Capítulo 28: Indicios del Final
Aquella mañana Setsuna salió de su casa en dirección al apartamento de las que solían ser sus compañeras de batalla Sailor Uranus y Sailor Neptune. Plut tenía la llave del recinto que usaba para darle un par de vueltas cuando estas dos se iban de viaje, así que la usó para entrar. La solitaria guardiana de la puerta del tiempo tenía una intuición muy aguda acerca de las cosas y para ella no era ningún secreto de que algo oscuro estaba sucediendo a espaldas de todo este caos sin sentido.
La chica de cabellos verdosos recorrió el departamento de sus amigas, sintió un poco de nostalgia, hace tan solo un par de semanas todo estaba tan tranquilo, sus amigas tenían la relación más envidiable que pudiera haber conocido y ahora esto, un malentendido sin explicación… "Estoy segura que es una trampa… si tan sólo tuviera las pruebas necesarias…" Dijo para sí.
Justo en ese momento escucha un ruido. Alguien más estaba intentando entrar en el departamento. Setsuna trata de no emitir sonido alguno y lo único que se le ocurre es esconderse en un pequeño baño que quedaba detrás de la cocina, era un lavabo que nadie usaba. Mientras se acomodaba en aquel lugar trataba de descifrar quienes eran los que irrumpían en el departamento de Haruka y Michiru. Entonces escucho voces:
"Todo está saliendo a la perfección Takeshi, ya tengo la prueba que consta que Michiru está embarazada en mis manos, Mira…"
El joven de cabellos castaños veía el documento satisfecho y con una sonrisa en sus labios. "Ok, bien. Pero no me voy a quedar con lo que me hizo la sucia de Haruka, si la vuelvo a ver…"
"Bueno ya basta chico. No te ensucies las manos. Mejor sigamos con el plan, con este falso papel vamos a hacer que mi hija se case contigo y luego… si puedes embarazarla de verdad en su Luna de Miel"
"Entendido" Agregó Takeshi.
"Ahora agarra la ropa de mi hija que hoy le dan de alta y quiero que salga bien vestida del hospital, no quiero que nada salga mal."
Takeshi fue a la habitación de su prometida y abrió el ropero, se dio cuenta que la ropa de Haruka no estaba y captó inmediatamente que ella había estado ahí antes que ellos, pudo percibir su perfume. Se llenó de ira y dio media vuelta. Se fijó que el cuadro de la mesita de noche estaba puesto boca abajo, lo tomó con sus manos y un pedazo de vidrio alcanzó a herirlo. Esto lo molestó aún más y agarró el perfume de la motorista que estaba en el tocador y lo abalanzó contra el espejo del mismo rompiéndolo en pedazos. El estruendo asustó no sólo a la madre de Michiru, sino a Setsuna también quien rogaba a los dioses que no se dieran cuenta que estaba ahí.
Al escuchar el sonido de los vidrios rompiéndose, la Señora Kaioh fue de inmediato al cuarto de su hija y vio el cuadro de ambos en el suelo, entendió de inmediato de la situación y tratando de calmar la ira de Takeshi le dijo "Mira hijo, ya es hora de irnos, deja esto así, no debes ponerte así por un pasado que no existe, tenemos que llevar esta mentira hasta las últimas circunstancias. No podemos desfallecer ahora.". Takeshi levantó la mirada hacia la madre de la mujer que amaba y con los ojos llenos de lágrimas le dijo "No se si lo pueda hacer, Michiru… no me ama". Tras esto rompió en un llanto profundo. Por más que fuese incorrecto lo que estuviera haciendo. El chico tenía sentimientos verdaderos hacia la violinista, y esto lo desubicaba cuando veía que su amor no era correspondido de ninguna manera. No se explicaba, cómo, ella, la que él consideraba la mujer de su vida, se enamoró de Haruka. Pero era Haruka, precisamente lo que le daba fuerzas para seguir con su plan, ya que la odiaba intensamente. Quizá por envidia, porque aún siendo tan joven había conseguido tantos logros… Había conseguido el amor de Michiru Kaioh.
Ambos, entonces, salieron del departamento. En esto Setsuna pudo respirar un poco mejor, trataba de respirar poco y nada para que no la descubrieran o se pondría peor todo esto. Pero aún así, logró escuchar la mayoría de cosas que hablaron los involucrados en tan asqueroso plan. No podía permitir que algo así sucediera. Su sangre se heló. Casi ni podía creer lo que estaba pasando en sus vidas a causa de estos dos desconocidos. "No puedo permitir que esto siga y llegue a consecuencias peores, tengo que actuar… Pero… ¿Cómo? Contactarme con Michiru es casi imposible y… no tengo idea del paradero de Haruka."
Esa mañana Haruka abrió los ojos en aquella habitación que había alquilado la noche anterior junto con Nori. Tenía recuerdos muy vagos, sus piernas le dolían un poco, su cabeza daba vueltas, ésta, se la tomó con las manos, pasando sus finos dedos por entre medios de sus cabellos, su aspecto era de una persona bastante confundida ya que después de lo sucedido había ido al bar del lugar a desahogarse un poco, se fumó unos cuantos cigarrillos y tomó un par de cocteles en la barra del lugar. Tenía que sacarse toda la mugre que la atormentaba en su ser de alguna forma. Entonces se le vino aquel recuerdo a la mente en cuanto confundió a Nori con Michiru.
***Playback***
Desde la perspectiva de Haruka, después de haber compartido esa última colilla de cigarro todo se nubló en su vista, la nicotina la había mareado un poco, al besar a Nori, entreabría los ojos y la niebla de estos la engañaban haciéndole ver los cabellos castaños de la camarera en un sutil verde aguamarina, cuando Nori había comenzado a hablar, esto la distrajo un poco. El lenguaje que usaba con Michiru en momentos así era de simples miradas, caricias y besos tan profundos como el mar. No había necesidad de hablar en el ritual de entregarse la una a la otra, por esto le ordenó a Nori, confundiéndola con su amada, que hiciera silencio.
Al escuchar Nori el nombre de otra mujer, se levantó de la cama, se acomodó su ropa y tan sólo dijo en tono con algo de repugnancia "Creo que primero deberías resolver tus propios asuntos, me voy de aquí…"
Fue ahí cuando Haruka se quedó pensando sentada en la cama, no supo cuanto tiempo, quizá media hora, quizá 1 o 2 horas. Pero el tiempo que fuese, no le había servido para nada, porque sus pensamientos estaban aún más enredados que un torbellino en verano.
***Fin Playback***
Haruka salió del lugar y saludó a las recepcionistas con un guiño de ojo, las cuales se sonrojaron y comenzaron a hablar entre sí de la hermosa motorista. Haruka se percató de esto y se acercó a ambas. "¿Les puedo pedir un favor preciosas?" Preguntó la sailor del viento.
Las señoritas sin pronunciar palabra, tan solo asintieron con la cabeza rápidamente.
"Si alguien desea saber si estuve aquí, a través de cualquier medio, no den detalles de esa información" Haruka clavó su mirada en las chicas, esperando la respuesta de alguna de ellas. En esto, una de ellas le preguntó. "¿Acaso eres fugitiva de la justicia?". Haruka no puedo evitar reírse de ese comentario. Y negándoles con la cabeza al mismo tiempo les decía "No mis amores, es simplemente que necesito un poco de privacidad, entienden?" en esto su mirada, se volvió un poco seductora, a lo que las empleadas del lugar, le volvieron a asentir. Justo antes de salir Haruka del lugar, entra por la puerta alguien. Era otra de las empleadas que justo entraba de turno mientras una de las que atendió a la velocista acababa con el suyo. La rubia se paralizó al ver que la que se acercaba al mostrador ahora era Rei Hino. La antigua Sailor Mars, la miró, no le dijo nada, tan sólo su mirada fue suficiente para demostrarle la decepción que sentía al encontrarla en esta situación.
"Rei… emm hola" Dijo.
"Hola Tenoh… que gusto encontrarte…aquí" Siendo un poco irónica en su hablar.
"Mira no es lo que piensas" Le susurró en el oído en cuanto se acercó a ella tomándola del brazo.
"No sabes lo que estoy pensando Tenoh. ¿Cuídate si? Esto te lo digo en serio. Hay espíritus que me están diciendo últimamente que hay algo oscuro que está cubriendo nuestra paz. Y no es precisamente un enemigo."
"¿Qué quieres decir con eso Rei?"
"No es mi obligación tener que descifrar todo lo que los espíritus me dicen. Sólo te advierto. Alguien podría estar tendiéndote una trampa. Ahora, necesito comenzar mi turno. Y no te preocupes. No mencionaré a nadie que te encontré aquí."
"Ok, disculpa. Ya me marchaba. Gracias"
En cuanto Haruka salió del lugar las otras 2 chicas que atendían, emocionadas le preguntaban a Rei cómo hizo para tener una relación tan cercana con Haruka, y los sonidos se difundieron en aquella habladuría.
Luego de aquel incidente, Setsuna salió de la casa de sus compañeras de batalla, su mente iba a mil por segundo tratando de planear que hacer en esa situación, a veces se olvidaba y sus pasos se aceleraban sin darse cuenta y su mirada se filtraba entre la gente sin reconocer a nadie, cuando se percataba de ello trataba de disminuir el ritmo. Siempre había sido muy cautelosa, pensaba todo, hasta los últimos detalles antes de actuar por lo que ahora no sería la excepción. Necesitaba encontrar la forma precisa para desenmascarar a la señora Kaioh y Takeshi o de alguna forma avisarle a Haruka o alertar a Michiru y tenía que ser pronto antes de que se llevara a cabo la dichosa boda. Setsuna se encontraba en frente al hospital en el cual su amiga estaba por ser dada de alta, llevaba una campera verde oliva, larga, hasta las rodillas y esta vez decidió recogerse el pelo y hacérselo una bolita. Ya que todos estaban acostumbrados a verla con el pelo suelto, pensó que quizás así fuese un poco menos fácil que supieran, especialmente los dos implicados en el asunto que era ella.
En ese momento se le ocurrió una gran idea. Ya sabía cómo actuar.
