A/N: Ninguno de los personajes me pertenece. Prohibida la adaptación y copia de esta historia.
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Capítulo 27
"La familia es lo más importante"
Hermione entrelazo su mano con la de Fleur sintiéndose la persona más afortunada. El trio caminaba tranquilamente por el corredor que conducía al despacho de Horace, ninguno sabía si Ron ya se encontraba ahí o los alcanzaría más tarde ya que lo ocurrido con Ginny se había dispersado como pólvora en todo Hogwarts.
-Lavender dijo no saber nada, pero estaba ahí cuando todo ocurrió. –Espeto Harry con preocupación.
-Tal vez sucedió por accidente. –Mascullo Fleur distraídamente, rehusándose a ver a su novia.
La castaña permaneció observando el rostro incomodo de la francesa por unos momentos antes de exhalar con resignación, tendrían que hablar más tarde cuando Harry ni nadie más pudiera escucharlas. Le parecía demasiado extraño que Fleur hubiera actuado de esa forma.
Finalmente, la puerta del despacho estaba frente a ellos, Harry se apresuró abrirla para las chicas y pronto se vieron inmersos en algo muy distinto a lo que esperaban. Afortunadamente no había tétricos cuadros de gatos colgados a través de las paredes, pero el sonido alegre de una melodía extraña armonizaba el lugar.
Fleur miro a su alrededor y noto como los presentes los observaban, el profesor Slughorn se apresuró a ellos y los saludo con entusiasmo. Hermione percibió el nerviosismo de su novia y entrelazo sus brazos con cuidado.
- ¿Te gustaría ir por un aperitivo? –Pregunto al notar que el profesor recibía a los demás.
Harry se despidió de ellas al ver la figura de Ron en una esquina y la castaña no dudo en conducir a su pareja hacia la mesa llena de dulces.
-¿Alguna vez habías estado aquí?
-No y estoy igual de nerviosa que tú. –Confeso Hermione con una sonrisa.
Fleur rio en voz baja y no pudo evitar inclinarse para depositar un beso en la mejilla de la chica.
-Eres tan tierna. –Le susurro sin dejar de mirarla.
-Me han llamado de muchas maneras, ¿sabes? Pero nunca tierna.
-Bueno, lo eres y mucho. –Afirmo la rubia tomando la copa de ponche que le ofrecía.
Hermione opto por no responder ya que una sensación extraña en su garganta se lo impidió.
La velada transcurrió mientras juntas recorrían el lugar con curiosidad, Fleur se separó de ella para volver por un dulce que había llamado su atención y la castaña se dirigió a la repisa más cercana llena de fotografías. Hermione observo los retratos con curiosidad, había rostros en su mayoría desconocidos, así como otros tantos familiares con genuinas sonrisas. Su mano detuvo el movimiento circular de la copa que sostenía al sentir una presencia acercándose.
-Todos son mis exalumnos. Talentosos, famosos y muy inteligentes.
-Ya lo creo, la mayoría son grandes personalidades. –Reconoció la joven observando el retrato de Gwenog Jones.
-Que puedo decirte… tengo muy buen ojo reconociendo a los potenciales.
La vampira sonrió y noto como Harry se acercaba a ellos. Fleur yacía junto a Cho hablando amenamente en la mesa de aperitivos y Hermione no pudo evitar suspirar por milésima vez al contemplarla a la distancia.
-Veo mucho de tu madre en ti, Harry. –Dijo el hombre colocando una de sus manos en su hombro. – Fue una gran bruja.
Hermione desvió su atención hacia Harry que al escuchar las palabras del profesor solo asintió. Casi al sentir la melancolía del joven, el profesor Slughorn anuncio que el momento de comer helado había llegado.
Los invitados tomaron asiento alrededor de la mesa circular y uno a uno compartió sobre si y su familia. Cuando el momento de Ron llego el profesor lamento lo ocurrido con Ginny y esperaba que para la próxima reunión pudiera acompañarlos. Fleur en todo momento observo su helado casi intacto sintiendo de pronto un golpe de culpa y arrepentimiento por sus acciones.
-Señorita Delacour, ¿Cómo va su estancia aquí en Hogwarts? ¿La ha disfrutado hasta el momento?
Fleur alzo su mirada y sonrió con timidez. A pesar de que la habían tomado por sorpresa, fingió no incomodarse bajo el escrutinio de los demás.
-Sí señor, Hogwarts es una gran escuela.
-Debió ser difícil para usted en un principio, pero me alegro mucho de que se haya relacionado con muy buenos jóvenes. –Dijo el hombre con una sonrisa. - Tuve la oportunidad de conocer a su padre hace algunas semanas, me lo topé por accidente en el Ministerio.
La rubia sintió un escalofrió recorrer su cuerpo al mismo tiempo que los latidos de su corazón comenzaron a acelerarse. Hermione mantuvo su rostro tranquilo a pesar de sentir la tensión en el cuerpo de Fleur. Nunca había indagado más allá sobre lo que Fleur le decía de su familia, pero al escuchar que su padre trabajaba en el Ministerio era algo que definitivamente no se esperaba.
-La familia es lo más importante, porque de una u otra manera las decisiones que tomas suelen repercutir en ella. –Concluyo el hombre pensativamente.
Fleur se limitó a asentir mientras su sonrisa por un momento se tambaleo.
Cuando el turno de Hermione llego la joven actuó lo más naturalmente posible, decir que sus padres habían fallecido no era una mentira, pero el compartir que vivía solo con su tío género varias preguntas para las cuales ya tenía una historia.
Fleur observo a Hermione con atención mientras respondía, ella tampoco había preguntado sobre su familia, no más allá de lo que le había llegado a compartir en la enfermería. Su mirada se desvió hacia su copa tratando de disimular su intriga, ambas tendrían que hablar más pronto de lo que imaginaba.
La velada llego a su final y en medio de una extraña tensión, Fleur entro a la habitación de Hermione. A pesar de que habían hablado sobre cosas triviales durante el camino, las dos sabían que tenían cosas más importantes que discutir.
-Podemos hablar mañana. Estas cansada. –Señalo la vampira notando el esfuerzo de Fleur para mantener sus ojos abiertos.
La veela trato de discutir, pero termino por rendirse y caer profundamente dormida. Mañana hablarían sobre sus familias, tenían que hacerlo. Ella más que Hermione.
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La mañana aconteció y casi como ya era costumbre desde que Dolores llego, el ver una multitud de estudiantes no podía significar algo bueno. El cuarteto se apresuró al jardín principal donde la voz incomparable de Umbrige resonaba.
La profesora Trelawney yacía en medio de maletas viejas y desgastadas, en sus brazos temblorosos sostenía una bola de cristal. Su cabello habitualmente desarreglado parecía un desastre descomunal, pero lo que más afligía a los presentes era la angustia en su rostro y sus suplicas entrecortadas.
Hermione apretó los puños con impotencia y al igual que Harry, sentía ya un gran resentimiento hacia Dolores. La humillación quedaba corta ante lo que esa mujer estaba realmente haciéndole, ¿que acaso no se daba cuenta del dolor que estaba causándole?
-Hogwarts es mi hogar. Por favor, no lo haga. –Imploro la mujer casi arrodillándose.
Dolores la observo con indiferencia y alzo su mano derecha con un pergamino.
-De hecho, ya lo hice.
Los estudiantes contemplaron la escena con tristeza, McGonagall llego hasta la profesora Sybill impidiendo que cayera de rodillas ante Umbrige. Sus ganas por encarar a la mujer se notaban a distancia, pero la mujer lucho por contenerse. En medio de palabras de consuelo de Minerva y suplicas por parte de Trelawney, Dumbledore apareció.
-Profesora McGonagall por favor lleve de nuevo a Sybill al castillo. –Ordeno en voz alta y clara.
-Profesor Dumbledore, a través de este pergamino el ministro de magia…
-… ha despedido a la profesora, entiendo. Pero no puede desterrarla de aquí. –Interrumpió el hombre.
Dolores sonrió provocando en más de uno de los presentes nauseas.
-Por ahora.
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Extrañamente el camino a Hogsmeade estaba tranquilo, la mayoría de los estudiantes aún se encontraban consternados por las acciones de la profesora Dolores y su notoria imposición contra Dumbledore.
Harry se alejó en dirección hacia la taberna de las Tres Escobas mientras que Hermione y Fleur buscaban un lugar tranquilo y alejado de las multitudes. El viento casi helado estremeció a la rubia y Hermione no dudo en colocar su brazo por encima de sus hombros. Era un gesto quizá inútil, que podría brindarle todo lo contrario a la francesa, pero había actuado por impulso y eso pareció complacer a su compañera.
Sin planearlo volvieron a plantarse frente aquella tienda que había sido testigo de su primera cita,
Madame Pudipié les saludo con una sonrisa que denotaba cierto reconocimiento. La pareja se sentó en una de las mesas alejadas, como de costumbre, mientras Fleur luchaba por ordenar sus pensamientos.
-Fleur…
-Iba a decírselos. –Interrumpió la bruja de ojos azules con culpa. - Todo este tiempo pensaba como hacerlo y nunca tuve el valor suficiente. Cuando te dije que habían transferido a mi padre no quise ser tan específica, ya que con todo lo que Umbrige y Cornelius han hecho… parecería que solo los estaba utilizando.
-Nunca nos pasó eso por la cabeza, Fleur. –Afirmo Hermione desconcertada. – Ni siquiera imaginábamos que tu padre trabajaba en el Ministerio.
-Bueno, temía que pudiera perder su confianza si lo sabían. Mi padre fue transferido como representante del ministro de Francia en el Departamento de Cooperación Mágica Internacional, -Explico la rubia desviando su mirada. - ya que como sabrás, a raíz de todo lo ocurrido en el Torneo de los Tres magos muchos fueros sustituidos por apoyar lo que Harry dijo.
-Eso significa que tu padre…
-Mi familia y yo creemos en lo que Harry dice. –Afirmo Fleur sosteniendo el contacto visual. - Pero en la política lo que menos importa es lo que uno crea.
- ¿Si tu padre está de acuerdo en que Voldemort regreso porque arriesgarse? –Cuestiono Hermione cruzando sus brazos. - Más absurdo aun, ¿Por qué arriesgar a toda su familia?
La rubia exhalo con pesadez y paso una de sus manos a través de sus cabellos con ansiedad.
-Porque tenía que ser lo más creíble. Los miembros de la confederación son seleccionados y aprobados por un Jefe Supremo, mi padre no estaba entusiasmado con la noticia, pero no tenía alternativa. –Esclareció Fleur con un nudo en la garganta. - Decidieron transferirme a Hogwarts ya que eso demostraría lo comprometido que él y su familia están. Fui obligada prácticamente a dejar todo lo que conocía y amaba sin derecho a protestar, ni siquiera mi padre podría hacer algo al respecto así lo intentara.
Hermione contemplo a la joven frente a ella en silencio, mejor que nadie sabía a lo que Fleur se refería. La impotencia y frustración de no poder hacer nada para cambiar algo por mucho que lo intentara.
La rubia trato de contener las lágrimas y llevo una de sus manos hasta su abrigo, Hermione reconoció el papel arrugado y observo como su novia lo empujaba hacia ella sobre la mesa.
-No mentí cuando dije que mi familia te aceptaría, pero tal vez nuestro tiempo juntas este llegando a su fin.
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Ya empezaremos a conocer más detalles sobre lo que está por venir.
Gracias por haber entrado.
¡Próximo miércoles continuación de "Round & Round"! :)
