estoy de buen humor, no informaré de vuestro paseo nocturno

Hermione se puso colorada como nunca en su vida, no es que fuese a mentir al respecto pero tampoco había pensado publicarlo. Neville la miraba incrédulo. Tenía que explicarle.

- Neville, Draco no es el enemigo, en serio- intentó razonar con el chico aún sin saber qué decirle o cómo explicarlo.

- ¿No lo es? ¿No fue él quién me torturó en el comedor?- chilló Neville poniéndose azul.

- Neville, sabes que lo sentí muchísimo. Sabes que soy la primera en oponerme a cualquier tipo de violencia…

- No me digas más. No lo entiendo. No puedo- negó el chico con la cabeza y miró a Draco con odio- pero confío en ti. Tú sabes lo que haces y sé que no vas a traicionarnos, no diré nada, pero no me pidas que me fíe de ese gusano- escupió con asco- Me voy. Y no diré nada, pero no por tus amenazas sino por ella. Ya hablaremos Herms.

- ¡Por fin solos!- exclamó Draco sonriente en cuanto desaparecieron- ¿Cómo era eso de que me querías?

- Me diste penita ayer y pensé que debías saberlo- le sonrió ella de vuelta.

- ¡Maldita mujer!- protestó él abrazándola de nuevo- Adoras discutir ¿verdad?

- Contigo si, para que negarlo- confirmó la chica acariciándole el labio y deseando dejar la conversación para más tarde.

Draco rió con ganas y le pegó un cachete fingido en el culo como si la estuviese castigando.

- Lo tendré en cuenta la próxima vez.

- Siento lo de ayer pero no es lo que parecía, al parecer- informó la chica resuelta a dejarlo todo en claro.

- No me importa que te hayas acostado con Adam- le quitó importancia él, aunque se notaba en la rigidez de su mandíbula que si importaba- Ya no.

- Pero es que eso no ocurrió jamás, Adam se estaba bañando pero yo estaba en los lavabos, quitándome las manchas de tierra del vestido.

- ¿No te acostaste con el Carcagio?- ¡Joder! Al final va atener razón mi madre con aquello de "antes de vengarte asegúrate de haber sido ultrajado" Da igual, tampoco es que no lo hubiese merecido.

- Piénsalo otra vez. Acabo de conocerlo- se enfurruñó la chica- ¿Por quién me tomas?

- Tienes razón, perdona. Es la costumbre- se disculpó el chico por si la había ofendido de verdad, apartándole un rizo rebelde de la mejilla-- Entonces he pasado una noche horrible por nada, pensé que estarías con Adam en vuestro nidito y me estaba provocando una úlcera.

- Adam ni siquiera llegó anoche. De hecho no lo veo desde el mediodía de ayer.

- Espera. ¿El mediodía de ayer? ¡JODER!- la soltó el chico de golpe y se puso a correr en dirección opuesta, se volvió un momento para gritarle- Vuelvo enseguida pequeña, no te vayas. ¡Blaise! Deja de pensar en rosa pastel y sal pitando hacía la torre Sur, nuestro amiguito Adam sigue con Bella, reza para que siga vivo o mi felicidad va a durar lo que un suspiro.

¡¿Qué mierda hace aún con Bella?! ¿Lleva casi 24 horas con ella? Brother, no quiero asustar pero si sigue vivo dudo que pueda mantenerse en pie. ¿Por qué estás tan feliz? ¿Qué es eso que veo? ¿Hermione y tú? Por Yandros, ¡voy corriendo!- le respondió el moreno mentalmente.

…………………………………………………

RR sin contestar:

silvers draco: Bienvenida y gracias por comentar, tu coment sin palabras, lo dices todo en una frase !qué capacidad de síntesis! Bikos.

anndrrea: Esperamos ese día con ansiedad, cuanto más largo más lo disfrutamos, jejeje. Me alegra que te haya gustado y saber que te quedas con la intriga pero en cuanto a Ginny...otras prefieren que se quede con Pansy..y yo lo siento pero me parece que con Adam no.

Abril: jajajaja, Hermione no se entera por el momento de que se haya tirado a nadie, nadie lo vió y Draco no es de los que se sinceran sin más cuando sabe que no conviene.

Carla08: ya ves que salía en el libro así que ya no te digo nada, la forma de descargar tensiones de Draco es la mejor, es un chico listo, aunque sé que no os pareció del todo bien su ¿promiscuidad? Lo esperaba. Y si, los cuatro Sly son como hermanos, excepto Ro y Blaise, claro. ¿Sigues odiando a Adam?

Creo que he contestado a todas las demás, aunque esta vez puede que me equivoqué porque tengo la "picha hecha un lio" como se suele decir, si alguien se me ha olvidado que me pegué un grito. Gracias a todas.

Ro Malfoy: I love you so much, it consumes to me