LOS PERSONAJES DE ESTA HISTORIA NO SON MIOS SON DE LA GRAN STHEPENIE MEYER. LA HISTORIA VIENE DE MI MENTE.
Capítulo 28. Nunca te olvidare.
Música.
-Irisdicent –Linkin Park
-Nunca te olvidare –Enrique Iglesias.
-Stop crying your heart out –Oasis.
-¿Estás seguro? –Pregunte por enésima vez al teléfono –No quiero que esto cause un problema entre nosotros.
-No lo hará, de verdad. Pasare a recogerte cuando salgas, ¿de acuerdo? – Trataba de averiguar por su voz si mentía pero sonaba sincero.
-Edward, te amo. Gracias por hacer esto –Sonreí estúpidamente al teléfono imaginando la cara de mi novio.
-También te amo, te veré en unas horas.
Guarde el celular en mi pantalón y salí de la casa. Jacob me esperaba en su moto y con una sonrisa. Bese su mejilla y le quite el casco de las manos.
-Más te vale que llegue viva, Jake.
-¿Esa es la confianza que tienes en mí? Me lastimas, Bella –Rodé los ojos.
-Cierra la boca y conduce.
La película estuvo bien, yo no podía parar de reír con cada cosa que Jake decía. Fuera de su máscara de chico rudo y casanova, era la persona más relajada y simpática que conocía. Estar con él era sencillo, los temas de conversación salían sin esfuerzo y siempre lograba hacerme reír.
Tan fácil como respirar.
-¿Quieres que te lleve a casa? –Pregunto. Negué metiéndome un puño de palomitas a la boca.
-Edward vendrá –Levanto las cejas –No pienses mal, quiere ir a un lugar, no estoy segura de saber cuál.
-¿Un motel? –Pregunto moviendo las cejas de arriba a abajo.
-¡Asqueroso! Claro que no –Me guiño un ojo y me paso el brazo por los hombros –Gracias por hoy, me divertí.
-Sí, hay que hacerlo más seguido –Me sonrió y de repente su brazo se tensó –Uy, viene Cullen.
Me gire para ver el volvo de mi novio entrar en el estacionamiento. Era casi ridícula la atención que atraía en un lugar. No pude evitar la sonrisa que broto de mis labios y la satisfacción de saber que él era mío.
Se estaciono un par de lugares separados de nosotros, bajo del auto con una gracia que me hizo envidiarlo y me sonrió deslumbrantemente.
-Ven – Dije a Jake, abrió los ojos como platos, claramente pensando que había perdido la cabeza –No dejare que te patee el trasero de nuevo, Black –Entrecerró los ojos pero me siguió.
Ninguno de los dos dijo nada, así que me acerque a Edward depositando un beso en sus labios.
-Hola – La expresión seria de su rostro se suavizo.
-Hola –Mire a Jake, luego Edward y levante una ceja. El suspiro –Jacob –Asintió con la cabeza.
-Edward –Respondió Jake el gesto.
Bueno, era un comienzo.
Le guiñe un ojo a Edward y me acerque a despedirme de Jacob prometiéndole hacerlo de nuevo. Cuando él se hubo ido Edward se relajó completamente. Antes de que pudiera decir algo hablo.
-Necesito que me hagas un favor –Fruncí el ceño confundida pero asentí. Saco una bolsa negra del Volvo y me guio hacia los baños –Ponte esto. No preguntes, confía en mí.
No dije nada y entre a cambiarme. Me encerré en un cubículo claustrofóbico y saque el contenido de la bolsa. Mis ojos se abrieron como platos.
Era un vestido, pero era hermoso. Negro justo arriba de las rodillas, la tela se resbalaba fácilmente entre mis dedos ajustado del pecho y después se abría libremente. Me cambie con cuidado de no romperlo, era tan frágil que temía hacerlo. Me deje mis viejas converse y guarde mi ropa en la bolsa.
Salí de los baños y mi boca se abrió, frente a mi estaba Edward. Con esmoquin. Era lo más elegante y maravilloso que había visto. Reí cuando vi que el también traía converse, me ofreció su mano y la tome.
-No hace falta decirte lo hermosa que estas –Creo que me ruborice un poco.
-Bueno, dale las gracias a mi novio. Fue su idea.
-Debe ser un tipo con una gran imaginación –Me siguió el juego, sentía las miradas de todos en nosotros.
-A veces se sale un poco fuera de su mente –Frunció el ceño, bese su mejilla y sonrió –Supongo que si pregunto a donde vamos no me dirás nada.
-Supones bien, mi novia es brillante –Le sonreí sarcásticamente y el rio.
A mitad de camino note que un carro nos seguía.
-¿Ese es Jasper? –Pregunte confundida, se fijó por el retrovisor y sonrió torcidamente. Esto era demasiado extraño.
Miraba por la ventana tratando de averiguar algo que me dijera adonde íbamos, pero nada se me hacía conocido. Eso hasta que vi un letrero enorme que me indico exactamente donde estábamos.
La respiración se me atasco en la garganta.
-¿Qué hacemos aquí? –La voz sonó débil.
-Tu sabes que hacemos aquí, amor –No quería mirarlo, mantuve mi vista fija al frente.
-¿Cómo sabes que ella está aquí? –Cualquier excusa para mantenerlo dentro del auto.
-Hable con tu madre, ella me lo dijo. No te enojes con ella y, por favor, no lo hagas conmigo. Solo quiero ayudarte. Supuse que si no fuste al funeral tampoco has venido aquí, ¿cierto? –Asentí –Ni Jasper –Negué.
No conteste, me obligue a pensar como seguir respirando.
-Bella, mírame –No lo hice –Hazlo.
Clave mi vista vidriosa en sus ojos, respire profundo y me perdí en ellos. Nunca creí que sería así de difícil, o que algún día lo haría.
-Estarás bien, estoy contigo. No te obligare a hacer nada que no quieras –Me forcé a contestar.
-Quédate conmigo –Fue todo lo que dije. Baje del auto y tuve a Edward a mi lado en un segundo –Jasper –Susurre.
Mi mejor amigo estaba paralizado dentro de su auto con las manos aún en el volante y los ojos fijos en el letrero.
-Espera aquí –Clave mí mirada desesperada en el –El estará bien.
Se acercó al auto y le hablo por la ventana a Jazz que parecía ausente.
-Amigo, necesitas esto. No es fácil, pero te hará bien. Les hará bien. Necesitas ser libre y no libre de ella, del dolor. Bella está aquí, yo estoy aquí. No vamos a dejarte solo.
No había notado que Jazz también llevaba un esmoquin, luciría hermoso de no ser por la expresión torturada de su rostro. Cuando creí que Edward se daría por vencido, Jasper dio señales de vida y bajo del auto. Lo primero que hizo fue caminar hacia mí y darme la mano. Edward entro al auto y regreso con unas rosas rojas en su mano.
Respire profundo y caminamos hacia la entrada.
El letrero decía:
Cementerio de Forks
Íbamos en silencio, con Edward enfrente. Quería decir algo, palabras de aliento para Jasper, decirle a Edward que a pesar de lo difícil que estaba siendo se lo agradecía. Pero no encontraba en mi cabeza las palabras ni mi boca tenía suficientes fuerzas para decirlas.
Me sorprendió que no me preguntara en ningún momento hacia dónde ir, después recordé que aunque preguntara yo no tenía ni idea de donde era, jamás había venido.
Llegamos la tumba donde rezaba el nombre de mi mejor amiga, me salió un suspiro tembloroso y Edward se posiciono a lado de la tumba nos sonrió infundiéndonos ánimos. Intente regresarle el gesto y Jasper también.
-Finalmente estamos aquí…- Comenzó mi novio.
-¡No puedes comenzar sin nosotros! –Escuchamos una estruendosa voz. Hacia nosotros venían Rosalie y Emmett tomados de la mano. Ambos de negro. Mi sonrisa se acentuó más y de inmediato la rubia se acercó a abrazarme.
-No creíste que los dejaríamos solos en esto, ¿o sí? –La abrace de nuevo incapaz de hablar y con la mano de Jazz aun entre la mía. Emmett beso mi mejilla mientras Rose iba con Jazz, sin darme cuenta estaba envuelta en los brazos de Emm.
-Emmett, ¿podrías bajar a mi novia para poder comenzar por favor?
-Tranquilo, Ed. No voy a quitártela –Edward gruño y él le guiño un ojo abrazando a su novia.
-Bien, ahora. Ustedes perdieron algo importante, y sé que están listos para dejarla ir. Pero no puedes dejar ir a alguien sin decir adiós. Comencemos – Tome una profunda respiración dispuesta a atravesar esto y demostrarle a Jasper que jamás lo dejaría solo de nuevo –Estamos aquí para oficiar el funeral de Alice Brandon. Una gran amiga y excelente novia. ¿Alguien quiere decir unas palabras?
Rosalie fue la primera en levantar la mano, me sorprendí pero no dije nada. ¿Qué tendría que decir Rose sobre Alice?
Se plantó a lado de Edward frente a nosotros y este le tendió una rosa que ella agradeció con una brillante sonrisa.
-Sé que no conocía a Alice, no sé cómo era. Su apariencia, o cual era su color favorito o su sabor. Pero si puedo decir que conozco a Jasper y Bella. No puede haber mejores personas para nosotros. Ni un amigo mejor que Jazz ni una novia mejor para Edward. Ellos si la conocieron, tuvieron ese honor. Alice los marco de una manera incomparable. Ella realmente los cambio, lo único que puedo hacer es agradecerle haberlos hecho tan feliz. Y asegurarle justo aquí, frente a su tumba, que intentaremos hacerlos tan felices como lo hizo ella.
Limpie las lágrimas de mis mejillas viendo la brillante sonrisa de Rose y sabiendo que sus palabra eran verdad. La fuerza con la que Jasper me sostenía se relajó un poco y logro esbozar una sonrisa. Rosalie levanto la rosa hacia el cielo y la puso frente a la tumba.
-¡Mi turno! – Dijo Emmett rápidamente, se acomodó donde su novia había estado y Rose fue hacia Jasper besando su mejilla. Edward le entrego una rosa. –No soy bueno en esto, pero lo intentare –Le sonreí infundiéndole ánimos –Siempre he creído que cuando pierdes a alguien una parte de ellos se queda contigo. No como recordatorio del dolor sino de la manera en que tocaron tu vida. Y lo mejor que puedes hacer es recordarlos con alegría, por ejemplo al pensar en Alice y en lo que he oído sobre ella, me la imagino arrastrando a Bella a cada fiesta que había. Maquillándola y forzándola a vestirse bien. Imagino a Jasper detrás de ella en el centro comercial, cargando las miles de bolsas que ella llevaba pero haciéndolo con una sonrisa. Porque se lo que es amar a alguien –Fijo sus ojos en Rosalie –Amarla tan intensamente qué harías cualquier cosa por verla sonreír, incluso ir detrás de ella con los pies a punto de explotar y los brazos adoloridos, porque en el momento en que voltea a verte y te mira de esa manera, como si fueras lo más valioso del mundo, lo único que importa todo dolor se olvida. Eres capaz de hacer cualquier cosa por ver su sonrisa.
Jamás había imaginado que esas palabras saldrían de la boca de Emmett, Rose y yo –e incluso Jazz- teníamos lágrimas en los ojos.
-Puedo imaginarme cuanto la amaste, Jasper. Y no deberías estar triste porque ella se fue, deberías estar feliz porque la tuviste. Tal vez no el tiempo suficiente, pero en esta vida nada es permanente y un amor así no se encuentra fácilmente. Pero tú la encontraste y la hiciste inmensamente feliz. Alice Brandon no está muerta, ella vivirá siempre en nuestros corazones. –Siguiendo los mismos pasos de su novia, levanto la rosa hacia el cielo dirigiendo una brillante sonrisa y la puso en la tumba de mi mejor amiga.
En este punto hice lo único de lo que fui capaz de hacer, tirarme a los brazos de Emmett y susurrarle las gracias por sus palabras. Era como si cada palabra que ellos dijeran quitara un poco el peso de mi dolor. El siguiente fue Jasper derramando un par de lágrimas, era increíble su amistad. Edward solo le sonrió con gratitud y le palmeo la espalda. La última fue Rosalie, quien se tiro a los brazos de su novio besándolo apasionadamente mientras sus mejillas estaban mojadas.
-Supongo que es mi turno –Susurro Edward, dejando un pequeño beso en mis labios. Carraspeo y paso una mano por su cabello nervioso –Alice Brandon fue una excelente amiga, fiel, leal, amorosa y extrovertida. Tuvo una buena vida aunque fue corta. Amo intensamente y vivió cada momento al máximo. Nunca la conocí, pero he oído de ella por las personas que más la amaron y me di cuenta de que si puedes querer a alguien sin conocerlo, y yo siento que quiero a Alice. Y se, casi podría jurar… que si alguna vez llego a lastimar a Bella, o incluso a Jasper, ella vendrá del más allá y pateara mi trasero –Reí un poco y note que Jasper estaba relajado –Sé que estamos aquí para decirle adiós a alguien que amaban y que eso duele. Tuvieron que pasar por pérdida, dolor, rabia, demasiadas cosas ustedes solos pero ya no más. Porque ahora nos tienen a nosotros, seremos su fuerza, su familia…un tanto disfuncional, seremos todo lo que ustedes necesitan para seguir. Estaremos ahí incluso cuando ustedes no quieran, somos una familia ahora. Y eso es lo que hacemos nosotros, protegernos los unos a los otros. Es momento de vivir, de seguir adelante que es lo que Alice hubiera querido. Es lo que necesitan. Y me asegurare de que lo logren, porque Bella, eres el amor de mi vida. Y Jasper, eres un gran amigo y confidente. Y hablo por todos cuando digo que no estamos dispuestos a perderlos.
Sentí la paz poco a poco apoderarse de mí, de cada una de mis terminaciones nerviosas. El chico que estaba frente a mi había logrado lo que yo intente por años. Darme paz. Podía sentir poco a poco como el aire salía de mí libremente, sin que doliera. Era por esto que amaba a Edward, por su espíritu, su alma. Más allá de lo atractivo o rico que fuera, su corazón era tan grande que pudo mitigar mi dolor. Beso la rosa y la levanto hacia el cielo antes de ponerla en la tumba.
Fue hasta mí y me sostuvo entre sus brazos.
Inhale su olor deleitándome con la calidez de su abrazo, beso mi cabeza y mis mejillas quitando las lágrimas, todo lo que pudo encontrar en sus ojos era amor. Me miraba como si fuera lo más brillante del mundo.
Toco el hombro de Jasper que miraba fijamente la tumba de su novia.
-Es tu turno, amigo – Dijo tendiéndole una rosa, Jazz asintió tembloroso –Puedes hacerlo. Estamos aquí y ninguno de nosotros va a dejarte caer.
Fue a ocupar su lugar y durante unos minutos no dijo nada. Agradecí inmensamente que nadie lo presionara, abría y cerraba sus puños nervioso. Decidí ayudarlo un poco.
-Jazz empieza con algo sencillo –Sonrió agradecido y asintió.
-Su nombre era Alice Brandon. Tenía 17 años. Era bajita, de cabello negro y corto. Sus ojos eran azules. Su mejor amiga Bella Swan. Era mi novia. Iba a casarme con ella. Murió en un accidente de auto hace 3 años – Suspiro poco a poco, note como sus hombros se relajaban. Su mirada se perdió un momento, antes de sonreír tristemente –Aun puedo verla. Cada mañana cuando sale el sol, en la risa de Bella, al escuchar su canción favorita, cuando la luna ilumina la oscuridad… después de perderla, me perdí a mi mismo. Ella era mi familia. Iría al fin del mundo si ella me lo hubiera pedido. Unos meses después de su muerte, Bella estaba en mi casa preparando algo en la cocina porque yo estaba muy deprimido para moverme, y entonces ella hizo esta mueca de fruncir su nariz. Fue lindo y gracioso, me hizo sonreír por primera vez en meses. Recordé que eso hacia Alice, cuando se concentraba en algo fruncía su nariz, como un tic. Un tic que Bella comenzó a hacer.
Me miró fijamente mientras lloraba, Edward apretó su agarre en mí al ver mis lágrimas. Sentía un nudo en la garganta pero no podía evitar sonreír.
-Me quede mirándola fijamente y nunca entendió porque. Hasta ahora. Entonces entendí que aún tenía familia, aún tenía a Bella y debía intentar seguir por ella. Por mi mejor amiga. Bella tú fuiste lo único que me mantuvo con vida cuando ya no tenía razones, incluso cuando algún tiempo me obligaste a hacerlo. Jamás me cansare de darte las gracias.
Limpio sus lágrimas y se acercó a la tumba, quedando frente a ella. Puso sus rodillas en el suelo y acaricio suavemente el nombre grabado. Comenzó a hablar.
-Durante mucho tiempo no hice otra cosa que lamentar tu muerte, fue como si me hubiera ido contigo. Me dejaste solo, Alie. Te fuiste y no supe que hacer –Su voz se cortaba entre frases –Ya no había luz en mi vida, ya no había nada. Al fin lo comprendí, tú ya no volverás mi amor. Y seguiré adelante. Porque es lo que tu querrías y lo que yo necesito. Te amaba tanto que eso me estaba matando, supongo que eso es algo bueno. No la parte en que estaba muriendo sino que te amaba tanto. Aun lo hago. Aun estas dentro de mí. Nada va a sacarte.
-Necesitas saber que nunca voy a dejar de extrañarte. Y que en cada paso que de estarás ahí. Fuiste, eres y serás el amor de mi vida. Pero necesito dejarte ir.
Pego su frente a la tumba y lo escuche susurrar:
-Por favor, por favor, por favor, déjame ir.-Un sollozo salió de su pecho y me hizo temblar - Te amo tanto, pero necesito dejar ir ese dolor. No será fácil y es una mierda que nos hayan separado. Pero necesito volver a comenzar.
Cerró sus ojos un momento, y sentí como todo el amor que tenía por ese chico desaliñado y de ojos tristes me invadía, me consumía, todo lo que habíamos vivido. Cada momento de dolor, alegría, esperanza. Sobrevivimos. Se puso de pie con energías renovadas y nos dio una pequeña sonrisa.
-Aquí yace Alice Brandon, el amor de mi vida –Beso la rosa que sostenía en su mano y la deposito en la tumba.
Edward me dio una rosa mientras fijaba sus ojos en los míos haciendo una respuesta silenciosa. "¿Estas lista para esto?" asentí mientras aceptaba la rosa. Note que aún tenía dos rosas más en la mano pero no preste atención suficiente.
Me pare al frente con el estómago revuelto, los ojos llorosos y mi corazón tronando en los oídos. Este era el final. La despedida más difícil, un final y un nuevo comienzo.
Cerré mis ojos, dejando que me embargaran todos los recuerdos de mi mejor amiga. Lo bueno, lo malo, lo extraordinario. Sus sonrisas, su llanto, sus consejos, la manera en que ilumino mi vida.
-Antes de decir adiós –Comencé –Quiero agradecerles. Rose, nuestra amistad comenzó de la única manera en que podía haber pasado, no sabes cuánto bien me hace tu amistad. Emmett, eres como un hermano mayor para mí, siempre protegiéndome y haciéndome reír. Ustedes no conocían a Alice y se lo difícil que debe ser apoyarnos en algo de lo que no están seguros, pero lo hicieron y no de qué manera les agradeceré todo esto que hacen por nosotros.
Ambos me sonrieron, y Emmett pasó un brazo por los hombros de su novia con una sonrisa orgullosa.
-Jasper, mi Jazz, por mucho tiempo solo fuimos tú y yo. Fuiste mi todo y mi nada por años. Seremos tu yo, bebe, por siempre. Y sé que jamás habría sobrevivido a todo esto sin ti y si no lo hubiera logrado no habría conocido a Edward. Edward…-Saboree su nombre en mis labios – Tu hiciste esto. Tú me trajiste de vuelta y con eso a Jasper, me diste algo que había perdido hace mucho tiempo. Esperanza. Tú eres esperanza. Eres mucho más de lo que esperaba y más de lo que merezco, nada alcanzaría para describir todo lo que eres para mí. Solo sé que te amo y siempre lo hare.
No pude evitar que las lágrimas recorrieran mis mejillas y cayeran en la rosa que sostenía con fuerza en mis manos. Aquí era donde todo se terminaba y era más complicado de lo que esperaba. Finalmente dejaría de pretender que estaba bien para estarlo realmente.
Era difícil dejar ir esa parte oscura de mi a la que estaba tan acostumbrada, en la que ya me sentía confiaba porque ya no podía sufrir más.
Y aquí estaba ahora, intentándolo de nuevo.
Mire a las personas que estaban frente a mí. Todas poniendo su fe en mí, cada uno ayudándose a no caer. Sentí náuseas y al mismo tiempo la fuerza suficientes para vencerlas.
-Ella siempre decía que la vida era extraordinaria y que solo nosotros decidíamos como vivirla. Nunca le gusto la oscuridad pero decía que sin ella jamás veríamos la luz así que estaba bien. Tenía un humor de los mil demonios –Sonreí recordando todas las veces a las que tuve que enfrentarme a el –Era impresionante como siendo tan pequeña causaba tanto miedo. Para mí, ella era mucho más que mi mejor amiga. Cuando su luz se extinguió también lo hizo la mía. Pero como ella me enseño, es momento de seguir.
Me plante frente a la tumba, dejando ir todo. Junte el dolor, la desesperanza, el cansancio, todo.
Y lo deje ir.
Así de simple, me desprendí de todo sabiendo que me metería en un camino donde encontraría dolor pero también más felicidad de la podría soñar.
-Está bien. Estamos bien, puedes irte ahora Alice. Puedes irte en paz.
Bese la rosa suavemente y la levante al cielo. Después la deje en la tumba junto a las demás. Edward me esperaba con su mano estirada, bese sus labios temblorosa y el me beso en la frente.
-Necesito hacer algo más, antes de dar por terminado el funeral –Volvió a su posición inicial y lo mire confundida.
Tomo una rosa más y la beso, apuntándola a mí y la poso sobre la tumba, después hizo lo mismo con Jasper.
-Aquí yace Alice Brandon, Bella Swan y Jasper Hale. Personas extraordinarias y con un gran corazón que estará siempre en nuestra memoria.
Sentí un nudo en mi garganta y un sollozo se abrió paso. Entendía lo que hacía, una parte de nosotros había muerto con ella y estaba conmemorándola.
-Siempre y para siempre –Prometió –Alice, nunca te olvidaremos.
2 semanas después.
-No, no, no, definitivamente ¡no! –Rodé los ojos.
-Sí, tenemos un serio problema aquí entonces, ¿no lo crees? –Dijo Edward.
-Me niego, esto es pura mierda –Seguía Rosalie.
-¡Pero, bebe! ¡Quiero ver El hombre araña!
-¡Oh, vamos Emmett madura!
-Yo apoyo a Emm –Abrió la boca mi novio.
-No veré una película de superhéroes que he visto más de 100 veces gracias a este –Le pego a su novio en la parte de atrás de la cabeza.
-¡Auch! Rose, eso no es justo, además acordamos que veríamos una que todos quisiéramos.
-Sí y esa no será el hombre araña –Sentencio.
Reí mientras seguía escuchando la absurda pelea, habíamos acordado hacer una pijamada entre todos cada dos semanas para desestresarnos. No estaba dando el resultado correcto.
Primero empezó con la comida, luego el lugar, después las botanas y ahora las películas. Eran incorregibles. Me senté en el piso junto a mi mejor amigo que miraba con una sonrisa boba hacia nuestros amigos. Entrelace mis dedos con los suyos y recargue mi cabeza en su hombro.
-Podría acostumbrarme a esto –Lo mire y le sonreí ampliamente.
-Sí, yo también -Edward eligió ese momento para girarse a verme, me dio esa mirada llena de amor sonriendo torcidamente y me guiño un ojo.
Si, definitivamente podría acostumbrarme a esto.
¿Hola?
En verdad espero que les haya gustado. Es mi primera historia larga, y en verdad quisiera saber que piensan de ella en general.
Las críticas son bien recibidas y todo lo demás también. Falta el epilogo y los outtakes, probablemente en el epilogo ponga el summary de mi siguiente historia si ustedes quieren.
Muchas gracias por acompañarme en todo esto.
Besos.
Misery.
