Primero que nada mil disculpas! Sé que no he actualizado hace mucho tiempo pero mayo fue un mes super apretado. Primero me fui de vacaciones a Orlando al parque de Harry Potter y después necesité vacaciones de esas vacaciones, terminé super cansada. Después fue la fiesta de cumpleaños de mi hijo de cinco años, así que anduve para arriba y para abajo. Pero ya quedó ¡Por Fin!

Muchas gracias por sus reviews y a los que recién empezaron a leerlo ¡Bienvenidos! y gracias por ponerlo en favorito y alerta. También gracias a quienes me estuvieron escribiendo por face preguntándome cuando actualizaba, aunque les puse un adelanto por ahí.

Quiero agradecer y dedicar éste capitulo a Maria Salazar que me dijeron que habla mucho de éste fic y ¡NO tiene cuenta de ! Ánimate a abrir una.

Bueno, ya no les quito mucho tiempo, espero que les guste el capitulo (aunque yo creo que una parte especial en la regadera les encantará).


Se quedaron inmóviles después de escuchar el grito de Gale. Katniss buscaba los ojos de Peeta completamente asustada. Él se sentó en la cama dándole la espalda, tomándose el cabello y dando un fuerte respiro.

-Será mejor que vayas con él.

-¿Qué?

-Ve con él. Intenta calmarlo.

-¿Yo? – se sentó también Katniss en la cama. Estaba preocupada por su amigo pero también frustrada por no por continuar con lo que estaban haciendo. Ella lo deseaba tanto.

-Sí, tú- se levantó Peeta para verla de frente – a mi me has ayudado mucho con mis pesadillas. Sabes lo que le espera a Gale.

-Pero, yo… no sé…

-Háblale, dile algo, distráelo… eso creo que ayudará.

Katniss lo pensó un momento. Hablarle a Gale después de una pesadilla pero ¿de qué? ¿De los días que iban a cazar, de las minas, de lo mucho que sufrieron pasando hambre ellos y sus hermanos menores, o de que ésta iba a ser la primera de muchas pesadillas?

-Katniss – la llamó Peeta sacándola de sus pensamientos – la primera noche es la más terrible porque no sabes a lo que te enfrentas, te imaginas lo peor de todos los juegos del hambre que has visto por televisión. Ve con él.

Katniss se levantó acomodándose la ropa, vio el celular sobre la mesa de noche.

-De acuerdo, iré ¿me esperas?

Peeta asintió y entró al baño mientras que Katniss tomaba el celular y salía de su habitación.

Tocó la puerta de la habitación de Gale muy despacio, no quería alterarlo más.

-Gale, soy Katniss – le dijo muy despacio.

-Vete.

Katniss hizo todo lo contrario. Entró a la habitación encontrando a Gale sentado en la esquina de la habitación abrazando sus rodillas. Jamás lo había visto así, ni cuando su hermano menor estaba gravemente enfermo de pulmonía.

-Te dije que te fueras.

-Escuche tu grito – Gale levantó la mirada para verla – descuida, iba pasando por aquí para ir a la cocina por un vaso de agua. No creo que nadie más te haya escuchado, ya todos están dormidos.

Katniss se sentó frente a él.

-Cuéntame ¿Qué soñaste? – pero Gale no le contesto siguió en la misma posición – Peeta también tiene pesadillas y me ha dicho que cuando me cuenta que soñó, después puede dormir un poco más tranquilo. Necesitas descansar y estar fuerte para los juegos, y para eso necesitas dormir.

-No quiero hablar de eso.

Katniss dio un gran suspiro. Recordó los primeros meses con Peeta en donde él se cerraba completamente. Tomó el celular y marcó.

-¿Madge? – Gale levantó de nuevo la mirada.

-Katniss ¿Qué pasa? ¿Por qué me llamas a esta hora? ¡Gale! ¿Cómo esta Gale?

-Cálmate, Gale está bien. Esta aquí conmigo.

-Pásamelo, quiero hablar con él.

Katniss vio a Gale y le extendió el celular.

-Si no quieres hablarlo conmigo, al menos háblalo con ella.

Gale tomó el celular. Respiró profundamente y empezó a hablar muy tranquilo, como si nada hubiera pasado.

-Hola, amor.

-Gale ¿Cómo estas, cariño?

-Bien. Katniss me ha hecho el favor de comunicarme contigo. Tú sabes que estos teléfonos no están hechos para mí, además creo que nos tienen prohibido usarlos.

-Quiero verte, quiero estar contigo. Hablaré con mi padre para que me lleve al capitolio.

Peeta ya no podía más estando encerrado en el baño. Sentía que se iba a volver loco. Quería retener a Katniss junto a él como lo había hecho durante un año, gritarle que ella era únicamente de él, pero ¿para qué engañarse? Ella no lo quería y tenía que regresarle su libertad, más que nada por agradecimiento, porque tenía que ser sincero con él mismo: Katniss lo había ayudado a superar muchos traumas que tenía. Gracias a ella ahora estaba mucho mejor. Sus rencores, sus arranques de ira y sus pesadillas habían disminuido considerablemente. Había perdonado a su madre antes de morir y ahora tenía clara una meta en la vida. Ya no estaba encerrado en su casa de la aldea de los vencedores únicamente pintando u horneando ni maldiciendo a quien se le acercara. Desde que Katniss entró a su vida empezó con el almacén de las teselas ayudando a muchas mujeres de su distrito y ahora tenía la panadería junto con su padre. Definitivamente fue Katniss quien lo salvó de terminar como Haymitch.

Absorto en sus pensamientos camino directo a la habitación de Gale, se detuvo en la puerta y escuchó la voz de él. Se sorprendió al escuchar a Gale tan tranquilo. Recordó su primera pesadilla y estaba seguro que ni siquiera hubiera podido hablar, pero entendió porque la diferencia: Gale tenía a Katniss a su lado y él no.

-No, amor – continuó hablando Gale con Madge en el teléfono mientras que Katniss se recargaba en la ventana viendo la habitación. Se imaginó a Peeta en su primera noche en el capitolio y lo terrible que fue su vida durante esos días anteriores a los juegos – no puedes venir así nada más. Van a sospechar lo que hay entre nosotros y eso puede causarnos muchos problemas.

-Pero… - le dijo Madge.

-Te amo y sé que tu también me amas porque me los has demostrado muchas veces en el bosque cuando cazamos juntos.

Peeta recargó su cuerpo sobre la pared. Sentía amor y odio en ese instante hacia Katniss ¿Por qué ella lo buscaba, porque le sonreía y lo acariciaba haciéndolo el hombre más feliz del mundo para después irse con Gale?

Regresó a su habitación para despejar su mente, no quería escuchar mas lo que Gale le decía a Katniss. Tomó su libreta con todo lo relacionado a los juegos. De ahora en adelante se enfocaría a trabajar. No quería pensar en nada mas, al menos el tiempo que estuviera en el capitolio seria Peeta Mellark, el mentor del distrito 12.

Cuando Gale terminó de hablar con Madge se sintió mucho más tranquilo. Vio a su mejor amiga que casi se estaba quedándose dormida recargada en la ventana.

-Voy a ganar los juegos – le dijo seguro de sí mismo – por Madge y por mi familia. Ni mis hermanos ni mi madre volverán a pasar hambre y el padre de Madge me aceptara como pareja de su hija. Seré un vencedor y ya nada ni nadie me podrán separar de Madge. Lucharé, Katniss, no me importa lo que tenga que pasar, pero lucharé para ser feliz con ella.

Feliz. Esa palabra no es muy conocida en un vencedor pero no se lo iba a decir a su mejor amigo. Lo abrazó y le dio un beso en la mejilla.

-Descansa.

Katniss regresó a su habitación encontrando a Peeta dormido. Tenía ganas de llorar, de abrazarlo, de decirle cuanto lo sentía por no haber estado con él hacía dos años. Que al menos una llamada por teléfono lo hubiera ayudado como lo hizo Madge con Gale. Pero no, Peeta había estado solo, muy solo y ella quería recompensarlo por eso. Se acostó en su pecho y lo abrazó, así quería estar con él de ahora en adelante. No quería separarse jamás de Peeta.

A la mañana siguiente, Katniss se despertó ya con el sol completamente radiante. No encontró a Peeta en la cama pero supuso que estaría bañándose. Vio el reloj y se sorprendió de la hora: 11:00 a.m. ¿Cómo podía dormir tanto? Lo cierto es que últimamente tenía mucho sueño y… se tomó el estomago, hambre, mucha hambre. Apenas se iba a levantar para buscar algo de comida cuando alguien tocó la puerta.

-Adelante.

Cinna entró a la habitación sorprendiéndose al ver a Katniss recién levantada.

-Por Dios ¿acaso alguien te golpeó en la cabeza?

-No ¿Por qué?

-He venido un par de veces a tocar la puerta y no me contestas.

-Estaba dormida – Cinna se quedó viéndola por un momento -¿Qué pasa?

-¿Peeta ya sabe lo que hay entre Gale y Madge?

-No, y ni se te ocurra decirle algo.

-Entonces ¿Cómo es que esta tan tranquilo sentado a un lado de Gale? Hace un año te dejó los brazos morados cuando vio las fotos en donde tú y ese chico se estaban besando.

-Tú lo has dicho, hace un año. En aquel tiempo Peeta y yo no teníamos la relación que tenemos ahora.

-¿Ah sí? ¿Y qué relación tienen ahora?

-Nos amamos. Él me confesó que me amaba – le dijo sonriendo.

-Eso ya lo sabía, pero ¿y tú?

-Yo también lo amo.

-¿Y él lo sabe?

-Claro que lo sabe – bajó la mirada un poco apenada – hemos hecho el amor muchas veces, he estado con él en momentos importantes…

-¿Se lo has dicho? ¿Le has dicho: Peeta te amo?

-No, aun no.

-¿Por qué?

-Me dijo que ahora quería estar enfocado en los juegos, que ya cuando terminaran hablaríamos de lo que yo quisiera.

-Peeta y su compromiso con la responsabilidad – resopló Cinna.

-Pienso decirle a Annie que me ayude a preparar algo romántico en el distrito 4, en la playa y ahí decirle que lo amo.

-Andas muy sentimental – le dijo Cinna extrañado –por no decir cursi. Estas peor que Madge.

-Estoy enamorada de mi esposo.

-Bien. Entonces ¿no has tenido problemas con Peeta porque Gale este aquí?

-Para nada. De hecho, Peeta fue quien me dijo que viniera al capitolio después de la cosecha y anoche Gale tuvo una pesadilla y el mismo Peeta me dijo que fuera con él.

-¿Peeta te dijo eso? – preguntó Cinna sin poder creerlo.

-Sí. Peeta ahora confía en mí. Ya estoy en la lista de las personas en quien confía.

Peeta les mostraba a Gale y a Susan las cosechas de los diferentes distritos. Tanto él como Haymitch hacían un análisis de cada uno de los tributos intentando descifrar sus fortalezas. Mientras ellos trabajaban, Katniss no había dejado de comer. Effie ya le había llamado la atención un par de veces diciéndole que ya se veía un poco más cachetona, cosa que poco le importó a Katniss.

Después fue el turno de Cinna de trabajar con los tributos dejándole un tiempo a Peeta, pero él estaba tan enfocado en el plan de entrenamiento que estaba diseñando para Gale y Susan que no le ponía atención a Katniss.

Solo se veían cuando estaban en el comedor a la hora de la comida o hasta en la noche para dormir. Ni siquiera cuando fue el desfile de los tributos frente al presidente, Peeta la acompañó. Pasaba más tiempo con Effie, con Cinna y hasta con Haymitch que con Peeta.

-¿Por qué tu estas aquí y Peeta no? – le preguntó Katniss a Haymitch molesta mientras pasaban los tributos en el desfile saludando.

-Porque tu esposo es un maniático del trabajo. Nuestro distrito es el ultimo así que está con ellos hasta que se suban a los dichosos caballos – Katniss bufó – cálmate, preciosa, lo verás después.

-¿Cuándo? Se levanta muy temprano y se acuesta muy tarde. Solo lo veo durante las comidas y solo hablan de los juegos.

-Anda buscado patrocinadores desde ahorita. Si no está en el entrenamiento de los muchachos, anda en entrevistas con empresarios que son fanáticos de los juegos.

-¿Por qué no vas tú con esos empresarios así Peeta pueda descansar un poco?

-Porque Peeta es un excelente negociador. Podría convencer hasta los profesionales de los distritos uno y dos de que esta de su parte, así que imagínate la cantidad de patrocinadores que puede convencer para que apuesten por estos chicos – le dijo Haymitch apuntando hacia Susan y Gale que recién salían al desfile saludando. Todos aplaudían pero en cuanto Susan y Gale se tomaron de las manos y las levantaron, la gente se puso a gritar como loca aventándoles flores. Haymitch sonrió – seguro esa fue idea de Peeta. Tu esposo es un genio, ahora todos tienen los ojos puestos en los tributos del distrito 12.

Y era verdad, todos aplaudían a Gale y a Susan, tanto por sus trajes que parecían antorchas humanas pero más al ser la única pareja de tributos tomados de las manos.

Pensó que tal vez iba a tener un respiro después del desfile pero fue todo lo contrario. Ahora trabajaban para las entrevistas con Caesar. Hasta Effie, Cinna y Haymitch estaban ocupados así que Katniss pasaba el tiempo en la habitación comiendo, durmiendo y hablando por teléfono con Madge.

-¿Y esa tal Susan? – le preguntaba Madge.

-¿Eh?

-Katniss, deja de comer.

-No estoy comiendo.

-Dime porque se tomaron de la mano en el desfile, casi aviento un florero a mi televisor.

-Fue idea de Peeta.

-Lo voy a matar.

-Cálmate, según es para que la gente del capitolio los tomara más en cuenta. Recuerda que al distrito 12 casi a nadie le importa.

-Pero es bonita ¿no?

-No lo sé. Madge, Gale no tiene cabeza para pensar en alguna chica, está muy enfocado en sus entrenamientos. Todos están tan concentrados en los entrenamientos y yo muerta de aburrimiento.

-Deberías ayudarle a Gale a perfeccionar la puntería con el arco. Cuando estamos en el bosque cazando, él ha tomado tu arco y no es tan bueno como tú.

-Sí, tal vez pueda hacerlo.

-Harías algo aparte de comer.

-¡No estoy comiendo!

-Me hablas a diario y siempre estas comiendo.

-Estoy aburrida – se hizo un silencio entre las dos - ¿Cómo notaste a Gale anoche que hablaron?

-Bien, como todas las noches ha estado tranquilo ¿Por qué?

-No por nada.

Katniss no pensaba decirle a Madge que Gale tenía pesadillas por las noches desde que llegaron al capitolio. Gale, cada vez que hablaba con Madge en la noche se sentía mucho mejor. Ya era un trato que tenían él y Katniss. Antes de irse a dormir, ella le daba su celular y por la mañana él se lo regresaba. Claro, todo a escondidas.

-Dice que va a ganar los juegos para que mi padre lo acepte. Ya ves que mi padre quería que yo y Peeta…

-Peeta es mío.

-Lo sé. Pero ahora, si Gale gana los juegos, sería un vencedor y mi padre no tendría que oponerse por nada.

-¿No piensas decírselo desde ahora?

-No. Estoy segura que me prohibiría ver los juegos. Tiene miedo que termine como mi madre. Ella no dejaba de ver los juegos mientras su hermana estaba en la arena. Según él, eso fue lo que más le afectó ¿has tenido algún problema con Peeta porque Gale está ahí?

-No, para nada. De hecho, Peeta pasa más tiempo con Gale que conmigo. No sé porque presiento que Peeta está pensando muy seriamente en que Gale pueda ser el próximo vencedor.

Una mañana, Katniss se despertó mientras Peeta se estaba arreglando para empezar el día. Faltaban dos días para iniciar los juegos y quería aprovecharlos al máximo.

-Buenos días.

-Hola- la saludo Peeta mientras se abrochaba la camisa.

-¿Qué hora es?

-Las seis de la mañana.

-¿Qué? Es muy temprano.

-Duérmete otra vez.

-Peeta ¿hoy otra vez vas a estar todo el día ocupado?

-Sí ¿Por qué?

-Estoy aburrida.

-Katniss, éste es mi mayor trabajo como vencedor. Para esto me está pagando el capitolio. Además la vida de dos personas depende mucho de mí.

-Haymitch se la pasa casi todo el día tomando en la sala.

-Haymitch, no yo – Katniss resopló – sal de compras.

-¿Yo sola? Sabes que no sé andar sola en el capitolio, me pierdo. Al menos tómate un par de horas para salir a comer tú y yo juntos.

-Lo siento, pero no puedo, hoy hay entrenamiento todo el día. Susan es fatal en acondicionamiento físico, creo que no soportaría correr ni un kilometro sin cansarse.

-Su mamá es costurera, se la pasa sentada ayudándole.

-Haymitch estará trabajando con ella en eso mientras que yo ayudaré a Gale en camuflaje.

-¿Puedo ayudar en algo? Les puedo enseñar a usar el arco.

Peeta la observó un momento, era verdad, Katniss era increíblemente ágil con el arco y podría ser de mucha ayuda.

-Gale lo sabe manejar.

-Pero no tanto como yo.

-De acuerdo – Katniss sonrió de oreja a oreja, estaba feliz de que por fin iba a hacer algo bueno desde su llegada al capitolio. Sentía que su celular era más útil que ella al ser quien comunicaba a Gale con Madge, que básicamente para eso había ido – te espero para desayunar juntos y después nos iremos al área de entrenamiento.

Se había arreglado lo más pronto posible. Desayunó junto a Peeta, Gale y Susan, quien ésta última definitivamente era quien la estaba pasando peor. Supuso que era por las pesadillas y además la rigurosa sesión de ejercicios y dieta que le había impuesto Peeta, todo para que estuviera lo suficientemente fuerte para soportar todo en la arena. Gale no se veía tan mal, él estaba acostumbrado al constante esfuerzo físico tanto en el bosque como en la mina. Sus noches de pesadilla no eran tan malas porque hablaba con Madge justo antes de dormir.

Llegaron al centro de entrenamientos. Peeta le indicó a Katniss que ayudara a Gale con el arco mientras ponía a correr a Susan alrededor del área con cronometro en mano. En todo momento no le quito la vista de encima a su esposa y (según él) amante. La manera en que Katniss y Gale se comunicaban era especial.

-¿Estás bien? – le preguntó Gale a Katniss mientras ella se tomaba la cabeza.

-Sí, creo que comí mucho y muy rápido. Tengo un poco de nauseas.

Gale volteó a ver a Peeta quien los veía muy serio a ambos.

-Tu esposo nos está viendo – le dijo apuntando de nuevo con el arco – se nota que está molesto ¿me sigue odiando?

-No. Antes con solo mencionar tu nombre se ponía a gritar, ahora él es quien me mandó contigo a practicar con el arco.

-¿Has pensado en decirle lo mío con Madge?

Katniss bajó la mirada acomodando la flecha en el arco.

-Sé que Madge y yo te tenemos entre la espada y la pared- le dijo Gale bajando su arco y viéndola de frente – solo te pido tiempo. Hay dos opciones: la primera es que si gano los juegos el padre de Madge sabrá la verdad y no se opondrá a nuestra relación; y la segunda es que muera en la arena y nadie sabrá lo que hubo entre nosotros excepto tú y Cinna. Madge no tendría problemas con su padre después de mi muerte.

-No hables así.

-Es la verdad.

Gale de nuevo volteó hacía donde estaba Peeta quien ahora pasaba de estar serio a molesto.

-Será mejor que continuemos, no quiero meterte en más problemas con tu esposo.

Katniss volteó hacia donde estaba Peeta y sus miradas se conectaron. Por un momento se puso nerviosa, era como cuando estaban recién casados y él la veía molesto, la única diferencia es que ahora él no gritaba ni aventaba cosas furioso, pero si esa mirada mataba ya estaría bien frita.

-Sigue practicando – se despidió de Gale alejándose lo más pronto posible.

No lo vio en el resto de la tarde, ni siquiera a la hora de la cena. Así que decidió esperarlo hasta que llegara a dormir, no importando a qué hora sería eso. Se le cerraban los ojos pero quería aclarar muy bien con Peeta el tema de Gale. Escuchó ruido en la sala y salió de la habitación. En la sala estaban Haymitch y Peeta hablando de los juegos, así que se regresó dispuesta a esperarlo.

-¿No te has dormido? – llegó Peeta a la habitación quitándose los zapatos.

-Te estaba esperando, quiero hablar contigo.

-Estoy muy cansado, solo quiero darme un baño y dormir.

Peeta entró al baño quitándose la ropa y preparando el agua de la regadera, sin darse cuenta que Katniss lo había seguido.

-¿Qué pasó hoy en el entrenamiento? – dijo Katniss recargándose en el lavabo y cruzándose de brazos.

-¿A qué te refieres? – continuó Peeta quitándose la ropa sin voltear a verla.

-Estabas enojado.

Peeta se quedó completamente desnudo y entró a la regadera cerrando la puerta.

-Contéstame.

-No estaba enojado.

-Te conozco, Mellark, estabas enojado porque estaba platicando con Gale – al no recibir respuesta abrió la puerta de la regadera para enfrentarlo - ¿Por qué? Primero me dices que no venga al capitolio durante los juegos porque ibas a estar muy ocupado pero en cuanto Gale sale sorteado como tributo me dices que puedo venir. Después él tiene una pesadilla y me dices que vaya con él para tranquilizarlo y no teniendo suficiente, me mandas para que lo ayude a perfeccionar su tiro con el arco ¡Y después te enojas!

-¿Puedes cerrar la puerta? Tengo frio.

Katniss se metió a la regadera junto con Peeta cerrando la puerta. Vestía una playera blanca que le llegaba a los muslos. Al momento de mojarse sus pechos aparecieron a la vista de Peeta.

-¿Y bien? – lo confrontó Katniss.

Peeta respiró profundamente, estaba molesto pero a la vez excitado.

-Gale es un tributo con muchas posibilidades de ganar. Fue por eso que pensé que serías de una gran ayuda si vinieras conmigo y me ayudaras con él.

-¿Entonces porque te enojas cuando estoy con él? – Peeta se talló la cara con las dos manos salpicando agua - ¿aun estas celoso de Gale?

-Siempre voy a estar celoso de él.

-Pensé que…

-Pues pensaste mal.

-No te entiendo ¿Por qué aceptas que este cerca de Gale? ¿Por qué no me prohíbes que lo vea como lo hacías antes?

-¿Acaso eso sirvió de algo?

-¿De qué hablas?

-De nada – Peeta continuó tallándose el cuerpo.

-Peeta, hemos estado muy bien…

-Estamos bien ¿o no?

-¡No! No me has tocado desde el primer día que llegamos al capitolio y eso fue porque yo te busqué. Me dijiste que me esperarías después de ver como estaba Gale y cuando llegué estabas dormido. Desde entonces solo me dices que estas cansado o simplemente llegas muy tarde ya cuando estoy dormida. Pasado mañana empiezan los juegos y ahí menos te voy a ver –Katniss hizo un puchero a punto de llorar, otra vez sentía una volcadura de emociones dentro de ella, un sube y baja de hormonas enloquecidas sin poderlas controlar. Peeta no le contestó solo recargó sus manos en la pared y bajó la cabeza dejando que el agua cayera en su espalda y nuca - ¿acaso piensas lo mismo que Effie? Es eso ¿verdad?

-¿Qué piensa Effie?- se enderezó para verla de frente.

-Que estoy gorda.

-Katniss, por Dios- dijo Peeta rodando los ojos.

-Me ha dicho que he estado comiendo mucho y que ahora estoy gorda.

-No estás gorda.

-Acepto que he estado comiendo mucho pero es que no tengo nada que hacer ¡me aburro como loca! – y sin poder aguantar más se puso a llorar.

-Katniss, no llores…

-Ya no me tocas porque estoy gorda.

Peeta la abrazó dejando que el agua cayera sobre ellos. La playera de Katniss estaba completamente empapada y pegada a su cuerpo.

-Ey – se separo de ella y acomodó un mechón de cabello detrás de la oreja –tienes el mismo cuerpo de siempre. Entiendo que estés aburrida y que lo único entretenido aquí sea comer, yo también lo he hecho a veces.

Katniss se le quedó viendo a los ojos mezclando sus lágrimas con el agua.

-Peeta, hazme el amor – él respiro profundamente – esta es la última noche, mañana estarás tan preocupado que me ignoraras más que como lo has estado haciendo hasta ahora.

-No te ignoro.

-Por favor, sé que estás cansado y que tienes la presión de los juegos encima, pero… te necesito – le dio un beso en la boca -prometo no molestarte durante los juegos.

-Katniss…

-Solo ésta noche.

Solo esta noche. Peeta se repitió esas tres palabras en su mente por unos segundos antes de bajarle las bragas a Katniss y empujándola contra la pared para besarla. Ella reaccionó al instante. Deseaba tanto a Peeta, tanto que pensaba que se iba a volver loca. Su cuerpo lo reclamaba a gritos. Él la besaba desesperadamente levantando la pierna derecha de ella con una mano y con la otra apretando un seno sobre la playera mojada.

-Peeta.

-Sshh – la calló mientras la levantaba apretándole el trasero y ella enrollando sus piernas en la cadera de él.

-Quiero decirte… - Peeta devoró su boca y después bajo hacia su cuello – oh, Dios, Peeta… yo… te… a… - encajó las uñas en la espalda de él al sentir como entraba en ella y su cabeza dio vueltas y vueltas bajo la excitación. Peeta la estaba llenando de placer en cada embestida que le daba y ella había perdido la noción de la realidad – más, más – le decía mientras tomaba la cara de Peeta con sus dos manos y lo besaba apasionadamente. Al sentir que ya no podía mas, lo abrazó del cuello – Peeta, Peeta - le susurraba en el oído para después dar un grito de placer y arqueando su espalda hacia atrás apretando mas la cadera de él con sus piernas.

Peeta sentía como el cuerpo de Katniss convulsionaba así que aumento el ritmo para terminar en ella segundos después. Salió dentro de ella y poco a poco la fue bajando al piso respirando entrecortadamente. Ella junto su frente con la de él y le sonrió.

-Esto fue… genial – le dio un beso en la boca – me encanta que me hagas el amor, haces que me sienta completamente tuya.

Él la vio por un momento a los ojos regulando su respiración, le sonrió de lado y asintió.

-Será mejor que nos vayamos a dormir, mañana son las sesiones privadas con los vigilantes de los juegos. Será un día de tensión.

-No me gusta que te enojes conmigo, ni mucho menos por algo que no tiene sentido. No debes de tener celos de Gale.

Peeta solo asintió y cerró el grifo del agua. Katniss se quitó la playera mojada dejándola tirada en la regadera. Él le paso una toalla y tomó otra para él enrollándola en su cintura. Mientras Katniss se enrollaba su toalla en su cuerpo vio a Peeta que caminaba hacia la habitación. Suspiró ¿Qué le estaba pasando? ¡Deseaba tenerlo otra vez! Caminó hacia la habitación y vio justo como Peeta se quitaba la toalla y se ponía el bóxer.

-Oh, por Dios, soy una pervertida – susurró para ella misma regresando al baño.

Desde muy temprano Peeta y Haymitch no dejaron de asesorar muy bien a Susan y a Gale para sus sesiones privadas con los vigilantes. Ya por la tarde se reunieron en la sala para ver sus calificaciones. Gale obtuvo un diez y todos celebraron gustosos. Peeta solo asintió repetidamente con un brillo en los ojos y con los brazos cruzados pero no abrazó a nadie ni felicitó a Gale. Fue el turno de Susan que obtuvo un seis. Todos se quedaron callados y Peeta resopló molesto.

-Bueno, habrá que echarle muchas ganas en la arena, Susan – rompió el silencio Haymitch.

-Lo siento, me puse muy nerviosa.

-No importa, ya nos las ingeniaremos – comentó Peeta y le dio una palmadita en la espalda a Susan para animarla, pero se le notaba preocupado.

Haymitch se dedicó a Susan durante el resto del día y Peeta envió a Gale al área de entrenamiento para que siguiera practicando.

Ya por la noche, como era costumbre entre Katniss y Gale, ella le dio su celular y él se encerró en su habitación para hablar con Madge. Era la última noche que se hablarían por teléfono, así que Madge se alteró mucho cosa que puso de nervios a Gale sin poderla calmar. Desesperado fue a buscar a Katniss a su habitación rogando porque estuviera sola, pero ya no sabía que mas hacer al escuchar a Madge tan alterada.

-Katniss – tocó la puerta.

Ella abrió sorprendiéndose de ver a Gale en la puerta de su habitación. De inmediato salió para ver si Peeta no estaba cerca.

-¿Qué pasa?

-¿Estás sola?

-Si, Peeta aun no viene a dormir ¿Qué pasó?

-Es Madge – le mostró el teléfono – habla con ella.

Katniss tomó el celular pero al escuchar unos pasos por el pasillo lo escondió sin tener tiempo de hacer algo más. Peeta se detuvo al ver a Katniss y a Gale frente a frente en la puerta de su habitación. Apretó los puños y trató de controlar sus celos.

-¿Interrumpo?

-No, Gale vino a buscarte.

-Eh… si ¿a qué hora tengo que estar listo mañana?

-A las siete de la mañana, creo que Effie fue muy clara.

-Sí, lo siento, lo olvidé.

-¿Algo más?

-No – contestó Gale y volteó a ver a Katniss asintiendo con la cabeza- buenas noches.

Sin decir nada, Peeta entró a su habitación una vez que Gale se fue. Katniss aun tenía en el teléfono a Madge, así que rápidamente y para aliviar la tensión dijo:

-Estaba hablando con Madge, te manda saludos.

Peeta asintió y se quitó los zapatos.

-Entonces ¿todo bien en el almacén? – dijo Katniss en el teléfono.

-Katniss pásame a Gale – y fue cuando entendió el grado de alteración que estaba su amiga. Su voz la escuchaba ahogada y desesperada. Pero no podía hablar frente a Peeta.

-Si, Peeta ha ido un par de veces de donde envían las teselas.

Quiero hablar con Gale! ¿Qué no entiendes? Esta es la última vez que voy a escuchar su voz.

-Peeta ¿podrías traerme un vaso de agua? Tengo mucha sed – Peeta asintió y salió de la habitación – Madge, tienes que calmarte.

-¡No puedo! En todo el día no he dejado de pensar que mañana mi novio podría estar muerto.

-Con esa actitud lo único que has logrado es dejarlo preocupado. Ahora no podrá dormir y necesita descansar.

Se hizo un silencio.

-¿Madge?

-Tienes razón – le dijo más tranquila.

-Mira, te entiendo, creo que yo en tu lugar estaría igual que tú al saber que Peeta… - se le hizo un nudo en la garganta- pero tienes que apoyar a Gale. Él está muy preocupado por ti.

-Sí, me lo ha dicho ¿puedes pasármelo?

Katniss abrió la puerta asomándose por el pasillo, al ver que aun no venia Peeta, corrió hacia la habitación de Gale, tocó y sin decirle nada le dejo el celular y regreso corriendo.

Peeta llegó a los cuantos minutos después con el vaso de agua.

-¿Ya no hablas con Madge?

-No. Ya tenía sueño y quería dormirse temprano.

-Quería hablar con ella ¿me prestas tu celular?

-Eh… se descargó la pila. Dijo que se iba a bañar y después a dormir, mejor llámala mañana. Gracias por el agua.

Por la noche, Katniss se despertó y no encontró a Peeta durmiendo a un lado de ella. Se levantó para buscarlo y lo encontró en la sala sentado a un lado de ventana.

-¿No puedes dormir? – se sentó frente a él.

-No.

-¿En qué piensas?

-En la noche antes de irme a los juegos. Recuerdo que me senté aquí casi toda la noche viendo y escuchando los gritos de euforia de la gente del capitolio.

-Siento tanto no haber estado contigo en esos momentos – le dijo tomándolo de una mano.

Él le sonrió y sacó la foto que llevaba años guardándola. Aquella de la escuela en donde salían los dos.

-Si estabas conmigo.

-¿Y esta foto? – Katniss sonrió viendo la foto – recuerdo cuando la tomaron pero nunca la había visto.

-Le rogué tanto a papá para que me diera dinero para comprarla.

-¿Por qué nunca te acercaste a mi?

-Siempre estabas con Gale – ella bajó la mirada- Katniss, si Gale muere ¿me vas a culpar a mi?

-Claro que no. Tú has hecho todo lo que está en tus manos. No te atormentes. Ven, vamos a dormir.

Llegó el día del inicio de los juegos del hambre. Desayunaron en silencio y después se prepararon para partir a la arena. Haymitch acompañó a Susan y Peeta a Gale.

Durante el camino al aerodeslizador, bajaban por un elevador.

-Van a colocar un montón de cosas en la cornucopia – de decía Peeta a Gale – habrá armas. No vayas por ellas.

-¿Por qué no?

-Será un baño de sangre. Te das vuelta, corres y busca agua.

-De acuerdo – le contestó Gale.

-No te bajes antes del pedestal o saldrás volando.

-No lo haré.

Se abrió la puerta del elevador y salieron juntos. Se detuvieron y Peeta le dio la mano.

-Tú puedes hacerlo.

-Gracias, por todo, Peeta – Gale le respondió dándole la mano también.

Gale caminó hacia el aerodeslizador y se detuvo a unos cuantos pasos.

-Peeta, cuida a Katniss y a… el distrito 12.

Peeta le sonrió de lado y asintió con la cabeza.

Katniss jamás se imaginó todo lo que rodeaba a los juegos del hambre. Effie la había llevado a unas cabinas en donde podían ver por medio de unas ventanas como los vigilantes manejaban la arena. Era muy elegante, tenía una sala, una cocineta y muchas pantallas en donde se podían ver varios ángulos de la arena. Se alegró de ver que era un bosque, al menos Gale se iba a sentir como en casa. Cada cabina o palco tenía un número, ella estaba en el 12 y ahí fue donde la dejó Effie.

-Solo los mentores y sus esposas pueden estar aquí. Mi trabajo ha terminado por el momento.

-¿Cuándo llegará Peeta?

-Él y Haymitch han acompañado a Susan y a Gale al aerodeslizador que los llevará a la arena. Ahí está Cinna esperándolos. Así que no han de tardar en llegar- Effie le dio un beso de despedida – espero que la suerte este de nuestro lado éste año.

Katniss se quedó sola viendo como los vigilantes trabajaban alrededor de una simulación de la arena, hasta que llegaron Peeta y Haymitch.

-¿Quieres estar aquí o regresar…?

-No, aquí estoy bien.

-Me dijiste que estabas aburrida así que pensé que traerte aquí te iba a distraer. Es como ver los juegos pero más de cerca.

-¿Solo vamos a estar nosotros tres aquí?

-Si Gale o Susan hacen alianza con otros tributos, nosotros los mentores también podemos hacerlo y poder entrar a sus cabinas o ellos a la nuestra. Si termina la alianza o mueren, nosotros nos despedimos también.

Se sentaron un momento esperando a que iniciaran los juegos en silencio. En cuanto dieron inicio de inmediato Peeta se levantó viendo las pantallas. Katniss también lo hizo y se pudo dar cuenta de la gran diferencia que era ver los juegos ahí que en casa. Ahora tenía muchas pantallas y cada una mostraba algo diferente.

Encontró a Gale y clavó su vista en esa pantalla en particular. Lo notaba tranquilo y concentrado viendo directamente hacia la cornucopia,mientras el reloj marcaba la cuenta regresiva.

10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1…


¿Que creen que le pasará a Gale?

En el próximo capitulo por fin Katniss sabrá de su embarazo!

Bueno los dejo que por estar escribiendo esto me llegaron dos reviews apurándome de yessica y un guest (please pongan sus nombre para identificarlos)

Saludos.