Los ánimos de los guardias ya estaban totalmente calmados, el estado de alerta ya era solo un recuerdo, cosa que daba mucho que hablar sobre la profesionalidad y la iniciativa de los guardias. El Doctor Cortex se despertó en el suelo blanco del laboratorio, la primera persona que vio fue Voleph, quien se encontraba buscando algo en los cajones.

-¿Dónde está ése tipo?- Soltó él de repente

-¿Tú también?- Exclamó Voleph, harto de la gente que despierta con ésa frase. Se giró hacia el doctor.- Estamos en el laboratorio, hace sol y los intrusos aún andan sueltos.

-Maldito espía, estaba con la princesa del corazón y el sujeto T22.- Dijo el doctor mientras que se frotaba su enorme cabeza con la mano.- Lo peor es que le he confesado sus orígenes.

-¿¡Y por qué lo has hecho!?

-Sabes que me encanta contar mis logros y mis planes.- Se intentó defender, aunque sin mucha efectividad.- Empiezo a creer que soy el típico científico loco que habla demasiado.

-Completamente de acuerdo.- Espetó al instante.- Dime ¿Dónde has metido el dispositivo de teletransportación?

-En el segundo cajón de la izquierda.- Respondió sin darle importancia.- Tengo que ver al jefe.

-Creo que te estaba buscando.

-¡Oh no, la reunión!

En el interior de la biblioteca, en el centro, rodeados de enormes estanterías repletas de libros antiguos, los presentes estaban sentados en sillas de madera junto una mesa ovalada, también de madera. La distribución de los asientos de los presentes parecía ser acorde a la importancia que tenían en el ejército, sospechosamente, Gant era el que estaba más lejos de la enorme silla acolchada que encabezaba la mesa, reservada al jefe, junto a ése asiento se encontraban otra silla vacía (De las normales), reservada al doctor Cortex, frente de ella, estaba sentado un hombre de expresión severa, corte de pelo militar blanco, vestido con un uniforme militar verde de manga corta y un chaleco antibalas, supuestamente era el comandante del ejército, luego estaban Arktos y Claw y , finalmente, y Gant.

-Rourke, ¿Me lo parece a mí, o los soldados de por aquí son más vagos de lo normal?- Claw rompió el silencio.

-Lógico, aquí casi todos son soldados rasos con poca experiencia o con miedo a morir.- Respondió el comandante mientras se rascaba su pelo corto blanco.- Alguien debería ponerles a sitio de una vez.

-Bueno, comandante, no será culpa suya, usted hace un trabajo excepcional.- Dijo Arktos con una sonrisa.

-Pelota...- Murmuró Gant para sí mismo.

-¿Decías algo?- Arktos se refirió a él muy molesto.

-¿Eh? No, nada.- Gant se giró para ver al peliazul con sus ojos medio abiertos.

-¿A caso quieres problemas.- El tono amenazador de Arktos empezó a crispar el ambiente, Aunque El hombre de negro soltó una pequeña risa.

-¿Realmente necesitas que te responda, listillo?- Respondió poniendo ambas manos detrás de la nuca.- Oh, echaba de menos estar en ésta posición.

-Cuida tus modales, ya perdiste una vez.- Soltó Claw, quién se sentaba a su lado.- No te pases de listo.

-¡Anda! Me habla de modales quién es especialista en destrozar a pueblos enteros.- Respondió él de forma irónica, sin llegar a mirarle directamente.

-Serás...

-¿¡Queréis dejarlo ya!?.- Exclamó Rourke, su tono de voz hizo callar a todo el grupo, cortando la discusión de golpe.- Ya tengo ganas de que venga el jefe y cerréis el pico.

-Eso, calmaos un poco.- no había abierto la boca hasta entonces.

En ésas, Alguien se aproximó a la mesa. Se trataba de un hombre corpulento, iba vestido con un uniforme de superior militar verde bastante largo, incluso tapaba gran parte de sus piernas, También llevaba botas y guantes rojos, la parte superior de su cara estaba tapada por la visera de una gorra militar que llevaba, lo único visible de su cara era su barbilla y boca, cubiertas de cicatrices y quemaduras. Todos los presentes se levantaron cuando se percataron de su presencia.

-Bien, caballeros, volved a tomar asiento.- Dijo secamente. Todos obedecieron como autómatas. Cuando todos se sentaron, él notó que el asiento de su derecha estaba vacío.- ¿Qué hay del doctor Cortex?

-Ninguno de nosotros lo sabemos, señor.- Dijo Rourke, siempre con respeto.

-¡Jefe, creo que es una falta de respeto incluir a Arktos en la compañía sin decírmelo!- Exclamó Gant tras golpear la mesa, sin pensar en la reacción de los presentes.

-Conozco vuestra historia.- El jefe se mantenía tranquilo, aunque estaba algo molesto por la actitud de Gant. Su tono se volvió autoritario.- Tienes que ser profesional y apartar tus sentimientos. Eres un mercenario, y como tal, debes obedecer cada orden que te den mientras te paguen. Que, por cierto, tu trabajo ha sido bastante deficiente éstos últimos días.

Gant se calló y se cruzó de brazos. Odiaba estar en ésa situación, pero nada era comparado a la burlona mirada de Arktos, sus ojos rojos se le cavaban como cuchillas en su mente.

-Bueno, os he reunido para hablar sobre nuestro futuro, no he avisado a nuestros aliados de los otros mundos, ya que ésto solo nos concierne a sabréis hace dos meses nos llegó el pedido que hicimos a los contrabandistas de Loc Lac, ha supuesto unos costes desorbitados.

-¿Y ésas "modificaciones" que dijo que le haría?- Rourke se mantenía serio, su expresión era inmutable.

-El doctor Cortex se encargó de eso.- Dijo con firmeza.- Hubiese sido bueno que hubiese venido.

-Señor, yo traigo el informe de eso.- Dijo mientras sacaba un fajo de papeles que dio a Arktos para que se los diese al jefe.- Se trata de equipaciones robóticas para que no ataque a ciertas personas, aparte de modificación genética para incrementar su fuerza, hasta da un poco de miedo.

-Un momento.- Gant interrumpió la conversación de golpe.- ¿Estamos hablando de la cosa esa? ¿Cómo se llamaba? ¿Metal Gear?

-Por el amor de...- Estaba claro que Gant le sacaba de sus casillas. El jefe se frotó la sien izquierda con dos dedos.- El Metal Gear no tiene nada que ver. Estamos hablando de un monstruo traído desde otro mundo. El Deviljho. ¿Acaso yo hablo por hablar o qué?

-¿Para que demonios necesitamos un monstruo como ése?

-Para bastantes funciones que tengo planeadas. Tú no eres nadie para cuestionar mis designios.

-Mi señor, le aconsejo que no confíe mucho en la habilidad de entendimiento de Gant.- Arktos dibujó media sonrisa es su cara.

-Tienes razón, como siempre.- Respondió el jefe.- Por cierto, ¿Que tal va con los intrusos?

-La emboscada en el pantano fue inútil, mi señor.- Respondió Arktos.

-¿En el pantano?- se puso pensativo.- Nadie les vio en el pantano.

-En realidad llevamos algún tiempo siguiendo los pasos de ése par.- Soltó Claw.- Después de secuestrar a la princesa del corazón en las Islas del Destino, les seguimos hasta Ferngully, dónde usamos algunos sincorazón para comprobar su fuerza. ¿Quién creéis que os envió a Vergel Radiante a capturarlos?

-Éso tampoco lo sabía.- Murmuró Gant.- Así que estuvimos trabajando para vosotros...

-Para entendernos, usé mis habilidades para congelar el pantano y cree un par de chilfos para ralentizar su marcha.- Explicó Arktos relajado, ignorando el comentario del hombre de negro.- Pero los eliminaron de forma rápida.

-Bueno, era de esperar.- La grave voz del jefe se mantenía clara, al parecer no le molestaba la presencia de Link y Kairi en el castillo. Luego se dirigió a Rourke.- Comandante, ordena a los soldados que empleen uso de fuerza no-letal hacia éstos dos intrusos.- Le dio dos fotos, cada una con el rostro del hyliano y de la pelirroja respectivamente, ambos estaba inconscientes en la fotografía.

-Si señor.- El comandante tomó las dos fotos y se levantó.- ¿Me necesita para algo más, señor?

-No, puedes irte.- Respondió secamente.- Aunque te sugiero que estés atento a tu transmisor, comandante.

Rourke asintió con la cabeza algo desconcertado para después irse de la biblioteca, perdiéndose entre las numerosas estanterías repletas de libros antiguos.

Link seguía descendiendo por las escaleras sin parar ni un segundo seguido por Kairi. Él no paraba de pensar en lo que le dijo el doctor Cortex, realmente no entendió gran parte de lo que le dijo, pero le sorprendió sus conocimientos de las leyendas antiguas. Antes de lo que ambos pensaban, llegaron al nivel subterráneo una vez más, dónde pararon unos instantes en un almacén para darse un respiro. Kairi, quién estaba preocupada por su amigo, quiso saber dónde estaban sus pensamientos.

-Link, dime, ¿Qué tal te encuentras?- Él se giró para verla, eso le dio un poco de vergüenza a Kairi.- Quiero decir, lo que te dijo ése desagradable doctor.

-Meh, nada de lo que dijo tiene sentido.- Respondió con una sonrisa algo amarga.- No le tomes mucha importancia.

-Ya veo.

-Pero lo que me dijo, me dio el empujón para rescatar a los demás hylianos de la prisión.- Se rascó la nuca.- Pero... Es ridículo.- Suspiró al fin.

Ella no supo responder, como dijo él, no le encontraba sentido, ¿Alguien que devuelve a la vida (O crea) a un hombre del bando contrario? No tenía ni pies ni cabeza. Ella se sentó en una de las numerosas cajas de madera oscura que se encontraban en el almacén, miró a Link de reojo por un momento.

-¿Tienes uno de tus planes geniales?- Preguntó la muchacha sin muchas esperanzas puestas en la respuesta de su compañero.

-Básicamente, dejarse llevar, ¿Cómo se decía? Oh, si, improvisar.- Respondió él simplemente.- Así lo decís ¿No?

-Si... Improvisar...- Soltó con un resoplo.- Veamos, nos encontramos en un almacén oscuro, en el exterior hay un montón de guardias armados hasta los dientes, tenemos que llegar a las mazmorras, dónde seguro que la guardia estará reforzada y finalmente liberar a todos los prisioneros, ¿Correcto?

-Correcto.- Link se sentó junto a ella.- Se que no es muy inteligente, pero necesito hacerlo, si se trata de hylianos, no les puedo dejar ahí, son mi gente y yo juré proteger ésta tierra y a sus habitantes. Si no quieres venir conmigo lo entenderé.

-Escucha, antes de conocerte no sabía defenderme por mí misma, siempre he necesitado que alguien luche mis batallas.- Kairi posó su mano en el hombro de Link.- Me has adiestrado y me has enseñado a confiar en mis fuerzas. Hemos visitado mundos y conocido a gente, algunas personas bastante raras, por cierto.- Esbozó una pequeña sonrisa.-Te debo mucho, así que si tengo oportunidad de ayudarte, cuenta conmigo.

Link soltó una pequeña risa mientras negaba con la cabeza, a ella le pareció raro.

-¿De que te ríes?

-De nada.- Dijo parando de reír. Giró su cabeza para mirarla.- Perece que cada vez tienes más agallas, y éso no te lo he enseñado yo.

-Bueno, he conocido a mucha gente con agallas.- Respondió ella. No pudo evitar recordar a Sora y a Riku.- ¿Así que?

-Avancemos de una vez.- Respondió con decisión.

Ambos salieron del almacén, el respiro que se tomaron fue bastante beneficioso para ellos dos. Vagaron por los oscuros pasillos del nivel subterráneo hasta llegar cerca de las antiguas mazmorras. Se dieron cuanta que cada vez que estaban más cerca la guardia era superior. Ambos pararon un momento en una esquina del pasillo.

-¿Cómo podremos avanzar sin que nos descubran?- Susurró Kairi mientras se asomaba por la esquina, vio algunos guardias armados patrullaban la zona.

-No se tú, pero yo estoy cansado de esconderme.- Respondió Link mientras se colocaba su viejo escudo en el brazo derecho.

-¿De que hablas?

-Ellos están armados y nosotros también.

-¿Pero no has visto lo que pueden hacer sus armas?- Kairi se mostraba perpleja.

-Por eso, yo sé de qué son capaces, pero ellos no saben de qué somos capaces nosotros.

Mientras tanto, todos los soldados recibieron una transmisión por radio.

-"Atención a todas las unidades, hay tres intrusos en el complejo, dos de ellos se deben capturar vivos, repito: Vivos. Uno es un varón hyliano de pelo rubio, joven y con ojos azules, el otro es una chica joven pelirroja también de ojos azules. Quien acabe con uno de ellos será castigado severamente y será expulsado".

-¿Ahora les quieren vivos?- Uno de los guardias estaba atónito.- ¿Y por que no nos dan munición que no sea letal?

-Deja de quejarte, Neil.- Respondió el otro.- Tu fusil tiene culata ¿No? Úsalo como una porra y listo.

En ese mismo momento vieron cómo alguien corría con un escudo en frente de él, directo hacia ellos. Los dos guardias se asustaron y conectaron algunos disparos hacia ése sujeto. Las pequeñas balas no podían hacer frente al viejo y pesado escudo metálico de Link. El hyliano se bastó con propinar a los dos guardias barios golpes con su escudo para noquearlos, luego un tercer guerdia intentó golpearle con la culata de su fusil, aunque, cuando éste impactó con su escudo, se le fue de las manos quedándose desarmado, cosa que el rubio aprovechó para golpearle a él también. Kairi salió de su escondite.

-Link, eres de lo peor...

-Simple pero efectivo.- Dijo sin poder disimular su orgullo.- Vamos, ya nos queda poco.

Ambos continuaron avanzando cada vez más deprisa en dirección a las mazmorras. Para los dos significaba mucho ése lugar, allí se conocieron y empezó todo.

La biblioteca estaba bastante callada, aunque era de esperar, al fin y al cavo, era una biblioteca. Esa serenidad se vio perturbada en cuanto alguien dio un gran portazo al abrir la puerta. Éste sujeto se acercó a la mesa dónde estaban reunidos.

-Doctor, llega tarde.- Mustió el jefe al ver al jadeante Cortex acompañado por Voleph.

-Perdona, pero tuve un contratiempo.- Respondió intentando buscar un respiro.- Me he encontrado con el sujeto T22, la princesita pelirroja y ése espía que escapó hace un tiempo.

-¿Donde están?- Esta vez fue Claw quien habló.

-Los vi en el laboratorio.- Al fin Cortex se sentó.- Pero ya no estarán allí.- Se dirigió a su superior.- El espía preguntó por ti, jefe.

-¿Le dijiste algo?

-No, por supuesto que no.- Dijo mientras miraba reojo a Voleph.

-Madre mía...- Suspiró el enorme hombre blindado ante ésa colosal mentira mientras tomaba asiento.

-Voleph ¿Qué haces?- El jefe parecía molesto.

-Pues sentarme...

-Éste es el sitio del comandante, además, tú no has sido convocado para ésta reunión, así que vete.

-Pero...

-Venga, ya sabes dónde tienes la puerta.- Dijo simplemente.- Además, la reunión ya ha terminado, así que ya os podéis ir.

-Pero si acabo de llegar.- Se quejó Cortex.

-Ya tengo lo que quería de ti, así que obedece.

Todos los presentes se levantaron de sus asientos, Cortex lo hizo a regañadientes.

-Gant, espera.- La voz del jefe le sobresaltó. Observó que todos se habían ido, así que se giró para ver a su superior, quien permanecía en su asiento.- Dado que ése par ya están en el castillo, quedas libre de tus obligaciones, tu misión ha concluido.

-Oh, es eso. Bueno, entonces ya podemos hablar de mis honorarios.- Dijo él más animado.

-¿Honorarios? No has terminado tu misión con éxito.

-Pero yo cobro por horas, he traído el dichoso australium y he arriesgado mi propia vida, así que creo que merezco una pequeña compensación.

-Considera como pago ése brazo derecho nuevo.- Dijo simplemente.- Y ahora vete de una vez.

El hombre de negro estaba indignado, aunque en el fondo, sabía que tenía algo de razón, así que se calló y se fue de la biblioteca dando un gran portazo al salir. El jefe suspiró y se levantó para dar un paseo por toda la biblioteca. No se dio cuenta que no estaba completamente solo, alguien le vigilaba de muy cerca. El jefe se encontraba revisando unos libros cuando alguien se le acercó por detrás.

-Tú eres el jefe ¿Verdad?- Dijo la rasgada voz del sujeto.

-Ésa voz... Sólo puede ser de una persona.- Dijo con media sonrisa. Se giró para encarar a su atacante.- No puede ser otro que Naked Snake.

Snake, quien no dejaba de apuntarlo con su Colt, sintió como su sangre empezaba a hervir y su odio crecía.

-Tú... Debía imaginarme que eras tú.

-¿A caso me echabas de menos?- Dijo mientras se quitaba la gorra, mostrando su pelo corto rubio, sus ojos azules fríos y el resto de su rostro repleto de cicatrices y quemaduras.

-Pensaba que habías muerto, y lo prefería, Volgin...

Kairi y Link llegaron alas mazmorras con pocos incidentes, derribar a todos los que encontraba fue una estrategia bastante efectiva por parte de Link, además ningún soldado se atrevió a disparar. Atravesar las puertas blindadas para acceder a la prisión fue sorprendentemente fácil, no se necesitaba ninguna clave secreta, solo bastaba en apretar un botón para abrir las puertas. Estaban rodeados de gente encerraba suplicando por su vida, pidiendo agua y comida, Kairi hubiera ido a ayudarles, pero algo se lo impidió. Unos pasos metálicos se acercaban a ellos eran unos pasos inclusa más pesados que los de Voleph. Se trataba de un ser de más de dos metros de alto, embutido en una gruesa armadura gris blandiendo una enorme espada bastarda y un escudo redondo también gris. Algunos detalles de ese ser eran escalofriantes, como los grandes cuernos que tenía su yelmo y el hecho de tener tres agujeros en el mismo yelmo para los ojos (Daba a entender que eran tres).

-¿Es un sincorazón?- Preguntó Kairi con un poco de miedo en sus ojos.

-No, es un Ferrus, un monstruo de éste mundo.- Dijo Link mientras desenvainaba su arma.- Kairi, quédate atrás.

Cuando la pelirroja se dio la vuelta, vio como, frente a ella, aparecían desde el suelo tres monstruos totalmente negros con ojos amarillos, de grandes garras y con unas especies de antenas saliendo de su cabeza.

-¡Neosombras!- Exclamó ella.

-¡Kairi, espalda contra espalda!- Ordenó Link sacando su escudo, ella obedeció y puso su espalda contra la de él.

-Yo me ocupo de los tres sinocorazón, tú encárgate del grandullón ése.- Dijo ella invocando su llave-espada.- Parece que hemos caído en una trampa.

-¿Tu crees?- Murmuró él con una sonrisa de resignación, pero se le borró al instante.- Venga, muéstrame lo que has aprendido.


Hola a todos, perdonad la tardanza, volver a los estudios después de las vacaciones cuesta, pero qué os voy a contar...

Claw y Arktos son dos personajes originales, algunos lectores preguntaron al respecto, así que lo pongo aquí para aclararlo y que no hayan dudas.

Dicho ésto, agradezco vuestra atención y vuestro tiempo, sobretodo ahora, que tendré menos tiempo para escribir por culpa de las clases.

¡Saludos!