SAILOR MOON: LA SIGUIENTE GENERACIÓN
N.A: Sailor Moon no me pertenece.
Salvo este fic y lo personajes ficticios (naturalmente).
Capítulo 28: Confesiones:
Algo interrumpió la pacifica noche que trascurría. El sonido del teléfono sonando constante, como si se tratase de una emergencia. Se quejó pesadamente y abrió dolorosamente sus ojos. Hizo a un lado las sabanas y se levantó perezosamente, siendo recibida por las luces de la calle. El teléfono siguió sonando, insistentemente. De repente, se detuvo. Pensó que quién habría llamado se cansó de esperar, pero era obvio que el sonido volvería.
El teléfono volvió a sonar. Sentada, en su cama, se levantó para caminar hacia el mueble que estaba al frente de esta.
-¿Aló?.-dijo levantando la bocina. Su voz sonaba casi rasposa.
-Michelle¿Qué pasa?.-preguntó al reconocer la voz de la otra línea.
-¿Ahora?".-dijo con flojera.
-No te preocupes.-dijo dando un rendido suspiro.-"La recogeré".
-'No sé por qué hago esto'.-pensaba.-'¿Qué no sabe como regresarse?'.
El automóvil se detuvo frente a lo que parecía ser, un bar. El local estaba ya casi cerrado, solo había una persona frente al local. Parecía ser un muchacho. Un muchacho albino.
-Hey! Johann!.-saludó.- ¿Acaso mi 'niñera' te mando?
-Sí, algo así.-dijo esta bajándose del auto.-Son más de las 3:00a.m ¿Qué estabas haciendo, Alex?
-No podía regresar-.-dijo algo seria.- -No conozco bien todas las calles.
-Y por como estas….-dijo esta sintiendo algo alcohol en el aliento de la otra muchacha.-Vamos, súbete al carro".
-Bueno, bueno.-dijo moviéndose a la puerta del copiloto para entrar. Pero antes de que abriese esta, escucharon un quejido en el callejón que estaba al lado del bar. La noche era muy oscura, por lo que no podía ver nada.
-¿Qué fue eso?.-preguntó Alex.
-¿Qué cosa?.-dijo Johann deteniéndose en seco.
El quejido se escuchó nuevamente. Solo que estaba vez adquirió la forma de un 'ayuda' doloroso. No era un fuerte sonido, pero sin duda era muy lamentoso. Se escucharon caer unas latas, probablemente las de basura.
-Eso no suena nada bueno.-dijo Alex.
-Tienes razón….-dijo cerrando la puerta del auto con cuidado.- Vamos a ver.
-Oye¿Qué tal si se trata de un gato?.-preguntó algo atemorizada. Había visto películas asi, y el resultado no era nada bueno.
-Por favor¿Acaso has escuchado a un gato decir 'ayuda?-.-dijo Johann mientras se volvía a repetir el sonido.
Las dos jóvenes se movieron lentamente hasta el callejón que solo era iluminado por algunas luces de la calle. Era como si toda vida se hubiese ido. Cuando llegaron a la entrada del callejón, no pudieron ver nada con mucha claridad. Estaba cubierto por algunos botes de basura y otras cosas. Avanzaron un poco más y sintieron en sus pies algo húmedo, parecía agua.
-Sangre.-dijo Alex seriamente, al agacharse y ver el liquido rojo en el suelo. Tanteo el suelo para sentir hasta donde llegaba el rastro de sangre, pero sus manos tocaron un objeto. Un objeto sólido y pequeño.
Alex instintivamente lo levanto. Observó que se trataba de una delgada laminilla de metal, como si se tratase de una tarjeta de crédito. Un luz roja muy pequeña, brilla en esta. Alex apretó la laminilla iluminándose tenuemente y apareciendo una persona. Un hombre…
"Herr Bismarck se esta divirtiendo como nunca.
Pero ya se cansó de jugar al gato y al ratón.
No crean que estan ganando 'princesitas'.
Más vale que tenga cuidado con su princesa…
La gente desparece…o se muere
Les he dejado un presente…"
El mensaje se cortó inmediatamente. Las dos jóvenes se miraron enigmáticamente, cuando se escuchó un gemido nuevamente. Era un gemido ahogado, ahora lo podían determinar. Las dos avanzaron un poco más hasta que vieron un cuerpo arrastrandose por el suelo. Era un persona.
Johann fue la primera en acercarse inmediatamente. El pobre hombre intentó alejarse pero no podía. Un charco de sangre se formaba y era arrastrado por el hombre casi 'vivo'. Johann cogió al hombre y este sintió como su cuerpo se dejaba llevar por las esas manos.
Lo que vió, fue atroz…
Sus ojos no estaban y era evidente que su lengua tampoco…
-¿Qué esto!".-decía algo alterada tratando de quitar su vista de aquello.-¡Qué le han hecho a este pobre hombre?.
-Es un mensaj".-dijo secamente Alex inclinándose a la altura del hombre, quien gimoteaba tratando de dar algunas palabras.
-¿Mensaje? Qué significa?
-No viviremos para verlo".-dijo mirando.-O contarlo…
'En otras noticias. Un sujeto fue encontrado gravemente herido en un cerca de un bar local. Los peritos indican que el hombre había sido ubicado gracias a una llamada anónima. Este se encontraba en un estado deplorable al no tener ojos ni lengua. Fue conducido rápidamente al hospital general donde se espera su pronta recuperación.
En otras noticias…'
-Así que eso fue lo que paso.-dijo la rubia, mientras apagaba la tele.
-Sí.-le contestó Johann.-Ahora me crees?.
-¿Tú crees que vayan tras Rini?.-le preguntó.
-No lo sé.-dijo moviéndose en el sofá.-Pero estar alertas. Rini puede descuidarse con facilidad. Tendremos que vigilarla a todo momento.
-Claro, claro.-dijo algo perezosa mientras se levantaba del sofá.-Tengo hambre. Prepara el desayuno.
-Oyeme! Tu deberías hacerlo. Ya estas grandecita para eso.
-¿Pero que te cuesta?.-le dijo la rubia en forma de súplica.
-Sí me cuesta. Quiero descansar. Tuve que levantarme temprano para recoger a Alex en ese bar de mala muerte.
-Quién te manda a hacer esas cosas?.-dijo caminando hacía la cocina.
-Buenos días!".-dijo una chica de cabellos rosa.
-Buenos días Rini.-le saludó Anika.
-Hola.-saludó Johann poniéndose de pie y yendo a la cocina.- ¿Qué quieres desayunar?.
-Solo cereales.-dijo animosamente la muchacha.-Se me va a hacer tarde si como más.
-¿Y tú, pesada?.-dijo mirando de reojo a la rubia.
-Huevos. Revueltos.
-¿Y dónde están Jessica y Sharon?.-preguntó al no ver a las otras muchachas en la mesa.
-Ya deben estar por bajar.-contestó la rubia. Se levantó de su asiento y cogió un vaso para servirse un poco de jugo que había en el refrigerador.
-Mmm.-solo pronunció mientras se servía de la caja.- ¿Qué harás de almorzar hoy, Johann?".
-No lo sé.-dijo pensando un poco.-Talvez algo con pollo.
-¿Pollo".-dijo Anika.-Ya comimos pollo ayer. ¿Qué tal otra cosa?.
-Pues no veo otra cosa.
-¿Qué? Vas a preparar pollo otra vez?.- se escuchó decir a Sharon quien bajaba las escaleras con Jessica.
-¿Tiene algo de malo?.
-Buenos días.-dijo Jessica.
-Buenos días.
Las muchachas no dijeron nada y cada una se sirvió su propio desayuno. Anika quien estaba sentada en la mesa tomando su jugo, se detuvo abruptamente, como si le llegase una idea a la mente.
-Hey! Qué tal si yo cocino?
El silencio fue tremendo. Rini casi se atora al igual que Jessica, Sharon casi escupe la tostada y Johann casi se quema con la sartén.
-Ehem…creo que el pollo no es tan malo.-dijo Rini.
-¿Qué? No confían en mis dotes culinarios?
-Adivino.-dijo por lo bajo Rini a Jessica.
-¡Qué!.
-Ya tranquila.-le dijo Johann mientras le colocaba los dichosos huevos en la mesa.-¿Qué te parece si mañana lo haces?.
-Bromeas¿verdad?.-dijo Jessica con una cara de 'rayos'.
-Vamos! Anika no cocina tan mal.
-¿Qué? Cocino mal?.-comenzó a decir con una voz de tristeza.
-Sí, digo no! Es que lo que pasa es que…lo haces mal, digo bien, solo que necesitas practica!.-decía incoherentemente Johann.
La rubia no dijo nada y dejó su comida. Se levantó de la silla y salió de la cocina muy molesta. Las demás muchachas simplemente se quedaron mirando como se iba para después ver a sus propios platos por sentirse mal ante esto.
-¿Ven? No debieron decirle eso.- dijo algo molesta Johann.- Ahora tengo que ir a arreglármelas yo.
-Tranquilízate, Johann.-dijo Sharon con una sonrisa confiada.-Ella estará bien, ya se le pasará.
-Además no es tu deber estar ahí.-dijo Jessica tomando su café.
-Pero, yo quiero estar a su lado….-contestó casi audible.
Sharon había escuchado un poco y bajo su mirada. Eso no era nada bueno…
-Ya es tarde!.-dijo.-Rini, te acompañamos hasta la escuela.
-Genial!.-dijo muy animada. Hacía un tiempo que no pasaba con sus amigas.
-Vendremos para el almuerzo.-dijeron las dos universitarias, despidiéndose así de la desconcertada muchacha.
Johann solo suspiro y limpió todo lo que habían dejado. No tenía clases temprano. Tenía clases dentro de una hora así que tenía que apresurarse para limpiar y actuar de 'psicologa' para la rubia.
Subió las escaleras pesadamente y se metió a su cuarto. Ahí se coloco otra ropa para ir a la universidad, alistó sus libros en su maleta y salió, nuevamente, al pasadizo que conectaba a todos los dormitorios. Avanzó y abrió la puerta de golpe.
-¿Vas a ir?.-preguntó apoyándose en el pomo con una mano, mientras en la otra tenía sus respectivo libros.
Anika solo se estiró un poco y se sentó en su cama.
-¿Cocino mal?
-¿La verdad? Te hace falta un poco de práctica.
-Creí que sabía algo. Lo suficiente como para que no se quejaran.
-Pero tuvimos clases de cocina ¿A cuantas fuiste?.
-Solo a dos. Creí que tu madre podría hacerme unas clases rápidas, pero veo que es más difícil de lo que pensé.
-No te preocupes.-dijo Johann dándole confianza.-Te ayudaré mañana. Todo estará bien.
La rubia se animó un poco y se levantó de su asiento bastante decidida.
-Gracias!.-dijo dándole un abrazo.
Johann se quedo casi perpleja ante ese gesto. Esperaba que algún día se lo agradeciera, pero no pensó que sería así. Después de todo, no podía ocultar lo que sentía por la rubia…
La separó, con cuidado y le dio una sonrisa algo nerviosa.
-Anika.-comenzó.-aprovechando esto. Quiero decirte algo.
-¿Qué es?.-preguntó.
La mujer más alta se quedo ahí. Sosteniéndola de los brazos como si estuviese apunto de decirle lo que sentía, como si estuviese apunto de hacer lo que se arrepentiría después. Sin embargo, solo sonrió un poco y se agachó a recoger los pantalones de la chica.
-Vistete.-le dijo dándoselos.- Se nos hace tarde.
La rubia solo los cogió y le agradeció asintiendo. Johann salió de la habitación, lenta, pero firmemente. Cuando cerró la puerta, solo pudo reclinarse y suspirar pesadamente.
La oportunidad para confesarle que la amaba, se había esfumado una vez más. Al parecer, el destino le estaba jugando una mala pasada. No le dejaría decir más allá de lo que deseaba. Ese era un motivo, el otro podría ser el hecho de que la rubia era muy temperamental. No se sabía como reaccionaría ante tal 'situación.
La próxima se lo digo…
-Así que no has hablado con Serena¿eh?.
-No me digas a mi! Tu tampoco le has hablado.
-Pero, tu eres a la que más conoce, después de Elinor.
-Bueno, es que…no la he visto en ningún lado.- contestó sacándose el sombrero negro que llevaba.
-Sí, claro.-contestó su compañera colocándose sus tan preciados lentes azules.- He visto como escapabas de ella, Alex.
-Esta bien, está bien.-contestó suspirando un poco y pasándose un mano por sus
cabellos blancos.
-Deberías hablar de eso.-dijo esta vez más seria.-Es un peligro que anden sin saber lo que puede atacarles. Sobre todo si Rini esta en peligro.
-Lo sé, Michelle.-contestó colocándose su sombrero negro.-pero, no deseo alarmarlas. Aparte de que no confían en nosotras aún.
-Tendrán que hacerlo.-dijo suspirando.-No tienen opción.
-Trataré.-dijo cogiendo sus cuadernos y el saco negro. Había mucho sol como para ponérselo.-¿Tienes tiempo hoy, por la noche?.
-Mmm,si…supongo.-contestó Michelle mirando desviando su mirada.- ¿Por qué lo preguntas?.
-Porque quiero invitarte a salir.-le dijo acercándose nuevamente a la muchacha.- La última vez que salimos nos atacaron y no pudimos terminar nada.
-Bueno…-comenzó.-Esta bien.
-Bien. Entonces nos vemos después de clases. Pero¿Dónde quieres ir?
-No lo sé.-contestó sonriendo un poco.-Sorpréndeme.
-Bueno, de algo es seguro.-dijo antes de irse.-No iremos a ese restaurante otra vez
-¿Qué te parece si salimos después de clases, eh?.-le decía la rubia. Caminaban por la 'ciudad' universitaria. Habían llegado unos minutos temprano, por lo que tenían tiempo para conversar un poco.
-Bueno, no lo creo.- le contestó Johann.- Tenemos que regresar a hacer la comida para las demás muchachas. Además, no podemos andar en otras cosas con Rini andando sola por la ciudad.
-Pero para eso están Jessica y Sharon.-dijo haciendo un puchero.-No hemos salido a divertirnos hace un tiempo.
-Sí que sabes regresar a tu humor.-dijo por lo bajo.
-¿Qué?
-Nada. Digo que tienes humor jeje.-dijo riendose algo nerviosa.
-Lo que sea.-contestó algo incrédula.- Y ¿ahora tienes clases?.
-Bueno, iré a la sala de computo un rato.-le contestó comenzando a desviarse del camino de la rubia.- Aún tengo algo de tiempo.
-De acuerdo, entonces te veré más tarde.-dijo mostrando una amplia sonrisa.- Nos vemos!
Johann se despidió con la mano y se dirigió a otro pequeño edificio. Pero, en su camino, se cruzo con la alegre niña de coletas. La rubia no la habia notado, pues ella apenas la había conocido un poco, pero para sorpresa de Johann, se acordó instantáneamente de quien era.
-Hola!.-saludó alegremente la muchacha.-Tú eres la amiga de Alex, verdad?.
-¿Y ahora qué le digo?.-pensaba.-Sí!.-No!.-Tú debes ser Serena. Te recuerdo por tus simpáticas coletas.
-Jeje, sí.-decía mientras se colocaba una mano en su cabeza.
-¿Cómo has estado?.-preguntó, para tratar de relajarse.
-¿Eh? Ah, he estado bien.-contestó riéndose un poco.- ¿Y tú?.
-¿Yo? Ah sí!...bien.-dijo simplemente.- Ehhh…creo que quieres hablar de algo¿verdad?
-Jajaja sí es cierto.
-Bueno, entonces sentémonos un rato.-dijo Johann mientras llevaba a la muchacha a un lado, donde había pequeñas bancas.-¿Sobre qué quieres hablar?
-Será raro que quiera conversar contigo.-decía aún con su nerviosa sonrisa.-A pesar que no te conozca bien.
-Creo que Rini ya habló mucho de nosotras.-le dijo Johann.
-LA verdad, es que eres la única persona que he encontrado, que es amiga de Alex.-explicó la joven.- No he visto a Elinor pues necesito que me conteste muchas preguntas…
Johann simplemente se quedó ahí escuchando como la rubia explicaba lo que le había pasado. Rei, Ami, Lita y Mina, podían creer algo de lo que escucharon el reunión. Aún así, no podía confiar plenamente en quienes eran sus ¿hijas? Sí, hijas. Por más que viniesen con Rini¿Qué tal si se trataba de un engaño del enemigo? ya habían pasado las cosa más raras que podían existir, asi ¿por qué no uno más?
En cuanto a las guerreras exteriores, no habían dado tregua a nada. Seguro estarían investigando al grupo de muchachas que fueron ese día. Para entonces, seguro que ya sabían donde vivían, qué hacían, qué comían…por supuesto, tres solteronas tenían mucho tiempo para acosar a la gente¿Qué? no podía dejar que su mente se fuese tan lejos. No era correcto criticar así a la gente.
-Dios! A esta chica le hace falta marido.-pensaba. El monologo de Serena se había extendido demasiado.
-…y eso es lo que pasa.-concluyó.
-Serena¿tú que piensas de nosotras? Porque sabes quienes somos¿verdad?
-Es que, las demás chicas me dicen que no debo confiarme, pero…soy una confiada en muchas cosas.- decía suspirando algo melancólica.- Yo siento que no son malas.
-Me alegra que alguien crea en nosotras.-dijo Johann dándole confianza.- Han enfrentado muchos enemigos, supongo que es por eso que tienen miedo, pero créeme. Nosotras hemos venido ayudarles. No queremos causarles problemas.
-Sí.-solo dijo ella algo mas tranquila y dando una sonrisa.-Disculpa si te moleste.-diciendo esto mientras se levantaba.
-Para nada!.-dijo riéndose.-¿Ya te sientes mejor?.
-Sí…ups! Ya se me hace tarde.-dijo mientras comenzaba a irse.- Nos vemos!
-Sí…adios.-dijo simplemente. Después que la rubia salió corriendo, dio un pesado suspiro. Felizmente que no le dijo nada que le preocupase. No pudo decirle lo del peligro que corrían, en especial Rini, quién se había vuelto en nuevo blanco del enemigo.
Al ver que no tendría tiempo para ir a su destino, volvió hacía el edificio poblado de alumnos, para empezar su primera clase del día.
La noche había caído. Anika se había decidido por quedarse en casa a ver un poco de televisión. Las demás muchachas estaban en sus respectivas habitaciones haciendo sus deberes. Johann limpiaba un poco la cocina después de la cena, mientras escuchaba el sonido que producía la televisión.
-¿Qué ves?.-le preguntó después de terminar sus deberes y sentarse al lado de la rubia.
-No lo sé.-le contestó.-Creo que es una película de acción.
-Ahh.-dijo simplemente y siguió viendo. Estuvo unos minutos viendo el video pero su mirada se desviaba para ver a la rubia.
Una vez más, el destino era piadoso y le daba una oportunidad para confesarle lo que sentía. Era el momento, ideal. Aprovechando que la rubia no parecía muy atenta en la televisión. Su mirada parecía estar perdida.
Sus labios se secaron y su lengua quedó inmóvil. Trató de relajarse mirando la televisión, pero no pudo al notar que la rubia apoyaba su cabeza sobre su hombro, indicando su cansancio o aburrimiento.
Adoraba esa posición. Empezaba a disfrutarlo. Parecía una pequeña muestra de afecto de Anika hacía ella. Una leve sonrisa comenzó a formarse en su labios. Talvez si era el momento ideal…
Esto se siente bien…
-Anika, sabes? Yo…-comenzó, pero no siguió. La rubia se habia dormido. El destino jugaba nuevamente con ella.
No reprochó esto. Estaba cansada y entendía el porque. Apoyo su cabeza contra la de la muchaca rubia y sintió desvanecerse al igual que su amiga, pero algo la hizo despertar
Alex
Soñaba. Anika soñaba con el amor que alguna vez tuvo y perdió. Johann levantó su cabeza de la almohada de cabellos rubios que se había formado rapidamente. Miró hacia su compañera y se entristeció un poco.
Apagó la televisión y trato de moverse con cuidado, evitando que la rubia despertase. La colocó suavemente sobre el mueble para después cubrirla con una fina manta. Se agachó al nivel de su rostro y posó sus labios sobre la frente de esta.
Después de aquello, caminó lentamente hasta su dormitorio, subiendo las escaleras y abriendo la puerta de este. Cuando llegó abrió la ventana y se acostó sobre su cama. No encendió las luces. No quería que molestaran sus adoloridos ojos que trataban de contener las lagrimas.
Era una lástima.
Estaba enamorada de Anika, pero esta estaba enamorada de su mejor amiga. era una dualidad que no podía combatir.
O era el amor de su vida…
O era la amistad inquebrantable…
Comprendía que talvez, no le aceptaría. Que talvez nunca la escucharía siquiera. Todo sería inútil para ella. Sin embargo, no podía derrumbarse así¿verdad? Aún podía intetarlo mientras tuviese el animo de hacerlo.
Talvez, Anika no era el problema. Talvez la albina era el problema.
Sacudió su cabeza un poco y emitía un leve quejido. Esos pensamientos llegaban a lo mas profundo de su ser. No permitiría que esos pensamientos, llevase a odiar a su amiga.
Ja! Creo que empiezo a volverme loca…
Roar18-Duran17:
Nuevamente, disculpas a todos.
He tenido mucho trabajo y recien actualizo mis fics. Prometo que actualizaré pronto.
Nos vemos :D
