ay que contenta estoy… mucho mas comentario que los anteriores capítulos… asi me gusta ! Si siguen comentando no duden que acabare la historia, y seguire subiendo los capis, lo mas antes posible… en cuanto a lo de separador para los diferentes escenarios… procurare hacerlo la próxima vez, es que ya lo tenia escrito, y no me da tiempo poner separadores… lo siento! Bueno aquí la continuación! Que lo disfruten ;)

Capítulo 30:

Elena abrió lentamente los ojos, con cautela y entrecerrándolos, pues la excesiva luz de aquel cuarto hacía arder sus retinas. Llevaba ya varios días en aquel cuarto, siendo interrogada exhaustivamente mediante hipnotización por Michael y, aunque no fuera comparada a una tortura física, terminaba agotándola.

Al terminar de abrir los ojos, pudo vislumbrar la cara de un Elijah bastante preocupado por ella, la miraba con aquellos ojos oscuros y las cejas levantadas, un semblante que jamás antes había visto en él

-Toma…- dijo éste ofreciéndola una bolsa de sangre, a lo que ella negó apartando bruscamente la cara, se sentía traicionada

-Qué es lo que queréis de mí?- dijo con notable desprecio- ya os he dicho que no tuve ningún hijo!- añadió dirigiéndole una mirada fría y severa remarcada por sus ojeras y sus rojizos ojos del cansancio

-Elena…- comenzó el original con suavidad, en aquella sala solo estaba ellos dos, pero aun así no podía evitar hablar en bajo. Estaba de cuclillas frente a la vampiresa, que permanecía atada a una silla- no dejaré que mi padre te haga daño, lo prometo. Precisamente por eso estoy aquí

La morena pasó rápidamente una mirada por aquella vacía sala que de algún modo trajo a ella recuerdos de su cautiverio en manos de Jeremy, algo que la hizo estremecerse. La verdad es que la idea de sentirse capturada tantas veces comenzaba a cansarla. Dio vueltas y vueltas a la palabra cautiverio, mientras sentía la mirada de Elijah clavada en ella, en espera de alguna respuesta, pero no dijo nada, seguía sumisa en aquella palabra, pensando, algo que no había podido hacer mucho a lo largo de esos días

Flashback: Elena mordió su lengua y aprovechando su distracción se levantó, colocándose al otro lado de la tienda. Yuma se levantó en silencio y para sorpresa de la muchacha, pudo ver una sonrisa en la cara del chico.- Me gustan guerreras

Elena cogió los cuencos vacíos de madera en los que anteriormente había comido y los agarró de la mano, respirando con fuerza. Estaba horrorosamente asustada. El hombre- lobo comenzó a acercarse con peligrosidad a ella

-No te acerques!.- gritaba la morena mientras lanzaba sobre él los cuencos, que parecían ser de papel sobre él.- Ahh!.- gritó al verle delante de ella. Intentó huir corriendo por la derecha, pero éste la agarró de la cintura con su musculoso brazo y la tiró al suelo, sobre un montón de pieles, propinando a ésta un duro golpe en la espalda. El chico la agarró fuertemente de las muñecas y se puso sobre ella. Elena no podía moverse. Las lágrimas brotaron de sus ojos.- Por favor…-repetía, pero Yuma parecía no escucharla, luego comenzó a besarla en el cuello.- Damon, Stefan!.- gritaba con todas sus fuerzas una desesperada Elena. No había nada que pudiera hacer para evitar lo que estaba a punto de ocurrir.

Al recordar aquel fatídico momento, el rostro de la vampiresa se congeló en una mueca de terror y pocos segundos después sus ojos se cristalizaron y unas lágrimas comenzaron a descender de ellos

-Qué te ocurre?- preguntó Elijah frunciendo el ceño

Elena bajó lentamente la mirada, tenía una bola enorme en la garganta que pedía a gritos salir en forma de lágrimas, clavó sus ojos en los del original con inmensa tristeza: comenzaba a recordar y pronto lo recordaría todo y ataría cabos y en ese momento sería vulnerable a las preguntas del patriarca

-Sácame de aquí, por favor- le rogó casi en un susurro, pero antes de que Elijah pudiera decir nada, apareció en la sala el padre, con un semblante severo

-Algo no encaja aquí…-comenzó dando vueltas en la sala, con las manos cruzadas en la espalda y la mirada perdida

-La bruja ha confirmado que no existe ningún hijo?- preguntó el original poniéndose de pies y girándose en dirección a su padre

-Justo lo contrario, sigue insistiendo en que hay un híbrido y que es su hijo- dijo Michael posando sus inquisitivos ojos en la morena

Flashback:

-Damon…-susurró la joven.- prométeme que pase lo que pase, cuidarás de este niño como si fuera tuyo, como lo habría hecho yo

-No digas eso, Elena.- contestó Damon.- tú misma lo harás

-Prométemelo.- insistió

-Te lo prometo

Elena se mordió fuertemente el labio inferior al recordar aquello, su cabeza comenzó a atar cabos inconscientemente y ella la agitó y cerró fuertemente los ojos para apartar de ella esos recuerdos: fuera lo que fuera que hubiera pasado y que ella hubiese olvidado, Michael no debía saberlo

-…tendremos que recurrir a otros métodos, entonces- proseguía el patriarca ajeno a los pensamientos de la morena

-Me prometiste que no la harías daño- comenzó Elijah poniéndose en tensión, viendo en los ojos de su padre un destello de disfrute al tener que optar por esa medida

-Pero los planes han cambiado, hijo- dijo éste con toda tranquilidad

-En ningún momento pensaste en cumplirla verdad?- adivinó el original intentando controlar su tono de voz, intentado guardar la compostura, pero la risa ladeada de su padre no ayudó para nada- no permitiré que la toques!- exclamó enseguida, casi sin pensarlo, apretando bien los puños

Elena salió repentinamente de sus pensamientos y alzó la cabeza para mirar al original, que permanecía estático en su sitio, aparentemente seguro, pero ella, que había estado tanto tiempo con él, podía notar su nerviosismo. En varias ocasiones, Elijah le había confesado lo importante que era su padre para él y el respeto y devoción que le procesaba

-Osarías enfrentarte a mí, tu padre, por esta simple vampiresa?- exclamó Michael con desprecio, mirándole como si ese ya no fuera mereciente de ser su hijo

Elijah apretó más los puños, tragó saliva y levantó un poco más la cabeza, mirando fijamente a su padre- si es necesario, sí

-Lamentable!- escupió Michael, dándose la vuelta y quedando de espaldas a Elena con la cabeza gacha

Tras un pequeño silencio colmado de tensión, se dio repentinamente la vuelta, con algo en la mano que la joven no pudo distinguir y se dirigió velozmente hacia ella, pero Elijah le interceptó poniéndose en medio y empujando fuertemente a su propio padre

Elena quedó boquiabierta ante aquel acto, todo estaba sucediendo demasiado deprisa y ella no tenía siquiera tiempo a asimilar. En su cabeza parecía que se había desbloqueado algo y de repente, comenzaba a recordar multitud de cosas que le acercaban cada vez más a descubrir lo que Michael tanto ansiaba saber, pero un grito sacó a la morena de sus pensamientos, haciéndola alzar rápidamente la cabeza y mirar hacia donde se desarrollaba una pelea entre padre e hijo.

Quedó petrificada al ver a Elijah caer al suelo, lentamente, vio cómo su piel palidecía y unas oscuras venas aparecían por su cuerpo, dejándolo sin vida

-Elijah!- gritó inútilmente la joven mientras unas lágrimas asomaban por sus mejillas: todo era por su culpa.

Desde el preciso momento en el que Zuleica y Alex cruzaron aquellas compuertas de la sala de audiencias, la Novotney comenzó a sentirse mal y ver todo un poco más borroso, como si fuera un sueño, quería agarrarse al brazo de Alex, pero él ni siquiera la miraba y desde que salieron de su casa no habían hablado, el chico estaba frío y distante con ella, algo que la hizo sentirse peor

-Alex!- exclamó Noíl al verle, se levantó de su trono y se acercó a él con una sonrisa y los brazos abiertos. Le dio un sonoro y afectivo abrazo, luego, por encima del hombro de su hermano, pudo ver a la muchacha, su sonrisa se amplió más y sus ojos se llenaron de chispas de ilusión- qué haces aquí?- preguntó casi en un susurro, acercándose a ella

Zuleica sintió que las piernas le temblaban, alzó la vista para ver a Noíl, éste la miraba con ternura, parecía de repente feliz, aunque siguiera pálido. No pudo aguantar mucho y bajó la mirada, no podía soportar aquella mirada. Sintió que se quedaba sin respiración y que la lengua se le pegaba al paladar, ya no podía articular ni decir absolutamente nada

-Tenemos que hablar- dijo Alex con un tono frío, después de un largo suspiro, haciendo que el jefe del clan se diera la vuelta para mirarle, pero sin perder la sonrisa, luego volvió a mirar a Zuleica, que permanecía con sus pequeñas manos agarradas fuertemente a los pantalones y parecía demacrada: más pálida, más delgada…

-Retiraos!- ordenó el moreno a sus guardias, luego se dio la vuelta y se dirigió hacia una jarra con agua y comenzó a servir un vaso para su amada, feliz por tenerla junto a él. No podía borrar aquella sonrisa de su cara mientras el agua se vertía en un vaso de plata milimétricamente decorado con piedras preciosas- de qué es lo que tenemos que hablar para que tengas esa cara, hermano?- dijo casi en una broma mientras giraba y quedaba frente a esas dos personas tan queridas para él

Al mirarles, Alex ya no parecía tan seguro, de repente su cara parecía triste y cansada, parecía estar extremadamente tenso y temeroso por algo. Miró a Zuleica y podía notar su temblor aun en la distancia, apenas levantaba la cabeza y cuando lo hacía, dejaba al descubierto unos ojos sin brillo, rojizos y con ojeras. El jefe del clan frunció el ceño, pero no perdió la sonrisa, levantó un poco la copa, haciendo un ademán de ofrecérsela a su amada mientras bajaba la primera escalinata

-Zuleica y yo…-comenzó Alex con la voz entrecortada, luego carraspeó

Noíl paró en seco y frunció el ceño-"él y Zuleica en una misma frase? Qué es lo que ocurre aquí?"- pensó parando en seco y bajando un poco el brazo, ahora estaba más atento a lo que dirían

La muchacha dio un paso hacia delante y tragó saliva, elevó la mirada hasta coincidir con la de Noíl y nada más verle sus ojos comenzaron a cristalizarse- Alex y yo…-comenzó casi en un susurro, pero enseguida carraspeó y prosiguió-"sé decidida y asume tus consecuencias""- se decía para sus adentros- nos conocimos cuando me contrataste, en realidad antes, pero comenzamos a ser amigos desde entonces…

Noíl permanecía callado, intentando adivinar qué es lo que le querían contar, pero algo le prevenía que no sería nada bueno. Miró a Alex, que permanecía con la cabeza gacha, y el semblante demasiado serio, luego volvió a posar sus ojos en Zuleica. Definitivamente, su sonrisa había desaparecido de su cara

-…nos contábamos todo y pasábamos mucho tiempo juntos- continuó la muchacha- cuando tú te fuiste a la guerra…-paró un momento, agachó la mirada y agarró más fuerte sus pantalones. Unas lágrimas asomaron por sus mejillas y su voz se quebró

-Cuando tú te fuiste a la guerra…-tomó la palabra Alex, intentaba parecer decidido, aunque claramente podía notarse que no lo estaba- yo le revelé a Zuleica lo que sentía por ella…

-Zuleica…es la chica de la que me hablaste?- preguntó el jefe del clan con una voz casi inaudible

-…y nos acostamos-añadió casi en un susurro, agachando la mirada

Noíl sintió una punzada en el corazón, por unos segundos, literalmente, dejó de respirar.

La copa resbaló de sus manos, cayendo al suelo. La sala quedó en completo silencio, solo se escuchaba el ruido metálico de la copa al caer, el agua se vertió y mojó un poco los pies del jefe del clan, pero éste pareció no sentirla, estaba en estado de shock

Miró a la muchacha, que bajó la vista y luego miró a su hermano, se sentía vilmente traicionado por quienes él más confiaba, sus ojos se cristalizaron y sintió su corazón comprimirse, parecía que la sangre ya no le bombeaba, su piel palideció aún más y un sudor frío recorrió su espalda

Las piernas de Alexandre comenzaron a temblar en el momento justo en el que dijo la noticia, resultó ser más difícil de lo que había pensado, pero él sabía que era lo correcto decírselo. Agachó la vista, impotente y cuando escuchó los pasos de su hermano bajando lentamente las escalinatas, sintió que algo malo estaba a punto de ocurrir

Zuleica alzó la mirada, al ver que el jefe del clan bajaba las escalinatas, le miró pero éste no correspondió a su mirada, hasta el último segundo, antes de pasar de largo de ella, fue cuando le dedicó un fría y fugaz mirada de odio, que hizo que la Novotney se llevase una mano al pecho, sintiéndose mareada, sintiendo que su corazón ya no latía y que estaba a punto de desfallecer

-Repítelo!- le ordenó Noíl a Alex, colocándose frente a él, adoptando una actitud chulesca, con la cabeza alta y ligeramente inclinada hacia atrás- repítelo- dijo otra vez con rabia

Alex levantó despacio su mirada hacia su hermano, sintiéndose inferior y sobretodo culpable, sus labios temblaban- me he acostado con Zulei…- pero sus palabras no llegaron a terminar, recibió un fuerte gancho por parte de su hermano, que le hizo perder el equilibrio y caer al suelo

-Maldito traidor!- gritó con rabia- sabías perfectamente lo que sentía por ella, YO te dije lo que sentía por ella- se corrigió señalándose, luego se colocó sobre él y comenzó a darle puñetazos, que Alex intentaba esquivar protegiéndose con los brazos cruzados en cruz delante de su cara

-No sabía que era ella, de verdad no lo sabía!- gritaba, pero su hermano parecía no escucharle

Zuleica se dio la vuelta repentinamente desde el primer puñetazo dado. Al ver la imagen de los hermanos peleando, su mente se quedó temporalmente en blanco y sus piernas le fallaron, haciéndola caer al suelo, las lágrimas comenzaron a descender por sus mejillas como un grifo que no se apaga y abrió la boca para decirles que parasen pero no podía-"todo esto es culpa mía. Parad, por favor, lo siento, parad, pagadla conmigo…"- se gritaba para sus adentros

En un momento de descuido, Alex agarró de la camiseta a su hermano y cambió de posiciones, colocándose él encima

-He dicho que no lo sabía!- comenzó cambiando de color de ojos, sintiéndose fuera de sí- crees que para mí ha sido plato de buen gusto enterarme que la chica a la que quiero, está enamorada de alguien más y encima resulta ser mi hermano? Tienes idea de cómo me siento con todo esto? Y sin embargo estoy aquí, intentando hacer lo correcto, intentando ser maduro y solucionar todo este embrollo…!- le gritaba agarrándole fuertemente, reteniéndole en el suelo, sin pegarle ni darle opción a que éste lo hiciera

-Nada de lo que dirás cambiará nada!- le gritó Noíl con los ojos llorosos- lárgate- dijo casi en un susurro, haciendo que de repente Alex le soltase la camiseta- lárgate!- gritó empujándole fuertemente, pero éste se levantó enseguida- he dicho que te largues, ya no quiero verte por mis tierras! Te destierro!- gritaba furioso mientras unas lágrimas se derramaban por sus mejillas, había perdido el control y siquiera podía pensar, estaba cegado por la ira

-Pero…somos hermanos…-dijo en un susurro Alexandre, sin creer lo que estaba escuchando

-Precisamente porque lo somos no te mando…

-Qué? Matar?- dijo éste volviendo a su rabia, sus ojos todavía seguían siendo morados y se controlaba tremendamente por no abalanzarse sobre su hermano- y cuál es mi crimen? Acostarme con la mujer que quiero? O venir a contártelo?- comenzó con un tono gélido, mirándole como nunca había mirado a nadie, en ese momento quería hacerle daño y sabía que sus palabras le dolerían más que los puños- No te gusta escuchar la verdad? no has pensado que tal vez se acostó conmigo porque…

-Cállate! cállate o te juro que…

-Parad!- gritó Zuleica levantándose repentinamente- parad todo esto!-Los hermanos miraron directamente hacia ella, ésta se dirigía hacia ellos, con pasos inseguros y tambaleándose, parecía que cualquier ráfaga de viento la haría caer- por favor- añadió casi en un susurro-yo…- estaba dispuesta a decirles que les quería a los dos, a gritarles que no era capaz de elegir. Se llevó inconscientemente una mano al cuello, sentía que no podía respirar, las lágrimas no paraban de derramarse y ella hacía todo su esfuerzo para hablar- yo no puedo veros así, chicos, no…-su voz se quebraba e intentaba respirar por la boca

-Entonces vente conmigo a Mystic Falls- le interrumpió Alex extendiéndola la mano.

Noíl quedó boquiabierto ante aquella petición, sintió de repente su mundo desvanecer, miró la mano extendida de Alex y luego a Zuleica, cómo se miraban ambos y cuánto amor pudo ver entre ellos. Luego, la Novotney clavó sus ojos en él, la muchacha tenía los ojos inundados en lágrimas, la piel pálida y los labios resecos, en ese momento el Novotney tuvo unas inmensas ganas de levantarse y abrazarla, pero su mirada le dijo todo y éste cerró fuertemente los ojos, dispuesto ya a escuchar la inminente decisión de la chica, dispuesto a escuchar cómo se marchaba con su hermano

Zuleica miró a Alex y parecía decidido, sus ojos la miraban directamente implorando que correspondiera a ese gesto, giró la cabeza y vio a Noíl aun en el suelo, mirándola boquiabierto, luego el jefe del clan cerró fuertemente los ojos, esperando que la morena fuera a irse con Alexandre

La morena volvió a posar sus ojos en Alex y negó levemente con la cabeza- yo…no…-comenzó en un susurro, llevándose la mano a la boca- no puedo elegir!- exclamó y acto seguido comenzó a correr y salió de la sala

Noíl abrió los ojos, sorprendido por la contestación de la joven y vio cómo la muchacha salía corriendo de la sala, una parte de él quiso seguirla y consolarla, pero otra parte, se sentía profundamente traicionado y furioso. Miró a su hermano, que permanecía inmóvil, aun con la mano extendida y mirando hacia el vacío, que minutos antes, había ocupado su amada.

Al cabo de unos cortos minutos que para el híbrido se hicieron interminables e insoportables, sintiéndose completamente solo y sintiendo que lo había perdido, respiró hondo y cerró los ojos, bajó la mano y cuando los abrió unas lágrimas surcaron sus mejillas, miró a Noíl levantándose y ambos quedaron mirándose sin decir absolutamente nada

-A qué esperas?- dijo éste sin alzar el tono, pero tan fríamente como pudo

En cualquier otro momento, Alexandre hubiera intentando explicar al impulsivo de su hermano las cosas, pero en ese momento no podía, en ese momento la situación le había superado e incluso él mismo quería largarse de allí lo más rápidamente posible. Dedicó una última mirada a su hermano y asintió con la cabeza sin decir una sola palabra, luego giró y marchó a una velocidad sobre humana

Noíl quedó mirando a las compuertas abiertas, por donde habían pasado Zuleica y Alex, sintió una mezcla de sensaciones, entre ellas arrepentimiento y quiso ir tras su hermano, pero ya era demasiado tarde, giró sobre sus talones y comenzó a andar, pero enseguida se dio cuenta que no tenía fuerzas, que se sentía brutalmente débil y un sudor frío recorría su frente. Un agudo dolor llegó a él y bajó la mirada hacia su abdomen, constatando que su herida se había abierto y que sangraba a borbotones. Miró hacia todos lados, pero estaba solo en aquella sala, quiso pedir ayuda pero no le quedaban fuerzas siquiera para eso. Las piernas le fallaron y calló redondo al suelo.

Por cada milésima de segundo que transcurría, Elena no cesaba de recordar acontecimientos que había olvidado, intentaba por todos medio parar de recordarlos, pero no podía. Miró a Elijah, que permanecía en el suelo, con los ojos sin vida aun abiertos

-Bueno…-comenzó Michael acercándose a ella peligrosamente- parece que solo quedamos tú y yo- añadió con una malévola sonrisa, que enseguida perdió- ahora dime- dijo acercándose a ella, tanto que podía notar su aliento- dónde está el híbrido?

-No…no lo sé- se negaba a recordar la muchacha, estaba sintiendo cómo, lentamente, el patriarca se introducía en su cabeza- de verdad…no lo sé- intentaba no recordar, no atar cabos, dejar la mente en blanco, pensar en cualquier otra cosa

-Vamos, querida…-añadió agarrando la cara de la morena con su fría mano y obligándola a mirarle- no hagamos esto más duro, no alarguemos esto- dijo clavando sus ojos en ella- quién es el hibrido?- preguntó

Flashback: -Quien es ese niño?- preguntó Elena a la que se había convertido en su asistenta en los últimos meses. La mujer que le había dado el cuenco de agua: Alitzel.

-Es Noíl, el primogénito de Yuma.- contestó ésta señalando a un niño de unos seis años que estaba entrenando.- algún día será él quien guíe este clan.- añadió, pues ella, y todos, ignoraban el verdadero significado de la presencia de la morena en su aldea.

-Es clavado a su padre.- comentó la muchacha con un cierto desdén. Odiaba a Yuma por lo que le había hecho.

-Noíl…-dijo casi en un susurro, sin siquiera pensarlo- en el campamento

-Bien- dijo éste retirándose- voy a comprobar si es verdad…

Elena ya estaba pensando en cómo haría para avisar a los Salvatore de lo ocurrido y que sacasen del campamento a Alex y Noíl, había terminado de atar cabos, y sabía que Noíl no era su hijo.

-…pero tú vienes conmigo- continuó Michael mirándola con maldad

-Qué?- exclamó la vampiresa saliendo de sus pensamientos

Zuleica corría y corría, con ganas de escapar, pero escapar de sí misma y de sus sentimientos, las lágrimas aun discurría por sus mejillas. Paró al lado de un árbol, para tomar aliento

Rememoraba una y otra vez lo sucedido hace unos minutos, unos pensamientos comenzaron a llegar a ella y recordó lo que Noíl le había dicho, que era su mujer predestinada, eso para los Novotney era un honor y algo muy importante. También recordó aquel beso, ese que le hizo estremecerse, nada comparado con el primero, la cena que tuvo lugar en su cuarto, el masaje…

Recordó también aquella noche que había pasado con Alex y también los momentos que pasaron mientras eran amigos, recordó, minutos atrás, cómo le había extendido la mano para que fuera con él…

-No puedo dejar esto así- dijo casi en un susurro, con la voz aun entrecortada. Se limpió las lágrimas y apretó fuertemente los puños: tenía que dejar las cosas claras y eso tenía que suceder en ese momento. Emprendió un camino de vuelta a la sala de audiencias

Alexandre, por su lado, corría sin rumbo, a una velocidad extrema, los ciudadanos apenas veían un borrón y sentían un viento fuerte a su pasar, pero él no prestaba atención, en ese momento le daba exactamente igual todo. Llegó a los límites sur de los bosques y miró hacia atrás, recordando todo lo vivido en aquel lugar durante ese tiempo, unas lágrimas cayeron por sus mejillas, pero enseguida, él las limpió y prosiguió su camino, hasta que se encontró con dos siluetas que le fueron familiares

-Alexandre Salvatore!- le gritó Damon furioso- se puede saber qué es lo que haces aquí y quién te ha dado el permiso para venir? Sabes lo peligroso que son estos terrenos y…- pero sus palabras fueron interrumpidas por Stefan, que posó su mano sobre el hombro de éste y le señaló hacia Alex, que permanecía con la cabeza gacha, sin decir absolutamente nada, estaba completamente abatido y claro está, que no era porque su padre le estuviese echando la bronca

Damon se calló y luego se acercó a él, pasó su brazo por el cuello del muchacho con el ceño fruncido

-Llévame a casa, papa- dijo éste apenas en un susurro

Los hermanos se miraron, tenían un montón de preguntas por hacer en ese momento sobre lo ocurrido, pero decidieron callar y aguardar a un momento más propenso.

Zuleica entró de nuevo en la sala, extrañada al no ver a nadie por los alrededores, realmente los soldados se habían marchado para dejarlos conversar. Abrió las compuertas y se encontró con la sala ya sin luz, pues antes estaba iluminada por la luz del sol que penetraban a través de los grandes ventanales que había.

Agudizó la vista y fue cuando vislumbró una silueta en el suelo, inmóvil. Fuera quien fuera, estaba claro que necesitaba ayuda. La Novotney se dirigió corriendo hacia la persona y cuanto más se acercaba más reconocía, con terror, de quién se trataba. Se sentó sobre sus piernas y dio apresuradamente la vuelta a quien ella ya sabía que era: Noíl

-Oh, Dios mío!- exclamó al ver la cantidad de sangre que el jefe del clan habías perdido, estaba pálido, su sudor era frío y tenía fiebre. Zuleica colocó a su amado sobre su regazo, sintiéndose impotente a la vez que culpable: era culpa suya que hubiese peleado con su hermano y por consiguiente, el hecho que su herida se hubiese abierto- Ayuda!- comenzó a gritar- Hay alguien ahí?- pero el silencio fue su contestación.

Intentó mover al chico, pero éste permanecía inconsciente y ella sola no podría con él, pensó rápidamente, aun con los nervios y las lágrimas- Espera un momento, por favor, te juro que volveré enseguida- le susurró, luego le depositó suavemente en el suelo y corrió en busca de ayuda.

-Tú que haces aquí?- preguntó la bruja al ver a Zuleica corriendo desesperadamente por los pasillos del palacio con las manos manchadas en sangre

-Por favor- le dijo con la voz entrecortada- es Noíl, esta…esta…

Antes siquiera que pudiera terminar de hablar, la bruja comenzó a dirigirse a la sala de donde venía la joven con tanta preocupación como si se tratase de su propio hijo

-Llama a los guardias para llevarlo a su habitación- le gritó ya en las puertas de la sala. Zuleica asintió y comenzó a correr en busca de alguien

Esa misma noche, Michael, Elena y Adelphos llegaron al campamento, la vampiresa estaba especialmente nerviosa

-Dónde está?- preguntó Michael después de darle una bofetada con el revés de la mano que hizo sangrar a la morena

-No lo sé, de verdad- contestó la muchacha tan asombrada como el original de que el hombre lobo no estuviese ahí, ni Alex

Michael la agarró violentamente del pelo y la levantó, ésta gritaba de dolor. El patriarca la agarró la cara con su mano e hizo que le mirase fijamente a los ojos

-Dónde está Noíl?- preguntó de nuevo, ésta vez pausadamente y con una tranquilidad escalofriante, hipnotizándola

-No lo sé- contestó mecánicamente Elena, pues en realidad no sabía dónde estaba el hombre-lobo, ya que los hermanos Salvatore no llegaron a decirle nada

-Adelphos!- llamó éste, sin apartar la mirada de ella, en cuanto éste apareció detrás de la joven, Michael la arrojó cruelmente al suelo- ve a ver a la bruja e infórmame

Éste asintió y antes de que Elena se pudiera dar cuenta, Adelphos ya había desaparecido en la espesura de la noche. Elena bajó rápidamente la mirada y comenzó a pensar nerviosamente en cuál sería su siguiente plan, pues sabía que enseguida se darían cuenta que Noíl no era un híbrido.

-Hay un dato que quizás te interese- comenzó levantando repentinamente la cabeza y dibujando una malvada sonrisa, intentado fingir estar completamente segura de ella misma- el híbrido no ha terminado de transformarse

-Cómo estás segura?

-Soy su madre no?- contestó levantándose y contoneándose mientras caminaba hacia él, sabía que si no fingía total seguridad, él no le creería por tanto la hipnotizaría y ahora sí que averiguaría que Alex es su hijo, pues cuando se lo preguntó antes, fue segundos antes de que ella misma lo recordase- y una madre sabe esas cosas

-Así me gusta!- exclamó tras unos minutos de silencio en el que la escrudiñaba con los ojos entrecerrados- que colabores-concluyó con una de sus escalofriantes sonrisas- ahora, pequeña- dijo acercándose a ella- quieres comer?- le preguntó señalando al campamento en el que se encontraban un montón de adolescentes con los profesores haciendo una hoguera, conversando…

Elena recordó la vez que, tras su cautiverio con Jeremy, perdió el control y se alimentó de una familia. Desde entonces se había jurado no volver a hacerlo

-No, gracias- contestó disimulando su inmensa hambre, adaptando una posición chulesca y de aparente seguridad- estoy bien- añadió dándose la vuelta para ya no mirar aquellas caras, se sentó obedientemente sobre una roca y entonces comenzó a preocuparse de su herida en el labio. Esa información quizás la ayudaría, pues así cuando supiesen que Noíl simplemente es un hombre-lobo afirmaría que su transformación no había terminado aún y así, ganaría un poco más de tiempo.

Los Salvatore, se encontraban tumbados al lado de una hoguera, no se habían dado especial prisa en marchar y la noche había llegado a ellos en mitad de camino, así que decidieron acampar

Alex no había abierto la boca en todo el camino, aún seguía inmerso en su sufrimiento y tampoco quería hablar de ello, menos con aquellos que le ocultaron que Elena era su madre. Comenzó a sollozar al recordar cómo la Novotney le había rechazado, aunque se tapó la boca intentando aplacar el ruido de su llanto

Damon, al escucharle, cruzó una mirada con Stefan y se levantó, dirigiéndose hacia su hijo. No comprendía qué era lo que había sucedido en aquellos bosques, pero no le gustaba nada ver así a su hijo-"esos bosques tienen que estar malditos o algo así, primero lo de Elena, ahora Alex…"- se decía mientras caminaba. Se sentó junto a su hijo y colocó una mano sobre su espalda, gesto que Alex rechazó bruscamente, haciendo que Damon frunciera el ceño y se preocupase aún más

-Qué ocurre?-preguntó casi en un susurro, pero con un tono bastante paternal, más de lo que creía que tendría

-Qué ocurre?- repitió sentándose y mirando y posando sus ojos en los azulados de su padre con rabia- eso lo tendría que preguntar yo , no crees? Cuándo pensabais decirme que Elena es mi…- tragó saliva- mi madre?

-Cómo te has enterado de eso?- preguntó alterado, a la vez que Stefan se incorporaba con el ceño fruncido

-Eso es lo de menos!

-Maldito chucho!- exclamó Damon por lo bajo, adivinando quién se lo había dicho

-Alex, pensamos que no era el momento adecuado…-comenzó Stefan

-Elena volvió sin memoria, siquiera nos recordaba- le completó Damon- ni a ti tampoco

-Pero eso no impedía que me lo dijerais!- exclamó con clara decepción- pensé que entre nosotros no había secretos!

-A no?- dijo enseguida Damon enarcando una ceja- por eso te escapas de casa y te adentras en estos malditos bosques, sin siquiera saber qué peligros hay en ellos? Se puede saber en qué estabas pensando?

-No corría ningún peligro- dijo éste- Noíl es el jefe del clan y por lo menos él ha tenido el valor de decirme la verdad, él me ha entrenado y si no fuera por…- se calló de repente recordando su discusión horas ante- él me ha ayudado a saber quién soy

-Noíl es el jefe?- Damon preguntó incrédulo y sorprendido –vaya, ahora a cualquiera le dejan…

-Qué es lo que ha ocurrido ahí para que esté así?- preguntó Stefan, interrumpiendo a su hermano

Alex miró a Stefan, luego a su padre, quien detectó el brillo del amor en sus ojos. Ahora más que nunca, Alex comprendía cómo se sentía su padre y su tío al querer a una misma mujer- nada- dijo volviéndose a tumbar y cerrando los ojos

Damon comprendió que era algo que tenía que ver con el corazón y decidió guardar silencio y dejar la conversación ahí

Noíl abrió lentamente los ojos, constatando que estaba en una cama y ya no se sentía tan mal. Miró en frente, y se encontró con la severa mirada de la bruja, que le miraba como una madre que hubiera advertido a su hijo de algo y éste no hubiera querido hacer caso

-Te dije que me dejaras curarte antes- dijo ésta sin elevar el tono, luego giró sobre sus talones y marchó cerrando la puerta tras de sí

Noíl se llevó una mano a la zona supuestamente herida y ésta ya era una cicatriz apenas palpable y volvió a dejar caer su cabeza sobre la almohada respirando profundamente, con los ojos cerrado

-Te encuentras mejor?- preguntó una dulce voz

El Novotney abrió rápidamente los ojos y miró hacia la izquierda, donde se encontraba Zuleica sentada en una silla. Tenía mejor aspecto que la última vez que la había visto, pero aun así seguía notándose horriblemente triste y afectada

-Sí-contestó. Zuleica había vuelto y eso quería decir algo, de repente sintió que todo su enfado se desvanecía

-Entonces será mejor que me vaya, seguramente la mía sea la última cara que desees ver en este momento- dijo poniéndose en pie despacio, como si se tratase de una anciana- seguramente me odies-añadió casi en un susurro

-Zuleica- le llamó éste, haciendo que la chica se diese la vuelta- nunca podría odiarte- dijo con una sonrisa, la morena le correspondió. Noíl se incorporó en su cama y adoptó un aire serio- hace unas horas lo intenté, realmente intenté odiarte, pero me di cuenta que me es imposible-hizo una pausa- Desde que apareciste en mi vida, me he dado cuenta que hay cosas más importantes además de gobernar- dijo algo avergonzado- tú. Ahora ya no importa lo que haya sucedido entre tú y mi hermano, solo quiero que permanezcas junto a mí, así que por favor, prométeme que te quedarás a mi lado

Zuleica permaneció quieta. En ese preciso momento, había decidido ir tras Alexandre y dejarlo todo, solo se había quedado para comprobar que Noíl estuviera bien, pero en ese momento, al escucharle y verle sonriéndola, se dio cuenta que no podía dejarle, que su hogar era en los bosques del norte, junto a él.

-Lo prometo- dijo ampliando su sonrisa y abalanzándose sobre él para darle un fuerte y cálido abrazo que Noíl correspondió plenamente dejando escapar una dulce carcajada de alegría

Para Elena, esa mañana, la luz del sol vino con malas noticias, pues Adelphos tardó menos de lo que ella pensaba en volver con noticias

-Anastasia dice que está en los bosques del norte- dijo el original nada más llegar

-Bien- dijo limpiándose la comisura de los labios, pues acababa de alimentarse de uno de los adolescentes del campamento-encaminémonos pues

-Hay un contratiempo- dijo el original- la bruja dice también, que Noíl no puede ser el híbrido, pues él es un simple hombre lobo

Michael posó sus ojos en Elena, que le miró inmediatamente, como si su cruce de miradas fuera a hacer que el patriarca recordara inmediatamente lo que ella le dijo la noche anterior- Eso…- comenzó mirando aun a la vampiresa- es porque aún no ha terminado su transformación

Elena no pudo evitar emitir un resoplido y llevarse la mano en el pecho: había conseguido ganar tiempo. La vampiresa tenía unas pintas horribles: vestida aun con el pijama, descalza, con los ojos cansados, rojizos y decorados con bolsas de ojeras y el pelo sucio y revuelto, sumado a sus moratones por los brazos y su labio roto

Elijah despertó con un fuerte suspiro a la par que sus ojos volvían a estar vivos y su piel recobraba color. Dirigió su mirada hacia su pecho, donde su propio padre le había clavado una estaca de madera en el corazón y toda la rabia que sentía, volvió a él. Inmediatamente supo qué hacer

-Padre está perdiendo el control con todo este asunto!- dijo éste entrando fugazmente en la sala

-No se te ocurra calumniar tu padre, Elijah- dijo Esther en un tono amenazante, pero sin elevar el tono

-Pero…-repuso el original, pero enseguida se dio cuenta que era una pérdida de tiempo: Esther jamás interfería en contra de Michael

-Dejaremos que Michael llegue a los bosques del norte y mate a ese híbrido, entonces él se olvidará del asunto y todos volveremos a la paz y tranquilidad- añadió antes de salir de la puerta

-Los bosques del norte…- repitió el original en un susurro, luego posó sus ojos en Rebekah y Benjamine, que permanecían en aquella sala como si el asunto no fuera con ellos- está claro que madre no hará nada para pararle los pies- comenzó posando sus ojos en cada uno de ellos- pero…y vosotros?- preguntó elevando ligeramente la cabeza y sonriendo con maldad, estaba furioso con su padre y estaba dispuesto a hacer todo para pararle los pies, aunque eso conllevara el hecho de dejar de ser el hijo sumiso, al cabeza de una revolución familiar.