Desde el punto de partida

—¡No puedo quedarme aquí de brazos cruzados sin hacer absolutamente nada! —digo exasperada y mirando fijamente a Quiron.

—¿Y entonces que planeas hacer? —me pregunta mientras pasea de un lado a otro en la habitación.

—Descubrir quien soy realmente, por qué... —me detengo y me siento en el sofá soltando un largo suspiro—. Por qué tengo estos sueños.

—Quieres regresar a Londres, ¿no es así? —dice mas serio.

—Si —digo después de unos segundos.

El centauro solo me examina con la mirada, imagino que ha de pensar que realmente he enloquecido.

—Te haz escapado del campamento en un ocasión —dice mirando por la ventana—. ¿Por qué me estas diciendo que quieres irte?

Agacho la mirada, siento un enorme nudo en el estomago.

—Porque tengo miedo —digo sin despegar la mirada de la alfombra—. Tengo miedo de que algo pase, de que alguien salga lastimado por mi culpa. Nico... —me muerdo la lengua para no seguir hablando.

—¿Qué ocurrió? —pregunta cauteloso. Mis ojos empiezan a arder.

—Yo no lo pude controlar —digo titubeando—. Yo quería salvarlo y después... Después ya no era yo, ya no sabia...

Quirón suspira como apiadándose de mi confusión.

—No puedo permitir que vayas sola —dice después de un rato—. Y no me sorprende decir que alguien ya se había ofrecido voluntario.

—¿Qué? ¿Quién...?

—Tu amigo Chris vino a hablar conmigo, estaba preocupado por ti y me dijo que imaginaba lo que querrías hacer.

—No quiero ponerlo en peligro por mi culpa —respondo.

—No creo que eso le importe a el. Ademas es la única condición.


Los párpados de Nico se abrieron, antes de pudiera darme cuenta una sonrisa se dibujo en mis labios.

—¿Estas bien? —me pregunta Nico mirándome confundido.

—Creo que eso lo debo preguntar yo —respondo.

—Es que sonríes como si acabaras de ganar la lotería —dice levantando una ceja e incorporándose.

—Eso seria genial, si no fuera porque no compro boletos de lotería —río y le ayudo a sentarse en la cama.

El chico mira a su alrededor y después me mira cuidadosamente a mi.

—Estamos en la enfermería —digo antes de que el preguntara—. Emily me ayudo a traerte aquí después de que te desmayaras. Tus heridas sanaran rápido, tal vez un poco de ambrosía lo resuelva.

—¿Tu estas bien? —me pregunta de nuevo.

—Para ser una chica horriblemente pelirroja y ser perseguida por monstruos que me quieren comer estoy perfectamente bien, a excepción de que aun no gano la lotería —respondo sorprendentemente de mejor humor.

—No se puede tener todo en la vida —dice torciendo los labios en algo parecido a una sonrisa.

—Iré a Londres —digo de repente mirando mis manos, ignorando los nervios que han vuelto a crecer en mis entrañas—. Tengo que averiguar qué soy, quién soy... Quiero saber por qué soy una de las adquisiciones mas peculiares de Gaia.

—¿Estas segura de eso? —me pregunta frunciendo el ceño. Solo asiento con la cabeza, incapaz de decir si, porque en realidad no estoy segura de nada.

—Iré contigo —dice serio.

—Aun no estas... —me detengo. En realidad si quiero tener a Nico a mi lado, siento que necesito algo de su apoyo—. Esta bien.


—¿Te haz vuelto loca? —grita Emily y su voz queda aprisionada en las cuatro paredes de mi cabaña, o la cabaña de Percy, jamas he sentido que pertenecía aquí.

—Quiero hacerlo, NECESITO hacerlo —digo con urgencia.

—Esto es una misión suicida —dice levantando las manos exasperada.

—Necesito saber más —le digo dejando caer en la cama—. Ni siquiera se quien es mi verdadera madre o por qué murió.

—¿Y lo vas a averiguar muriendo tu también? —suelta un poco mas brusco de lo que esperaba.

—No tiene que pasar eso —digo—. He estado viajando por la mitad del país buscando a un chico que no conozco y luchando contra monstruos horrendos que solo querían matarme, incluso he ido al inframundo; y aquí estoy. No me pasara nada por ir a mi casa.

Sentí extraña la palabra "mi" ya ni siquiera sabia a qué llamar algo "mío" mucho menos una casa. Emily solo me observa como si le hubiera dado una bofetada.

—¿Vas a arriesgar tu vida solo para encontrar a un chico con el que sueñas y que no conoces y que ademas el no sabe que existes? —dice levantando la voz— ¿Crees que si 'su novia', Annabeth, no lo ha encontrado tu lo harás?

Y esta vez la bofetada fue para mi.

—Yo... —balbuceo—. Yo quiero saber mas sobre mi, quiero saber la verdad. Esto no es sobre Percy.

—¡Genial! ¡Haz lo que quieras!

Emily sale de la cabaña dando un portazo tras de si.

—Y ahí va mi mejor amiga... —digo soltando un suspiro cansado.


—¿Puedo hacerte una pregunta? —le digo a Nico que esta sentado a mi lado izquierdo en el avión, temblando.

—Eso ya es una pregunta —responde. Tomo eso como un "si".

—¿Tienes algún inconveniente con los aviones? —pregunto cuidadosamente.

—Para nada —dice cerrando la ventana con los ojos cerrados.

—¿Le ocurre algo? —me pregunta Chris que estaba sentado a mi derecha.

—"Para nada" —digo dedicandole una sonrisa irónica

—Eh, tranquilo, no creo que Zeus hago explotar el avión simplemente por tres chicos —dice Chris en forma de broma.

Le miro muy seria levantando las cejas.

—Suena algo propio de él —murmura Chris— Olvídalo.

—Espero que Zeus no haya escuchado eso —digo mordiendo mi labio inferior. En cuanto acabo de hablar el avion se zangolotea un poco. Siento las miradas de Nico y Chris sobre mi—. Y si lo escucho...