Se había ido lo suficientemente pronto como para enfadarse con él. Solo había esperado al momento justo para decirle lo que realmente pensaba antes de escaparse. Si de verdad le había molestado el verla hablar con otro aquello serviría para dejarlo un buen rato dándole vueltas en la cabeza. No estaba segura de cómo tomarse aquello, pero, en esos momentos, la perspectiva de unos posibles celos no la molestaba. Incluso la hacía intentar disimular una sonrisa a medida que entrada en casa.
- ¿De dónde vienes? – le dijo Biyomon al verla entrar.
- Vengo de recoger los papeles del regalo de Taichi – los posó encima de la mesa para luego ir a dejar sus cosas al perchero de la entrada.
- ¡Yo también quiero irme de viaje! – revoloteó hasta ella.
Sora sonrió, estaba de demasiado buen humor de repente. Cogió al ave en brazos, como si cogiera un peluche, antes de llevarla con ella a tirarse en el sofá, echándose ella debajo y dejándola usarla de cojín.
- ¿Y a dónde se supone que nos vamos de vacaciones nosotras dos?
No lo sé, pero si nos vamos las dos me da igual a dónde – esas palabras tan sinceras de ella era lo que hacía que adorase tanto a aquella pequeña digimon que llevaba a su lado toda su vida.
- A lo mejor podemos escaparnos unos días cuando la boda pase nosotras a conocer algún sitio, ¿te apetece?
- Claro que sí – sonrió abrazándose a ella.
Unos pasos saliendo de la habitación hicieron que ambas girasen la cabeza para encontrarse a Haru divertida observando la escena.
- Han llamado antes del estudio. Ya han terminado el vestido del todo. Perfectamente a tiempo – informó dejándose caer en uno de los sillones cercanos.
- Vale, luego le mando un mensaje a la interesada. Gracias – le dijo estirándose para tirar de uno de los cojines mejor y usarlo de almohada.
- Ahora sí que te has quedado de vacaciones, ¿no? – le preguntó, observándola curiosa.
- Sí, justo a tiempo para poder sobrevivir a la despedida sin morir en el intento – puso cara de circunstancia-. No me mires así, tengo demasiada perdida la costumbre de esas cosas y me va a costar un par de días sobrevivir…
- Pues luego tienes la boda y seguro que eso es todavía peor – sería gracioso levantarse y encontrársela de resaca queriendo morirse en el sofá. Siempre había tenido una actitud intachable.
- ¡No pasa nada! Ya tendrá tiempo para reponerse, cuando pase la boda me va a llevar de vacaciones con ella a dónde yo quiera – anunció Biyomon.
Sí, exacto a la parte del mundo que más te guste, puedes ir eligiendo destino desde ya – sonrió justo antes de que su teléfono sonara, haciéndola girar la cabeza hacia él, perezosa-. ¿A que no me lo traes? Está en el bolso – le pidió a Haru.
La más joven echó a correr hacia dónde ella le indicaba antes de que se cortara la llama, pasándole el aparato a Sora sin fijarse tan siquiera en quién era el que estaba llamando, aunque la pelirroja ya lo supiera pues se acordaba perfectamente de que había quedado en aquello.
- Hola – respondió, viendo, divertida, como Biyomon trepaba por ella para pegar la oreja e intentar adivinar con quién hablaba-. No, tranquilo, no interrumpiste nada, ya te lo dije antes… ¿A las 9? Perfecto… No, no te preocupes paso yo a buscarte a tu hotel, que me sé mover mejor tu por la ciudad. Sí… hasta luego.
Colgó y miró el teléfono para ver qué hora era. No le quedaba demasiado tiempo si pretendía prepararse para salir.
- ¿Quién era? – preguntaron a la vez curiosas.
- Andrew – resumió -, el de las flores.
- ¿Cómo que Andrew? – Biyomon puso mala cara.
- ¿Pasa algo? – la miró extrañada.
- Claro que pasa, ¿qué haces quedando con él?
La miró, incrédula. Incluso parpadeó algunas veces antes de abrir la boca para decirle algo, perpleja. Cuando fue a hablar por fin, el ave la cortó.
- No deberías de ir. Con quien tienes que quedar es con Yamato y no con él – y aquello sonó totalmente en serio. Biyomon estaba riñéndola con todas las palabras. Por segunda vez en aquel día no sabía si enfadarse o considerar aquello como lo más divertido que le había pasado desde hacía meses.
- He quedado con él porque es mi amigo – explicó mientras que se sentaba para posar a su compañera digimon sobre el sofá-. Y, además, estoy segura de que a Yamato le parecía de maravilla que yo me vea con mis amigos…
Y el tono irónico y divertido de las palabras de Sora fue lo que llamó la atención de ambas, quienes intercambiaron una mirada antes de dejar que ella se fuera dirección a su habitación para cambiarse de ropa.
No tardó demasiado en volver de su salida, llegando con los zapatos en la mano a pesar de todo, no queriendo molestar a nadie. Había salido tranquilamente a cenar y a tomar algo, no era muy tarde. Aún así le extrañó ver la luz de la habitación de Haru encendida, decidiendo acercarse y llamar a la puerta antes de entrar.
- ¿Molesto? – la vio tirada en la cama, leyendo.
- ¿Ya has vuelto? – le hizo un gesto para que entrara.
- Sí, mañana quiero hacer cosas por la mañana – asintió yendo a sentarse a su lado, cansada de todo el día fuera.
- ¿Qué tal la noche? – ella sí que conocía al otro chico, lo había visto muchas veces durante los años que habían pasado juntas. Sabía que se llevaban bien, pero nunca había notado nada raro entre ellos.
- Bien, muy bien. La próxima vez puedes venir con nosotros si quieres, no me di cuenta de decírtelo antes…
- ¿Yo? ¿Y qué narices pinto yo ahí? – la miró sin entender nada.
La pelirroja hizo exactamente lo mismo, acabando por caer en la cuenta y echándose a reír de repente.
- Solo somos amigos, Haru.
- Bueno… pero…
- No, de pero nada. Lo sabes de sobra, ¿qué tiene que ver que salgamos aquí o en otra ciudad del mundo?
- No lo sé, eso había pensado, pero tal y como están yendo las cosas… - se encogió de hombros.
- Las cosas no van de ninguna manera con él – recalcó la última palabra, llamando por fin la atención de Haru.
- ¿Él?
- Él – sonrió, sin poder evitarlo.
- Vale, creo que me acabo de perder – cerró el libro y se sentó, observándola.
- Lo sé… te falta demasiada información. Pero digamos que de tarde volví de tan buen humor a casa porque me encontré con Andrew mientras que hacía tiempo tras hacer un recado para la boda. Digamos que los únicos con tiempo libre últimamente solo somos yo y… cierto rubio que ya conoces – en el fondo le daba vergüenza hablar de aquello con alguien-. Estábamos los dos solos cuando llegó Andrew, y… se puso celoso.
- ¿Quién?
- Yamato – estaba segura de que se le subieron los colores al decir aquello.
- ¿Te dijo algo?
- No, pero lo conozco demasiado bien – no daba por sentado cosas que no supiera, simplemente lo sabía.
La chica la miraba, intentando ordenar aquella información. Había ido recolectando datos de unas cosas y de otras y, aquello, salido de la nada tan de repente parecía tener mucho sentido a pesar de todo. Quizás eso fuera lo importante a destacar, que de salido de la nada no tenía absolutamente nada y que todos y cada uno de sus amigos tenían razón.
Lo peor era que, llegados a aquel punto, empezaba a ver las cosas con los mismos ojos que ellos. No sabía si aquello le gustaba o no, era un tema demasiado delicado. Una vocecita en su cabeza que sonaba siniestramente parecida a Taichi le decía que tuviera cuidado, que ya bastante había pasado. Pero, a la vez, otra voz que se parecía muchísimo a la de Mimi le decía exactamente lo contrario, que se dejara de estupideces.
Por suerte, algo le decía que no tenía que quedarse con ambos extremos, que tendría que pensarse muy bien las cosas, pero que, realmente, lo que empezaba a tener más claro era que las cosas no podían seguir así. Era mayorcita ya para saber lo que quería, solo le había costado unos cuantos empujones darse cuenta de la realidad.
- Ya sabes que no quiero meterme en algo tan personal – la voz de Haru la sacó de sus propios pensamientos – pero quizás si me contaras todo bien desde el principio podría entender un poco mejor las cosas.
La miró en silencio sin malinterpretar sus palabras. Sabía que era interés porque se preocupaba, y, en parte, después de todo lo que le estaba viendo entre medias y escuchando, tenía todo el derecho de querer saber qué narices estaba pasando allí.
Sonrió antes de ponerse en pie para ir a sentarse más cómodamente en la cama, apoderándose de unos cojines.
Luego no quiero que te quejes mañana de que no te he dejado dormir hoy por la noche, porque tenemos para rato – anunció antes de volver muy, muy, muy atrás en el tiempo.
No se había fijado en el tiempo que había estado en la habitación cotilleando con Haru, pero era tarde ya cuando volvió a la suya. Sonrió al ver a Biyomon durmiendo en la cama, ocupándola prácticamente por completo a pesar de su pequeño tamaño. Aún le quedaba un rato para irse a dormir, de manera que no quiso molestarla y recogió sus cosas para ponerse en pijama y prepararse.
Salió al cabo de un rato, cepillándose el cabello, distraía sacando las cosas de dentro de su bolso para poner el teléfono a cargar, dejándolo encima de la mesita de noche mientras que terminar de desenredarse el pelo. La siguiente vuelta que dio ya fue para sentarse en el borde de la cama, con cuidado de no despertarla. Fue entonces cuando vio una lucecita brillando en la pantalla de notificaciones del teléfono. Alargó la mano para cogerlo, desbloqueándolo distraída y no pudiendo evitar el sonreír al ver de quién era el mensaje.
"Siento lo de esta tarde. Sé que no tengo derecho a decir ni media palabra sobre nada y que tengo que darme por contento porque vuelvas a hablarme siquiera, pero no lo puedo evitar. Se me empieza a ir de las manos y no sé muy bien cómo actuar. Nunca se me ha dado bien disimular nada de lo relacionado contigo, sobretodo cuando escapa a mi control. Espero no haberte enfadado.".
Leyó el texto un par de veces. No ponía nada fuera de lo normal, pero viniendo de quien venía, era lo suficiente.
Sonrió.
A: creo que empieza a ser cosa de la página que nos sincronicemos tanto, porque no me ha llegado el aviso de que tenía una review tuya hasta que me he metido a hacer la nueva actualización de ahora... Así que no te he ignorado, palabra, es esto que en ocasiones me odia y va como quiere T_T.
De entrada puedo decir en mi defensa que el único triángulo amoroso del que habría que preocuparse viniendo de mí, implicaría a Taichi y... no es, ni mucho menos el caso. Así que como te había dicho, la finalidad de los personajes que meto es por algo y Andrew es, justa y exactamente, para provocar que las conversaciones sean tan sumamente directas e_e
Y no iba a ser tan fácil... Prometo que queda poquito, muy poquito para que sepas por fin lo que pasó. ¡Palabra! O te dejo quitarme las medallitas de brilli-brilli xDD Y que también sé que te va a gustar el cómo, el por qué y la situación. Creéme que cuando te digo que todavía es algo pronto para que se lo cuente... es por algo. Aunque que sea con la única con la que parece querer hablar del tema también es algo a tener en cuenta e_e xDD
Mañana más, ahora sí que sí. Muchas gracias por la review, ¡un abrazo!
