Capítulo 28: El secreto de Alyssa


Entre todo el alboroto ensordecedor de la sala común de Gryffindor, Rose intentaba repasar mentalmente los hechizos que le tomarían en el examen del viernes de la semana siguiente.

"El ángulo de la varita con el cuerpo no debe ser superior a…"

- ¡Se siente, se siente, Potter presidente!, ¡SE SIENTE, SE SIENTE, LA COPA ESTÁ PRESENTE!

"…a… a… ochenta grados, y la posición de los pies…"

- ¡Hay que saltar, hay que saltar!... La copa es nuestra, a festejar!!

"MALDICIÓN!"

Rose suspiró exasperada y molesta, y se acercó a Anne, que estaba festejando con James, Sue y Tom, abrazados y a los gritos.

- Me voy! –intentó.

- ¿QUÉ? –exclamó Anne, mientras Sue se separaba un poco del grupo y prendía unos fuegos artificiales con su varita. Se escuchó un estruendo (ante el cual Rose pegó un grito), y luego el salón se lleno de chispas doradas. Todos los estudiantes aplaudieron el espectáculo, menos Rose, que se preguntaba si el zumbido que sentía en su oído sería permanente.

- ¡QUE ME VOY!- gritó, harta.

- ¿Por qué?- preguntó Anne una vez que se alejaron un poco del centro de la fiesta (es decir, de James, Sue y Tom).

- Porque estoy cansada, porque no soporto el griterío, y porque hay que estudiar para los exámenes de este viernes. –respondió en un tono molesto, mientras enumeraba con los dedos.

- Rosie, es un festejo, relájate. –le dijo sonriente Anne. – Además, sé que estás así porque Malfoy te ignoró todo el dí…

- ¡NO ESTOY ASÍ POR MALFOY, ASÍ QUE HAZME EL FAVOR DE NO NOMBRARLO! –vociferó la chica, perdiendo un poco (bueno, del todo) los estribos. No tuvo que preocuparse por ser escuchada, porque el griterío de la sala tenía algo positivo: daba privacidad.

- No es necesario que me lo digas así. Pero sé que tengo razón y no voy a dejar que te amargues por él. –y dicho esto, la arrastró hasta donde estaban James y Tom, lanzando a Sue al aire y atrapándola antes de que cayera al piso.

- Te digo que no… -pero Anne no la escuchaba.

- ¡James! –el chico no la escuchó. Acababan de atrapar a Sue, que se estaba partiendo de risa. - ¡JAMES! –el chico soltó el agarre y se giró hacia Anne.

¡PUM!

- ¡SI SERÁS ESTÚPIDO, JAMES! –gritó enojada Sue, que, evidentemente, se había caído. Tom la ayudó a levantarse, aunque se estaba riendo a carcajadas, al igual que James.

- Lo… lo siento. –dijo el chico entre espasmos de risa.

- Idiotas, y después dicen que son mis amigos. –masculló Sue mientras se frotaba su dolorido trasero.

- ¿Qué sucede Annie? –preguntó James a su nueva amiga. Lo eran desde que había consolado a la chica por Nottingham, descubriendo que, si bien no hacía bromas con ella como con Sue y Tom, era muy buena persona, siempre dispuesta a escuchar.

- Que Rosie se quiere ir, ¿lo puedes creer? –contestó ella, mientras Rose se intentaba liberar del agarre, que si bien suave, no le permitía huir.

- Esto no puede seguir así. –concordó el chico. Se dio vuelta y le gritó a Joss, que estaba creando el ruido de tambores y bombos mágicamente. –JESSICA!

- DIME JOSS! –le gritó de vuelta.

- ¡LO QUE SEA! –le respondió el sonriente, por más que el sabía que era Joss y no Jessica, pero le divertía molestar un poco a la gente. - ¡UNA NUEVA CANCIÓN QUE ROSIE SE NOS VA!

Joss asintió e hizo un movimiento con su varita mientras gritaba un hechizo, que no se escuchó porque todos estaban hablando (gritando) por encima del ruido. Se empezó a escuchar un nuevo ritmo, bastante rápido y estruendoso, y mientras la letra de la canción aparecía en el aire para que todos cantaran, se empezó a escuchar:

Me lo dijo una vidente,
que la vuelta vamos a dar
que las águilas perdían…
que no saben ni volar!

Me lo dijo una vidente,
no lo podía creer
que este año nos llevamos
la copa otra vez!

Y Bullstrode no pudiste,
nos quisiste hacer perder,
viejo de porquería,
retírate de una vez!

Y Gryffindors saltemos!
Que acabamos de ganar!
No hay nadie en todo Hogwarts
que nos pueda superar.

Siguieron repitiendo el estribillo, mientras algunos se seguían riendo de la tercera estrofa. Rose aprovechó que Anne estaba saltando y se había alejado un poco, para escabullirse, y finalmente, salir por el retrato.

Caminó tan rápido que si alguien la hubiera visto pasar, sólo hubiera visto una mancha borrosa. Pero nadie estaba dando vueltas por el castillo. Era un día muy lindo, a pesar del frío, y salvo los Gryffindors, que habían contrabandeado comida y bebida, el resto estaba afuera. Incluso había algunos Ravenclaws, que fueron a despejar su estado de ánimo. Se detuvo recién cuando el estruendo de la casa de los leones ya no se escuchaba.

"¿Dónde me habré metido?", se preguntó. Por lo que veía era algún pasillo de las mazmorras, si bien no era el caminaba habitualmente para ir a pociones. Se sentó en el suelo, dado que no estaba segura de que estuviera permitido entrar a alguna de las aulas abandonadas que allí se encontraban. Sin poder evitarlo, recordó lo que Anne le había dicho: "Estás así porque Malfoy te ignoró todo el día".

Luego de unos minutos de negación finalmente pudo aceptar que sí, que el rubio la había desconcertado. "¿Y a quién no? Primero me odia, luego parece que hasta la podríamos pasar bien insultándonos, luego me vuelve a odiar, me molesta con sólo verme, y ahora, de la nada, me IGNORA!, ¿cómo se supone que debo entender a ese chico?"

"¿Y por qué demonios estoy tratando de entenderlo?", se preguntó finalmente, dándose la cabeza suavemente contra la pared, y cerrando los ojos.

La pregunta quedó flotando en su cabeza, sin respuesta. "¿Por qué me pongo así?"

Tampoco pudo responderse a eso, y estaba por gritar de frustación cuando escuchó unas voces. Eran una chica y un chico, y una luz de alerta se le prendió en su cabeza al reconocer a Alyssa. Obviamente estaría con un Slytherin, y, por una vez en su vida, tiró al diablo la valentía Gryffindor y decidió que no estaba de humor para que la molestaran o insultaran. Olvidándose también de si estaba permitido o no, entró a una de las aulas, y cerró la puerta rápidamente. Los pasos y las voces se siguieron acercando, y aunque ahogados, se podían escuchar claramente.

- … sin sentido, ¿piensas que Malfoy te ayudará? No pensé que fueras tan tonta. –dijo el chico, con una voz despectiva. Los pasos se detuvieron, y por lo claro que se escuchaba todo, a muy poca distancia de donde ella se encontraba.

- Scorpius es mi amigo, Flint, y me importa MUY POCO lo que tú pienses, no sé si fui clara. –respondió Alyssa.

- No sé lo que estarás planeando, Ogden, pero te digo una cosa: ni sueñes con que vas a ganar esto. –le respondió amenazante Flint.

- Disculpa, pero, ¿Qué te hace pensar que yo voy a aceptar lo que digan mis padres? Bueno, eso si sabes pensar, pero partamos de la base de que sí puedes. –por el tono de voz, se notaba que estaba sonriendo. – No me voy a casar contigo cuando seamos más grandes, no te daré ni un sickle de mi herencia y si es por mí, que tú y tu familia se hagan mendigos.

Rose se había quedado boquiabierta y con lo ojos abiertos de par en par. No podía dar crédito a lo que estaba escuchando.

- ¿Y qué te hace pensar que a alguien le importa lo que tú pienses? –le preguntó Flint, también sonriente.

- A Scorpius le importa. Y para mí es suficiente.

- ¿Eso es lo que planeas, no? –dijo él emocionado, como si acabara de encontrar la solución a un problema extremadamente complicado. - ¿Cuándo llegue el plazo que te pusieron tus padres para encontrar a un sustituto lo elegirás a él, no?

- Lo que hay que escuchar… -suspiró la chica, rodando los ojos. Él la ignoró.

- Así que quieres llevar el apellido Malfoy… Alyssa Laurence Ogden de Malfoy, -Alyssa arrugó la nariz al escuchar su segundo nombre- Sí, admito que suena mejor que "de Flint", pero… -suspiró- …es una pena que no vaya a ser posible.

- Yo me casaré cuándo quiera y con quién quiera, y ni tú, ni mis padres, ni los tuyos lo van a impedir.

- Deja de actuar, no digas "con quién quiera", es obvio que elegirás a Malfoy. –le contestó el, con voz de superado.

En el medio del asombro y la estupefacción en que se encontraba inmersa en ese momento, Rose sintió algo de enojo. "¿Y quién es ella para obligar a Malfoy a casarse dentro de unos años?" Y luego, una duda la asaltó: "¿Y si dentro de unos años Malfoy no se siente obligado, sino que la ama?". "¡Y a mí que demonios me importa!", pensó luego, reprochándose a sí misma sus pensamientos.

- Flint: encárgate de hacer tu vida lo más lejos posible de la mía, y ambos seremos felices. Ahora, si me disculpas, o si no lo haces también, me voy a hacer algo más interesante con mi tiempo.

- No debiste haber escuchado todo eso, Molly. –susurró una voz.

Rose miró alrededor del aula y se quedó paralizada. Scorpius Malfoy estaba sentado al final del salón, en el piso, y la miraba atentamente. Era evidente que en su apuro por no ser descubierta, y posteriormente, por su shock al escuchar la conversación, no se había percatado de su presencia.

- ¿Qué estás haciendo aquí? –preguntó ella, una vez que recuperó el habla.

- Sentarme. –respondió el seriamente.

- Hablo en serio. –dijo ella, elevando una ceja.

Scorpius sonrió ante la impaciencia de la chica. Estaba por contestarle con algún insulto pero se detuvo. El le había exigido a Albus y Alyssa que se comportaran, y lo menos que él podía hacer a cambio era hacer lo mismo con "Molly". Pero como le resultaba terriblemente difícil había preferido ignorarla.

- Vine a pensar. –contestó, luego de reflexionar y buscar una respuesta no hiriente.

- Malfoy, te dije que hablaba en serio. –le respondió ella, y no pudo evitar que se le curvaran un poco las comisuras de los labios, como si estuviera por reírse.

Scorpius notó la breve sonrisa. "¿Por qué ignorarla si es más divertido pelearse?", pensó, y decidió contraatacar.

- ¿Estás sonriendo? O tal vez estoy viendo mal, me cuesta ver a través de tanto pelaje.

Rose lo miró confundida. "¿Ahora volvieron las peleas? ¿Quién te entiende, Malfoy?"

- Malfoy, a ti te cuesta ver todo lo que suceda más allá de tu propio ombligo, con o sin pelaje –le aclaró.

- Me alegra que al fin lo admitas, lo del pelaje, digo. –le dijo él sonriente. – Pero no cambiemos de tema. No debiste haber escuchado esa conversación, Molly.

- No puedes borrarme la memoria. Además, Malfoy, no soy una chusma, no lo andaré contando por todo el colegio.

- No confío en ti. –le dijo el con simpleza.

- No tienes otra opción.

- ¿Prometes que guardarás el secreto? Es algo muy personal de Alyssa, en serio. –repuso él, ahora más seriamente.

- ¿Me estás pidiendo un favor? –preguntó ella burlona. No era necesario, no abriría la boca, pero eso no le impedía ver el lado positivo de la situación, que era, obviamente, molestar a Scorpius Malfoy.

El chico frunció los labios y la miró enojado. Se sabía acorralado, pero no quería responder afirmativamente, era humillarse.

- No te tenía de Slytherin, ¿me piensas pedir algo a cambio? –le preguntó, como desafiándola a que lo hiciera.

Se le ocurrieron muchas cosas que contestar a eso, y eran las siguientes, en orden de aparición:

a) No me ignores

b) Tírate al lago

c) Haz que se le caiga el pelo a Ogden

d) Cámbiate de colegio

e) No te cambies de colegio

f) Deja de insultarme

g) Pero deja que yo te insulte

h)…

- ¡MOLLY! ¿Me haces el favor de contestar? –le preguntó exasperado.

Ella parpadeó un par de veces. Se había olvidado de responder.

- Sí. Y no Malfoy, no te pienso pedir nada. Por suerte no soy tan Slytherin como tú. –agregó finalmente. No sabía a qué provocación estaba respondiendo, pero no importaba. Estaba enojada, enojada con Malfoy, con Ogden, con su plan de cambiar a Flint por Malfoy, con ella misma, por sentirse mal por todo lo anterior… Demasiadas emociones juntas. Se fue dando un portazo, y se encaminó hacia su sala común. Después de todo, tal vez un poco de estruendo no le vendría mal.

"¿Y ahora por qué se enoja? La verdad, no te entiendo Molly", pensó Scorpius.

En la casa de los Weasley-Granger…

Hermione dejó el libro que estaba leyendo cuando escuchó el timbre de la puerta. Abrió y sonrió al ver a su mejor amigo esperando afuera.

- ¡Harry! –lo abrazó. Luego cayó en la cuenta de algo. – Pensé que vendrías con Ginny.

- Ella viene. Pero no conmigo. –aclaró el, sin sonreír.

- No me digas que es por lo de Bullstrode… pensé que se habían arreglado. –preguntó Hermione, una vez que cerró la puerta y se hubieran sentado. Hizo aparecer una tetera y dos tazas. Mientras Harry contestaba, sirvió.

- Le llegó una invitación de Bullstrode. A cenar. Hoy. –dijo enojado. - ¿Cómo demonios espera que reaccione?

- Me imagino que la habrás quemado apenas te enteraste que era. –dijo la chica. Harry asintió.

- ¿Y sabes lo que me dijo? Que no confiaba en ella, que no podía creer que sabiendo todo lo que me amaba todavía le hiciera planteos.

- Bueno, tiene razón. –respondió Hermione, en voz baja, como si eso fuera a calmar la reacción que sabría que tendría su amigo.

- ¡HERMIONE! ¿Cómo puedes estar de su lado? Yo tengo razón esta vez. –luego añadió en voz baja. -No sé a quién matar primero, a ella o a ti.

- Teniendo en cuenta que una es mi hermana y la otra mi esposa, por tu bien te sugiero que a ninguna. –dijo una voz de hombre. Ron se había terminado de bañar y cambiar y fue a sentarse al lado de Hermione. Miraba a Harry entre amenazante y divertido. Luego se percató de que no había cerveza de manteca, sino una tetera. – Herms… –comenzó indignado- … ¿no estarás esperando que, un sábado a la noche, con mi mejor amigo, tome TÉ, verdad?

Hermione suspiró totalmente exasperada, y sin mirar hacia su costado, hizo aparecer una cerveza de manteca para su marido. Harry carraspeó. Ella lo miró con cara de pocos amigos, pero también hizo aparecer una para él.

- Hombres. –murmuró, antes de tomar de su taza.

Ron y Harry se sonrieron.

- Así que, amigo, ¿planeas dormir en el living hoy también? –preguntó Ron, sin siquiera molestarse en ocultar su sonrisa.

- Si alguien duerme en el living, será ella. –aclaró Harry, borrando su sonrisa. - Y te aseguro que estoy harto de que el living sea mi segundo dormitorio.

- Pero Harry, Ginny tiene ra… -comenzó Hermione.

- NI se te ocurra repetirlo. Herms, ¿te das cuenta de lo que está haciendo? Está… flirteando –Harry pronunció la palabra con asco. -… con… Bullstrode!

- No seas ridículo. Ginny no haría tal cosa, o no Ron? –preguntó Hermione, distraídamente tomando la mano de su marido.

- Por supuesto. Además, Harry, le mandó un vociferador diciendo que estaba casada, y que no estaba interesada en nadie más. Ah, y también le aclaró que el acuerdo sobre Teddy y Vic ya estaba hecho y firmado… ¿Puedes creer que se lo hizo firmar? –preguntó divertido, negando incrédulo con la cabeza-... así que… resumiendo, le dijo claramente que no.

- ¿Y cómo lo sabes, Ron? –preguntó Harry. Empezaba a sentir un poco de remordimiento. Pero la que contestó fue Hermione

- Hablamos con Ginny y nos contó… me imagino que viniste volando, por eso tardaste más. Pero no nos dijo que no se habían reconciliado, por eso me sorprendí.

Harry suspiró, y se recostó en el sillón, mientras se frotaba los ojos, algo frustrado.

- ¿Por qué demonios no dejé que se explicara?

- Te lo respondería, pero no creo que te guste la respuesta. –dijo Ron.

- Era una pregunta retórica. –le aclaró Harry, mirándolo molesto.

- No me mires así, no es mi culpa que seas celoso. –se defendió él.

- No soy celoso. –negó Harry, cruzándose de brazos.

- Esa es la mayor idiotez que dijiste esta noche, y eso que estoy contando lo de que Ginny flirtea con Bullstrode. –dijo Ron.

- Harry, -le interrumpió Hermione, antes de que pudiera contestar- … admítelo.

- ¡SÍ, SOY CELOSO, Y QUÉ?! –vociferó Harry. En ese momento, sonó el timbre nuevamente. Ron se paró a abrir la puerta, y sonrió.

- Hermanita, que oportuna.

- Sí, lo sé. -le sonrió ella. Una vez que entró y saludó a Hermione, se sentó, curiosamente, al lado de su marido, pero sin mirarlo. – Por cierto, Harry. –comenzó, mientras se miraba una uña. – Lo que dijiste se escuchó hasta la esquina. Me alegra que por fin lo admitas.

El aludido carraspeó incómodo. Luego puso su mejor cara de arrepentimiento y dijo en voz baja.

- ¿Me perdonas?

- No.


CHAN! CHAN! CHAN!

Que final, nop?

Tardé unos días más porque no me decidía si contarles lo de Alyssa y Flint o no, pero al final elegí dejarlos con menos intrigas ;)

Besotes, espero sus comentarios!