Habían pasado 2 días desde la terrible invasión por parte de Suna, quienes se habían retirado pacíficamente. Desgraciadamente, el Tercer Hokage había muerto y con él, los secretos de nuestro pasado.

O eso creíamos...

Durante el funeral del Hokage, al que no nos dejaron asistir por nuestra condición, toda la ciudad se inundó de un ambiente fúnebre y gris. Por suerte, los demás no habían sufrido tanto daño y eso, hasta cierto punto me reconfortaba.

Escuché un rumor entre los pasillos del hospital, donde afirmaban que habían encontrado a Hayate inconsciente y completamente bien de salud, por suerte lo relacionaron con las intensas jornadas de trabajo y le dieron de alta de inmediato. Observé la ventana, y el sol se colaba por las cortinas.

—Ya estoy harta de estar en éste lugar —Yumiko pataleó y empezó a recoger sus cosas.

—Yumiko, tú eres la menos indicada para moverte de aquí —le dije imitando su acción.

No me quedaré ni un segundo más, quiero comida decente.

—Te recuerdo que no fui yo quien cayó del cielo —Yumiko bajó la mirada y se colocó sus sandalias.

—¿De qué estás hablando? —volteé confundida, examinándola

—No te hagas, Sasuke prácticamente te salvó, a ti y a Naruto —Yumiko tomó su mochila e iba a salir por la puerta, pero ésta se abrió de repente, logrando que se detuviera.

¿No se supone que le había dicho a Sasuke que huyera? Fruncí el seño, algo confudida.

—Hey, ¿cómo están enanas? —Kenshi entró junto con Jiraiya y Naruto.

—¿Qué hacen aquí? —soltó Yumiko con una mirada gélida. A veces, me sorprendía sus cambios de humor, sobre todo en estos últimos días.

¿Y a esta que le pasa? Se supone que la emo aquí, era yo.

—Ero-sennin, quiere que lo acompañemos a una misión secreta —Naruto lo interrumpió haciendo apóstrofes imaginarios y lo miró desconfiado.

¿La búsqueda de Lady Tsunade? Parece ser que cada día se acerca más lo inevitable.

—No, gracias —Yumiko salió con su mochila en el hombro y yo parpadeé varias veces.

¿Qué?

—Lástima, parece ser que Natsuki será la única que aprenderá el nuevo jutsu —Kenshi suspiró. Chasquee la lengua.

—Como sea —respondió Yumiko rodando los ojos y dándose la vuelta, dedicándome una mirada extraña.

—Creo que alguien se levantó con el pie izquierdo —miré de reojo a mi rubia amiga que solo desvió la mirada.


Luego de algunas horas de intensas caminatas, en las que Naruto no paraba de pisar excremento de perro y Yumiko de reprenderlo por sus tonterías, llegamos a las afueras de un pueblo.

—Bien, chicos vamos a descansar aquí —sugirió Jiraiya entrando a una posada.

—Pero no estamos cansados —respondió Naruto con un puchero.

—No me importa, yo soy tu maestro y tú, mi discípulo —Jiraiya se cruzó de brazos.

—Así que, ustedes tres se quedaran aquí —ordenó Kenshi viendo hacia fuera con cierto interés.

Pues ya que, no es como si me supiera el camino para regresar.

Volteé la mirada y ahí estaban, dos chicas con vestidos muy provocativos y grandes escotes. Suspiré al ver el río de baba de Kenshi.

Pervertidos, lo único que van a provocar es una inundación.

—Tengan las llaves, entren, canalicen su chakra y duérmanse temprano —ambos adultos se ajustaron su ropa y abrazaron a ambas mujeres.

—No sean estúpidos, es una... —Yumiko dejó las palabras al aire cuando se dio cuenta de que habían desaparecido— trampa.

Idiotas.

Subimos a la habitación con resignación e hicimos una serie de clones para tratar de acumular chakra. Los clones del rubio, rápidamente se pusieron a jugar cartas con los clones de Yumiko.

Maldición, Itachi y Kisame no deben tardar...

—¡Esto no está funcionando! —exclamó Naruto deshaciendo sus clones, al instante en que tocaron la puerta— ¡Ya voy!

Y cómo va a funcionar, si ni siquiera lo intentas. Bufé con molestia.

—¡Naruto, no abras! —susurré tomándolo de su chaqueta. Le dirigí una mirada a Yumiko, que tragó en seco.

—¿Qué sucede? —Naruto nos observó a ambas con intriga.

Un escalofrió recorrió mi cuerpo, estaba realmente ansiosa. No dejaría que el rubio, se expusiera de esa manera. Sabía perfectamente, que el objetivo de Akatsuki había tomado un rumbo diferente y no sabía si las ideas de Itachi sobre su hermano, también. Intervendría si fuera necesario, aunque me ganara el odio del Uchiha menor.

¾Yo abro —sugerí rápidamente, y lo solté. Subí la mirada, encontrándome con esos ojos rojos, llenos de odio y frialdad.

—Itachi —susurré con dificultad, su sola presencia me ponía los pelos de punta; no obstante, pareció ignorarme.

—Naruto vendrá con nosotros —Itachi fijó su vista en el interior de la habitación, escaneando al Uzumaki que se acercaba y yo le impedí el paso. Por una parte, suspiré de alivio, tendría más tiempo para poder entrenar y salvar mi propio trasero, en caso de una emergencia.

—Eso no será posible, Uchiha —dijo Yumiko poniéndose adelante de Naruto, que se quedó inmóvil en su lugar al escuchar ese apellido.

—¿Qué tal si damos un paseo? —sugirió el pelinegro, ejerciendo cierta molestia en su tono de voz.

Un hermoso paseo, donde nos matemos mutuamente o nos ofrezcan a Pain como tributo. Suena bien.

—O ¿prefieren que matemos a cada uno de los huéspedes de éste lugar? —Kisame tomó el mango de su samehaheda y yo me negué de inmediato, fulminándolo con la mirada —Es tan estúpido que los bijus más poderosos estén en cuerpos de niños malcriados —Kisame nos dio paso y ellos caminaron delante de nosotros.

¡¿Ese chakra?! Esto se va a descontrolar.

—Vaya, ¿cuánto tiempo ha pasado, Sasuke? —Itachi suspiró tranquilamente, erizándome la piel.

Di media vuelta y vi al pelinegro al final del pasillo.

—Itachi Uchiha —Sasuke hizo un chidori—. He vivido todo éste tiempo con un propósito, ¡verte muerto! —arrastró el chidori por la pared, creando una fuerte explosión.

¡Mierda!

Cubrí mi rostro con mis brazos, para evitar que algún escombro me hiriera gravemente. El humo se disipó poco a poco, dejando a la vista el gran cráter provocado por el Uchiha menor.

—¡Agh! —exclamó Sasuke cuando Itachi tomó con brusquedad su muñeca, deteniendo su justu.

—¡Sasuke! —gritó Yumiko activando su Tsukoyomi, preparándose para atacar.

Naruto empezó a acumular una gran cantidad de chakra, sin embargo, Kisame lo absorbió como si nada. Aproveché la distracción del peliazul y lancé una patada hacia el rostro de Itachi, que fue detenido con su brazo, aventando a Sasuke contra la pared y con ello, el impacto de nuestros kunais se hizo presente.

—No te conviene entrometerte, Natsuki —la voz gélida del primogénito Uchiha, caló cada uno de mis huesos.

—A ti no te conviene, armar un escándalo o ¿sí? —di una mortal hacia atrás, esquivando el kunai del pelinegro mayor, justo en el momento en el que apareció la invocación de Jiraiya y detuvo la espada de Kisame.

Un espeso humo junto a dos siluetas apareció en el corredor, instalando una sensación de alivio en mi pecho.

—¡Fallaste! Jiraiya, el sapo sabio, no cae en los encantos de las bellezas más exóticas y extravagantes, ellas caen ante mí, como pétalos de rosa —el peliblanco alzó las manos y movió su cabeza.

—¡No has insultado! Era una trampa demasiada obvia, soy muy guapo para esto —Kenshi se sacudió el pelo lentamente.

—Idiotas pervertidos —dijeron Naruto y Kisame con un tic en el ojo.

—Ya cállense ero-sennin y ero-sennin junior —grité sobándome él sien.

Naruto y Jiraiya empezaron a discutir, mientras que Yumiko golpeaba a Kenshi.

—Me decepcionas, no puedo creer que seas un legendario sannin y tú un ninja de élite —Kisame sonrió mostrando sus afilados dientes.

Yo aún no puedo creer, que este aquí perdiendo la poca dignidad que me queda.

—Que las apariencias no te engañen —Kenshi cerró los ojos y se recargó en la pared.

—Sé que buscan al Kyuubi. Y ahora, puedo eliminarlos a ambos sin ningún problema —Jiraiya los escaneó a ambos.

—¡No se metan en esto! El único que lo eliminará, seré yo —Sasuke se sacudió el polvo y se levantó.

—¡No seas imbécil, Sasuke! —exclamó Yumiko avanzando hasta mí.

—¡Lárgate! Tú no eres mi objetivo —Itachi cerró los ojos.

—Pues debería —Sasuke corrió hasta el peligris con intención de golpearlo y fue contraatacado con otro golpe, estrellándose en la pared.

—¡Sasuke! —gritó Naruto corriendo en su ayuda, pero Jiraiya lo detuvo.

—¡Naruto, aléjate! —Sasuke se volvió a parar e intentó golpear a su hermano sin éxito, volviéndose a estrellar contra la pared— He esperado toda mi vida para esto, esta es mi pelea.

—Que así sea —Itachi caminó hasta Sasuke y éste, se levantó con intención de golpearlo; sin embargo, comenzó a ser golpeado bruscamente por su hermano.

—Es suficiente —murmuré lanzado un kunai cerca del rostro de Itachi, que ni siquiera se inmutó y tomó a Sasuke del cuello.

—Chidori —susurró la rubia corriendo hacia el mayor y casi de inmediato, Kisame desvió su ataque provocando que ella se estrellara con la pared.

—Esta no es tu pelea, mocosa. Aunque Pain estaría complacido de verte —el peliazul apretó su muñeca con fuerza.

No creí tener que usarlo, pero no me dejan otra opción.

—¡Blood! —exclamé dejando a ambos Akatsukis paralizados.

Yumiko se zafó con rapidez, y tomó a Sasuke con ayuda de Naruto. Más, sin embargo, presentía que algo no concordaba y eso se volvió realidad cuando Itachi se deshizo en una parvada de cuervos.

—Parece ser, que nunca entiendes por las buenas —el filo de un kunai se deslizó por mi cuello, podía ver la sonrisa de Kisame que se movía lentamente.

—¡Aléjate de ella, imbécil! —gritó Kenshi con notable molestia y yo le hice señales de que parara, no quería que alguien más saliera herido.

—Deja de fingir, Itachi y mejor váyanse. Ya no sigas lastimando a tu hermano —sentí como el kunai ejercía presión al punto de notar como un hilo de sangre bajaba por él.

—Eso es algo que no te importa —Itachi aflojó el agarre y rápidamente logré liberarme. Kisame recuperó su movilidad y saltó a lado de Itachi.

—Ninpou: Gamaguchi Shibari (Arte Ninja: Atadura de estómago de Sapo) —Jiraiya hizo una serie de sellos rápidamente, transformando el pasillo en un canal de vísceras.

—¡Vámonos! —dictaminó el Uchiha mayor huyendo, seguido de Kisame y mis compañeros persiguiéndolo.

Nos volveremos a ver, jinchurikis

La imagen de Itachi se me vino a la mente repentinamente, provocando un ligero mareo, que logró que me tambaleara levemente y todo mi entorno se distorsionara, posiblemente me había afectado ver al Uchiha a los ojos. Sacudí mi cabeza y observé que el pasillo estaba desierto. Suspiré y corrí a través de los pasillos hasta que encontré a Jiraiya, que observaba el gran orificio en la pared.

—¡Entrada triunfal! —Gai apareció golpeando a Jiraiya en el rostro, quien lo fulminó molesto.

—¡Pudiste haber matado a alguien! —le gritó Kenshi golpeando la cabeza de Gai.

—Ya basta, hay que llevar a Sasuke a un hospital —Yumiko vio con mala cara a los jounins.

—Solo hay una persona con altas habilidades médicas y que será capaz de ayudarnos —Jiraiya se tomó el mentón pensativo— Otro legendario sannin, ¡La apostadora y maestra de las pociones, Lady Tsunade!


Gai se había llevado a Sasuke, quien nos entregó unas perturbadoras licras verdes con una falda a juego, que no me pondría ni borracha; y por suerte, ya habíamos recorrido un buen tramo de camino. Raramente, la voz de Itachi se repetía en mi cabeza, causándome molestias. Sus palabras me habían dejado mucho en que pensar.

Observé de reojo a cada uno de los integrantes de mi equipo, y mi mirada se detuvo en Yumiko, que apretaba fuertemente su mochila con molestia, necesitaba hablar con ella y con Kenshi.

Además, no era novedad para mí sentir que no era una ninja normal, algo andaba mal conmigo.

¿Quién soy realmente? Cerré mis ojos y toqué mi pecho con esperanza de que alguien escuchara mis pensamientos.

Un monstruo.

Abrí los ojos con rapidez, al percatarme de un viento helado que movió mi cabello con fuerza.

—¿Qué hago aquí? —susurré a la nada, estaba en un lugar oscuro y húmedo; sin embargo, presentía algo familiar en el ambiente.

Me levanté con pesadez, y observé las imponentes paredes que se alzaban a mi alrededor, repletas de símbolos que no comprendía. Frente a mí, unos barrotes de acero se imponían, generando curiosidad en mi interior al ver que era lo que resguardaba.

—Otra vez tú... —unos ojos azulados me observaron con molestia.

—¿Dónde estoy? —le pregunté cruzando mis brazos.

—Eso deberías saberlo tú, ¿acaso no es obvio? Piensa niña, todo te lleva a una sola respuesta —soltó con voz rasposa acompañada de una risa burlona.

Todo encaja, mi chakra, el repentino interés de los Akatsukis, mis habilidades.

—No... —retrocedí un paso, sintiendo como la sangre abandonaba mi cuerpo—Es imposible, soy...


Muchas gracias por su espera y por los nuevos lectores, que han votado en cada uno de los capítulos. Espero estar más activa, ya que, terminé mi ciclo escolar. ¿Les ha gustado la historia o le cambiarían algo? Dejen su opinión en los comentarios.

¿Qué sucederá con Sasuke? ¿Yumiko estará celosa? ¿Hayate revelara algo? ¿A que se deberán los cambios de Yumiko? Parece ser que Natsuki esta a punto de descubrir muchas cosas que cambiaran el rumbo de su vida, así que les dejo a intriga-chan.

¡Los adoro con todo mi kokoro!